Capítulo 50: Epílogo. 9 Años Después.

Habían pasado nueve años desde que Minerva y Charity tuvieron a sus hijas, a pesar del escándalo inicial, el anuncio de su situación sentimental y familiar no les trajo malas consecuencias, Glinnis Lambert tuvo una entrevista con ellas y la opinión pública pronto estuvo de su parte, el Wizengamot y la Junta de Gobernadores de Hogwarts no propusieron el despido de ninguna de las dos después de que Severus y Albus los visitaron y les hablaron de la información de la que disponían sobre ellos mismos y sus padres y familiares directos, que estaba a buen recaudo y seguiría así, a no ser que Minerva y Charity fueran despedidas. Además Zelda y Severus hicieron pública la poción y el ritual con el que fueron concebidas las hijas de Minerva y Charity, ellas mismas contaron cómo fue en la entrevista que les hizo Glinnis. Después de que Zelda, Severus y Millicent Nowark demostraron que no hubo implicada magia oscura, muchas mujeres quisieron tener hijas por el mismo método. Sus vidas mejoraron bastante en ese tiempo y Minerva fue considerada una de las mejores directoras que tuvo Hogwarts, tan buena era, que hasta los más cerriles y homófobos dejaron de darle importancia a su vida personal, ya que demostró con creces que no influía para nada en su trabajo.

Pero no eran las únicas vidas que mejoraron durante ese tiempo, Regulus y Hellen se casaron 3 años después, estaban muy felices y Hellen estaba embarazada de tres meses, una niña. Sirius estaba muy bien, Isolde y él estaban planeando casarse cuando naciera su sobrina, además gracias a su parte de la herencia de su tío Pólux, se compraron una casa preciosa cerca de Sydney, tenía un enorme jardín y estaba junto a un lago. Brigitte y Pierre también estaban muy bien, tenían un negocio de mucho éxito y estaban intentando tener un hijo, pero les estaba costando un poco y pidieron ayuda a Nimue y estaban siendo tratados por Zelda en San Mungo. Michael también estaba pensando en casarse con su novia, aunque aún no habían decidido cuando lo harían. Albert se graduó un año después de la boda de su hermana y entre él y sus amigos Fred y George pusieron una tienda de artículos de broma que le estaba haciendo la competencia a Zonco's, entre los 3 ideaban productos y Albert llevaba las cuentas mientras los gemelos se encargaban de las relaciones públicas, además Severus les regaló su fórmula para la poción que producía gases y era uno de sus productos más vendidos, también estaba muy enamorado de Ursula Cummins, la cual se hizo cargo de la librería que fundó su abuelo en el callejón Diagon cerca de la tienda de bromas, llevaban saliendo desde su último curso en Hogwarts y Nimue decía que eran la pareja más adorable que había conocido.

Severus y Nimue también estaban muy felices, su negocio de pociones iba viento en popa y compraron una casita de vacaciones en Nápoles, hacían rutas en moto durante sus vacaciones con sus niños en el sidecar, lo pasaban muy bien, además, sus hijos acababan de empezar su formación en Hogwarts, fueron seleccionados en Slytherin, Severus casi se emocionó cuando el sombrero seleccionador gritó Slytherin desde las cabezas de sus hijos, Isobel con su bonito pelo negro ondulado y sus grandes ojos negros con su dulce sonrisa y su nariz respingona tan parecida a su madre, y Jareth con su pelo liso y castaño claro que insistía en llevar largo y peinado parecido a su padre, tenía los mismos ojos grises de Nimue, pero la expresión solemne de su padre, aunque, según Severus, afortunadamente ninguno heredó su nariz. Aunque para él lo más divertido de esa noche fue cuando en la sala de profesores le exigió a Minerva que le pagara los 10 galeones que le debía, porque ganó la apuesta que hicieron hace años, sus hijos estaban en Slytherin.

El personal de Hogwarts también estaba muy bien, Alastor se había jubilado pero estaba viviendo allí con Poppy, con la cual se casó por fin un año después de la boda de Minerva y Charity, un año después de casarse murió la madre de Poppy, era muy mayor y murió mientras dormía, Nimue lo sintió mucho, le tenía mucho cariño, Poppy lo pasó fatal, pero entre Alastor y sus amigos la ayudaron a superarlo, además, estaba esperando a que Leah Longbottom terminara su formación y sustituyera a Poppy para jubilarse, por fin cumplirían su sueño de tener una casita en la Costa Azul. También visitaban a menudo a los Longbottom, los padres de Alice murieron jóvenes y actuaban de abuelos postizos con esos niños, el pequeño Daniel los quería muchísimo. Alastor fue sustituido por un auror que trabajó a sus órdenes y era de completa confianza. Pomona se jubiló y se fue a vivir con Aberforth el mismo año que empezaron en Hogwarts los hijos de Severus y Nimue, ya que el curso anterior concluyó el aprendizaje de Neville en Herbología, Minerva le ofreció el puesto en cuanto Pomona dijo que quería jubilarse y el chico aceptó sin dudarlo, sus padres y sus hermanos estaban muy orgullosos de él…y su abuela no paraba de presumir de sus nietos, Neville sería profesor en Hogwarts, Leah publicaba cuentos infantiles con seudónimo y quería estudiar para ser sanadora y trabajar en Hogwarts, escribir era sólo un hobby aunque le daba un dinero extra para sus caprichos, y el pequeño era un buen estudiante y empezaría en Hogwarts el año siguiente. Hacía dos años, Hagrid y Olympe se casaron y se fueron a vivir a Francia con su hija, Paulette, una niña tan alta como sus padres, lo sustituyó un amigo australiano de la novia de Sirius, el cual era alto, guapo y traía locas a todas las alumnas, pero llevaba un año saliendo con Sylvia Davenport, lo cual decepcionó mucho a las chicas cuando lo supieron. Filius también se jubiló a la vez que Pomona, dejó su puesto en Encantamientos a su aprendiz Hermione Granger, la cual estuvo saliendo con Ronald Weasley, pero que acababa de romper con él, era auror y entre él y su compañero Harry Potter detuvieron y consiguieron que condenaran al beso del dementor al mago más peligroso desde Voldemort, cambió de actitud por la fama repentina y la engañó con algunas chicas, desde que estaba como profesora en Hogwarts se unió mucho a Neville y Leah, todos estaban convencidos de que antes o después Neville y ella terminarían juntos. Remus y Francesca seguían felices, adoptaron un bebé nacido de muggles huérfano, un niño encantador al que llamaron Severus, ya que se conocieron gracias a Severus, ahora tenía 5 años y su madre estaba embarazada y a punto de dar a luz a su hermana. Albus y Maurice seguían felices viviendo entre Hogsmeade y Mallorca, sin dejar de visitar a sus amigos, Albus pasaba mucho tiempo con Jareth ayudándolo a controlar sus habilidades de legeremancia, a los 11 años era todo un experto, Albus, Severus y Nimue estaban muy orgullosos de sus habilidades. Madame Pince también se jubiló, la sustituyó una antigua alumna, Millicent Bulstrode, todos estaban encantados con ella, incluso puso una sección de literatura infantil para los niños pequeños que viven en Hogwarts, incluso tenía ejemplares de los cuentos de Leah.

Ese día, Severus estaba saliendo de la enfermería, Poppy le encargó unas pociones para cuando empezara la gripe, aún era pronto, era mediados de octubre, pero habían empezado los catarros, también necesitaba algunas otras más, principalmente para dolores y calambres menstruales, también algunas anticonceptivas, nunca se sabía con tantos adolescentes. Iba pensando en lo último que supo de Lily y James Potter, estaban en Irlanda pero volverían a Londres en los próximos meses…sólo esperaba que cerca de los 41 años, por fin hubieran madurado. Estaba subiendo al despacho de Minerva para decirle que al día siguiente a la visita a Hogsmeade debería ir otro, que le llevaría esa tarde y parte de la mañana siguiente. Entonces tras uno de los huecos de la pared de un pasillo escuchó un sollozo, se asomó y vio a la pequeña Halia Morrigan con cara de pocos amigos.

-¿Qué haces ahí, señorita?

-¡No te importa! – Dijo muy enfadada. Severus suspiró.

-Ven aquí. – La cogió de la mano con toda la paciencia que pudo reunir y la llevó a una escalera cercana donde se sentaron. - ¿Qué te ha pasado? ¿Has vuelto a pelearte con tu hermana? ¿O ha sido con tus madres? – Era una niña muy testaruda, igualita a Minerva, salvo por sus rizos rubios.

-Con mamás.

-Ya veo… ¿Y por qué?

-Esta tarde he salido antes de la escuela y Mami no me deja ir a la clase de Encantamientos de Hermione. – Siempre llamaban "Mami" a Charity y "Mamá" a Minerva.- Me ha dicho que no puedo porque soy muy pequeña y que distraeré a los demás chicos, pero le dije que no lo haré, yo no molestaré, me sentaré junto a Isobel y Jareth y me quedaré callada y me dijo que no. Después fui a pedirle permiso a Mamá y me dijo lo mismo. Si lo llego a saber me hubiera metido en la clase con ellos sin pedirles permiso como la última vez…

-Lo recuerdo, te colaste en mi clase del último curso y tuve que llamarlas porque podía ser peligroso.

-Fuiste un bocazas, Sev. – Lo miró furiosa y Severus tuvo que contener una carcajada.

-Los alumnos estaban manejando sustancias que podían ser peligrosas…y el año pasado estaba Roderick en mi clase…ese chico era un peligro, podía hacer estallar calderos sólo calentando té…

-Ya…y me castigaron con no ir a ver la final de quidditch.

-Yo hubiera hecho lo mismo si Jareth o Isobel llegan a hacer lo mismo.

-¡Pero no es justo! ¡Yo quiero aprender ya a hacer magia!

-Pequeña, tienes que tener paciencia, sólo te quedan dos años para empezar en Hogwarts.

-¿Y no puedes convencer a mis mamás para que me dejen empezar antes, Sev? – Empezó a hacer pucheros. Severus se rió y la abrazó.

-Ojalá, pero las normas son esas…además no podemos hacer nada para cambiarlas, hace más de mil años que está establecido así, además, tienes que tener una varita y el ministerio prohíbe comprarlas antes de los 11 años.

-¡Joder! ¡Qué mierda!

-¡Esa lengua!

-Lo siento. – Se quedó cabizbaja.

-Si tantas ganas tienes de empezar a estudiar aquí, ¿por qué no empiezas por conocer la historia de Hogwarts? Puedes aprender todo sobre la historia de Hogwarts mientras esperas a que llegue el momento de estudiar aquí, vives aquí, conoces a los fantasmas y a los retratos, pero seguro que no conoces sus vidas.

-No... y eso me gustaría.

-Iba a ir al despacho de tu madre, pero puede esperar, ven conmigo. – Cogió a la niña de la mano y se la llevó a sus habitaciones, cuando entraron, Selene los saludó y la pequeña la abrazó, desde muy pequeña adoraba a esa gata.

-Hola, Selene. – Se sentó en el sofá de la sala de estar con la gata en su regazo. – Severus, ¿Qué buscas? – El profesor de pociones estaba buscando entre su numerosa biblioteca.

-Aquí está… ¿Quieres un té? – La niña negó con la cabeza más interesada en el libro que Severus tenía en la mano. – Está bien, este libro se llama "Hogwarts, una historia" tiene todo lo que debes saber sobre Hogwarts, querías ir a la clase de Hermione, ¿No? – Halia asintió. – Según dijo en una reunión de personal, es su libro favorito desde los 10 años, lo ha leído millones de veces y seguro que estará encantada de explicarte lo que no entiendas durante las comidas.

-¿Seguro?

-Claro, no hay nada que le guste más a esa chica que hablar de libros, especialmente de éste, sé que ella te gusta mucho y por eso siempre te sientas a su lado.

-Sí, es muy simpática y me gusta mucho hablar con ella y con Neville. – Severus miró hacia el techo, esa niña era una Gryffindor desde que nació, siempre detrás de los estudiantes de Gryffindor y del personal clasificado en esa casa, igual que su hermana era una Huffelpuff y hacía lo mismo con los de Huffelpuff.

-Pues aquí tienes un gran tema de conversación.

-Gracias, Sev.

-De nada. Ahora, nada de volver a intentar colarte en las clases y nada de ponerse tozuda con eso, ¿tienes tarea de la escuela?

-Ya la terminé, por eso quería ir a la clase, estaba aburrida porque era muy fácil y mi hermana estaba viendo el entrenamiento de quidditch con Mami, pero a mí no me apetece, los de Hufflepuff de este año son muy malos… - Severus soltó una carcajada.

-Que no se entere Charity que piensas eso…y no le digas que me he reído…o creerá que pienso lo mismo…

-¿No lo crees? – Dijo mirándolo extrañada.

-Sí, pero no necesito que convierta mi café en pis durante el desayuno…

Ambos se rieron hasta las lágrimas, Severus se levantó del sofá y dijo:

-Vamos, te llevo al despacho de tu madre y le prometes que no volverás a intentar colarte en las clases.

-¿Eso es necesario? – Preguntó Halia con voz melosa.

-Sí, porque si me entero de que has vuelto a intentarlo te quitaré el libro y no te lo devolveré en 2 semanas, sabes que lo que prometo lo cumplo.

-Está bien, vamos…- Cogió la mano de Severus y apretó el libro contra su pecho, después de despedirse de Selene. Salieron de la habitación y se encontraron a Nimue que iba entrando para buscar un libro que necesitaba de su despacho. - ¡Hola Nim! – Dijo Halia alegremente.

-¡Hola preciosa! – Dijo Nimue abrazando a su prima. Después besó los labios de su marido. – Hola cariño, ¿Qué hacéis aquí los dos?

-Hemos tenido una pequeña charla… - Dijo Severus. – Ha vuelto a insistir a tus tías para asistir a clase de Encantamientos, decía que la próxima vez se colaría sin pedir permiso. – Halia se sonrojó un poco al ver la expresión de enfado en la cara de su prima, la quería mucho y no soportaba enfadarla. Se escondió tras la capa de Severus. - Pero hemos llegado a un acuerdo, ¿Verdad?

-Sí… no volveré a intentar colarme en ninguna clase cuando esté aburrida, esperaré a tener edad para asistir…y para cuando me aburra, Severus me ha dado este libro tan chulo.

-Muy bien, pequeña. ¿A dónde vais?

-Vamos a ir a ver a Minerva para que Halia le prometa que será una buena chica y no volverá a intentar colarse o a enfadarse porque no le dejan hacerlo.

-Está bien… me gustaría ir con vosotros, pero necesito un libro que olvidé esta mañana, después me contáis más, esta tarde cerramos un poco antes.

-¿Y eso? – Preguntó Severus.

-Pauline tiene una cita, estaba tan deprimida cuando su ultimo novio la dejó, que he pensado que no pasaba nada por cerrar un poco antes y que le dé tiempo a arreglarse.

-Eres demasiado permisiva… - Dijo Severus.

-No es eso, son buenos chicos y muy eficientes, tener un detalle con ellos de vez en cuando no es malo para el negocio, al revés, trabajan más a gusto y eficientemente.

-¡Qué lista es mi mujercita! – Dijo Severus y la besó, pero recordó a Halia que los miraba con una sonrisa pícara.

-Si no le dices a Mamá que he dicho palabrotas no le diré que os habéis besado en el pasillo…

-No cuela, listilla, el pasillo está vacío de estudiantes. Vamos allá.

Se despidieron de Nimue y llegaron a la puerta del despacho, Halia dio la contraseña a la gárgola y subieron.

-¡Hola Mamá! – Dijo Halia entrando más contenta.

-Hola cariño. – Minerva salió de detrás de su escritorio y se sentaron los tres en el sofá, Severus en medio de las dos. – Severus, ¿Qué haces aquí?

-Venía aquí a decirte que mañana no podré vigilar la visita a Hogsmeade, tengo que preparar pociones para la enfermería y necesitaré más tiempo del que creía.

-No hay problema, seguro que Remus no tendrá problema, podrá llevarse a Severus a dar un paseo y así Francesca podrá descansar un poco.

-Está a punto de dar a luz, ¿Es buena idea que se quede sola?

-Yo he quedado en ir a pasar con ella la mañana, no hay problema, si se pusiera de parto esta noche o por la mañana mandaría a Hermione y Neville.

-¿Otra vez intentando hacer de celestina, Minerva? – La directora sólo sonrió y le dijo:

-Contigo funcionó. - Minerva le animó a seguir hablando.

-Bueno, eso está arreglado, yo también quería comentarte otra cosa… - Halia apretó el libro contra su pecho y se escondió tras Severus. – Cuando venía hacia aquí para hablar contigo, me encontré a esta señorita lloriqueando como un bebé…

-¡Yo no lloriqueo como un bebé! – Dijo Halia indignada, tenía el mismo carácter de Minerva y a Severus le divertía verla así.

-Está bien, estaba enfadada y maldiciendo como una chica mayor… - Halia le sacó la lengua y Severus tuvo que aguantarse la risa. – En fin, conseguí que me dijera lo que le pasaba y resulta que estaba enfadada porque quería asistir a la clase de Encantamientos.

-Lo sé y le he explicado muchas veces que hasta que no tenga la edad para ello no podrá ir a clase en Hogwarts. – Halia volvió a parecer avergonzada.

-Bueno, he llegado a un acuerdo con ella y le he regalado mi libro de "Hogwarts, una historia" para que se entretenga cuando esté aburrida, pero debe prometerte no volver a colarse en ninguna clase. Si lo hace me devolverá el libro y no volveré a dárselo hasta dentro de dos semanas.

-Muy bien. ¿Vas a cumplir lo que le has prometido a Severus? – Preguntó Minerva.

-Sí, Mamá. Seré una buena chica, lo prometo y no intentaré colarme otra vez… porque no quiero que Sev me quite este libro tan chulo durante dos semanas.

-Está bien. ¿Por qué no vas a empezar a leerlo? Irena y Mami están en la sala de estar, ve a enseñárselo.

-Sí, se lo enseñaré, pero yo lo leeré primero, después ya veré si se lo presto a Irena.

-No seas egoísta… - Dijo Severus. – Aunque si ella quiere le puedo dar otro.

-¿Cómo es que tienes tantos? – Preguntó Halia.

-Sólo tengo 4, uno era de mi madre, lo tengo guardado en casa, otro es de Nimue, los otros dos los tuve requisar durante dos exámenes, intentaron esconder chuletas en ellos y sus dueños no intentaron recuperarlos.

-¿Se pueden guardar chuletas aquí? – Preguntó Halia repasando las páginas con curiosidad.

-No. – Dijo Minerva. – Aquí no se puede copiar, además, ¿No lo sabes? Severus tiene ojos en la nuca.

-¿En serio? – Soltó el libro en el sofá e intentó levantarme el pelo a Severus para ver los otros ojos.

-Tu madre no habla en serio, diablilla. – Dijo Severus, agarrando a la niña de la cintura y haciéndole cosquillas. – Ahora ve a ver a tu madre y tu hermana. – La niña les dio un beso a su madre y su primo, cogió su libro y corrió a la sala de estar. En cuanto cerró, Minerva dijo:

-Gracias por la ayuda, Severus.

-De nada.

-En serio, no sé si funcionará o si cuando se lea el libro volverá a las andadas… pero por lo menos tendremos unos días sin discusiones porque quiere estudiar ya en Hogwarts.

-Puedo darle otros libros, ¿Tan pesada está con eso?

-Ni te lo imaginas y ha ido a peor desde que la pillaste en tu clase… Es que está demasiado impaciente por asistir a clase aquí.

-¿Me lo dices o me lo cuentas? ¿No recuerdas que Isobel y Jareth pasaron por la misma fase?

-Ya, pero no les duró tanto…y ella está amenazando con colarse en las clases y esconderse bajo los pupitres, y es tan obstinada… No sé a quien habrá salido… - Severus se le quedó mirando estupefacto y con la boca abierta. - ¿Qué? – Dijo Minerva, Severus estalló en carcajadas, Minerva se quedó muy seria.

-¿Que estás hablando en serio? Minerva, esa niña es igualita que tú, tiene tu mismo carácter y es igual de testaruda… ¿De verdad no lo has notado?

-Es mi hija…pero creo que yo no soy tan tozuda…

-Será mejor que no conteste a eso… Por cierto, me ha dicho Remus que vuelven los Potter.

-Sí, les han concedido un traslado desde Irlanda, desde que Harry se ha convertido en un héroe, el ministerio no les niega nada, además Violet se graduó el año pasado y está trabajando en el ministerio y por lo que me han dicho está empezando a salir en serio con Ron Weasley, supongo que querrán controlarla…

-Completamente comprensible, yo haría lo mismo, ese chico no es la bombilla más brillante…

-Ya, dejar escapar a Hermione no es de ser muy inteligente…pero esa chica se parece demasiado a su madre y le encanta destacar y ser el centro de atención…el único de esa familia que no es rematadamente idiota es Harry.

-Aunque lo negaré siempre, es un buen chico, no sé a quien ha salido.

-Yo tampoco, por cierto, se ha comprometido con Ginny Weasley.

-Seguro que harán muy buena pareja, Molly debe estar contentísima, Arthur me imagino que estará contento, pero no hasta ese punto.

-Tienes razón, los vi ayer en el ministerio, Molly está eufórica, Arthur en cambio un poco triste, dice que es un buen chico, pero que es su única niña y es la más pequeña…

-Lo entiendo... A mí me quedan algunos años, por suerte, pero no creo que me guste que Isobel se prometa en cuanto se gradué…

-Tú no querrás que se comprometa hasta que tenga 30 años.

-Me conoces demasiado bien, Minerva.

-Tus hijos son un encanto y bastante sensatos para su edad, no creo que se casen en cuanto se gradúen, pero no te extrañe que Isobel rompa algunos corazones, es tan bonita, y por lo que me dicen, bastante popular y Jareth también, creo que se están adaptando bien a las clases y ya tienen muchos amigos.

-Sí, afortunadamente, tienen el don de gentes de su madre…

-Porque si tuvieran tus habilidades sociales, habría dos mini-murciélagos en las mazmorras… - Empezó a reír.

-Muy graciosa… leona testaruda…

-Por cierto, tranquilo por el tema chicos e Isobel, ella es una niña sensata y se moriría si te disgustara, te adora…además su hermano es muy protector con ella, cuando los chicos empiecen a perseguirla la cuidará como Charlie hacía conmigo.

-Sí, en eso tienes razón. Bueno, llevo mucho tiempo aquí y tengo que preparar algunas pociones… nos vemos en la cena.

-Hasta luego.

-Ya me contarás en unos días si el libro ha funcionado.

Cuando salió del despacho se encontró a sus hijos cerca de su laboratorio personal junto a sus habitaciones, el pasillo estaba vacío y les gritó:

-¡Señores Snape! ¿Qué hacen aquí? ¿No tienen Encantamientos? – Se dieron la vuelta un poco asustados, antes de darse cuenta de que no estaba enfadado y les sonreía.

-¡Papá! – Gritaron los dos y corrieron a abrazarlo, Isobel llegó primero y se colgó de su cuello y lo besó en las mejillas. Después lo abrazó Jareth, que era un poco menos efusivo que su hermana. - ¿Estamos en problemas? – Preguntó Isobel.

-No, cariño, estaba de broma, ¿Qué hacéis por aquí?

-Hemos terminado la clase y como queda mucho rato para la cena…queríamos venir a veros a mamá, a ti y a Selene. Creíamos que estarías en el despacho corrigiendo exámenes. – Dijo Jareth.

-Mamá aún no ha llegado. He estado en la enfermería, Poppy tenía que darme una lista de pociones para reponer, después he ido al despacho de Minerva, por cierto, está un poco preocupada por Halia, está un poquito pesada con asistir a las clases aunque no tenga edad para ello.

-A mí hace unos días me preguntó si podíamos hacer una poción Multijugos y asistir a una clase en mi lugar. – Dijo Isobel, Severus la miró sorprendido.

-Voy a tener que volver a hablar con Minerva y Charity de ella.

-Yo le dije que no, obviamente. – Dijo Isobel con una expresión muy parecida a su padre. – Pero si nos vuelve a proponer alguna locura te lo diré a ti, a mamá, a Tía Minnie o Tía Charity. – Jareth asintió, era un poco más callado que su hermana, lo que no era difícil.

-Bueno, chicos, yo tengo que ir a preparar pociones para la enfermería.

-¿Podemos ayudarte? – Preguntó Jareth expectante. Severus le acarició el pelo a su hijo.

-Hoy no, tardaré mucho y será mejor que no tardéis demasiado, supongo que tendréis deberes que hacer para el fin de semana. – Ambos asintieron.

-Sí, un ensayo de Defensa Contra las Artes Oscuras y examen de Herbología para el martes. – Dijo Jareth. – Pero el ensayo casi lo hemos acabado y el tema del examen es fácil.

-Bueno, id a terminar el ensayo antes de cenar y, si lo termináis, mañana por la mañana podéis venir a ayudarme, no terminaré hoy de hacerlas todas.

-¡Genial! ¡Gracias papi! ¡Vamos Jareth! ¡Vamos a la biblioteca!

-Está bien Issy. No lo olvides, papá, espéranos mañana después del desayuno.

-Sí, no te preocupes, hijo. – Los chicos se despidieron de su padre con un abrazo y unos besos y corrieron con sus bolsas y sus capas volando tras ellos cogidos de la mano.

Severus estaba mirándolos alejarse sonriendo, pensando en lo que echaba de menos tenerlos en sus habitaciones, pero no quería que los marginaran por dormir con sus padres y no con el resto de sus compañeros…afortunadamente no quedaba tanto para Navidad y se irían a Francia en moto, no estaban muy gordos y aún podían ir cómodos en el sidecar… estaba pensando en que quizás deberían comprar un coche, quizás para el próximo año, sólo tendría que hacer el examen para renovar su carné de conducir, dejarían la moto sólo para Nimue y él... O cuando compre unas motos para ellos, ya lo habló con Nimue, cuando tuvieran edad, si quieren y aprenden a manejarlas, harían rutas en moto los cuatro juntos.

Estaba en su laboratorio preparando los encargos de Poppy. Empezó por la poción para los calambres y dolores menstruales y las anticonceptivas… alargaría el mayor tiempo posible el enseñarle a sus hijos la fórmula de la última. Al día siguiente haría las de la fiebre y las antigripales, que eran las más sencillas, aunque sus hijos eran muy buenos en pociones y lo ayudaban a preparar las de la enfermería desde que tenían 8 años.

Estaba en ello cuando notó las protecciones, Nimue había vuelto y entró al laboratorio.

-Hola, mi amor. – Dijo Nimue dándole un beso a su marido.

-Hola, cariño. ¿Qué tal el día?

-Bien… muy bien, ¿y tú qué tal? ¿Qué tal te fue con Halia y Tía Minnie?

-Bien, ha hecho propósito de enmienda, parece que la fase de "quiero ir a Hogwarts, quiero hacer magia y no me gusta la escuela primaria." Le está durando más que a Isobel y Jareth. Espero que distrayéndola con libros podamos mantenerla alejada de las aulas, por lo menos hasta que cumpla los 11 años.

-Sí, Charity me dijo el otro día que Sylvia la vio rondar por la tarde cerca de la cabaña cuando fue a ver a Greg…le dijo a Sylvia que quería que Greg le enseñara a acercarse a los hipogrifos.

-Por cierto, me encontré a Isobel y Jareth por aquí, venían a vernos, mañana vendrán a ayudarme con las pociones de la enfermería.

-Me hubiera gustado verlos…

-Tranquila, esta noche he pensado decirles que mañana por la mañana podríamos ir a la sala de los menesteres.

-Una idea genial. – Lo volvió a besar y después Severus embotelló y etiquetó las pociones anticonceptivas. - ¿Anticonceptivas?

-Poppy no tiene muchas y aquí con tanto adolescente… es mejor prevenir.

-Sí. Mi tía hizo bien en darles charlas a las chicas e informarles de que si necesitan esas pociones fueran a la enfermería, que sería absolutamente confidencial… creo que todos dicen que es la mejor directora que ha habido porque no ha habido ni un embarazo adolescente durante el curso escolar.

-Sí…por cierto, no te he contado lo que me ha dicho Isobel… dice que hace unos días Halia le preguntó que si podrían hacer poción Multijugos y hacerse pasar por Isobel y entrar a un par de clases.

-¿Qué? – Dijo Nimue sorprendida. - ¿Se lo has dicho a Tía Minnie?

-Se lo diré esta noche tras la reunión de profesores, tú vas a ir a ver a Francesca, ¿No?

-Sí, la pobre está deseando parir…pero no me quito de la cabeza lo que has dicho… ¿Cómo se le ha podido ocurrir eso? No sé si es demasiado lista, demasiado atrevida o demasiado tozuda…

-Lo que es, es demasiado parecida a Minerva…

-Tienes razón. – Dijo Nimue.

-¿Me vas a contar la verdad de por qué has cerrado antes la tienda? Sé que la cita de Pauline era una excusa.

-No se te escapa una…he ido a San Mungo.

-¿Qué te pasa? ¿No estarás enferma? – Dijo Severus visiblemente preocupado.

-No…pero quizás no debería haber entrado aquí…

-Quieres decir que…

-Sí, estoy embarazada. – Severus la besó apasionadamente. Llevaban desde enero intentando tener otro bebé, esta vez sin accidentes de pociones de por medio.

-¿Cómo has podido entrar?

-Éste es nuestro laboratorio personal, sólo entramos tú y yo, y los niños, ¿Para qué vas a poner el hechizo detector de embarazadas aquí?

-Cierto, pero aún así podría haber sido peligroso… ¿Cómo lo haces en la tienda?

-No tengo ese hechizo en la tienda, además, últimamente no tenemos ningún encargo de pociones complicadas, para reponer el stock Milo se las apaña bien sólo. Por lo que veo aquí no hay ahora mismo nada peligroso o tóxico… y ya has terminado por hoy, ¿No?

-Sí, mañana prepararé los antipiréticos y los antigripales.

-Me imaginaba que no prepararías pociones anticonceptivas con los niños…

-Me conoces muy bien…

-Por cierto, ¿Cuándo se lo diremos a los niños?

-¿Lo del bebé? – Nimue asintió. - ¿Qué te parece por la mañana en la sala de los menesteres?

-Le dije a Zelda que no quería saber el sexo del bebé, podríamos hacer el hechizo allí con los niños para que sean parte de ello.

-Perfecto.

-Aunque me tendrás que ayudar con los experimentos que hago aquí…

-Sin problema.

-Afortunadamente tengo a Milo para ayudarme a fabricar las pociones. – Nimue contrató a un chico italiano unos años atrás, era familiar de la mejor amiga de Francesca, un maestro de pociones con mucho talento, quería trasladarse a Inglaterra para estar cerca de su novio, pero cuando rompieron unos meses después de llegar, decidió quedarse porque estaba muy contento en su trabajo y se trasladó a vivir con Pauline y ambos estaban felices compartiendo el piso encima del local.

-Por cierto, ¿Es un bebé o dos? – Preguntó Severus. – Si son dos puede ser demasiado…

-Sólo uno, tranquilo, me lo confirmó Zelda, por cierto, te manda saludos.

-¡Qué amable! Pero ahora lo que quiero es llevarte a nuestra habitación…

-¿Sabes que la última vez que dijiste eso…pasó ésto? – Y se señaló el vientre. – Me ha dado la fecha exacta… fue el día antes del inicio de curso cuando terminamos de preparar las pociones para la jaqueca…una cosa llevó a la otra, los niños estaban de fiesta de pijamas con Halia, Irena y Severus… en las habitaciones de mi tía… y nos lo pasamos muy bien en la bañera…

-¿Por qué siempre concebimos en el agua?

-No lo sé, pero será divertido cuando tengan 15 años y les digamos que fueron concebidos en esa bañera…

-Eso tiene una ventaja…- Nimue lo miró extrañada. – No querrán volver a usar esa bañera y la tendremos para nosotros solos…

-Eres un salido… - Sonrió. – Pero me gusta la idea.

Ambos rieron y se fueron a su habitación, le pusieron la cena a Selene, que es la que llevaba peor no ver a menudo a los niños, se fueron a cenar al gran salón, sus hijos los saludaron desde lejos, Nimue se acercó a ellos y les dijo que quedarían con ellos por la mañana, seguían siendo dormilones, pero eran madrugadores y les gustaba ir a nadar con sus padres, Severus iba a buscarlos a la sala común cada mañana cuando era posible.

Al sentarse en la mesa de profesores, Halia se levantó y corrió a abrazar a Severus.

-¡Severus! ¡Muchas gracias! ¡Es el mejor libro del mundo! Te prometo que me portaré muy bien, no permitiré que me lo quites dos semanas.

-Está bien, pequeña leona. – Severus solía llamarla así. – Ahora tienes que cenar, ya me contarás cuando lo termines.

-Sí, Severus. – Dijo y se sentó en su sitio habitual junto a Hermione y Neville. Minerva articuló un "Gracias". Tras la cena y la reunión de personal del viernes, hablaría con ella y Charity sobre Halia.

Horas después estaba en la cama con Nimue, la reunión fue breve, estaban agotados tras una semana más de clases y algunos tenían correcciones que hacer, no le tocaron rondas de vigilancia y, tras hablar con Minerva y Charity, por fin pudo acostarse… Nimue estaba acostada leyendo un libro, se acostó a su lado en calzoncillos, hicieron el amor para celebrar las buenas noticias. Nimue se quedó dormida agotada en sus brazos, él tardó en dormirse sólo unos minutos más, con su mano en el vientre de Nimue.

Al día siguiente cogieron a Selene y fueron a encontrarse con sus hijos como habían planeado, Severus dejó a la gata en brazos de su esposa.

-Oye, ¿no notas a Selene más gorda?

-Ahora que lo dices, tienes razón… Déjame un momento. – Acarició un poco a la gata y soltó una carcajada.

-¿Qué pasa? – Dijo Nimue.

-Tócale la barriga… - Nimue abrió mucho los ojos. - ¿Notas que se mueve algo? – Nimue asintió. – Sabes que a veces se va a merodear por los pasillos?

-Sí.

-Pues hace algunas semanas en un ronda nocturna me la encontré con el gato de Hermione en un pasillo durmiendo muy acurrucadita…

-¿Quieres decir que está preñada?

-Exactamente…la llevaremos el sábado que viene al veterinario.

-Vamos a tener que anunciar dos embarazos. – Ambos se rieron.

Severus recogió a sus hijos que los esperaban impacientes, cuando vieron a su madre con Selene la abrazaron cariñosamente, la gata estaba loca de contenta de ver a los niños, Jareth la llevó en brazos a la sala de los menesteres, llevaba un rato caminando con ella cuando dijo:

-¿Desde cuándo Selene pesa tanto? – Sus padres empezaron a reírse.

-Creemos que va a tener gatitos. – Dijo Severus. – La llevaremos al veterinario el próximo sábado.

-¿En serio? – Dijo Isobel completamente feliz. – Yo quiero uno para mí.

-¿Por qué no la lleváis a que la vea Greg? Sabe tanto de animales como el Tío Hagrid. – Dijo Jareth.

-Buena idea, hijo. – Dijo Severus, intentó coger a la gata pero no quería dejar a Jareth. – Por cierto, Isobel, sospechamos que son del gato de la señorita Granger, creo que deberíamos decírselo por si se quiere quedar con alguno, pero seguro que no le importará compartirlos con nosotros.

-¿El gato de Hermione? ¿Crookshanks? – Dijo Isobel. – Seguro que no le importará, peor hubiera sido de tratarse del gato de Filch…

-Eso no es posible, le di una poción para esterilizar animales hace años, Filch no lo sabe. – Dijo Severus.

-¿Por qué lo hiciste? – Dijo Nimue.

-Ese gato tiene peor carácter que su dueño… lo que nos faltaba es una camada de gatos malhumorados y desagradables rondando por Hogwarts.

-Tienes razón. – Dijo Isobel.

Entraron en la sala de los menesteres, estuvieron nadando y haciendo planes para cuando destetaran a los gatitos, Severus les dijo que sería buena idea esterilizarla en el veterinario, si llenaba Hogwarts de gatos, podría enfadarse Minerva.

-No la esterilicéis aún… esperad un par de años… - Dijo Isobel. – Podríamos regalarle alguno a los abuelos, Mémère está triste desde que murió Tofe.

-Esa es una buena idea, cariño. – Dijo Severus. – Cualquier cosa antes de que compre otro perrito tan odioso como Tofe.

-¡Papá! – Dijo Jareth, que era muy amante de los animales. – El pobre Tofe no era tan malo.

-Eso lo dices porque no te meó en la pernera del pantalón durante la cena de aniversario de tus abuelos. – Todos se rieron. Severus les dijo : – Eso no tiene gracia. – Y empezó a salpicarlos con agua. Jugaron un rato más y Nimue dijo:

-Chicos, papá y yo queríamos hablar con vosotros.

-¿Pasa algo malo? – Preguntó Jareth.

-No cariño, es algo bueno, muy bueno. Chicos, vais a tener un hermanito o una hermanita. – Los niños se quedaron muy sorprendidos.

-¿De verdad? – Preguntó Isobel. Sus padres asintieron.

-¿No estáis contentos? – Preguntó Severus.

-¡Sí! – Respondieron a la vez. – Estamos contentos. – Dijo Jareth. – Sólo sorprendidos.

-¿Hace cuánto que lo sabéis? – Dijo Isobel.

-Desde ayer que fui a la consulta de Zelda. Queríamos decíroslo primero a vosotros.

-¿De verdad somos los primeros en saberlo? – Dijo Jareth.

-Por supuesto, vosotros sois lo más importante del mundo para nosotros, seréis los primeros en saber que esperamos un bebé y en saber qué será. Hemos decidido que haremos el hechizo de revelación del sexo del bebé a solas los cuatro, por cierto, nacerá en abril y Zelda dice que está sano.

-¡Genial! ¡Haz el hechizo papá! – Dijo Isobel.

-Salgamos primero de la piscina, ¿No?

-Cierto.

Salieron de la piscina, se secaron, Severus y Nimue se sentaron en unas tumbonas y Jareth e Isobel lo hicieron en el suelo junto a ellos con Selene en el regazo de Isobel que la acariciaba tiernamente.

-Venga, papá, haz el hechizo. – Dijo Jareth que estaba impaciente.

Severus hizo unos movimientos de varita, pronunció el hechizo y del vientre de Nimue salió una luz de color rosa.

-¡Una niña! – Gritó Isobel.

-¡Jo! ¡Yo quería un niño! – Se quejó Jareth.

-¡Pues te jodes! – Dijo Isobel.

-¡Isobel Nimue Snape! ¡Esa boca! – Dijo Nimue.

-Lo siento mamá, es que estoy muy contenta, le podré peinar y ponerle vestiditos.

-Hija… - Dijo Severus. – Vas a tener una hermanita, no una muñeca.

-Sí, pero podré jugar con ella, ¿verdad?

-Sí, pero no la trates como a tu juguete. Por cierto, hijo, ¿No estás contento?

-Sí, pero no querrá que le enseñe a jugar al quidditch…

-¿Quién te ha dicho eso? Porque sea una chica no quiere decir que no le guste el quidditch, dile eso a Rolanda, a Monique, a Ginny Weasley o a tu Tía Minerva…

-Tienes razón, papá, yo la haré la mejor buscadora de Slytherin.

-Así se habla. – Dijo Severus chocando los cinco con su hijo. – También le puedes enseñar pociones. – A ambos chicos les pareció una gran idea.

Estuvieron un rato charlando, se vistieron y se fueron a desayunar, después Severus y sus hijos harían pociones. Cuando iban al gran salón tras dejar a Selene en su habitación, se cruzaron con Minerva que iba con el pequeño Severus de la mano muy agitada.

-Por fin os encuentro.

-¿Qué pasa? – Preguntó Severus.

-Es Francesca, tiene contracciones, Remus la ha llevado al hospital. Yo tengo que ir al ministerio, Charity tiene vigilancia en la sala de estudios…

-Nosotros nos quedamos con mi ahijado. – Dijo Severus, su ahijado saltó a sus brazos.

-Tío Sev, mamá va a tener a mi hermanita, yo me quiero quedar contigo.

-Tengo que preparar pociones para la Tía Poppy… Isobel y Jareth me van a ayudar, ¿Qué tal si te quedas leyendo con Tía Nim, la cuidas y le haces compañía? Es que Selene no habla mucho… - El niño se reía.

-Sí, Tío Sev, yo la cuido.

-Muy bien.

A ese niño le encantaba estar con sus padrinos, Remus y Francesca lo adoptaron cuando tenía 5 meses, era nacido de muggles y sus padres eran problemáticos, su padre no quería saber nada de él y murió en una reyerta, su madre murió de sobredosis, no tenía más familia biológica, era un niño maravilloso a pesar de sus genes, todo el mundo en Hogwarts lo adoraba.

-Minerva. – Dijo Severus. – No te preocupes, este pequeñajo se queda con nosotros, después de terminar con las pociones vamos a ver a Greg, puede que Selene haya tenido una pequeña aventura y está en un aprieto.

-¿Qué le ha pasado? – Preguntó el niño.

-Va a tener gatitos. – Dijo Nimue.

-¡Como mamá! – Todos rieron.

-Venga vamos a desayunar. – Dijo Jareth.

-Está bien. – Dijo Minerva, entraron a desayunar.

El día transcurrió con tranquilidad, Severus terminó de preparar las pociones, las llevó a la enfermería y fue con Nimue, sus hijos y su ahijado a llevar a Selene a la antigua cabaña de Hagrid, Greg la había reformado y estaba genial. Efectivamente la gata estaba preñada y era de Crookshanks, tendría 6 gatitos. Hablaron con Hermione y ella dijo que se quedaría uno y el resto podría ayudarlos a buscarles un hogar, Isobel y Jareth querían uno cada uno y convencerían a Remus y Francesca para que le dejen a Severus quedarse con uno. Otro se lo regalarían a Amélie. El último dijo Greg que le gustaría quedárselo. El día transcurrió tranquilo hasta que por la noche llegó un patronus anunciando el nacimiento de Rossana Hope Lupin-Bianchi, según dijo con la voz de Remus, una niña sana, preciosa y perfecta, al día siguiente Severus y Nimue llevarían al pequeño Severus a conocerla.

Tras cenar, acostaron al niño en la habitación de Jareth e Isobel, Selene se acostó a su lado. Severus y Nimue los observaron dormir.

-Pronto Rossana tendrá una amiga para jugar… - Dijo Nimue cuando se acostaron.

-¿Se lo decimos a Lobito y señora cuando los vayamos a ver mañana? – Dijo Severus.

-Sí, ya verás la alegría que les daremos, Francesca lleva unos meses preguntándome si hemos pensado tener otro para que juegue con su niña.

-¿Qué te juegas a que hago llorar al Lobito y a Francesca si les pido que sean los padrinos? – Nimue empezó a reír.

-¿No decidimos que se lo pediríamos a Frank y Alice? - Preguntó a su marido.

-Sí, estaba de broma... - Contestó Severus con una sonrisa traviesa.

-¿Cómo puedes ser tan capullo? - Dijo Nimue entre risas.

-Lo sabías cuando te casaste conmigo…y no creo que te arrepientas.

-Para nada.

-Yo tampoco, es lo mejor que he hecho jamás. No sabes lo feliz estoy por haberte encontrado, ni te haces una idea de lo sólo y amargado que estaría ahora…me cambiaste la vida a mejor, nunca te lo agradeceré lo suficiente. Te amo.

-Severus… yo también te amo. – Dijo Nimue muy emocionada y al borde de las lágrimas, se besaron tiernamente hasta que les venció el sueño.

FIN.