- PEQUEÑAS NOTICIAS -

MI EXAMEN SE PASÓ PARA EL 20 DE DICIEMBRE ASÍ QUE VEO SI ENCUENTRO UN TIEMPITO PARA TERMINAR EL CAPÍTULO QUE DEJÉ A MEDIAS.

COMO CONSUELO LES DEJO ESTE PEQUEÑO OMAKE QUE ME SURGIÓ MIENTRAS RESUMÍA APUNTES, ADEMÁS DE UNO DE LOS POSIBLES BAD ENDINGS QUE DESCARTÉ DURANTE LA TORMENTA DE IDEAS.

P.S: YA NO QUIERO ESTUDIAR MÁS, SAQUENME DE ESTA TORTURAAA T_T


DESENLACE N°7:


Las dos figuras descendieron desde lo alto.

Algo en el aire se sentía anómalo.

Lo mismo pasaba con la tierra.

El dúo caminó y caminó hasta divisar algo a lo lejos.

- ¿Esa es la torre? – dijo el más alto y robusto de los sujetos en lo que notaba la imponente estructura que se alzaba en el horizonte. Pensé que llegaría más alto, o al menos alcanzaría las nubes pero, ni siquiera, está completa. Sólo mírala, está destruida. Menuda estafa nos han vendido esos pueblerinos.

El mayor de ambos, por su parte, se tomó un minuto para analizar lo denotado por su compañero.

Aquello no era un buen presagio…

Al arribar a los límites de aquel galardonado pueblo, ambos se sorprendieron ante lo que, ahora, bloqueaba su camino.

¿Agua? No sabía que aquí había un río… -dijo el menor de los hermanos.

- No lo hay – aseguró el mayor en lo que analizaba el paisaje que aguardaba justo al frente. Espérame aquí, Horatius, iré a revisar.

Dicho esto, el atractivo muchacho de ojos verdes manifestó un par de bellas alas traslúcidas que le permitieron elevarse casi al instante.

Ya en las alturas, lo primero que pudo notar en el ambiente fue… silencio.

Un inusual y funesto silencio que permeaba cada rincón de los alrededores.

Se suponía que era el punto más habitado de este mundo.

¿Por qué sólo podía oír el viento y ninguna otra cosa?

Su respuesta llegó en el momento en que aterrizó en uno de los pocos tejados que se mantenía intacto.

La vista no era nada alentadora.

Cadáveres…

Cientos y cientos de cadáveres flotaban en distintas posiciones en lo que alguna vez habían sido las adoquinadas calles de la ciudad de Orario.

Y si, la palabra clave allí era "flotaban" puesto que todo el lugar se hallaba, completamente, cubierto por agua, a excepción de los más elevados edificios.

Lentamente, el albino se desplazó por la ciudadela, buscando en vano atisbos de vida o algún sobreviviente.

Más no halló ninguno.

Todas las almas de la zona ya habían migrado y dejado sus cuerpos.

Dispuesto a obtener respuestas, procedió, entonces, a sacar de sus prendas, su dispositivo de Regulación Cuántica.

La información seguía siendo la misma…

Si la cuenta regresiva que le mostraba la pantalla era prueba suficiente, eso quería decir que la línea se había bifurcado en algún punto del trayecto y, ahora, se encontraba en proceso de eliminarse a sí misma, borrando todo vestigio o rastro que quedase con el fin de nulificar las fallas.

Insatisfecho con el desenlace, el explorador se dio la media vuelta, dispuesto a retornar al lado de su hermano y continuar su trabajo, no sin antes darle una última mirada a aquel húmedo y desolado cementerio.

Marina… ¿qué te hizo llegar a esto…?


OMAKE – WHAT IF - N°1

¿Qué hubiese pasado si los 3 hermanos llegaban juntos a Orario?


De camino a la Ciudad Laberinto…


- En serio, ¿era necesario que te acostaras con esas dos amazonas? Entiendo lo de la pelea pero… ¿por qué hacer algo tan estúpido como eso? - protestó la hermana menor en lo que se recostaba sobre el carro en movimiento.

El mas robusto de entre los hermanos tan sólo miró a su familiar y se acurrucó sobre el fajo de heno sin darle demasiada importancia.

- Así son las reglas de ese sitio, Chibi. Esas mujeres se guían por la ley de la selva, cuando encuentran un macho fuerte, no lo sueltan.

- ¿No podías sólo noquearlas y ya?

- De cierto modo… si lo hice – respondió el fornido peliblanco con una sonrisa.

- ¡Oh, por favor!

- Vamos, Chibi – dijo éste alborotándole el cabello a la fémina. Me conoces. ¿Crees que iba a perderme la oportunidad de pasar un buen rato…? Sólo disfruto lo que la vida me pone en frente.

- ¡Onii-sama, dile algo!

El joven de largo cabello blancuzco que conducía la carrera tan sólo exhaló un suspiro, no quitándole los ojos de encima al camino.

- Ya, Marina, no te enfades con él, después de todo nos consiguió la información necesaria.

- Claro, ponte de su lado… ¿pero a quién terminamos recurriendo cuando alguien comienza a desconfiar de nosotros? ¡Exacto, A MÍ!

- Pensé que disfrutabas ese trabajo…

- ¡Puedes apostar tu vida a que sí! – respondió la muchacha.

El mayor de los tres soltó una risilla.

Este tipo de dinámicas eran pan de cada día cuando sus superiores les asignaban misiones en grupo. Sus hermanos menores siempre tendían a discutir, aunque no pasaba de simples quejas y meros pataleos. Después de todo, las bestias que yacían en el interior de ambos, Leviathan y Behemoth, tenían una marcada rivalidad que arrastraban desde tiempos inmemorables. Eran después de todo, entes, verdaderamente, opuestos. El mar y la tierra. La Luna y el Sol. La Razón vs El Instinto.

Sólo él, como hermano mayor y poseedor de la tercera bestia primaria, Ziz, era capaz de mantenerlos a raya si algo se salía de su curso, aunque era un escenario, para este punto, completamente, inimaginable. El amor que tenían como familia sobrescribía cualquier rencor que las Bestias Primordiales podían acarrear entre ellas.

Cosa que, irónicamente, volvía sus interacciones, mucho más humanas que si acordaran en todo.

- ¡Ne, Anija!

- ¿Mmm?

- ¿Has decidido qué haremos en cuanto lleguemos a Orario? Digo, por lo que nos dijeron, ese lugar es un sitio pensado para aventureros.

- Si – se sumó Marina. Además, está el tema de eso que los habitantes llaman Falna. ¿En serio, dejaremos que una de las deidades de aquí nos diga que hacer?

- Vayamos por partes – dijo Caelian en lo que instruía a los caballos para que mantuvieran su curso. En primera, hemos aprendido que la fuerza que puede obtener una persona es, fácilmente, cuantificable y está relacionada con las Pneumas (almas) Eso nos da una enorme ventaja, considerando mi control sobre las mismas. En segundo lugar, aún sin contar con una bendición de los seres divinos de este sitio, somos, extremadamente, capaces. Nuestro ADN nos hace más fuertes que el humano mas poderoso registrado en existencia, por lo que no necesitaremos someternos a la voluntad de los denominados… Dioses. Esto si bien nos otorga libertad, también implica un elevado nivel de riesgo.

- See, si llamamos demasiado la atención, van a atosigarnos durante toda nuestra estadía – agregó la única mujer de entre los hermanos.

- Por lo que considero que lo mejor será presentarnos como un trío de meros civiles, tal vez, hasta emprendedores. Podríamos poner un negocio.

- ¡Si, vendámosles computadoras gamers!

*BAM*

- Ow, oye ¿y eso por qué fue, Horatius?

- ¿Piensas venderle tu basura electrónica futurista a un grupo de campesinos? ¿Cómo siquiera las harás funcionar, Chibi?

- ¿Olvidas que aquí tienen refrigeradores que funcionen a base de piedras mágicas? Será cuestión de rediseñar algunos planos y luego…

- No – exclamó Caelian deteniendo un posible debate. Es mejor no introducir nada demasiado alienígena para esta cultura

- ¿Y qué quieres hacer? ¿Poner un restaurante?

Ante aquella sugerencia ambos hombres se miraron y luego sonrieron de manera conspirativa.

- Oh… no… ni lo piensen… ¡no vamos a…!


Frontera de Orario – Fila para ingresar.


- Muy bien, señor Caelian, señor Horatius y señorita Marina, su razón para arribar a Orario: Emprendimiento culinario fue aprobada – se oyó a decir al hombre que controlaba el tráfico de inmigrantes.

- Quiero que sepan que los odio mucho a ambos…

- Shhh, ahórratelo, Chibi.

- Aquí está su permiso y la ciudadanía son 5000 VALIS por persona- concluyó el oficial fronterizo. Les deseo que tengan una buena estadía.

- Gracias, señor – contestó Caelian. Así lo haremos.

Y dicho esto, el trío de albinos ingresó a la famosa Ciudad Laberíntica de Orario por la puerta de entrada, haciendo lo posible por ignorar las decenas de miradas, especialmente femeninas, que les dedicaban.

- Bien, bastardos, oficialmente, cumplimos el primer paso, ¿qué sigue en su descabellado plan de alimentar a las masas? – reprochó con sarcasmo la menor de los hermanos.

- Lo normal sería buscar el sitio adecuado donde instalarnos- dijo el joven de largos cabellos. Deberíamos hablar con alguien de bienes raíces.

- ¿Siquiera esa profesión existe en esta pocilga?

- No perdemos nada con averiguar – dijo Horatius bastante tranquilo. ¿Por qué no le preguntamos a ese sujeto de ahí? Luce amistoso.

*Sigh*

- Disculpe, señor – dijo Caelian con voz suave llamando la atención del antes mencionado.

- Oh, hola, no los había visto antes, ¿son nuevos en el pueblo? – preguntó el hombre de largo cabello color zafiro y prendas amarronadas.

- Es correcto, acabamos de llegar y queríamos saber de algún lugar donde podamos comprar una porción de tierra. Mis hermanos y yo deseamos poner un restaurante.

- Suena prometedor – respondió el hombre devolviendo una sonrisa sincera. Desgraciadamente no estoy seguro de tener la respuesta que buscan así que, les recomiendo que visiten el Gremio de Aventureros. Es seguro que allí podrán ayudarlos. Ellos manejan casi toda la información oficial en Orario.

- Perfecto- aportó Marina. ¿Cómo lo hallamos?

- Es un edificio con varias banderas al frente. No les será difícil toparse con él, sólo continúen por esta ruta.

- Gracias, ha sido de mucha ayuda, señor…

- Oh, pueden decirme Miach. ¿Y ustedes son…?

- Caelian Ad Astræ. Y ellos son mis hermanos menores, Horatius y Marina Ad Astræ

- Pues es un placer tenerlos en el pueblo. Si alguna vez necesitan pociones, pueden visitar mi establecimiento. Muchos lo conocen aquí como la Farmacia Azul (Blue Pharmacy).

- Lo tendremos en cuenta, señor Miach. Gracias una vez más por su tiempo. En cuanto logremos asentarnos lo invitaremos a comer, totalmente gratis.

- No me lo perdería, adiós y que tengan suerte.

- A usted también – se despidió el mayor del trío, continuando con su camino.

- Al lograr establecer cierta distancia entre ellos y su colaborador, Marina rompió el silencio.

- Ese tipo era un Dios…

- Si, también lo noté. Su Alma era distinta a la de los demás transeúntes…

- ¿Quieres que le haga la lobotomía no invasiva como se lo hice a aquellas amazonas? – preguntó la muchacha con tono serio.

- Naa, tranquila. No creo que se haya percatado de algo. Tuvimos suerte de que fuera una Deidad amable. Por, ahora, centrémonos en montar nuestra base.

Pasados varios minutos, la triada de albinos llego al sitio indicado por el Dios médico.

- Este debe ser… ¿entramos?

- ¿Tienes algo mejor que hacer?

- *Sigh* Terminemos con esto, Anija. Sabes que cuando Chibi se aburre, se pone quejumbrosa.

- ¡Oí eso, bastardo!

Los hermanos ingresaron al recinto, ignorando las protestas de su pequeña hermana, topándose con una amplia sala con un gran mostrador al frente, administrado por varias féminas con uniforme.

Como era costumbre, la presencia de los tres allí, provocó miradas de todas clases.

- ¿Por qué será que llamamos tanto la atención cada vez que visitamos lugares? – preguntó Caelian en voz alta.

- No es nuestra culpa que seamos hermosos – alardeó Marina con una mueca de soberbia. Pero, hablando en serio, onii-sama. De entre nosotros, tu eres el más atractivo físicamente.

- La belleza es relativa, hermana.

- Se te declararon 3 altos elfos cuando pasamos por aquel raro bosque, Caelian. Que tres miembros de la raza más racista y xenófoba de esta Tierra quieran procrear contigo dice mucho, sobre todo si tomamos en cuenta que, en esta forma, los 3, aunque zukulentos... seguimos pareciendo humanos.

- Debatiremos ese punto mas tarde, ahora, será mejor conseguir la información necesaria – concluyó el hermano mayor, dirigiéndose al escritorio.

Al llegar allí, una de las encargadas, una mujer lobo de cabello rojizo, figura esbelta y ojos amarillosos lo miró con expresión aburrida.

- Déjame adivinar, ¿tú y tus compañeros han venido para ser aventureros? – dijo la muchacha en lo que observaba al resto de sus familiares.

- De hecho, señorita…

- Fanett, Rose Fanett.

- Okay, señorita Fanett. Para su información, mi familia y yo buscamos a alguien que pueda decirnos donde comprar una propiedad dentro de Orario. Deseamos abrir nuestro propio restaurante.

La fémina de raza lupina arqueó una ceja mostrándose incrédula.

- ¿Un…restaurante?

- Ajá. Es correcto- afirmó el albino, usando un tono que no daba pie a duda alguna.

Al oír esto, Rose hizo una pausa.

¿No desean volverse aventureros?

¿Cuándo fue la última vez que había oído a algún forastero decir aquellas palabras?

Desde que había asumido como asesora en el Gremio, todo mundo quería dedicarse al rubro de aventurero. Esa era la principal actividad en este sitio. Para eso había sido pensada toda la dinámica con el calabozo.

Tantos intentos fallidos y el haber pasado tanto tiempo con personas de toda clase, había vuelto a Rose en alguien cínica y apática, pero a la vez, la había hecho una excelente juzgadora de carácter.

Sabía cuando un individuo tenía aptitudes para aquel arriesgado trabajo, por eso, se mostró visiblemente confundida en cuanto aquel trío de recién llegados que parecían haber sido moldeados por los mismos dioses de la belleza en cuanto a su aspecto físico, negaron todo interés en tomar parte en la actividad más rentable y famosa de todo Orario.

¿Quiénes eran estas personas…?

- ¿Todo está bien? – preguntó Caelian en lo que notó a la lobezna algo distraída.

- ¿Huh? Ah.. si, lo siento – respondió esta un poco avergonzada, percatándose de que había divagado demasiado en sus pensamientos. ¿Están, completamente, seguros que no desean entrar al calabozo como tantos otros? – intentó una vez más la bella supervisora, no entendiendo como personas con tal apariencia y aura, no deseasen el poder, fama y fortuna que la mazmorra ofrecía.

- Para nada- fue la respuesta que recibió del joven frente a ella. Dicha actividad no está dentro de nuestras planificaciones. Tan sólo deseamos una cómoda estadía y un próspero funcionamiento de nuestro emprendimiento.

Ante aquello, la joven no hizo más que suspirar, sintiéndose un tanto… aliviada.

- *Sigh* De acuerdo, les haré una lista de los sitios que se encuentran actualmente a la venta. Pueden escoger entre ellos o bien, si les interesa alguna zona, negociar con la FAMIRIA, a cargo del mismo. Aunque les advierto que no será barato. Pueden esperarme y sentarse en uno de los sillones de la sala, en lo que anoto los nombres.

- Le agradecemos mucho sus consideraciones, señorita Fanett– contestó el alien mayor con respeto. Aguardaremos donde nos dijo.

Una vez sentados, los tres en sus respectivos lugares, se dispusieron a intercambiar pensamientos.

- Les escanee el cerebro a casi todos aquí- soltó Marina en voz baja. Sus opiniones sobre nosotros oscilan entre: "esos chicos son muy apuestos" y "seguro son un par de nobles ricos sin madera para ser aventureros". ¿Me dejas romperle las piernas a alguno?

- No, hermana. Déjalos que crean lo que quieran. Entre menos sepan sobre nuestra fuerza, mejor será para la…

- ¡Oi! ¡Tú, el que parece un jodido fantasma! – dijo una voz, cortando la explicación del mayor de los hermanos.

El responsable no había sido otro que un aventurero calvo de fornida apariencia, el cual era acompañado por un par de sujetos que parecían ser sus compañeros de party.

- ¿Se les ofrece algo?

- Si, ¿¡crees que tienes oportunidad con nuestra querida Rose, niño bonito?!

- ¡Nosotros hemos tratado de conquistarla por mucho tiempo! – agregó uno de sus colegas un sujeto delgado y pálido con pelo negro. ¡Sólo alguno de nosotros es digno de recibir sus cuidados!

El joven albino de ojos verdosos se giró hacia su hermana en busca de respuestas.

- ¿Me traducirías lo que estos sujetos desean?

- Básicamente, están enojados porque creen que te quieres acostar con la mujer perro con la que hablaste – respondió Marina en tono de aburrimiento.

- Oh… ya veo…

- ¡Hey! ¡No nos ignores, fenómeno! – clamó el líder del grupo, tomando a Caelian por el cuello de sus prendas. ¡Te enseñaremos a ti, y a ese par de imbéciles que te acompañan a no meterse con…ugh!

Pero, entonces, de un momento a otro, el fastidiado malandro comenzó a asfixiarse.

Por alguna razón, el aire no ingresaba en su sistema.

- ¡Hrrrk! ¡Hrrrk!

Lentamente, y frente a la mirada de sus asociados, su tez comenzó a tornarse en una mezcla entre azulada y rojiza.

Luego de agobiantes segundos, el sujeto por fin pudo sentir el oxígeno invadiendo sus pulmones.

- ¡Jefe! ¿Está bien? – preguntaron los secuaces del mismo, al ver lo que había transcurrido momentos antes.

- ¿Q-Qué... qué rayos? ¡¿Qué mierda hiciste, monstruo?! – gritó el agobiado tipo, ahora, sintiendo ira y miedo, aunque el segundo en mayor medida.

- Disculpe pero… no se de que me habla. Yo ni siquiera he movido un dedo – dijo Caelian con naturalidad, cosa que molestó aún más al aventurero.

- ¡NO ME JODAS, LUNÁTICO! ¡TUVISTE QUE HABER HECHO ALGO! ¡MAGIA, TUVISTE QUE HABER USADO MAGIA! ¡SI ESO TUVO QUE HABER SIDO! ¡RECITASTE UN CÁNTICO Y DESPUÉS…!

- Pero jamás moví los labios…

- ¡USTEDES! – clamó, entonces, volteándose hacia sus camaradas. ¡Ustedes tuvieron que haberlo visto! ¡¿Qué clase de hechizo recitó?!

Pero éstos miraron nerviosos a su compañero.

- Jefe… ese tipo… ese tipo se mantuvo en silencio mientras ocurría. Lo mismo fue con los otros dos a su lado. Ninguno de los tres se movió o pronunció palabra alguna…

El líder de los abusones sintió un escalofrío recorrerle la espalda y una terrible sensación asaltó la boca de su estómago.

¿Quién demonios eran estos tipos?

Aún así, intentando guardar las apariencias, éste le dedicó una mirada de pocos amigos al grupo extraterrestre y se retiró con todo y su banda.

- Esto no se quedará así, fenómeno. Volverás a oír de nosotros.

Naturalmente, la atención del lugar pasó a centrarse, una vez más en la triada de albinos.

- ¿Oi, hermano, que pasó con el mantenernos discretos, eh? Casi le paras el corazón al sujeto.

- Si, Anija, me hubieses dejado darle un golpe. Eso hubiese bastado.

- Me disculpo por mi performance de hace rato – dijo el mayor con tono sereno. No soporto que insulten a mi familia.

Los otros dos hermanos suspiraron divertidos.

Allí estaba de nuevo "Mamá Pájaro" protegiendo su nido…

- Lamento la espera, señores, aquí está la…

Rose se sorprendió un poco al notar que casi todo el salón estaba en silencio, expectante de lo que harían los tres albinos.

- ¿Pasó algo?

- Digamos que, a ciertos individuos no les pareció placentero el que usted y yo entablásemos una plática, señorita Fanett- dijo Caelian con tranquilidad. Pero descuide, toda la situación logró resolverse…

- Puedo verlo… ahora, tenga señor…

- Caelian, Caelian Ad Astræ,

- Bien, señor Ad Astræ. Aquí esta su lista. Si no tiene más preguntas, volveré a mi puesto.

- Lo entiendo, y gracias por tomarse las molestias.

- Y dicho esto, el trío abandonó el complejo, haciendo que toda persona a la redonda suspirara aliviada ante la invisible tensión que se había desactivado.

Al mismo tiempo, un pequeño joven de ojos rojizos y cabello similar a los recién llegados, daba su primer pie dentro de las instalaciones y hacia una nueva vida llena de aventuras.


GLOSARIO:

Anija = Hermano Mayor pero dicho en un tono formal con el que te refieres al líder de un grupo o empresa.

Onii-sama = Honorable Hermano Mayor.