Capítulo 2
Durante la larga caminata que supone ir desde el departamento de Naruto hasta el edificio de la Hokage, la mente de Hinata trataba de hilvanar los motivos que tuvo Sunagakure al tomar todas las precauciones para asegurar la llegada de su mensaje. Primordialmente, le vino a la mente el rostro insurrecto de su hermana y a su padre reprendiendo su conducta testaruda; era inevitable pretender que todo estaría bien cuando el subconsciente le dictaba lo contrario. Cuando observó a Neji a unas cuantas cuadras del enorme edificio rojo, sus alarmas se encendieron casi al instante, motivo por el cual pudo apreciar como la propia adrenalina mitigo los efectos analgésicos del alcohol.
El silencio no aflojo, ni siquiera cuando pudo percibir que su primo llevaba consigo un pequeño rollo de color rojo, similar al suyo, ni siquiera se atrevio a preguntar por el contenido. Además, estaba segura de que aquel silencio terminaría de forma intempestiva, así que daba igual preguntar o no. Cuando llegaron, fueron directamente al lugar donde suponía que Tsunade estaría esperándolos, en el comedor de su residencia oficial.
Por obvias razones, aquel lugar recientemente adaptado en el marco de mejoras en la infraestructura de la aldea, nunca se utilizó para aquel objetivo, aunque estaba debidamente amueblado con una larga mesa rectangular de cedro rodeada de sillas, y a los flancos, unos muebles igual de onerosos se situaron para tener en su lugar todos los utensilios propios de un comedor, todo listo para una hipotética comida para celebrar el regreso de Naruto y que por ende, nunca se llevó a cabo. Tsunade siendo tan escrupulosa con los detalles, únicamente usaba ese espacio como una sala de conferencias de alto nivel, a sabiendas de que estaba insonorizado.
Y eso en sí mismo no era un buen indicio de noticias positivas.
Al llegar ahí, simplemente toco una vez y jalo de la manija, una costumbre que Tsunade implantó en cada una de las personas que tenían conocimiento del lugar. Ella y Neji compartieron una última mirada antes de entrar.
Tsunade ya estaba ahí, sentada en la silla situada al otro extremo de la habitación, en su puesto usual como jerarca; Temari estaba a su derecha, su frente mostraba arrugas debido a la rigidez de su expresión facial, que de golpe la hizo ver unos años mayor. Sasuke también estaba ahí, aunque él simplemente estaba en labor de escolta. La Hokage les indicó que tomaran asiento.
En la mesa, solo había una licorera y un juego de vasos a juego; teniendo en cuenta aquella observación, Hinata sabía de antemano que Tsunade bebía cuando se sintió estresada en extremo.
Los ojos color avellana de Tsunade estaban enfocados en Hinata, y denotaban impaciencia, aunque no precisamente con ella. Golpeaba la mesa con los dedos rítmicamente, ansiosa por comenzar.
-Hokage sama- Hinata le dio una reverencia antes de tomar asiento, atrás Neji hizo lo mismo, pero optó por permanecer en la misma posición que el Uchiha.
-Veo que a ti también te llegó el mensaje, Hinata- dijo Tsunade tratando de mantener su voz tranquila. La Hokage no reparó en Neji, ni siquiera se volvió para mirarlo, ya que los ojos de la rubia estaban puestos en el Hyuga de máximo rango.
-Un halcón de Suna llegó con este pequeño contenedor encriptado. Pero supongo que usted ya conoce los detalles de su interior, teniendo en cuenta el código de alerta ¿Que es lo que ocurre Tsunade sama? ¿Que los ha forzado a usar su mejor ave mensajera?-
-Bueno, no tiene caso ser redundante contigo. Así que voy a ir directamente al grano- Tsunade tomó ociosamente de la botella, olvidándose por completo del juego de pequeños vasos de vidrio. Cuando terminó de beber, le clavó los ojos a Hinata -Hubo un altercado serio en Sunagakure, puedo definir esto como una seria crisis diplomática que directamente tiene que ver contigo y tu clan Hinata, así que creo prudente buscar en ti a un relevo transitorio, uno que nos de tiempo para enderezar la situación en la cual nos hemos metido-
La Hokage observó aquella mirada insondable, y se preguntó si en verdad su subordinada había estado bebiendo toda la tarde. Cuando ella se presentó en su oficina, no hubo ningún indicio de vacilación en su postura o el tono de su voz.
-Lo entiendo perfectamente Tsunade sama, como líder del clan Hyuga asumo la responsabilidad total de las acciones y perjuicios de mi familia hacia terceros, tenga buena fe de ello. Habrá consecuencias- dijo Hinata sin titubeos -A su regreso voy a sostener una audiencia privada con la embajadora para…
Tsunade alzó la palma de su mano, un indicativo para que la mujer joven se detuviera.
-Eso no será necesario-
-Pero Tsunade sama- Replico Hinata, sin afan de querer protestar, aunque haciéndolo de todos modos -Con todo respeto, pero es mi obligación atender y resolver controversias surgidas en mi clan-
-Y yo dije que eso no es necesario y mucho menos- Tsunade le dijo con voz indiferente al tiempo que le dedicó una mirada cómplice a Sasuke -Es el momento para aquello-
-No lo entiendo- Aquella respuesta no la confundió, más bien Hinata estaba tratando de creer que el problema se debió a un pequeño desliz de Hanabi. Estaba aferrándose a esa idea y no a otra mucho peor -¿Puede explicar por favor?-
Tsunade inspiró profundamente, compartiendo una mirada cómplice con Sasuke y Temari.
-El problema no es otro que tu hermana, ella… Ha sido raptada-
Tsunade observó cómo los diminutos brazos de Hinata se relajaron, aunque le tomó por sorpresa la firmeza de su mirada, ya que nunca dejó de observarla cara a cara. No hubo llanto inconsolable, ni ira descontrolada, o lamentos poco racionales. Simplemente estaba tratando de conjugar los hechos. Kurenai no estaba bromeando sobre la entereza y tenacidad de esta chica, impulsada por el frenético deseo de estar siempre a la altura de las circunstancias, justo como Naruto en los momentos de mayor apremio.
Sin embargo, contrario a lo que Tsundere intuyó, los pensamientos de Hinata estaban relacionados con acciones y palabras del pasado, el pánico y la preocupación emanaron desde su mente hacia su cuerpo, entumeciendolo en el camino. Sobre todo ansiedad y culpa. Sabía muy bien que debía financiar una escolta más apropiada, pero se había dejado llevar por las palabras de placidez de su hermana.
Tsunade espero una reacción por parte de ella, no obstante quien lo hizo primero fue su primo, Neji.
-¡¿Qué?!- Neji inquirió con un grito ahogado - Tsunade sama ¿Cómo pudo ocurrir esto? Hiashi sama… ¿Él se encuentra bien?-
A Hinata cada palabra le sonó separada y suficientemente clara. Sacudió la cabeza de un lado a otro, de forma casi mecánica, intentando aclarar su mente; a diferencia de su primo, le llevó unos segundos adicionales volver a estar en condiciones óptimas para volver a hablar. Y Tsunade espero sin mostrar signos de impaciencia, ya que pudo comprender los sentimientos de rabia, ansiedad y preocupación que pudieron gestarse en su interior.
-Neji- siseó la mujer de cabello oscuro en voz baja, furibunda -Guarda silencio por favor-
El aludido obedeció sin objetar.
Ella miró a la Hokage, sin comprender aún. Así que la rubia le devolvió el gesto, aunque sin remordimiento. Sus ojos color avellana brillaban y eran duros, y Hinata estaba tratando entender la lógica que contrarrestara las palabras que la rubia había pronunciado. Puede decirse que aún estaba en shock, no obstante se las arregló para indicar con la mirada que continuase.
-Sasuke, por favor… explica los detalles- ordeno Tsunade.
El Uchiha ni siquiera se movió de su sitio, sus ojos fríos no tenían remitente más que el Byakugan de Hinata.
-Sucedió hoy por la tarde. Por lo que hemos podido averiguar, un escuadrón conformado por 8 efectivos se infiltró en Sunagakure, han inducido a la embajadora en un sueño profundo; no obstante tu propio cuerpo de guardaespaldas y no el de suna fue quien se percató de la ausencia, en la refriega sostenida, los secuestradores han perdido a uno de sus hombres- Cuando Sasuke dijo aquello, Hinata inmediatamente pensó en su padre y con un acceso de náuseas empezó a comprender la gravedad de la situación -No pudieron evitar la sustracción del objetivo-
- Ahora mismo Sunagakure está llevando a cabo la autopsia del cuerpo para determinar la identidad del occiso y los agresores-
-Entiendo perfectamente la situación- A Tsunade le sorprendió lo tranquila y razonable de su voz, quizás se debía al aturdimiento, suponiendo que ella estaba tratando de conciliar dos ideas en su cabeza, el llevar a cabo su papel como dignataria y por otro lado, ajustar toda su carrera política con sus intereses personales.
Quizás para ella todo el asunto seguía sin tener mucho sentido.
-Eso me alegra- En realidad, Tsunade desearía poder alentarla en una circunstancia tan apremiante, pero no tenía consuelo para ella en estos momentos. Ha pasado un buen tiempo desde que dejó de hacerlo, no por costumbre, a veces el que quiere consolar o ser cariñoso, es en realidad el más feroz de todos los verdugos, inclusive en el afecto es necesario ser ante todo inteligente, y a ella eso de ser afectuosa nunca se le dio muy bien -No quiero endulzar tu oido con palabras reconfortantes, pero ya saben cual es mi opinión respecto al terrorismo, y no lo acato en mi territorio. Se que Suna no es parte de nuestra nación, pero la embajada sí que lo es. Es innecesario mencionarlo, pero no acepto el fracaso en esta misión, y eso va para ti Sasuke, Hanabi Hyuga debe regresar con vida y ambos tienen un corto plazo de tiempo para llevar a cabo los objetivos-
-Considéralo un hecho, Tsunade sama- Hinata contestó con un hilo de voz, aunque Tsunade pudo atribuirlo a que ya empezaba a tener conciencia de lo que estaba ocurriendo y la comprensión fluía como ácido por sus venas.
-Voy a comprar un poco de tiempo, para que la información que acaban de recibir no escape de esta habitación bajo ninguna circunstancia. He convocado previamente a algunos efectivos de inteligencia para sumarse al contingente de Sunagakure, e irás con ellos y con Temari, estarás a cargo de esta situación ¿entendiste Hinata?-
-Como usted lo ordene - ella asintió en comprensión, levantándose de su asiento. Y sin siquiera despedirse, salió a prisa de la habitación junto a Temari y Neji, rumbo a la puerta oeste de la aldea. Ni siquiera se le pasó por la cabeza el querer asearse, los únicos pensamientos en su cabeza estaban directamente relacionados con Hanabi.
Tsunade suspiró cansinamente.
-En cuanto al ANBU… -interrumpió Sasuke. Hubo un breve momento de silencio mientras ella meditó su respuesta, cuando negó con la cabeza, Sasuke ni siquiera se sorprendió. Él debió haberlo sabido, Tsunade no estaba dispuesta a retroceder en su decisión de enviarlo de refuerzo a Sunagakure, a sabiendas de los motivos por los cuales los captores de Hyuuga Hanabi actuaron con tanta osadía; no era un rasgo de brillantez exponer otro dignatario ante el enemigo. Ella no estaba dispuesta a comprometer la seguridad de Hinata, sin importar haya o no un Byakugan en la ecuación. Aunque enviar a Hinata era primordial para hacerle saber al enemigo que ellos no titubearon, una nación tan importante como la suya siempre tiene a un dignatario fuera de sus fronteras.
La alianza no se va resquebrajar por algo tan mundano.
-Yo misma me puedo hacer cargo de mi propio ejército- Tsunade nunca se preocupo por el Uchiha, sin importar los motivos de este para rendir fidelidad y pleitesía a la bandera de la nación, el acataria sus órdenes sin objetar, y ella pudo inferir que todo estaba relacionado con cierta persona… Y realmente lo pudo agradecer, ya que junto a Kakashi, Guy, Shikaku y Shikamaru, no hubo otro shinobi de primer nivel en la aldea en quien pudiese confiar un asunto tan delicado -Ustedes tienen otras labores de desvelo en la semana de plazo que les doy para traerla de vuelta-
-Sasuke… Reanudaremos nuestra charla cuando concluya esta pequeña crisis- El Uchiha asintió por última vez -Antes de ello, instruye al ANBU a entrar en condición de defensa 3-
Odiaba admitirlo, pero era Sasuke endemoniadamente certero.
-Como usted lo ordene-
…
-Te ves mal- El shinobi de cabello oscuro hizo una pequeña pausa referente a su lista de deberes respecto a Sunagakure, haciendo acuse inmediato del familiar sonido de una voz femenina bastante peculiar la cual se había infiltrado exitosamente en las semi vacías instalaciones del casi extinto clan Uchiha. Allí cerca del alféizar de la única ventana de la habitación, estaba sentada Sakura. Sasuke suspiró, a sabiendas del mutuo sentimiento de antipatía que siempre acababa derivando en múltiples discusiones.
-Sakura… ¿Qué haces aquí?-
Ella ni siquiera se inmutó ante su tono monocorde de voz. Aquella insultante indiferencia ya no surtió efecto en ella.
-Deberías sentirte afortunado de que haya una mujer que todavía se acuerda de ti, así que quita esa cara, no deberías sentirte tan miserable- Ella hizo acuse de la humedad en el aire y la distancia entre ambos se redujo cuando entró sin permiso a su habitación -De repente ha empezado a llover ¿Aun así piensas salir con este mal clima?-
-Por supuesto- Sasuke suspiro, y volvió de nuevo a sus asuntos, sin dejar que las palabras de Sakura lo perturbaran tan siquiera un poco -A diferencia tuya no tengo muchas opciones, además no pretendo ser como esos cretinos buenos para nada a los cuales llamas amigos-
-Nadie te obligó a unirte al ANBU y ser su comandante- Sakura hizo un mohín, estaba lo suficientemente acostumbrada a los injurios de Sasuke que a menudo encontró divertido llevarle siempre la contraria -Seguro que con todo ese esfuerzo y dedicación es lo que te mereces. El tiempo que pasaste junto a Orochimaru está rindiendo sus frutos ¿No?-
-Por lo menos es un puesto mucho más importante que el tuyo- Sasuke se burlo y ella frunció el ceño -En la academia militar se nos ha de inculcar el arte de la inteligencia, el engaño, la intuición, la infiltración, y el asesinato. A los shinobi de verdad nos educan para matar… y solo una tonta incompetente como tú se atrevería a hacer justo lo contrario a esa filosofía-
-Cretino-
Sakura se cruzó de brazos, ciertamente el sentimiento de animadversión correlativo entre ambos creció lentamente, hasta casi no poder tolerar su presencia más de 5 minutos sin pretender no querer asesinarlo. Sin embargo, nada une más fuerte dos corazones rotos que una culpa compartida. El muy maldito era el único además de Hinata quien no había perdido las esperanzas de volver a ver a Naruto.
-Sabes que soy un hombre ocupado así que dime ¿Qué es lo que haces aquí?-
-Vine a hablarte de Naruto-
-Naruto…- Sasuke hizo una ligera pausa, sin dejar que sus emociones a flor de piel le quitaran la concentración -Esto nada tiene que ver con él así que déjame en paz Sakura-
Ella negó con la cabeza.
-No te creo, después de tantos años de desilusiones respecto a tí, puedo decir que te conozco a la perfección. El ambiente por alguna razón… se siente pesado, turbio y estoy segura que esto tiene que ver con Naruto-
Sasuke se burló.
-No, en absoluto, es tu imaginación. Desde pequeña siempre fuiste una molestia, al igual que esa estúpida rubia amante de las flores y no hay nada peor que una imbécil tratando de fingir ser inteligente-
-¿Todavía sigues creyendo en eso de la redención?-
-Nunca he creído en esa tontería Sakura, simplemente hago mi trabajo, fin de la conversación-
-Eso es difícil de creer-
-No me importa si me crees o no, es información clasificada y no tengo la obligación de revelar detalles a alguien de rango inferior como tú- cuando Sasuke estaba a punto de salir por la puerta, la mirada suya chocó directamente con los ojos verde turquesa de Sakura. El gesto de amargo desagrado era bilateral, desafiante -¿Por qué no vas con la Hokage y lo compruebas por tí misma?-
En una leve ráfaga de viento, Sasuke se desvaneció.
-Idiota-
Unos días despues:
Sasuke llegó a Sunagakure por la noche. Inmediatamente, fue interceptado por algunos miembros de la guardia fronteriza quienes le reconocieron casi al instante, el motivo no fue otro que asistir a la reunión en la cámara de la sede del gobierno donde Gaara y otros funcionarios ya estaban esperando su arribo para comenzar la comitiva de búsqueda y rescate de la embajadora de Konoha. Al caminar entre las calles atestadas de gente, pudo observar el gran contingente de fuerzas reunidas a las afueras de la residencia del Kazekage y darse cuenta de inmediato de la seriedad del problema que tenían entre manos. Sin ánimo de sonar alarmista o recriminador, se preguntó qué implicaciones tendría el rapto de Hyuga Hanabi para la alianza. Después de todo, en ellos recayó toda la responsabilidad sobre su seguridad, cometieron de manera no forzada una omisión simple a los protocolos de seguridad de cualquier nación hacia el embajador.
En realidad su mente solo estaba dispersa puesto que el largo camino de regreso a Konoha desde las afueras Kusagakure y su posterior comisión inmediata para sumarse al equipo de trabajo conjunto de ambas naciones en Sunagakure supuso un gran esfuerzo físico y mental de aproximadamente 2000 km; y aunque un asunto de esa envergadura es su completa responsabilidad también como capitán comandante de la división ANBU de Konoha, sus pensamientos estaban en otro sitio, precisamente en el bloque de celdas E de Hozukijou, aquella diminuta celda donde Naruto pasó los últimos días de su condena.
Esta situación se sintió como un completo lastre, al igual que lo fue tener que alcanzar a la enardecida comitiva de Hyuga Hinata y Sabaku Temari hasta la capital del país del viento. Quizás ese fue el cambio más significativo que sufrió su personalidad a lo largo de los años, ya que en el pasado nunca tuvo la necesidad de sentir apego emocional por sus relaciones personales, por casi nulas que sean. A él nunca le agrado la compañía de Hinata o Hyuuga Hanabi, pero por lo menos ahora existía la obligación consigo mismo y sus antepasados de protegerse como buenos camaradas que son.
Al menos pensó que eso sería lo que Naruto hubiese hecho en su lugar en un momento así.
Son simples lazos invisibles que lo vinculan con los demás. Promesas que alguna vez ha murmurado casi para sí mismo, y cuya repercusión casi siempre pasa desapercibida en el fondo de su corazón. El que estuviera sirviendo a Konoha no tiene otro significado que una fidelidad silenciosa, un contrato pactado, una consigna aceptada sin haber sido escuchada, pero sobretodo era una deuda impagable que tuvo con dos personas del pasado cada vez más distante y patidifuso, una deuda albergada en los entresijos de su memoria.
A Naruto le importaba Gaara y seguro que también le habría pedido cuidar de Hinata en un momento tan culminante y lleno de tensión como ese. Quizas solo era la ley de la infancia que dormitaba en el interior de sus pensamientos, los valores nulos que él tuvo en la adolescencia, y el resarcimiento de los mismos en la etapa adulta, valores en cuyo nombre de dos personas actuaba cada dia en el ANBU con disciplina y rectitud, por supuesto que servir a Konoha y ayudar a los Hyuga era en honor a ese idiota, por lo que esta puesta en escena resulto contradictoria para él en mas de un sentido.
¿Abandonar la búsqueda de Naruto? ¿Abandonar a los amigos de Naruto? ¿Cuál de los dos?
Desterró la idea cuando llegó frente a unas pesadas puertas de madera, un guardia las abrió y le pidió que entrase. Ahí estaba toda la comitiva del Kazekage, con ojos llenos de expectación e incertidumbre. Pudo ver a Gaara sentado al centro de la mesa de operaciones, siendo custodiado y aconsejado por sus hermanos, Temari y Kankuro; a un costado suyo estaba su homólogo de la arena, Baki, quien a su vez estaba situado al lado de una persona demasiado familiar en los últimos años, un contratista militar asentado en la franja norte del continente, cuyo nombre era Shura Enia.
Los gestos de Sasuke se contrajeron en una irremediable mueca de disgusto, una acción gesticulada de igual parte por aquel hombre de rasgos duros y de una complexión corporal similar a la del fallecido sapo Sannin, Jiraiya. Aunque claramente hasta ahí terminaron las comparativas, puesto que aquel shinobi legendario antepuso su vida luchando en Amegakure para el bien común de Konoha, su contraparte no era más que un narcisista con un ejército privado para manipular la política en las aldeas donde se inmiscuyó.
Sasuke tomó asiento al lado de Hiashi y Hinata Hyuga, dió a todos una solemne reverencia, indicativo para comenzar la reunión.
Temari fue quien comenzó.
-Buenas noches damas y caballeros. Como pueden notar, el ANBU ha sido instruido desde ayer por la noche a entrar en fase de condición de defensa 3, el motivo no es otro que el secuestro de la embajadora de Konoha en nuestro territorio, Hyuga Hanabi- Ella habló con aquel tono de voz tan molesto, una voz ríspida característica de su burda personalidad -El decreto fue dictaminado por el Kazekage, y coincide con los informes interceptados por inteligencia respecto a la movilización de efectivos por parte de Iwagakure hacia su frontera sur-
-Como todos saben- fue el turno de su hermano Kankuro, quien se puso de pie junto a una pizarra, donde se colocaron las fotografías y datos de identidad de los presuntos secuestradores, así como la posible dirección de destino; en realidad nada nuevo de lo que ya sabía y de lo cual su propio cuerpo de inteligencia recabó en la mitad del tiempo. Sasuke no pudo culparlos, Sunagakure podía igualar e incluso superar en número de efectivos a Konoha, pero carecieron de materia prima de buena calidad y eso se pudo notar -Nueve individuos que se infiltraron en nuestra ciudad, fingiendo ser comerciantes provenientes del país de los ríos, han suplantado identidades del gremio de comerciantes de aquella nación. Posteriormente, despues de llevar a cabo el asesinato de una caravana de mercaderes de oro, vinieron aqui, tuvieron una estancia de 2 dias previos al rapto de Hyuga Hanabi, y llevaron a cabo su cometido la tarde de ayer, cerca de las 1900 horas; en la refriega sostenida con custodios del clan Hyuga, el invasor ha perdido a uno de sus hombres en el proceso. Hoy por la mañana, en punto de las 700 horas la sede del cuerpo de interrogatorios ha confirmado que el enemigo abatido responde al nombre de Shirogane Isshiiki, actual miembro del escuadrón de bombas de Iwa-
-¿Ha habido comunicación radial con los rastreadores?- inquirió Sasuke.
-Nada aún, hemos considerado inviable e insegura la comunicación por el momento, dadas las circunstancias. La autoridad fronteriza de nuestra nación con apoyo del escuadrón de inteligencia ANBU, ha podido determinar el rumbo que ha seguido el enemigo, y en base a esto hemos logrado fijar un objetivo potencial, teniendo en cuenta la proximidad de las fuerzas estacionadas de Iwagakure en la frontera sur del país de la tierra-
-Un momento- interrumpió Gaara, manteniendo una mirada inquisitiva en su hermano quien en respuesta se amilanó. Sasuke no pudo culpar al hombre, buena parte de todo este desastre es atribuido a él, que hubiesen raptado a Hanabi es responsabilidad del cuerpo de escoltas a cargo de Kankuro -Quiero que quede claro que no somos los únicos que estamos en fase de condición de defensa 3, Konoha tiene el mismo nivel de alerta, así que sean prudentes o esto se nos va a ir de las manos rápidamente. Informa a los equipos de reconocimiento, cero contacto de cualquier tipo hasta nuevo aviso, es lo que hemos convenido la embajadora Hinata y yo-
Aquello fue pura lógica, no porque realmente se sientan amedrentados tanto Suna y Konoha por Iwa, Tsunade sama fue la precursora de la idea de que el ANBU de Konoha debía entrar en ese estado de alerta no porque fuesen a ser invadidos, más bien todo fue encaminado a encubrir el hecho de que hubo un fallo en la seguridad de ambas aldeas, y tomando nota de la política exterior de su jefa en los últimos años, la imagen de músculo y fuerza hacia el extranjero lo fue todo. Nadie debía enterarse de aquel traspié, ella debería de ser hallada si o si antes de que el rumor se esparciera. Y Tsunade fue bastante explícita en ello.
Curiosamente fue el mismo estilo de gobernar el que adoptó Gaara.
-¿Que se requiere para preparar un escuadrón táctico de disuasión ANBU en menos de 1 día? - preguntó el pelirrojo a Baki.
-Un milagro- el ninja antes mencionado rodó la vista, a sabiendas del escaso número de efectivos que se encontraban tras los muros de la aldea; casi todos estaban desplegados en el extranjero. Reunirlos a todos en el menor tiempo como dijo Baki sería toda una proeza logística.
-¿Disculpa?-
-Se puede intentar Gaara, pero te recomiendo que esta sea tu segunda alternativa dada la premura del tiempo- agregó Baki -Según los observadores, la ubicación exacta del objetivo se sitúa a unos 15 km de Amegakure, justamente en la isla del lago Itsukushima… de cualquier forma, entrar a ese antiguo fuerte es arriesgado con un pelotón de 15 hombres con insignias de Suna-
Su homólogo de Suna tuvo toda la razón, en el mejor de los casos el pelotón regresaría con solo algunas bajas; en el peor, la rehén sería exterminada. En ambos casos la misión de rescate es un fracaso. No es el resultado que su jefa, Tsunade, estaba esperando.
-Ok, teniendo en cuenta la opinión de Baki, volvemos al plan A- Gaara puso la mirada en Enia, quien de inmediato se envaro -Me he tomado la libertad de escuchar a algunas personas, acatando tambien la opinion de Konohagakure, y muchas voces han sugerido la presencia de Shura Enia, quizás hayan escuchado de él, es un reputado contratista militar privado del norte, y considerando todos los obstáculos que dificultan la puesta en marcha de nuestras intenciones de rescate, creo pertinente escuchar su opinión, Hiashi dono… Hinata dono-
Los Hyuga se limitaron a asentir con la cabeza.
-Buen dia caballeros, es un honor estar en esta sala- el mercenario se puso de pie, y camino hacia cada uno de ellos, dejando en sus manos un sobre amarillo -Y sin más preámbulos, he tenido una pequeña disputa, civilizada aunque acalorada con el jefe de la división ANBU de Sunagakure, Baki; después de meditarlo, ambos llegamos a la conclusión de que un asalto nocturno del cuerpo especial ANBU binacional es imposible de llevar a cabo el día de hoy, por aquello de la luna llena, motivo por el cual una incursión de fuerzas regulares se autodescarta, no podemos jugar a estirar demasiado la cuerda, ellos tienen la posición de poder sobre la rehén, además de que esto puede alertar a las fuerzas de Amegakure, y creo que todos entendemos lo que puede ocurrir si eso pasa. Un conflicto indirecto en dos frentes-
-Será difícil explicar la presencia de nuestras fuerzas en su territorio- Medito Gaara -Entonces, nada de interceptores elite ANBU, además de que consideras arriesgado enviar fuerzas regulares Jounin. ¡¿Qué sugieres que no sea riesgoso?!- inquirio Gaara enérgicamente, mirando al contratista con aquellos ojos inexpresivos -¡En la guerra siempre hay riesgo!-
Sin embargo, aquel hombre ni se inmuto, simplemente puso en la mesa la fotografía de dos individuos.
-Sugiero la participación en tierra de estos hombres-
-¿Son tus soldados Enia?- le cuestiono Temari con un tono incisivo, en afán de desdén hacia él -Eso me parece bastante conveniente de tu parte, no creo que a nadie se le pase por la cabeza un posible conflicto de intereses ya que también has trabajado para Iwagakure-
-No, estos son nuevos- respondió Enia a botepronto, sin atisbo de titubeo, Sasuke pudo confirmar aquella afirmación, demasiadas veces en los últimos 5 años se ha topado de lleno con soldados a la orden de aquel individuo, y ninguno de los que aparecieron en la imagen concordó con las imágenes grabadas en su memoria -Aquí solo actúo como un intermediario. Crean que cuando digo que he tentado a ambos para trabajar conmigo, es porque lo he intentado por cualquier vía, pero parecen bastante dichosos de estar desligados de las organizaciones jerárquicas. No se puede negociar con alguien asi, solo trabajar en conjunto, esperar que todo vaya bien hasta que definitivamente todo se vaya al carajo-
Cuando Sasuke abrió el sobre que previamente les había entregado, pudo ver que en su interior hubo un informe parcialmente detallado de la identidad de esas dos personas, ni siquiera tuvo que tomarse la molestia de leer las demas paginas, solo la primera; cuando vio el aviso de captura del libro bingo en más de 10 territorios, incluidos Iwagakure, Kumo, Kiri y Ame… no le dieron ganas de seguir leyendo más. Estaba más que claro la clase de personas que estaba sugiriendo para el trabajo.
-Si, eso dice su informe- Sasuke trató de que su tono de voz expusiera la satírica línea de pensamientos respecto a ese par. El de cabello rosado ciertamente tuvo un historial más amplio que su compañero, no obstante, el de cabello oscuro no se quedó atrás. Dos criminales en todo el sentido de la palabra -Cielos, ese tal Kojiro es todo un bueno para nada. Corredor de apuestas, y lo alterna con otros pasatiempos, bonita profesión. Creo que ni siquiera vale la pena indagar cuáles fueron los motivos que lo llevaron a prisión. Es buscado en la mitad del maldito continente y sospechan de él en 5 naciones… los motivos: asalto, posesión de drogas, delincuencia organizacional, conspiración para cometer un crimen, robo, extorsión, asesinato, ¡Secuestro! Si que es un curriculum interesante- termino Sasuke, propinando a Enia una de esas miradas patentadas tan suyas, tan displicente -Tan bueno como el de su amigo-
-Qué fantástica idea es enviar a dos secuestradores a una misión de rescate- Temari supuso que aquello era broma, Gaara no podía hablar en serio si iba y decía que en verdad se iba a enfrascar de lleno en esto. Cuando su hermano asintió, fue un hecho. Esto fue en serio.
-A decir verdad, me había debatido entre si debía o no incluir esa información, pero créame que son perfectos en cada una de sus virtudes. Son puñeteramente buenos, el servicio otorgado es caro, inmoral quizás, pero de mucha calidad-
-Shinei y Kojiro… Si no fuera porque los Akatsuki pasaron a la historia, diría que estos chicos los imitan bastante bien- mencionó Gaara con cierta mordacidad, observando a detalle los rostros de aquellos sujetos, cubierto parcialmente por unas gafas oscuras.
-Es simple Kazekage sama- dijo Enia -Si quieres una escolta de altísimo nivel, acudes a una aldea oculta; si necesitas beber, jugar y apostar vas a un casino; si quieres guerra tienes que ir a Amegakure forzosamente; si tus bolsillos están vacíos no acudes a un banco, no, tienes que ir con un usurero; pero si necesitas llevar a cabo una misión de rescate de un premier tan importante como ella en territorio hostil, no acudes al ejército regular. ¡No!, vienes a mí para una solución a tu problema, y esta es mi recomendación-
-Me estás sugiriendo a dos criminales para acometer esta empresa, entiendes eso ¿no?- le reprochó el Kazekage.
-¿Y eso qué tiene de importante? Si, es verdad que recientemente los dos han entrado y salido de la casa grande mas veces de lo normal, y ambos la han liado a lo gordo en el pasado. Pero usted necesita cazadores, no a dos sacerdotisas puritanas ¡La moral no gana guerras!- Enia suspiró cansinamente, y ciertamente pudo entender que confiar en unos parias era la parte más difícil del plan, pero definitivamente esa era la mejor alternativa -Debo confesar que me he tomado el atrevimiento de llamarles, y ya están en camino, llegaran en unas horas-
Gaara abrió los ojos mas no dijo nada en respuesta.
-Sasuke…- Musitó el Kazekage, e intercambió una mirada con el Uchiha quien parecía tener una especie de debate en su interior. La mirada que le devolvió esbozo una mueca que le dijo que se lo tomase con cautela.
-Eres libre de convocar a tus fuerzas shinobi para acometer esta misión, pero te garantizo que no va a ser fácil adentrarse en Amegakure. En estos días, no muchos lo hacen- agregó Enia -En estas circunstancias necesitas de un freelance como yo, para encubrir lo que otros países no quieres que vean, piensalo, ellos no tienen bandera-
Cuando Gaara advirtió una tenue corriente de viento a sus espaldas, este dio una señal al aire para que el agente en las sombras emergiera. Este se arrodilló ante él y dijo:
-Los escuadrones 5 y 17 del ANBU ya están listos para partir Kazekage sama. Solo esperan su señal-
Cuando recibió aquella información, Gaara pareció ponderar todos los pros y contras, a sabiendas de que se estaba jugando demasiado en este momento, y sinceramente poner sus fichas en un par de escuadrones ANBU de menor categoría le dificulto la tarea de tomar una decisión sin titubeos. Se quedó callado aproximadamente 5 largos minutos, aunque después de aquello, parece que ya había llegado a una resolución.
Volvió la vista hacia donde estaba sentada Hinata.
-Me inclino por la incursión mercenaria- Sasuke observo con perplejidad, mas no se atrevió a refutar aquella decisión, nadie lo hizo. No obstante, le resultó inverosímil que se haya decantado por esa ruta tan brumosa. A juzgar por los rostros dibujados en la habitación, supuso que compartió la misma opinión -Sin embargo, la decisión recae en ustedes Hinata dono- Gaara tambien reparo en Hiashi, que en toda la reunión permaneció en silencio, a la expectativa -Cualquiera que sea, debe saber que Sunagakure asumirá toda responsabilidad económica y política, pero le recomiendo sea cautelosa. No es necesario recalcar que la vida de su hermana corre peligro, así que asegúrese de tomar la mejor opción. Yo, con toda mi autoridad la respaldo-
Hinata, por debajo de la mesa, sujeto con fuerza la mano de su padre.
-¿Estás seguro de que ellos…?- A Hinata casi se le quiebra la voz cuando hizo aquella pregunta, y casi pudo ver cómo Enia se puso en su lugar.
-Lo garantizo con mi vida, Hinata sama- le dijo con determinación -No van a fallar-
Gaara asintió con la cabeza acatando la voluntad de la emperatriz Hyuga, y después miró a Enia e hizo lo mismo, en un gesto de beneplácito y consentimiento.
-Procedan a las negociaciones-
El contratista se arrodilló ante el Kazekage.
