SAKURA
Es la declaración de amor más cursi de todas. Pertenece a una de esas comedias que mamá me obliga a mirar en la noche de chicas. Las que adoro en secreto pero finjo odiar.
Estoy congelada, lo cual es desafortunado ya que mi boca se encuentra abierta en completo shock. Sé que debería hacer algo, pero parece que no puedo conectar mi cerebro y mi cuerpo. Temari salta junto a mí, gritando con fuerza hacia la reportera que sigue intentando hacerme preguntas que soy incapaz de responder. Mi mamá toma el micrófono y con gracia responde por mí. Ignora sus comentarios sobre mi relación con Sasuke y les dice cuán emocionada me siento que los Hawks hayan ganado la copa. Funciona para mí.
Sasuke le devuelve el micrófono a la mujer con los ojos amplios y se abre paso entre la multitud.
—Te amo —dice Sasuke.
Sasuke toma mi rostro entre sus manos y presiona los labios contra los míos. Su barba pica en mi boca y mi nariz.
Ignorando su olor y la humedad de sus manos, entierro los dedos en su cabello sudado. Envuelve un brazo en mi cintura y me dobla hacia atrás mientras me besa de verdad. Comienza a follar mi boca. Señor, simplemente va a por ello. Sus labios son cálidos, su lengua suave mientras busca la mía con entusiasmo. Extrañé esto. La forma en que se siente ser tocada por él, besada. Me esfuerzo por acercarme, obstaculizada por el relleno de su uniforme. Tan caliente como es esto, considerando cuánto ha durado, pienso que sería un buen plan detenernos mientras podamos.
—Eh, ¿Sasuke? —Es difícil hacer que las palabras salgan cuando se abalanza por otro beso.
Sus brazos se tensan a mi alrededor. —Te extrañé.
—Eh, sí, lo entiendo, pero ¿crees que podamos seguir con esto en algún lugar más privado? —No quiero lucir como una completa prostituta si lo puedo evitar.
—¿Qué? —Sasuke regresa a la realidad mientras inspecciona nuestro entorno. Numerosos teléfonos y cámaras apuntan hacia nosotros justo ahora, junto con varios micrófonos—. Oh. Lo siento. Por supuesto.
Hay una ridícula cantidad de entusiasmo mientras saluda a la multitud que grita, y se ruboriza cuando ve a Temari y a mamá detrás de mí, flanqueadas por un irritado Minato. Naruto se encuentra al final de la línea de reporteros, con una expresión similar a la de Minato. Sasuke mantiene un brazo protector envuelto en mi cintura, jalándome junto a él mientras atraviesa el camino hasta los vestuarios. Dentro, algunos chicos, en su mayoría desnudos se pasean. Ahora que los conozco por nombre, y casi todos me han visto en un estado similar de desnudez, no se siente bien que me encuentre aquí.
Me cubro los ojos con las manos. —Tal vez debería encontrarte en el bar.
Sasuke me toma por los hombros y me hace girar. —Puedes abrir los ojos ahora, Sakura.
Abro los dedos y echo un vistazo entre ellos.
Toma mi mano en la suya. —¿Me prometes que me verás en el bar?
Se ve tan preocupado. Mi silencio ha sido tan duro para él como para mí, pero de alguna forma me siento justificada. Después de todo, le dijo a toda la nación que mira deportes que éramos solo amigos.
Asiento, emoción y nerviosismo revolviéndose en mi estómago. —Lo prometo.
Se agacha, sus labios cerca de los míos. —Probablemente debería haber preguntado antes de besarte la primera vez, ¿eh? ¿Puedo robarte uno más? ¿Por favor?
Con mi asentimiento, sus labios tocan los míos. No intenta deslizar la lengua esta vez.
Mis padres y Temari esperan fuera de los vestuarios. Me rodean como un cuerpo de seguridad, escondiéndome de los flashes de las cámaras de los teléfonos, cámaras de video y micrófonos extendidos. Sin duda, Sasuke creó un alboroto esta noche.
—¡Sabía que finalmente entraría en razón! —grita mamá.
Temari asiente. —¡Y yo que pensaba que Sasuke sacó las armas grandes con la entrevista! ¡Todo el mundo va a hablar de esto!
Mientras nos dirigimos hacia la fiesta posterior, mis nervios entran a toda marcha. Tan increíble y vergonzoso como es estar en el lado receptivo de una profesión de amor pública, Sasuke y yo todavía tenemos que hablar.
La fiesta de esta noche es un evento privado, pero el lugar de igual forma se encuentra repleto. La multitud está de humor festivo gracias a la victoria. Acepto una copa larga de champagne y chupitos azucarados, más como un medio para manejar los nervios que otra cosa. Para el momento en que los Hawks llegan, estoy alegre.
Sasuke me encuentra de inmediato. —No te puedo decir lo feliz que me siento que estés aquí. Hace que la victoria sea mucho mejor —dice. Sus labios rozan mi mejilla, pero no hace otro movimiento para besarme—. Hay tanto que quiero decir.
Mientras que una conversación se acerca, tendrá que esperar hasta después, cuando él no sea el centro de atención y en modo celebración. Es difícil porque hay muchísimas personas que quieren disfrutar de su brillo esta noche. Puedo sentir cuán dividido se encuentra por la forma en que se estira por mí constantemente, asegurándose de que no desaparezca.
Una hora después en la fiesta, Sasuke cambia a agua y deja de aceptar bebidas. Sigo su ejemplo, consciente de que debería estar sobria para nuestra inevitable charla.
Encontramos a Temari en una mesa con Shikamaru. Naruto y Naori también se encuentran cómodos juntos, acompañados con los padres de ambos. Miro a Sasuke para medir su reacción ante la forma en que el brazo de Naruto cuelga casualmente del respaldo de la silla de Naori. Es sorprendente que no parece preocuparle. Sin embargo, supongo que en el mes que pasó, Naruto ha dejado abundantemente claro para los medios de que se halla fuera del mercado.
Fugaku se pone de pie tan pronto como me ve, su sonrisa es amplia mientras abre los brazos y me da la bienvenida con un abrazo. —Es muy bueno verte otra vez, Sakura.
—A ti también.
Me sonríe. —Lamento que nuestro hijo fuera un idiota.
El papá de Sasuke es el mejor. No creo que endulce nada. —Yo también, pero creo que vamos a intentar resolverlo.
—Me alegra oír eso.
Mikoto se pone de pie cuando Fugaku me suelta. Pasa las manos a lo largo de mis brazos, su sonrisa suave. Se inclina y besa mis mejillas en el aire. —Ha sido miserable sin ti.
Es la versión de una disculpa de Mikoto, y la acepto. —También fui miserable sin él.
Nos unimos a la mesa; está abarrotada y Sasuke tiene que poner el brazo a mi alrededor para que ambos entremos en la banca. La cercanía es bienvenida, igual que las palabras de disculpa susurradas cada vez que se inclina para besarme la mejilla.
Cuando la fiesta empieza a calmarse, Sasuke hace una llamada para que un coche nos recoja. Nos despedimos y dejamos el bar. Una vez en el coche, Sasuke le da su dirección al conductor, pero levanta una mano hacia mí. —Sé que es tarde y que tenemos mucho de qué hablar, pero en verdad me encantaría que vinieras a casa conmigo. Comprenderé si preferirías que te llevara a tu apartamento.
La idea de regresar a casa no tiene ningún atractivo, ahora que estoy aquí con él. Preferiría descubrir cómo avanzar desde aquí. —Iré a tu casa.
El cristal tintado de la división sube, separándonos de los ojos y oídos del conductor.
Sasuke toma mi rostro en sus manos. —Ha sido tan horrible sin ti.
Pongo las manos en su pecho cuando se abalanza por un beso. Ansío su toque, y mi castor definitivamente quiere abrazar a la polla monstruosa. Por desgracia, si permito que los besos continúen, no seré capaz de pensar en forma coherente, ni que decir de hablar. Además, no estamos verdaderamente solos.
—Creo que deberíamos hablar. —Estoy sin aliento y aferrándome a sus hombros. Difícilmente es convincente.
—Tienes razón. —Sus labios siguen sobre los míos—. Definitivamente tenemos que hablar. —Suaviza los besos como si se preparara para detenerse. Fallo en alejarlo. En su lugar, le chupo el labio inferior, por lo que mantiene la lenta follada de boca. Sobreestimé cuánto impacto tiene sobre mí; física y emocionalmente. Después de un par de minutos de no esforzarme por alejarlo, Sasuke se mueve hasta que me encuentro acostada en el asiento trasero.
—¡Espera! —grito.
Me suelta de inmediato, y me siento para moverme hacia atrás unos centímetros, así ya no estamos tocándonos. Esto ayuda con todos los problemas de perspectiva y control. Mientras que la entrevista explicó un montón, no es un reemplazo para una discusión real.
—Todavía no puedo hacer esto. —Me ajusto la camisa e intento controlar mi respiración.
Se pasa una mano por el cabello y se rasca la barba. Dios, es sexy.
—Lo sé. Tienes razón. Es solo que ha pasado tanto tiempo desde que te toqué. Lo siento.
Mi estómago cae hasta mis pies. Estamos haciendo esto justo ahora. Nunca he hecho lo de "tenemos que hablar" sin que termine en una ruptura.
—¿Qué lamentas? —Más allá de una disculpa, quiero la explicación que nunca tuve. O que nunca le permití darme.
—Por decir que solo éramos amigos cuando debería haber dicho que estoy enamorado de ti. Por escuchar al estúpido de mi agente, al que, por cierto, despedí. Por dejarte a un lado y no decirte cómo me sentía por ti antes.
Es una lista decente. Tengo tantas ganas de perdonarlo y seguir adelante, pero me arrancó el corazón y lo lanzó en un basurero. —¿Comprendes cuánto me lastimaste?
Se gira, enfrentándome, y me toma de las manos. —Lo sé, y lo siento. Tan pronto como lo dije, quise retractarme, pero no pude. No sabía cómo arreglarlo una vez que estuvo hecho. No querías hablar conmigo.
—¿Puedes culparme?
—No. Lo que hice fue horrible. —Su pierna salta nerviosamente—. Sé que una disculpa son solo palabras si no son seguidas por acciones. Solo quiero la oportunidad para demostrarte que te amo. Existe un gran vacío en mi vida, y eres la única persona que puede llenarlo.
—¿Cómo sé que quieres decir todo esto? ¿Cómo sé que no es parte de alguna artimaña publicitaria para impulsar tu reputación? —Es una pregunta razonable, aunque algo neurótica.
—Vamos, Sakura. Me conoces mejor que eso.
—¿Lo hago? No estoy segura de que eso sea verdad. Un minuto me pides que me mude contigo, y al siguiente le dices a los medios que solo somos amigos. ¿Cómo funciona eso, Sasuke?
No hay forma de negar cómo me sentía por él antes de que hiciera lo que hizo, y esos sentimientos definitivamente siguen ahí. Sin embargo, hay demasiadas telarañas pegajosas que atravesar, y no quiero terminar enredada en ellas.
—Debería haber sido sincero contigo acerca de Kizame y sus indicaciones. Nada de eso parecía ser lo correcto, pero me encontraba bajo demasiada presión. Es una terrible excusa. Lo sé. No estoy justificando por qué dije lo que dije. Solo intento explicar, así puedes entender y tal vez encontrar una manera de perdonarme. —Suspira—. Estás aquí en este momento, así que espero que, también, desees resolver esto. A menos que estés aquí para…
—¿Aquí para qué?
—Esto. —Hace un movimiento debajo de su cintura.
Es la primera vez en mi vida que he visto a Sasuke lucir realmente inseguro. Como un famoso jugador de hockey, las mujeres deben querer usarlo para tener sexo todo el tiempo. Sexo sin sentido podría hacer que una persona se sienta sola y resentida después de un tiempo.
Le doy una pequeña y triste sonrisa, haciendo un gesto hacia la parte delantera de sus pantalones. —Esa puede haber sido la forma en que terminamos juntos en primer lugar. Pero no es por eso que vine a casa contigo.
Se ve aliviado. —¿Crees que puedas perdonarme?
Evitar esto era mucho más fácil en algunos aspectos. —Creo que sí.
—Entonces habla conmigo, por favor. Dime qué necesitas.
Lo que hizo fue doloroso, pero al mismo tiempo, he hecho esto más difícil para mí misma, por aplazar esta conversación. En lugar de enfrentalo, lo dejé fuera. Si quiero estar con Sasuke, tengo que dejarlo entrar, al menos un poco.
—Existe una gran diferencia entre ser evasivo con los medios de comunicación y negar directamente que algo pasaba entre nosotros. Necesito saber que nunca vas a hacerme algo como esto otra vez. —No puedo evitar que las lágrimas se escapen de las esquinas de mis ojos. A veces ser una chica emocional es una mierda.
—He tomado algunas malas decisiones, Sakura. Comprometí tu integridad con el sexo en el vestuario, y he creado una gran cantidad de problemas para mi equipo porque seguía mi relación contigo desde Uzumaki. Hice un pobre trabajo manejando la situación. —Sasuke toma mi cara entre sus manos y limpia mis lágrimas. Me sorprendo al encontrar sus manos temblando—. Haré lo que tenga que hacer para compensarte. Por favor, no me apartes de tu vida de nuevo.
Es tan serio en su petición. Tengo dos opciones aquí. Puedo dar un salto de fe y poner mi corazón de nuevo en la línea por este hombre, o puedo correr. Tan aterrador como es, preferiría tener una oportunidad con él que preguntarme si podríamos haberlo hecho funcionar si yo hubiera sido un poco más valiente.
Tomo una respiración profunda para calmarme. —Solo no hagas algo así nunca más y no tendré que hacerlo.
—No lo haré. Te lo prometo. —El coche se detiene mientras se mueve para besarme, y el intercomunicador en el techo cruje.
—Señor Uchiha, hemos llegado.
Sasuke cierra los ojos y exhala en un suspiro molesto. Soltándome, se acerca, abre la puerta y me ofrece la mano. La acepto, sintiéndome un poco inestable después de una conversación tan intensa. Sasuke le da las gracias y me guía por las escaleras a su casa.
Una vez que estamos dentro, las cosas se vuelven incómodas de nuevo. Mete las manos en los bolsillos y me ofrece una copa.
—No tengo sed en este momento.
—Ni yo.
Se rasca la barba. —¿Quieres hablar un poco más? Niego con la cabeza.
—No creo.
—Podríamos jugar Scrabble.
Correcto. Porque eso es lo que quiero hacer en este momento.
—Tal vez en otra ocasión. —Me acerco, y mi pecho casi roza su estómago a través de las capas inconvenientes de su traje. Sus ojos caen a mi escote. Me puse un escote en V esta noche por una razón—. ¿Vas a darme un beso?
Traga. —¿Quieres que lo haga?
—Creo que sería una buena idea.
—Yo también.
Vacila hasta que me presiono contra su cuerpo, tocándonos. Luego ahueca mi nuca con la palma de su mano y se lanza sobre mí. Todo es lengua, dientes y agresión.
Nos quedamos en el vestíbulo durante unos diez minutos, nuestras bocas follando con abandono. Es lo mismo, pero diferente. Tanto ha cambiado entre nosotros desde la última vez que estuvimos juntos.
Pero sigue siendo Sasuke, y sigo siendo Sakura. Ya tiene su mano dentro de mi camisa. Al mismo tiempo, trata de deshacerse de su chaqueta, llevándome a las escaleras. En un raro momento de torpeza, se tropieza en el primer escalón y aterrizamos en el suelo. La intensidad del momento se rompe, y me río contra sus labios.
Se levanta apoyándose en sus brazos, sus ojos son salvajes, el pecho agitado. —¿Quieres que me detenga? ¿Debo parar? ¿Me muevo demasiado rápido?
Niego con la cabeza y le tiro hacia abajo por la corbata. —No dejes de besarme.
—Jodido infierno, te he extrañado tanto.
Con un brazo alrededor de mi cintura, Sasuke me arrastra por las escaleras mientras mantiene su boca fusionada con la mía. La coordinación de hacer esto es asombrosa. Sigo chocando mis codos en las escaleras en el camino. La única razón por la que mi cabeza está segura es porque Sasuke sostiene mi nuca. Hace una pausa en la cima de la escalera, al parecer incapaz de esperar hasta que estemos en la privacidad y comodidad de su habitación.
Tira su corbata a un lado, seguida de mi camisa. Sasuke pasa a su camisa, abriendo los botones. Mientras tanto, lucho en vano con el broche de mi sujetador, incapaz de conseguir que se abra a pesar de haber hecho esto cada maldito día durante los últimos diez años o más.
Mi pecho se halla en la cara de Sasuke, así que desliza dos dedos en la parte delantera de mi sujetador entre mis tetas. Luego da un tirón, con fuerza. Un bretel rebota en la barandilla.
—¿Qué demonios? —pregunto porque, bueno, ¿qué demonios? Es un sujetador de marca nuevo.
—Te voy a comprar otro. Lo quería fuera. —Su boca desciende sobre un duro pezón, y la palma cubre el otro libre.
Gime, aprieta, busca a tientas, chupa y gime un poco más. Lanzo mi cabeza hacia atrás y me golpeo en la barandilla cuando usa sus dientes.
Sasuke levanta la mirada. —¿Estás bien?
Gimo en respuesta.
—Dios, eres sexy —dice alrededor de mi pezón, en apuros para dejar de besarlo, supongo.
—¿Sabes lo que es sexy? —Mi voz sale ronca y baja. Mi intención es sonar sensual, no como si tuviera un problema pulmonar.
—¿Mmm?
—Tú, medio desnudo.
—¿Eso crees? —Nos levanta.
—¿Sabes lo que es aún más sexy? —pregunto mientras me levanta y me lleva por el pasillo.
—¿Tú desnuda?
—No. Tú desnudo.
Tan pronto como me tira en la cama, desabrocho frenéticamente su cinturón y doy un tirón a sus pantalones.
La polla monstruosa es liberada, casi sacando mi ojo. Suspiro cuando toco la piel caliente. —Te extrañé mucho.
—¿Me hablas a mí o a mi polla? —Se ve ligeramente ofendido pero sobre todo entretenido.
—Ambos. —Levanto mi mirada—. Pero sobre a ti por encima de la cintura.
Muestra su sonrisa arrogante de lado, su alivio es evidente. Traza la curva de mi labio inferior.
—Eso espero.
Deslizo mi mano por su pecho, enganchando la palma de mi mano alrededor de su nuca, y me estiro para llegar a sus labios. —Extrañé cada parte de ti.
El cuerpo de Sasuke se ubica repentinamente al ras contra mí, sus labios en mi cuello. Giro la cabeza para darle mejor acceso y estoy distraída por uno de sus jerseys que cuelgan en el soporte. No debería notar cosas como esta mientras estamos ocupados tratando de hacerlo, pero es de color rojo.
—Ganaste la Copa Stanley esta noche —me quejo.
—Mmm, lo hicimos —dice Sasuke. No toma crédito por la victoria. Es un jugador de equipo.
—Anotaste el gol de la victoria. —Paso mis manos sobre sus hombros y espalda, mientras hago círculos con mis caderas. Mis malditos pantalones tienen que salir.
—¿Eso te calienta? —Sus ojos se iluminan de la manera más diabólica.
—Todo en ti me pone caliente. Observarte jugar me pone tan mojada que traje bragas adicionales para poderme cambiar entre las entradas —susurro.
—Se llaman períodos en hockey. Entradas son para el béisbol. —Sasuke se apoya sobre sus rodillas y desabotona el botón de mis pantalones.
Lo sé. Lo dije para ver si se encuentra prestando atención. Sasuke sumerge sus dedos dentro de mi ropa interior, y ya no puedo pensar con claridad. Esto quiere decir que empiezo a hacer preguntas tontas. —¿Por qué los chicos usan metáforas deportivas para el sexo?
Hace una pausa, probablemente para ver si lo digo en serio. —Porque podemos relacionarlo con eso, supongo.
Sasuke tira el pantalón por el borde de la cama y desliza sus ásperas manos hasta la parte exterior de mis muslos. Comienza en mi rodilla y besa un camino al norte. —Estoy a punto de llegar a la tercera base. — Sonríe, acercándose a la tierra del Castor.
Me he quedado sin comentarios sarcásticos. Lo honro con un sonido sin sentido cuando se sumerge entre mis piernas.
Su lengua se desliza a lo largo de mi coño. Ambos gemimos como locos. Bueno, yo gimo, y Sasuke hace este sonido tremendamente atractivo que es algo entre un gruñido y un gemido. Murmura cosas que no puedo entender, pero la sensación que crea es sin igual, así que no me encuentro a punto de detenerlo para averiguar lo que me perdí.
Se apoya sobre sus rodillas, levantando mis caderas por lo que solo mis hombros y cabeza descansan en la cama. Me da una increíble vista de lo que me está haciendo. Roza mi clítoris con los dientes al mismo tiempo que toma mis pezones entre sus dedos.
Es en este momento que exploto en un orgasmo. Todo mi cuerpo se siente absorbido por un remolino de sensaciones. No tengo ni idea qué sonidos hago, si es que he hecho alguno, porque todo mi mundo parece haberse vuelto negro.
Sasuke me coloca con suavidad sobre el colchón, con la cabeza ya no entre mis muslos. —¿Lo hice bien? —Se cierne por encima de mí, con el rostro a un centímetro del mío, y puedo sentir su polla monstruosa sacudirse en mi estómago.
—Ahdiomo.
—¿Eso es un sí? —Se ve muy contento. No lo puedo culpar. Si lo hubiera hecho ver momentáneamente negro, también tendría una sonrisa socarrona.
Asiento en lugar de verbalizar una respuesta. La polla monstruosa está lista, buscando reencontrarse con mis partes especiales. Sasuke lleva la cabeza de su pene hacia atrás y adelante por encima de mi clítoris un par de veces, probablemente para que pueda escuchar mi banda sonora porno. Luego se desliza a casa.
—Santa mierda —gime Sasuke.
—Lo sé. —Asiento en su hombro y muerdo porque, maldita sea, ha pasado un tiempo y nada ha cambiado en las dimensiones de su polla.
Levanta la cabeza mientras comienza a moverse. Estoy atrapada en su mirada, incapaz de apartarla mientras cambia su peso por lo que su pelvis roza mi clítoris con cada embestida lenta. Coloco mis manos en su cabello y exhalo vacilante. La calidez que viaja a través de mi cuerpo se refleja en sus ojos. Su amor, su deseo y nuestra necesidad mutua me envuelven, la sensación y la emoción se fusionan. Cuando me venga, va a ser increíble.
—Sakura. —Desliza sus manos debajo de mis hombros, sosteniéndome con fuerza.
Gimo las palabras de las que he tenido demasiado miedo hasta este momento. —Te amo.
Espero estar semi-coherente, o me sentiré como una idiota si me pide una aclaración. Mis ojos piden que los cierre, pero no lo haré. Me concentro en él mientras aparece la sonrisa más dulce, seguida por la respuesta inesperada.
—Oh mierda. Me voy a…
Sus labios se abren y sus ojos se ponen vidriosos. Empuja en mí, profundo y duro, golpeando ese lugar especial que me hace ver estrellas y fuegos artificiales y duendes. No importan los duendes, son espeluznantes.
Permanecemos ahí, completamente inmóviles, durante cinco minutos, que se siente más como cuarenta y cinco.
—Eso fue impresionante. —Lo miro con ojos legañosos. Ahora, me encuentro en modo "estúpida post orgasmo".
—Ajá.
—Sakura.
—Mmm.
Sasuke tira de las mantas, envolviéndonos en nuestra mutua calidez.
—También te amo.
