SAKURA
Por mucho que me gustaría decir que Sasuke y yo pasamos el resto del fin de semana teniendo sexo loco y salvaje, esto no es del todo cierto. El viernes en la mañana dejamos el hotel y tomamos un taxi por toda la ciudad a su condominio, donde sus padres se quedaron anoche.
La unidad de trescientos metros cuadrados y dos dormitorios se encuentra en el último piso de un edificio alto, con vistas al puerto de Toronto. El espacio está amueblado para la funcionalidad, y el dormitorio principal cuenta con una impresionante vista de la ciudad, como la Torre Nacional de Canadá.
Una nota de su madre está en la mesa del comedor, dándole las gracias por dejar que utilizaran el condominio. Sasuke envía a su hermana otro mensaje mientras me muestra todo el espacio, posiblemente revisando por signos de su presencia, también. Afortunadamente, esta vez recibe una respuesta casi inmediata de ella diciéndole que está en casa en Guelph. Naori ama los emoticones. Sus textos son más imágenes que palabras. Me siento aliviada porque ya no está preocupado por la situación de Naruto y mucho más centrado en mí.
Pasamos la mayor parte de la tarde del viernes esquivando cámaras y arrastrándonos en pequeñas tiendas de moda. Cada vez que expreso entusiasmo por algo, Sasuke lo compra. Es tan excesivo como encantador. No tengo más remedio que aceptar forzada sus regalos, de otro modo finge que hiero sus sentimientos.
Le agradezco más tarde por todos sus regalos permaneciendo desnuda durante toda la noche. La mayoría de las veces termino debajo de él, no es que me queje.
El sábado por la mañana tenemos sexo en la ducha, empacamos las maletas y salimos del condominio. La madre de Sasuke nos invitó para el almuerzo, y no pudo decir que no. Sasuke carga todo en la parte posterior de una camioneta deportiva. El hombre ama sus vehículos. Tiene dos en Toronto: un Mercedes para el verano y la camioneta para el invierno.
Tengo nervios por pasar tiempo con su familia. Comer una comida en su casa, donde voy a tener que hacer una pequeña charla y contarles sobre mí es muy diferente a encontrarlos en un bar ruidoso.
Manejamos en silencio por un rato mientras miro distraídamente por la ventana. No noto el cambio en mi entorno hasta que Sasuke se introduce en una carretera que desaparece en un bosque.
—¿Dónde estamos?
—Una carretera destapada.
—¿Vamos en una camioneta por una carretera destapada? —Sasuke es un hombre inteligente, por lo que debe saber que este coche no está hecho para un terreno así. Camioneta o no, está cubierto de nieve, y podemos atascarnos. Además, vamos de camino a un almuerzo con su familia.
—No. —Sasuke parquea el coche y desabrocha su cinturón de seguridad. Se inclina y me besa. ¿Sesión de besuqueo en carretera? Sí y por favor.
—Quiero que me digas qué está mal.
—No hay nada de malo.
—Mentirosa. —Me besa el punto en el cuello que me hace desear que estuviéramos desnudos.
Cierro los ojos y debato si debo o no decir la verdad. —Estoy nerviosa.
—¿Por qué?
Sasuke se sienta de nuevo, con una expresión sombría. Es ardiente. Aunque soy parcial; encuentro ardientes todas las expresiones faciales de Sasuke.
—Creo que tu mamá me odia. ¿Qué pasa si digo algo tonto en frente de tu familia? No hemos estado saliendo mucho tiempo, y no sabes cómo de ridículamente inapropiada puedo ser en situaciones sociales. Me mortifico a mí misma a veces, muy a menudo, en realidad. Está bien con mis amigos, no cuando estoy tratando con los padres de mi exitoso novio muy bien dotado, extra inteligente y excesivamente caliente.
—Una vez que te conozcan te van a amar, lo prometo. —Besa la palma de mi mano—. Mi papá es súper relajado, igual que mi hermana. En cuanto a mi madre, probablemente necesita tratamiento mental, pero es inofensiva.
—¿Qué pasa si accidentalmente hago un comentario sobre tu polla monstruosa? ¿Qué si sirven salchichas para el desayuno, y comparo su tamaño insuficiente con tu palo del amor?
Estas pueden parecer preguntas estúpidas, pero cuando estoy nerviosa, me pongo en peligro de decir algo así de humillante.
—¿Acabas de llamar a mi polla un "palo del amor?" —Sonríe.
—No creo que te estés concentrado en el problema aquí.
—Nena, todo va a estar bien. No tienes nada de qué preocuparte.
Sus garantías están empezando a funcionar. Es como si me hipnotiza con su voz y su tacto y sus bonitos, bonitos ojos. Me besa suavemente.
El calor entre nosotros explota y terminamos besándonos durante quince minutos. Es suficiente tiempo para tenernos excitados y haciendo que casi lleguemos tarde. La tensión sexual en el coche es espesa. Le ayudaría con su problema, pero creo que es más que justo que ambos suframos a través de almuerzo insatisfechos.
Guelph es más un pueblo que una ciudad, y no es nada como Chicago. El centro es pintoresco, lleno de pequeños cafés y tiendas intercaladas con bares y pubs, atendiendo a las multitudes de la universidad. A pesar de la fría mañana de invierno, las calles bullen de gente, jóvenes y viejos por igual. Nos dirigimos a una calle lateral y parqueamos en el camino de entrada de una casa grande, de ladrillo antiguo.
—¿Lista? —Me aprieta la mano.
—Creo que sí.
Cuando sale del coche se ajusta los pantalones. Tiene una evidente erección. Con suerte, el aire frío ayudará a reducirla. La única cosa más horrible que yo haciendo comentarios sobre su paquete sería él luciendo una madera frente a sus padres.
Mikoto nos saluda en la puerta. Estoy asombrada una vez por su cabello, parece que los años ochenta se arrojaron sobre su cabeza. Parece incluso más grande de lo que era la otra noche. Su atuendo de los ochenta a juego es una distracción útil.
—¡Sasuke!
Él voltea la cara lejos de su cabello mientras se abrazan.
—Sakura, es tan agradable que hayas podido venir. —Me abraza, también. Es otro de esos abrazos sueltos sin ningún afecto real.
Su cabello es tan sólido que me preocupa que pudiera atraparme como una mosca en una telaraña. Cometo el error de hablar mientras abrazo a Mikoto.
—Muchas gracias por invitarme. —Cabellos perdidos se pegan a mis labios, y la laca de cabello invade mi boca. Es simplemente horrible. Quiero escupir el sabor. En su lugar, trago en repetidas ocasiones, esparciéndolo alrededor de mi lengua.
—Sasuke, por qué no traes tus bolsas, y Sakura puede ayudarme en la cocina.
Sasuke se queda ahí durante unos largos segundos con una sonrisa plasmada en su rostro. Se pasa una mano nerviosa por el cabello. —Ya nos reservé una habitación…
—¿En un hotel? ¿Por qué harías eso? —Mira de él a mí y viceversa, su sonrisa calculadora. La madre de Sasuke es una especie de perra.
—Esta es la primera vez de Sakura en Guelph…
—Y ese es exactamente por qué debe quedarse aquí. Puedes cancelar sus reservas. —Mikoto enreda su brazo con el mío y me dirige hacia la cocina—. No puedo ver lo suficiente a mi bebé, y Sakura te ha tenido la mayor parte del fin de semana. Creo que debería ser capaz de compartirte por una noche. Coge tus maletas y llévalas dentro, cariño.
Presa del pánico, miro por encima del hombro mientras Mikoto me lleva lejos. Las cejas de Sasuke se alzan, y sus labios se muelen en una línea. Se ve tan feliz por esta situación como yo. Almorzar con los papás es una cosa, una maldita fiesta de pijamas es otra.
—Estoy tan contenta de que Sasuke fuera capaz de encontrar un poco de tiempo para estar con nosotros mientras está aquí. Lo vemos tan poco estos días con su agenda.
Me paro con torpeza en el medio de la cocina, sin saber si debería sentarme o quedarme de pie. —Viaja mucho.
Coge el cuchillo más grande que he visto en mi vida y rebana la parte superior de una piña. —Mmm. Las relaciones han sido siempre un reto para Sasuke a causa de ello.
Espero que las próximas veinticuatro horas no vayan a estar llenas de golpes hacía mí. No creo que pueda manejarlo sin decir algo de lo que me vaya a arrepentir.
Mikoto inmediatamente me da una tarea; por suerte, no es una difícil porque no puedo cocinar ni en defensa propia. Mientras corto la parte superior de las fresas, Mikoto hace mimosas. Alcohol es exactamente lo que necesito para hacer retroceder a la ansiedad.
Me entrega un vaso mientras Sasuke y su papá entran en la cocina. Fugaku lleva un par de pantalones de pijama a cuadros.
—¡Fugaku! ¡Se supone que tienes que vestirte! Tenemos compañía.—Mikoto pone las manos en sus caderas—. ¿Estás haciendo investigación de nuevo?
—¿Cómo estás, Sakura? —Agarra un puñado de fresas sin hojas y se sienta.
—Estoy muy bien. ¿Usted?
—Ablandado sería el término científico.
Sólo he "conocido a los padres" un par de veces en mi historial de citas. Ningunas de esas experiencias fueron tan extrañas como ésta resulta ser.
Mientras Sasuke y su padre charlan, sigo cortando la fruta. La mayor parte termina en la boca de Fugaku en lugar de en el plato. Yo diría que si el punto es aumentar el apetito, está funcionando bien.
Hasta ahora he estado tan concentrada en ser cortés que he fallado en tomar en consideración la decoración de la casa. Parece como si una gitana bohemia se hubiera metido en una pelea con una belleza sureña, y explotó por todo el lugar. Todo tiene demasiados volantes o es un retroceso a los años setenta. Es difícil procesar todo. Me pregunto cómo un hombre relajado como Fugaku puede manejar tanta sobre- estimulación visual. Tal vez le gusta drogarse con eso alrededor.
Mientras tomo mi mimosa y reflexiono sobre esto, la hermana de Sasuke entra en la habitación. Casi me ahogo cuando Naruto viene detrás de ella. La mierda está a punto de ocurrir, estilo estruendo.
Sasuke está de espaldas a ellos. Hago lo más lógico del mundo. Agarro su mano, acercándolo a mí. Mi intención es molestarlo. Sin embargo, este plan tiene agujeros, el más importante es la presencia de sus padres. Así que me quedo allí, mirándolo mientras acaricio su pulgar con los dedos. Sasuke me da una mirada divertida.
—¡Sasuke! ¡Estás aquí! —La voz de Naori le distrae de mi distracción.
Se da la vuelta. Supongo que no está muy feliz en base a la forma en que aprieta mi mano ya que ahora no puedo ver su rostro.
—¿Qué demonios? —Asusta a su madre casi hasta la muerte, y a mí también, con sus gritos atronadores.
—¡Sasuke! Usa tu voz interior —dice Mikoto.
—Sasuke —le digo suavemente mientras su agarre en mi mano se aprieta. Si sigue así, va a romperla. Necesito mi mano, no sólo por mi trabajo, sino para otras tareas importantes, como masturbarme.
Desafortunadamente, su enfoque no está en la mano que está aplastando, sino en Naruto de pie junto a su hermana y muriéndose de la risa. Por lo menos no la toca.
—Hola hombre. ¿Cómo te va? —pregunta Naruto como si no fuera nada del otro mundo que esté aquí.
Jalo la manga de Sasuke con mi mano libre.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunta con calma.
Estoy perdiendo la sensibilidad en los dedos. Me inclino y muerdo el brazo de Sasuke.
—¡Ay!
Funciona. Suelta mi mano.
Su cabeza da la vuelta. Realmente está enojado. Tan rudo como es en el hielo, y dominante y juguetón como puede ser en la cama, no me intimida. Además, su familia está aquí, y también Naruto, así que voy a estar bien.
Se frota el brazo. —¿Por qué me mordiste?
—Aplastabas mi mano y hablarte no funcionaba
Inspecciona la mano con sus labios. —Mierda, bebé, lo siento.
—Sasuke, cuida tu lenguaje.
—Lo siento, mamá. —Luego, Sasuke mira a su hermana y se mueve hacia Naruto—. ¿Te importaría explicar esto?
Naori mira a Naruto de arriba abajo. —¿Explicar qué?
—¿Por qué eres tan grosero? —pregunta Mikoto. Nadie le presta atención.
Naori tira su cabello sobre su hombro. Lleva una camisa teñida de color arcoíris y una falda ondean hasta los tobillos. No es el tipo de Naruto en absoluto. Va por las zorras, por las cosas casi desnudas y seguras. Sin embargo, aquí está con Naori, que no parece nada de eso.
Sasuke abandona el cuestionar a su hermana, que parece genuinamente confusa, y se mueve a Naruto. —¿Quién te invitó?
—Yo lo invité —responde Naori.
—¿Por qué? —Los puños de Sasuke se aprietan a los costados.
—Uhm, ¿porque me gusta? —Su lenguaje corporal me dice las cosas que sus palabras no. Ajusta un mechón de cabello alrededor de su dedo, y sus ojos caen a sus pies. Naruto la ha atrapado con su magia yeti.
—¿Te gusta? —La voz de Sasuke se levanta junto con sus cejas—. ¡Es una basura!
Una parte de mí quiere defender a Naruto, hay un buen tipo bajo toda su promiscuidad. Pero si Naori fuera mi hermana, castraría a Naruto antes de que pudiera conseguir su polla dentro de ella. Lamentablemente, con la forma en Naori mira a Naruto y Naruto le devuelve la sonrisa, parece que esto ya sucedió. Podría ser demasiado tarde para que Sasuke salve a su hermana. Debería ofrecerse llevarla a un centro de salud hoy más tarde.
Naori apoya su puño en la cadera. —Mira quién habla de moral con el pipí en la mano.
Ella y Naruto pueden estar en igualdad de condiciones intelectualmente juzgando por la forma en que masacró completamente ese dicho.
Al parecer, Mikoto entiende lo que Naori está tratando de decir. Defiende la virtud inexistente de Sasuke. —¡No le hables así a tu hermano!
O está realmente en negación completa o está demasiado cegada por su amor maternal para ver la verdad. Sasuke puede no ser un mujeriego, pero puede ser un chico sucio, sucio.
Miro alrededor de la habitación; las diversas expresiones son hilarantes. Naori se enfurece, Mikoto parece que podría llorar, Naruto está mirando el pecho de Naori, de modo que no tiene idea de lo que está pasando, y Fugaku haló la bandeja de fruta más cerca. Mete los alimentos en su boca y mira a escondidas en alguna ocasión para comprobar si alguien se da cuenta.
Naori apoya un puño en su cadera. —Vi el periódico esta mañana. ¿Y tú?
—¿Qué periódico? —pregunta Sasuke.
—Los tabloides. Hay todo un artículo sobre lo que pasó ayer en el vestidor.
—Espera, ¿qué? —Naruto se pone súbitamente alerta. Al igual que Sasuke y yo.
—No es como que realmente creería ninguna de las cosas allí. Incluso si es en su mayoría inventado, seguro que no hace que ninguno de ustedes se vea bien.
—¿Qué tipo de tabloides lees? —Naruto lleva su expresión constipada.
Está claro que tiene miedo que Naori haya leído acerca de sus hazañas sexuales en los tabloides. Está demasiado involucrado con averiguar qué podría saber Naori de él, que se olvida de la discusión amenazadora con Sasuke y se apresura a una conversación en voz baja con ella.
Sasuke y yo nos miramos el uno al otro, queriendo saber con claridad la misma cosa, qué vio Naori en los tabloides y cuánto debo preocuparme.
No tengo ni idea de lo que sucede entre Naruto y Naori, pero tengo que admitir que, a pesar de que los dos parecen tan profundos como un charco, se llevan bien. Naruto en realidad está siendo educado.
El almuerzo es incómodo, en parte debido a nuestra inhabilidad para conseguir la información que necesitamos. Fugaku dirige la conversación. Sasuke menciona que después va a llevarme al campus de Guelph, y Fugaku se va por la tangente sobre las mujeres en las clases de Literatura que tomó cuando fue estudiante.
Le da golpecitos a la mano de Mikoto. ―Ahí fue donde conocí a mi Mikoto. Era la mujer más inteligente y hermosa del salón, así que por supuesto tenía que pedirle que saliera conmigo.
―Eso no es verdad. Perdí el curso, y me pediste que saliera contigo porque ninguna de las otras mujeres de la clase se encontraban interesadas en ti ―responde Mikoto.
―Y eras la chica más hermosa del salón. ―Besa su mejilla.
―¿Qué hay de ustedes dos? ¿Cómo se conocieron? ―Mikoto me dirige la pregunta.
―Nos conocimos en el juego de los Hawks.
―¿Oh?
―Fui con mi familia a ver el juego de Naruto.
Sonríe de la misma forma calculadora que usó al principio, cuando Sasuke y yo llegamos. ―Eso es tan lindo. Naori viene a los juegos si puede, pero en este momento se encuentra en la escuela y sus estudios son importantes para ella. ¿Y tú? ¿Qué haces?
―Soy contadora.
―¿En serio? Pero eres demasiado joven. ―Mikoto dobla las manos bajo su barbilla. El brillo maligno en sus ojos me pone nerviosa.
―Me gradué de mi licenciatura en contabilidad y finanzas la primavera pasada, así que he estado trabajando en mi firma por menos de un año.
―¿Qué tipo de contabilidad manejas?
―Saku maneja las cuentas de mi banco. ―Naruto toma un pedazo de carne de hamburguesa y lo mete a su boca.
―¿Entonces manejas las cuentas de las figuras del deporte?
―Generalmente. Soy una contadora principiante, así que solo manejo cuentas pequeñas, aparte de la de Naruto.
Inclina su cabello hacia un lado, su curiosidad es intimidante.
―Debes estar muy familiarizada con lo que estos chicos hacen durante su carrera.
―Mamá. ―Puedo oír la tensión en la voz de Sasuke.
―¿Qué? Solo estoy interesada en lograr conocer a Sakura. Ha pasado mucho tiempo desde que trajiste una chica a casa para que nos conociera. ―Mikoto le da una sonrisa angelical y luego regresa su atención hacia mí―. Suena como un trabajo muy interesante. Debe ser mucha responsabilidad.
Asiento con entusiasmo. ―Oh, lo es. Me encanta trabajar con números y cifras.
Mikoto no pregunta nada más acerca de mi trabajo. Su obvio desagrado me pone tan nerviosa que apenas puedo comer. Me obligo a bajar la comida para así no ofenderla más. Sasuke no dice mucho además de dirigirle la ocasional pulla a Naori y a Naruto. Ninguno de ellos contesta, están demasiado ocupados jugando con sus pies bajo la mesa.
Después del almuerzo, Sasuke lleva nuestras maletas al segundo piso y me da un recorrido por el resto de la casa.
―Realmente lo siento por eso ―dice una vez que nos encontramos lejos de su familia―. Solamente planeé una comida. Pensé que si almorzábamos podríamos salir para la cena.
―Tu familia quiere tiempo contigo. Es entendible. ―Sin embargo deseo que estuviéramos en un hotel en donde no tengo que preocuparme por mi comportamiento durante la noche.
Subimos un estrecho tramo de escaleras hacia el tercer piso. Es una habitación increíble si eres un chico de dieciocho años. Parece que nada ha cambiado desde que Sasuke se mudó. Los techos son altos e inclinados, y una gran ventana enmarca cada extremo del amplio espacio. La parafernalia del hockey cuelga por todas partes, y los afiches de la Revista Sports tienen un sitio primordial sobre su cama.
Sasuke deja caer al suelo nuestras maletas, al lado de su cama doble y saca su computadora.
―¿Qué estás haciendo?
―Buscando el artículo del que Naori hablaba. ―Da clic furiosamente durante algunos segundos. Sus cejas se fruncen mientras mira la pantalla.
Me siento y leo con él. Muy poco del artículo tiene relación con la pelea, el misterio del vestuario es mucho más interesante. No hay nada concreto. Es especulación aparte de algunas fotos borrosas de Sasuke llevándome hacia la salida de emergencia del estadio y unas pocas más de él guiándome al bus. Mi cara no es visible.
Lanza un suspiro de alivio y aprieta mi nuca. ―Nadie te reconoció.
―Eso es bueno. ¿Y sobre Naruto y Naori? ¿Crees que también habrá imágenes de ellos?
Un montón de fotos llenan la pantalla cuando pone sus nombres juntos en la barra del buscador. ―Mierda. Esto no es bueno. Es mejor que Naruto las vea él mismo.
Todas ellas son muy inofensivas por lo que puedo decir. Nada como las de Sasuke y yo follando nuestras bocas.
―Si sirve de consuelo, no creo que Naruto haya hecho alguna vez toda la cosa del almuerzo con los padres.
―Probablemente lo está haciendo para vengarse de mí.
―Quizá se gustan de verdad.
―Si hace algo para lastimarla, voy a patear su trasero.
―Totalmente razonable. Incluso ayudaré. ―En realidad tengo la esperanza de que eso no sea algo que tendré que hacer. Cambio de tema, no quiero que esto arruine el resto de nuestro día. Honestamente, me sentiría de la misma forma si fuera Sasuke.
―¿Por qué no salimos? Dijiste que me enseñarías Guelph. Me encantaría ver en dónde viven los Hobbits.
Sasuke me lleva a la Universidad de Guelph, donde no hay Hobbits. Extendida en la amplitud de una milla cuadrada, el campus es una fusión increíble de antigua arquitectura y diseño moderno. Incluso me lleva a la pista de hielo de hockey en donde fue cazado por la NHL. Trato de imaginar lo que habría sido tener una oferta de millones de dólares al año para jugar con cuchillas en mis pies apenas saliendo de la secundaria.
Cada vez que Sasuke se encuentra con alguien que conoce, lo que es a menudo, me presenta como su novia. Es dulce. Nadie toma fotos o le pide un autógrafo. Lo tratan como una persona normal. Es un cambio refrescante de escena después de los juegos. Especialmente considerando todo el fiasco de los vestidores.
―Me gustaría sacarte esta noche para que conozcas a algunos de mis amigos, si eso está bien ―dice Sasuke cuando regresamos al auto.
―Seguro, suena genial. ―Esto es grande. Lo de la familia es enorme, pero los amigos son con los que llegas a salir.
Nos dirigimos de vuelta a la casa de sus padres para refrescarnos después de nuestra pequeña aventura. Sasuke no me dirá nada sobre nuestros planes. Todo lo que sé es que debería vestir casual y que tendremos una cena con quien sea que nos encontremos. Está siendo demasiado vago. Estas son las clases de sorpresas que no me gustan.
Tengo una idea. No sería capaz de usar métodos de persuasión semidesnuda para lograr el interés que necesito. Excusándome para ir al baño, me desvisto para quedar en camiseta y ropa interior.
Sasuke se encuentra sentado en una silla pequeña de computador dándome la espalda, hablando desde su iPhone cuando salgo. Definitivamente voy a divertirme con él después.
―¿Espacios publicitarios? El momento es muy inapropiado.―Golpea impacientemente el escritorio―. Sí. Lo sé. No oíste la mierda que lanzaba. Bien. Lo entiendo. Mantendré mi temperamento bajo control.
Sasuke chasquea su cuello. Evidentemente no se siente feliz con quien sea que está hablando.
―Todo es una conjetura. No hay fotos de anoche. Solo había dos de nosotros… ―Gira en su silla―. Escuchar y ver no es lo mismo. Solo envíame un correo electrónico con las preguntas y dime qué quieres que diga. ―Hace una pausa―.¿Por qué tendría que hablarte de ella? Es muy obvio, ¿no? ¿Qué? ¿Por qué haría eso? ―Sasuke le da clic al mouse en su mano izquierda, abriendo un archivo adjunto. Reconozco la imagen de la otra noche. Una de él y yo en donde mi cara está oscura―. ¿Y qué? ¿Cómo afectaría cualquier apoyo? —Sigue otra larga pausa―. ¿Qué importan un par de semanas?
Están hablando de mí en relación al apoyo. Me pone incómoda, especialmente con lo agitado que Sasuke se ha puesto.
―Eso no es justo. Debiste haber dicho algo mucho antes que ahora si esto iba a ser un problema. No es como si hubiera tratado de mantenerlo en secreto. Hijo de… No. Sí. Lo entiendo. ―Pasa una mano por su cabello―. Sé que es una buena publicidad, pero… sí. El dinero no es un problema… bien, qué demonios se supone que diga…
Doy un paso hacia atrás, volviendo a pensar en mi plan. El piso cruje bajo mi pie, y Sasuke se voltea en su silla.
―No me gusta… ―Su mandíbula cae―. Me tengo que ir. Te llamaré el lunes.
Se quita el auricular y lo deja caer en el escritorio. Falla, así que aterriza en el suelo.
―¿Quién era? ―Toco el dobladillo de mi camiseta.
―Mi representante, Kizame. ―Sus ojos van de mi pecho a mi cintura.
―¿Estás en problemas por la otra noche?
Se encoge de hombros. ―Lo superará.
No estoy segura si debería creer en su indiferencia. ―Sonabas demasiado enfadado.
―Solo molesto. Tengo una entrevista publicitaria tan pronto como regrese a Chicago.
―¿Por la pelea o por lo del vestuario?
―Ambos. Pero no tienes que preocuparte por eso. ―Agarra los apoyabrazos y gira en su silla―. A propósito, esas son mis bragas favoritas.
―Creo que técnicamente son llamados calzoncillos. ―Trazo el contorno del Hulk. Su cuerpo en caricatura se encuentra estratégicamente ubicado así se ve como que está perforando mi coño.
―Me importa una mierda como las llamas, son perversamente fantásticas en ti. ―Gira un dedo, señalándome que dé una vuelta.
Obedezco y soy recompensada con una pesada exhalación y una blasfemia murmurada. Volteo de nuevo para enfrentarlo y camino hacia él.
Cuando me encuentro lo suficientemente cerca, sube sus palmas por mis piernas y envuelve sus manos detrás de mis muslos. Aun mira fijamente mi ropa interior.
―Amo la solapa. ―Toco la abertura―. Es muy conveniente.
―Lo es, ¿no? ―Sasuke quita mi mano del camino. Gimo en anticipación mientras mete sus dedos en el pequeño bolsillo. Su otra mano viaja por mi muslo y baja el elástico para palmear mi trasero.
Rodea el botón del castor y desliza dos dedos dentro de mí. Golpea el punto que me hace sentir un millón de matices de puras maravillas. Mi gemido muere en mis labios cuando la puerta de su habitación se abre de golpe.
Mikoto se encuentra de pie en el umbral, sosteniendo una fotografía enmarcada.
Miro a Sasuke, quien observa a su madre con una expresión de horror, auténtica y sin filtro. ―Supongo que olvidaste bloquear la puerta.
Exactamente ésta es la razón por la que debimos haber ido a un maldito hotel.
