Capítulo 4: Una Gryffindor tienta a un Slytherin.

Severus, Remus y Francesca llevaban ya unos días en Londres. Al día siguiente de su llegada quedaron con Tim en una cafetería muggle para presentarle a Francesca. Él no estaba muy lejos visitando a sus suegros con su mujer y sus hijos y pudo escaparse unas horas mientras llevaban a los niños al parque cercano y sus suegros los consentían. El encuentro fue todo un éxito, Francesca pudo comprobar que, como decían Severus y Remus, era un buen hombre y no sería ninguneada. Tim comprobó que ella era lo que necesitaban en su equipo de investigadores, a ella también le tranquilizó saber que su jefa inmediata era una mujer y que la mitad del equipo eran mujeres…era simple casualidad, Tim O'Brian era un hombre justo y a pesar de su juventud y su rápido ascenso gracias a su talento, sólo quería gente talentosa como empleados y no tenía en cuenta su sexo, sólo sus habilidades y lo que pueden aportar a su campo de estudio.

Tras la entrevista preliminar quedaron en verse el 14 de agosto en el campus de la universidad de Edimburgo para concretar el sueldo y asignarle un apartamento en el campus. Francesca estaba encantada y tras despedirse de Tim, como insistió en que lo llamara, invitó a Severus y su novio, porque aunque fueron un poco rápido, ella y Remus ya eran pareja, a ir a comer a un sitio bonito para celebrar que todo fue muy bien.

Tras eso pasaron unos días estupendos. Francesca se alojó con Remus mientras estuvieron en Londres y Severus se quedó en su casa. Remus y ella se aparecían cada día en su sala de estar y cogían las motos y llevaban a Francesca a visitar distintos lugares de interés. Se divirtieron bastante, Francesca estaba encantada, hasta dentro de dos meses no tenía que ir a llevarle la poción a Marco, el cual le envió una carta y le dijo que había pensado en ir él y aprovechar para llevar a Marianna a ver Edimburgo, por esos días ella ya estaría instalada y, según Tim, tenía los fines de semana libres y podría pasar por lo menos un par de días con ellos. Otro motivo de su felicidad es que cada vez estaban mejor ella y Remus, tanto que lo único que le entristecía era tener que separarse de él cuando empezaran a trabajar…no le consolaba que el campus de la Universidad Mágica de Edimburgo estuviera bastante cerca de Hogwarts… quizás en algún momento pudieran encontrar una solución para poder vivir juntos siempre.

Estaban ya a 13 de agosto y Severus fue a Hogsmeade, era el día en que hacía el encargo al boticario habitual que abastecía de ingredientes a Hogwarts. Francesca y Remus fueron a ver el palacio de Buckingham y a él no le apetecía nada…así que después quizás iría a dar una vuelta a Hogwarts, Dumbledore y Pomona estarían ya allí y pensó en mirar también sus almacenes y encargarle a Pomona lo que necesitaría de sus invernaderos, además quería asegurarse de que el inventario que hizo antes de irse era correcto y no se había estropeado nada. Para ese viaje decidió usar mejor la aparición, lo que le faltaba es que en Hogsmeade lo vieran en moto y vestido de cuero y que Rita Skeeter se volviera loca y dijera que se había unido a una banda de delincuentes muggles.

Se apareció cerca de Las Tres Escobas, saludó a Rosmerta que estaba atendiendo a un repartidor y le preguntó por Remus, él le contó que estuvieron en Italia y se habían divertido bastante. Después de tomarse una copa de hidromiel que le ofreció muy amablemente, se dirigió a la botica. El encargado, que debía tener la edad de Dumbledore ya sabía a lo que iba, Severus simplemente le dio su lista de ingredientes y el anciano le dijo que en una semana recibirían el encargo en Hogwarts, como cada año, así que Severus se despidió y fue al punto de aparición más cercano y se apareció en las puertas del colegio.

Al entrar se encontró a Hagrid, le saludó demasiado afectuosamente para su gusto y preguntó qué hacía allí tan pronto.

-Sólo vengo a ver si hay que encargar más ingredientes y darle a Pomona la lista de plantas que necesitaré para las clases.

-Vale, pasa a ver a Dumbledore, está en su despacho y seguro que se enfadará si se entera que has venido y no has pasado a saludar, acuérdate de lo que pasó el año pasado cuando se enteró de que estuviste y no fuiste a saludar.

-Lo sé, Hagrid, no quiero que me tenga dos semanas seguidas patrullando pasillos por una estupidez así. Gracias por recordármelo…

-De nada, profesor Snape. Por cierto, ¿Cómo está el profesor Lupin? Dumbledore nos contó que han viajado a Italia.

Severus entornó los ojos eso era muy propio de Dumbledore, era un cotilla. Así que decidió contarle algo a Hagrid que no le contaría a Albus, sólo para fastidiarlo cuando supiera que Hagrid lo supo antes que él.

-Sí, hemos pasado allí algo más de tres semanas, estuvimos en un curso de verano sobre pociones durante tres días en la Universidad Mágica de Florencia, lo organizó una buena amiga mía, ahora Remus debe estar con ella. Llevan casi dos meses saliendo juntos.

-¡No me diga que por fin ha encontrado novia!¡Eso es maravilloso!¿Cómo es ella? ¿Está feliz?

-No puedo entretenerme mucho, Hagrid, sólo te diré que es una mujer hermosa y sumamente inteligente y que ambos son muy felices. Es probable que la traiga aquí en alguna ocasión.

-Estoy deseando conocerla, seguro que es alguien muy especial, ahora sólo falta que usted encuentre una buena chica.

-No tengo prisa para eso…pero sí para ver mis almacenes, bueno, Hagrid ya nos veremos otro día.

Se despidió del semigigante que mandó recuerdos a Remus y se fue a fumigar su huerto de parásitos.

Entró en Hogwarts y fue directamente a su almacén, por suerte no tenía que comprar nada más. Después fue al invernadero y vio a Pomona, la saludó y le dio la lista de lo que necesitaría y ella le dijo que lo tendría todo cuando volviera definitivamente. Antes de despedirse de ella le dijo que cuando viera a Poppy le pidiera que hiciera una lista con las pociones que necesitaba para el próximo curso. Pomona le dijo que Poppy volvería en dos días, le dijo que le dejaría una nota en su despacho por si ella se olvidaba.

Severus se lo agradeció y fue a saludar a Dumbledore. Él estaba en su despacho ocupado con papeleo con Minerva. Lo saludaron e insistieron en que se tomara un té con ellos y les contara con pelos y señales su viaje a Italia. Severus les dio largas y les dijo que sólo estaba allí para saludar y les contó sólo que él y Remus lo pasaron muy bien y que estuvieron en Florencia en un curso sobre pociones debido a la mejora que hizo a la poción Matalobos. Dumbledore se mostró muy orgulloso de él y Severus le dijo que si quería podía buscar información sobre ello en la prensa especializada. Cuando calmó un poco la curiosidad del director y la subdirectora se fue al punto de aparición. Cuando iba saliendo se vio de nuevo a Hagrid y, como procuró pasar lejos de su cabaña, se limitó a despedirse de él agitando su mano.

Cuando llegó al punto de aparición y de allí llegó a la sala de estar de su casa. Sus protecciones sólo permitían que se aparecieran él, Remus y, desde ese verano, Francesca. Cuando llegó se puso ropa de andar por casa y se relajó viendo una película de Los Hermanos Marx que descubrió haciendo zapping en su televisor, esas viejas comedias le encantaban. Pasó un rato bastante entretenido, hasta que recibió un patronus de Remus, su lobo preguntaba si estaba en casa y si quería ir con ellos a un pub esa noche. Le contestó y dijo que sí, que se verían a las 8 para cenar en su apartamento. Pasaron una gran noche en el centro de Londres.

Unos días después, Severus volvió a Hogwarts, quería organizar sus almacenes para cuando llegara el pedido al día siguiente, Remus volvería unos días después, cuando Francesca se incorporara al trabajo, él la acompañaría al campus, que no estaba muy lejos de Hogwarts, cuando se despidió de Severus, Francesca prometió ir a verlo a Hogwarts en cuanto tuviera ocasión.

Cuando Severus llegó se encontró con Minerva, que le preguntó por qué no había venido Remus con él, como solía hacerlo a principios de curso, si estaba pasando unos días en Irlanda con Regulus y Sirius o había ido a visitar a algún amigo. Entonces decidió que se lo contaría a Minerva, porque parecía que Hagrid era más discreto de lo que creía.

-No, está despidiéndose de su novia y aprovechando el tiempo que le queda antes de que ambos empiecen a trabajar. Ella va a trabajar este año en la Universidad Mágica de Edimburgo.

Nunca había visto a Minerva tan sorprendida.

-¿Remus tiene novia? ¿Desde cuándo? ¿Quién es? ¿Por qué no nos lo contaste en tu última visita? ¿La conoció en Italia?

-Tranquila Minerva. Sí, tiene novia, desde hace casi dos meses, es una amiga mía, organizó el curso en Florencia, se llama Francesca y sí la conoció allí, no os lo conté el otro día porque tenía prisa y me hubierais interrogado como tú ahora mismo, ese día se lo conté a Hagrid pero es más discreto de lo que imaginaba. Se lo conté a Remus y no le molestó…nunca lo he visto tan entusiasmado con ninguna mujer, quiere decírselo a todo el mundo.

Minerva sonrió.

-Me alegro por él. Espero que sea feliz con ella.

-Lo es. Bueno Minerva, voy a deshacer las maletas y a empezar a instalarme.

Se despidió de ella y procedió a volver a sus habitaciones. Estaba en ello cuando llegó Loki, el elfo encargado de la lechucería.

-Profesor Snape, señor. Ha llegado esta carta para usted ahora mismo. Loki no sabía que ya estaba aquí y la iba a dejar con su correo del verano en la mesita auxiliar de su dormitorio. Pero ya que está aquí, tome usted.

Severus cogió la carta de manos del elfo.

-Gracias, Loki.

El elfo se fue con un chasquido. Cuando vio el remitente palideció, era de Lily. Severus tenía la esperanza de que se olvidaría de sus insinuaciones…pero Severus parecía haberse olvidado de lo testarudo que podía llegar a ser un Gryffindor… Abrió la carta y efectivamente, estaba más que dispuesta a quedar con él, en cualquier otro momento le hubiera parecido un sueño hecho realidad, ahora no sabía lo que pensar. Se había desencantado de ella, pero pensó que quizás para terminar de quitársela de la cabeza podría hacerlo, de todas formas dudaba de que quisiera repetir, sobretodo sabiendo que la idealizó durante mucho tiempo y hace tiempo que cayó del pedestal donde la había puesto. Decidió aceptar su solicitud, en su carta Lily le había dicho que quedaran en el pueblo muggle donde crecieron, allí seguro que no los conocería nadie. Él le contestó y le dijo que mejor quedaran en dos días en el centro de Londres, que irían a un hotel discreto. Él solía llevar allí a sus conquistas, claro que eso no se lo dijo.

Cuando terminó de escribir, llevó la carta a la lechucería y la envió. No sabía si era buena idea, pero ya estaba hecho… iban a ser dos días muy largos…menos mal que tenía que ordenar el pedido de los ingredientes y se podría distraer. Poco después apareció la cierva de Lily y le dijo que se verían dónde y cuándo le había dicho.

Había llegado el día de su cita, había pasado dos días distraído organizando la logística de sus clases y sus almacenes y soportando los interrogatorios de Albus, Pomona, Poppy y Minerva sobre la nueva novia de Remus. Cuando llegó él, el mismo día de su cita todos estaban tan distraídos haciéndole preguntas a Remus que no repararon en que Severus se había ido. En parte por eso le dijo a Lily que quedaran ese día. Le habló a Remus de su cita y él recomendó que tuviera cuidado, por mucho que ya no sintiera lo mismo, sería fácil volver a caer en su vieja obsesión. Severus le dijo:

-No temas, de verdad que no hay nada que temer, nunca volverá a ser como antes.

Cuando llegó al lugar de su cita, ella ya estaba allí. Se acercó a él y lo besó brevemente en los labios.

-Vaya, Lily, veo que estás impaciente.

-Llevo todo el verano esperando esto, Severus.

-Yo también, pero creo que por motivos distintos. He estado a punto de no aceptar venir.

-Pues será mejor que vayamos ya al hotel antes de que te arrepientas.

Fueron al hotel, era un sitio discreto y limpio, se registraron como los señores Jones sólo durante unas horas, como solía hacer cuando iba allí y subieron sin perder tiempo. Entraron a la habitación, era bastante simple, una cama de matrimonio, un par de mesillas de noche, un armario empotrado, un aparador con un televisor, un par de cuadros de paisajes y poco más, tenía un pequeño baño, limpio y decorado en blanco. Lily entró un momento al baño y cuando salió se abalanzó sobre Severus y empezó a besarlo profundamente. Cuando se separaron un momento se desnudaron rápidamente, Severus la cogió en brazos y la tumbó en la cama terminó de desnudarla y no podía creerlo, ahí estaba Lily Evans, quien creía desde joven que era el amor de su vida, completamente desnuda en una cama esperando a que él se la follara. Severus empezó a besar su cuello y bajó por su clavícula, durante mucho tiempo la deseó y ahora sentía que era sólo un polvo y sólo eso. Empezó a acariciar sus pechos, ella estaba empezando a gemir, Severus terminó de desnudarse y ella enganchó sus piernas alrededor de su cintura y lo hizo tumbarse bocarriba.

-Severus, quédate quietecito…a mí me gusta tener el control.

-Está bien, Lily.

Entonces ella empezó a besar y acariciar su pecho, sentía sus caricias con menos intensidad de lo que imaginaba…entonces ella llegó a su erección y la acarició lentamente al principio, después empezó a chupársela despacio.

-Ummm, es más grande de lo que imaginaba…y está deliciosa.

Severus empezó a gemir y dijo:

-Lily, si sigues así no duraré mucho…y no puedo estar aquí toda la tarde.

-Está bien, Severus, pasando de preliminares…, quizás en otra ocasión, ahora vayamos al grano, yo tampoco puedo esperar más, estoy muy cachonda, compruébalo tú mismo… - Entonces Lily subió por su cuerpo, cogió la mano de Severus y la acercó a su vagina completamente depilada.

Efectivamente, estaba muy mojada, introdujo dos dedos dentro de ella y acarició su clítoris con el pulgar, sacó sus dedos y se los llevó a la boca mirándola lascivamente y dijo:

-Tan mojada y deliciosa como imaginaba…

Después la tumbó en la cama y abrió sus piernas, restregó su polla a lo largo de su vagina y al cabo de unos segundos, la penetró sin contemplaciones. Ella gritó de placer, afortunadamente Severus tuvo la precaución de usar un muffliato, él comenzó a embestir cada vez más rápido, mientras besaba su cuello y sus labios, después decidió cambiar de postura y dejar que ella lo cabalgara. Él llegó bastante profundamente y ella estaba encantada, se corrió por primera vez, gimiendo y gritando su nombre, él se levantó y empezó a besar y morder sus pechos, sabía que no podía aguantar mucho más, empezó a acariciar su clítoris para que se volviera a correr. En pocos minutos ella tuvo un nuevo e intenso orgasmo mientras él no sacaba su pezón de su boca. Después de unos momentos él también se corrió dentro de ella. Lily se apartó agotada y él hizo un hechizo limpiador y otro anticonceptivo, sabía que no podía fiarse de sus intenciones. Ella le dijo:

-Joder, Severus, si llego a saber que estabas tan bien dotado y eras tan bueno en la cama, te hubiera follado hace mucho tiempo.

Severus miraba pensativo al techo y dijo:

-Sabes, Lily, si esto hubiera pasado hace años, me hubiera pasado la vida queriendo volver a hacerlo contigo o me hubiera enamorado tanto de ti que no hubiera podido renunciar a ti…ahora es diferente, ha sido sólo sexo, placentero, pero vacío, no siento nada de lo que creía que sentiría tras acostarme contigo… Supongo que por fin podré dar con alguien a quien yo le importe.

Lily lo miró interrogativamente:

-¿Eso quiere decir que no lo repetiremos?

-Exactamente, Lily. Pensaba que aún desearía repetir esta tarde, pero se ha acabado.

-¿Estás seguro? ¿Has mirado bien lo que te perderías?

Él se levantó de la cama, aún desnudo, y la miró, no podía negar que estaba preciosa, con su larga melena pelirroja esparcida en esa cama barata, mirándolo con sus intensos ojos verdes, miró su suave piel salpicada de unas escasas pecas, sus pechos de tamaño mediano, con unos pequeños pezones rosados y erectos por el frío del aire acondicionado de la habitación, su vientre suave y plano y sus caderas un poco anchas, miró su pequeño coñito suave y sin un sólo pelo, su trasero respingón y sus piernas esbeltas y suaves, llegó a sus delicados pies. Volvió a subir la mirada y la miró profundamente a los ojos y lo supo, por fin la había sacado de su mente y su corazón. Entonces dijo:

-Sí, lo he visto bien, Lily, estoy seguro, tú nunca fuiste como te imaginaba, te tuve idealizada durante tanto tiempo y ahora que he estado contigo, creo que nunca te he amado de verdad, simplemente estaba obsesionado contigo, supongo que he perdido un tiempo precioso por esa obsesión, el sexo ha estado muy bien, no puedo negarlo, pero el sexo no lo es todo y, aunque siempre te recordaré con cariño por ser una buena amiga de la infancia, no quiero volver a repetirlo.

Ella lo miró enfadada mientras él cogió su ropa para ir al baño y empezaba a vestirse, cuando salió ya vestido tras vaciar su vejiga, ella estaba también recogiendo su ropa, lo seguía mirando furiosa. Entonces dijo:

-Así que eso es todo, ¿No? Eres muy bueno y quería repetir contigo, algo que casi nunca hago. Y todo porque quieres enamorarte de verdad… ¡Hay que joderse! Se supone que las cursis y las sensiblonas somos las mujeres. Ahora resulta que al frío, práctico e insensible murciélago de las mazmorras le importan los sentimientos. Y yo me quedo sin repetir contigo, uno de los mejores amantes que he tenido excluyendo a James, que siempre ha sido el mejor. Vamos, Severus, que es sólo sexo.

-Mira, Lily, he tenido una buena cantidad de relaciones sexuales vacías y sin sentido que sólo han sido un desahogo físico para mí, tú amas a tu marido, o eso dices, ¿Por qué no entiendes que quiera tener una relación con alguien a quien yo le importe? Estuve deseando acostarme contigo durante mucho tiempo, pero una vez lo he hecho, no se diferencia en nada de lo que he tenido con las chicas a las que he traído a sitios como éste… de alguna manera me tenías hechizado sin hacer nada para provocarlo…pero eso ya pasó. La gente cambia y hace tiempo que mis sentimientos por ti cambiaron, pasaron de un amor infantil a una obsesión y hace poco a simple lujuria que ya fue saciada. Así que no tiene sentido seguir con esta conversación, lo he decidido, no volveré a acostarme contigo, así que asume que te he rechazado, no me montes numeritos cuando coincidamos en Hogwarts o algún otro sitio y por favor déjame en paz.

-¿Qué te hace pensar eso? Ni que fueras tan irresistible.

-Por como me estás mirando, no me puedes engañar. De verdad, olvídate de lo que ha pasado hoy y sigue viviendo como hasta ahora, ignorándome, yo aprendí a vivir sin tenerte ni siquiera como amiga, tú tienes a James y a tus hijos para hacerte compañía, yo lo tenía más difícil, hasta hace pocos años no tenía ni siquiera un amigo. Ahora tengo a Remus, aunque sabes que nuestra amistad no ha sido fácil. En fin, vámonos, yo tengo que volver a Hogwarts y supongo que tú tienes que cuidar de tus hijos.

Lily no contestó a eso, en cierta forma sabía que tenía razón, además tenía que recoger a sus hijos, estaban en casa de su madre, podía confiar en ella, pero no sabía si pasaría por allí su hermana Petunia con el mimado de su sobrino. Dejaron la habitación, Severus pagó y se fueron cada uno por su lado.

Severus llegó a Hogwarts y le contó a Remus lo que pasó y que por fin parecía que la influencia de Lily ya no le pesaba tanto…esperaba tener tanta suerte como Remus, el cual le contó que en dos días traería de visita a Francesca a Hogwarts para que viera todo antes de empezar las clases.

Ya sólo le faltaba encontrar a alguien que le mostrara lo que es el amor verdadero.