SASUKE
El central de Toronto debe haberme golpeado más fuerte de lo que pensé porque estoy bastante seguro que estoy alucinando.
—Sasuke, cariño, ¿estás bien? —Mi alucinación da un tentativo paso hacia mí y me toca el pecho. Su mano calienta mi ya sobrecalentada piel.
No puedes sentir una alucinación. Al menos no creo que se pueda, lo cual significa que Sakura está de verdad aquí. Estoy casi desnudo y extremadamente enojado. Espero que no haya presenciado mucho de mi rabieta temperamental.
—Pensé que no venías.
Se muerde su labio inferior. Extiendo la mano para rozar la curva suave. Joder, extrañé su boca. Extrañé todo de ella.
—Quería sorprenderte. Tal vez no fue la mejor de las ideas. —Sus dedos se deslizan por mi hombro sudado hasta mi cuello—. Le sacaste la mierda a ese tipo. Sangraba, y tú difícilmente tienes una marca.
—Me hizo enojar. —Como si no fuera obvio por la pateada de trasero que le di. Eso es lo que ocurre cuando un idiota hace comentarios desdeñosos sobre "follar en grupo a mi próxima conejita". No lo manejé bien. Especialmente debido a que tenía la impresión de que no vería a Sakura por varios días más. Cockburn y yo tenemos una larga aversión por el otro desde que me traspasaron a los Hawks en lugar de a él. Soy mejor jugador, y lo sabe.
—Me di cuenta. ¿Qué ocurrió allí?
—Cockburn era un imbécil. Le dije como me sentía al respecto con los puños.
—¿Cockburn? Su apellido es casi tan desafortunado como Uzumaki. Debe haber hecho algo muy malo como para molestarte.
—Decía estupideces. Es lo que hace mejor.
—Lamento que te hayan echado del juego. —Apoya su mano en mi pecho, justo sobre mi corazón—. Verte… me puso… —Su cabeza cae, y me mira por debajo de sus pestañas—. Estabas tan enojado. En vedad no debería encontrar eso sexy, ¿no?
La furia que estuvo sacudiendo mi capacidad para tomar decisiones racionales decae en la estela de sus preguntas, solo para ser remplazada con una necesidad diferente y aguda.
—Te extrañé —dice Sakura suavemente mientras se eleva sobre las puntas de sus pies, y yo me agacho para encontrarla.
No tengo control. En lo absoluto.
Dos semanas teniendo solo el inconfortable roce de mi mano, es un reemplazo pobre para Sakura. El sabor que tiene, la forma en que se siente contra mi cuerpo y en mis brazos, combinado con la frustración de ser sacado del juego y la pelea, es como una bomba emocional, hormonal y de adrenalina.
—Joder, te extrañé.
Agarro su trasero y la jalo con fuerza. Sus labios se abren y busco su lengua con la mía. No hay suavidad en este beso; estoy contenido y sobrecargado. Envolviendo mi brazo alrededor de su cintura, la levanto del suelo. Sus pies cuelgan unos centímetros sobre el suelo mientras cruzo la habitación, lejos de la entrada y la gente de seguridad, quienes claramente no están haciendo su trabajo dado que Sakura está aquí.
La bajo frente a los casilleros y empuja las caderas hacia mí. —¡Au!
—Suspensorio.
Palmea entre nosotros. —Por supuesto, buena idea. Protege tu snuffie.
—¿Mi qué?
—Tu snuffie. Tu polla.
—¿Huh?
—Ya sabes. Como Snuffleupagus.
Me muerde el labio, probablemente para distraerme de la comparación de la parte más preciada de mi cuerpo con un personaje de un programa para niños.
—Mi polla de ninguna forma se parece a un elefante peludo e imaginario. —Cuido mis cosas.
—Está sin cortar, así que es un snuffie, y es como una criatura mitológica, siendo tan monstruosa y eso.
—No le pondrás Snuffie de apodo a mi polla, solo para acla… —
Jalo su camisa sobre su cabeza.
Me encuentro con el sostén más increíble que he visto alguna vez. En mi vida. Es impresionante. Es rojo y blanco, con volantes y encaje por lo que puedo verle los pezones a través de la tela. Sus pechos están apretados allí, simplemente esperando a que ponga mis manos y boca sobre ellos.
—También los extrañé —les digo mientras presiono mi rostro en su pecho y pruebo su cálida piel. Sakura hace esos fantásticos sonidos que amo—. Me encanta este sostén —digo desde entre sus pechos.
—Pensé que lo harías.
La hago caminar de espaldas hasta que golpea los casilleros. Empuja su pecho hacia afuera, agarrando mi cabello. Tanto como quiero admirar la forma en que luce en ese sostén, la deseo más desnuda. Puedo tomarme mi tiempo más tarde este fin de semana, cuando tenga una cama, la privacidad de mi condominio, y horas ilimitadas en las cuales disfrutar cada centímetro de su cuerpo. Necesito estar dentro de ella. Ahora.
El suspensorio es un problema, y si no me lo quito pronto, voy a terminar con una polla lastimada. No tengo ganas de ser relegado a la tarea de boca y dedos durante el resto del fin de semana. Mi polla no lo tolerará. El suspensorio está asegurado con broches; lucho con ellos mientras sigo intentando besar a Sakura.
—Déjame ayudar. —Sakura se pone de rodillas, se desabrocha el sostén, lo deja caer al suelo, y quita mis manos de su camino.
Mi polla golpea detrás del suspensorio, intentando liberarse.
Quiero follar. Con muchas ganas.
Sakura abre los broches. —Fui una niña exploradora —dice, como si sus habilidades para quitar el suspensorio requiriera una explicación. Ladea su cabeza hacia la derecha mientras me libera para evitar que mi erección súper dura y con espasmos le golpeé el rostro.
Le da a mi polla una suave y lenta caricia. —Te extrañé. — Inclinándose hacia adelante, frota mi polla contra su mejilla. Sakura levanta la mirada y roza sus labios sobre la punta.
—Joder. Nena, no hagas eso.
—¿Por qué no? —Me da otra caricia.
—Aprecio el sentimiento, pero…
Pasa la lengua a lo largo de la hendidura. Estoy sudado y soy un asco, pero si eso sabe mal, no lo deja ver. Creo que la amo. Mi polla salta
en su mano, y dejo caer mi cabeza contra los casilleros, el pesado golpe haciendo eco en la habitación.
Si pone su boca sobre mí, me correré. No puedo dejar que eso pase. Tener sexo en los vestuarios es mi fantasía número uno. Bueno, tal vez no mi número uno, esa es follar tetas. En cualquier lugar. Es una segunda, pero cercana.
La halo para que se ponga de pie, y me pongo de rodillas. Le desabrocho el pantalón y descubro que sus bragas combinan con el sostén: encaje rojo que se trasluce con los mismos volantes blancos.
—Sé que la tarjeta de regalo era para mis senos, pero no quería que mi castor se sintiera dejado de lado. —Traza la cintura de encaje con el dedo.
—Totalmente entendible.
Le bajo los pantalones hasta los muslos, tomándome un momento para apreciar su piel suave. Pasando las manos por la parte posterior de sus piernas, acuno su trasero con una mano y la parte de atrás de su rodilla con la otra. La madre tierra está frente a mi rostro. Mientras que no puedo esperar para estar dentro, estoy muy consciente de que sin importar cuán excitada está, entrar allí sin un precalentamiento es poco aconsejable. Además, prometí comerla, y mantengo mis promesas.
Enganchando su pierna sobre mi hombro, beso mi camino desde su rodilla hasta el interior de su muslo, mordiéndola un poco en el camino.
Intenta ser silenciosa, pero sus susurros silenciados son mi sonido favorito en el mundo.
—¿Esto está bien, bebé? —Puedo decir que sí. Todavía quiero sus palabras sin aliento y jaSasorido. Las que me hacen añorar la calidez de su cuerpo.
Exhala profundamente mientras le doy pequeños besos húmedos justo sobre su coño. —Por favor, Sasuke.
No necesito ninguna invitación más, la acaricio con la lengua. Y luego lo hago de nuevo, y de nuevo. Se retuerce contra mi rostro, sus ojos cerrados, mordiéndose los nudillos para evitar hacer demasiado ruido. Su palma golpea contra los casilleros mientras se viene en mi boca.
Su otra mano está enredada en mi cabello, jalándolo. Me toma un momento darme cuenta que intenta levantarme para tomar aire. Sus ojos se abren, y me limpia el mentón con su palma. —Oh, Dios. Eso es… estoy goteando mucho.
—Me encanta el sabor que tienes. —Soy lo suficientemente vanidoso como para creer que soy la razón por la que está tan mojada. Me acaricio un par de veces con dedos resbaladizos, y luego le agarro el trasero, sujetándola contra los casilleros.
—Dos semanas es demasiado tiempo para esto.
—Lo sé. Pasé por abstinencia de la Polla Monstruosa.
La bajo sobre mí e intento no pensar en cuan jodidamente fantástico se siente estar dentro de Sakura de nuevo o cuánto planeo hacerlo mucho más el par de días que siguen. Busco enfocarme en algo más así no me vengo tan rápido. Las estadísticas normalmente funcionan, pero ser expulsado del juego hace que sea un mal lugar para poner mi mente. Muevo mis caderas y empujo con fuerza. Sakura jadea, y su cabeza golpea contra el casillero.
—Mierda. Lo siento.
—¿Por qué?
—¿No fue demasiado fuerte?
Niega. Me besa a lo largo de la mandíbula hasta mi oído y susurra
—: Vamos, Sasuke. Fóllame.
Eso es todo. No puede susurrar cosas como esas y esperar que sea un caballero. Aunque, considerando que estamos teniendo sexo en un vestuario, la caballerosidad se fue volando por la ventana hace rato.
Salgo hasta que solo la cabeza queda adentro y luego empujo hacia dentro de nuevo, rápido y profundo. —¿Así?
Tomo su respuesta incoherente como una afirmación y lo hago de nuevo. Su cabeza cuelga hacia atrás, golpeando el casillero con un golpe metálico seco. Intento luchar contra los orgasmos amenazando con rebasarme. Está viniendo, de todas formas, y no puedo detenerlo. Sakura envuelve sus piernas con más fuerza alrededor de mi cintura, y sus uñas se clavan en mis hombros mientras golpeo en ella sin descanso.
Sakura no parece importarle mi completa pérdida de control. Me muerde el cuello y murmura fóllame repetitivamente. Cambió el ángulo para tener un mejor agarre en su trasero, y mueve las caderas en círculos. Moviendo mi cabeza, muerdo la piel justo sobre su seno, y suelta el grito más sexy y dulce.
—Te voy a follar hasta que no puedas caminar.
Esa no es forma de hablarme a una mujer con la que actualmente estoy teniendo sexo caliente y agresivo contra un par de casilleros, sin importar si será verdad o no. Espero que me golpee en el rostro.
En su lugar abofetea mi trasero y gruñe—: Malditamente bien, eso espero.
El golpeteo de los casilleros se hace más ruidoso cuanto más fuerte voy. Sakura canta cuánto ama mi polla y cuanto más cerca está del orgasmo. Me hace sentir una superestrella. Más allá de las paredes de los vestuarios, oigo el sonido del timbre y ovaciones. Estoy muy enfrascado en las sensaciones como para entender lo que significa.
De repente, me aprieta con tanta fuerza que la circulación de mi polla se siente como si fuera a ser cortada. Sakura grita mi nombre,
seguido por una sarta de profanaciones coloridas mientras se viene. Con fuerza. Y yo también.
Me siento como el campeón del mundo. Mientras salgo a la superficie desde el abismo de gratificación sexual, oigo voces.
—Eso fue irreal —dice Sakura—. Quiero me lo hagas de nuevo.
—Sakura, nena…
Me besa ferozmente. —Me encanta cuando me llamas nena.
Sakura está tan fuera de sí misma, que no ha registrado que ya no estamos solos. Bueno, tan solos como podemos estar con los guardias de seguridad pasando el rato en el corredor.
Las voces se hacen más fuertes, filtrándose en los vestuarios. Llevo la cabeza de Sakura hacia mi cuello y acomodo mi cuerpo para que las únicas partes de ella que se ven sean sus piernas envueltas alrededor de mi cintura. Incluso eso es demasiada exposición. Si no hubiera sido tan volátil esta noche, no estaríamos en esta situación. Simplemente sigo arruinando las cosas en todo lo que concierne a Sakura.
—¿Qué rayos, Uchiha?
La voz de Uzumaki se hace eco en la habitación. Mientras que particularmente no me importa si sabe sobre Sakura y yo, el que entre mientras la estoy follando contra los casilleros no va a terminar muy bien. Algunos de los otros chicos se detienen. La mayoría se da la vuelta, quedándose del otro lado de la habitación, donde Sakura y yo estamos mayormente fuera de vista.
—Oh-oh —susurra Sakura, enterrando su cabeza en mi cuello—.
Creo que estamos hock-didos.
—Eres increíble, hombre. ¿Te echan del juego y lo primero que haces es encontrar una conejita para follar? —Uzumaki suena entre incrédulo y envidioso.
—Puede que quieras darnos un minuto —digo, ajustando mi agarre en el trasero de Sakura. No tengo idea de cómo voy a hacer para sacarla de aquí sin que nadie más la vea desnuda.
—¿Ahora estás buscando privacidad? Deberías haber pensado en eso antes de decidir follar una conejita contra los casilleros.
Mientras que totalmente me merezco que me molesten como el infierno por esto, la situación explota.
—Oye, Uzumaki —dice Hidan—. ¿Esa no es tu hermana?
Si no estábamos hock-didos antes, seguro como el infierno lo estamos ahora.
