Raccoon City 14:54 PM. Viernes 17 de Mayo de 1996

Los días pasan con una velocidad impresionante nunca hay tiempo para aburrirse siempre surge un nuevo caso, un nuevo operativo, algo que nos mantenga ocupada la mente, ahora estamos en la comisaria mientras el equipo Bravo está en un operativo a las afueras de la ciudad, siempre es así nos turnamos con los casos interesantes y esta vez era su turno.

Wesker también salió así que solamente estamos Barry, Chris y yo aunque parece que Barry está sumergido en sus asuntos se le ve cansado, parece que tener hijas en casa y un trabajo tan exigente lo están acabando pero debo reconocer que se le ve bastante tierno mientras lucha por no dormirse.

En este tiempo nos hemos vuelto muy cercanos incluso le tengo una confianza y cariño especial me hubiese encantado tener un padre como él, es tan protector y amoroso, su familia es muy afortunada al tenerlo aún no he tenido el gusto de conocer a su esposa e hijas pero Barry dice que también son encantadoras y que en cuanto pueda organizara un almuerzo en el que yo seré la invitada de honor, desde luego me encanta esa idea.

Estos últimos días también he conversado mucho con Chris creo que lo único que nos hacía falta era un empujón para empezar a hablar, sé que él no hubiera hablado primero por eso tuve que hacerlo yo y fue la mejor decisión que he tomado, tenemos tantas cosas en común es cómo encontrar a tu otra mitad de repente, su compañía me agrada más de lo que pueda admitir.

Él dirige su mirada hacia mí parece que me ha descubierto mirándole a lo que responde con una sonrisa nos quedamos así mirándonos sin decir nada, con él no hace falta hablar, sin duda me hace sentir tantas cosas con una sola mirada.

Es un sentimiento diferente a lo que antes había experimentado con otros hombres antes era solo sentía una atracción que se me pasaba luego de unos días, con él es diferente desde que lo conocí sentí algo especial pero creí que no sería importante que en cuanto nos conociéramos se me pasaría y podríamos ser amigos, solo amigos, pero ha pasado todo lo contrario al conocerlo ese sentimiento ha ido aumentando hasta convertirse en lo que creo que es amor, lo peor de todo es que no se si quiero detener este sentimiento.

Sé que tendría consecuencias involucrarse con un compañero inclusive podría perder el trabajo o terminar con el corazón roto si mis sentimientos no son correspondidos, pero eso no me preocupa, quiero pensar que soy correspondida que él también está sintiendo lo mismo que yo, en cuanto al trabajo es lo menos me importa, no quisiera ser destituida o quedar mal pero por primera vez quiero anteponer mis sentimientos a mis obligaciones.

Chris mira el reloj y, tratando de romper el silencio, comenta: -Ya casi es fin de semana, es bueno porque todo este papeleo me está matando, aunque tú te vez relajada.

-No creas aún tengo varios pendientes por hacer pero es casi hora de salida así que estaba tomándome un descanso.

Chris, intrigado, pregunta: -¿Entonces, Jill, qué plan tienes para el fin de semana? ¿Algo emocionante?

Sonrío, dejando entrever una chispa de emoción en mis ojos. -Tenía contemplado hacer un pequeño viaje.

Chris levanta una ceja, mostrando interés. -¿Un viaje? Suena genial. ¿A dónde tienes pensado ir?

Asiento, compartiendo un lado más personal: -Sí, de hecho. Dejé algunos asuntos pendientes en el ejército que necesito resolver.

Chris me mira con respeto. -¿Asuntos en el ejército? ¿Nada peligroso, supongo?

Le sonrío para tranquilizarlo. -No te preocupes, Chris. Son asuntos administrativos y personales. Solo necesito poner algunas cosas en orden para poder seguir adelante sin distracciones.

Intrigada por su vida fuera del trabajo, le devuelvo la pregunta a Chris: ¿Y tú, Chris? ¿Qué planes tienes para el fin de semana? Algo emocionante, tal vez?

Chris sonríe, revelando un atisbo de anticipación en sus ojos: -Bueno, esta noche había pensado salir con Forest. Queríamos relajarnos un poco, ya sabes.

Asiento con interés, -Eso suena divertido. ¿Tienen algún plan específico?

Chris reflexiona por un momento, -No del todo. Quizás solo tomar unas copas y ver a dónde nos lleva la noche. Luego, tal vez, solo quedarme en mi departamento y relajarme.

Mientras escucho los planes de Chris, una punzada de celos se apodera de mí, aunque trato de disimularlo. -Esa noche suena divertida, comento con una sonrisa forzada. -Es genial que tengas planes.

Chris nota mi reacción y me mira con atención. ¿Te ocurre algo, Jill?

Intento ocultar mis celos, respondiendo con una risa nerviosa: -No, Chris, todo está bien. Solo me alegra que tengas planes emocionantes para el fin de semana.

Chris me observa un momento más, como si intentara descifrar mis emociones, pero luego asiente y cambia de tema. -Bueno, espero que puedas resolver esos asuntos en el ejército y disfrutar de tu viaje.

Le agradezco con una sonrisa sincera, tratando de dejar atrás esos celos que amenazan con salir a la luz. -Gracias, Chris. Lo aprecio. ¡Que tengas una buena noche con Forest!

Chris, intrigado, indaga más sobre el viaje: - ¿A dónde exactamente planeas ir?

Con una mirada reflexiva, comparto: -Mi antiguo escuadrón está en California. Pensaba tomar el vuelo de mañana en la mañana.

Chris asiente. -California, ¿eh? Eso es un largo viaje. ¿Viajarás sola o tienes algún acompañante?

Sonrío ante su preocupación y respondo con sinceridad: -Planeaba ir sola. Pero no te preocupes Chris el viaje solo será el fin de semana.

Chris, con expresión seria, agrega: -Entiendo, Jill. Pero no puedo evitar preocuparme. ¿Te importaría si me uno a ti en tu viaje? No me gusta la idea de que vayas sola.

No puedo evitar sorprenderme ante sus palabras. -Chris, eso es muy amable de tu parte. ¿Estás seguro? No quiero ser una carga. Además, habías dicho que saldrías con Forest.

Chris sonríe y responde: -Tranquila, Jill. Eso es para hoy, pero mañana tengo todo el día libre. Además, preferiría acompañarte y asegurarme de que llegues bien.

-No quisiera comprometerte, he escuchado que las parrandas con Forest son extenuantes, ya sabes, mucho alcohol y mujeres.

Chris levanta una ceja, visiblemente sorprendido por mi conocimiento en ese tema. -¿Ah, sí? ¿Y quién te ha contado todo eso?

-Es lo que se escuchaba en el ejército y Barry me ha contado algunas cosas, así que tranquilo ve y diviértete. Esto último lo digo con un tono diferente intentando ocultar mis celos ante la situación.

Chris arquea una ceja, notando mi reacción. -¿Barry te ha contado? ¿Qué sabes sobre nuestras salidas con Forest?

-Sobre Forest, sé que siempre tuvo fama de fiestero en el ejército, pero, sinceramente, nunca mantuve tanto contacto con él. A veces aparecía por la base con resaca y chupones.

Chris suelta una carcajada, sorprendido por la descripción. -Chupones, ¿en serio?

Asiento. -Sí, parece que también le gustaba llevarse recuerdos de sus noches divertidas. No sé de dónde los conseguía, pero siempre terminaba con algunos en su cuello.

Chris, riendo, comenta: -Eso sí que es peculiar. Nunca hubiera imaginado a Forest como el tipo de persona que colecciona chupones.

Trato de mantener la calma y asiento con naturalidad. - En cuánto a Barry ha contado algunas de sus experiencias en las salidas con Forest. Dice que son noches épicas llenas de diversión, alcohol y... compañía femenina.

Chris, con una expresión sorprendida, comenta: -Barry realmente no deja nada fuera, ¿verdad?

-Parece que no, también mencionó que, una vez se emborrachó tanto que ni siquiera fue a dormir a su casa, después de esa vez, Kathy le hizo dormir en el sofá por un buen tiempo.

Chris asiente. -Sí, recuerdo esa ocasión. Barry se quedó a dormir en mi departamento porque no quería enfrentar la furia de Kathy por verlo llegar en ese estado. Estuvo casi toda la noche triste y lamentándose por su error.

-¿Así que Barry se quedó contigo esa noche? Pregunte intrigada.

Chris asiente. -Sí, lo hice pasar la noche en mi sofá. Se la pasó triste y reflexivo, incluso llegó a soltar algunas lágrimas. No dejaba de repetir que Kathy realmente se molestaría, que se sentía mal por haberla decepcionado.

Sonreí imaginando la escena. -Debe haber sido un espectáculo ver a Barry en ese estado.

- Lo fue casi no me dejo dormir y los días siguientes a esa borrachera, Barry se sumió en la tristeza. Cada vez que podía, se retiraba a un rincón para llorar en privado. Kathy lo ignoraba, y la distancia entre ellos creció.

-Pobre Barry. No tenía idea de que las cosas se pusieron tan difíciles en casa.

Chris asiente con una pequeña sonrisa. - Después de unos días de tensión, Barry y Kathy lograron superar sus problemas. Fue un alivio verlos reconciliarse. Barry aprendió su lección, y desde entonces, ha sido más cauteloso con las borracheras.

-Más le vale si quiere evitar problemas con Kathy. Añadí pensando en lo difícil que debió ser para él esa situación.

Chris me mira con una mirada seria y agrega: - Jill, quiero que sepas que no todas nuestras salidas son tan salvajes como Barry puede hacerlo sonar. Forest puede ser un poco impulsivo, pero eso no significa que todas las noches sean así. Forest y yo solo buscamos relajarnos de vez en cuando.

Intento sonreír, aunque se nota una pizca de incomodidad. -Sí, lo entiendo. Cada uno tiene su forma de disfrutar del tiempo libre. No es que me preocupe, es solo que me pareció curioso saber más sobre las andanzas del equipo.

Chris, notando mi incomodidad, decide abordar el tema directamente. - Jill, ¿de verdad no te importa que salga con Forest y que nuestras salidas suenen tan... animadas?

Intento mantener la calma y respondo con una sonrisa forzada. - Chris, claro que no me importa. Cada uno tiene su manera de divertirse, y sé que no todas las salidas son como las que describen.

Chris me mira intensamente, como si buscara leer más allá de mis palabras. - Jill, no quiero que te sientas incómoda o preocupada por nuestras salidas. Si alguna vez te molesta, solo dímelo. Tú eres importante para mí y no quiero molestarte.

Sus palabras me tocan y, aunque trato de ocultar mis celos, no puedo evitar pensar en la posibilidad de Chris con otras mujeres.

No puedo evitar imaginar a Chris, rodeado de risas y luces tenues, tomando copas con Forest y otras mujeres atractivas. Un nudo se forma en mi estómago al pensar en él, tan atractivo y carismático, compartiendo momentos con ellas.

Imágenes se deslizan sin permiso en mi mente: Chris levantando su copa en un brindis, sonriendo mientras charla con una mujer. Las risas resuenan en mi cabeza, mezcladas con la música de fondo de un lugar animado. Intento alejar esas imágenes, pero persisten, como si mi subconsciente estuviera decidido a torturarme.

Me sacudo, tratando de despejar esas visiones intrusivas. La realidad choca contra mi imaginación, y me doy cuenta de que estas imágenes solo existen en mi mente. Chris es libre de disfrutar su fin de semana como quiera, y no tengo derecho a invadir sus momentos personales con mis inseguridades.

Chris percibe mi silencio y su mirada se vuelve más intensa. - Jill, no puedes ocultarme lo que realmente pasa. Hay algo en tu expresión que no me estás contando. ¿Estás segura de que estás bien?

Trago saliva, sintiendo la presión de sus ojos sobre mí. - Chris, de verdad, no es nada importante. Solo estoy pensando en el trabajo y en el viaje. Todo está bajo control.

Chris parece aceptar mi respuesta, pero su expresión aún muestra cierta inquietud. - Está bien, Jill. Solo quería asegurarme de que no te sintieras mal al respecto. No quiero que haya malentendidos entre nosotros.

Agradezco su preocupación, aunque por dentro, la duda y los celos siguen rondando mis pensamientos. - Gracias, Chris. Aprecio que te preocupes por cómo me siento.

Él asiente, pero hay algo en su mirada que me hace pensar que tal vez percibe algo más. Nos quedamos en silencio hasta que parece caer en cuenta que mi actitud se debe a los celos.

- Jill, escucha, mañana me encantaría acompañarte en tu viaje. Nada me haría más feliz que estar a tu lado.

Mis ojos se encuentran con los suyos, sorprendida por sus palabras. - Chris, no quiero ser una carga. Tienes planes y...

Él me interrumpe con suavidad. - Jill, mis planes pueden esperar. Prefiero ir contigo, además me encantaría ir a conocer California.

- ¿En serio, Chris? ¿Nunca has visitado California? - Pregunto con asombro, mirándolo con curiosidad mientras sigo procesando la idea de nuestro próximo viaje juntos.

Chris asiente con sinceridad. - Sí, Jill. Nunca tuve la oportunidad durante mi tiempo en la fuerza aérea. Nos movíamos muy poco de la base, y California nunca estuvo en la lista de destinos.

- Sabes, Chris, yo solo estuve en California una vez, y fue por una semana máximo antes de que nos trasladaran a Florida.

Chris parece intrigado. - ¿Florida también? ¿Has estado en muchos lugares?

Sonrío, asintiendo. - Sí, mi tiempo en las fuerzas especiales Delta me llevó a varios destinos. Pero California dejó una impresión especial en mí. Ahora, con tu compañía, será como redescubrirlo de una manera completamente diferente.

Chris se emociona ante la idea. - ¡Eso suena increíble, Jill! No puedo esperar para explorar California contigo. Además, tenerte como guía será todo un lujo.

Bromeo con una sonrisa. - Solo espero que mi sentido de orientación no nos falle. Podríamos terminar perdidos en alguna playa paradisíaca de California.

Chris ríe, disfrutando de la conversación. - Bueno, en ese caso, al menos estaremos perdidos juntos. Porque aunque no lo creas perderme contigo sería un honor.

La voz de Barry rompe el momento, sacándonos de nuestro trance. - Chicos, ¿alguno de ustedes tiene el informe del caso Torres? - Pregunta con voz soñolienta, evidencia de que se ha quedado dormido pero rápidamente cae en cuenta que Chris y yo estábamos frente a frente, cautivados el uno por el otro.

-Olvídenlo, después lo busco sigan en lo suyo, yo iré por café. Dijo con un tono apresurado y visiblemente avergonzado.

Sale casi corriendo de la oficina, dejándonos a Chris y a mí riendo por la situación.

Chris, aún con una sonrisa, pregunta: - ¿A qué hora paso por ti mañana, Jill?

-A las seis en mi departamento. Espero que seas puntual; la impuntualidad es una de esas cosas que realmente me molestan. Aquí tienes la dirección anotada en esta hoja.

Chris asiente con determinación. - Estaré puntual, Jill. No te preocupes, no pienso hacerte esperar.

La complicidad en su mirada hace que mi corazón lata un poco más rápido, y en ese instante, acepto la verdad que he estado evadiendo.

Ya lo sabía en lo más profundo de mi ser, pero ahora, finalmente, me permito reconocerlo: estoy enamorada de Chris Redfield.

Esta revelación, aunque esperada en cierta medida, me llena de una mezcla de alegría y sorpresa. Observo sus ojos, donde encuentro la calidez de una conexión especial que va más allá de lo profesional, mientras intento procesar la magnitud de este sentimiento que crece sin control.

En el silencio que sigue, solo puedo preguntarme cómo llegamos a este punto y qué significa para nuestro futuro.