- JÁ, LOGRÉ METER LA ESCENA QUE QUERÍA METER, AL MENOS PARA HACER BULTO XD - LA ESCRITURA ES MI PASIÓN, GENTE JAJA
Bueno, henos aquí. Me tardé demasiado con este capítulo. Lo que te puede hacer un bloqueo y las amenazas de quedarte fuera del año universitario.
Ni bien, posteo esto, debo correr a preparar el siguiente capítulo porque mi semana, una vez que pase todo el asunto con Pascuas, va a ser un infierno estudiantil. Quiero cubrir, al menos lo que es la primera temporada del anime, antes de mitad de año. De lo contrario me atrasaré demasiado.
alejandrogomezfe: Gracias, por el dato, yo casi me los imaginaba como seres que podían alterar el universo a su antojo y ya me estaba asustando xD
CALLES de ORARIO – MEDIODIA
- Nee, senpai, ahora que todo se solucionó, ¿no te gustaría que almorcemos?
Si.
Esa fue la inesperada pregunta que solté, una vez estuvimos, ambas, a una distancia considerable de la residencia de Hephaestus.
Y, curiosamente, no llegaba a comprender del todo, el porqué de la misma.
Siendo realistas, no existía una razón válida que me obligase a continuar prolongando aquel penoso y burdo intento de paseo, al que había decidido:
A - Arrastrar a mi superior a modo de venganza.
Y B - Someterme a mí misma, con el fin de matar dos pájaros de un tiro.
Objetivamente, no la había.
Desde un punto de vista técnico, el propósito de nuestra "no-cita" se había completado en el momento en que la Diosa de la Forja y yo logramos sellar aquel dichoso acuerdo de intercambio por las escamas puesto que, ya no tenía que seguir con mi "honorable" búsqueda de la armadura perfecta para el hiperactivo conejo.
Entonces… ¿por qué la inesperada propuesta tan de repente?
Tras un extenso debate conmigo misma, la única explicación plausible que rescaté fue que se trataba de una reacción negativa inconsciente ante la idea de que estuviese fallando en mi papel de persona "Cool" al, posiblemente, ignorar los sentimientos de quien había sido mi acompañante durante el último par de horas.
O, en cristiano, para los amigos…
La culpa decidió alojarse en mi sistema y sentí que, el invitar a senpai a comer fuera, era una manera práctica de compensar por el hecho de haberla tenido parada en una esquina, como adorno de oficina, por casi hora y media, mientras yo celebraba la concertación de mis "planes malévolos".
*Sigh* Condenadas emociones humanas…
En fin, prosiguiendo con mi narración, Eina aceptó mi oferta (luego de un poco de insistencia), y no se me ocurrió mejor idea que llevarla a conocer el Café del Padre de Iris.
Si, lo sé, pude haber ido a la Fonda de la Diosa pervertida y engatusarlos para que me dieran servicio a pesar del horario pero, prefería mantener el número de interacciones con la tal Syr al mínimo y sólo cuando fuese, totalmente, necesario.
Lo cual, curiosamente, me recordó que tenía que ir a verla hoy en la tarde…
Uta Madre…
Al arribar al lugar, nos percatamos de que éste se encontraba bastante concurrido. Bueno, al menos, la parte que correspondía al sector interno, por lo que, optamos mejor, por sentarnos en una de las mesas ubicadas fuera del complejo, donde podíamos estar más tranquilas y relajadas.
Fue así como, en lo que me tomaba un minuto para revisar los platillos de la carta, no pude evitar notar que el interés de la semi-elfa frente a mí, parecía estar más enfocado en el propio establecimiento que en nuestro futuro alimento.
¿Acaso había estado aquí antes?
- ¿Pasa algo, senpai? Has estado viendo los alrededores un rato largo…
Mi llamado de atención supo tener el efecto esperado.
- ¿Eh? Ah, lo siento, es sólo que… juraría que este sitio solía ser una especie de tasca que comerciaba leche traída de las afueras- explicó la pelicastaña, haciendo memoria. No pensé que se volvería un Café.
- ¿En serio? – contesté, haciéndome la tonta para ver como reaccionaba. ¿Cómo era antes?
- Pues, era la típica cantina de pueblo, sucia y corriente – comentó la elfa. Misha me trajo a probar su producto un día y, aunque era bueno, las dos sentimos que la atmósfera del lugar no era la más apropiada. Quiero decir, ¿quién iría a un establecimiento así sólo para beber leche?
- Puedo entender el sentimiento…
¡JA! ¡Ven, se los dije!
- Por eso me alegra ver que, ahora, el complejo parece hallarse en mejores manos. Me pregunto, ¿quiénes serán los nuevos gerentes…?
*Grin*
- De hecho, senpai- dije, intentando no delatarme ahí mismo. Esta propiedad nunca cambió de dueño… tanto el Café como la Cantina pertenecen al Sr. Bennett.
La expresión de mórbida realización en el rostro de la pelicastaña fue… gloriosa.
- ¡¿Eh?! ¡Uso! (No puede ser) P-Pero… las ventanas… las mesas… todo es tan… bonito y…
- ¿Novedoso?
- ¡Si! ¿Me dices que esto fue ideado por la misma persona…?
Su reacción logró provocarme una genuina risilla.
Técnicamente hablando, se le adjudicaba el crédito de la renovación al Sr. Bennet, puesto que él fue quien pago los arreglos pero, si teníamos que nombrar a la verdadera mente maestra detrás del nuevo look del establecimiento, sin duda alguna, esa sería Iris.
…
…
¿Qué? ¿Pensaron que había sido yo con mis "conocimientos avanzados del futuro"?
Jaja ¡Pues no!
Aunque no lo crean, mi único aporte fueron las múltiples recetas que, ahora, yacen impresas en las coloridas cartas. Todo lo demás lo había venido ideando esa chica en secreto como plan de contingencia desde el momento en que oyó que al negocio familiar no le comenzaba a ir tan bien como debería.
Mi intervención no hizo más que servir como catalizador para la concertación de un cambio que se estaba cultivando desde antes que yo, siquiera, arribara.
Claro que, éste no ocurrió, simplemente, de la noche a la mañana.
No.
Convencer al Padre de Iris fue más complicado que pasarse Dark Souls en el día de lanzamiento.
Demasiada mentalidad boomer…
Aun así, para sorpresa y alegría de todos, ambos lograron superar sus diferencias y dar luz verde al nuevo emprendimiento, notando que pese a tener objetivos distintos, los dos mantenían un importante cariño por aquel sitio.
El sueño de aventurera de Iris podía ir en contra de las aspiraciones familiares en términos de hobbies, sí, pero uno no podía negar que la pelicastaña tenía la sagaz mentalidad de una empresaria en potencia.
Ahora sólo debía aplicarla a su futura vida de recogedora de piedras mágicas certificada…
Y hablando de recoger cosas… ¿cuánto se tardarán en venir a tomar nuestros pedi…?
- Ahhh, ¡disculpen el retraso!
La sorpresiva aparición de una joven Taurus con delantal y suéter cuello de tortuga, interrumpió nuestra conversación, haciéndonos voltear por instinto.
- Hai, bienvenidas al Player Café, soy Iris y seré su camarera – dijo, en lo que sustraía una libreta de sus bolsillos.
Je… quién lo iba a decir… Timing Perfecto…
- ¿Han decidido que van a ordenar…? - preguntó, viendo a mi supervisora, que, apenas y empezaba a recorrer la carta con su mirada.
- Etto… quisiera una "Ensalada de (Piel de) Salmón" y… un poco de agua.
Ahora entiendo por qué la Tabernera llama escuálidas a todas las asesoras…
¿Una ensalada, senpai? ¿Es en serio? ¡Deshonra!
- Okay, ¿y para usted? – preguntó, esta vez centrándose en la persona oculta tras el menú.
O sea yo.
- Mmm… difícil… difícil… tantos platillos– murmuré, como si en verdad estuviese analizando las opciones. Aunque, el especial del día suena bastante apetitoso… – agregué, en lo que descubría mi rostro y le dedicaba una sonrisa divertida a la mesera.
- ¿Me traerías uno, por favor? *Wink*
La bovina pelicastaña no respondió inmediatamente.
Pude sentir sus pensamientos volar, cual electrones en un átomo.
- ¡¿M-Marina -san…?!
- Yoh, Iris- saludé, sabiendo muy bien lo que mi presencia allí provocaría. Había pasado un buen tiempo desde que había hecho acto de aparición en ese sitio.
Al menos como yo misma. Por lo que estaba segura de que la adorable vaquita haría una escena.
Lamentablemente, no anticipé, realmente, cuán feliz estaba Iris de reencontrarse conmigo ese día ni la forma en que expresaría dicho sentimiento. Resultando en que, de un momento a otro, ésta se abalanzara sobre mi persona, me abrazara con la fuerza de una boa constrictor hambrienta y aprisionara mi cara contra su firme pero mullido par de "almohadas" frontales.
Todos a mi alrededor guardaron un funesto silencio en lo que yo era víctima de uno de los tropos más valorados y sobreexplotados del género de animación japonesa…
*Sigh* *Beep*…
MIENTRAS TANTO EN LA "ANFITRIONA DE LA FERTILIDAD"
Cierta mesera peliplateada se encontraba, muy contenta, puliendo la vajilla que se usaría durante esa jornada…
*CLACK*
- Ah.
Al mismo tiempo, May (la cocinera), quien se hallaba en la misma habitación, alistando los ingredientes para el servicio nocturno, se volteó al oír el ruido, notando a su compañera de trabajo que sostenía, en sus manos, dos mitades de un mismo plato.
- Syr, ¿estás bien? ¿Qué paso?
- Hai… -contestó ésta, aún confundida por el suceso. No lo sé… Aunque, por algún motivo, tengo la imperiosa necesidad de querer castigar a alguien…
DE VUELTA AL PLAYER CAFÉ
- ¡No tienes idea cuánto te extrañé, Marina-san!– expresó con alegría la bovina camarera en lo que su gesto desconcertaba y, a la vez, llamaba la atención de los curiosos.
Y de senpai, SOBRETODO de senpai…
- ¡Pensé que te habías olvidado de nosotros!
Fomo fodría Olfidarme de…
…
Un minuzo…
…
¿Bamfién esfán afecdando bis pensabiendos?
¡Miefda Iris! ¿cuándo foder tienen esdas cozas?
¡Defo… zafadbe!
- ¡Buah! – exclamé, en lo que, por fin, fui capaz de respirar y mentalizar apropiadamente.
Vaya par de armas letales…
Curiosamente, en lo que recuperaba el aliento, no pude evitar percibir los pensamientos de varios de los individuos que poblaban el interior del sitio… (casi todos, miembros del sexo masculino)
Cosas como:
"Ahh, cómo desearía morir asfixiado por esos pechos"
"¡Iris-chan, ¿Por qué no me recibes así también?"
O mis favoritos:
"No puede ser. Nuestra pura e inocente Iris, ¿tiene a alguien?"
"Maldito Ikemen"
"¡Debería ser yo!"
*Sigh*
¿Por qué todos aquí piensan con la *Beep*?
Entiendo que es el Medioevo y que faltan cientos de años para que alguien se invente un Nintendo pero, vamos, muchachos, la humanidad del futuro se moriría por la oportunidad de estar aquí… o, simplemente, por estar aquí.
No estoy segura si lograron erradicar la Peste Negra por estos lares o alguna de las otras tantas enfermedades que te hacían vivir menos que un perro y/o morir como uno.
Aunque… hay dioses rondando las calles, así que, no es raro teorizar que las falnas pudieron haber ayudado en ese aspecto. Claro, a menos que, por sus santos cojones, tu "bendición divina" decidiese convertir tu cáncer de pulmón en una habilidad pasiva, eso sí sería prueba contundente de que el universo tiende a tener favoritos.
Pero me estoy saliendo de tema, volvamos con Iris…
Cuando la menor de los Bennett, se percató de su "poco profesional" gesto y a quién se lo había hecho, no pudo evitar que las mejillas se le tiñeran de rojo.
- ¡Awawawa! ¡Sumimasen, Marina-san! Creo que me dejé llevar ahí…
- Tranquila, no es nada – respondí, recomponiéndome del suceso, no sin antes desviar la mirada hacia los SIMPáticos caballeros que observaban con desdén todo el intercambio. Además, sabes bien que no me enojaría contigo, Iris. Eres una buena amiga.
Al sentir la calidez de mi mano envolviendo la suya, el rostro de la joven Taurus, pasó de transmitir preocupación y algo de remordimiento al equivalente humano de una barra de metal sometido al fuego.
Si bien sabía que la pobre mesera no tenía mucha experiencia en el ámbito romántico, no me esperaba que su nivel de reacción fuese tan… exagerado.
Ni senpai se enrojecía tanto.
Y si, tal vez, estaba siendo un poco cruel al avergonzar a mi socia frente a todos esos comensales en su mero lugar de trabajo pero, ¡Ey!, si podía hacerles experimentar a esos pervertidos del fondo el significado oculto tras la legendaria abreviatura "NTR", estaba preparada para afrontar los riesgos.
Al menos, ahora, enfocarían su atención en mí y no en la bovina pechugona.
En cuanto a ésta última… ¿qué es lo peor que podía resultar de todo esto?
¿Un regaño? ¿Un malentendido?
No es como si Iris sintiese algo por mí en primera instancia.
Nos habremos reunido, ¿cuánto?, ¿Una veces en lo que fue del año?
Todo el mundo sabe que esa no es interacción suficiente como para desarrollar genuina atracción romántica hacia una persona.
Ni que fuera Novela Ligera Japonesa…
Así que, estimados televidentes, háganse un favor y olviden lo que ocurrió en esta escena.
No vale la pena.
Narrador (Vengativo): "Maniatical Laughs"
Marina: *Sosteniendo el control remoto" ¿Y a este que le picó…? En fin, ¡regresamos!
*Click*
Para cuando sentí que mi artimaña ya había durado lo suficiente, procedí, entonces, a soltar, gentilmente, la mano de mi avergonzada compañera de negocios, permitiéndole así huir de la escena y comunicar nuestros pedidos al cocinero.
Aunque, juzgando por la velocidad y forma en que desapareció frente a nuestros ojos, deduje que mi intento de flirteo había calado demasiado hondo.
Bueno, al menos las risas no faltaron…
Con el tranquilo y relajado ambiente una vez más en su sitio, me volteé, esperando una plática, tranquila y civilizada pero, en el momento en que noté el tic ocular y la expresión de Eina, supe que me pasaría la siguiente hora, dándole explicaciones.
Bueno... por donde empezar...
Flashback - Oficina de Hefesto
- Bien, aquí estamos: Mi preciado taller personal. No encontrarás lugar más privado que éste – expresó la Diosa de la Herrería en lo que me otorgaba acceso a su pequeño pedazo de cielo sobre la tierra.
El que no podía ser otra cosa que un cuarto, pura y exclusivamente, pensado para forjar armas.
- Con excepción de mi capitana Tsubaki, ninguno de mis demás "hijos" sabe de la existencia de este sitio. Deberías sentirte honrada, eres una de las pocas personas que lo ha visto.
Acabada la presentación, me tomé unos cuantos segundos para admirar el lugar que la peliroja fémina tan, orgullosamente, describía.
Honestamente, no era la gran cosa.
Tan sólo se trataba de una espaciosa recámara sin puertas ni ventanas, cuyo único objeto de interés era la pequeña isla hecha de roca pulida que nos separaba del humeante horno de herrero, ahora, encendido.
Al no contar con la ventilación adecuada, esa cámara se acercaba más a un prototipo de sauna que a un taller de herrería.
- Pero bueno, volviendo a lo nuestro. Me pediste privacidad y te la he dado. Las paredes de mi taller están fuertemente reforzadas. Una vez se cierra la entrada, nadie puede oír lo que ocurre aquí dentro. Así que dime, ¿qué puede ser tan importante como para no involucrar a Hestia o a tu pequeña amiga del gremio? Sólo espero que no estés pensando en pedirme algo ridículo como una espada parlante o cosas de ese tipo…
Ahh, la confiable espada parlante… nada le gana.
Lastima… hubiese sido un gran tropo…
- No no, descuide, no es nada parecido a eso– respondí, no pudiendo evitar sonreír ante la divertida sugerencia de la Diosa. Estoy más que satisfecha con lo que acordamos en la oficina.
- Entonces… ¿por qué me has pedido hablar a solas?
- Oh, es algo muy simple, de hecho. Lo hice porque deseo entregarle el pago del proyecto por adelantado.
Hefesto arqueó una ceja ante mis palabras y se cruzó de brazos confundida.
- ¿A qué te refieres? ¿No dijiste acaso que habías dejado las escamas en un lugar seguro antes de venir a Orario? – preguntó.
- Y está en lo cierto – le contesté, sin ella percatarse de que le estaba mintiendo, de nuevo, en las narices. El detalle es… que éstas se encuentran ocultas en un punto estratégico, uno cuya localización sólo es accesible mediante… métodos no convencionales - agregué, en lo que procedía a tomar un par de mis exóticos cubos futuristas desde uno de mis bolsillos.
Fue así que, antes de que siquiera pudiese preguntar al respecto, dejé caer uno de los pequeños objetos sobre el suelo de la recámara, permitiendo que un gran círculo luminoso se manifestara, además de provocarle el susto de su vida a la laboriosa Diosa.
- ¿Q-Qué rayos…? ¿¡Qué es esto!? ¿¡Qué acabas de hacerle a mi taller!?
Pinshe dramática…
- Tranquilícese, madame, su taller no ha sufrido daños. Esto es, simplemente, mi magia personal… "Egress" – expliqué, manteniendo el tono profesional que venía usando desde un principio. Tiene la capacidad de abrir puertas a cualquier lugar que uno desee, siempre y cuando lo haya visitado en algún momento del pasado.
Aquella aclaración sirvió para detener el pánico de la pelirroja de forma abrupta.
- ¿Huh? ¿C-Cualquier lugar dices…? P-Pero eso… ¡eso no es posible! ¿Tratas de decirme que tienes la capacidad de teletransportarte…? Usando… extraños… ¿cubos?
- Mmm… podría decirse. De hecho, el tema con los cubos es uno un tanto… curioso. Verá, investigando un poco, descubrí que la duración de los portales está, fuertemente, ligada a mis reservas de Mind Power (MP). Castear el hechizo de la forma tradicional, por un lado, asegura que éstos se mantengan activos hasta que yo alcance mi límite o interrumpa el proceso. Pero, por el otro, convierte mi presencia en algo obligatorio. ¿Se imagina pasar toda una tarde enviando a cada uno de los miembros de un grupo a diferentes lugares? ¡Sería el infierno! Por lo que no tuve más remedio que idear una manera de evitar ese escenario. ¡Y lo hice! – exclamé. Logré amañármelas para proyectar el conjuro en éstos simpáticos cubitos- agregué enseñándoles los diminutos objetos. Permitiendo que cualquier persona pudiese hacer uso de ellos. Cada cubo contiene energía suficiente para hace un solo viaje. La única diferencia con respecto al conjuro tradicional, es que los portales alojados en los cubos, durarán activos por mucho menos tiempo o… hasta que algo o alguien los atraviese. Son maravillas de un solo uso.
- Es… increíble… - atinó a decir Hefesto, viendo como el círculo anterior se desvanecía, producto de haber alcanzado su tempo límite. Ahora entiendo el por qué deseabas mantener esto en secreto. Con un talento así, todas las demás Famirias de Orario te perseguirían hasta el final de tus días.
Y ni, aun así, lograrían vencerme… jeje
Peleles…
- Espero que esa descripción no incluya también la suya, señorita Hefesto.
La Diosa del parche soltó una risilla.
- Aunque admito que un poder como el tuyo, sería, en extremo, beneficioso para futuros proyectos. Me conformo con saber que, al menos, no se encuentra en las garras de Deidades como Ishtar o Freya… *Shiver* No quiero ni imaginar el caos que algo así generaría. Espero que no estés pensando unirte a sus filas en algún futuro cercano…
¿Cómo se lo decimos…?
- No se preocupe, Hefesto-sama, no está en mis planes el unirme a ese tipo de grupos. Prefiero la libertad que el señor Ouranos me otorga…
- *Sigh* Oírte decir eso, me reconforta. Ahora bien, volviendo al asunto de antes- dijo ésta, observando el lugar donde minutos antes había aparecido la abertura. ¿A dónde, exactamente, dijiste que conducía el cubo que lanzaste?
- ¡Oh, cierto! El portal dentro de ese era sólo una prueba. De haberlo cruzado nos hubiese dejado justo al otro lado de estos muros. Ahora, este, por otro lado… expresé, pronunciando las palabras "mágicas" y logrando materializar un nuevo gran círculo lumínico. Está, especialmente, diseñado para llevarnos al sitio exacto donde yacen ocultas el resto de las escamas. Nada del otro mundo, sólo un bosque ubicado al este, no muy lejos de la zona.
La divina herrera se llevó un dedo al mentón, pensativa.
- Bosque en el este… hablas del Bosque de Seolo, ¿cierto?
- ¿Lo conoce?
- Es un lugar al que pocos se atreven a aventurarse. Pueden hallarse buenos materiales ahí, especialmente si eres de los que fabrica pociones. ¿Decidiste esconderlas por esos lares?
- Sep, en ese mismo – respondí, ofreciéndole mi mano a la Diosa del parche. Entonces, Hefesto-sama… ¿qué dice si damos un pequeño paseo por el bosque…?
Presente - Anfitriona de la Fertilidad.
*Sonido de Disco de vinil rayándose*
- ¿En serio dijiste algo como eso…? – preguntó cierta irritada camarera sentada a mi lado, en lo que oía mi relato.
- ¿Tiene algo de malo…?
- ¡Guuu! ¡Lo sabía! Mari-san es una mujeriega empedernida…
- ¿Me vas a dejar terminar la historia…?
Syr tan sólo desvió la mirada y se cruzó de brazos, exhibiendo un adorable puchero.
- ¡Bien! ¿Qué pasó luego…?
- Pues… no mucho. Una vez cruzado el portal, ambas caminamos por la hierba… y caminamos… y caminamos… y… ¡oh!
- ¿Qué?
- Caminamos.
- ¡¿TODO LO QUE HICIERON FUE CAMINAR!?
- ¡Por supuesto que no! Eso sería aburrido- contesté. Llegado un punto, fuimos emboscadas por un feroz y hambriento "Bloodsaurus".
- ¿¡Huh?! ¿¡Un Bloodsaurus!?
- ¿No lo conoces? Es un monstruo grande con apariencia de…
- ¡Sé, perfectamente, lo que es un Bloodsaurus! – reclamó la Diosa de la Belleza. A lo que me refiero es… ¿no les causó problemas? Recuerda que una Deidad no puede hacer uso de su Arcanus para defenderse y…
- Tranquilízate, el asunto no pasó a mayores – expresé, en lo que interrumpía su mini ataque de pánico. Todo acabó bien. Sí, tal vez, nos obligó a separarnos para intentar perderlo de vista. Pero, hey, gracias a eso, conseguí ganar el tiempo necesario para materializar todas las escamas en una cueva cercana y así, evitar que Hefesto descubriese mi absurda pero muy útil capacidad de mentirle a los Dioses. Genial, ¿no? Todo lo que necesito, ahora, es encontrar un supporter…
- *Sigh* Supongo… A todo esto, ¿cómo fue que terminaste en la mansión de Hefesto? No tenía idea de que ella y tú se conocían. Incluso, llegaste a revelarle parte de tus secretos…
Me tomé un momento para beber el resto del líquido que yacía dentro de mi jarra.
- No fue planeado, realmente. Tuve la fortuna de toparme con la Diosa Hestia mientras deambulaba por las tiendas de Babel.
- Hestia, ¿eh? Ya veo, eso lo explica- dijo la fémina pensativa. Aunque… me gustaría saber qué hacías recorriendo los pisos de esa torre…
La sonrisa de la mesera, entonces, se tornó traviesa, casi de manera instantánea.
- No habrás tenido intenciones de visitar a cierta Deidad que reside en la cima… ¿cierto?
Aquella inocente pregunta detuvo mis pensamientos en seco, imaginando el sentido para el que la conversación podía dirigirse.
Fue así que dos diferentes "rutas" aparecieron en mi cabeza, cómo si estuviese en uno de esos insípidos juegos tipo OTOME.
Por un lado, estaba la respuesta que me daría puntos "de afecto" con Freya. Esa que le provocaría un sonrojo bastante intenso y que, además, sólo la haría desearme más y más cada día. Convirtiendo, lentamente, nuestras interacciones futuras en un parsimonioso drama romántico de obra audiovisual genérica que, llegado un punto, acabaría por escalar en una bella relación basada en confianza, comunicación y…
Elegí la segunda…
…
..
¿Qué…?
Yo sólo quiero presenciar el momento en que se le rompe el corazón…
- ¿Mmm? Ah, no, no fue eso – contesté. Lo que pasó fue que estaba en una cita con mi supervisora del Gremio y, pues… nos topamos con ella al entrar a una tienda.
Habiendo dicho esto, pude apreciar como la sonrisa, antes genuina, de la camarera pasó a tornarse forzada, al mismo tiempo que sus ojos parecían haber perdido todo su brillo.
- Eh… ¿De… to? (¿Una… cita?)
- Sep, como lo oyes. Verás, es que necesitaba averiguar unos cuantos precios en Babel y, entonces, decidí aprovechar para…
- ¿Quién. Es.?
Al girar mi cabeza, podía jurar que vi un aura increíblemente oscura comenzar a emanar desde detrás de la peliplateada.
- ¿Disculpa?
- ¿Cómo. Se. Llama.?
Su tono sonaba dulce y amable como siempre pero, a la vez, parecía contener un extraño efecto de eco.
Me pregunto si otros Dioses también eran capaces de hacer eso con sus voces…
- Cómo se llama quién… más específico bob…
- ¡No finjas! – clamó Freya, abandonando por un segundo su "creíble" fachada de mesera inocente. Hablo de esa chica del Gremio con la que saliste… QUIERO. SU. NOMBRE.
- ¡¿Y para qué quieres saber eso?!
- Pienso tener una "agradable charla" con esa muchacha…
Algo dentro de mí me decía que la peliplateada no tenía intención alguna de preguntarle a Eina sobre cómo le había ido en su día…
- Ahora… ¿vas a decírmelo o tendré que averiguarlo por mis propios medios?
*Sigh* ¿Por qué siempre atraigo gente loca?
Mi simple respuesta fue un mero cruzamiento de brazos y arqueamiento de ceja.
A esta señora no le estaría llegando muy bien el agua al tanque, si es que cree que voy a permitir que le haga un Mind (Horny) Break a mi Senpai…
…
¡Arruinaría mi coartada!
…
- Bien… - dijo, entonces, la molesta camarera. Supongo que tendré que enviar a alguno de mis dulces niños a que interrogue a cada miembro del…
- Seee, tendré que detenerte el carro – contesté, aun manteniendo la calma y dándole otro sorbo a mi bebida. Estás al borde de cruzar la línea.
- ¡¿Y por qué…?!
- ¿En serio lo preguntas? – agregué, mostrándole una mirada incrédula. Mírate, "Syr". ¿Ibas a acosar a más de una docena de civiles, sólo para encontrar a la persona que salió conmigo?
- No – respondió la fémina doble cara. Todo lo que necesito es que uno confiese, puedo simplemente, borrarle los recuerdos del resto…
- ¡Estás llevando esto al extremo!
- ¿Entonces, por qué no me dices su nombre, eh? ¿Por qué la encubres? ¿Fue, la cita que tuvieron, tan importante para ti? ¿Ni siquiera has aceptado salir conmigo a una!
- ¡Tuvimos una el día en que decidiste mandar a ese mono gigante a matar a tu otro "interés amoroso"!
- ¡Eso no fue una cita! – protestó. Fue tan sólo una… reunión informativa.
- Te invité a comer, hablamos de cosas y pasamos un buen rato (causando pánico colectivo y daños millonarios a la infraestructura del pueblo pero, buen rato al fin y al cabo) ¿cuál es la diferencia?
Ante esta interrogante, la Diosa encubierto comenzó a sonrojarse, volviendo, cortamente, a sumergirse en su fachada de colegiala enamorada.
- Es que… *Blush* esa no tuvo "final feliz" – murmuró, sujetando sus mejillas.
Para ese punto, yo estaba, tan sólo, a un tronar de dedos, de enviar su mente a Xochimilco.
Aún si eso me pintaba un blanco en la espalda.
Tenía un límite para el nivel de estupidez que podía soportar con terceros y a esta lunática le gustaba derrapar muy cerca de esa línea…
Afortunadamente para ella, justo en cuanto iba a decirle unas cuantas verdades, una de sus compañeras de trabajo apareció de repente, cargando sobre su espalda a una niña de baja estatura y cabello castaño.
Por el estado en que estaba la susodicha, pude deducir que ésta había tomado parte en algún altercado violento y… perdido de una manera horrible.
- Syr, oí algunos gritos y…
De un momento a otro, la estoica elfa de cortos cabellos verdosos, al notar que su amiga no estaba sola, desvió su mirada hacia la otra ocupante.
- ¡¿Ryuu?! (Syr)
- ¿Así que ésta era la razón por la que pediste llear antes al trabajo? ¿Para invitar a alguien…? - expresó, dedicándole un seudo "regaño ocular" a la joven peliplateada. ¿Sabiendo, incluso, que a Mama Mia no le gusta que holgazaneemos durante las horas de preparación…?
Ante esto la Deidad de la Belleza se mostró nerviosa.
- ¡No lo hacía! - intentó, defender la holgazana. E-Es sólo que… Mari y yo estábamos…
A mí no me metas…
- Sin mencionar que decidiste ofrecerle una bebida a tu invitada… agregó, viendo, ahora, que, junto a mí, yacía una jarra de cerveza medio vacía. Quién lo iba a decir…
Para este punto, la "desarrolladora de pibes" ya estaba al borde del colapso.
- ¡Waaa! ¡Gomenasaiii! (Syr de fondo)
- Y en cuanto a usted… – dijo la muchacha de puntiagudas orejas, ahora, viéndome fijamente. ¿No es usted, acaso, la asesora que acompañó al Sr. Cranel aquel día?
¿Señor Cra…?
Oh, es cierto, el campanito ha venido otras veces a este sitio…
Me pregunto qué cosas les habrá dicho…
- Sep, la misma – respondí, colocándome, rápidamente, de pie y haciendo una sutil reverencia. Marina Ad Astræ, Asesora del Gremio, a tus órdenes. Sólo dime Marina, ¿ok? *Wink*
Por alguna razón, la fémina, al oír mi nombre, pareció divagar por unos segundos…
Segundos que aproveché para hurgar en su banco de memorias.
De un momento a otro, imágenes cargadas de fuertes emociones comenzaron a inundar mi cabeza.
Recuerdos de una masacre…
De grandes pérdidas…
De una fuerte sed de venganza…
Todo aquello me llevó a concluir, así como con la pervertida de Freya, que esta "inofensiva" elfa, era mucho más de lo que parecía.
Y no me equivocaba…
Nuestra querida "hada del bosque" no era otra que la aventurera fugitiva "Vendaval".
Una olvidada miembro de la Familia Astraea que había cometido el delito de erradicar a todos los integrantes de la Familia Rudra, debido a que éstos habían, al parecer, estado involucrados en las maquinaciones de la malvada organización conocida como "Evilus"
Como buena pasante del gremio, había leído varios registros respecto a ese grupo.
Incluso se decía que, algunos de sus miembros, aún podían estar ocultos tanto en Orario como en áreas circundantes.
Aun así, eso no me preocupaba…
Podía encargarme de ellos, si se daba el caso…
Consideraré colocarte un "Gusano" más adelante, Ryuu Lion… ahora solo quiero ver cómo termina esto...
- As…to…ra…
- ¿Mmm? ¿Pasa algo? – pregunté, fingiendo no haber leído sus memorias más íntimas hace sólo un segundo, como quien hojea un catálogo de videojuegos…
- Ah, no… no es nada importante -contestó, volviendo a ocultarse, una vez más, tras su estoico semblante. Mi nombre es Ryuu Lion, Ad Astræ-san y lamento si esto le suena grosero pero… no acostumbramos dejar entrar a gente ajena al personal del establecimiento… ¿podría decirme cuál es su asunto en este sitio?
Cierta Diosa dejó de hacer una escena en el fondo.
- No me molestaría explicarle la razón de mi presencia, señorita Ryuu pero… ¿no cree que sería mejor atender a la persona que carga consigo…?
A juzgar por su reacción, a la mesera de orejas en punta pareció no gustarle que evadiera su pregunta.
Aunque, no podía refutarme lo acertado de mi comentario.
- Syr, por favor, ayúdame a llevar a esta joven Pallum hasta uno de los cuartos para huéspedes.
Al notar, por fin, la susodicha, a la malherida pelicastaña, ésta palideció.
- *Gasp* ¿Qué le pasó?
- Al parecer fue atacada por un aventurero – contestó Ryuu con simpatía y tono suave. Debió haber sido uno de nivel alto si es que pudo provocarle tales heridas. Fui capaz de curar las más graves pero pensé que sería mejor traerla aquí para que descanse.
- Ya veo… es una pena. Aunque… me reconforta saber que Ryuu está dispuesta a ayudar a otros…
- ¿A qué viene eso, Syr?
- Nanchatte (Sólo bromeo) *Wink* Mejor será que lleve a la pobre hasta arriba – declaró Syr, en lo que tomaba a la inconsciente fémina entre sus brazos y se dirigía, de un salto, hacia las escaleras, probablemente, para huir de la situación incómoda.
Pero… antes de dar el primer paso hacia las habitaciones…
- Oh… Mari-san
La vieja tramposa dijo mi nombre…
Ocasionando que tanto yo, como la elfa a mi lado, la mirásemos con extrañeza.
- ¿Serías tan gentil de ayudarme a cargarla?
¿Qué eso no suele funcionar sólo en hombres con poco amor propio?
- ¿En serio me estás pidiendo ayuda a mí?
- Hai (Si) – dijo ésta pestañando de forma adorable. ¿Acaso hay alguien más aquí que…
Lentamente, señalé a la otra fémina presente.
- ¡Lleve Marina en el nombre!
- Oh…
…
…
- Si quieres salgo a la calle e intento buscarte a un…
- ¡Sólo ayúdame a llevarla hasta arriba!
- ¡Okay okay!
Vaya carácter…
- Ahora, si nos disculpas, Ryuu, Mari-san y yo nos encargaremos de cuidar a esta tierna Pallum. Dejo el aseo de la posada en tus capaces manos, ¿de acuerdo? *Wink*
- Pero…
- ¡¿De acuerdo?!
Al notar el súbito cambio de tono en su compañera, la (ex) aventurera no pudo hacer más que asentir con sutileza.
- Así es mejor .
- Espera, ¿Yo también? – pregunté viendo que me estaban arrastrando, una vez más, a hacer más trabajo involuntario.
- ¡Si! ¡Después de todo me lo debes! – clamó la camarera.
- *Sigh* Ya que…
Lo que hago por entretenimiento barato…
- Y no te preocupes, Ryuu, bajaremos a tiempo para la hora de servicio – exclamó la manipuladora de delantal cutre desde el piso alto, momentos antes de azotar la puerta de uno de los cuartos, dejando atrás a la perturbada elfa vengadora sola con los quehaceres.
Ya en el cuarto…
- Oi, Freya, ¿por qué montaste toda esa escena? – exclamé, en lo que la farsante mesera colocaba a la vapuleada chica sobre el colchón.
- No lo notaste, ¿cierto? – fue la simple contestación que recibí de su parte.
- ¿Mmm?
- Pensé que te darías cuenta pero, ¿quizás Mari-chan no es tan sagaz como pensaba…? *Grin*
- No estoy de humor, Frey Frey, ¿cuál es tu punto? – respondí frotándome las sienes.
¿Por qué todo tenía que ser tan complicado y molesto con esta vieja?
La Diosa peliplateada tan sólo me dedicó un puchero, justo antes de recomponerse y dirigirse a mi con un tono más suave.
- ¿No dijiste que buscabas una supporter…?
Okay, lo admito, eso sí, hizo que mi mal humor se esfumase al instante.
- ¿Me estás diciendo que ésta Pallum…?
- Así es…
Maldición, si no fuera porque la mocosa llegó al sitio noqueada, me hubiese enterado mucho antes…
- ¿Cómo estás tan segura de ello?
Freya frunció el ceño con suavidad.
- Su vestimenta es de bajo rango. La raza Pallum es conocida por ser débil y no engendrar demasiados guerreros. La mayoría de ellos tienden a volverse Supporters en cuanto se dan cuenta de sus limitaciones físicas.
- ¿No que el mejor aventurero de Loki es de la misma raza?
- ¿Hablas del pequeño Finn? – respondió ésta con tono jocoso. Él es la excepción a la regla. Aunque claro, tiene más de 40 años. Esta pequeña de aquí, apenas y parece rondar los 15. Sería un bonito proyecto el hacerla crecer – dijo acariciando su enrulado cabello. Pero tengo mis prioridades en otro sitio…
Si, como en niños albinos de 14…
- *Sigh* ¿Estás, completamente, segura de lo que me has dicho?
- Ara… ¿Dudas de la sabiduría de una Diosa?
- Dudaría hasta de mi propia madre… si tuviera una…
- Ohh, kowai kowai fufufu… dijo ésta, con tono de burla, antes de cambiar a un semblante mucho serio. Aun así, debo advertirte. El alma de esta chica parece contener oscuridad en ella. Es muy probable que traicione a quién sea que le heche una mano… ¿Qué harás respecto a ello?
- Tranquila, eso tiene remedio – expresé, con total calma, mi mente construyendo escenarios posibles segundo a segundo. En cuanto despierte, me encargaré de indagar más sobre sus motivaciones, así podré explotar sus debilidades… No será difícil ganar la confianza de un maltratado.
- ¿Estás segura de que podrás llevarlo a cabo? – preguntó la Deidad, un tanto preocupada, cosa que me sacó una risilla.
- ¿Oh? ¿Dudas de la sabiduría de la Gran Marina?
- Mooo, no uses las mismas palabras contra mí, Mari-san – protestó Syr.
Je…
- Hai hai, sumanakatta… oh gran kami-sama – solté, generando una cacofonía de carcajadas por parte de ambas.
¿Quién diría que, cuando no se comporta como una novia tóxica, Freya llegaría a ser, cuanto mucho, agradable?
…
…
No puedo creer que haya dicho eso…
- Ahh, hacía tiempo que alguien no me hacía reír de esa manera – reveló la peliplateada, secándose las lágrimas y volviendo a su actitud juguetona de antes.
- Kedo ne (pero, aun así), esto no te exonera de haber invitado a otra chica a una cita…
Y… me retracto…
- Por lo que… como castigo, serás mi escolta personal durante el banquete de Dioses e Hijos que tendrá lugar muy pronto.
¿Wot?
- ¿Huh? ¿Quieres que te acompañe a un evento como ese?
- Ajá.
- ¡Pero no somos Famiria! – argumenté. ¿No se vería raro que te acompañase una completa desconocida? ¿Por qué no llevas mejor a uno de tus "juguetes"?
Esa declaración pareció tener el efecto deseado…
- Mmm… puede que tengas razón…
¡Al fin!
- Pero no me importa fufu. A quien quiero es a ti .
*Facepalm*
¡Oh, vamos!
- *Sigh* ¿Qué demonios se hace en esos eventos siquiera? Soy extranjera, por eso pregunto.
- Oh, pues, debes saber bailar y mantenerte a mi lado toda la velada. ¿No querrás que algún hombre malo se aproveche de una pobre Diosa solitaria, cierto? *Wink*
- Conociéndote, antes que siquiera pudiese tocarte, lo harías saltar de un balcón – respondí, sacándole una sonrisa a la mesera.
- Me conoces bien
Por desgracia…
- Bien, te llevaré a ese condenado baile.
- ¡Yay!
- ¡Pero! Con una condición…
- ¿Ohh? ¿Intentas negociar tu sentencia?
- Qué sentencia, ni que ocho cuartos- repliqué. Técnicamente, estás exponiendo mi existencia al todos en Orario, solamente, para tu deleite. ¿Sabes cuantos van a atosigarme por que de un momento a otro pasé a ser la escolta personal de Freya? No es un trato justo por donde se lo mire, es por eso que quiero algo a cambio…
- Supongo que tu argumento tiene mérito – replicó la Diosa, un tanto decepcionada. ¿Qué deseas que haga?
- Te sonara loco pero… llegado un punto, tengo pensado internarme en el calabozo- expliqué, cosa que perturbo a mi "socia".
- ¿¡Piensas bajar?! ¿Cuántos pisos?
- No lo sé, es algo que decidiré con la marcha – respondí. Lo que necesito que hagas es que le digas a tu "doble" que me cubra algunos días en el gremio.
- Mi… doble… espera, ¿cómo sabes sobre…?
- Por favor, "Syr" – contesté, mostrándome "ofendida" con la pregunta. Vienes aquí todos los días a trabajar de atiende mesas y ¿NADIE de tu Famiria arma un alboroto? Conociendo tu reputación, tus niños nivelarían este pueblo hasta encontrarte. Lo cual me llevó a pensar que tienes a alguien que te cubre todas las noches o al menos, los días en que, realmente, deseas salir a las calles, como ahora.
- O tal vez, mis niños están al tanto y respetan mis deseos…
La carcajada que lancé luego de oír aquello, pondría celoso al propio Light Yagami.
- Buen intento, pero no soy tan estúpida. – contesté. El día en que me visitaste antes de la Monster Feria, un hombre estaba parado en el tejado, vigilándonos todo el rato. Tenía sentido que te mantuviesen vigilada todo el tiempo pero, había ocasiones, en que nos encontrábamos a solas y no me era posible percibir a nadie en las cercanías. Eso sólo me llevó a una respuesta: Tus muchachos son tan SIMPáticos que sólo rompen sus rutinas cuando eres tú la que actúa como sirvienta de posada. Cuando tu doble lo hace… no podría importarles menos…
Freya detuvo toda reacción por un momento.
No sabiendo si sentirse sorprendida, atemorizada o, extremadamente, excitada.
Mari había podido descifrar el truco que su querida Horn y ella habían elaborado hace tiempo.
Y lo había logrado con tan sólo prestar atención a insignificantes detalles…
"Mari-san, si fueras un hombre, ahora mismo, hubiese dejado que me tuvieras en alguno de los cuartos de junto"
¿Me pregunto cómo se sentiría hacerlo contigo…?
Acabado su breve fantasía, la Deidad de la Belleza, esbozó una sonrisa, al mismo tiempo que un sádico brillo se reflejaba en sus ojos.
- Entonces, ¿sólo quieres que ella ocupe tu puesto? ¿No sabes, con exactitud, por cuanto tiempo va a ser, considerando tu pequeño proyecto de viaje?
- Todavía no, sigo intentando hallar la oportunidad perfecta. Cuando ocurra, te avisaré. Procura que lo sepa con antelación – declaré.
- De acuerdo, yo me encargaré… pero…
- ¿Huh?
- Quiero algo más de ti a cambio…
- ¿No que ya habíamos resuelto el precio?
- ¿Oh? Pero tu misma lo dijiste, ¿no? Tiene que ser un trato justo… me pides que ceda a mi pequeña Horn por días, semanas o hasta meses, mientras tú te diviertes allá abajo. Durante todo ese plazo, me veré obligada a permanecer sola en Babel… sin diversión alguna a la vista… ¿No te parece que es algo muy trágico?
Condenada hija de…
- ¿Qué quieres que haga entonces? – pregunté a regañadientes.
- Pues… tendrás que pasar tiempo conmigo…
- ¿No hacemos eso cada ciertos dí…?
- No como Syr – aclaró la peliplata, acallando mis labios. Sino como Freya. Tendrás que venir conmigo a la Mansión de mi Famiria cuando no trabajes.
- ¿Y qué quieres que hagamos ahí?
- Fufu… es un secreto…
ALCANTARILLAS (POST-ANOCHECER)
Mientras tanto, entrada la noche, en la recámara improvisada de Marina, el enorme cilindro que contenía el alma de Aria se encontraba conectado a un aparato mediante cables que parecían enviar señales en forma de pulsos.
Todos y cada uno de estos acompañados de una serie de *Beeps* que señalaba el progreso del dispositivo.
Llegado un punto, los sutiles pitidos se detuvieron y la pantalla del artefacto se tornó negra, dando paso a una serie de líneas luminosas que tomaban la apariencia de una estela monocromática.
Cualquier sonido que la consola expulsara desde ese momento, pasó a convertirse en estática.
El proceso continuó así por interminables segundos hasta que… finalmente… una voz hizo eco…
