Raccoon City 8:20 AM. Lunes 15 de Abril de 1996

Hace más de un mes que Jill empezó a trabajar en S.T.A.R.S., es una chica inteligente con un don con la ganzúa, varias de las misiones se nos han facilitado gracias a ella además es muy buena redactando informes, se ha hecho cargo de los últimos y Wesker está satisfecho con su trabajo a veces lo he descubierto observándola aunque nunca los he visto hablar además no creo que tenga otras intenciones con ella es mucho mayor y no creo que sea el tipo de hombre que se aprovecha de su poder para coquetear con una chica eso es más propio de Irons además Jill tampoco es el tipo de chica que acepta cualquier hombre.

En cuanto a mí también la observo, nos saludamos en las mañanas y nos despedimos al finalizar el día pero no mantenemos mayor comunicación solo cuando hablamos de cosas de trabajo luego ella se centra en su mundo y yo en el mío quisiera que fuera diferente quisiera ser más cercano a ella pero no sé cómo acercarme, no sé de qué hablar con ella, ni siquiera sé si quiere hablar conmigo, sé que le agrado porque cuando me descubre mirándola me dedica una sonrisa aunque tampoco dice nada.

Cada gesto suyo se convierte en un misterio que intento descifrar día tras día. Su sonrisa, un faro que ilumina mi rutina; sus ojos, el reflejo de un universo que ansío explorar. A pesar de nuestras breves interacciones, sé que cada palabra no dicha se convierte en muchos sentimientos guardados.

En mi mente, armo ideas y cosas que me gustaría compartir con ella pero el temor a parecer raro o incomodarla me frena. Aunque algo dentro de mí me hace preguntarme ¿Quizá ella también guarda secretos, cosas que quisiera decirme, pero no se atreve o espera que yo las descubra?

Cada día, me doy cuenta que me gustan esos momentos cortos que compartimos, anhelando una conexión más allá de las formalidades laborales, pero temiendo romper el delicado equilibrio que nos une.

El que no ha perdido tiempo es Richard cada que puede se acerca hablarle aunque ella es agradable no se muestra entusiasmada con él, Forest y los demás dicen que ella y yo somos la futura pareja de los S.T.A.R.S., que Richard solo pierde su tiempo porque aparentemente nuestras miradas no han pasado desapercibidas por los demás.

Aunque ella no parezca notar las señales de Richard, sus acciones sugieren que tal vez está empezando a darse cuenta de la atención que recibimos como pareja potencial. En silencio, nos encontramos en situaciones que parecen fortuitas, pero que de alguna manera nos unen más. Quizás el tiempo revelará lo que nuestras miradas ya han sugerido, y la historia entre ella y yo se desarrollará en su propio ritmo, lejos de las expectativas externas.

Mientras esperamos una nueva asignación me dedico a escuchar música con más volumen del normal.

-Es una buena canción.

¿Que? Respondí quitándome los audífonos.

-La que escuchas es una buena canción.

Me quedo congelado otra vez, está viéndome me está hablando además sonríe. Vamos Redfield di algo no seas estúpido.

-¿Tú escuchas esa música?

-Sí es una de mis bandas favoritas.

-¿Sí? Eso es genial. Respondí sorprendido al saber que compartimos el mismo gusto musical.

Ella sonríe en señal de respuesta, pero antes que muera la conversación decidí tomar la iniciativa y explorar más sobre sus gustos.

- ¿Cuál es tu color favorito? - pregunté, esperando descubrir más capas de la fascinante persona frente a mí.

Jill sonríe, pensativa, antes de responder: - Me encanta el azul, siempre me ha transmitido tranquilidad y fuerza a la vez. ¿Y tú?

- El verde, definitivamente. Me recuerda a la naturaleza, a la vida. - confesé, notando cómo nuestras preferencias compartían una especie de armonía visual.

Jill inclina la cabeza, mostrando un interés genuino, -Chris, ¿cuáles son tus aficiones? ¿Hay algo que te apasione fuera del trabajo?

Sonrío, sintiéndome más cómodo compartiendo aspectos más personales. -Bueno, me encanta tocar la guitarra. Es una forma de escapar, de expresarme. Además, tengo una buena puntería; soy bastante hábil con las armas de fuego.

Sus ojos se iluminan con una mezcla de sorpresa y fascinación. -Eso suena increíble. Tocar la guitarra y disparar, son dos habilidades muy diferentes pero igual de impresionantes.

Decido profundizar más, deseando explorar aún más esos lazos que parecen unirnos de manera natural. -¿Y tú, Jill? ¿Cuáles son tus aficiones?

Ella sonríe, revelando una faceta más de su personalidad. -Puedo tocar el piano y también tengo una buena puntería. Supongo que compartimos más de lo que imaginaba.

La idea de una competencia despierta una chispa en mis ojos, y sugiero con entusiasmo, -¿Qué te parece si alguna vez competimos para ver quién tiene mejor puntería? Podría ser divertido.

Jill asiente con una sonrisa, aceptando el reto. -¡Estoy dispuesta a aceptar esa competencia! Pero no subestimes mi habilidad con las armas.

La idea de compartir momentos más allá del trabajo, de involucrarnos en actividades que revelan nuestras habilidades y personalidades, me llena de emoción.

Después de un momento, cambio de tema. ¿Y aparte de tocar el piano y disparar, qué más te gusta, Jill?

Sus ojos brillan con ternura mientras menciona, -Me encantan los perros. Tienen esa lealtad incondicional que encuentro reconfortante. ¿A ti te gustan los animales?

Sonrío, viendo en su amor por los perros otra conexión. -Sí, me encantan. Siempre he tenido un vínculo especial con los perros. Su lealtad y compañía son incomparables.

Jill asiente con una expresión suave. -Algún día, me encantaría tener un perro. Solía tener un perrito en mi infancia. Era mi fiel compañero, pero lamentablemente, falleció hace algunos años.

Mi expresión se suaviza, comprendiendo el vínculo especial que se forma con las mascotas. -Lo siento mucho, Jill. Las pérdidas de nuestras mascotas son difíciles. ¿Tienes alguna foto de él?"

Ella asiente y me muestra una fotografía. Mis ojos se encuentran con la imagen de un perrito juguetón y leal. -Se llamaba Buddy. Era un verdadero amigo.

-Parecía ser un compañero increíble. A veces, su memoria sigue viva en los recuerdos y las fotos que atesoramos.

Jill sostiene la foto con cariño y continúa compartiendo recuerdos de Buddy. -Era un pequeño alborotador, pero siempre estaba ahí cuando más lo necesitaba.

Mientras ella habla, mis ojos no pueden evitar desviarse hacia Jill. Observo la forma en que sus ojos brillan con amor al recordar a su antiguo amigo de cuatro patas. Es un vistazo a una parte más íntima de su vida, y me encuentro admirando aún más la profundidad de su ser.

Después de un momento, rompo el silencio, sintiendo la necesidad de compartir algo más personal. -Espero que encuentres la oportunidad de tener otro compañero peludo en el futuro. Las mascotas tienen una manera especial de llenar nuestros corazones.

Jill, con una sonrisa que refleja gratitud, cambia el tono de la conversación. -Chris, ¿y que hay de ti? ¿Cuáles son tus películas favoritas?

Mis pensamientos momentáneamente se centran en la belleza de su sonrisa antes de responder. Tengo una debilidad por las películas de acción y aventuras. 'Die Hard' siempre ha sido una de mis favoritas, esa mezcla de intensidad y heroísmo nunca pasa de moda.

Ella asiente, mostrando comprensión. -Una elección sólida. La adrenalina de esas películas es incomparable. ¿Hay alguna otra película que te haya marcado?

La pregunta invita a compartir más detalles personales, y me sumerjo en recuerdos cinematográficos. -También me encanta 'The Shawshank Redemption'. La historia de redención y amistad tiene un impacto duradero.

La charla fluye como un río entre nosotros, cada pregunta revelando más sobre nuestros gustos y experiencias. En ese intercambio, encuentro un placer inesperado, como si cada palabra fuera un paso más hacia una conexión más profunda.

Luego de varias preguntas y respuestas nos quedamos unos minutos en silencio hasta que ella habla de nuevo. -No hay muchas cosas por hacer en la comisaría.

-Hay días lentos, parece que este es uno de ellos pero tranquila pronto volveremos a la acción.

-Es aburrido estar mucho tiempo sin hacer nada.

-Sí que lo es, me imagino que tú siempre estabas en constante movimiento cuando pertenecías a las fuerzas especiales delta.

-Viajábamos mucho no nos manteníamos en un mismo lugar, a veces era tedioso ahora es más tranquilo.

-Te entiendo conmigo también solía ser así cuando estuve en la fuerza aérea.

-¿Así que estuviste en la fuerza aérea?

-Sí varios años pero lo dejé y estuve un tiempo descansando, luego Barry me llamo por este puesto, él fue quien me recomendó aquí.

-¿Ustedes son muy cercanos?

-Sí lo conocí en la fuerza aérea, hemos sido amigos desde hace años aunque yo lo veo más como una figura paterna. Ha estado allí para mí en los momentos difíciles y siempre ha sido un apoyo incondicional.

Jill asiente con una sonrisa, notando la conexión especial que existe entre Barry y yo. -Es genial tener a alguien en quien confiar de esa manera.

-Sí, definitivamente. A veces, la vida nos regala la fortuna de encontrar personas que se convierten en nuestra familia elegida.

-Sabes yo también he llegado a sentir eso con él no lo conozco hace mucho pero es protector esa clase de protección que te brinda un padre.

-Sí Barry es una excelente persona siempre preocupado por el bienestar de los demás. Es un honor convivir con él.

Jill asiente con gratitud, -Sí, lo es. Su experiencia y consejos han sido invaluables para mí desde que me uní a los S.T.A.R.S.

-Así que... Cuéntame qué tal tu estadía en S.T.A.R.S. ¿Te sientes cómoda?

Jill sonríe antes de responder. -Ha sido agradable, Chris. Me siento afortunada de trabajar con un equipo tan talentoso y comprometido. Cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer.

Mis preocupaciones se desvanecen al escuchar su respuesta positiva. -También para mí ha sido agradable que estés aquí. Quiero decir para todos, estamos encantados de tener alguien tan inteligente con nosotros.

-Tú también me agradas aunque no habíamos tenido la oportunidad de conversar no al menos cómo lo estamos haciendo ahora.

-Me alegra saber que disfrutas nuestra conversación. Es casi hora de almorzar, hay un comedor aquí cerca podríamos ir, yo suelo ir a comer ahí, mi departamento queda muy lejos entonces prefiero hacerlo ahí.

-Me parece bien, mi departamento también queda lejos de aquí así que un lugar cerca nos vendría bien.

Una expresión de satisfacción ilumina mi rostro al escuchar su entusiasmo. -Genial, Jill. Estoy deseando pasar un buen rato contigo. Será un almuerzo agradable, sin duda.

Ella en respuesta sonríe y su mirada expresa alegría y agradecimiento.

Llegada la hora del almuerzo todos se dirigen a sus casas o aprovechan hacer pendientes nosotros somos los últimos en salir, yo esperaba que ella me dijera algo al respecto y creo que ella esperaba lo mismo, aunque me alegra que todos hayan salido porque de vernos salir juntos empezarían a bromear al respecto.

En el comedor nos mantenemos callados durante la comida pero luego de terminar ella vuelve a iniciar una conversación.

-Es un bonito lugar además hacen muy buena comida, no tenía idea que existía.

-Lo encontré de casualidad los demás no vienen muy seguido por aquí de vez en cuando he venido con Forest o Barry pero ellos prefieren ir a sus casas.

-¿Forest y tú son muy amigos?

-Sí, lo hemos sido desde hace años, compartimos muchas experiencias tanto dentro como fuera del trabajo, es mi mejor amigo, confío en él plenamente, aunque también mantenemos mucha rivalidad por ver quién es el mejor tirador.

-Forest siempre ha sido muy competitivo aún lo recuerdo del ejército.

-Sí me contó que ya se conocían de antes. Agregué con una pequeña sonrisa.

¿Entonces han hablado de mí? Responde con una sonrisa pícara.

Mis mejillas toman un tono ligeramente rojo mientras trato de encontrar las palabras adecuadas para responder. -Bueno, sí, cuando te presento Wesker él te reconoció de inmediato yo estaba junto a él y no pude evitar preguntar, acabamos de conocernos, no me esperaba verte tan pronto.

-Sabes yo tampoco pude evitar reconocerte junto a él, todo creí menos que nos volveríamos a ver.

-Pero me alegra que tú hayas resultado ser mi nueva compañera.

-Lo mismo digo compañero. A sido una sorpresa agradable.

-Vamos antes que se nos haga tarde.

-De acuerdo. Responde mientras busca en su billetera para pagar su parte, pero antes que pueda hacerlo le sonrió y digo:

-Descuida yo pago no te preocupes.

-Chris no es necesario, puedo pagar mi comida.

-Me gustaría pagarlo. ¿Te importaría ser mi invitada?

-Pero...

-¡Ah, es encantador ver a una pareja tan linda! !¡Acepte señorita deje que su novio la consienta! Dice la encargada de la caja.

Ambos nos sonrojamos ante el comentario inesperado de la cajera lo que provoca la risa de ella al ver nuestra reacción. Jill, aunque inicialmente reacia, asiente con una sonrisa divertida, -Está bien, Chris. Gracias por la invitación.

-Aquí tiene, hablo para romper la tensión del momento.

-Gracias vuelvan pronto. Con un gesto de agradecimiento a la cajera, procedemos a salir del lugar, llevándonos no solo la experiencia compartida del almuerzo, sino también la anécdota divertida de ser confundidos como pareja.

-La próxima vez yo pago. Dijo Jill aún con un leve rubor en sus mejillas.

-Está bien, podríamos llegar a un acuerdo.

-¿Siempre invitas a todas las chicas con las almuerzas?

-Eres la única chica con que almuerzo además de mi hermana. Ese comentario hace que el rubor en sus mejillas se extienda haciéndolo aún más visible.

Después de unos segundos responde con un tono juguetón, -Vaya, ¿tan especial soy?

-Bueno, eres única en muchos sentidos, Jill. Y hoy, tenía ganas de compartir este momento contigo, respondo, dejando que la sinceridad guíe mis palabras.

Jill, con una sonrisa cómplice y un toque de rubor en las mejillas, responde, -Bueno, entonces me siento afortunada de ser la única. Gracias por la invitación, Chris. Ha sido un almuerzo muy agradable.

-La suerte es toda mía, respondo con una sonrisa cálida. -Siempre es agradable compartir momentos como estos. Espero que no sea la última vez que disfrutamos de un almuerzo juntos, Jill. Mientras hay que volver a la comisaría se nos hace tarde y no quiero nos reprendan.

Ella asiente intentando disimular el rubor. El camino de regreso volvemos hablar de cualquier cosa, al llegar a la oficina ya todos están en sus asientos pero al vernos entrar lucen sorprendidos y no nos quitan los ojos de encima, veo una sonrisa en el rostro de Barry y confusión en los otros rostros salvo por el de Forest que me observa divertido intento ignorar la atención que estamos recibiendo así que me siento sin prestarle asunto, ella también hace lo mismo.

Pasamos el resto de la tarde hablando, tenemos tantas cosas en común es como si la conociera de siempre, nuestros gustos son similares, nuestra forma de ver la vida es la misma, sé que podría pasar el resto de mi vida hablando con ella. Pero tenemos que despedirnos al llegar al estacionamiento.

-Nos vemos mañana Jill. Fue una tarde muy agradable, me alegra haber tenido la oportunidad de conocerte mejor.

-Hasta mañana Chris. Responde con una sonrisa encantadora.

-¿Tienes cómo irte a casa sino yo puedo llevarte?

-Tengo mi auto estacionado por ahí, pero gracias por ofrecerte.

-Ve con cuidado. Respondí sin dejar de verla.

-Tú también. Responde mientras se acerca y me da un beso en la mejilla. -Chris, realmente la pase bien hablando contigo hoy.

La sinceridad en sus palabras resuena en el aire, y asiento con agradecimiento. -Yo también, Jill. Espero que podamos hacerlo de nuevo pronto.

Con un gesto de despedida, nos separamos en la oscura noche de Raccoon City. Observo cómo se marcha mientras siento el corazón latir con fuerza y sin poder parar de sonreír ella antes de salir bocina yo me quedo sonriendo mientras se aleja.

Pero unas palabras me sacan de mi trance y me obligan a volver a la realidad. -Buena hermano.

-¿Qué quieres Forest?

-Felicitarte te vi con Jill van progresando bien.

-Ah te refieres a eso. Respondí evasivamente.

-Chris estás en boca de todos primero entran juntitos y luego se la pasan hablando casi toda la tarde muy romántico todo, créeme que yo era un espectador y se sacaban chispas tienen una química impresionante no por nada todos los ven como los futuros enamorados de la comisaría.

-Presiento que tú eres el que inició ese rumor.

-Se nota que se gustan. No puedo evitar notar esos pequeños gestos, esas miradas y sonrisas. Se nota que hay algo ahí.

-Nos llevamos bien, somos compañeros después de todo y no quiero que sigas con ese rumor puedes hacerla sentir incómoda.

-Que tierno quieres evitarle incomodidad Chris Redfield se está enamorando.

-Cierra la boca idiota, no quiero que Jill se sienta presionada o incómoda por tus comentarios.

-Tranquilízate no tiene de malo, menos con una mujer así. Además deberías agradecerme por ese rumor Richard se ha mantenido quieto sino te aseguro que pasará acechando a Jill hasta que acepte una salida con él o con lo torpe que es sería capaz de pedirle sexo.

-No creo que Richard sería capaz de algo así y menos que ella lo aceptaría.

-Donde te lo ves todo tranquilo puede llegar a ser muy impertinente créeme se porque te lo digo y con respecto a Jill no creo que se involucre con un compañero es demasiado profesional, bueno aunque pensando bien contigo estoy seguro que si se involucraría créeme es la primera vez que la veo así, eres un tipo con suerte así que aprovéchalo.

-Solo no tardes demasiado porque recuerda que ella también tiene sus necesidades sabes a lo que me refiero, así que si no te pones serio puede que encuentre a otro con el cual satisfacerlas y tú solo te quedes como su amiguito ese con el que se cuentan todo pero con el que jamás pasa nada, el que no ve como una opción, ese que no tocaría ni aunque estuviera desesperada, créeme es la peor forma en que un hombre puede terminar aún más cuando esa chica te gusta, porque aunque no lo digas sé que te encanta esa mujer. Piensa lo que dije Chris hasta mañana.

Me mantengo en silencio mientras se aleja es un idiota pero quizá tenga razón debería hacer algo para que me vea como opción que me vea como hombre, no como solo un amigo, me agrada ser su amigo pero quisiera algo más que eso, pero que estoy pensando esto no puede ser somos compañeros en el mejor de los casos amigos no podemos ser más que eso aunque no sé si pueda ser solo su amigo.