INFORMACIÓN

La personalidad de casi todos los personajes ha sido cambiada para adaptarla a la de los personajes de Happy Sugar Life, ya que si no esta historia no existiría. No digáis cosas como "Este personaje no actuaría nunca así." Evidentemente que no, casi todas han sido modificadas, de lo contrario no se podría hacer este fic. Una vez aclarado esto, os dejo con lo que habéis venido a leer.


Advertencia: Este fic no es adecuado para niños ni para aquellos que se alteran fácilmente


El despertador sonó a las 7:00 de la mañana, como cada día. Una chica de pelo rosa lo paró, y después de bostezar y estirar los brazos, se levantó.

Me llamo Akaza Akari. Tengo 13 años. Soy una chica de secundaria normal y corriente. A pesar de ello, vivo mi día a día muy feliz.

–Akari, aquí tienes el desayuno.

–Gracias, onee-chan.

Esta es mi hermana mayor, Akane. Va a la universidad, y trabaja a tiempo parcial para ganar algo de dinero.

–En fin, me voy ya. Nos vemos después, Akari.

–Que te vaya bien el día, onee-chan.

–Lo mismo digo, Akari.

Antes iba a la universidad por la tarde, pero el trabajo que consiguió también era por la tarde, así que tuvo que cambiar su horario e ir a la universidad por la mañana.

–Buenos días, chicas. – Saludó Akari al salir de casa.

–Buenos días, Akari. – Respondieron.

Estas son mis amigas, Yui-chan, Kyouko-chan y Chinatsu-chan. A esta última la conocí hace poco, y es la única que va a mi clase, ya que Yui-chan y Kyouko-chan son un año mayores que yo. Sin embargo, nos podemos ver en los descansos y en la tarde. Y también me lo paso muy bien con Chinatsu-chan y otras chicas de mi clase, como Sakurako-chan y Himawari-chan.

–¿Vamos? – Dijo Yui.

Akari asintió, y las cuatro chicas se dirigieron a la escuela.

Tengo una familia y unas amigas geniales. Me encantaría que estos días no terminaran nunca y poder vivir así para siempre.

Capítulo 1: Vida dulce y feliz

Las primeras clases transcurrieron con normalidad, y en la hora del descanso, Akari, Chinatsu, Sakurako y Himawari juntaron sus mesas, como solían hacer, para poder hablar mientras comían.

–¿Visteis ayer esa serie? – Preguntó Chinatsu.

–¡Yo sí! – Exclamó Sakurako. – Es muy buena.

Akari siguió.

–Sí, hacía mucho que no veía una serie tan emocionante. Me está gustando mucho. – Dijo con una sonrisa.

Himawari continuó.

–Sí, es verdad que está muy bien, pero hay algunas cosas que no son creíbles. Hay un par de veces que los personajes no actúan racionalmente, sin que se dé ninguna explicación. Eso para mí le quita algo de puntos.

–Bu, qué aguafiestas eres, Himawari. – Dijo Saku. – Por eso tienes los pechos tan grandes.

–¡Mis pechos no tienen nada que ver con eso! – Exclamó Hima.

–Claro que sí. De otra forma no los estarías exhibiendo de esta forma.

–¡Yo no estoy exhibiendo nada!

–Claro que sí, comprándote ese uniforme tan ajustado para que se te resalten más y se te vea lo grandes que los tienes. Menuda pervertida estás hecha. – Dijo burlándose de ella.

Hima estaba por perder la calma, pero decidió contratacar, sonriendo.

–Hablas mucho de mis pechos, ¿no será que les tienes envidia por ser tan plana?

–¡¿Nani?! – Exclamó molesta la casi rubia.

–No me extrañaría que pasaras el resto de tu vida sola, porque eres tan plana que podrían confundirte con un chico.

–¡Serás! – Sakurako apretó con fuerza los pechos de la peliazul, haciendo que esta le golpeara la cabeza. – ¡Maldita! ¡Me has hecho daño!

Sakurako tiró de las mejillas de Himawari, y esta hizo lo mismo con Sakurako. Akari y Chinatsu solo miraban aquello con una gota de sudor en sus cabezas, pues ya estaban bastante acostumbradas a ello.

Por la tarde

–¡Muy bien! ¡A ver a qué vamos a jugar hoy! – Dijo Kyouko sacando un papel de esa cajita que habían usado tantas veces.

–¿Otra vez esa caja? – Dijo Yui para sí misma.

–Verdad o reto. – Dijo Kyouko sacando un papelito que ponía eso, sorprendiendo un poco a las demás.

–¿Verdad o reto? – Repitieron.

Kyouko asintió.

–Empiezo yo. Yui, ¿verdad o reto?

–Verdad.

–¿Alguna vez te ha costado levantarte por la mañana por quedarte hasta tarde jugando a videojuegos?

–Sí, alguna vez…

–¿Juegas mucho a videojuegos, senpai? – Preguntó Chinatsu.

–Sí. Me gustan.

–Bien, te toca. – Dijo Kyouko.

–A ver… Akari.

–¿Eh? ¿Yo? – Se sorprendió la chica.

–¿Verdad o reto?

–Um… Verdad.

–¿Hay alguien que te guste, Akari?

–A mí me gustáis mucho vosotras tres. – Dijo con una enorme sonrisa.

A las tres chicas les salió una gota de sudor.

–Era de esperar de Akari… – Dijo Kyouko.

–Chinatsu-chan. ¿Verdad o reto?

–Verdad.

–¿Qué harías si te encontraras un maletín lleno de dinero por la calle?

–Lo devolvería a la policía.

–¿En serio? – Preguntó Kyouko. – ¿No te lo quedarías?

–Claro que no. – Dijo Chinatsu. – ¿Acaso tú sí?

–¿Esa es tu pregunta?

–Mmm… No. Mi pregunta es: ¿Qué es lo más vergonzoso que te ha pasado en la vida?

–Ugh… – Kyouko se molestó un poco con esa pregunta. – Chinatsu-chan, ¿de verdad no quieres otra pregunta? – Dijo con una sonrisa forzada.

–No. – Dijo secamente Chinatsu. – Cuéntanoslo.

Kyouko, a regañadientes, lo explicó.

–Bueno… Esto pasó hace algunos años… Había ido con mi madre a comprar a una tienda.

Flashback

Kyouko, con 9 o 10 años, iba al lado de su madre dentro de la tienda, cuando de pronto vio un manga que le encantó, y fue corriendo a cogerlo.

–¡Qué guay! ¡Lo quiero! – La niña fue corriendo a abrazar a su mamá por detrás. – ¡Mamá! ¿Puedes comprarme este manga, por favor? – Kyouko empezó a frotar su mejilla contra la espalda de su madre. – Te quiero muchísimo, mamita querida.

–¿Qué haces, niña?

Al escuchar esa voz, Kyouko se apartó de inmediato, viendo, asustada, que esa mujer no era su madre, la cual apareció unos metros detrás suyo.

–¿Qué haces, Kyouko?

Esta se giró, viendo a su madre, y después, un par de veces hacia la señora y su madre, y a la señora otra vez. Claramente avergonzada, Kyouko hizo una reverencia.

–¡L-Lo… ¡Lo siento mucho! – Dijo, para justo después ir corriendo hacia su madre.

Fin del flashback

–Aún me avergüenzo solo de recordarlo… – Las tres chicas tenían una sonrisa en su rostro, pero de formas diferentes, ya que a Akari y Yui les resultó algo divertido, mientras que Chinatsu sonreía con satisfacción y algo de maldad, pues Kyouko no paraba de molestarla, por lo que verla avergonzada de esa forma le gustaba. – Bueno, ya es suficiente… Chinatsu-chan. Te toca un reto.

–¿Eh? ¿Por qué?

–No se puede decir verdad dos veces seguidas, así que reto.

–¿Quién dice eso?

–Lo dicen las normas. Así que reto.

Chinatsu resopló.

–Está bien. ¿Cuál es el reto?

–Sé mi pareja.

–No.

–¡No puedes! ¡Debes cumplir el reto!

–No.

–Entonces debes recibir un castigo. Y el castigo será… ¡Ser mi pareja!

–No.

–¡No puedes negarte!

–No pienso ser tu pareja, Kyouko-senpai.

Kyouko, molesta, no pudo aguantarse más y se lanzó sobre Chinatsu.

–¡Chinatsu-chan!

–¡Aaaaah!

Kyouko abrazó fuertemente a Chinatsu y empezó a frotar sus mejillas contras las de ella.

–Chinatsu-chaaaaan… Sé mi pareja, vamos…

–Aaah… ¡Kyouko-senpai, suéltame! ¡Yui-senpai, sálvame!

Yui empezó a tirar de Kyouko para separarla de la pelirrosa.

–¡Oye! ¡Suelta a Chinatsu-chan!

–¡Toshinou Kyouko! – Exclamó Ayano abriendo la puerta de golpe.

–Perdón por la intromisión. – Dijo Chitose sonriendo con los ojos cerrados.

–¿Eh? ¿Ayano?

–¡Has vuelto a olvidar tu informe!

–Ah, vaya, es verdad. Está en el aula. Voy a buscarlo.

Dicho esto, Kyouko salió de allí.

–Desde luego… ¡Y vosotras! ¡No vagueéis! ¡Estáis usando esta sala sin permiso, así que por lo menos haced algo de provecho en vez de estar perdiendo el tiempo con vuestras estupideces!

–S-Sí… – Respondieron con algo de miedo las chicas.

–Vámonos, Chitose.

–Perdón por las molestias. – Dijo Chitose de la misma forma que antes, antes de irse con Ayano.

Ya fuera, Chitose se dirigió a Ayano.

–Ne, Ayano-chan. Podrías habérselo dicho mañana en clase en vez de tener que ir hasta aquí. Lo del informe ha sido solo una excusa porque querías ver a Toshinou-san, ¿verdad?

Ayano le dio una bofetada a Chitose, quedando esta de rodillas al suelo, sin parecer importarle demasiado, pues seguía sonriendo.

–¡No digas estupideces! ¡¿Cómo quieres que una estudiante modelo como yo quiera ver a una cabeza hueca como ella?! ¡Esa chica es un caso perdido! ¡La quiero lejos de mi vida!

Ayano siguió su rumbo hacia el consejo estudiantil. Chitose abrió los ojos, mirando a Ayano con una sonrisa pícara.

Dices eso, pero… Sé que en el fondo la amas, Ayano-chan.

Ayano volvía a estar dentro el edificio de la escuela, caminando con elegancia, haciendo que varias chicas la miraran con admiración.

Eso es. Soy una estudiante modelo. No tengo tiempo para reunirme con escoria como ella. – Pensó, sonriendo con superioridad.

–¡S-Sugiura-senpai! – Se le acercó una chica de primer curso. – ¿P-Po-Po-Podrías… ¡¿Podrías firmarme un autógrafo, por favor?! – Dijo alargándole una libreta.

–Claro. – Dijo tomándola, alegrando a la chica.

Después de formar el autógrafo, Ayano se la devolvió.

–Aquí tienes.

–¡Mu-Muchísimas gracias! – La chica apretó la libreta contra su pecho. – ¡Kya! ¡Tengo un autógrafo de Sugiura-senpai!

Después salió corriendo, emocionada. Ayano sonrió satisfecha.

Sí, soy una estudiante modelo que es admirada por todos en la escuela. Soy más popular incluso que la presidenta del consejo estudiantil. Debo seguir actuando de esta forma para que la gente no pierda esta imagen de mí. – Pensó mientras seguía sonriendo de esa forma yendo hacia el consejo estudiantil.

Un rato más tarde.

–Hasta mañana, chicas. – Se despidió Akari en la puerta de su casa.

–Hasta mañana, Akari.

Akari entró en su casa, sonriendo.

–Hoy ha sido otro día maravilloso. – Dijo para sí misma.

·

·

·

Unos días antes

Esta vez vamos a hacerlo distinto. Me llamo Akaza Akane. Tengo 19 años, y voy a la universidad. Hace poco he empezado a trabajar en la cafetería Princess Imperial, para poder pagar mis estudios y ayudar en casa. Pero solo me ofrecieron turno de tarde, y también iba a la universidad por la tarde, así que tuve que cambiar mi horario e ir a la universidad por la mañana.

–Buenas días, Akane-chan. ¿Cómo estás hoy? – Preguntó sonriendo una chica de pelo rosa claro.

–Muy bien. ¿Y tú?

–Perfectamente.

–Me alegra oírlo.

Ambas chicas sonrieron.

Esta es Yoshikawa Tomoko, una amiga mía. Ella iba a la universidad por la tarde conmigo, así que nos tuvimos que separar. Pero pocos días después ella también consiguió un trabajo por la tarde, así que nos volvimos a encontrar. Qué coincidencia, ¿no creéis?

La profesora llegó y todas las alumnas se sentaron en sus puestos para empezar las clases, las cuales transcurrieron de forma normal hasta el final.

–Bueno, me tengo que ir al trabajo. – Dijo Akane levantándose después de recoger sus cosas. – Nos vemos mañana, Tomoko.

–Hasta mañana, Akane-chan. – Se despidió Tomoko.

Akane salió de la universidad para dirigirse a la cafetería Princess Imperial, donde se cambió su uniforme por el traje que usaban en esa cafetería, que era de criada.

–Bienvenido, amo. – Saludó con una enorme sonrisa a uno de los clientes que entraba.

Otras chicas que trabajan allí, que estaban sirviendo otras mesas, miraban a Akane, pareciéndoles increíble cómo de bien hacía su papel, sonriendo siempre y atendiendo a un gran número de clientes. Todos los que atendía salían encantados. Y no solo eso, sino que muchos incluso pedían ser atendidos expresamente por ella, habiendo algunas colas para eso. Incluso algunas chicas iban expresamente solo por ella.

–Ah, qué envidia. – Dijo una de las chicas en el momento del descanso, estando al lado de Akane y de otra chica. – Desearía ser tan linda como tú, Akane-san.

La otra siguió.

–Yo también, así podríamos ser más populares con los chicos.

–¿Qué decís? – Dijo Akane sonriendo. – Yo creo que sois muy lindas cuando sonreís, así que hacedlo más a menudo. ¿De acuerdo? – Dijo con una radiante sonrisa, impactando en el corazón de las dos chicas.

–¡Akane-san, eres un encanto!

Otras dos chicas estaban mirando aquello a unos metros de distancia.

–Con razón es tan popular.

–Los chicos van a pelearse por ella.

–Y eso que antes todos babeaban por la gerenta…

Al día siguiente

–Akaza-san, a partir de hoy vas a dejar de atender a clientes. – Dijo la gerenta en una reunión con todos los trabajadores.

–¿Eh? ¿Por qué?

–Como sabes, todos tenemos que atender clientes y limpiar. Sin embargo, tú solo estás atendiendo clientes todo el rato, por lo que tus compañeras son las que siempre se tienen que encargar de limpiar. Eso no es justo, así que a partir de ahora vas a limpiar para recuperar el trabajo que solo han hecho tus compañeras y tú no.

–Pero gerenta, mucha gente viene solo por mí. Si yo no atiendo podemos perder clientes.

–Vaya, ¿qué es eso? – Dijo la gerenta con un tono como si fuera de burla. – ¿Es que acaso quieres robarles el trabajo a tus compañeras?

–¿Eh? – Se extrañaron todas.

–Atiendes a más gente de la que cabe en la cafetería, causando colas y todo, mientras tus compañeras tienen tan poco trabajo que a veces se quedan sin hacer nada. ¿Tanto quieres ser el centro de atención? ¿Eres una egoísta que quieres acaparar todos los chicos para ti sola?

–No es eso.

–¿De verdad? Porque la sensación que da es que eres una envidiosa y quieres tener a todos los chicos solo para ti, por eso actúas de esa forma, para robarles los chicos a las demás.

–No es verdad. Yo no estoy interesada en chicos.

–Entonces no te supondrá ningún problema dejar de atender y limpiar, ¿verdad?

–Pero…

–Cuento contigo, Akaza-san. – La cortó la gerenta antes de que pudiera decir nada más.

El resto del día, el ambiente fue diferente. El resto de chicas dejaron de hablar con Akane. La mayoría susurraban cosas a sus espaldas, y algunas hasta la miraban mal cuando ningún cliente las veía. Sin embargo, Akane no dijo nada.

Aquel día, mientras limpiaba, una chica tiró agua de una jarra expresamente sobre una mesa que Akane acababa de limpiar, cayendo agua también en el suelo.

–Vaya, qué torpe soy. Lo siento. – Dijo falsamente la chica.

–Tranquila. No pasa nada. – Dijo Akane manteniendo la calma.

La otra chica se fue de allí soltando unas risitas. Akane no hizo nada y simplemente siguió limpiando. Tras un rato, terminó de sacar la basura.

–Bueno, ya está. – Dijo para sí misma.

–Akaza-san. – Apareció la gerenta detrás de ella. – Te falta el baño y el cuarto de descanso.

Cuando Akane fue al baño, este estaba hecho mierda. Los váteres estaban atascados, con grandes cantidades de papel higiénico en la taza, y en el suelo, con meado por toda la taza y el suelo, y también con restos de caca. Era imposible que aquello hubiera quedado de aquella manera con un uso normal. Era evidente que aquello estaba hecho por alguien expresamente. Sin embargo, Akane no dijo nada y empezó a limpiarlo.

Así continuaron las cosas durante un tiempo, con la gerenta obligando a Akane a limpiar lugares ensuciados expresamente, y esta obedeciendo sin rechistar. Y con sus compañeras de trabajo hablando mal de ella al lado suyo, con la clara intención de que las escuchara, y esta ignorándolas.


Finalmente llegó fin de mes.

–Habéis hecho todas un gran trabajo. – Dijo la gerenta después de entregarles sus pagas a las empleadas. – No olvidéis revisar los pagos.

–Sí. – Respondieron todas.

Akane, igual que el resto, hizo lo que la gerenta dijo, y comprobó su suelo, sorprendiéndose al ver que el sueldo era mucho más bajo de lo que le habían prometido.

–Disculpe, gerenta, ¿podemos hablar?

Akane y la gerenta fueron al despacho de esta.

–El pago no coincide con las horas de trabajo. Debe haber un err…

–No, es lo que te corresponde. – Dijo, sorprendiendo a Akane. – Akaza-san, sabes la razón, ¿verdad?

–No. Hice mi trabajo como se me pidió.

La gerenta sonrió con malicia y empezó a acercarse a Akane.

–Vaya, esto es malo. De verdad… – La gerenta agarró con sus manos la cabeza de Akane, estando tan cerca que sus narices casi se tocaban. – Tú… Solo porque seas linda no quiere decir que puedas tomar ventaja de los demás. ¿Sabes? Puede que pienses que ser linda hará que los demás pasen por alto tu egoísmo y no te lo tengan en cuenta. Pero la sociedad no funciona así. Te aprovechaste de tu cara bonita para traer problemas a las demás, así que por eso te toca menos. Comprendes, ¿verdad?

–No puedes recortar mi pago así sin más. – Dijo Akane con calma.

La gerenta se rió.

–Esta es buena. Claro que puedo. Puedo hacer lo que me dé la gana. Después de todo, este lugar es mi imperio. Aquí mando yo, y se hace todo lo que yo digo. Y quien no esté de acuerdo no tiene cabida en este imperio. Así que, Akaza-san… Estás… – La gerenta aumentó su agarre y lanzó Akane hacia atrás. – ¡Despedida!

Akane retrocedió unos cuantos pasos, para evitar caerse, con la cabeza bajada, con su pelo tapándole los ojos.

–No… No puede hacer eso… – Dijo en voz baja. – No puede despedirme…

–¡Ya te lo he dicho! ¡Puedo hacer lo que me dé la gana! ¡Así que esfúmate!

–No… – Parecía que Akane empezase a sollozar. – No puede… – Akane se llevó las manos a la cara. – Si lo hace… ¿De dónde sacaré el dinero? – La voz de Akane sonaba entrecortada, como si estuviera llorando. – No lo haga… Por favor… No me despida… Necesito el dinero.

La gerenta sonrió con malicia.

–¿Ara? ¿Estás llorando, Akaza-san?

–Por favor… No me eche.

La gerenta empezó a reírse con ganas.

–¡Qué patética eres! ¿Sabes? Desde que te vi por primera vez he querido hacerte llorar. Desde que empezaste a trabajar aquí que he querido hundirte la vida haciéndote miserable.

–Entonces… ¿Era usted la que destrozaba los baños que aquella manera?

–¡Claro que era yo! ¡Destrocé y llené de mierda los baños expresamente para que pasaras el máximo de tiempo posible limpiando toda esa mierda!

–Ya veo… Eso no está bien… – Sin quitarse las manos de la cara, Akane separó sus dedos, pudiendo ver por primera vez sus ojos abiertos, de color rojo brillante. – Gerenta.

–¿Eh?

Lo que me ha dicho sería motivo más que suficiente como para denunciarla.

Tras un par de segundos, la gerenta empezó a reírse a carcajadas.

–¡Jajajajajajajajajajajajajajaja! ¡Denunciarme, dice! ¡Qué cachonda eres, Akaza-san! ¿De verdad crees que alguien creería la palabra de una niñata de mierda como tú? Sería tu palabra contra la mía. Y las demás trabajadoras testificarían también a mi favor, porque gracias a esas mentiras que solté contra ti, todas te odian. Y si alguna decidiese apoyarte, me aseguraría que cambiase de opinión.

–¿Cómo? – Dijo Akane sin inmutarse. – ¿Amenazándola?

–¡Por supuesto! ¿Te crees que voy a permitir que una mocosa como tú me acuse de nada? ¡Haría lo que hiciese falta para que testificaran a favor mío!

–¿Incluso recurrir a la violencia?

–¿Qué parte de lo que "lo que hiciese falta" no has entendido? ¿Tan idiota eres?

–Ya veo. Esto es aún peor que lo de antes.

–¡¿Y qué?! – Exclamó con una sonrisa. – ¡Puedes decir lo que quieras, nadie te creerá! ¡No tienes pruebas! ¿Eh?

La gerenta vio entonces que algo se asomaba por debajo de la falda de Akane. Era la cámara de su teléfono móvil, con lo que estaba grabando eso. Akane agarró el móvil.

–Creo que esto sería prueba suficiente. – Dijo mirando a la pantalla.

Akane empezó a tocar todo de cosas en la pantalla del móvil. La gerenta, comprendiendo lo que iba a hacer, perdió los nervios y se abalanzó contra Akane.

–¡Tú! ¡Dame eso!

La gerenta intentó quitarle el móvil a la fuerza, pero Akane alargó el brazo con el que lo sostenía, para que no lo alanzara, mientras seguía tocando cosas.

–Listo. Enviado.

La gerenta quedó en shock.

–¿Qué… ¿Qué has hecho…?

–Tranquila. Solo lo he enviado a mi cuenta personal. Pero eso significa… Que puedo acceder a él desde cualquier dispositivo siempre que quiera.

La gerenta, impactada, se dejó caer de rodillas al suelo.

–No… No lo hagas…

–Si no quieres que lo haga… Dame toda mi paga.

–¡Lo haré! ¡Te lo prometo! ¡Te la daré toda! ¡Así que por favor, no subas esto!

Si no he recibido lo que me debe en menos de 24 horas voy a subir este vídeo a internet y todo el mundo podrá saber cómo eres en realidad.

–¡L-Lo tendrás! ¡Te lo aseguro!

Akane dio media vuelta para irse, pero cuando solo había dado tres pasos, se detuvo.

–Aun así… – Akane giró su cabeza para mirar a la gerenta. – Me pregunto si debería subirlo igualmente.

–¿Eh? – La gerenta, que se había calmado un poco, empezó a tener miedo de nuevo. – ¿P-Por qué? ¡¿Es que quieres hundirme la vida?! ¡¿Es que quieres destruir mi imperio?!

–Sinceramente, gerenta, tu imperio no me interesa lo más mínimo. Tu vida no me interesa en lo más mínimo.

–¡¿E-Entonces por qué?!

Porque aunque no me interese, quiero destruir todo lo desagradable. Comprendes, ¿verdad?

La gerenta estaba aterrada.

–N-No, por favor… ¡Por favor! – La mujer incluso empezó a arrastrarse por el suelo hacia Akane. – ¡Te lo suplico! ¡No lo hagas! ¡Te lo suplico!

Akane simplemente se la quedó mirando.

Patético.

La chica dio media vuelta y empezó a irse.

–E-Espera… ¿Eso significa que no lo harás? No lo harás, ¿verdad? ¡¿Verdad?! ¡Akaza-san! ¡Por favor, no lo hagas! ¡Akaza-saaaaan!


De camino a casa, Akane no podía olvidar todo lo mal que lo había pasado ese mes por culpa de esa mujer.

–Amargo… Amargo… Amargo… Amargo… Amaro. AMARGO.

·

·

·

AMARGO.

Akane abrió la puerta de casa.

–¡Onee-chan, bienvenida! – La recibió Akari con una enorme sonrisa.

Nada más ver a Akari, a Akane la inundó una enorme felicidad.

–Akari…

Akane corrió hacia Akari para abrazarla. Como si el tiempo fuera a cámara lenta, antes de llegar a ella tuvo tiempo de pensar varias cosas.

Solo con ver a Akari, toda la amargura que hay en mi corazón se esfuma. Qué felicidad. – Akane seguía avanzando hacia Akari a cámara lenta. – Eso es… La gente no es como aparenta ser. Todos actúan como si fueran buenas personas, pero en realidad la gente es despreciable…

En ese momento se vio a Kyouko en su cama, frotándose la entrepierna con una réplica de la varita de Mirakurun a tamaño real mientras se imaginaba a Chinatsu haciendo cosplay de Mirakurun, viéndosele una mirada muy pervertida.

Ah… Chinatsu-chan.

Egoísta…

Chinatsu se estaba masturbando en su cama, viendo en su móvil fotos de Yui.

Yui-senpai… Yui-senpai…

La chica sacó su lengua y lamió la pantalla del móvil, como si estuviera lamiendo a Yui.

Mentirosa…

Himawari estaba oliendo ropa de Sakurako, que guardaba desde hacía tiempo, apretándola hacia ella, para impregnarse con el olor de Sakurako, teniendo los ojos brillando, igual que Akane antes.

Sakurako… Aaah…

No tienen ni idea de lo que es amor de verdad. Solo es obsesión.

Himawari… – Sakurako se estaba apretando el cuello con las mangas de su uniforme. – Agh… Sí… Apriétame más, Himawari… Pégame más fuerte…

La chica apretó más sus mangas alrededor de su cuello, costándole respirar y dejando caer baba de su boca.

Excepto ella. Ella es así de pura de verdad.

Ayano también se estaba masturbando, boca arriba, en su cama, apretando sus pechos con una mano mientras metía la otra en su vagina.

Aaaah… Toshinou… Kyouko… Tócame… Mete tus dedos dentro de mí… Aaaaaaaaaah…

Así que no importa cómo sean los demás.

Chitose estaba en su cama, cayéndole sangre por la nariz con una pervertida sonrisa y sus ojos brillando, igual que las demás, mientras se imaginaba a Kyouko y Ayano haciendo cosas increíblemente pervertidas.

No dejaré que nadie destruya… – Finalmente Akane logró abrazar a Akari. – Mi vida dulce y feliz.

·

·

Kanjou ga kirakira ima wa kirakira

(Mis emociones brillan, ahora están brillando)

Anata dake ga subete sa

(Eres mi todo)

Kono amai sekai uso ni naru you na

(Cualquier cosa que haga de este dulce mundo una mentira)

Sore igai no koto nante keshite shimaou

(Borrémoslas todas)

·

Yuru Yuri

·

vǝɿƨión

Hɒppy

ɿɒϱυƧ

Γᴉɻԍ

¸šç®¡ç†ç³»A&£Bd3A]‚ºÁPß统å¿é¡»è¦èƒ½æ"¯fêAÄ•AoBd)¼AÄ•€à5ÚÂf¢cÅù

öTÊÂd¼Á{Â一åŒçš„ç³»ç»AG"ë¯ÂjVAAG"ë¯BcîA^okë©Âb€b=J^Aî=J_Bb€b=

J`Á=J_ÁîA†Ÿå¯ä»¥ç¼©çŸäº§å"推å'市场的æ¶å¹¶¿æ˜¯å®ƒèƒ½å¤Ÿå分

容æ˜"圎£ŸA¶ÇÂ(üÁA]SlA'Â(üÁAXœA'ðÂ(üÁAP¿¥AoLÂ(üÂAE¾ ‰äº

Yυɿυ Yυɿi vǝɿƨión Hɒppy Ƨυϱɒɿ ⅃iʇǝ

·

Suki no pinto ga zurete itte

(Mi visión del amor está cambiando)

Soto no sekai to wa disukomyunikeeshon

(Perdí la comunicación con el mundo exterior)

Ai wo kakushita mune no oku wa dare ni mo nozokasenai

(No dejaré que nadie mire lo profundo de mi corazón donde escondo mi amor.)

Aishitatte dou shitatte

(Te amo, no importa lo que haga)

Nannimo yogore ya shinai yo

(nada lo ensuciará)

Mou tenshi datte akuma datte

(Ni los ángeles ni los demonios)

Koko de wa sasayakanai yo

(te susurrarán algo aquí.)

Seifuku no poketto ni kakushita nibui kodou de

(Con el latido sordo escondido en el bolsillo de mi uniforme)

Anata to nigedashite miyou

(huyamos de aquí juntas)

Eien no imi nante nai kedo sa

(No tiene por qué ser eterno)

"zutto soko ni ite ne."

(Pero quédate aquí para siempre.)

Kanjou ga kirakira anata de kirakira

(Mis emociones brillan, brillan contigo.)

Shiteru ima dake ga atashi desu

(Ahora lo están haciendo)

Kono amai sekai uso ni naru nara

(Si este dulce mundo se vuelve una mentira)

Sore igai no koto nante iranai yo

(no necesito nada más)

Sei woo waratte emooshon

(Say "woo" Ríe con emoción)

Guree na kanjou ima wa iranai

(No necesito sentimientos grises ahora mismo)

Ai wo utatte iyou yo

(Cantemos sobre el amor)

Kono heya no naka nara kitto akarui yo

(Definitivamente este lugar es brillante)

·

Anata to issho ni ai wo mitsuketa

(Encontré el amor contigo)

Kore igai nani mo hitsuyo nai

(No necesito nada más que esto)

Kono sekai wo ima nukedashite miyou

(Escapemos de este mundo ahora)