Capítulo 3: Un Slytherin y un Gryffindor recorren Italia.
Ya llevaban dos días en Italia, todo fue según lo planeado y en pocas horas llegarían a la Universidad Mágica de Florencia. Eligieron recorrer Italia ese verano precisamente para ir allí, Severus había sido invitado a dar una charla sobre sus descubrimientos para mejorar la poción Matalobos en un curso de verano de 3 días, aunque solía huir de la fama y ese tipo de eventos, la organizadora de las charlas, Francesca Bianchi, era una maestra de pociones con la que coincidió en Alemania durante sus estudios allí en un importante simposio de tres semanas sobre pociones y se hicieron buenos amigos, ahora era profesora allí y se lo pidió como un gran favor, habían mantenido contacto por carta y era una de las pocas personas del mundo que toleraba, así que decidió aceptar la invitación. Además sólo serían unos días y podrían volver a verse tras bastantes años, por no hablar de que sería la excusa perfecta para ir con su buen amigo Remus de viaje y divertirse juntos ese verano conociendo un país que siempre les había fascinado a los dos.
Pasaron por la Florencia muggle antes de ir a la zona mágica y les fascinó, visitaron un par de museos para hacer tiempo antes de ir al encuentro de Francesca con la que habían quedado en un restaurante de la zona mágica, después de comer irían juntos al alojamiento que les pagaba la universidad y que estaba cerca de allí. Llegaron allí y aparcaron al lado, sus motos llamaban bastante la atención en comparación con las vespas que solían usar los magos italianos, así que activaron unas protecciones para que nadie pudiera ni siquiera tocarlas y que cuando ellos lo hicieran se desactivaran, era lo que hacían habitualmente al aparcar en la calle, tanto cuando estaban en Inglaterra como en el extranjero. Se echaron sus mochilas al hombro y colgaron sus cascos de sus codos y guardaron sus chaquetas en las mochilas, caminaron al lugar de su cita.
Entraron en el restaurante y el maître se acercó a ellos, y los saludó en inglés, supuso que eran ingleses o americanos al verlos pasar con esas motos y después de verlos quitarse las chaquetas, al ver que Severus llevaba una camiseta de Los Rolling Stones. Severus le dijo:
-Hemos quedado con Francesca Bianchi, nos está esperando.
-Sí, señor, los está esperando en su mesa habitual.
El maître llamó a un joven camarero que los acompañó a una agradable mesa, el restaurante no tenía terraza por la puerta principal, pero había un gran ventanal por el que el maître controlaba quien entraba y salía del establecimiento, el camarero los guió por un pasillo corto adornado con algunos marcos con fotografías antiguas de la zona y una foto que parecía de los años 20, aparecía una pareja joven que, supusieron, ya debían ser ancianos y debieron ser los primeros propietarios del restaurante, daba la sensación de ser un negocio familiar. Llegaron a un jardín muy bonito detrás, una enorme parra proporcionaba sombra en una parte del jardín, había varias mesas y todas estaban ocupadas, cuando entraron una mujer empezó a hacerles señas.
Severus se acercó y Francesca lo abrazó con cariño y lo besó en la mejilla.
-¡Qué alegría de verte, Severus! ¡Lo que me ha costado convencerte para que me visites…¿Cómo estás? Te veo estupendo y tú debes ser Remus, ¿verdad? Severus me ha hablado mucho de ti en sus cartas. Espero que os guste este restaurante, vengo aquí a menudo. Disculpa a veces hablo demasiado, especialmente cuando estoy nerviosa o emocionada, Severus te lo puede confirmar.
Remus sólo asintió y es que la miraba fascinado, era la mujer más atractiva que había visto en su vida, tenía entre unos 25 o 27 años, una larga melena negra brillante y ondulada que llevaba elegantemente peinada en un semirecogido formando ondas suaves, tenía unos penetrantes ojos color miel y unas pestañas largas y rizadas, tenía una bonita nariz respingona y una preciosa sonrisa con unos labios gruesos y rojos, se le formaban unos adorables hoyuelos en las mejillas al sonreír, su piel tenía un ligero bronceado casi dorado, y además de una bonita cara se adivinaba un precioso cuerpo, llevaba un vestido de algodón verde menta liso con un corpiño ajustado y una falda que se ajustaba a sus caderas y le llegaba por debajo de las rodillas, era elegantemente escotado y dejaba ver la parte superior de sus grandes pechos, también llevaba unas sandalias negras de tacón medio y las uñas de manos y pies pintadas de rojo brillante. Severus dijo, cuando lo dejó hablar:
-Yo también me alegro de verte Francesa, estoy bien, pero aquí la que está maravillosa eres tú, ¿no es así Remus?
Remus por fin reaccionó y habló:
-Sí, está preciosa, señorita Bianchi, soy Remus Lupin, encantado de conocerla.
Remus le ofreció la mano y ella la agarró y lo acercó a ella y lo besó y abrazó como a Severus. Él se ruborizó.
-Los amigos de Severus son mis amigos, estoy encantada de conocerte Remus, estaba deseando verte por fin, no me llames señora ni señorita, llámame Francesca. Estaba deseando veros a los dos. He llegado hace unos cinco minutos, aún no había pedido la comida, ¿qué tal si pedimos la comida y me contáis cómo ha ido vuestro viaje?
Severus y Remus asintieron, se sentaron con ella y tras pedir su almuerzo, estuvieron contándole la ruta que siguieron por Italia y lo que habían visto los últimos días, que antes de ir allí estuvieron visitando un par de museos muggles y ella se ofreció a llevarlos a hacer turismo, ella tenía vacaciones después del curso. Ella les contó el plan de las charlas del día siguiente, que ella, aunque era la que lo organizaba todo, sólo hacía una pequeña introducción y después se sentaría entre el público. Cuando llegó la comida estaban charlando sobre la poción, ella les contó que estaba muy interesada en los avances en la cura de la licantropía. Remus quiso saber el motivo, mucha gente no estaba interesada en ese campo, por lo menos en Inglaterra la gente interesada en la licantropía no buscaban mejorar la vida de los afectados sino tenerlos lo más oprimidos posible.
-Entiendo por qué lo preguntas, Remus. Resulta que mi hermano fue mordido de pequeño por un hombre lobo. Me encanta preparar pociones, pero mi principal objetivo para ser maestra era prepararle sus pociones a Marco, es mi hermano mayor y se llevó el mordisco por protegernos a mi madre y a mí, durante un tiempo intenté mejorar la poción, pero no conseguí nada, cuando conocí a Severus llevaba un año de aprendizaje, le conté mi objetivo y aunque intentó ayudarme, aquí en la universidad no fueron tan receptivos y no me facilitaron el trabajo y mis investigaciones no han podido avanzar, por lo visto Severus ha podido tener más facilidades en Hogwarts.
Remus la miró aún más fascinado.
-Supongo que Severus te ha contado que yo también fui mordido de pequeño, gracias a la mejora que ha logrado ha mejorado mucho mi calidad de vida.
-Sí, lo sabía, por eso estaba deseando conocerte y convencí a la universidad para que te invitarán también, si quieres puedes participar dando tu testimonio sobre los efectos de la nueva fórmula, Marco también quiere participar, van a venir familias desde varios sitios de Europa cuyos hijos han sido mordidos siendo pequeños, igual que os pasó a vosotros, puede servirles de ayuda para decidirse a probar la nueva poción, muchos aún no se deciden a probarla, piensan que puede suponer una nueva decepción. Si no quieres participar puedes simplemente hablar con ellos en privado, si te parece mejor.
Remus sentía que haría cualquier cosa que ella le pidiera.
-Si crees que mi testimonio será útil, no me importa aportar mi experiencia, sobretodo si sirve para ayudar a esos niños.
-¡Gracias Remus! ¡Eres un cielo!
Severus le dijo que si querían después de comer podría llevarlos a su hotel y luego ellos podrían ir a dar un paseo por el campus y ella podría enseñarles su laboratorio.
-¡Ojalá tuviera un laboratorio para mí sola! Como te he dicho no me facilitan el trabajo, seguro que tu laboratorio en Hogwarts es mejor que lo que me hubieran proporcionado a mí. Me contrataron porque saben que tengo talento, pero el director del departamento de pociones es un viejo machista que me asigna las asignaturas que implican pociones no demasiado complicadas y que no me deja ascender, me ha dejado organizar el curso de verano porque sólo yo mantengo correspondencia contigo, Severus, y entre los maestros de pociones eres una celebridad, por eso cuando te dije que si no venías podría perder mi trabajo, no estaba exagerando, era tristemente cierto.
Severus dijo:
-No tenía ni idea de que por aquí eran tan retrógrados.
-En el mundo académico italiano, sí, por lo menos en lo que se refiere a pociones, puedes estudiar para ser maestra y te tratan con igualdad, pero si quieres investigar o ser profesora en la universidad tienes que hacer más méritos que nadie, y cuando lo consigues tus investigaciones no son consideradas tan importantes como las de tus compañeros y te conviertes en poco más que una profesora auxiliar con un cubículo como despacho. Ahora mismo somos tres mujeres en plantilla y las tres estamos buscando en secreto otros trabajos. Además de no sentirnos valoradas como profesionales, el subdirector sólo intenta llevarnos a la cama, y el director del departamento nos llama histéricas y mentirosas cuando nos quejamos de ello.
Entonces Remus dijo:
-Ojalá pudiéramos conseguirte un trabajo en Inglaterra en el que te valoren como te mereces, si quisieras venir allí, por supuesto.
Severus lo miró levantando una ceja. Francesca sonrió y dijo:
-Eres tan dulce, Remus. Antes te hubiera dicho que quiero trabajar en Italia porque quiero preparar la poción de mi hermano yo misma, pero ahora que los efectos son más duraderos, podría prepararla y traérsela cada cuatro lunas llenas. Yo no soy una derrochadora y podría ahorrar para los viajes. Así que si alguno de los dos os enteráis de algo que me pueda interesar, sólo tenéis que escribirme.
Francesca miró seductoramente a Remus y él la miró con una tímida sonrisa y casi sonrojado… Severus carraspeó.
-Francesca, no te prometo nada, pero un antiguo compañero de Hogwarts es el director del departamento de pociones de la Universidad Mágica de Edimburgo, podría preguntarle si tiene algún puesto para ti, me debe un favor. Y antes de que lo preguntes, allí son muy estrictos y no permiten el acoso sexual… además O'Brian está felizmente casado y tiene 2 hijos pequeños. Seguro que está en Oxford, hay un curso de verano de dos semanas allí, al que rechacé asistir este año…es que Horace Slugorn me contó que iría allí…y la última vez que coincidimos en ese curso de verano se emborrachó en el cóctel de bienvenida y me contó cuándo y cómo perdió la virginidad con todo lujo de detalles.
Todos rieron y cuando se calmaron Remus entonces se tocó el puente de la nariz y dijo:
-¿Cómo se me puede haber olvidado? ¿Te refieres a Tim O'Brian? Es una gran idea, Severus, es un gran tipo, era de Ravenclaw, según recuerdo, podríamos enviarle una lechuza urgente desde el hotel, de todas formas estaremos aquí unos días. Y si quiere entrevistar a Francesca darle su dirección para que le escriba a ella directamente. O que nos mande un patronus.
Ya se estaban comiendo el postre, un delicioso tiramisú, Severus asintió:
-Me parece una gran idea, ¿Tú qué dices, Francesca? ¿En lugar de enseñarnos tu cubículo de trabajo te apetece si intentamos encontrarte un trabajo donde te traten con respeto y no haya babosos a tu alrededor?
Ella estaba estupefacta:
-¿Habláis en serio?
Ambos hombres asintieron.
-Por supuesto que sí. Pero a la comida os invito yo, que os debo una y muy grande.
Los dos sonrieron y Remus dijo:
-Si la respuesta llega pronto y te contrata, podrías despedirte inmediatamente de estos imbéciles y venirte con nosotros de vacaciones, estaremos por aquí 3 semanas… y seguro que en mi moto habrá sitio para ti.
Francesca sonrió con dulzura.
-Suena muy bien…sabes, podríamos ir a ver a mi familia en Nápoles, es un viaje muy bonito… y viven en una zona preciosa, con una playa maravillosa y unas pequeñas calas solitarias para bañarnos a solas… yo creo que estaría muy cómoda viajando allí en tu moto.
Ella le sonrió y le guiñó un ojo, Remus sintió ganas de besarla hasta dejarla sin aliento. Severus los observaba y dijo:
-Sí os molesto, me voy a dar una vuelta y os dejo la habitación del hotel para vosotros solos.
Los dos se sonrojaron y Severus se echó a reír.
-Tranquilos, chicos, si os gustáis me parece estupendo, los dos estáis solteros y si os queréis divertir juntos, genial. Bueno, Francesca, ¿Tienes una copia de tu currículum encima? – Ella asintió – Perfecto , ¿que os parece si vamos al hotel, escribimos la carta, la mandamos con tu currículum con carácter urgente y después os vais a cenar juntos? yo me quedaré en la habitación, me quiero acostar temprano vaya que me duerma con los discursos de inauguración… que vosotros no estaréis con los ponentes principales y Francesca sólo habla unos minutos y después se sienta entre el público… vosotros podéis disimular mejor el aburrimiento que yo. Id a cenar y divertiros, así os conoceréis mejor.
Entonces fue Severus quién les guiñó un ojo y ambos, un poco avergonzados aceptaron su sugerencia, y emprendieron camino al hotel después de que Francesca pagara al camarero como había prometido. Se registraron y subieron a su habitación, tenían una suite, una sala de estar con dos dormitorios y dos baños, el director del departamento quería quedar bien con ellos y les reservó la mejor habitación del hotel, Severus era considerado una celebridad y quería hacerle la pelota para que aceptara su próxima invitación. Le dieron una propina al botones que los acompañó allí, escribieron a Tim O'Brian y enviaron la carta con el currículum de Francesca adjunto y pidieron a recepción una lechuza y que fuera muy rápida porque era una carta urgente, el recepcionista fue muy atento y les proporcionó la lechuza adecuada. Francesca les dijo que iba a ir a su apartamento en el campus y que volvería en media hora para llevarse a Remus a dar una vuelta y a cenar. Severus tenía que prepararse la charla del día siguiente y descansar un rato. Francesca se despidió de ambos con un abrazo y un beso en la mejilla, el de Remus peligrosamente cerca de la comisura de su boca.
Cuando se quedaron a solas Remus le dijo a Severus:
-Severus, ¿Cómo no me avisaste de que Francesca era así?
-¿A qué te refieres?
-Es maravillosa, deslumbrante, inteligente, hermosa… Nunca he conocido a nadie como ella. No me dijiste que era tan joven y encantadora. Y ¿Cómo es posible que no hayas intentado nada con ella? ¿La has visto bien?
Severus sonrió y le dijo:
-Sí, Remus, sé lo atractiva e inteligente que es. Cuando la conocí aún seguía obsesionado con Lily, en aquel simposio en Berlín era la única asistente que no era una cabeza hueca, nos hicimos muy buenos amigos, me contó que su novio la dejó por otra y estaba bastante deprimida y agobiada porque los demás asistentes al simposio la perseguían y yo era el único que me comporté con ella como un caballero. Resulta que nos hicimos buenos amigos y yo la veo de una forma más bien fraternal, me contó que quería contribuir con su trabajo a la cura de la licantropía. Es una gran mujer y se merece al mejor hombre del mundo y toda la felicidad que pueda conseguir. Así que si sólo quieres un polvo con ella, no le des esperanzas, no he usado legeremancia con ella, pero sus pensamientos irradiaban de ella como un vendaval, le has gustado muchísimo y nunca la he visto mirar a nadie como a ti. Sólo te pido que no le hagas daño.
-¿Hacerle daño? Me mataría antes de eso. ¿Cómo voy a hacerle daño si no he conocido a ninguna mujer como ella? De verdad, Severus, no creía que dudaras de mí.
-Desde ese simposio soy un poco protector con ella, la vi tan inteligente y talentosa y que la tenían en tan poca consideración que me dediqué a ayudarla a espantar a esos babosos y a cultivar nuestra nueva amistad, después, durante el tiempo que nos escribimos, ella me pedía consejo sobre sus relaciones, tiene razón, habla mucho y sus cartas suelen ser kilométricas, yo le decía siempre que tuviera cuidado y que no confiara en cualquiera, aunque si te digo la verdad, no ha tenido muchas relaciones, ella está muy centrada en su trabajo y parece ser que no ha encontrado un hombre que lo entienda. Así que, en serio, si esto es un romance de verano y no quieres nada serio, sé sincero con ella.
-Severus, nunca me he sentido así por ninguna mujer, sé que es difícil de creer, pero no es sólo un rollete, hace pocas horas que la conozco y es como si la conociera desde siempre…no sé si me entiendes…bueno me voy a dar una ducha rápida antes de que venga.
Severus lo vio correr emocionado al baño tras ordenar su ropa y elegir algo adecuado para esa noche, ella le dijo que lo llevaría a un restaurante de la zona muggle, nada demasiado elegante. Mientras se terminaba de duchar llegó Francesca. Se puso un pantalón negro y una blusa de seda rosa fucsia y llevaba una chaqueta negra por si acaso, se pintó los labios del mismo color y cambió el color de sus uñas y ahora eran fucsia con las puntas de color negro, se maquilló ligeramente los ojos con una sombra que resaltaban sus ojos, llevaba las mismas sandalias y un pequeño bolso negro, decidió dejarse el pelo suelto. Cuando Severus le abrió la puerta no pudo evitar decirle:
-Vaya, Francesca, qué pronto has venido, ¿impaciente por ver al lobito?
Ella se ruborizó.
-¡Severus! ¡No seas idiota!
Severus empezó a reír.
-Tranquila mujer, él también está impaciente por verte, y se volverá loco, estás preciosa, como siempre.
En ese momento apareció Remus que la miró embobado.
-Hola, Francesca, estás preciosa.
-Hola, Remus, tú también estás muy guapo.
Remus se puso un pantalón de vestir marrón muy oscuro, zapatos oscuros y una camisa blanca y cogió una chaqueta marrón oscura del mismo tono que el pantalón por si la necesitaban ya que irían en moto, ambos tenían un casco extra guardados en sus motos, nunca se sabía lo que podía pasar… y para algo eran magos, los tenían encogidos en una de las alforjas de sus motos. Ella se acercó y lo besó en la mejilla.
-Lo siento, por dejarte aquí sólo, Severus, pero tú lo sugeriste y me muero de ganas de llevarme a Remus de paseo.
Severus se rió y dijo:
-No pasa nada, Francesca, divertiros.
-No tardaremos. – Dijo Remus. – No quedaría bien si mañana tenemos cara de resaca.
Se rieron y Remus le ofreció el brazo a Francesca, salieron de allí cogidos del brazo y mirándose con adoración. Severus se quedó allí, se duchó y se puso un pantalón de pijama sin camisa y uno de los albornoces de cortesía y se dedicó a terminar de organizar lo que tenía preparado para el día siguiente. Después de terminar pidió una cena ligera al servicio de habitaciones, le preguntó al camarero si había un parque por allí cerca, el chico lo miró con extrañeza.
-No es para nada raro, es que me gusta salir a correr por las mañanas.
El camarero le indicó donde había un parque cerca y él se lo agradeció con una generosa propina. Cuando terminó su cena se relajó leyendo un rato, intentando olvidar su dilema sobre si acostarse con Lily era una buena idea o no, poco después se acostó, se durmió enseguida, el día le afectó más de lo que imaginaba.
Sobre la medianoche se levantó para ir al lavabo y escuchó voces en la sala de estar, se asomó por una rendija de la puerta y vio a Remus y Francesca abrazados, ella tenía una mano en su nuca y la otra en su pecho, él abrazaba su cintura y estaban hablando muy bajito.
-Francesca, ojalá te quedaras conmigo esta noche.
-Sí, a mi también me gustaría, pero mañana tendría que volver a mí apartamento demasiado temprano para cambiarme, esta ropa no es adecuada para el curso.
-Yo creo que estás preciosa con todo lo que te pongas, si quieres te puedo dejar algo, seguro que estarías guapa incluso con una de mis camisetas y mis pantalones.
Francesca se rió ligeramente y le dio un suave beso en los labios. Remus la acercó más, ella apoyó la cara en su pecho, él acarició su espalda y le dijo:
-Sabes, se me hará muy larga la noche sin ti.
-A mi también…pero, habrá más noches, ¿No?
Remus acarició su pelo.
-Por supuesto, por mí pasaría contigo el resto de las noches de mi vida.
Entonces se besaron apasionadamente, cuando casi no podían respirar, se separaron. Francesca se despidió ya de verdad y se fue tras darle un último beso, Remus quiso acompañarla al punto de aparición, pero estaba en la acera de la puerta del hotel no era necesario…eso sí le hizo prometer que al día siguiente tras el curso pasarían la tarde juntos.
Cuando Francesca se fue, Severus salió de la habitación y vio a Remus con una sonrisa de completa felicidad sin reparar en su amigo.
-Bueno, bueno, bueno…parece que el lobito se ha enamorado.
Remus lo miró sorprendido y sonrió.
-Sabes, Severus, es posible que sí. Lo hemos pasado genial, es maravillosa. Fuimos a un restaurante estupendo en la zona muggle, jamás he probado una pasta mejor, hemos hablado y ha sido maravilloso, es divertida, graciosa e inteligente, tiene todo lo que me gusta en una mujer. En el restaurante había una pequeña pista de baile y hemos pasado un buen rato bailando, luego me ha guiado y hemos ido en moto a tomar una copa, sólo una… a un bar muy agradable, hemos seguido charlando y no sé ella, pero creo que la quiero, si Tim no la contrata hablaré con Albus para que te despida y la contrate en Hogwarts.
-Muy bonito…creía que éramos amigos y quieres que Albus me sustituya por una mujer que acabas de conocer.
-Es broma, es que nunca había conocido a nadie como ella.
-Remus, es increíble lo que te voy a decir, pero creo que has encontrado a quien te hará sentar la cabeza.
-Tienes razón, Severus, cuando estuvimos bailando me armé de valor y la besé, ella me devolvió el beso y no podía parar de besarla, nunca he sentido algo parecido, si hubiera podido hubiera estado así para siempre.
-Sí, definitivamente, estás loco por ella, y según lo que he espiado ella también. Pero mejor será que sigamos hablando mañana.
Se despidieron y se fueron a dormir. Severus soñó, como los últimos días, con Lily y la posibilidad de aceptar su propuesta… y Remus con una hermosa mujer de pelo negro y con bonitos ojos color miel y sus tentadores y deliciosos labios.
A la mañana siguiente se despertaron temprano, Severus un poco más, fue a un parque cercano a correr un poco y cuando volvió Remus se acababa de despertar. Se saludaron en la sala de estar y después Severus fue a ducharse y vestirse con su levita negra, Remus salió también de su habitación y se había vestido con un traje oscuro, bastante elegante. Severus no pudo evitar bromear con él:
-Mira el lobito…parece que tiene planes para esta tarde…
Remus sonrió ligeramente.
-No seas idiota, Severus.
-Estoy contento por los dos, si lo que vi anoche es un indicio, creo que es bastante prometedor, nunca te he visto tan contento después de pasar tiempo con una mujer…y ni siquiera te has acostado con ella, aún.
-Lo sé, debe estar a punto de llegar, anoche me dijo que nos llevaría a desayunar a un café muy bueno cerca de aquí.
En ese momento escucharon unos golpes en la puerta y allí estaba Francesca con una túnica elegante y bastante tapada, llevaba el pelo recogido en un elegante moño y un maquillaje discreto.
-Hola, Francesca, estás tan guapa. – dijo Remus admirándola. – Nadie va a prestar atención a la charla estando tú allí.
Ella sonrió.
-Hola Severus, Remus, eres un adulador…vosotros también estáis estupendos. Remus seguro que tendré que estar muy cerca de ti para que no me dejes plantada esta tarde y te vayas con otra…
-¿Para qué me voy a ir con otra? Seguro que tú eres la mujer más deslumbrante que estará en la charla.
Entonces intervino Severus, mientras Remus abrazó cariñosamente a Francesca.
-A ver tortolitos, sé que estáis encantados de volver a encontraros, pero si no nos vamos ya no nos dará tiempo a desayunar porque llegaremos tarde y yo tengo hambre y necesito un café para soportar a según qué gente…vosotros incluidos.
Los dos de rieron. Remus dijo:
-Está bien, vamos…No sé si lo sabes, querida, pero se pone insoportable si no se toma un café cargado durante el desayuno, los alumnos tiemblan cuando se dan cuenta de que no ha ido a desayunar, eso quiere decir que, si no ha desayunado, estará de peor humor que de costumbre.
-¡Eh! Que tú tampoco eres encantador cuando duermes mal y no te tomas el café. La última vez castigaste a un chico con Filch por derramar un tintero sin querer…y no es que estropeara papeles importantes…
Por fin intervino Francesca.
-Está bien, a todos nos vendría bien un poco de cafeína, ¿vamos ya?
Salieron de allí y fueron a un encantador y pequeño café donde la camarera saludó afectuosamente a Francesca, era una mujer de mediana edad muy agradable y atractiva. Francesca les contó que era la madre de una buena amiga suya del colegio, cuando su amiga se enteró de que se trasladaba a Florencia le dijo que visitara el café de su familia y siempre la habían tratado muy bien. Desayunaron en una bonita terraza y, esta vez, Severus pagó la cuenta y Remus prometió que él pagaría el almuerzo.
La entrada de los tres en el salón de convenciones fue muy comentada, Severus y Remus iban agarrados del brazo de Francesca, Severus del brazo izquierdo y Remus del derecho. Las charlas, como esperaba Severus, fueron tediosas, cuando terminaron muchos se acercaron a Severus para hablar con él y hacerle la pelota, a esos los despachó rápido, en cambio pasó un buen rato hablando con las familias de los niños que asistieron a la conferencia, él y Remus los atendieron con amabilidad, Francesca estaba atendiendo al resto de invitados y soportando, lo mejor que podía, que sus jefes se apuntaran sus méritos ante la prensa especializada que asistió al evento. Cuando pudieron irse a almorzar volvieron al restaurante del día anterior y comieran muy bien, Remus insistió en invitarlos y brindaron por el éxito del primer día, esa noche no podrían salir a cenar como la noche anterior, se celebraba un cóctel y estaban obligados a asistir.
Remus y Francesca estaban deseando que terminara el evento y poder seguir profundizando en su incipiente relación. Severus tampoco estaba loco por ir allí, había tenido que espantar a un par de brujas oportunistas y también le apetecía el plan que propuso Francesca de viajar a Nápoles en moto. Podrían recorrer gran parte del país y se fiaba del criterio de Francesca en cuanto a la belleza de su ciudad natal.
Lo único bueno fue que conocieron a Marco, tenía unos 30 años y se parecía bastante a su hermana, se veía que los dos se adoraban y cuando estuvo a solas con Severus le dijo que su olfato le decía que Remus y su hermana de gustaban, evidentemente le preguntó si le parecía bien, el hombre sonrió y dijo:
-Sólo quiero que Francesca sea feliz, se lo merece, hace mucho por mí desde muy joven. Él parece hacerla feliz, la comprende, la valora y, sobretodo, no saldrá espantado por mi licantropía, él también la padece. Además parece un buen hombre.
Severus asintió:
-Sabes es mi mejor amigo desde hace unos cuatro años. Nos conocimos a los 11 años en Hogwarts, él y sus amigos eran los matones que me hacían la vida imposible, aunque él era el menos cruel y el que siempre les decía que me dejaran en paz, que ya era demasiado. Ya de adultos trabajando como profesores en Hogwarts, me pidió perdón por lo que hizo con sinceridad, sé usar la legeremancia, no me puede engañar fácilmente, lo perdoné y como éramos los profesores más jóvenes del colegio cada vez estábamos más unidos. El crear la mejora de la poción fue en parte por él, al principio porque tener que prepararla cada mes era un poco engorroso y después porque quería mejorar la calidad de vida de mi amigo…ahora estoy buscando la manera de hacer los efectos de la poción permanentes, ten por seguro que si él la prueba y funciona tú serás el segundo en probarla, si quieres, por supuesto.
Marco lo miró un poco emocionado y dijo:
-Para mí será un honor aunque, si te soy sincero, quizás el segundo debería ser el hijo de esa pareja de allí. – Señaló discretamente a una pareja de unos 35 años que en ese momento hablaban con Remus y lo miraban esperanzados. – Su hijo tiene 12 años y no lo aceptan en ningún colegio de magia por miedo, para él sería más urgente. Aunque, quizás después de conocer los efectos de la mejora de tu poción, podría ser que lo acepten en Roma, el director está allí hablando con Francesca.
Cuando terminaron de hablar, se fueron a buscar a Francesca y Remus, estuvieron charlando con ellos y los padres del chico, Giulio, eran una pareja encantadora y Severus les dijo que podían escribirle a Hogwarts para cualquier consulta o duda. Hizo lo mismo con todos los familiares de niños y adultos con licantropía. Cuando pudieron se fueron los cuatro a dar una vuelta por los alrededores del campus, había una calle con varios bares agradables y descubrieron uno con una pequeña pista de baile y Francesca insistió en entrar a tomar algo allí. En pocos minutos ella y Remus estaban en la pista de baile mientras Marco y Severus estaban tomando algo. Severus le preguntó:
-Por aquí hay muchas chicas, ¿no te apetece bailar con alguna? Algunas no nos quitan la vista de encima.
Marco sonrió y negó con la cabeza.
-No me interesa, digamos que en Nápoles tengo todo lo que necesito.
Severus lo miró interrogativamente, Marco contestó:
-Hay una chica, lleva enamorada de mí desde que éramos adolescentes, yo la quiero mucho pero no quería que compartiera mi carga, pero ahora que mi carga es más ligera vamos a casarnos en un año, se lo dije a Francesca cuando la vi.
-Enhorabuena, me alegro por ti.
-Gracias, por supuesto te enviaré una invitación cuando fijemos la fecha y ¿Tú qué? ¿Buscas ligar o tienes alguien especial esperándote en Escocia?
-Es un poco complicado, ahora mismo la verdad no tengo compromisos pero tampoco pienso en tener ningún rollete.
Le contó su historia con Lily y su dilema, sabía que era un hombre de fiar, no sólo por lo bien que su hermana hablaba de él en sus kilométricas cartas, él era un hombre muy observador y sabía que no lo contaría por ahí. Marco le dijo lo mismo que Remus, sabiendo que ella sólo quería sexo con él, quizás fuera la mejor manera de sacársela de la cabeza, sobretodo porque llevaba tiempo que sólo quería sexo con ella… él no era inexperto en lo referente al sexo y sabía que era probable que después no quisiera repetir, ya no la tenía tan idealizada…sobretodo después de conocer su estilo de vida liberal, ya no era inalcanzable si la podía tener cualquiera que ella quisiera.
Cuando llegaron Remus y Francesca se terminaron sus copas y volvieron al hotel. Francesca se despidió de Remus con un apasionado beso mientras él se ruborizó porque estaba su hermano delante. Marco se reía:
-Tranquilo, chico, sé que a ella le gustas y mientras no la hagas sufrir por mí perfecto. Además, tú también me caes bien.
Se despidieron hasta el día siguiente, el último día que Severus participaría en el curso.
Al día siguiente recibieron respuesta de Tim O'Brian en el hotel mientras se vestían para ir a desayunar con Francesca cuando un botones llamó a su puerta y les dio el pergamino, le dieron una propina y se fue. Inmediatamente Severus le envió un patronus a Francesca, enseguida apareció su águila real, durante un tiempo su patronus cambió y era igual al de Lily, pero volvió a cambiar cuando sus sentimientos empezaron a cambiar. Lo mandó a decirle que fuera cuanto antes, que Tim O'Brian había escrito.
10 minutos después estaba Francesca en su puerta acompañada de Marco. Le contó a su hermano que había solicitado un puesto en la universidad de Edimburgo, él estaba muy contento con la posibilidad de que su hermana trabajara allí, sabía lo mal que lo estaba pasando en Italia y podrían verse cada cuatro lunas para tomar su poción, ella podría tomarse un par de días cada cierto tiempo para dársela o él podría ir a buscarla a Edimburgo. Cuando llegaron abrieron la carta inmediatamente, querían esperarla para ello. Tim estaba muy impresionado por el currículum de Francesca, sabía que en Italia no podría desarrollar todo su potencial y que si la recomendación venía de Severus Snape podía confiar en su criterio, la esperaba en Edimburgo en un mes, entonces es cuando se terminaban las vacaciones de verano para el profesorado, necesitaba cubrir un puesto de profesor/investigador, uno de ellos era ruso y se iba de vuelta a Moscú, había recibido muchas solicitudes y ninguna era lo suficientemente buena. Así que la esperaba para ultimar los detalles y ver si se ponían de acuerdo con el sueldo y el alojamiento. Francesca estaba emocionada y su hermano también, por fin su hermana tendría un trabajo a su altura y, gracias a la mejora que hizo Severus, podía salir de Italia y trabajar donde valoraran de verdad sus muchas cualidades. Francesca se emocionó y abrazó con fuerza a los tres hombres. Después Severus convocó su patronus y lo mandó a Tim O'Brian para aceptar su oferta en nombre de Francesca. Severus les dijo que esa tarde lo celebrarían con un buen almuerzo, ya que por la noche no podían escaquearse de la cena que el director del departamento había planeado para agasajar a Severus en su último día como participante activo de las charlas, al día siguiente sólo habría una mesa redonda con las conclusiones por la mañana, Francesca debía asistir y Severus le sugirió:
-¿Qué te parece si cuando termine la mesa redonda de mañana les dices que te largas de allí? Al final de la última intervención podrías decirles: "Eso es todo, señoras y señores, ahora me gustaría mandaros a todos a la mierda porque yo me largo de este agujero lleno de cerdos retrógrados y machistas." Si lo haces te prometo asistir.
Todos rieron y Francesca dijo:
-Estás loco, Severus, ¿Qué haré si me voy así y luego no llego a un acuerdo con tu amigo?
Remus dijo:
-Ya está hablado con Severus, mientras encuentras trabajo en Escocia te quedas conmigo en mis habitaciones de Hogwarts y mientras él y yo estamos dando clases puedes usar el laboratorio privado de Severus o puedes leer todo lo que quieras en la biblioteca que, Severus te lo puede confirmar, es casi más grande que la de aquí…pero por mí, no volverías a este antro lleno de imbéciles jamás.
Marco dijo bromeando:
-Un momento, ¿Qué estás diciendo de llevarte a mi hermana contigo? ¿Quieres que se aloje en tus habitaciones y vivir con ella en pecado? – Remus palideció y empezó a balbucear una disculpa cuando Marco empezó a reír hasta las lágrimas. – Estoy de broma, amigo, eres muy inocente, si ambos sois felices viviendo juntos, por mí perfecto, eso sí, no se lo mencionéis a nuestros padres o les puede dar un infarto, son un poco anticuados.
Remus pudo respirar por fin y Francesca le dijo:
-Tranquilo, Remus, aunque sean anticuados seguro que a mis padres les gustarás… y estaremos lo suficientemente lejos como para que crean que llego virgen al matrimonio… aún creen que Marco es virgen.
Todos rieron de buena gana. Besó a Remus en la mejilla y se fueron a tomar un rápido desayuno.
Cuando terminaron las conferencias se fueron a comer al mismo restaurante donde quedaron con Francesca por primera vez. Comieron un magnífico almuerzo y después pagaron la cuenta entre Severus, Remus y Marco como regalo de celebración por su nuevo trabajo. Después fueron a pasear por Florencia y Severus y Marco buscaron una excusa para dejar a la parejita a solas y se fueron a ver un museo mágico lleno de retratos parlantes. Cuando se volvieron a encontrar en la puerta del hotel Remus y Francesca se estaban despidiendo hasta la cena de esa noche muy cariñosamente. Marco dijo:
-He visto a mi hermana con casi todos sus novios, Severus y nunca la he visto tan cariñosa con ninguno de ellos.
-Yo puedo decir lo mismo de Remus, jamás lo he visto tan interesado en ninguna mujer.
Cuando por fin se despidieron los tortolitos, fueron a su habitación de hotel y se cambiaron para la cena de esa noche. Poco después apareció un patronus, un leopardo, con la voz de Tim, les daba las gracias y les dijo que los esperaba a su vuelta a Gran Bretaña.
El resto de su estancia en Florencia transcurrió sin incidentes reseñables, la cena en honor a Severus fue sumamente aburrida. Francesca por fin se despidió de ese trabajo sin futuro…aunque no de la forma en que sugirió Severus. Ella por fin cogió sus cosas de su apartamento en el campus y se fue. Su hermano la ayudó a guardar lo que no necesitaría en su ruta en moto con Severus y Remus. Metieron todo en un baúl mágicamente expandido, lo encogieron y Marco se lo llevó en su bolsillo cuando cogió el traslador a Nápoles, debía volver pronto, tenía que trabajar en el negocio familiar, un restaurante casi a pie de playa y, además, estaba deseando ver a su novia, Marianna. Se despidieron de él y emprendieron camino a Nápoles.
En algo más de una semana llegaron a Nápoles, pasaron un par de días en Roma y se desviaron y pasaron un par de días en Bari por sugerencia de Francesca que les dijo que era una ciudad preciosa… y tenía razón. Disfrutaron de la visita, después emprendieron camino a Nápoles.
Remus y Francesca por fin pudieron dar rienda suelta a sus sentimientos y pasaron esas noches juntos y, según notó Severus, no era algo pasajero…ambos eran cada vez más apasionados. Cuando llegaron a casa de los padres de Francesca fueron recibidos como héroes, Marco les habló de ellos y se habían convertido en los caballeros de brillante armadura que habían rescatado a su niña de un trabajo que odiaba y porque Severus era quien habla hecho que la calidad de vida de su hijo mejorara exponencialmente, no es lo mismo tomar una poción al mes, que una cada cuatro meses y con mayor eficacia. Cuando notaron las miradas entre Remus y Francesca estuvieron aún más felices, su hija no sólo había encontrado un trabajo con futuro, había encontrado un buen hombre, no les importaba su situación, sabían que se podía controlar, su hijo estaba en esa misma situación y Marco les aseguró que era un buen hombre.
Pasaron allí casi una semana, lo pasaron muy bien y Severus conoció un par de chicas que lo distrajeron de sus dilemas sobre Lily, pero no llegó a hacer nada con ellas, no estaba de humor… y tenía demasiado en qué pensar, sólo quería relajarse. Fueron unos días muy buenos, los padres de Francesca los agasajaron con comida deliciosa, se divirtieron mucho con Marco y Marianna, la zona mágica donde vivía la familia de Francesca era realmente maravillosa. Después decidieron ir a Milán, desde allí debían salir a Londres. El resto de los días hicieron un recorrido que los llevó a Venecia y algunas ciudades más, el próximo año decidieron que irían más al sur y visitarían Palermo y algunas ciudades que les gustaría ver.
Francesca recogió todas sus pertenencias y las reunió en su baúl, lo encogió y aligeró su peso y lo guardó en su bolso. Cuando se despidió de sus padres, la pareja se emocionó mucho, su padre Gianluca, le pidió que escribiera a menudo y su madre, Giovanna, no paraba de llorar y les pidió encarecidamente a Severus y Remus que la cuidaran.
Emprendieron el camino a Milán y de allí a Inglaterra, Severus sin haber aclarado aún sus ideas y sus dos mejores amigos dispuestos a emprender una nueva vida…y tan enamorados que a Severus le parecerían exasperantes…pero resultó que Remus y Francesca habían encontrado el amor verdadero, y eso era algo maravilloso y se alegraba mucho por ellos, aunque sospechaba que se ponían empalagosos sólo para que les gruñera.
