Los personajes de She-ra and the Princesses of Power son propiedad de Noelle Stevenson y Dreamworks Animation y las razas y ubicaciones son propiedad de Games WorkShop.
(En colaboración con davidomega59)
— ¿Ya lo viste, verdad? —, pregunta Lonnie a Rogelio, el lagarto asiente con la cabeza, — Te daré media ración más si le das justo en el ojo.
A unos seiscientos metros, un solitario Portador de Plaga caminaba tambaleante entre las formaciones rocosas naturales de ese páramo donde los remanentes de la Horda se atrincheraron.
Ambos escondidos y observando al demonio desde un punto alto, usando capas grises para camuflarse, llevaban ya varias horas montando guardia. Ese fue el primer avistamiento después de mucho rato y la idea cruzó por la mente de Lonnie fruto del aburrimiento.
Rogelio apretó el gatillo, un rayo verde cruzó el terreno a gran velocidad y atravesó la flácida cabeza del demonio, esparciendo su fétido interior, dejando solo una mancha verde asquerosa pudriéndose en el suelo.
— Ugh, que asco, — Lonnie se ríe, — Buena puntería. Recuérdame lo de la ración luego.
No solo habían estado mejorando el armamento pesado para defenderse, sino que también sus armas comunes estaban siendo actualizadas de manera que fueran más efectivas. Los bastones eléctricos que también lanzaban cargas de plasma se mejoraron para convertirlos en armas para disparar a distancia tirando de un gatillo.
Experimentaron con la potencia de fuego de diferentes tipos de cañones para ver cuales servían a larga y corta distancia. No solo era otro turno de vigilancia, también era un día de prueba de su nueva arma.
Lonnie no podría estar más satisfecha con los resultados.
Dejando su puesto y corriendo por el páramo seco y plano con las capas encima, una solitaria nube es llevada por el viento en la lejanía es lo único que adorna el árido paisaje. Sin embargo, el último año le ha servido a Lonnie y algunos miembros de la horda para desarrollar un sexto sentido, uno que les alerta de cualquier cosa inusual y no sería la primera vez que sus enemigos aparecen de formas inusuales. Sobre todo cuando se trata del Caos
Sin ninguna ráfaga de viento, la nube empieza a crecer a la vista, yendo hacia la dirección donde su guarida teñida de negro les ofrece refugio por lo que ambos hordeanos aumentan la velocidad. Lonnie no tuvo que decir nada, Rogelio lo notó por su cuenta, iban a tener problemas.
Antes de llegar a las orillas del abismo oscuro, Lonnie golpea el suelo, una trampilla de madera da paso los túneles cavados por los hordeanos por donde ambos entran dando la alarma y que apunten todo hacia al oeste.
Obedeciendo las órdenes de su única figura de mando, tanto los pesados cañones fijos como tiradoras con armas modificadas empiezan a apuntar hacia la extraña nube de tonos azules que parecía burbujear como si de petróleo ardiente se tratase.
Aguardando la primera señal enemiga, ya sea un rayo o un enjambre de demonios, o una niebla alucinógena, los hordeanos solo observan. Lonnie ya apuntando desde la mira de uno de los cañones espera para dar la orden. Ve al instrumento improvisado que mide la dirección del viento que sopla hacia el oeste desenfrenadamente.
El silencio se apodera de los túneles, da una mirada rápida al otro lado de la grieta para ver a sus soldados apostados en las escarpadas laderas, Balthazar también con un cañón en sus manos, Kyle con una maza para combate cuerpo a cuerpo. Vuelve a mirar al nubarrón que ahora cubre por completo la Cicatriz Negra haciendo que todo se ensombrezca más.
Sin embargo, así como la nube cambió su dirección súbitamente hacia ellos, desapareció. No hubo un vendaval que la disipara o un disparo que alterara su forma simplemente se disolvió en el aire sin dejar ningún rastro caótico o de otra naturaleza. El anemómetro se detuvo, en todo el estado de alarma no sopló la más ligera brisa que lo pusiera en movimiento.
Otra muestra de las alteraciones del Caos y otra alarma que menos mal no pasó a mayores.
Todos suspiran alivio, Lonnie se seca el sudor de la frente y relaja sus hombros. Un par de bromas que le parecen de mal gusto son compartidas entre sus semejantes y se deja recostar sobre el asiento del cañón. No se úne a las actividades cotidianas de los demás soldados y no aparta la mirada del cielo hasta que Rogelio la obliga a ir a descansar.
Muchas veces escuchó de como Catra cerró la Zona del Terror cuando las cosas se pusieron mal, y aunque quisiera golpearla por obligarlos a salir en ese entonces, podía llegar a comprender lo que debió haber sentido en los días finales de la Horda. El estrés y la paranoia de no saber cuando ni qué aparecería para hacerles frente.
Cuando restableció comunicaciones con los sobrevivientes creyó poder con el cargo, hacerlo mejor que Catra. Ahora entendía el peso de aquello. Luchar con unos rebeldes escurridizos era cosa fácil, ¡rayos!, estuvieron muy cerca de ganar gracias a Catra. Los demonios eran otra cosa.
— Catra... ¿Qué fue lo que sentiste en esos últimos momentos? —. Se preguntó Lonnie mientras la imagen de esa Catra rebelde de catorce años le sonríe burlonamente en su mente,
Estaba extrañando a Catra, ¿quién lo diría?
La-La-La-La
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ta
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti
Rastis! Rastis! Ra-ti-ti-la
Let's start a new life from the darkness
Until the light reveals the end
Sinister faces, growing curses
This is my last war
La-La-La-La
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti (Angels playing disguised)
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ta (With devil's faces)
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti (Children cling to their coins)
Rastis! Rastis! Ra-ti-ti-la (Squeezing out their wisdom)
La-La-La-La
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti (Angels planning disguised)
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ta (Rastis! Rastis!) (With devil's faces)
Ba-ba-ri-as-ras-ti-ti-ti-ras-ti-ti
(Children cling on to their)
Rastis! Rastis! Ra-ti-ti-la (Very last coins)
Destruction and regeneration.
You are the real enemy. (Rastis! Rastis! Ra-ti-ti-la)
War!.
(My) war
(My) war
Rastis! Rastis! Rastis!
(Suena "Harkonnen Arena - Hans Zimmer")
Rugidos enardecidos se elevan al cielo rojo de la Zona del Terror mientras los guerreros de Tung Lashor se arremolinan alrededor de un pozo de combate atrora mina de la Horda.
Con toda la maquinaria sacada y su metal fundido para la creación de armas, los guerreros de Khorne buscan el favor de su dios derramando la sangre de aquellos que entran en la arena. El mineral usado para las armas eléctricas de la Horda irradia al lugar con un brillo verdoso que se mezcla con el viento negro y el cielo rojizo, haciéndolo ver como el lugar más enfermo del planeta.
El favorito de la legión aparece desde la puerta izquierda al ser sonado un cuerno de metal hecho a base de tuberías. Oroshk Fuego Negro camina con fiera seguridad mientras los deseos de sangre del resto de guerreros le insuflan una orgullosa rabia mientras levanta sus espadas bastardas al aire.
La puerta derecha empieza a abrirse, Oroshk se relame esperando ver quien o qué saldrá de ahí. ¿Bestia o esclavo? Daba igual, la sangre debía correr, tal como Khorne lo demanda.
Un ser de estatura media, hombros anchos, pelaje turquesa, pupilas pequeñas y orejas puntiagudas sale cojeando y cubriéndose los ojos al haber estado mucho tiempo a oscuras, usando un simple short rasgado color marrón camina hacia Oroshk con un simple cuchillo mientras los adoradores exigen combate.
— Tu nombre —. Exige Oroshk. El sujeto tarda un momento en responder.
— Cobalt —. Dice el sujeto.
— ¿De dónde vienes?
— Soy de aquí. Fui entrenador de soldados de la Horda. — Responde Cobalt.
— Ah. ¿Tú adiestraste a los hordeanos? —, Cobalt asiente, — Que pésimo trabajo hiciste. — Se burla Oroshk.
— Yo mismo supervisé la formación de muchos de los mejores soldados de la Horda. Nadie iba a la guerra sin mi consentimiento, cada soldado hordeano se especializó en el combate cuerpo a cuerpo sin necesidad de una horda de lunáticos a sus espaldas para ganar —. Afirma Cobalt.
— Hablas mucho y no dices nada —. Sentencia Oroshk.
El primer golpe lo da el reptil negro, un corte transversal al cuello de Cobalt, sus reflejos lo salvan. Otra estocada dirigida hacia el abdomen es esquivada mientras Oroshk da largas zancadas para acercarse al hordeano quien retrocede.
Los ataques de Oroshk son rápidos y letales, buscando siempre las partes más vulnerables, aquellas en las que un corte certero significa la muerte, sin embargo Cobalt es ágil y aunque su margen de ataque es pequeño aprovecha cada pequeña oportunidad, optando siempre mantenerse lejos por más que Oroshk lo intente acorralar.
Oroshk da una estocada al pecho, Cobalt detiene su brazo por debajo del suyo, pegándolo a su pecho mientras usa su otra mano para detener el instintivo golpe de la otra espada del reptil. Teniéndolo enganchado, Cobalt le da un fuerte cabezazo a Oroshk quien se desequilibra levemente. Cobalt da un rodillazo al estómago del reptil y aplica una llave para derribar a Fuego Negro, haciendo que suelte una de sus espadas en el proceso.
Antes de que pueda recogerla, Cobalt lanza un corte con su cuchillo, hiriendo la mejilla del reptil y tomando su espada. Oroshk relame la sangre de su herida y sonríe. El combate está igualado y ahora será más interesante.
Las espadas chocan al son de la fuerza descomunal de Oroshk y la habilidad de Cobalt. Cada golpe hace vibrar el acero de la espada que usa Cobalt, pasándose a sus brazos, dificultando lanzar estocadas mientra el guerrero khornita arremete sin cesar contra el hordeano.
Cobatl guarda el cuchillo atrás del short y sostiene la espada con ambas manos, Oroshk se le abalanza, el hordeano se agacha y da una vuelta sobre el suelo para voltearse y dar un tajo a la espalda de Oroshk. El reptil está furioso. Chocan espadas un par de veces más hasta que Oroshk lo toma del cuello y lo estampa contra el áspero suelo.
El golpe contra el suelo lo hace soltar la espada, Oroshk le iba a cortar el cuello pero Cobalt lanza un puño de polvo a los ojos del reptil que lo suelta, vociferando maldiciones.
— ¡Eso es deshonroso! —. Reclama Oroshk.
— Nunca dijiste que sería una pelea limpia —. Cobalt corre y derriba a Oroshk.
Con golpes desesperados hace a Oroshk soltar la espada, este último lo empuja con sus fuertes piernas pero Cobalt se incorpora y empieza a darle puñetazos al rostro del guerrero que ni se inmuta y devuelve los golpes. Puñetazos al rostro, al abdomen, codazos, rodillazos son dados entre adversarios siendo solo uno verdaderamente afectado.
La nariz de Cobalt se había roto, escupió un par de dientes, sus ojos hinchados le dificultan ver y el dolor de un par de costillas rotas es insoportable. Su figura ya tambaleante es ensombrecida por la de un inmutable Oroshk que veía la sangre gotear de la boca y la nariz de su oponente pero Khorne no se saciaría con tan poco.
En último aliento, Cobalt saca el cuchillo nuevamente y salta hacia Oroshk quien detiene su mano sin problema. Cobalt trata con todas sus fuerza acerca la hoja al pecho de Oroshk pero este solo se burla de su intento. Doblando su mano para que apunte hacia él, Oroshk empieza a acercar el cuchillo al cuello del hordeando y con su otra mano lo sujeta de la nuca para que sea más rápido.
Lenta e indecorosamente la hoja hiere la piel del hordeano y la sangre corre como una cascada manchando tanto a Oroshk como a Cobalt que empieza a ahogarse con su sangre.
Las piernas le fallan y Oroshk se arrodilla junto con él mientras empuja el último tramo del cuchillo en su carne.
— Peleaste bien, hordeano —. Susurra Oroshk para acto seguido rajar por completo el cuello de Cobalt, tira de su cabeza para adeltante mientras que usa su pierna para empujar su cuerpo al lado contrario.
La cabeza es despojada del cuerpo, la sangre mancha la cara Oroshk quien alza su premio hacia su público extasiado por tal combate, Había pasado tiempo desde que una pelea decente se había visto por ahí y que mejor honra para tal suceso que otro cráneo para el Dios de la Sangre.
La celebración es interrumpida por las trompetas de acero, todos voltean a ver hacia lo alto para ver la figura de Tung Lashor con su mandoble a un lado que había visto todo el espectáculo.
— ¡QUE MARAVILLOSO DÍA! —, Grita su líder, los suyos le responden con rugidos de furia insatisfecha, — ¡El profeta oscuro tiene una misión para nosotros! ¡Nos ha visto ociosos así que nos encomendó una sola cosa! ¡CAZAR!
Otra serie de alaridos furibundos inunda el lugar.
— ¡Lleven lo indispensable! —, se echa el mandoble al hombro, — ¡Es hora de reclamar! ¡SANGRE PARA EL DIOS DE LA SANGRE!
¡CRÁNEOS PARA EL TRONO DE CRÁNEOS! Responden al unísono todos.
Oroshk y Tung comparten miradas cómplices. Un maravilloso día en verdad.
— No, no. Bájalo de ahí —. Le dice Swift Wind a Sea Hawk que intenta arreglar las estanterías de una alacena donde guardan los pocos suministros que quedan.
— Pero si ha quedado perfecto —. Alaba Sea Hawk su propia obra.
— Perfectamente torcido —. Se burla el caballo.
— Si tan mal lo hago, hazlo tú entonces.
— Si tuviera pulgares claro que lo haría pero tengo que conformarme con verte hacer mal las cosas —. Sea Hawk bufa ante las mofas del equino que, ahora que lo ve bien, si están torcidos los renglones.
— ¡Swift Wind! —, escuchan una cándida voz, — ¡Ahí está mi pegaso favorito! —. Castaspella abraza a Swift Wind por el cuello.
— No es como que haya más por ahí —. Se jacta el equino.
— ¡Y Sea Hawk! El aventurero más valiente que haya conocido, ¡Vengan! Los invito a tomar algo —. Un comportamiento impropio de Castaspella pero Sea Hawk no podría negarse a un trago.
Siguiendo a la mujer hacia el interior de una de las muchas salas del palacio de Frosta su semblante cambia a uno cansado y angustiado.
— Perdón por eso, es solo que… —. Se disculpa Casta.
— ¿Qué fue todo eso? —. Cuestiona Swift Wind.
— ¿Notaron a esos tres sujetos siguiéndonos? —, comenta Casta, el caballo y el marinero intercambian miradas, — No puede ser. Es que hace unos días estaba intentando replicar los hechizos de protección tradicionales de Mystacor y me descubrieron. Me han estado vigilando desde entonces.
— Cree que sean… — Swift Wind hace una mueca con sus labios.
— No lo creo. Creo que son personas que procuran proteger a los suyos —. Dice Casta.
— Pero usted fue líder de Mystacor, no deberían desconfiar —. Comenta Sea Hawk.
— Tienen todo el derecho a desconfiar. Fueron los hechiceros de Mystacor que permitieron que se abrieran esos portales de donde salieron esos monstruos. Toda una conspiración ocurriendo frente a mí y no fui lo suficientemente sabia como para verlo —, se lamenta Casta, — Además, la magia ya no es lo que era antes. Pareciera que también se ha… corrompido —. Lo último lo dice con pesar.
— Pero la magia era nuestra mejor arma —, dice Sea Hawk, — Debería aún poder usarse de alguna manera.
— ¡Sí! Yo fui hecho con magia, es parte de lo que soy y no soy malo —. Agrega Swift Wind.
— No lo sé y no quiero arriesgar la vida de las personas aquí averiguandolo —, Castaspella se frota un brazo desviando la mirada, — Pero no soy de las que dicen las cosas sin pensar. — Casta les sonríe a ambos amigos.
Ambos comparten miradas confundidas.
— Ambos son miembros honorarios de la Rebelión. Tal vez la magia ya no sea nuestra mejor arma pero aún hay gente valiente entre nosotros. Sé que salir es peligroso y cada misión puede ser la última, y también sé que son bastante cercanos a Adora y Glimmer, así que solo les pediré una cosa: Sigan adelante —. Ambos amigos sonríen cálidamente ante las palabras de Casta, — La confianza se está perdiendo entre los nuestros, hay que restablecer esa confianza y el valor en los ciudadanos.
— Hacemos lo que podemos —. Dice Sea Hawk.
— La verdad es que las cosas entre Adora y Glimmer han sido complicadas desde hace mucho tiempo ya. Sus opiniones difieren mucho y las discusiones son una constante. — Relata Swift Wind.
— Ellas son las figuras centrales de la Rebelión, no tienen que llevarse bien, no creo que se pueda, pero tienen que entenderse y tomar decisiones juntas —. Dice Casta.
— Estoy de acuerdo pero no soy tan cercano a ellas como parece.´¿Por qué no decirle a Bow que es quien está más tiempo con ellas? —. Pregunta Sea Hawk.
— Creeme. No es la primera vez que me escondo de esos sujetos —. Casta sonríe con tristeza.
— Hay que reorganizar la Rebelión, hablaré con Adora en cuanto pueda —. Dice Swift Wind.
— Yooo… la verdad no sé si pueda hacer entrar en razón a Glimmer, pero si a Mermista y a las demás —. Añade Sea Hawk.
— También trataré de hablar con Glimmer. Le dimos la espalda a Etheria mucho tiempo en Mystacor, aún hay hechiceros que son leales a sus principios. Si la magia aún puede usarse encontraremos una forma.
¿Era egoísta impulsar el accionar de la Rebelión para garantizar su propia seguridad? Era probable, sin embargo, si se ponía en acción una ofensiva la seguridad de todos podría ser garantizada.
— ¡Levántense todos! ¡Arriba! Tenemos trabajar que hacer —. Ordena Ahuran a sus druchii que avanzan en fila, solo un par de regimientos de espaderos y lanceros.
— ¿Qué significa esto? —. Cuestiona Millhadris acompañada por Caelir.
— Órdenes de Velshakir, no te incumbe —. Ahuran responde con desdén.
— Claro que me incumbe. Ambas somos líderes y representantes de esta alianza, todo lo que ella decida debo saberlo, al igual que Tek'un —. Afirma la asrai.
— Me gusta tu intento de imponer autoridad, princesa —, aparece Velshakir, — De verdad. Sin embargo, déjame a mi ser quien dé las órdenes militares, además, te das mucho valor a tí misma afirmando que somos iguales. Incluso si así fuera, yo siempre sería la primera.
— Tu orgullo desmedido nos traerá ruina. — Interrumpe Caelir.
— ¿Orgullo? No, más bien capacidad marcial. La disciplina es importante para cualquier ejército, dudo que lo entiendan —. Se mofa la druchii.
— ¿Y qué puede motivar a tan digna general a movilizar a sus tropas? —. Pregunta con sarcasmo Caelir.
— No creerás en serio que vamos adentrarnos en estos bosques con un par de espadas y lanzavirotes ¿o sí? —. Dice Velshakir.
— ¿E ir a dónde? —. Cuestiona Millhadris.
— ¿Importa? Hay que cubrir terreno, no voy a repetir…
— No hace falta que repitas nada. Lo que te hizo falta fue decirnos que ibas a movilizar a tus soldados. Nadie actúa por su cuenta —. Reclama Milhadris.
— Pues no los he visto actuar. A ninguno de ustedes. Aparece un libro y todos se vuelven locos tratando de traducirlo. Eso no es actuar —. Señala Velshakir.
— No vas a hacer esto por tu cuenta. ¡Caelir, llama los Jinetes y Guardias del Bosque! —. Ordena Milhadris
— ¡Milhadris, no te rebajes a su nivel! —. Súplica Caelir.
— No voy a permitir que ocupen terreno. Si se llegan a asentar en mayores extensiones que nosotros nos van a superar en número y se van a volver contra nosotros —. Inamovible en su decisión, Caelir da las órdenes de Milhadris.
Por su parte, lentamente, en silencio y como una sombra, un asesino khainita se escabulle en los aposentos de Milhadris a quien han vigilado por un par de días para saber donde ha dejado el libro que encontraron. Así como entró, el asesino abandona el lugar sin que levante sospechas siquiera entre el movimiento de las tropas y la tensión entre las lideresas de los druchii y asrai.
Alas Negras espera la llegada del asesino que le entrega el libro, el druchíi lo recibe y avanza por el campamento donde empieza a ser seguido por otros elfos oscuros separados por una prudente distancia. Él y Velshakir intercambian miradas a distancia y en mutuo entendimiento Alas Negras acelera el paso y con su séquito se adentra en el bosque.
La inquietud que Glimmer ha sentido últimamente hace que mantenga con un estrés constante. Había ordenado que se le diera "seguimiento" a algunos de los interrogados por ella, Bow y Adora para "disipar dudas" sobre sus testimonios. Buenos eufemismos para no decir en voz alta que no confiaba en aquellas personas.
Bow y Adora tenían razón en una cosa, la desconfianza para con los refugiados podría ser el fin de su maltrecha comunidad que apenas se sostenía, sin embargo, seguía firme en que debían garantizar la seguridad de todos aunque tenga que dejar de lado ciertos derechos que cuando derroten a sus enemigos podrán gozar de ellos otra vez.
Quería hacer sus propios planes por lo que se dirigió a la mal llamada Sala de Guerra para analizar los mapas y escribir su propio diario sobre lo que sabía hasta ahora, incluso considera hacer los interrogatorios por su cuenta.
Al entrar se encuentra con la ex-princesa del poder.
Adora termina de enrollar lo que parece un mapa mientras mira con expresión neutra a Glimmer que mantiene una expresión fría.
— Oh… estás aquí —. Dice Glimmer.
— Si, lo estoy… y tú también —. Le responde Adora.
— Claro pero voy de salida. Es solo un atajo —. Miente.
— Entiendo. — Dice Adora.
Glimmer atraviesa la habitación hacia una puerta que lleva a unas escaleras exteriores que baja hasta un patio amplio. Al abrir la puerta de madera Glimmer es recibida por un vendaval helado que arrastra nieve y hielo. Tan fuerte soplaba el viento y tan frío estaba que parecía lastimar por lo que Glimmer cierra la puerta y se voltea a ver a Adora algo avergonzada.
— Parece que volvieron las tormentas —. Comenta Adora.
— Así parece —. Dice Glimmer.
En los primeros días después de la invasión de los demonios el asentar a los refugiados en el Reino de los Nieves fue increíblemente complicado pues fuertes tormentas de nieve, tal vez creadas por el influjo caótico en el planeta, haciendo que el suelo se cubriera por capas gruesas de nieve.
Las tormentas cesaron tan súbitamente como empezaron aunque de vez en cuando regresaban, algunas más fuertes que otras. Habían pasado apenas un par de meses sin tormentas hasta ese día que, como todo lo demás, ocurrían de manera espontánea y sin previas señales.
— Bueno parece que me quedaré un rato —. Dice Glimmer.
— Creo que esperaré también, tengo que ir al otro lado del patio —. Dice Adora guardando los mapas.
— Oh —. Cada una se quedó de un lado de la habitación.
— ¿Y hacia adónde ibas? —. Pregunta Adora.
— Yo solo… iba de paso.
— Hm.
Es doloroso para Glimmer haberse distanciado tanto de Adora y de Bow. Pasaron de ser el Escuadrón de Mejores Amigos a ser aliados como cualquier otro voluntario en la Rebelión que colaboran por beneficio común. Todo fue a mal desde el día en que se convirtió en reina, su último buen día.
Se sintió en la cima del mundo, que tenía la capacidad de guiar a Etheria hacia la victoria final contra la Horda y ahora solo rememoraba ese día y sus palabras con amargura.
— ¿Y tú qué hacías con esos mapas?
— Revisaba rutas para buscar sobrevivientes —. La poca sinceridad de Adora le sorprendió ¿pero por qué? Si la sinceridad es clave.
— ¿Y cuándo ibas a salir?
— De hecho, iba a buscarte para decirte que saldríamos a primera hora pero ahora con esta tormenta tendremos que posponerlo.
— Avisar a última hora, entendido —. Comenta Glimmer con cierto tono que molesta a Adora.
— ¿Prefieres que salgamos sin avisar? —. Replica Adora.
— No sería la primera vez que lo hacen.
— Si no te decimos que saldremos te enfadas, si te digo que saldremos te enfadas igual. Ya no sé qué más hacer. No te entiendo. Estoy haciendo lo posible para pelear de vuelta y parece que no quieres apoyarme —. Expresa Adora.
— ¿Que no quiero apoyarte? ¿Cómo voy a hacerlo si llevas meses sin decirme lo que hacen o planean? Lo hacen desde incluso antes que todo esto pasara —. Replica Glimmer.
— Porque eras la reina, debíamos mantenerte a salvo para que guiaras a la Rebelión —. ¿Cómo que "era" la reina? piensa Glimmer.
— Ya no tengo autoridad entonces, eso estás diciendo. ¿Qué autoridad puedes tener tú? No podré tener reino pero lo recuperaré cueste lo que cueste, ¿cómo podrías tú siquiera recuperar a She-ra? —. Recrimina Glimmer.
Adora esconde el dolor que le causan esas palabras detrás de la rabia que le provoca el comportamiento de Glimmer que, por más que trate, sigue siendo casi irracional haciéndola pensar que es inútil razonar con ella.
— ¡She-ra no va a regresar y nadie va a salvarnos más que nosotros! —, exclama Adora, — ¿Quieres saber porque no te decimos las cosas? Porque no tiene caso ser razonable con alguien que no quiere escuchar. Todo lo que hemos hecho con Bow ha ayudado a que la vida aquí sea más o menos llevadera ¿Qué has hecho tú aparte de quejarte y desconfiar de las personas a las que deberías proteger?
— ¡Yo soy la reina y la líder de la Rebelión! —. Declara Glimmer.
— ¡Eres una protegida en el reino de la princesa regente Frosta que nos ha dado libertad para actuar! —. Nunca antes Adora le había hablado así, nunca creyó que le pudiera golpear tan fuerte solo con sus palabras y nunca creyó que afrontaría la realidad de esa forma.
— … ¿Qué nos pasó? —, pregunta Glimmer de repente, Adora se ve confundida, — ¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo llegamos al punto de decirnos cosas tan horribles?
Adora suaviza su expresión y siente como sus ojos se vuelven acuosos.
— No lo sé, Glimmer… no lo sé —, confiesa Adora, — Y aunque sean cosas horribles son la verdad.
El ambiente se volvió frío, aún estando bien iluminado se sentía lúgubre y pesaroso. La tristeza rebosaba en ambas por diversas razones que era difícil identificar cuál era la verdadera causante de la misma y sin saberlo ambas sentían un deseo de abrazarse para reconfortar un poco su pena pero ninguna se creía merecedora del afecto y perdón de la otra.
Se han roto mutuamente.
Como era de esperarse, Milhadris notificó a Tek'un de lo que estaba haciendo por lo que los Hombres Lagarto se unieron a la marcha de las dos facciones de elfos. No sabía si su mente era fácilmente manipulable o la desconfianza era tan grande que esperaban ya una traición y estaban dispuestos a sofocar su rebelión antes de que empiece.
Un regimiento de Guardia del Bosque en el flanco derecho y delante de ellos dos unidades de caballería ligera de Jinetes del Bosque por parte de los Elfos Silvanos. Por parte de los Hombres Lagarto les seguían cinco cohortes de guerreros saurio, dos desde el flanco izquierdo y tres desde la retaguardia de los druchii, siendo Tek'un el único eslizón presente.
Los tenían bien cercados.
Por su parte Velshakir solo tenía un regimiento de guerreros druchii y dos escuadrones de lanzavirotes destripadores. Tampoco es que los fuera a traicionar en ese momento, solo era una distracción. Contaba con que Alas Negras ya estuviera a varios kilómetros de distancia con el libro.
Mientras avanzan por el bosque con algunas dificultades, su paso era lento pero seguro. Velshakir estaba pensando dar la orden de detenerse y empezar a talar árboles para hacer otro asentamiento pero antes de hacerlo un par de jinetes de elfos silvanos se adelantan cona arcos en mano.
La corsaria ve como intercambian un par de palabras siempre con la vista hacia el frente, su instinto empieza a susurrarle cosas y ordena que sus tropas se detengan. Milhadris y Tek'un hacen lo mismo y otro par de jinetes se adelantan para alcanzar a sus compañeros.
Algo no está bien. Velshakir lleva la mano al mango de la espada, Ahuran lo nota y se prepara para hacer lo mismo. Esto no pasa desapercibido por el eslizón quien empieza a agudizar la vista entre los árboles.
Los jinetes se adelantan un poco y se pierden entre los árboles con raíces negras quedando solo uno de los cuatro a la vista. Un silencio pasmoso se esparce entre las filas mientras solo pueden mirar.
(Suena "Always Winter - Ramin Djawadi")
Un relincho se escucha, el silencio vuelve, Velshakir empieza a sacar la espada. Milhadris camina para quedar al frente de sus unidades y Trog Kant gruñe en desafío. Un caballo blanco aparece corriendo con su cuero manchado con sangre a gran velocidad de regreso hacia la demás caballería.
El jinete que quedaba se distrajo al ver salir el caballo por lo que no pudo ver al ser reptiliano de piel roja salir con un gran mandoble dando un tajo que corta la cabeza del caballo que montaba el elfo quien se las arregla para no quedar atrapado bajo el peso del equino.
Se prepara para disparar una flecha contra el reptil cuando una mano grande y escamosa de color negro lo agarra del rostro, lo levanta y lo atraviesa con una espada, arrojando el cuerpo a un lado como si no significara nada.
Una gran legión de guerreros empieza a rugir y a clamar muerte desde el otro lado del bosque mientras las dos figuras reptilianas, que parecen ser los líderes, hacen contacto visual con Velshakir con la espada completamente desenvainada.
— Tenías razón, chico, hay buenas presas afuera —. Dice Oroshk.
— Sin sobrevivientes —. Ordena Tung Lashor.
A warning to the people
The good and the evil
This is war
To the soldier, the civilian
The martyr, the victim
This is war
It's the moment of truth, and the moment to lie
The moment to live and the moment to die
The moment to fight, the moment to fight, to fight, to fight, to fight
To the right, to the left
We will fight to the death
To the edge of the earth
It's a brave new world from the last to the first
To the right, to the left
We will fight to the death
To the edge of the earth
It's a brave new world, It's a brave new world, It's a brave new world
A brave new world
The war is won
The war is won
A brave new world
