SASUKE

Lamento las palabras tan pronto como salen de mi boca. Odio que haya hecho esto por el bien de una promoción. Nada de esto vale la pena si eso significa que tengo que lastimar a alguien que me importa. Y eso es exactamente lo que he hecho. Mi remordimiento es una patada en las bolas.

Desde mi derecha, Uzumaki grita —¡Tu idiota!

Me giro a tiempo para ver su puño salir disparado hacia mi cara. Conecta con mi nariz; el crujido y el estallido del cartílago vienen de dentro de mi cabeza. Me lo merezco, pero condenadamente duele.

—Hijodep… —El flujo de calor de la sangre golpea mis labios y viaja por mi barbilla.

Estoy tan enojado. Fui un idiota con Sakura, Naori está hablando con Uzumaki todos los días, según mi madre, y ahora me dio un puñetazo en la cara. Gracias a los consejos estúpidos de mi agente cara de polla, he puesto mi orgullo antes que Sakura. Todas las malditas evasivas no tienen sentido ahora que he jodido mi relación con ella. Quiero desquitarme con alguien. Uzumaki es el blanco perfecto dado que rompió mi nariz.

Agarra mi camiseta, con la intención de pegarme de nuevo. —¡Te voy a dar una paliza!

—¡Vamos, folla hermanas! —le grito de regreso.

Hidan agarra a Uzumaki mientras Shikamaru me hace una llave en el cuello y me arrastra lejos. Bajo un velo rojo, soy consciente de que he perdido el control.

—Mantén la boca cerrada, Uchiha. Te van a colgar de los malditos cordones si no consigues controlarte.

Balanceándome alrededor, me empuja a los vestuarios, lejos del circo mediático.

A pesar de mi ira, tengo los medios para no arremeter de nuevo. Lo último que quiero, adicional a haber destruido la única relación que valía la pena, es añadir juegos a lo que podría convertirse en una suspensión. Uno más y estaré en la banca para las eliminatorias y decepcionaré a todo mi equipo.

—¡Hijo de puta! —Pisoteo alrededor de la habitación. Mis patines tomando el ritmo.

Shikamaru lanza sus guantes sobre el banquillo —¿Te das cuenta de lo que hiciste ahí? ¿Qué te poseería para que digas algo así a los malditos medios de comunicación?

Uzumaki entra como una tormenta al vestuario flanqueado por nuestros compañeros de equipo —¡Voy a arrancarte la cabeza y empujarla por tu garganta!

—Me gustaría verte intentarlo. —Jalo mi camiseta por encima de mi cabeza y arranco el relleno, feliz de dar rienda suelta a algo de la ira reprimida actualmente gobernando mi cuerpo.

—No seas un idiota, Uchiha. —Shikamaru me empuja hacia atrás.

No estoy pensando con claridad. En lo que solo puede ser considerado como una acción refleja, le lanzo un puñetazo a Shikamaru. Solo le toma un segundo noquearme, con su rodilla en mi garganta. No me muevo porque unida a su rodilla está una pierna y un pie con un patín con una afilada cuchilla al final.

—¿Qué diablos está mal con ustedes chicos? —grita el entrenador, metiéndose en la mitad—. Nunca he visto una exhibición más embarazosa en todos mis jodidos años en el hockey.

Shikamaru empuja su rodilla, cortando mi suministro de aire. Luego libera la presión y se levanta. Ruedo hacia un lado, batallando por respirar. Me toma un minuto recuperar la compostura y levantarme. Nadie se ofrece a ayudarme.

—Uzumaki, ¿qué está pasando contigo? Los medios de comunicación están en llamas con esta mierda. ¿Te importaría decirme por qué demonios le diste un puñetazo a tu propio maldito capitán?

La cara del entrenador está más roja de lo que nunca he visto antes. No le da a Naruto una oportunidad de responder, es hora de la diatriba. El entrenador puede continuar por horas cuando entra en uno de sus estados de ánimo. Algunos de los chicos se sientan y lanzan una mirada en mi dirección. Este va a ser uno de los más largos.

—Se supone que deben ser un equipo. Deberíamos estar celebrando la victoria, no discutiendo nuestra mierda personal en frente de todo el maldito mundo. —Nos lanza a Uzumaki y a mí una mirada de desprecio—. Nadie va a recordar que ganamos el primer partido de las eliminatorias o lo bien que se jugó. Todos ellos van a hablar sobre como el nuevo miembro del equipo fue tras el capitán del equipo. Puede que solo sea un titular por un día o dos, pero ¿saben quién va a apegarse a esto? Boston. Van a saber que tenemos un punto débil, y van a aprovecharse de éste.

Los hombros de Uzumaki se desploman y mira al suelo.

—Así que, Uchiha, ¿qué hiciste para cabrear a Uzumaki? —El entrenador me mira expectante.

Me siento como una mierda absoluta por una multitud de razones. No solo decepcioné a mi equipo y potencialmente nos jodí durante esta serie, destruí mi relación con Sakura. En lugar de celebrar con ella, estoy sentado en un vestuario con la nariz rota, un ego aniquilado y todo mi equipo enojado conmigo.

—Seguí el consejo de Kizame. —Bajo la mirada a mi regazo y sacudo la cabeza. Tengo que despedir su culo.

—¿Crees que podrías explicarte mejor, Uchiha? Que dios me ayude, si estás siguiendo el consejo de tu pene, voy a golpearte yo mismo.

—Kizame, mi agente. Se supone que debo parecer disponible hasta que El Soltero del Año de mierda sea escogido —diciéndolo en voz alta, suena absolutamente loco.

—¡Tienes que estar bromeando! —Uzumaki fuerza su camino a través de los chicos que lo contienen—. ¿Humillaste a mi hermana y rompiste su corazón en frente de millones de personas por publicidad? ¿Así tu podrías, qué? ¿Entrar a esa maldita lista y anotar con una nueva conejita? ¿Conseguir algo de dinero?

—No es así. —Me golpea lo que ha dicho. Rompí el corazón de Sakura. Estoy abrumado y a la defensiva, así que hago lo único que puedo, le doy un golpe bajo—. ¿Quién eres tú para hablar, de todas formas? Sé que estas follando a mi hermana, hijo de puta.

—No he tenido sexo con Naori. —Esas son las últimas palabras que esperaba oír de la boca de Uzumaki.

Lo miro y no digo nada. No está mintiendo; puedo decirlo. Es igual de malo para mentir como Sakura. Si estuvieran verdaderamente relacionados, creería que es un rasgo genético.

—Espera un maldito minuto. —El entrenador rompe el incómodo contacto visual entre Uzumaki y yo—. ¿Esto es por una puta?

—Sakura no es una puta —decimos al unísono.

El entrenador sacude la cabeza y se gira hacia mí. —Quiero verlos a los dos mañanas. Van a hacer entrevistas para enderezar esta basura, así que bésense y reconcíliense, e inventen una historia que no suene como una completa mierda.

Con eso, el entrenador sale hecho una furia. Nadie me habla mientras se despojan de sus uniformes y alcanzan las duchas. Por lo general, los chicos consiguen superar las cosas rápidamente. No esta noche. Shikamaru ni siquiera me reconoce.

Una vez que todo el equipo se ha ido, me ducho. No me molesto con mi traje, ya que no voy a celebrar. En cambio, me coloco de nuevo mi ropa de calle, consigo un taxi a mi casa y entro en mi coche. Tengo que conseguir que revisen mi nariz, pero eso tendrá que esperar hasta más tarde. Conduzco hasta donde Sakura y parqueo en frente de su casa. Su camioneta no está allí, así que la llamo. Como era de esperar, se va a buzón de voz. Dejo caer mi cabeza hacia atrás mientras escucho de nuevo su mensaje.

—Hola. Te has contactado con Sakura, la idiota puta del hockey. Estoy muy cabreada y humillada para contestar mi teléfono, pero puedes dejar un mensaje. A menos que seas Sasuke "cabrón" Uchiha. En ese caso, puedes irte al maldito infierno. Que tengas un buen día.

Me siento allí durante unos largos segundos después de que el teléfono pita, simplemente respirando, hasta que me doy cuenta que debo hablar o colgar. Elijo la segunda opción porque está claro que Sakura no quiere saber de mí. Enseguida llamo a Kizame y lo despido. Me dice que me arrepentiré de la decisión. Le digo que se joda el culo con un disco de hockey y cuelgo.

Intento con el número de Sakura de nuevo. Va directamente al correo de voz. He arruinado todo.

La reunión a la mañana siguiente con el entrenador y Uzumaki es brutal. Logramos elaborar una posible historia que me hace quedar como un completo idiota. Como con la nariz rota, me lo merezco.

Los próximos días son un completo tiempo de mierda. Las radiografías demuestran que mi nariz está definitivamente rota. Otra vez. Está hinchada y duele como una perra. Los ojos negros son un apestoso recordatorio del terrible error que cometí.

Más allá de eso, recibo llamadas interminables de periodistas que quieren entrevistas. Es un dolor en el culo. No estoy acostumbrado a tratar con estas cosas por mi cuenta. Hago un montón de llamadas telefónicas y encuentro un nuevo agente que esté dispuesto a aceptarme a pesar de la tormenta de mierda que he creado recientemente.

Si eso no es lo bastante malo, el teléfono de Sakura fue desconectado, lo que me dice que cambió su número. No tengo manera de comunicarme con ella, aparte de por correo electrónico, la cual no es la forma en que quiero explicar lo que pasó.

Además de eso, las prácticas son duras. El entrenador tiene razón; si Uzumaki y yo no podemos lidiar con nuestra mierda, vamos a destruir nuestras posibilidades de llegar a la final. No quiero ser la razón de ello. Nos lleva a Uzumaki y a mí a un lado y nos dice que debemos mantener nuestros problemas personales fuera del hielo o incentivará al director general para que nos negocie a los dos. Creo que lo dice en serio.

Uzumaki ve al entrenador alejarse. —Por el bien de nuestro equipo, voy a dejar esto fuera del hielo, pero no pienses ni por un segundo que te he perdonado por lo que le hiciste a Sakura.

—Lo entiendo. Realmente me gustaría pedirle disculpas…

Apunta un dedo hacia mí. —Mantente malditamente lejos de ella. Sakura está lo suficientemente lastimada. No necesita que lo empeores dando algunas disculpas de mierda.

Empujo su mano. —No es mierda. Me preocupo por ella.

—¿Si? Es bueno saberlo si esa es la manera de tratar a la gente que te importa, no me gustaría ver cómo eres con las personas que no te gustan. ¿Cómo conseguiste ser el capitán de este equipo? Está más allá de mí. Eres un maldito bastardo egoísta. —Se gira y regresa patinando sobre el hielo. No está equivocado, lo que me hace sentir un millón de veces peor.

A pesar de las advertencias de Uzumaki sobre Sakura, trato de ponerme en contacto con ella. Llamo a sus padres, con la esperanza de que si encuentro a Mebuki, puedo convencerla de poner a Sakura en el teléfono.

—Residencia Haruno-Uzumaki.

—Hola, Mebuki.

—Sasuke. —Basado en su tono helado, no está feliz conmigo—. Lo jodiste a lo grande.

Lanzo un suspiro. —Realmente lo hice.

—Sakura no quiere hablar contigo.

—Lo sé. Naruto lo dejó bastante claro y también Sakura. —Pateo la pata de la cama, notando que algo rojo se asoma desde la parte inferior. Recogiéndolo, encuentro un par de bragas de Sakura. Las rojas con mi nombre en su trasero. Me siento en el borde del colchón y resisto las ganas de olerlas.

—Me temo que no puedo ayudarte a salir de esta —dice después de una larga pausa.

Exhalo un suspiro abatido. Esperaba esto. Es la madre de Sakura, después de todo. Es su deber proteger a su hija. Tengo la suerte de que no me está lanzando un nuevo "idiota". —Me imaginé eso.

—En serio, Sasuke. Eres un luchador en el hielo. ¿Por qué no puedes ser de la misma manera fuera de él? Deja de ser un idiota y haz un movimiento. Ni siquiera le has enviado flores y siempre le envías flores, sin importar si lo arruinaste o no. ¿Cómo creer que eso se ve?

Esto es lo que necesito; más personas diciéndome lo mucho que he jodido esto y qué hacer para arreglarlo. —¿Crees que debería enviarle flores?

—No, Sasuke. No creo que debas enviarles flores. —Utiliza el tono reservado para las madres que quieren hacerte sentir como un idiota completo.

—Pero entonces cual…

—Eres un chico inteligente… —Se detiene—. Con algo de tiempo. Estoy segura de que lo descubrirás, de lo contrario no mereces estar con mi hija. —Un tono de llamada sigue. La madre de Sakura me colgó el teléfono.

Llamo a Shikamaru. Es la única persona que se me ocurre que podría estar dispuesto a ayudarme. Por desgracia, no me contesta, y está claro que todavía no me habla fuera del hielo.

Intento con una última persona: mi padre. Su capacidad de ayudar es cuestionable.

—Hola, Sasuke.

Hago una pequeña charla por un minuto o dos hasta que no puedo soportar la incómoda charla. —Cometí un error con Sakura.

—Lo sé. Al igual que la mayor parte de América del Norte y los otros países que ven hockey.

—Has arruinado algo con mamá, ¿cierto? —Puede ser un poco loca. Estoy seguro de que mi padre ha estado en la casa del perro un montón de veces.

—Por supuesto. —Mi padre suspira—. Tengo el beneficio de mantener mi vida privada, privada. Ese no es el caso de Sakura y de ti, ¿verdad?

—No. No lo es. No debería haber seguido el consejo de Kizame.

—No, Sasuke, no debiste.

—Lo despedí.

—Ya era el maldito momento. —Mi papa exhala a través del receptor con un silbido. Hay una buena posibilidad de que estuviera investigando—. Sé que fue difícil cuando comenzaste a jugar hockey profesional. Entiendo que quieras ser el mejor, y que quieras demostrar que lo eres. No necesitas el apoyo financiero para hacer eso.

—Solo quería esto, ¿sabes?

—¿Pero a que costo, Sasuke? No necesitas validación. Eres el capitán del equipo. Haces más dinero en un año de lo que yo haré en la vida. Lo que tienes que hacer es ser un hermano mayor que tu hermana pueda admirar, no uno que tenga que defender porque te has ganado una reputación de mierda por viejos rumores. Y necesitas a alguien como Sakura para mantener la cabeza bien puesta. Deja de preocuparte por lo que otros piensan y has lo que es mejor para ti.

—Sakura es lo mejor para mí.

—Entonces lucha por ella.

—No quiere hablar conmigo.

—¿Y vas a dejar que eso te detenga? ¿Desde cuándo te rindes tan fácilmente?

Tiene un punto. —No lo hago. —Puedo encontrar una manera de llamar la atención de Sakura. No dejaré que nada se interponga en mi camino. En especial, no una promoción. No importa cuánto lo quiera, no vale la pena perder a Sakura.

—Bueno. Espero que resuelvas esto, hijo. Me gusta mucho Sakura. Es buena para ti.

—Esperemos que pueda convencerla de que soy bueno para ella, también.

—Tienes el arte de la persuasión de tu lado.

—Gracias papá. Lo voy a necesitar.

Tengo que salir con algo mejor que flores o dulces para arreglar esto. Tengo que demostrarle de manera inequívoca que la necesito mucho más que cualquier apoyo financiero.

Pienso durante varias horas, tratando de encontrar una manera creativa para conseguir que Sakura me escuche. Si no va a responder a mis llamadas telefónicas, hay una opción que funcionó en el pasado. Perseguirla es la mejor oportunidad que tengo.

Me cambio de mi ropa sucia a unos pantalones de vestir y una camisa abotonada. Debería estar presentable. No puedo hacer nada con mi nariz. El vendaje blanco y la férula cubren lo peor de la hinchazón y los moretones.

La barba de las eliminatorias tiene que quedarse, aunque me hacer ver menos presentable. Es una tradición que nunca he roto. La única manera en que podré llevar al equipo de regreso por el camino correcto es jugando bien. El juego cuatro de la serie es mañana por la noche, y estamos dos a uno. Afeitarme la barba podría traer mala suerte al juego. Cedo limpiándola en los bordes, así solo me veo parcialmente una mierda.

Supongo que parar en su casa es mi mejor primera opción. Las flores no van a ser suficientes esta vez. Necesito algo mejor. Me detengo en la cafetería donde tuvimos nuestra primera cita. Tienen una de esas tortas de caramelo crocante, pero le faltan unas rebanadas. Una tajada no es suficiente; tiene que ser la cosa entera. Sin embargo, aun así consigo una de esas bebidas de algas verdes que le gusta.

Una tienda de helados en la calle sigue abierta. A las chicas les gusta el helado cuando sus novios lo joden, basado en mi experiencia con Naori, y a Sakura le gusta el pastel, por lo que parece una opción lógica.

Limpio mis manos sudorosas en mis pantalones después de aparcar en la calzada de Sakura detrás de su SUV. Algunos idiotas de los medios están tras de mí, algo que parece ser común por estos días. Permanecen en la acera, manteniendo una distancia respetable, mientras gritan preguntas.

Minato me intercepta antes de que consiga alejarme dos metros de mi coche. Somos de la misma altura, pero en este momento, me siento pequeño.

—Hola, Sr. Uzumaki. ¿Cómo está esta noche? —Compruebo para asegurarme de que no tiene un bate de béisbol oculto detrás de la espalda. Lastimé a Sakura, lo que significa que de alguna manera él está sufriendo por lo que hice. Tiene sentido que sea protector con Sakura en estas circunstancias. Sé lo que es vivir con una mujer despechada. Si Naori o mi madre eran miserables, todos los demás en mi casa lo eran también.

—Sasuke. —Da un paso delante de la puerta, bloqueando el camino a la casa de la piscina.

—Me preguntaba si Sakura está en casa.

—Sí, está en casa. Está ocupada empacando.

—¿Empacando? —Exploro la casa de la piscina.

—Se está mudando. Quiere su propio lugar. —Lo dice como si fuera mi culpa. Tal vez lo es.

—¿Se quedará en la ciudad?

—Si Sakura quiere que sepas a dónde se está mudando, estoy seguro de que se pondrá en contacto.

No lo va a hacer fácil. —¿Crees que podría hablar con ella?

—Sakura dejó bastante claro que no quiere verte ahora mismo. De hecho, dijo que no quiere volver a verte de nuevo. Realmente no puedo decir que la culpo. —Realiza una mueca con los labios, su desdén por mí evidente.

Tengo una sensación de hundimiento de que cada vez que Sakura toma una decisión sobre algo, no suele arrepentirse.

—Entiendo. ¿Podría darle esto entonces? —Le extiendo la copa para llevar y la caja—. Esto tiene que ir en el congelador; es un pastel de helado.

Minato la toma con el ceño fruncido y espera que vaya a mi coche. Todavía está de pie en medio de la calzada cuando me alejo, apenas evitando atropellar a los reporteros que nunca parecen desistir. Esto definitivamente no salió como estaba previsto.

La noche siguiente, tengo un juego, así que no tengo tiempo para seguir acosando a Sakura. No oigo nada de ella al día siguiente, o el día después de eso. Recurro a enviarle un e-mail. De nuevo. El mensaje ya debe ser claro, pero no estoy dispuesto a renunciar, así que voy a su trabajo. Paso la seguridad sólo para encontrarme con que Sakura está en una reunión.

Temari viene por el pasillo, su sonrisa lejos de amistosa. Desliza su brazo a través del mío y me lleva por el pasillo hasta el ascensor.

—Quiero una oportunidad para explicarme.

—¿Explicar qué, exactamente, Sasuke? —Se coloca un puño en la cadera—. ¿Que la invitaste a vivir contigo una noche y a la siguiente estás diciendo esa mierda de sólo amigos en televisión nacional? ¿Ha pasado casi una semana, y ahora tienes la audacia de presentarte aquí como si fuera a querer hablar contigo? ¿Qué tipo de juegos de cabeza estás jugando?

Debería haber actuado antes. —Mi agente quería que mantuviera las cosas ocultas. Hay una campaña de promoción…

—¿Se supone que eso lo hace mejor? —Golpea el botón del ascensor, mirándome con desprecio—. Deja a Sakura sola. Ha tenido suficiente con los medios olfateando alrededor, no es necesario que aparezcas para empeorarlo. La próxima vez que te vea aquí, te voy a pinchar los testículos con mis tacones de aguja.

—Temari…

Me da su dedo del medio. Cuando se va por el pasillo, echo un vistazo a sus zapatos. No los quiero cerca de mis bolas.

Vuelvo y trato de ver a Sakura de nuevo unos días más tarde, a pesar de la amenaza. Los medios de comunicación son insoportables, me siguen hasta las puertas, acosándome con preguntas que me niego a contestar porque no tengo respuesta. Esos tipos que trabajan con ella son tan malos como Temari, y no puedo conseguir acercarme ni a cinco metros de Sakura. Incluso intento pasar por su casa otra vez, los medios de comunicación constantemente detrás mío. Su camioneta no está en el camino de entrada, y nadie abre la puerta.

Sakura no está con Minato y Mebuki en los asientos de primera fila en los próximos partidos de las eliminatorias en casa, y Uzumaki no dice nada. Pongo mi energía en la práctica y los juegos porque no tengo otra opción. Estamos en la tercera ronda, y quiero compartir mi entusiasmo con Sakura, pero han pasado más de dos semanas y no me está hablando, así que no puedo.

Cansado de los medios constantemente siguiéndome, le digo a mi nuevo agente, Konan, que necesito un cambio de imagen para disipar los rumores sobre mi fama de "rompecorazones". Está de acuerdo, por lo que organiza una entrevista en televisión con uno de los grandes canales de entretenimiento. Esta entrevista es sobre mi vida personal, no mi carrera de hockey. No será hasta dentro de varios días, lo que me da tiempo para trabajar en Sakura, no es que no lo haya hecho desde mi épico error.

En el día de la entrevista, descubro que Sakura se está mudando a su nuevo apartamento el fin de semana. Temari pasa la información a través de Shikamaru. Las fotos de Uzumaki cargando un camión de mudanzas en los medios son una prueba adicional.

Shikamaru casi me ha perdonado, por suerte. No está enojado, pero no está dispuesto a dejarlo ir todavía. Divulga la proximidad de la ubicación del nuevo apartamento de Sakura, dándome una idea general para empezar a trabajar.

Desesperado por cualquier tipo de contacto, compruebo su perfil de Facebook. Me bloqueó allí, también, así que intento con la página de Uzumaki. Nuevas fotos de él con Sakura brindando con cervezas y con cajas de embalaje destacan en su perfil de Facebook. En el fondo, el castor de peluche que le di cuelga de un ventilador de techo con una soga improvisada atada alrededor de su cuello. Enojado conmigo mismo y mi situación, desgarro una bolsa de Cheetos y la engullo completamente mientras espero que Konan me recoja para la entrevista. No me deja ir solo, preocupada de que voy a auto-sabotearme. Para cuando llega, me he comido toda la bolsa, y usado mi camisa como una servilleta. En este estado abro la puerta.

La sonrisa de Konan se desliza de su cara. —Se supone que tienes que estar listo para irte.

—¿Debería arreglar mi cabello? —Dirijo una mano a través de él. Sí se siente grasoso.

Empuja más allá de mí, sus tacones resonando en el suelo de baldosas, dirigiéndose a las escaleras.

—¿A dónde vas?

Se detiene a mitad de camino y apunta al segundo piso. —Supongo que tu dormitorio está por aquí.

—Uhhh... ¿si?

Rueda los ojos. —No puedes ir a una entrevista así.

Miro a mi camisa manchada. Tiene razón. Mi habitación es un desastre. No he dejado que mi ama de llaves la limpie desde la última vez que Sakura se quedó.

Konan hace una mueca ante la vista, o posiblemente por el olor. Huele horrible aquí. —¿Por qué los chicos son tan asquerosos? Métete a la ducha. —Cuando no me muevo de inmediato, me empuja hacia el cuarto de baño—. Estoy interesada en que consigas a tu chica para que no arruines las eliminatorias y todas sus oportunidades de patrocinio. Tienes que lucir y oler menos patético.

—No me importan las oportunidades de patrocinio.

—Eso está bien. No tienes por qué hacerlo. Sin embargo, es mi trabajo cuidar de ello, así que lleva tu culo allí.

Me baño mientras recorre mi armario buscando ropa apropiada. Veinte minutos más tarde, estoy vestido y listo para ir al estudio de noticias.

Me inspecciona como lo haría a un pedazo de carne de vaca.

—No mires mi barba. Es para las eliminatorias —digo afectuosamente.

—Te ves como un hombre sin hogar en ropa cara. Eso debe trabajar a nuestro favor. —Konan me hace pasar por la puerta. Me entrega una carpeta una vez que estamos en el auto, en dirección al estudio—. Estas son las preguntas que te van a hacer. No seas evasivo.

Paso hoja tras hoja de preguntas. —Son muy personales.

—Ese es el punto, Sasuke. Has pasado los últimos siete años actuando como un idiota mujeriego a los ojos de los medios de comunicación por ninguna buena razón por lo que puedo ver. ¿Quieres a Sakura de regreso en tu vida?

—Sí. Definitivamente.

—¿Más de lo que quieres patrocinios?

—Claro.

—Entonces tienes que demostrarle que no eres un idiota total. Para hacer eso, tienes que ser honesto por una vez.

Asiento y reviso las preguntas. Apenas he terminado de leer cuando agarra las hojas de mi mano, las arruga, y las arroja en el suelo a sus pies.

—¿Qué estás haciendo? No las he memorizado todavía.

—No quiero que las memorices, y no quiero respuestas armadas. Tienes que hablar con el corazón. ¿Cómo te sientes acerca de Sakura?

—La amo.

—Entonces, asegúrate que lo sepa para el momento en que haya terminado esta entrevista. Ah, y también habrá una versión impresa que saldrá la próxima semana. Queremos cubrir todas las bases. —Da un golpecito a mi mejilla. Espero no joder esto también.

Evitamos a los reporteros que bordean la calle fuera del estudio. Nunca en mi vida los medios me prestaron tanta atención, como lo han hecho en las semanas posteriores a arruinar todo con Sakura. Nadie se preocupa por las eliminatorias o lo cerca que estamos de la Copa Stanley. Todos los medios de comunicación quieren oír hablar de por qué rompí el corazón de Sakura en televisión nacional, cuando es evidente que estábamos en una relación.

Konan me acompaña a la sala verde. Ahuyenta a la gente de maquillaje. —Te ves como el infierno, quiero que siga siendo así.

Supongo que sabe lo que está haciendo, así que no discuto.

—¿Cómo te sientes? —Konan ajusta el cuello de mi camisa y trata de suavizarme el cabello.

—Como si fuera a vomitar.

Pone sus manos sobre mis hombros. —Puedes hacer esto, Sasuke. Sólo sé honesto. Eres un muñeco. Muéstrale al público amante del drama que no eres un idiota.

—Está bien. —Me da una palmadita en la espalda y me envía a las fauces de la entrevistadora tiburón, Angélica Chase.

Las preguntas comienzan bastante fáciles. Son bastante estándar y giran en torno a las eliminatorias y el potencial para competir por la Copa Stanley. Le doy las respuestas humildes que estoy acostumbrado a brindar.

Finalmente, Angélica pasa a las preguntas que rodean mi pelea con Uzumaki y los rumores de que está saliendo con mi hermana. Están destinados a provocar, ya que Naori y Uzumaki no han hecho ningún intento de ocultar su relación. Sé que va a pasar al tema de Sakura; es la transición perfecta.

—En los últimos meses te han visto con la hermanastra de tu compañero Naruto Uzumaki. Recientemente, diste a entender que eran sólo amigos. Tu comentario pareció incitar a la animosidad entre tú y Naruto. ¿Te importaría hablar sobre algunos de los rumores que flotan alrededor de eso?

Miro a Konan, de pie tras bastidores. Asiente, y tomo una respiración profunda, listo para derramarlo.

—Sakura y yo nunca fuimos sólo amigos.

—Mmm. —Asiente en acuerdo—. La cobertura mediática ciertamente sugiere que hay más entre ustedes que amistad. Así que ¿mentiste en tu entrevista anterior?

Me limpio mis palmas húmedas en mis muslos. Esto es todo. Tengo que confesar si tengo una esperanza en el infierno de ganar a Sakura de regreso. —Si. Fue un terrible error. Me costó mi relación con Sakura.

—¿Y por qué mentir sobre su relación?

—Porque soy un jodido idiota. —Konan me da su mirada de la muerte desde bastidores. No lo estoy haciendo bien hasta ahora—. Lo siento. Quiero decir un imbécil.

—Está bien, podemos cortar eso. —Angelica se relaja en su silla—. ¿Te importaría explicarlo?

—No estoy acostumbrado a estar en entrevistas, no hablando de mi vida personal.

—Ciertamente nunca pareció preocuparte la atención de los medios antes.

Asiento. Esta cosa de la honestidad no es tan simple como pensé que sería. —Siempre acepté la publicidad, no importa en la forma que viniera, era positiva, aunque me hiciera ver como un jugador y un idiota. Recientemente, permití que algunas oportunidades de patrocinio nublen mi juicio.

—No estoy segura de entender. —Angelica parpadea lentamente—. ¿Estás diciendo que mentiste con el fin de asegurarte un patrocinio?

Alcanzo el vaso sobre la mesa y tomo un largo trago, trabajando para formular una respuesta que no me entierre en un agujero más profundo.

—Todos tenemos metas. Había dudas sobre si sería capaz de manejar las demandas de hockey de la NHL cuando me reclutaron. Tenía que probarme a mí mismo como un jugador valioso. No llegué hasta aquí sin trabajar por ello, por lo que cuando el patrocino por el que he estado luchando se convirtió en una posibilidad, escuché algunos malos consejos sin considerar cómo afectaría a las personas que me importan.

—¿Te refieres a la lista de Soltero del Año de Beautiful People? Se espera que estés entre los diez primeros. ¿Hay otros?

—No puedo hablar de ellos. Sin embargo, no valen la pena si eso significa que pierdo a la persona que amo, ¿o sí? —Miro a Konan en bastidores, preocupado de haber dicho algo que no debía. Sonríe alentadoramente, así que centro la atención en Angélica.

—¿Estás diciendo que la amas? ¿A Sakura Haruno? ¿La hermana de Naruto Uzumaki?

—Sí. Estoy enamorado de Sakura.

Se inclina hacia delante, bajando la voz—: ¿Lo sabe?

—Lo hace ahora.

Angélica sonríe y se instala de nuevo en su silla. —Supongo que tu relación con Sakura ha creado tensión con tus compañeros de equipo.

—Todos estamos tratando de mantener la concentración en las eliminatorias y el juego, pero sí, ha sido difícil. No estoy orgulloso de cómo manejé la situación, y esta puede ser mi única oportunidad de decirle a Sakura lo que siento.

Angélica pliega sus manos debajo de su barbilla. —¿Por qué dices eso?

—Porque no quiere hablar conmigo.

—Ya veo. Esto te pone en un dilema importante, ¿no?

—Lo hace.

—¿Qué tiene de especial Sakura que hizo que desearas cambiar? Frunzo el ceño, no seguro de qué quiere decir. —¿Cambiar?

—Vamos, Sasuke. Eras famoso por ser un mujeriego.

—No realmente.

—Hay una gran cantidad de evidencia fotográfica que indica lo contrario.

Tengo que tener cuidado en como respondo esto. —Creo que la gente ve lo que quiere ver. El hecho de que estoy de pie al lado de una mujer en una fotografía no significa que he tenido una relación con ella.

—Estás diciendo que tu reputación…

—…Está basada en conjeturas. No voy a decir que no soy culpable de perpetuarla, pero no es una representación exacta de lo que soy, y no es como quiero ser visto. No cuando se pone en peligro mis relaciones.

—¿Te refieres a Sakura, específicamente?

—La extraño. Es mi Q en una puntuación triple de palabras.

—Lo siento; no entiendo la última parte.

—Es una cosa de Scrabble. Olvídalo. Sólo la quiero de vuelta en mi vida.

—¿Qué vas a hacer para que esto suceda?

—Lo que sea necesario.