SAKURA
—Bueno, es momento de irnos a casa —dice Fugaku, su voz suena quebrada.
—Y sabes —Mikoto se inclina cerca de su nueva mejor amiga, mi madre, y le grita por encima del ruido—, definitivamente estoy satisfecha. —Al igual que mi madre, gesticula mucho con sus manos y golpea accidentalmente a Fugaku en los genitales.
Él está de pie contra la barra, por lo que no puede escapar. Esto es terriblemente entretenido. Fugaku se protege envolviendo un brazo alrededor de su cintura y tirándola contra su pecho. Coloca su boca en su cabello y le dice algo. Las ondas sonoras que viajan alrededor deben ser absorbidas por la laca, porque no escucho nada.
Lo que sea que le dice, funciona. Mikoto abandona la conversación con mi madre, para alivio de todos, y agarra a Sasuke. Lo besa en la mejilla, dejándole una marca de labios rosa pastel. Luego molesta a mi madre, bromeando, y acaban abrazándose. Mikoto las invita a cenar a ella y a Minato. Afortunadamente mañana temprano se van. No puedo imaginarme la experiencia loca que se convertiría la casa de los padres de Sasuke si tal evento ocurriera.
Mikoto me abraza y me da palmaditas. Es como un débil apretón de manos.
—¿Qué pasa con tu hermana? —le pregunto a Sasuke mientras ella y Fugaku deambulan hacia la salida.
Sasuke se abre paso a través de la multitud para detenerlos. Están demasiado lejos para que escuche su breve conversación. Sasuke no se ve feliz. No puedo creer que sus padres estén dispuestos a dejar a su hija con alguien como Naruto.
Minato utiliza esto como una oportunidad para llevar a mi madre de vuelta a su habitación, salvándonos a Sasuke y a mí de una mayor humillación.
Sasuke regresa un minuto después, frotándose la nuca.
—¿Qué dijeron? —pregunto.
Examina la barra con el ceño fruncido. —Se va a quedar con unos amigos en la ciudad. Pensé que esta noche estaría con mis padres en el apartamento.
—¿Por qué no vemos si podemos encontrarla? Quizás está con el equipo.
—Jodidamente espero que sea así.
La sección VIP está llena, pero ni Naori ni Naruto están por ningún lado. Será mejor que Naruto no esté usando esto como una manera de vengarse de Sasuke, de lo contrario es posible que ocurra un encuentro de lucha libre.
Tan gigantesco como es Naruto, y Sasuke cuando está enfadado es agresivo. Ahora que he sido testigo de su temperamento, no estoy interesada en verlo estallar en respuesta a mi desconsiderado, a veces adorable, hermanastro.
Mirando alrededor, veo a Temari sentada junto a Shikamaru. No está sobre su regazo, pero se encuentra cerca. Shikamaru es la viva imagen de la caballerosidad: su brazo envuelto holgadamente alrededor de la parte trasera de su silla, su atención totalmente centrada en ella mientras habla animadamente. Se los señalo a Sasuke.
—No se acaban las sorpresas. —Mira de reojo—. ¿Esa no es Temari? ¿Qué está haciendo aquí?
—También vino. Más que nada para encontrarse con Shikamaru.
—Es una buena amiga. Fue extremadamente servicial cuando no me hablabas. —Afloja su corbata.
Eso es totalmente un golpe. Hay agudeza en su declaración. Antes, hizo un buen trabajo ocultando su dolor, aunque el sexo telefónico probablemente fue útil.
—Lo lamento. —Es una disculpa que le debo desde hace mucho tiempo—. Debería haberte llamado y dejado que me explicaras. Me preocupaba que me dijeras que salías con alguien más e iba a ser tu conejita de apoyo, por lo que te evité por completo. —Miro fijamente a su barbilla mientras divago—. ¿Estoy perdonada?
Si esta relación va a alguna parte, tendré que aprender a lidiar con toda la mierda de los medios de comunicación, lo cual significa hablar con Sasuke. Mi principal preocupación es convertirme en una de esas novias paranoicas que requerirán garantías infinitas. Asusta ser la novia de alguien, especialmente cuando ese alguien es un famoso jugador de hockey con ilimitadas conejitas buscando dar un paseo en su monstruosa polla.
Levanta mi mentón y roza sus labios contra los míos. —Estás aquí, ¿verdad? Te invité. Quiero estar contigo.
—Entonces, ¿estoy perdonada?
Sonríe. —En su mayoría.
—¿En su mayoría? —Mi corazón se estruja. Quiero estar totalmente perdonada.
Aparta mi cabello por encima de mi hombro. Parece un gesto de ternura hasta que me doy cuenta de que está mirando mi escote. —Creo que lo superaré mejor si pudiera pasar un tiempo con tus pechos en nuestra habitación.
—Esa es una demanda razonable. Mientras seas equitativo. No me gustaría que el resto de mi cuerpo se sintiera celoso. —Puedo sentir su semi erección contra mi estómago cuando se presiona en mí—. Hablando de nuestra habitación, deberíamos regresar allí.
—¿No crees que primero deberías hablar con Temari?
—Oh. Cierto.
Me toma un momento llamar la atención de Temari. —¡Oye! —Salta—. Tengo que ir al baño de mujeres, y necesito que vengas conmigo.
Me doy la vuelta hacia Sasuke y Shikamaru. —Regresaremos después de que terminemos de hablar de ustedes en un baño público.
Shikamaru resopla mientras Temari me empuja. Una vez que estamos dentro de un cubículo, agita sus manos y articula cosas que no puedo descifrar.
—Temari, no puedo leer los labios.
Me agarra las manos y hace esa cosa que hacen las chicas en las películas cuando el chico que les gusta les corresponde, chilla en voz alta y salta en el limitado espacio. Si los cubículos fueran más pequeños, se estaría golpeando contra la pared.
—¡Estoy enamorada! —Me agarra de los hombros y me sacude—. ¡Está bien, bueno, eso es una mentira, pero Shikamaru es el chico más sexy que he conocido, es inteligente y tiene todos sus dientes! ¿Eso no es algo inaudito en un jugador de hockey? ¿Sasuke tiene todos sus dientes?
Respira profunda y ruidosamente, y continúa. Sé que no es bueno interrumpir uno de sus monólogos, y éste va a ser divertido.
—Así que después de que te marcharas para hacer sentir mejor a Sasuke en el vestidor…
—¡Shh! Esto no es una burbuja insonorizada. La gente puede escucharte.
Pone sus ojos en blanco. —Todos los chicos están hablando de ello. Bueno, no todos. Algún idiota llamado Hidan no se callaba, incluso cuando Shikamaru le dijo que iba a patearle en los huevos. Incluso hablaba de eso con Naruto allí, pero la rubia amante de los árboles parecía ser una buena distracción…
La agarro del brazo. —¿A dónde fue Naruto?
—No estoy segura. Debió irse justo antes de que aparecieras. Él y la rubia se follaban con la mirada, por lo que supongo que fueron a divertirse un poco. Un tanto extraño, de verdad. No pensé que fuera del tipo de Naruto.
—La amante de los árboles es la hermana de Sasuke.
—¿En serio? Se ve tan diferente en la vida real.
No comparte mi preocupación por esta situación, por lo que continúa con su historia. —De todos modos, después del partido, fui con Mebuki y Minato al vestidor. Shikamaru salió y dio esta entrevista donde defendió completamente la posición de Sasuke y habló sobre el estrés del juego —suspira Temari.
—Cuando llegamos aquí, hice que Minato me lo presentara. Hemos estado hablando desde entonces. Es el hombre más dulce del mundo. Es cercano a su familia, le gustan las comedias románticas, y tiene una licenciatura en gestión deportiva. ¿Mencioné que tiene todos sus dientes? Quiero tener a sus pequeños bebés de hockey.
Imagino pequeñas mezclas de Temari y Shikamaru con patines, camisetas, y cascos.
Alguien golpea la puerta y pregunta si terminamos con nuestra sesión de terapia. Es divertido, incluso si es de mala educación.
—¡Vete a la mierda! —grita Temari y levanta su falda. Me doy la vuelta. No somos tan cercanas como para querer verla haciendo pis.
No tengo que decirle a Temari que no mencione a Naruto y a Naori. Es lo suficientemente inteligente como para entender que no quiero que Sasuke sepa que pueden haberse ido juntos. Las visitas conyugales no son excitantes.
Cuando regresamos a la mesa, Sasuke sigue revisando su teléfono. Es obvio que está tratando de ponerse en contacto con su hermana sin éxito. Odiaría que se viera involucrada con Naruto sin saber qué clase de persona es. Le envío a Naruto un rápido mensaje de texto, amenazándole con depilar sus bolas mientras duerme si está planeando follarla y dejarla. Si amenaza con follar a la hermana de Sasuke, cumpliré con mi amenaza.
Finalmente, convenzo a Sasuke de que es hora de ir a nuestra habitación. No es difícil convencerle. Temari y Shikamaru están completamente absortos el uno en el otro. Ya que se suponía que compartiríamos una habitación, tiene la nuestra para ella sola. Tengo la curiosidad de si Temari cederá esta noche, si se le presenta la oportunidad. Por mucho que hable acerca de montar a Shikamaru hasta que salga el sol, es una chica tradicional y no es probable que caiga en la cama en la primera noche. Aunque tampoco yo, y mira lo que pasó con Sasuke.
Nos detenemos en la habitación en la que se supone que iba a dormir para agarrar mi bolso y luego nos dirigimos a la de Sasuke. Me adueño del baño y me pongo mi nuevo pijama, lista para una celebración post-partido.
Salgo para encontrar a Sasuke de pie en medio de la suite. Su chaqueta está abierta, los primeros dos botones de su camisa están desabrochados, y su corbata cuelga floja. Está concentrado en su teléfono, por lo que no me escucha aclararme la garganta. Supongo que sigue intentando localizar a Naori.
—Oye. —Tenía la esperanza de utilizar el marco de la puerta como un lugar para posar. En cambio, estoy frente a él sin nada para utilizar como apoyo.
Sasuke levanta brevemente su mirada, y luego la baja cuando vibra su teléfono. Me encuentro al borde de las lágrimas por su falta de respuesta. Afortunadamente, se da cuenta de lo que llevo puesto y deja caer su teléfono al suelo.
Eso es más parecido a lo que estoy buscando.
Ahueca mis pechos. Estoy usando una camiseta de los Hawks y un par de bragas a juego con el logotipo encima de mi entrepierna. El mismo logotipo se extiende sobre mi pecho. Las pedí tan pronto como supe que iba a venir al partido.
Estira del dobladillo de mi camiseta, presumiblemente para que poder tener acceso, sin obstáculos, a mis pechos.
—Espera. —Levanto un dedo—. Déjame mostrarte una cosa, después mis pechos serán todos tuyos.
No parece impresionado. —Será mejor que sea bueno.
Me doy la vuelta, lanzando mi cabello sobre mi hombro. En la parte de atrás, en letras blancas, está el número once con UCHIHA a lo largo de mis hombros. En las bragas se lee: TRASERO DE UCHIHA.
Sasuke baja sus manos por mis costados y aprieta mi trasero. — ¿Estás segura de que es salida solamente?
—¿Qué? —Me tambaleo, alejándome, y corro al otro lado de la habitación mientras cubro mi trasero con mis manos, protegiéndolo de la posible invasión. Sasuke me acecha.
—¡De ninguna manera, Sasuke! No es una opción. ¡Acceso denegado, acceso denegado! —Mi voz es tan alta que sueno como si hubiera estado inhalando helio.
Sasuke sostiene sus manos hacia arriba suplicando y habla suavemente—: Solo estoy bromeando, nena, lo prometo. Regresa aquí y déjame ver de nuevo esas bragas.
Sigo siendo cautelosa. Esta no es la primera vez que dice algo sobre meterse por allí. Creo firmemente que si está hablando de eso, quiere hacerlo. Incluso ha admitido que ha pensado en ello.
Casi me acorrala en una esquina, por lo que lo esquivo para escapar. No soy lo suficientemente rápida. Me encuentro en el aire, y de repente estoy sobre la cama, boca abajo con el cuerpo de Sasuke cubriendo el mío. Su monstruosa polla se presiona contra la mejilla de mi trasero.
—¡Que Dios me ayude, Sasuke, nunca dejaré que vuelvas a tocar mis pechos!
Lo digo muy en serio. Quizás.
El peso de su cuerpo me deja, y giro sobre mi espalda. Se apoya en sus brazos por encima de mí. Es impresionante.
—Solo bromeaba. Me gustan las bragas. —Su polla monstruosa se alinea con la parte correcta de mi cuerpo.
Sus besos son suaves, como si estuviera pidiendo disculpas por asustar a mi trasero. Después de unos minutos celestiales de besarnos, ya no me preocupa su deseo de entrar en la zona "prohibida".
Agarra el borde de mi camiseta y la tira por encima de mi cabeza. No estoy usando sujetador, por lo que su vista no tiene obstáculos. Junta a mis chicas y las acaricia, mordisqueándolas y besándolas. Se mantiene alejado de mis pezones, evitando el contacto completo. Me está matando.
Soy un desastre de gemidos porno, retorciéndome debajo su cuerpo cuando finalmente hace círculos en mi pezón izquierdo con la punta de su nariz.
—¿Se siente bien? —Puedo sentir a Sasuke sonriendo contra mi pecho.
Me muerdo la lengua para evitar suplicarle que simplemente lo lama ya. Cederá tarde o temprano. Hay una manera de hacer que suceda. Serpenteo mi mano hacia la cintura de sus pantalones, lucho con su cinturón, y desabrocho el botón. No hay juegos. Meto la mano dentro y acuno la PM. Sasuke hace un ruido bajo en su garganta.
Un momento después siento la celestial presión húmeda de sus labios, seguido de una suave succión.
Aprieto alentadoramente, no es que necesite algún estímulo una vez que comienza.
Mientras le dedica atención a mi mitad superior, empujo sus pantalones sobre sus caderas y alineo nuestras mitades inferiores. Incluso con mi ropa interior interponiéndose, aún soy capaz de conseguir un poco de fricción.
—Dios, quiero follar tus pechos.
Es casi un gruñido. Detengo mis movimientos.
Con su boca, todavía sobre mi pecho, levanta su mirada y murmura—: Oh mierda, ¿dije eso en voz alta?
Basándome con todo el amor a los pechos, no es como si fuera una sorpresa que quiere deslizar su polla entre ellas. Lo que es sorprendente, es lo atractiva que es la idea.
—Puedes hacerlo si quieres. —Ofrezco una sonrisa vacilante. Sasuke me mira boquiabierto.
—¿Qué?
—Puedes... follar mis pechos. —Suena sucio. Me gusta.
Se apresura a incorporarse sobre sus rodillas. —¿Estás segura? Mordiendo mi labio, aprieto mis tetas juntas en invitación.
Nunca he visto a nadie desnudarse tan rápidamente. Sasuke está desnudo antes de que pueda parpadear. Se sienta a horcajadas sobre mi torso, agarrando su gigante polla. Oh Dios, está goteando. Frota su pulgar sobre la punta y acaricia el eje mientras mira fijamente mis pechos. Sus ojos salvajes suben hasta los míos. —¿Esto está bien? No tenemos que estar en esta posición.
Esta tan sexy así, con su polla dura en la mano, cerniéndose sobre mí, esperando que le dé el visto bueno. Me meneo hacia arriba en la cama, reordenando las almohadas, así estoy medio incorporada. Envuelvo mis dedos alrededor de él, lamiendo la cabeza.
Escapa de sus labios una maldición en voz baja. Hurga en la mesita de noche, sacando una botella de lubricante. Ante mi ceño fruncido, rápidamente ofrece una explicación.
—Mis manos son ásperas. Esto hace que sea mejor. Además, esperaba que vinieras a verme, y pensé que sería bueno estar preparado en caso de que tengamos mucho sexo.
—Eres como el Boy Scout del sexo, ¿no es así?
Le quito la botella, derramo una cantidad generosa en mi palma, la masajeo sobre mi pecho, y luego acaricio su longitud. Guiándolo entre mis pechos, los aprieto. Sasuke está boquiabierto mientras agarra la cabecera y mueve sus caderas. La vista es bastante increíble desde donde estoy.
Después de unos minutos, suelta la cabecera y se hace cargo de sostener juntas mis tetas. Pellizca mis pezones mientras acelera el ritmo. Agarro su sólido trasero, ayudando en lo que puedo. Cuando está cerca de correrse, es lo suficientemente amable para advertirme, alejo sus manos, agarro su polla, y envuelvo mis labios alrededor de la cabeza.
—Dulce y jodido… —No termina la frase. En vez de eso, gime cuando se viene.
Mentalmente me doy palmaditas en la espalda por ganar uno para el equipo. Prefiero tragar que tener su esperma enfriándose en mi pecho.
—No tenías que hacer eso —dice sin aliento.
—Siempre puedo aprovechar las vitaminas.
Acunando mi cara entre sus manos, Sasuke me besa. —Me encanta esta boca.
Se mueve por mi cuerpo, depositando besos a medida que se dirige a la tierra castor. Entonces me muestra con su boca, lo mucho que aprecia el amor a los pechos.
Si es así como van a ser las cosas, estoy a favor de pasar el resto del fin de semana en la cama. Espero que Naruto no haya coaccionado a Naori al mismo tipo de situación, de lo contrario las cosas están a punto de complicarse.
