Saludos preciosuras
Ranma 1/2 y sus personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de la extraordinaria y cruel Rumiko Takahashi.
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En esta vida y en las siguientes
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Capítulo Final
"Sempiterno"
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Al recobrar el conocimiento, trató de identificar el lugar donde se encontraba, observó con detenimiento e intentó mantener la cabeza fría. Estaba seguro que no había muerto, ¿Qué opciones le quedaban?. Tocó su cuerpo solo para asegurarse, era algo extraño, no se sentía real. Suspiró pesadamente antes de comenzar a caminar por los extraños pasillos, sin perder detalle de todo lo que hallaba. Sin duda, era muy diferente al mundo donde conoció a la parca, vio a lo lejos una puerta de madera que tenía dibujados unos extraños símbolos, caminó en esa dirección dando largas zancadas. Ingresó con cuidado y sin dejar de estar alerta, no debía descuidarse, sin importar qué era ese lugar, debía buscar una forma de volver a casa.
Un paisaje muy particular, el lugar estaba plagado de relojes donde el tiempo se movía en diferentes direcciones, causándole cierto desconcierto. El sonido era casi inexistente, estaba seguro que si gritaba su voz resonaría por todo el lugar. Había caminos flotantes que parecían no tener fin y que no se conectaban entre sí de ninguna manera, se dió la vuelta intentando encontrar algún punto de referencia. Al mirar al cielo, las estrellas lo iluminaban por completo, eran millones que parpadeaban sin detenerse. Las pocas nubes presentes tenían diferentes matices de colores y se movían más rápido de lo usual. La niebla parecía cernirse sobre él, sus ojos no lograban distinguir bien, pero está parecía cambiar de color entre fracciones. El piso donde estaba parado se asemejaba al hielo, trató de asegurarse si lo era al tocarlo, no podía sentir si estaba frío.
— Bienvenido, Ranma Saotome.
De la nada una mujer apareció frente a él y lo observó fijamente.
— ¿Por qué estoy aquí? — preguntó acercándose a ella inmediatamente.
Esa mujer tenía el cabello blanco totalmente liso y sus ojos eran de un color rojo muy intenso. Llevaba un vestido largo de color amarillo con muchos pliegues en la parte baja, podía notar como a su alrededor una poderosa luz la envolvía contrayéndose y expandiéndose rápidamente.
— Relájate, solo quiero hablar — continuó. Se sentó sobre una especie de banquillo blanco.
Estaba seguro que no había nada en ese lugar, eso apareció en un instante. Vio como ella le indicaba que se sentara, al girarse notó como había un banquillo igual a su espalda. No le daba nada de confianza esa mujer.
No estoy muerto.
Se repitió intentando tranquilizarse. Odiaría que algo así volviera a sucederle, solo debía hablar con esa mujer y conseguir respuestas a lo que fuera que estuviera pasando.
— No, no estás muerto — aseguró viéndolo seguir de pie frente a ella.
— ¿Y por qué estoy aquí? — volvió a preguntar.
Su cuerpo estaba tenso, preso del momento de confusión que estaba viviendo.
— Toma asiento — mencionó —. Esto tomará su tiempo.
— Ya está — dijo sentándose como ella lo pidió y cruzándose de brazos sin dejar de verla.
— Te traje aquí para que pudiéramos hablar.
— No crees que hubiera sido más fácil, decirme que querías hablar. Hubiéramos quedado en algún lugar y así de simple. En vez de traerme a este lugar, ni siquiera se que es esto — masculló molesto.
— Es un humano bastante insolente — le parecía insultante la manera que tenía de hablar ese hombre.
Se giró levemente y vio a una rubia parada a su espalda. Vestida casi igual a la mujer que tenía delante, sólo variaba el color de su ropa. Y sus ojos eran de un café muy claro, parecía bastante joven en comparación a la otra mujer.
— Está sorprendido, los humanos siempre temen a lo desconocido.
Ahora había aparecido de la nada una pelinegra, que llevaba una especie de cetro dorado, en la parte superior había una esfera azul que parecía tener vida propia. Sus ojos eran de una tonalidad verde que jamás había visto en su vida, desvió su mirada abrumado por lo enigmático que le resultó mirarla directamente a los ojos.
— Quedamos que yo le explicaría primero — advirtió para que ambas se alejaran.
Ambas mujeres desaparecieron de la misma forma que llegaron. Se desvanecieron en la nada, sin dejar ningún rastro.
— Bueno continuemos. No es propio de una diosa ir al mundo terrenal donde habitan los humanos, sin una razón realmente importante. Era necesario traerte aquí, para que pudiéramos tener esta conversación.
Ya lo he visto todo, primero una parca y ahora una diosa. ¿La próxima vez que sería? tal vez, un Mickey mouse de los dientes.
Ranma resopló molesto.
— Creo que aún te faltan muchas cosas por ver — aseguró denotando cierta diversión.
— Deja de leer mi mente — se arrimó al espaldar de la silla de mal humor.
— Tienes una actitud muy mala, ¿Sabes que podría eliminarte en un instante? — notó como él se levantaba de golpe y parecía listo para pelear.
— No lo permitiré — gruñó sin dejarse intimidar.
Podían ser lo que quisieran, pero que ni creyera que él dejaría que le arrebataran su vida tan fácil.
— No te traje aquí para eliminarte, solo lo mencionaba. Ahora puedes calmarte, hablemos de las razones por las que estás en este lugar.
Al escucharla la miró con recelo, volvió a sentarse dejando que continúe.
— Espero las explicaciones.
— Te he estado observando por años y he visto todo lo que has hecho. ¿Tienes idea de cuántas personas has salvado hasta ahora? — consultó y esperó tranquilamente que le respondiera, sabía de sobra que no tenía ni la mínima idea de eso.
— No lo sé. Tampoco es que lleve la cuenta, podría decir que unos cuantos — intentó hacer memoria. Aunque no tenía un número exacto.
— Es algo bastante admirable, déjame decirte que un alma como la tuya es única.
— ¿Gracias? No tengo idea que responder a eso — la notó reír por su comentario —. Pero eso no responde a mi pregunta anterior.
— La paciencia, no es tu virtud — afirmó —. Estás aquí por lo especial que eres. ¿Sabes qué la fuerza de un hombre reside en su alma? — lo notó negar con la cabeza —. Es así, el alma es la naturaleza donde habita la fuerza, dónde se define la personalidad y donde nace la vida misma. El cuerpo solo es el lugar donde se almacena, es un cascarón que se adapta a tu alma. Posees un alma muy poderosa, almas como la tuya, no se ven durante cientos de años. Ese mismo motivo las hace tan especiales y únicas.
— ¿Quieres quedarte con mi alma? — preguntó al no comprender de qué iba todo ese asunto.
— No quiero quedarme con tu alma. Te traje aquí para darte la oportunidad de cambiar tu vida. Después de todo lo que hiciste, es lo mínimo que mereces — mencionó en un tono conciliador.
— ¿Con qué otra oportunidad?
Ella asintió.
Si era cierto lo que ella decía, sería increíble poder cambiar su vida de esa forma. Podría recobrar su anterior vida y ser feliz con su familia como siempre lo deseó. Pero antes debía asegurarse bien.
— Si, tu oportunidad será la de regresar al día en que moriste y cambiar tu destino.
— Es lo que siempre he querido. ¿En verdad puedes hacerlo? — cuestionó sin creerlo aún.
— Soy la diosa de la vida, no es complicado para mí. Las personas reciben lo que merecen, según la manera como actúan durante su vida. Es una base en la existencia del bien y el mal, una de las ideologías que los humanos han instaurado desde tiempos remotos. Pero está misma ideología fue dada por nosotras, para ustedes — explicó de manera simple.
— Nunca pensé que algo así fuera cierto — sonrió. Estaba emocionado por las palabras de ella y una naciente esperanza se instauró en su interior.
— Ranma Saotome — lo llamó para que la observara —. ¿Quieres volver al día en que moriste para cambiar tu destino? — preguntó inmediatamente poniéndose de pie y sonriendo.
No tenía que preguntarlo. Claro que quería, no tenía motivos para que fuera diferente.
La miró directamente antes de responder y sonrió de vuelta.
— Si, quiero volver al...
Calló antes de terminar de responder. Había algo raro. Ya había vivido algo así y la última vez, todo sucedió de una manera que no imaginó. ¿Pero qué era lo raro? se obligó a pensar en todas las posibilidades, debía estar seguro antes de responder, sabía a la perfección que no habría vuelta atrás.
Cerró los ojos buscando una respuesta.
Entonces, lo entendió. Apretó la mandíbula sin creer que tuviera que tomar una decisión de esa magnitud. Sin duda estos seres eran sumamente despiadados.
Cubrió su rostro con su mano y agachó su cabeza. Era demasiado doloroso para él, la desesperación lo abrumaba de una manera torturante.
Cuando levantó su rostro y se encontró con la cara inexpresiva de la diosa.
— No — susurró despacio con un nudo en la garganta. Apretó sus puños con impotencia —. No, no lo acepto — usó toda su fuerza de voluntad para decir esas palabras.
Sin poder seguir soportando lo que sentía se tiró al suelo de rodillas, totalmente destrozado por su decisión. Nadie más que él, entendía el dolor que le causaba haber dicho esas palabras. A su mente venían los recuerdos de lo que pudo haber sido su vida, viendo crecer a sus hijos y estar junto a Akane durante todos esos años. Lloró desconsoladamente y golpeó el piso con furia. Su corazón se había destrozado al tomar la decisión más difícil de su vida. Pero lo hecho, hecho estaba. No tenía idea de cuánto tiempo estuvo así, lamentándose y sufriendo de esa forma. Cuando pudo ponerse de pie, intentó limpiar el rastro de sus lágrimas. Levantó su rostro mirando al cielo buscando algo de consuelo, negó con la cabeza sintiendo que en cualquier momento volvería a derrumbarse.
Si aceptaba volver a ese día toda su vida cambiaría y todos los que salvó iban a morir. Debía sacrificar a todas esas personas, esa era la trampa que le estaban poniendo con esa decisión. Por más que añorara lo que perdió en el pasado, no podía hacerlo. Rogaba que su familia algún día pudiera perdonarlo, pero él no podía dejarlos morir también eran importantes en su vida. Se arrepentía y ya lo estaba haciendo, pero la decisión era la correcta. Suspiró con lentitud, queriendo calmarse antes de volver a encarar a la persona frente a él.
Si se desea algo, no hay un camino fácil.
Repitió esas palabras que su padre le dijo en algún momento. Su camino no había sido nada fácil, hizo tantas cosas para estar con su familia y se esforzó día a día por ello. En algún momento todo se complicó, aún así lo había logrado, recobró a su familia y estaba siendo feliz. Tenía que ser fuerte y seguir adelante. Debía cargar con el peso de sus propias decisiones.
— No eres un héroe — mencionó al verlo recomponerse.
— No lo soy, nunca lo he sido.
— Solo eres un hombre valiente, empático y amable.
Sonrió al escucharla, al fin alguien lo entendía.
— Eso es un modo de verlo.
— ¿Qué te llevó a salvar a esos niños? — consultó queriendo escucharlo de su boca.
— Vi a mis hijos reflejados en ellos. Pensé que si fueran ellos y nadie los intentara salvar, estaría muy enojado, maldeciría mil veces la cobardía de quién puede ayudar y no lo hace.
— Sabes, no eres el primero en reencarnar de esta forma.
— Lo sé, la parca me habló sobre eso — contestó recordando a la perfección esa parte.
— Muchos de los que reencarnan así como tú, no vuelven a arriesgar sus vidas, aunque la mayoría no vuelve con sus recuerdos. Es como si inconscientemente su alma les recordara que no deben morir nuevamente. ¿Y por qué tú seguiste arriesgándote? si conservabas todos tus recuerdos — preguntó sin dejar de mirarlo.
— Sé lo que es morir y perder todo. Se siente horrible y es muy doloroso, creo que no le desearía a nadie que pase por algo así. Me resulta imposible solo quedarme viendo y no hacer nada para impedirlo. Entendí el valor de la vida, como puede ser tan fugaz y al mismo tiempo tan importante lo que hagas en ella, la manera como solo tú simple existencia logra cosas que jamás te imaginarías.
— No podría ser de otra manera. ¿Le temes a la muerte?
— Si, le temo mucho. Pero no voy a morir, al menos, no ahora, moriré cuando sea muy viejo y junto a mi esposa. A mí lado estarán mis hijos y mis nietos, mejor dicho toda mi descendencia.
— Lo dices con demasiada seguridad — sonrió por sus palabras.
— La tengo, después de todo lo que he vivido. Soy capaz de todo y de ir en contra de quién sea — mencionó sin dudarlo.
— Te lo preguntaré una vez más. ¿Estás seguro que no quieres volver al día en que moriste? — quería ver su reacción y estar segura que era él indicado.
— Lo estoy, no acepto eso.
— ¿Por qué no? — volvió a insistir.
— Ha sido un camino duro y doloroso, lo que más me duele es no poder recuperar todos esos años que perdí. Pero no podría sacrificar a tantas personas que han llegado a ser tan importantes para mí, el valor de su vida es único y todos tienen un futuro por delante. Soy egoísta al negarles a las personas que más amó, nuestra propia felicidad, pero no podría vivir sabiendo que perdí algo más, fue suficiente para mi. También se que por más dura que sea la vida y retorcido que sea el destino, logré volver con ellos y ahora estamos juntos. Me arrepentiré, me arrepiento ahora, no podré cumplir lo que más deseo, pero tengo muchos años por delante para vivir lo que aún debo con ellos y llenar un poco ese vacío enorme que quedó, planeo hacerlo de ese modo.
— Que así sea Ranma Saotome, eres el indicado — afirmó llamando a las otras diosas que se mantenían al margen de la conversación.
— ¿Indicado para que? — preguntó al no entender a qué se refería.
— Desde el día de hoy serás un "Guardián de almas"
— ¿Guardián de almas?
— Te lo explicaré. Los guardianes de alma, se encargan de vigilar y guiar las almas cautivas, a las almas errantes y almas en ascenso que por algún motivo no puedan llegar al mundo de las almas. Eres un vínculo entre los mundos. De seguro te preguntas el por qué, es simple, siendo tú seguirás arriesgando tu vida, pero ahora te pedimos que lo hagas de una manera distinta. Después de todo lo que has hecho y luego de haber interferido con el destino de tantas almas, no podría salir librado por completo, las parcas vendrán por ti y lo único que te protegerá es ser nombrado de esta forma. El castigo sería tanto para tí, como para la parca que te devolvió la vida, según sus leyes es así, estarían condenados a pasar la eternidad encerrados en el mundo de las almas y no tendrían la posibilidad de reencarnar jamás — comentó la diosa de las almas. Hace mucho que no tenían a un guardián de almas, el último vivió hace 1000 años, lastimosamente su alma fue consumida al enfrentarse a un destructor, se sacrificó a sí mismo para vencerlo. Era un hombre muy valeroso y fue una gran pérdida para el destino de la humanidad.
— La importancia de un guardián de almas, para la humanidad es la de conservar el equilibrio entre los mundos, gozarás de algunos privilegios. Principalmente estarás sobre las parcas, serás su superior y no podrán tocarte. Puede que te preguntes si sería más fácil que nosotras demos la orden de que no te hicieran nada directamente, pero no se maneja así, aún si somos las divinidades superiores, si se crearon leyes es para que cada quien se guíe conforme a lo estipulado. Así como nosotras no podemos interferir en las leyes de las parcas, ellos no pueden interferir con nuestras leyes y deben respetarlas por igual. No te estamos salvando por hacerte un favor, te salvamos por beneficio mutuo. ¿Es necesario que te pregunte si aceptas? Aunque no tienes más opciones, Ranma Saotome — la diosa del destino se movió frente a él examinándolo.
— En definitiva, me meto en muchos problemas. No es necesario que pregunten, cuando las tres ya lo han decidido por mí y me dejaron sin escape alguno. Seré lo que dicen, ¿Y tendré algún otro beneficio de esta sociedad? — consultó alzando una ceja.
— Los humanos son en verdad sorprendentes, pidiendo algo más estando en una situación como la tuya. Nunca dejarán de sorprenderme. Puede que lo tomes como un beneficio, pero tendrás más poderes y nuevas habilidades, tu tiempo de vida transcurrirá más lento, nadie enviaría a alguien a una labor como la tuya, dejando que envejezca y muera rápido — dijo de mala forma la diosa del destino.
— A mí me parece muy interesante — afirmó la diosa de las almas —. Debo explicarte algo más acerca del destino, este se puede hilar y deshilar, según las decisiones y acciones de los humanos. Todo eso lo puedes hacer estando con vida, una vez que mueres tu destino continúa a partir de ese momento por si solo, con este fundamento las almas reencarnan según el destino que hayan escrito. Hay almas que esperan siglos y mucho más, solo para reencarnar nuevamente. Hay otras que quedan atrapadas en el mundo terrenal y pierden su próxima vida, esas almas no tienen un lugar a donde volver y experimentan un gran sufrimiento sin fin. Entre todas las almas las más peligrosas son las errantes, estás almas al momento de su muerte deciden no ascender y como resultado vuelven a su cuerpo sin vida, al no existir una conexión entre cuerpo y alma, el alma pierde su esencia y así mismo su juicio, buscarán alimentarse de otras almas para preservar su existencia propia. Tu caso era especial, porque al morir no tenías un lugar en el mundo de las almas, por eso la parca te envió de vuelta y al estar de nuevo con vida, tu destino se reinició y comenzó a hilarse desde ese momento.
— ¿Y el alma destinada a este cuerpo? — necesitaba saber lo que pasó con él.
— Su destino estaba escrito de esa forma, estaba destinado a morir nuevamente en el mismo momento que nació. No le quitaste su vida, si es eso lo que te preocupa. No tuvo oportunidad de cambiar nada, lastimosamente.
A su mente volvió el recuerdo de sus padres en su vida actual, ellos habían deseado tanto un hijo. Sería demasiado triste que supieran que su hijo solo nació y murió. No sé imaginaba cómo hubiera sido la vida de ellos, ¿Cuántas cosas hubieran cambiado? no tenía idea, podía suponer muchas posibilidades, pero nunca acercarse a la realidad. Lo que sí tenía claro, es que todos los que salvó, estaban destinados a morir y eso le aterraba demasiado. Después de esa decisión tan difícil, al menos tenía la tranquilidad de que todos seguirán con sus vidas. Y él tenía a su familia, ellos estaban bien y lo estaban esperando.
— Me debo convertir en eso que mencionaron, ¿Solo porque salvé a algunas personas?
— Cómo te lo dije hace poco, eres especial — mencionó la diosa de la vida —. Despertaste los poderes de un guardián de almas por tu cuenta, eres el primer humano que logra algo así. Un guardián de almas tiene la capacidad de ver a las almas, sus sentidos están desarrollados para percibir las energías malignas. Los errantes no son humanos y como tales poseen una fuerza sobrehumana, no pueden ser derrotados con facilidad, ya te topaste con uno hace poco y lograste vencerlo. Desde ese momento supe que en ti reside el poder de un guardián de almas, comúnmente es algo imposible, pero de alguna manera adquiriste esas habilidades. Esto solo sería posible si se te brindaban esos poderes, en este caso te adelantaste. Solo almas fuertes pueden llegar a serlo, la valentía es una cualidad, ser inquebrantable y sobre todo el aprecio al verdadero valor de la vida. No cualquiera da su vida, por otros y no cualquiera renuncia a lo que más desea, por otros.
— Son cosas que hago sin pensar, pero las volvería hacer — sonrió de lado aún abrumado por la tristeza.
— Puedes culparte, sentirte realmente mal por muchas cosas, pero al mismo tiempo no olvides lo que lograste por ti mismo. Sigue adelante guardián de almas, con la frente en alto y reconoce el valor de lo que tienes — expresó la diosa de la vida —. Es hora de que te vayas. Pero antes de eso, te daré un regalo de mi parte, Ranma Saotome — posó su mano en el pecho de Ranma y lo empujó lanzándolo al vacío — Pronto sabrás otra de las razones por la que eres un ser tan único.
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Logró escuchar lo último como un fuerte eco, se sentía caer en la nada y todo estaba relativamente oscuro. Cuando se detuvo cayó en cuenta que estaba en una superficie plana, se levantó y trató de saber dónde se encontraba. Se supone que debía volver a su cuerpo, ¿Sería una clase de jugarreta de esas diosas?
— Ranma Saotome — llamó una voz a sus espaldas.
— ¿Quién es? — preguntó intentando visualizar a la persona. Estaba seguro de que ya había escuchado esa voz.
Cuando al fin pudo ver a quien tenía al frente, retrocedió sorprendido. Era el mismo, este le sonrió.
— Soy Raiden.
— ¿Por qué estás aquí? ¿No sé supone que moriste? — preguntó sin creérselo.
— Yo debería preguntarte eso.
— No tengo idea, por eso te pregunto — Ranma arqueó las cejas y dio vueltas a su alrededor.
— Ni yo lo entiendo bien, pero si estoy muerto — trató de hacer que se detenga antes de continuar —. Al momento que mi alma ascendía, una parte de ella se unió a tu alma, desde ese momento he vivido tanto en tu interior, como en el mundo de las almas. Creo que tú hiciste algo.
— ¿Cómo puedo tener la culpa? ni siquiera sabía que estabas aquí — dijo molesto.
— Te he estado llamando por años para decírtelo — aclaró sentándose en la superficie y le hizo un gesto a Ranma para que se sentara.
— Pensé que eran alucinaciones, además solo te escuché hace algunas semanas. No sé de qué otras veces hablas.
— ¿Crees que es fácil? — reclamó cruzándose de brazos.
— Bueno, no lo creo. Pero no me culpes — acusó mirándolo.
— No te culpo, podía irme desde hace mucho. Decidí quedarme un poco y luego planeé hacerlo luego de hablar contigo — confesó dejando escapar un suspiro.
— ¿Por qué te quedaste?
— Egoísmo. Quería sentirme vivo, hace mucho tiempo que no puedo disfrutar de esto. Es bastante horrible estar en el mundo de las almas durante tantos siglos. Y luego cuando llegó mi momento, sólo volví para morir de esa forma. Es demasiado lamentable.
— Ni que lo digas, amigo. Fue un destino demasiado cruel. ¿Hace cuánto estás esperando reencarnar?
— Hace 600 años, en mis tiempos era un general del imperio. Era un gran guerrero, luché sin temor innumerables batallas encomendado a la gracia de los dioses y del emperador. Pero un día fui asesinado en batalla y fue el fin de mi vida, desde entonces he estado esperando mi siguiente reencarnación. Aún conservo los recuerdos de mi vida anterior, creo que eso me ayudó a seguir a la espera de mi reencarnación, puedo saber exactamente cuándo voy a descender. Mi sorpresa fue cuando estaba seguro que tenía mi oportunidad, me encontré nuevamente en el mundo de las almas con ese maldito reloj anunciando que me quedaban 300 años más para reencarnar. Pero luego sentí algo distinto como si estuviera conectado con algo más. Me tomó tiempo entender que mi alma estaba dividida, luego cuando comencé a sentir emociones y recordar algunos nombres de personas que no creí nunca conocer.
— ¿Puedes ver lo mismo que yo? — preguntó agarrándolo del hombro.
— No precisamente, solo siento tus emociones y tengo algunos recuerdos. Es un poco difícil de explicar, pero sería como si supiera tus vivencias por medio de las emociones.
— Es increíble — vaya día estaba teniendo. No dejaba de sorprenderse.
— Solo quería contarte sobre eso y explicártelo — mencionó —. Y también quiero agradecerte. Gracias por dejarme experimentar esto, se que no era mi destino, pero me sentí vivo nuevamente — dijo mientras se levantaba — Por favor cuida de todos, son importantes para mí y también llegué a amarlos tanto como tú lo haces — comenzó a caminar despidiéndose agitando la mano en alto.
— Oye — lo llamó. Y esté giró levemente para mirarlo —. ¿A dónde vas?
— Devuelta al lugar donde pertenezco — respondió riéndose.
— No crees que 300 años, ¿Es demasiado tiempo?
— Lo es, pero debo volver a unirme con mi alma y esperar, no tengo otra opción.
— Sabes, durante años he hecho demasiadas cosas que no son tolerables para ciertas "entidades". He impedido que muchas almas abandonen este mundo y así mismo interferido con el destino. Da igual si lo hago una vez más, no se ni como lo hice contigo, ni si fui realmente yo. Razonamiento y miedo es lo que menos tengo — se acercó a él —. Ahora eres parte de mí, así que ven, Raiden — dijo extendiendo su mano.
Raiden se quedó quieto viéndolo sin dar una respuesta, pareció pensarlo antes de volver sobre sus pasos.
Cuando ambos se toparon, todo a su alrededor se iluminó. Fue un sonido estremecedor que hizo eco en el vacío, todo comenzó a temblar cerca de ellos. Podía percibir que algo se acercaba, siguió concentrando su energía y visualizó lo que debía atraer hasta ese punto. Una resonancia sacudió a la persona frente a él y lo vio envuelto en un aura azul que de a poco se fue extinguiendo.
— Estoy completo — se topó así mismo. Cuando todo volvió a la calma.
— Aún no sé lo que hice, pero funcionó — asintió sin dejar de sonreír —. Pero ahora, ¿Cómo salgo de aquí?
— Buena pregunta — dijo pensativo —. Si pudiste hacer descender el resto de mi alma, no creo que sea tan difícil.
— Te dije que no se lo que hice, solo me concentré y sucedió. Dame ideas — mencionó con una vena en su frente.
— Vuelve a concentrarte así e imagina que vuelves a tu cuerpo o despiertas — opinó tranquilamente —. En mi caso, yo solo debía querer salir de aquí y mi alma ascendería por sí sola — explicó —. Bueno yo me voy, no me gusta este lugar.
—¿Y a dónde vas a irte? — se burló sabiendo que estaba dentro de su cuerpo.
— Esto es algo mental, puedo crear un ambiente más relajante — aclaró quitándole la sonrisa burlona que tenía —. Gracias, amigo. Solo no mueras, sino ambos lo haremos. No quiero una vida tan corta — dijo despidiéndose.
— No planeo hacerlo, viviremos bastantes cosas emocionantes y felices — aseguró antes que este se marchara — caminó por el espacio vacío concentrándose, debía salir de ahí —. Soy Ranma Saotome y también soy Raiden Saejima ahora.
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Cuando abrió los ojos le costó adaptarse a la luz, pudo percibir a muchas personas a su alrededor. Se sentía diferente, trató de moverse, cuando lo hizo escuchó Akane hablándole y ella lo abrazaba.
— Estoy bien — mencionó sentándose. Sacudió la cabeza para recobrar el conocimiento por completo.
— ¿Y por qué te ves así? — preguntó Sota.
— ¿Así? — cuestionó confundido.
Cuando intentó levantarse su cuerpo se sentía distinto. Cómo estaba cerca del tocador se observó frente al espejo. Era él nuevamente, se tocó el rostro para asegurarse y sonrió. En ese momento entendió las palabras de la diosa, así que ese era el regalo. Le había devuelto su apariencia, no todo era perfecto, pero estaba satisfecho con eso.
— ¿Ranma qué sucedió? — Akane lo agarró del brazo.
— Muchas cosas, soy yo nuevamente — sonrió al decirlo y la abrazó. Vio a sus hijos mirarlo con asombro —. Vengan ustedes dos también.
Durante las siguientes horas contó lo que había vivido durante el tiempo que su alma estuvo en el otro mundo. Omitió una parte importante, aún debía buscar el momento indicado para decirles. Pero del resto les dijo todo como sucedió exactamente. Su familia estaba aliviada de que todo hubiera terminado de esa forma, la pasaron muy mal durante esas horas, pensando que algo le había sucedido.
Miró a su alrededor como todos reían, pero no podía estar feliz por completo, su decisión aún le agobiaba. Era lo correcto, lo creía de esa forma, ¿Pero Akane podría perdonarlo? ¿Sus hijos lo perdonarían? nada era fácil, ni todo podía ser como él quería. Suspiró y se fijó que Amelie lo miraba, aún debía hablar con ella y aclarar algo. Se levantó para sentarse cerca de ella.
— ¿Debo preguntarlo? — consultó cuando ella lo observó.
— No es necesario, te lo contaré — comentó y notó como varias miradas recaían sobre ellos —. También tengo recuerdos de mi vida anterior, no de la misma forma que tú. Solo cosas importantes y algún recuerdo de cómo era mi vida antes. Soy la reencarnación de una sacerdotisa, hace cientos de años ayudaba a expulsar a los errantes, ¿Sabes lo que son?
— Si, los errantes son almas que se rehúsan a dejar este mundo. Vuelven a su cuerpo ya muerto, pero al no tener un vínculo con este mundo, pierden su capacidad de razonamiento y comienzan a consumir almas para su propia existencia — explicó lo que le había dicho la diosa de las almas.
— Así es, eso era lo que hacía en el pasado. Cuando te conocí supe que no eras normal. Sabía que eras un reencarnado. Te observé mucho al principio, luego me di cuenta que lo tuyo iba más allá y tenías tus recuerdos intactos. Cuando teníamos como 5 años comenzaste a ver almas y el flujo espiritual que tenías era demasiado. Por eso, decidí sellar tus poderes sin que te dieras cuenta, sabía de la existencia de las diosas y supuse que algo así podría pasar. En el momento que decidiste contarnos la verdad, no estaba sorprendida en lo absoluto, por ese motivo. Hace horas cuando el sello se rompió lo supe inmediatamente, llegamos enseguida y te encontramos en ese estado.
— Nunca pensé que fuera eso, siempre creí que eran imaginaciones mías, en ese tiempo no podía verlas a la perfección solo eran pequeños destellos. Luego ya simplemente desaparecieron, ahora lo comprendo — estaba intentando recordar cuándo fue que Amelie pudo haber sellado sus poderes, no recordaba nada.
— Sabes que siempre me adelanto a los hechos — aseguró viendo a Sota fruncir el ceño.
— Oye Amelie, este tipo de cosas se cuentan antes — reclamó a su amiga.
— En mi defensa puedo decir, que fue solo para intentar protegerlo y que las diosas no lo hicieran su portador. Pero de nada sirvió — suspiró resignada.
— Tampoco es tan malo. Además, yo lo acepté — mencionó quitando importancia. No sé sentía usado, ni nada por el estilo. La existencia de esos seres eran un peligro para todos, hasta para su familia. Si él estaba en la capacidad de hacer algo, tenía que hacerlo —. Igual te agradezco que intentaras ayudarme, Amelie.
— Bueno, ya que. Tendré que ayudarte en tus locuras, como siempre. Adiós a la vida pacífica y sin preocupaciones — se lamentó golpeando a Sota.
— ¿Y por qué me golpeas a mí? — Sota se apartó de ella.
— Porque a ese — dijo señalando a Ranma —. No le haría ningún daño y me da risa tu cara de sufrimiento.
— Eres una sacerdotisa sádica — afirmó —. Esperen, no es justo que de los tres, sea el único que no tiene nada especial. ¿Por qué tengo que ser el tipo normal? — preguntó lamentándose. Se sentó encorvándose de hombros.
— Llegaste tarde a la repartición de poderes especiales — respondió Ranma riéndose.
— El mundo no estaba preparado para algo así — secundó Amelie.
— Dejen de burlarse, ambos son unos pésimos amigos — dijo dándoles la espalda.
— Ve el lado bueno — Ranma lo agarró del hombro.
— ¿Y cuál es?
— Podrás llevar nuestras cosas, serás nuestro asistente — asintió complacido con su idea.
— Es una excelente labor, perfecto para Sota — Amelie se aguantaba la risa.
— ¡Desgraciados! — masculló.
Luego los dos comenzaron a reírse sin poder evitarlo.
— Ustedes dos son muy malos, pobrecito — Kasumi interrumpió su charla.
— También lo creo, deben tratarlo mejor — Akane miró enojada a su esposo.
— Solo era broma, no me mires así — se acercó a ella.
— Yo no termino de comprender todo esto — aseguró Nodoka viendo a su hijo.
— Es bastante complicado, mamá. Pero ya lo entenderás en algún momento.
— Espero que sea así, cariño. Es mejor que hagamos la cena — dijo antes de dirigirse a la cocina.
— Es lo mejor, tía. Ya es bastante tarde — Kasumi la siguió.
— Escuchó señor Saotome, vayamos por algo de beber — Genma lo siguió enseguida.
— Te metes en muchos problemas, papá — Ryota se sentó junto a él.
— Es algo de familia, creo que los Saotome siempre somos perseguidos por los problemas.
— El abuelo dijo algo así, creo que es cierto — mencionó Kai —. Me gustaría poder ver esas almas y sería increíble poder pelear contra esos seres.
— Tal vez, puedas luego que te entrene mejor, les enseñaré a ambos más técnicas — dijo agarrando a Kai.
— Nada de eso, tanto Kai y Ryota tienen que terminar sus estudios primero, no tienen tiempo para andar persiguiendo errantes o como sea que se llamen.
— Pero Akane — se quejó —. Lo haremos sin que ella lo sepa, es muy mandona — susurró despacio solo para que él lo escuchara.
— No se que le estarás diciendo, pero ya dije que no — amenazó a su esposo.
Ranma se asustó al verla enojada. Ella le lanzó una de sus miradas asesinas.
Se puso en alerta al sentir el cambio en el ambiente, se oscureció de pronto. Se levantó y se dirigió al jardín, fijó su mirada en el cielo.
— No pierden el tiempo — comentó Amelie a su lado.
— Por lo visto, no.
— ¿Qué sucede? — Akane parecía preocupada.
— Algo se acerca, se siente en el aire — Ryota trató de concentrarse para intentar percibirlo.
— Son las parcas, han venido por mí.
— Estás seguro, ¿Que no pueden hacerte nada? — Kai estaba nervioso.
— Todo estará bien, no deben preocuparse — dijo con seguridad —. Confíen en mí.
En un momento se encontraron rodeados de hombres vestidos de negro. Amelie no se movió ni un centímetro, mientras Kai y Ryota se ubicaron junto a sus padres, no podían verlos pero sabían que estaban ahí. Sota no entendía nada, así que solo los miraba sentado desde la entrada de la casa.
— Ranma Saotome — llamó el hombre que parecía ser el jefe de ese pequeño grupo de parcas.
— Si — respondió dando un paso al frente y al mismo tiempo haciéndoles un gesto de que estén tranquilos a sus hijos y a su esposa.
— Debes venir con nosotros. Se te acusa de alterar el mundo de las almas, de interferir con las muertes predestinadas de múltiples personas, de usar a tú conveniencia y de mala manera la oportunidad que se te brindó de renacer, y principalmente de hacer descender un alma no destinada. Bajo estos cargos, se condena a tu alma al confinamiento eterno en el mundo de las almas.
— No iré a ningún lado, es mejor que todos ustedes, se vayan — dijo cruzado de brazos.
— Creo que no entiendes tu posición, nadie te preguntó si quieres o no — su voz era inexpresiva.
— Los que no entienden son ustedes — comenzó a liberar su poder, al hacerlo sintió como en su piel le recorría un extraño cosquilleo. Luego pudo ver en sus brazos algunas marcas con un patrón desconocido.
— Es... Un guardián de almas — expresó una de las parcas al notar las marcas en sus brazos y al ver sus ojos.
— No es posible. No sé demoren y pongan las cadenas inmediatamente — ordenó alzando la voz. No tenía tiempo para suposiciones.
Ranma no se movió, dejó que se acercaran y lo encadenaran. Cuando ellos intentaron hacerlo caminar, no pudieron hacer que avanzara.
— No pongas resistencia, será peor para ti — amenazó sin mirarlo e indicando que continuaran.
— No me estoy resistiendo — se ganó nuevamente la atención del hombre —. Solo no tengo por qué ir a ningún lado — rompió las cadenas mientras los que intentaban arrastrarlo se tambalearon —. Él tiene razón — señaló al tipo que había hecho mención a lo que era actualmente —. Las diosas me nombraron de esa forma, ahora estoy bajo su mando.
Estaba sorprendido al verlo romper las cadenas espirituales. Retrocedió al ver que no estaba bromeando.
— ¿Desde cuándo? — preguntó. No tenía ningún conocimiento de algo así.
— Desde hace unas horas, ahora vuelvan donde pertenecen. Estamos del mismo lado, lo único diferente es la manera que tenemos de hacer las cosas.
— Lo lamento.
Vio al hombre hacer una especie de reverencia. Su cara reflejaba molestia por tener que disculparse. Ordenó que se retiraran inmediatamente.
— Antes que te vayas. ¿Dónde está la parca que me permitió reencarnar? — consultó interesado. Si habían venido por él, significaba que ya lo tenían en custodia.
— Está confinado en el mundo de las almas.
— Deberían liberarlo — aconsejó antes de indicarle a su familia que volvieran a ingresar a la casa.
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Fue difícil contarle a sus hijos y Akane, la decisión que tuvo que tomar. Lo hizo ese mismo día, se reunió con ellos y confesó todo, luego de tanto, no estaba para guardar más secretos. No fue tan malo como creyó, era su familia después de todo, en ningún momento le juzgaron por su decisión y comprendieron sus razones. Vivir un presente sin arrepentimiento eso era lo que más quería, por más que lo perdonaran, no podía perdonarse. No sé arrepentía de su decisión, su arrepentimiento era solo no poder cambiar el modo en que todo sucedió en el pasado. El sufrimiento, el tiempo y las vivencias eran parte de quien era ahora, de eso trata la vida, se repitió una y otra vez.
Siguió en silencio a su familia, no sabía a dónde se dirigía realmente. Avanzó por el camino de piedras, todo era muy silencioso y pacífico. Cuando ingresaron por la puerta principal, se confundió aún más, pero no mencionó nada. Eran incalculables los altares que se levantaban en ese lugar, al verlo distraído Akane lo agarró de la mano para hacer que la siguiera. Parecía que habían llegado a su destino.
— Solo se paciente — pidió ella a su lado.
— No me he quejado — mencionó mirándola.
Akane le señaló un punto en específico y él dirigió su mirada con curiosidad. Eran algunas personas que estaban reunidas frente a una tumba presentando sus respetos.
— Son los niños que salvaste hace años, ya son adultos en realidad. Y las demás personas son sus esposas e hijos — explicó Ryota cerca de él.
— Vienen cada año sin falta a visitar este lugar. Hoy es el día en que salvaste sus vidas hace 19 años — dijo Kai sonriendo.
— Creímos que debías verlo, todo esto es gracias a ti, Ranma. Les diste la oportunidad de vivir, nada quitará el tiempo que perdimos. Pero tu sacrificio no fue en vano, nunca lo ha sido, volviste con nosotros y ahora podemos seguir con nuestras vidas.
— Eres realmente increíble, papá — felicitó Kai mostrando su pulgar — No debes sentirte culpable por nada.
— Solo debes cuidarte más, luego si te pasa algo, nos enojaremos de verdad — bromeó Ryota.
— No me está gustando nada esto, ahora que ustedes lo mencionan. No quiero que sigas haciendo cosas tan peligrosas — mencionó Akane con preocupación.
— No pasará nada, prometo cuidarme — abrazó cómo pudo a los tres —. Además tengo una familia que cuidar.
Todo valió la pena.
Miró nuevamente en dirección a las personas que estaban frente a él y sonrió. Se alegraba demasiado, ver a esos niños convertidos en hombres y cómo formaron sus propias familias. Simplemente era algo que no tenía precio, no tenía razón, solo un motivo y eso era lo valioso que es la vida.
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Descansaba como de costumbre arrinconado en la pared del dojo. Había dado sus clases del día y completado su propio entrenamiento. En la noche debía entrenar con sus hijos, cuando ellos regresaran de clases.
Percibió su presencia sin dejar de sonreír, tenía una particular manera de intentar sorprenderlo, aunque él sabía que ella estaba cerca. Decidió fingir estar distraído y hacer como sino la notaba. Cuando ella intentó agarrarlo fue más rápido y la atrajo contra sí.
— Eres un tramposo — hizo un puchero al sentirse descubierta.
— Pero vas mejorando — aseguró viéndola relajarse mientras lo abrazaba.
— Solo es cuestión de tiempo para que lo domine.
— Cuánta confianza, señora Saotome — comentó de manera divertida.
— Debo tenerla, tengo un buen maestro — afirmó asintiendo.
— Dele mis felicitaciones a su maestro y dígale también que es un hombre muy apuesto.
— Se lo diré, no sabía que tenías esos gustos tan peculiares — respondió bromeando y mirándolo de manera suspicaz.
Ambos rieron.
— Tengo una teoría — comentó llamando su atención.
— Debe ser importante, para que parezcas tan feliz. Cuéntame — pidió mirándolo.
— Creo que tú y yo estamos destinados a estar juntos — dijo abrazándola más.
— También lo creo, por algo lograste enamorarme dos veces.
— Una de ellas me dijo que el destino puede hilarse según nuestras acciones. Siento que sin importar el camino que elija, me llevará siempre a tí.
— Eso es muy interesante, me gusta esa teoría, es perfecta.
Sus ojos se iluminaron de manera especial.
— Entonces, estaremos juntos por la eternidad, en esta vida y en las siguientes. Solo debes esperarme y volveré a tí.
— Siempre te estaré esperándote y si debo buscarte también lo haré.
— ¿Es una promesa? — preguntó perdido en su mirada.
— Lo es, una promesa que nunca se romperá.
Cerró los ojos sintiéndose embriagado de felicidad, eso era suficiente para él. Su vida era perfecta, ya no tenía nada más que lamentar. Sonrió cuando ella comenzó a hacerle cosquillas.
— Oye — se quejó.
— Pensé que te habías dormido.
— Estaba pensando — dijo mirándola nuevamente.
— No pienses tanto y bésame — ordenó sonriendo.
— Eres bastante exigente — reclamó acercándose.
Era verdad que no tenía que pensarlo demasiado, sin duda tenía a la mejor mujer en el mundo y unos hijos grandiosos. Amaba con todo su corazón a su familia.
La miró sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
Ella era su paz, su felicidad y era el lugar al cual regresaría por la eternidad.
— Fin —
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Si llegaste hasta aquí, eres genial. Me gusta siempre dar las gracias a todas esas personitas que siguieron la historia y dejaron esos lindos comentarios. También para los lectores silenciosos que siempre miran en secreto.
Muchos sí se acercaron en parte a la resolución de la historia con sus teorías, me encantó leerlas.
Creo que se pueden preguntar ¿Si esto es un final? pues si es un final, que pueden odiar algunos o a otros puedan parecer razonable debido a la manera como se desarrolló. Desde el principio dije que no se centraría en el tema sobrenatural. Lo dije de esa forma porque está historia no lo sería como tal, pero la siguiente sí. Quedan aún hilos sueltos y personajes que no hicieron su aparición, falta cerrar muchas cosas aún.
Nunca se trató de una historia de una mujer que se enamoraba de un chico más joven. Solo era él volviendo con el amor de su vida, sin importar su apariencia. Aquí podemos hacer mención que cuando alguien es para tí, lo será siempre. ¿Qué hubieran hecho en la posición de Ranma? quitando lo ilógico de la situación. Solo quiso recobrar a su familia y en el camino conoció gente que también se volvió su familia. Aunque se sabe que Ranma volvió a tener su apariencia original, no se menciona su edad "Guiño".
Mi idea principal siempre fue hacer algo así, crear una introducción para el siguiente fic.
Puede que si se reflexiona toda la temática Ranma sufrió desde el inicio hasta el final. Se que alguien puede decir, era mejor que tomara la decisión de volver al inicio "su familia es más importante" creo que todo depende del punto de vista. Quise que siempre el personaje conservara su "humanidad y bondad".
El concepto sobre la reencarnación y el alma, son temas bastantes extensos. Es algo fascinante que si lo exploras a profundidad te surgen más dudas y posibilidades por igual. Lo argumente según mi propia opinión.
La secuela no la subiré inmediatamente aún tengo que terminar de definir algunas cositas. Simplemente estoy fascinada por escribir algo así, son ideas muy locas las que tengo en mente sobre esto.
Nos veremos muy pronto preciosuras.
