- Pero porque no hablabas. Le pregunto una Ravenclaw de primer año de forma hosca
- No sé yo, tal vez porque vio a su madre morir de una forma muy traumática. Dijo un Hufflepuff de primer año con incredulidad
- No es para tanto. Aseguro la Ravenclaw restándole importancia
- Ella estuvo abrazando el cadáver de su madre por hora es obvio que para Luna si es para tanto. Dijo Colin indignado
- Por favor. Dijo la Ravenclaw de forma prospectiva
- Oye Rebeca no se le murió una mascota, fue su madre la que murió, puede que Lovegood no te caiga bien, pero esa no es razón para ser una maldita. Dijo una Slytherin de primer año molesta – Que tu no quieras a tu madre no significa que el resto de nosotros no queramos a nuestras madres. Aseguro la Slytherin de forma especial
- Que dijiste. Pregunto Rebeca indignada
- Ya escuchaste. Dijo la Slytherin molesta – Eres una cobarde solo molestas a Lovegood porque sabes que ella no se va a defender. Aseguro la Slytherin
- Es cierto solo se mete con ella porque Luna nunca le dice nada. Concordó Colin molesto
- Pues ustedes son tan malos como yo, ninguno hace nada y siempre se ríen. Aseguro Rebeca indignada
- Ya es suficiente, señorita Murphy después de hablare con usted sobro esto. Dijo Flitwick que parecía inusualmente enojado.
- Pero el profesor Flitwick. Protesto Rebeca a la defensiva
- Pero nada señorita Murphy. Dijo Flitwick molesto
- Me parece que deberíamos comenzar a leer el siguiente capítulo quien quiere hacer el honor. Pregunto Dumbledore que quería calmar la situación
- Yo lo haré. Anuncio McGonagall tomando el libro que le daba Hagrid mientras veía a Rebeca con severidad – El capítulo se llama El sombrero seleccionador. Leyó McGonagall con voz formal
- Profesora ya no se va a presentar nadie. Pregunto George desconcertado
- Me temo que no señor Weasley las presentaciones se terminaron por este libro. Informo Dumbledore
- Pero y donde esta Fred. Le pregunto el George joven preocupado al George mayor
- Es que teníamos que encargarnos de unas cosas en sortilegios Weasley así lanzamos una moneda para decidir quién venia y gane yo. Mintió el George mayor mientras hablaba con mucha rapidez
- Claro. Dijo Fred viendo al George mayor con mucha desconfianza
La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí. Tenía un rostro muy severo, y el primer pensamiento de Harry fue que se trataba de alguien con quien era mejor no tener problemas.
- De eso puede estar seguro señor Potter. Dijo la profesora McGonagall severamente
- Lo sé, profesora, créame. Aseguro Harry con vehemencia
- Pues no lo parece. Dijo McGonagall resentida – Con la cantidad de problemas en los que se mete pareciera que cree que puede tomarme a broma. Dijo McGonagall viendo a Harry con dureza
- No es así, se lo aseguro profesora. Dijo Harry apenado – Le juro que no lo hago a propósito. Aseguro Harry apenado
- Lo peor es que es verdad y sé que no lo hace a propósito. Aseguro McGonagall molesta
—Los de primer año, profesora McGonagall —dijo Hagrid.
—Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.
Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era tan grande que hubieran podido meter toda la casa de los Dursley en él.
Todos en el gran comedor sonrió con suficiencia y muchos veían a los Dursley burlones y algunos hasta de forma despectiva
- De verdad sus casas son más grandes que el gran comedor. Pregunto Dudley con incredulidad
- No, pero la mayoría de nosotros no tenemos ese aire de prepotencia y superioridad que tienen tus padres. Comento un Gryffindor de cuarto año
- Y eso lo hace gracioso. Pregunto Dudley desconcertado
- Si. Respondieron muchos divertidos
Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas como las de Gringotts, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores.
Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra. Harry podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha (el resto del colegio debía de estar allí), pero la profesora McGonagall llevó a los de primer año a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo. Se reunieron allí, más cerca unos de otros de lo que estaban acostumbrados, mirando con nerviosismo a su alrededor.
—Bienvenidos a Hogwarts —dijo la profesora McGonagall—. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estén aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que les toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa.
- Al menos que te equivoques en algo o que piensen mal de ti porque entonces se convierten en tus peores enemigos. Dijo Ron por lo bajo a lo que tanto Hermione como Harry asintieron de acuerdo con él
- Es cierto de las pocas cosas malas que tiene Hogwarts es que sus habitantes pueden ser imbéciles. Aseguro Hermione por lo bajo
- No puedo creer que tú dijeras eso por voluntad propia. Dijo Harry impresionado
- Se lo ganaron a pulso. Aseguro Hermione restándole importancia
- Ni que lo digas. Comento Ron de acuerdo con Hermione
- Un poco si la verdad. Dijo Harry de acuerdo con sus mejores amigos
"Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la Copa de las Casas, un gran honor. Espero que todos vosotros seáis un orgullo para la casa que os toque"
"La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible"
Sirius soltó un chillido de emoción mientras saltaba en su asiento como si fuera un niño pequeño y todos lo voltearon a ver como si estuviera loco.
- ¿Qué? no me vean así, vamos a leer como mi cachorro entro a Gryffindor. Dijo Sirius emocionado – Es el mejor día de mi vida. Aseguro Sirius sumamente emocionado
- Claro que entro a Gryffindor, Harry es MI hijo. Aseguro James con arrogancia mientras inflaba su pecho de orgullo
- Claro, porque yo solamente di a luz a Harry y lo traje a este mundo. Dijo Lily indignada
- Lo siento, Harry es nuestro hijo y por eso va a ser Gryffindor. Corrigió James asustado
Harry se sentía muy incómodo y asustado nunca le había dicho a nadie a excepción de Dumbledore que el sobrero seleccionador había considerado seriamente enviarlo a Slytherin, ni siquiera a Ron y a Hermione y ahora todo el gran comedor iba a leerlo, incluyendo a sus padres, abuelos, Sirius, Remus, los Weasley y McGonagall, al fin tenía amigos y una familia que lo querían y ahora iban a odiarlo porque iba a quedar en Slytherin, pensó Harry muy triste.
Los ojos de la profesora se detuvieron un momento en la capa de Neville, que estaba atada bajo su oreja izquierda, y en la nariz manchada de Ron. Con nerviosismo, Harry trató de aplastar su cabello.
- Le aseguro señor Potter que después de siete lidiando con el cabello de su padre no espero verlo jamás peinado. Aseguro McGonagall amargamente
- Usted lidiaba con el cabello de mi padre. Pregunto Harry confundido
- Si, lo peine, use pociones y un montón de productos muggle y jamás duro peinado más de tres minutos. Dijo McGonagall frustrada y tanto Fleamont como James la veían burlones al igual que todos los que conocían el cabello Potter – Al final termine por rendirme. Aseguro McGonagall resignada
- Ojalá hubiera escuchado eso hace años. Se quejó la Hermione mayor
- Si, todos los jalones de pelo que me hubieras ahorrado. Dijo el Harry mayor quejumbroso
- Llorón. Dijo la Hermione mayor burlona
- Casi me dejas calvo. Se quejó el Harry mayor indignado mientras el Ron mayor se reía a carcajada
- Todavía me acuerdo como te quejabas Harry parecía que querías llorar. Dijo el Ron mayor a carcajada
- A claro búrlate de mi dolor. Dijo el Harry mayor indignado
- Eso hago que no vez. Dijo el Ron mayor riéndose
- Y te dices mi mejor amigo. Dijo el Harry mayor ofendido
- Lo soy y eso me da el derecho divino de burlarme de ti todo lo que yo quiera. Aseguro el Ron mayor
- Nada más recuerda que es reciproco. Le recordó el Harry mayor en tono de advertencia
—Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia —dijo la profesora McGonagall—. Por favor, esperad tranquilos.
Salió de la habitación. Harry tragó con dificultad.
—¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? —preguntó a Ron.
—Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho, pero creo que era una broma.
- Es en serio. Pregunto Bill molesto
- Por qué demonios lo molestan. Pregunto Charlie enojado
- Él nos deja. Dijo Fred burlón
- Es muy crédulo. Aseguro George divertido
- Tal vez porque tenía 11 años. Dijo Percy con cierta indignación
- Lo sentimos Ronnie. Se disculpó George fastidiado
- Si, perdónanos. Dijo Fred también fastidiado
- Su disculpa es más falsa que un galeón de plata. Dijo Ron por lo bajo
El corazón de Harry dio un terrible salto. ¿Una prueba? ¿Delante de todo el colegio? Pero él no sabía nada de magia todavía... ¿Qué haría? No esperaba algo así, justo en el momento en que acababan de llegar. Miró temblando a su alrededor y vio que los demás también parecían aterrorizados. Nadie hablaba mucho, salvo Hermione Granger, que susurraba muy deprisa todos los hechizos que había aprendido y se preguntaba cuál necesitaría.
- Estaba tan nerviosa que pensé que iba a vomitar. Dijo Hermione haciendo una cara de desagrado
- Yo pensé que me desmayaba. Aseguro Ron divertido
- Yo sentí que me desmayaba. Dijo Harry divertido
Harry intentó no escucharla. Nunca había estado tan nervioso, nunca, ni siquiera cuando tuvo que llevar a los Dursley un informe del colegio que decía que él, de alguna manera, había vuelto azul la peluca de su maestro.
- Y me podrías explicar Harry James Potter como por que volviste azul la peluca de tu maestro. Le pregunto Lily muy molesta
- Por qué me regaño enfrente de todos mis compañeros por no llevar un material que tío Vernon y tía Petunia no me quisieron comprar porque dijeron que era un desperdicio de dinero. Dijo Harry apenado agachando la cabeza – No fue a propósito. Aseguró Harry a la defensiva
- Por que no me sorprende. Dijo Lily indignada
Mantuvo los ojos fijos en la puerta. En cualquier momento, la profesora McGonagall regresaría y lo llevaría a su juicio final.
- Porque tiene que ser tan pesimista señor Potter. Dijo McGonagall frustrada
- No soy pesimista. Aseguro Harry a la defensiva
- Acostúmbrese profesora McGonagall él es así siempre. Dijo Ron frustrado
- Siempre. Recalco Hermione mientras Harry los veía ofendido a ambos
- No es cierto. Dijo Harry indignado
- El otro día te pusiste triste por que se te cayó tu tarta de melaza y estuviste de mala todo el día. Le recordó Ron burlón
- Es mi tarta favorita. Aseguro Harry a la defensiva
- Cuando se te calló la tarta había más en la mesa pudiste tomar otra. Dijo Harry burlón
- Y no me lo pudieron decir, estuve triste hasta la cena. Se quejó Harry indignado
- Pero si yo te puse otra tarta de melaza en el plato. Dijo Ron divertido
- Ni cuenta te diste porque ya estabas en modo pesimista. Aseguro Hermione divertida
- En serio soy tan pesimista. Pregunto Harry sorprendido
- Claro que sí. Dijeron Ron y Hermione
Entonces sucedió algo que le hizo dar un salto en el aire... Muchos de los que estaban atrás gritaron.
—¿Qué es...?
Resopló. Lo mismo hicieron los que estaban alrededor. Unos veinte fantasmas acababan de pasar a través de la pared de atrás.
- Les encanta hacer eso. Aseguro James divertido
- Y luego fingen sorpresa como si no lo tuvieran planeado. Aseguro Remus divertido
- Es divertido. Aseguro Sirius sumamente divertido
- Aquí hay fantasmas. Pregunto Verónica asustada
- Sí y un montón. Respondió Ron simplemente
- Algunos más fastidiosos que otros. Aseguro Harry
- Pero no dan miedo. Aseguro Hermione
De un color blanco perla y ligeramente transparentes, se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros, casi sin mirar a los de primer año. Por lo visto, estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo y pequeño, decía:
—Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad...
—Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece? Nos ha dado mala fama a todos y, usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad... ¿Y qué estáis haciendo todos vosotros aquí?
El fantasma, con gorguera y medias, se había dado cuenta de pronto de la presencia de los de primer año.
Nadie respondió.
—¡Alumnos nuevos! —dijo el Fraile Gordo, sonriendo a todos—. Estáis esperando la selección, ¿no?
Algunos asintieron.
—¡Espero veros en Hufflepuff —continuó el Fraile—. Mi antigua casa, ya sabéis.
- Siempre me agradó el fraile gordo. Dijo Dora alegremente
- Si, es muy amable y muy divertido también. Aseguro Emma
—En marcha —dijo una voz aguda—. La Ceremonia de Selección va a comenzar.
La profesora McGonagall había vuelto. Uno a uno, los fantasmas flotaron a través de la pared opuesta.
—Ahora formad una hilera —dijo la profesora a los de primer año— y seguidme.
Con la extraña sensación de que sus piernas eran de plomo, Harry se puso detrás de un chico de pelo claro, con Ron tras él. Salieron de la habitación, volvieron a cruzar el vestíbulo, pasaron por unas puertas dobles y entraron en el Gran Comedor.
Harry nunca habría imaginado un lugar tan extraño y espléndido. Estaba iluminado por miles y miles de velas, que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En las mesas había platos, cubiertos y copas de oro. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde se sentaban los profesores. La profesora McGonagall condujo allí a los alumnos de primer año y los hizo detener y formar una fila delante de los otros alumnos, con los profesores a sus espaldas. Los cientos de rostros que los miraban parecían pálidas linternas bajo la luz brillante de las velas. Situados entre los estudiantes, los fantasmas tenían un neblinoso brillo plateado. Para evitar todas las miradas, Harry levantó la vista y vio un techo de terciopelo negro, salpicado de estrellas. Oyó susurrar a Hermione: «Es un hechizo para que parezca como el cielo de fuera, lo leí en Historia de Hogwarts».
Era difícil creer que allí hubiera techo y que el Gran Comedor no se abriera directamente a los cielos.
Harry bajó la vista rápidamente, mientras la profesora McGonagall ponía en silencio un taburete de cuatro patas frente a los de primer año. Encima del taburete puso un sombrero puntiagudo de mago. El sombrero estaba remendado, raído y muy sucio. Tía Petunia no lo habría admitido en su casa.
- Más bien el sombrero no habría querido estar en su casa. Aseguro un Slytherin de quinto año con desagrado y muchos asintieron de acuerdo con él
- El pobre tendría pesadillas. Aseguro un Ravenclaw de quinto año
- Y quien no. Dijo una Hufflepuff de sexto año
Tal vez tenían que intentar sacar un conejo del sombrero
- Por qué sacarían un conejo del sombrero. Pregunto un Ravenclaw de cuarto año desconcertado
- Es un truco de magia que hacen los magos muggle. Explico Harry simplemente
- Pero los muggle no hacen magia por eso son muggle. Aseguro un Slytherin de cuarto año confundido
- No hacen magia es un truco. Aclaro Hermione – Una ilusión. Explico Hermione
- Pero porque un conejo. Pregunto una Gryffindor de cuarto año confundida
- Abecés usan palomas. Comento Verónica – O mariposas. Dijo Verónica
- Y no los lastiman. Pregunto una Hufflepuff de segundo año preocupada
- No lo creo. Dijo Verónica
- Los muggles son muy raros. Comento un Slytherin de cuarto año
Pensó Harry algo irreflexivamente, eso era lo típico de... Al darse cuenta de que todos los del comedor contemplaban el sombrero, Harry también lo hizo. Durante unos pocos segundos, se hizo un silencio completo. Entonces el sombrero se movió. Una rasgadura cerca del borde se abrió, ancha como una boca, y el sombrero comenzó a cantar:
- El sombrero canta. Pregunto Jean asombrada
- Como canta un sombrero. Pregunto John desconcertado
- Es un sombrero encantado. Dijo Hermione con simpleza
Oh, podrás pensar que no soy bonito,
pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mí mismo si puedes encontrar
un sombrero más inteligente que yo.
Puedes tener bombines negros,
sombreros altos y elegantes.
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts
y puedo superar a todos.
No hay nada escondido en tu cabeza
que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.
Así que pruébame y te diré
dónde debes estar.
Puedes pertenecer a Gryffindor,
donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad
ponen aparte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff,
donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff
de verdad no temen el trabajo pesado.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,
si tienes una mente dispuesta,
porque los de inteligencia y erudición
siempre encontrarán allí a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin
harás tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio
para lograr sus fines.
¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).
Porque soy el Sombrero Pensante.
- La canción es distinta a la nuestra. Dijo Sirius sorprendido
- Claro que sí, el sombrero se pasa todo el año escolar pensando en la canción del año siguiente. Aclaro Dumbledore
- Las ventajas de tener mucho tiempo libre. Comento Remus con interés
Todo el comedor estalló en aplausos cuando el sombrero terminó su canción. Éste se inclinó hacia las cuatro mesas y luego se quedó rígido otra vez.
—¡Entonces sólo hay que probarse el sombrero! —susurró Ron a Harry—. Voy a matar a Fred.
- Lo siento Ronnie. Dijo Fred riéndose
- Está bien, no importa. Dijo el Ron mayor quitándole importancia
- No, no está bien, ellos siempre me molestan. Dijo el Ron joven molesto
- No, esta bien fue una broma sin importancia. Aseguro el Ron mayor habían pasado cinco años desde la muerte de Fred y Ron haría cualquier cosa por que su hermano le volviera a hacer una de sus bromas
- Igual discúlpame Ronnie. Dijo Fred sin darle mucha importancia
- Ya que. Dijo el Ron menor de mala gana
Harry sonrió débilmente. Sí, probarse el sombrero era mucho mejor que tener que hacer un encantamiento, pero habría deseado no tener que hacerlo en presencia de todos. El sombrero parecía exigir mucho, y Harry no se sentía valiente ni ingenioso ni nada de eso, por el momento. Si el sombrero hubiera mencionado una casa para la gente que se sentía un poco indispuesta, ésa habría sido la suya.
- Como la de todos, cielo. Dijo Euphemia comprensiva
- Sentía que iba a vomitar. Aseguro Harry
- Yo de hecho vomite. Aseguro Fleamont divertido
- En serio. Pregunto James impresionado
- Si detrás de una columna. Aseguro Fleamont divertido
La profesora McGonagall se adelantaba con un gran rollo de pergamino.
—Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen —dijo—. ¡Abbott, Hannah!
Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila, se puso el sombrero, que la tapó hasta los ojos, y se sentó. Un momento de pausa.
— ¡HUFFLEPUFF! —gritó el sombrero.
Todos los Hufflepuff aplaudieron emocionados y algunos incluso volvieron a felicitar a Hannah como si acabaran de ser seleccionada para Hufflepuff
La mesa de la derecha aplaudió mientras Hannah iba a sentarse con los de Hufflepuff. Harry vio al fantasma del Fraile Gordo saludando con alegría a la niña.
—¡Bones, Susan!
— ¡HUFFLEPUFF! —gritó otra vez el sombrero, y Susan se apresuró a sentarse al lado de Hannah.
—¡Boot, Terry!
— ¡RAVENCLAW!
Ahora los Ravenclaw fueron los que aplaudieron y le dieron palmadas de felicitación a Terry que sonrió con orgullo
La segunda mesa a la izquierda aplaudió esta vez. Varios Ravenclaws se levantaron para estrechar la mano de Terry, mientras se reunía con ellos.
Brocklehurst, Mandy también fue a Ravenclaw, pero Brown, Lavender resultó la primera nueva Gryffindor
Los Gryffindor gritaron de emoción y Seamus le dio unas palmadas a Lavender que casi la tiran al suelo a lo que Lavender respondió golpeándolo en el hombro
En la mesa más alejada de la izquierda, que estalló en vivas. Harry pudo ver a los hermanos gemelos de Ron, silbando.
Bulstrode, Millicent fue a Slytherin.
Los Slytherin aplaudieron mucho más alto que las otras casas, incluso sonaba algo exagerado y vitorearon el nombre de Millicent a lo que ella sonrió con orgullo
Tal vez era la imaginación de Harry, después de todo lo que había oído sobre Slytherin, pero le pareció que era un grupo desagradable.
Los Slytherin vieron indignados a Harry que trato con todas sus fuerzas de ignorarlos, pero al final decidido hacerlo
- Perdón, pero es como con Hufflepuff lo único que yo sabía de Slytherin era que esa era la casa de Voldemort y que a Malfoy le gustaba. Aseguro Harry – Y perdón, pero lo último que quería era estar en la misma casa que el asesino de mis padres. Comento Harry y muchos lo vieron de forma comprensiva
- No te culpo. Acepto una Slytherin de quinto año
Comenzaba a sentirse decididamente mal. Recordó lo que pasaba en las clases de gimnasia de su antiguo colegio, cuando se escogían a los jugadores para los equipos. Siempre había sido el último en ser elegido, no porque fuera malo, sino porque nadie deseaba que Dudley pensara que lo querían.
—¡Finch-Fletchley, Justin!
— ¡HUFFLEPUFF!
Harry notó que, algunas veces, el sombrero gritaba el nombre de la casa de inmediato, pero otras tardaban un poco en decidirse.
—Finnigan, Seamus. —El muchacho de cabello arenoso, que estaba al lado de Harry en la fila, estuvo sentado un minuto entero, antes de que el sombrero lo declarara un Gryffindor.
—Granger, Hermione.
De la mesa de Gryffindor se escuchó un grito de júbilo aun mayor, aplaudieron con ganas y felicitaron a Hermione que sonrió complacida
Hermione casi corrió hasta el taburete y se puso el sombrero, muy nerviosa.
— ¡GRYFFINDOR! —gritó el sombrero. Ron gruñó.
- Ronald discúlpate con Hermione. Le exigió Molly a Ron que la estaba ignorando completamente porque se había empezado a disculpar con Hermione en el momento que se leyó esa línea
- Lo siento Hermione, te aseguro que ya no pienso igual. Aseguro Ron de manera insistente
- No importa Ron. Dijo Hermione divertida – Pero tendrá algo que ver con que te ayudo a hacer tu tarea. Le pregunto Hermione burlona
- Claro que no. Se defendió Ron ofendido
- Claro que sí. Se burló Harry y Ron lo volteo a ver muy mal – Es broma Ron. Dijo Harry alzando los brazos en son de paz
- Lo sé, solamente te molesto Ron. Dijo Hermione divertida
- Y se dicen mis amigos. Dijo Ron ofendido
Un horrible pensamiento atacó a Harry, uno de aquellos horribles pensamientos que aparecen cuando uno está muy intranquilo. ¿Y si a él no lo elegían para ninguna casa? ¿Y si se quedaba sentado con el sombrero sobre los ojos, durante horas, hasta que la profesora McGonagall se lo quitara de la cabeza para decirle que era evidente que se habían equivocado y que era mejor que volviera en el tren?
- En serio señor Potter porque siempre tiene que ser tan pesimista. Pregunto McGonagall frustrada
- Porque es su naturaleza profesora. Dijo Hermione resignada
- Saben tengo la teoría personal de que si Harry no es pesimista su cabeza podría explotar. Dijo Ron burlón mientras simulaba una explosión con las manos
- Hey, eso no es cierto. Se quejó Harry ofendido
- Probablemente sí. Dijo Hermione divertida
Cuando Neville Longbottom, el chico que perdía su sapo, fue llamado, se tropezó con el taburete. El sombrero tardó un largo rato en decidirse. Cuando finalmente gritó: ¡GRYFFINDOR!, Neville salió corriendo, todavía con el sombrero puesto, y tuvo que devolverlo, entre las risas de todos, a MacDougal, Morag.
Malfoy se adelantó al oír su nombre y de inmediato obtuvo su deseo: el sombrero apenas tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN!
Malfoy fue a reunirse con sus amigos Crabbe y Goyle, con aire de satisfacción.
Ya no quedaba mucha gente.
Moon... Nott... Parkinson... Después unas gemelas, Patil y Patil... Más tarde Perks, Sally-Anne... y, finalmente:
—¡Potter, Harry!
- Aquí viene veremos como el cachorro entro a Gryffindor. Dijo Sirius emocionado, Harry se veía muy preocupado
Mientras Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron súbitamente como fuegos artificiales.
—¿Ha dicho Potter?
—¿Ese Harry Potter?
- No, el Harry Potter que está sentado con los Ravenclaw. Dijo Remus burlón y alguno voltearon a ver hacia los sillones donde estaban sentados los Ravenclaw y el resto se rio
- No puedo creer que volteara. Dijo Sirius burlón
Lo último que Harry vio, antes de que el sombrero le tapara los ojos, fue el comedor lleno de gente que trataba de verlo bien. Al momento siguiente, miraba el oscuro interior del sombrero. Esperó.
—Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo.
- Todo un Gryffindor. Dijo James con orgullo
- El cachorro ya tiene edad para ser un Gryffindor. Dijo Sirius conmovido
- Aún recuerdo cuando era un pequeño bebé. Dijo Remus nostálgico
- En verdad creció muy rápido. Dijo Lily conmovida – Y nos lo perdimos. Dijo Lily triste
- Lo veremos esta vez. Le aseguro James en forma de consuelo
Tampoco la mente es mala.
- Harry podría ser un Ravenclaw. Aseguro Lily orgullosa
- Heredo tu cerebro. Aseguro James con orgullo
- Lo bueno que no fue el tuyo. Dijo Sirius con una sonrisa burlona en la cara a lo que James respondió dándole un puñetazo en el brazo
Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo
- Sería un muy buen Hufflepuff. Dijo Ted impresionado
- Creo que encajaría bien en cualquier casa, es muy curioso. Aseguro Andrómeda con interés
Esto es muy interesante... Entonces, ¿dónde te pondré?
Harry se aferró a los bordes del taburete y pensó: «En Slytherin no, en Slytherin no.»
Se oyeron quejas de indignación desde los sillones de Slytherin, hubo protestas e incluso algunos insultos hacia Harry
- No estarías a la altura Potter. Aseguro Malfoy de forma despectiva
—En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza. No hay dudas, ¿verdad?
Harry volteo a ver a su familia aterrado y blanco como el papel, no sabia que hacer y no sabía cómo iban a reaccionar sus amigos y su familia ante la idea de que pudiera pertenecer a Slytherin
- Lo lamento, no quería estar en Slytherin. Se disculpó Harry con la voz entre cortada
- Está bien Harry. Dijo Lily quitándole importancia
- Incluso si fueras Slytherin te seguiríamos amando. Aseguro James
- Claro que si cachorro, incluso aunque fueras una serpiente tú seguirías siendo mi cachorro. Dijo Sirius dulcemente – Aunque agradezco que no se pueda cambiar de casa. Le dijo Sirius a James por lo bajo a lo que James asintió de acuerdo y Harry se veía muy aliviado
- En serio no les hubiera importado que Potter quedara en Slytherin. Pregunto un Slytherin de cuarto año con interés
- Independientemente de la casa hay buenas personas o malas personas y Harry es una buena persona. Aseguro Lily restándole importancia
Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!
Los Gryffindor volvieron a aplaudir emocionados, Fred y George le revolvieron el cabello a Harry emocionados e incluso le dieron un abrazo rápido
- Tenemos a Potter, tenemos a Potter. Festejaron Fred y George a lo que los merodeadores y los gemelos Prewett se unieron
- Me han tenido por dos años y ya les causo indiferencia. Les recordó Harry divertido
Harry oyó al sombrero gritar la última palabra a todo el comedor. Se quitó el sombrero y anduvo, algo mareado, hacia la mesa de Gryffindor. Estaba tan aliviado de que lo hubiera elegido y no lo hubiera puesto en Slytherin, que casi no se dio cuenta de que recibía los saludos más calurosos hasta el momento. Percy el prefecto se puso de pie y le estrechó la mano vigorosamente, mientras los gemelos Weasley gritaban: «¡Tenemos a Potter! ¡Tenemos a Potter!» Harry se sentó en el lado opuesto al fantasma que había visto antes. Éste le dio una palmada en el brazo, dándole la horrible sensación de haberlo metido en un cubo de agua helada.
- La sensación es horrible. Dijo James mientras lo recorría un escalofrío
- Es como aventarse a un lago congelado. Concordó Remus
- Y luego los huesos te duelen toda la noche. Se quejó Sirius mientras un escalofrío le recorría el cuerpo
Podía ver bien la mesa de los profesores. En la punta, cerca de él, estaba Hagrid, que lo miró y levantó los pulgares. Harry le sonrió. Y allí, en el centro de la mesa, en una gran silla de oro, estaba sentado Albus Dumbledore. Harry lo reconoció de inmediato, por el cromo de las ranas de chocolate. El cabello plateado de Dumbledore era lo único que brillaba tanto como los fantasmas. Harry también vio al profesor Quirrell, el nervioso joven del Caldero Chorreante. Estaba muy extravagante, con un gran turbante púrpura.
- Ese hombre no me agrada. Dijo Remus molesto a lo que Sirius y James se burlaron
- Quirrell no te agrada solamente porque no es un buen profesor. Aseguro Sirius poniendo los ojos en blanco
- Le dijo a Harry que no necesitaba Defensas Contra las Artes Obscuras lo detesto. Aseguro Remus indignado
- Si es medio idiota. Acepto James
- Medio idiota. Pregunto Remus indignado – Es un idiota completo. Aseguro Remus cruzándose de brazos enojado
- Adivino señor usted quiere ser profesor. Le pregunto Emma divertida
- Es el sueño de su vida. Aseguro Sirius divertido
- No solo eso quiere ser profesor de Defensas Contra las Artes Obscuras. Aseguro James
- Con razón le molesta tanto el profesor Quirrell. Comento Emma divertida
Y ya quedaban solamente tres alumnos para seleccionar. A Turpin, Lisa le tocó Ravenclaw, y después le llegó el turno a Ron. Tenía una palidez verdosa y Harry cruzó los dedos debajo de la mesa.
- Ustedes dos son tan adorables. Dijeron la gran mayoría de las chicas, aunque algunas de forma burlonas
- Gracias amigo. Dijo Ron por lo bajo
- Fue la cruzada de dedos más afortunada de mi vida. Aseguro Harry divertido
- Me conmueves. Aseguro Ron divertido
Un segundo más tarde, el sombrero gritó: ¡GRYFFINDOR!
Harry aplaudió con fuerza, junto con los demás, mientras que Ron se desplomaba en la silla más próxima.
—Bien hecho, Ron, excelente —dijo pomposamente Percy Weasley, por encima de Harry, mientras que Zabini, Blaise era seleccionado para Slytherin. La profesora McGonagall enrolló el pergamino y se llevó el Sombrero Seleccionador.
Harry miró su plato de oro vacío. Acababa de darse cuenta de lo hambriento que estaba. Los pasteles le parecían algo del pasado.
Albus Dumbledore se había puesto de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que verlos allí.
—¡Bienvenidos! —dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Los alumnos se ríen divertidos a lo que Dumbledore sonrió divertido y tanto los Evans como los Granger voltearon al director confundidos y los Dursley como si estuviera loco
- Y él es el director del colegio. Pregunto Jean viendo a Dumbledore con preocupación
- Estas tan loco que a los padres les preocupa que estés a cargo de sus hijos. Dijo Ojo loco riéndose a carcajadas
Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y vitorearon. Harry no sabía si reír o no.
—Está... un poquito loco, ¿no? —preguntó con aire inseguro a Percy.
- Harry James Potter discúlpate con el director en este mismo momento. Le ordenaron su abuela, su madre y la señora Weasley molestas
- Lo lamento profesor Dumbledore. Le dijo Harry apenado con Dumbledore
- No se disculpe señor Potter la verdad es que si estoy como muchos dirían un poco loco. Dijo Dumbledore sonriendo
- Un poco. Dijo Ojo loco burlón a lo que los profesores intentaron suprimir una sonrisa divertida
—¿Loco? —dijo Percy con frivolidad—. ¡Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí. ¿Patatas, Harry?
- Percival Ignatius Weasley discúlpate con el director en este momento. Le ordeno Molly muy molesta
- Lamento haber dicho que si estaba un poco loco profesor Dumbledore. Dijo Percy apenado
- Despreocúpese señor Weasley yo soy un genio y la verdad todos los genios estamos un poco locos. Aseguro Dumbledore quitándole importancia
- Modestia aparte. Dijo Flitwick burlón
- Yo firmo tus cheques Filius. Le recordó Dumbledore con un tono de voz cantarín y muchos se rieron
Harry se quedó con la boca abierta. Los platos que había frente a él de pronto estuvieron llenos de comida. Nunca había visto tantas cosas que le gustara comer sobre una mesa: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate y, por alguna extraña razón, bombones de menta.
- Ya me dio hambre. Dijo Ron haciendo una mueca
- Tu siempre tienes hambre Ronald. Dijo Hermione cansada
- Pero si ya es hora del almuerzo. Dijo Ron quejumbroso
- Comeremos después de este capítulo. Anuncio Dumbledore
- Genial. Dijo Ron complacido
Los Dursley nunca habían matado de hambre a Harry, pero tampoco le habían permitido comer todo lo que quería. Dudley siempre se servía lo que Harry deseaba, aunque no le gustara.
Muchos vieron con odio a Dudley y este se encogió en su asiento rojo de la vergüenza
- Eso es mezquino. Aseguró Verónica con desagrado
- Me parecía gracioso. Aseguro Dudley apenado
- Pues vaya sentido del humor. Dijo Verónica con desagrado
Sirius llenó su plato con un poco de todo, salvo los bombones de menta, y comenzó a comer. Todo estaba delicioso.
—Eso tiene muy buen aspecto —dijo con tristeza el fantasma de la gola, observando a Sirius mientras éste cortaba su filete.
—¿No puede...?
- Claro que no, es un fantasma. Dijo Sirius burlón
- Y yo que iba a saber. Dijo Harry a la defensiva – Literalmente me había enterado que existían hace 10 minutos. Le recordó Harry
—No he comido desde hace unos quinientos años —dijo el fantasma—. No lo necesito, por supuesto, pero uno lo echa de menos. Creo que no me he presentado, ¿verdad? Sir Nicholas de Mimsy-Porpington a su servicio. Fantasma Residente de la Torre de Gryffindor.
—¡Yo sé quién es usted! —dijo súbitamente Ron—. Mi hermano me lo contó. ¡Usted es Nick Casi Decapitado!
—Yo preferiría que me llamaran Sir Nicholas de Mimsy... —comenzó a decir el fantasma con severidad, pero lo interrumpió Seamus Finnigan, el del pelo color arena.
—¿Casi Decapitado? ¿Cómo se puede estar casi decapitado?
Sir Nicholas pareció muy molesto, como si su conversación no resultara como la había planeado.
- Pobre Sir Nicholas. Se lamentó Lily
- Claro que no le encanta que le hagan es pregunta. Aseguro James divertido
- Y le encanta que le digan casi decapitado. Aseguro Remus divertido
- Solo que es algo dramático. Aseguro Sirius
—Así —dijo enfadado. Se agarró la oreja izquierda y tiró. Toda su cabeza se separó de su cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra. Era evidente que alguien había tratado de decapitarlo, pero que no lo había hecho bien.
Los Dursley se pusieron pálidos como una hoja, los Evans y los Granger se pusieron caras de horror y Verónica y Dudley tenían las caras verdes como si quisieran vomitar.
- Se quita la cabeza. Pregunto Verónica con la cara verde y casi en susurros
- No, solo se la cuelga. Le explico Hermione con tranquilidad
- Y eso es mejor. Pregunto Dudley pálido como una hoja
- No, pero te acostumbras. Aseguro Harry restándole importancia
Pareció complacido ante las caras de asombro y volvió a ponerse la cabeza en su sitio, tosió y dijo—: ¡Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar. ¡Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas!
- Seis veces, Slytherin gano seis veces. Dijo James horrorizado en un susurro parecía que estaba a punto de darle un infarto
- Slytherin ganó la copa de las casas seis veces, de seguro es una pesadilla. Dijo Sirius atónito y aterrado
- Me va a dar un infarto. Aseguro Remus presionándose el pecho con fuerza
- Como demonios es eso posible, como es que Slytherin gano seis veces la copa de las casas. Pregunto Lily muy molesta a lo que los merodeadores y muchos que la conocían la voltearon a ver sorprendidos – ¿Qué? no me vean así, soy una Gryffindor y que Slytherin haya ganado seis años seguidos la copa de las casas me produce náuseas. Dijo Lily con desagrado
- Es una deshonra. Aseguro Fleamont horrorizado y luego volteo a James, lo sujeto de la túnica y en voz baja le dijo – Jamás la dejes ir Jaime. Le dijo Fleamont a James señalando a Lily
- Jamás. Aseguro James con orgullo
El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin.
Harry miró hacia la mesa de Slytherin y vio un fantasma horrible sentado allí, con ojos fijos y sin expresión, un rostro demacrado y las ropas manchadas de sangre plateada. Estaba justo al lado de Malfoy que, como Harry vio con mucho gusto, no parecía muy contento con su presencia.
- Es un fantasma cubierto de sangre y envuelto en cadenas tu tampoco estarías contento en su presencia. Aseguro Draco a la defensiva
- No, pero si yo estuviera en tu lugar a ti también te daría gusto. Aseguro Harry de forma burlesca
—¿Cómo es que está todo lleno de sangre? —preguntó Seamus con gran interés.
—Nunca se lo he preguntado —dijo con delicadeza Nick Casi Decapitado.
- Porque ese fantasma está cubierto de sangre señor. Pregunto Verónica con interés a Dumbledore
- No lo sé jamás me he atrevido a preguntárselo. Aseguro Dumbledore con cierta cautela
- Al Varón Sanguinario hay que tenerle respeto. Aseguro Seamus con vehemencia
Cuando hubieron comido todo lo que quisieron, los restos de comida desaparecieron de los platos, dejándolos tan limpios como antes. Un momento más tarde aparecieron los postres. Trozos de helados de todos los gustos que uno se pudiera imaginar, pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche...
Mientras Harry se servía una tarta, la conversación se centró en las familias.
—Yo soy mitad y mitad —dijo Seamus—. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él.
Los demás rieron.
—¿Y tú, Neville? —dijo Ron.
—Bueno, mi abuela me crio y ella es una bruja —dijo Neville—, pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí.
- Eso es horrible. Dijo Lily horrorizada
- Como que el tío Algie te asustaba para sacarte magia. Le pregunto Alice molesta
- Solo abecés. Mintió Neville nervioso
- Oh, pero me va a escuchar. Aseguro Alice muy enojada
- Cálmate amor. Le dijo Frank con cautela
- Tú cálmate. Dijo Alice muy molesta – Que es tu tío, es un imbécil desde siempre. Aseguro Alice malhumorada
Una vez casi me ahoga
- Pero que, él hizo que. Pregunto Alice muy enojada – Casi lo ahoga Frank. Le reclamo Alice a su esposo
- Tranquilízate Alice, todo eso va a cambiar, criaremos a Neville y no permitiremos nada de eso. Aseguro Frank de forma tranquilizadora
- Y después de eso tu tío Algie no se va a acercar a Neville. Aseguro Alice furiosa
- Señor Longbottom eso es verdad. Pregunto McGonagall muy enojada
- En realidad, no tiene importancia profesora McGonagall. Aseguro Neville con cautela
- Señor Longbottom respóndame ahora. Le ordeno McGonagall furiosa
- Hay profesora por favor. Dijo Neville indeciso
- Señor Longbottom. Grito McGonagall sumamente frustrada
- Si es verdad. Aseguro Neville con cautela
- Ya hablare yo con su abuela y su tío de lo que es y no es apropiado hacer con un niño. Aseguro Minerva tan molesta que los profesores que estarán sentados a su lado se alejaron de ella asustados
- Pobre Algie si sale vivo de esa conversación no volverá a ser el mismo. Le dijo Flitwick riendo divertido a Dumbledore
- Justo ahora estoy muy contento de no ser él. Aseguro Dumbledore divertido
- Y no lo éstas siempre. Le pregunto Ojo loco desconcertado – Algie es un bobo simplón que se la pasa devorando pasteles y merengues. Aseguro Ojo loco de forma algo despectiva
- Tiene una vida simple. Aseguro Dumbledore restándole importancia
- Demasiado simple diría yo. Aseguro Ojo loco con desdén
Cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool, pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años. El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó. Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle.
- Voy a matar a tu tío Algie. Le aseguro Alice a Frank furiosa
- Descuida cariño yo voy a ayudarte. Dijo Frank también furioso
- Descuiden no importa, en verdad no me paso nada. Aseguro Neville tratando de tranquilizar a todos, pero, no funciono para nada
- Por pura suerte señor Longbottom, pero usted pudo haber muerto. Le aclaro McGonagall a Neville que estaba muy desconcertado
- Los magos deberían tener algún sistema de protección infantil. Aseguro Jean frustrada
- Si que lo hay es la Comisión de Protección de la Infancia Mágica. Aseguro Fudge a la defensiva
- Pues no es muy eficiente que digamos. Aseguro John indignado – Vamos en los primeros siete capítulos de una saga de libros y ya sabemos de dos niños en situación de maltrato. Dijo John molesto
- Y considerando la densidad de la población mágica, sinceramente es casi un insulto. Comento Grace algo molesta a lo que su esposo la vio asombrado – Que no me veas así Antonio, creíste que deje venir a Lily a un lugar desconocido sin antes investigas todo sobre el lugar. Le pregunto Grace incrédula
- En retrospectiva debí saber que no dejarías venir a Lily si antes saber al menos el nombre de cada miembro del personal de Hogwarts y cada funcionario de su ministerio. Aseguro Antonio con admiración
Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendríais que haber visto sus caras cuando vine aquí. Creían que no sería tan mágico como para venir. El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo.
- Claro estaba contento por casi matarte. Dijo Alice furiosa
- El tío Algie no es malo conmigo es solo que estaba muy feliz, pero siempre es bueno conmigo. Aseguro Neville apenado
Al otro lado de Harry, Percy Weasley y Hermione estaban hablando de las clases. («Espero que empiecen en seguida, hay mucho que aprender, yo estoy particularmente interesada en Transformaciones, ya sabes, convertir algo en otra cosa, por supuesto parece ser que es muy difícil. Hay que empezar con cosas pequeñas, como cerillas en agujas y todo eso...»)
Harry, que comenzaba a sentirse reconfortado y soñoliento, miró otra vez hacia la mesa de los profesores. Hagrid bebía copiosamente de su copa. McGonagall hablaba con el profesor Dumbledore. El profesor Quirrell, con su absurdo turbante, conversaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina.
- Aun no me puedo creer que Quejicus sea profesor. Dijo Sirius amargamente
- Es cierto. Concordó James amargamente – Que bajo han caído los estándares. Dijo James amargamente
Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Harry... y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente.
—¡Ay! —Harry se llevó una mano a la cabeza.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Percy.
—N-nada.
- Que le hiciste a mi hijo quejicus. Le pregunto James furioso a Snape
- Potter si le hubiera hecho algo a tu hijo ya lo sabrían. Dijo Snape con odio en la voz
- Es suficiente, los dos cálmese. Ordeno McGonagall con severidad
El dolor desapareció tan súbitamente como había aparecido. Era difícil olvidar la sensación que tuvo Harry cuando el profesor lo miró, una sensación que no le gustó en absoluto.
—¿Quién es el que está hablando con el profesor Quirrell? —preguntó a Percy.
—Oh, ¿ya conocías a Quirrell, entonces? No es raro que parezca tan nervioso, ése es el profesor Snape. Su materia es pociones, pero no le gusta... Todo el mundo sabe que quiere el puesto de Quirrell. Snape sabe muchísimo sobre las Artes Oscuras.
Harry vigiló a Snape durante un rato, pero el profesor no volvió a mirarlo.
Por último, también desaparecieron los postres, y el profesor Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio.
—Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año.» Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo.
Los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley.
La señora Weasley volteo a ver a los gemelos molesta con el ceño fruncido y ellos solamente pusieron sus mejores sonrisas de inocencia
- Qué vergüenza que el director les tenga dar una advertencia antes de siquiera empezar las clases. Dijo Molly avergonzada
- Somos famosos Georgie. Dijo Fred con orgullo
- Lo somos Freddie, hasta el director nos conoce. Aseguro George con orgullo
- Es como hablar con la pared. Dijo Arthur entre divertido y exasperado
—El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos.» Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch.» Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.
- Como dijo. Pregunto la señora Jean muy asustada
- Una muerte muy dolorosa. Repitió John pálido como una hoja
- Oh perfecto. Dijo Jean frustrada
- Que clase de colegio es este. Pregunto John molesto
Harry río, pero fue uno de los pocos que lo hizo.
—¿Lo decía en serio? —murmuró a Percy.
—Eso creo —dijo Percy, mirando ceñudo a Dumbledore—. Es raro, porque habitualmente nos dice el motivo por el que no podemos ir a algún lugar. Por ejemplo, el bosque está lleno de animales peligrosos, todos lo saben. Creo que, al menos, debió avisarnos a nosotros, los prefectos.
- Si sabes que los prefectos también pueden ser brutalmente asesinados verdad, chico. Dijo Sirius burlón
- Lo sé ahora, en ese entonces no. Aseguro el Percy mayor resignado
- Mejor tarde que nunca. Dijo Sirius como sin nada
—¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó Dumbledore. Harry notó que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas.
Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras.
—¡Que cada uno elija su melodía favorita! —dijo Dumbledore—. ¡Y allá vamos!
Y todo el colegio vociferó:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,
enséñanos algo, por favor.
Aunque seamos viejos y calvos
o jóvenes con rodillas sucias,
nuestras mentes pueden ser llenadas
con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire,
pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,
haz que recordemos lo que olvidamos,
hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,
y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
Cada uno terminó la canción en tiempos diferentes. Al final, sólo los gemelos Weasley seguían cantando, con la melodía de una lenta marcha fúnebre. Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y, cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo.
Los gemelos Weasley se pusieron a cantar como si se tratara de una canción fúnebre, los gemelos Prewett cantaron como si fuera una canción country y los merodeadores se pusieron a cantar como si se tratara de un vals
- Hay la música la medicina del alma. Dijo Dumbledore conmovido mientras se limpiaba una lágrima
- Abecés me pregunto como es que somos amigos. Dijo Ojo loco algo avergonzado
- Y eso que no tienes que aguantar sus excentricidades todo el tiempo. Dijo McGonagall de forma burlesca
- Oigan yo aguanto sus locuras y ustedes aguantan las mías ese es el trato. Dijo Dumbledore ofendido
- Chicos nuestra amistad se parece a la del loco del ojo giratorio y el loco de nuestro director. Dijo Ron medio asustado
- Eso parece. Dijo Harry pasmado
- Pues yo quiero ser Dumbledore. Dijo Hermione con rapidez
- A no, yo no voy a tener un ojo falso, yo quiero ser Dumbledore. Dijo Ron con indignado
- Yo ya estoy medio ciego, no puedo permitirme tener un ojo falso. Aseguro Harry de forma enérgica
- Bueno está bien yo tengo el ojo falso, tú puedes ser Dumbledore. Fijo Ron molesto y resignado
- Y entonces quien voy a ser soy. Pregunto Hermione molesta
- Que tal McGonagall. Sugirió Harry
- Genial. Dijo Hermione feliz
- Me siento ofendido, soy asombroso por que ninguno quiere ser yo. Se quejó Ojo loco ofendido
- Es por el ojo no les gusta. Dijo Tonks restándole importancia
- Mi ojo no tiene nada de malo. Aseguro Ojo loco ofendido
- Te llaman Ojo loco Moody, Alastor. Le recordó Tonks poniendo los ojos en blanco
- Niña son heridas de guerra. Dijo Ojo loco a la defensiva
- Lo sé, y debes de estar muy orgulloso de ellas Alastor. Le aseguro Tonks con amabilidad a lo que Ojo loco no supo que decir
—¡Ah, la música! —dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salid al trote!
Los de primer año de Gryffindor siguieron a Percy a través de grupos bulliciosos, salieron del Gran Comedor y subieron por la escalera de mármol. Las piernas de Harry otra vez parecían de plomo, pero sólo por el exceso de cansancio y comida. Estaba tan dormido que ni se sorprendió al ver que la gente de los retratos, a lo largo de los pasillos, susurraba y los señalaba al pasar, o cuando Percy en dos oportunidades los hizo pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes. Subieron más escaleras, bostezando y arrastrando los pies y, cuando Harry comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más deberían seguir, se detuvieron súbitamente.
Unos bastones flotaban en el aire, por encima de ellos, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él.
—Peeves —susurró Percy a los de primer año—. Es un poltergeist. —Levantó la voz—: Peeves, aparece.
La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo.
—¿Quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario?
- Eso no funcionara Peeves sabe que el Barón Sanguinario solamente le ayuda a los Slytherin. Aseguro James
- Y no debería ayudar a todas las casas. Pregunto Verónica confundida
- Puede hacerlo si lo desea, pero no está obligado a ellos, los fantasmas solo se deben a sus casas. Explico Dumbledore algo triste
Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.
—¡Oooooh! —dijo, con un maligno cacareo—. ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido!
De pronto se abalanzó sobre ellos. Todos se agacharon.
—Vete, Peeves, o el Barón se enterará de esto. ¡Lo digo en serio! —gritó enfadado Percy.
Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville. Lo oyeron alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar.
—Tenéis que tener cuidado con Peeves —dijo Percy, mientras seguían avanzando—. El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, ni siquiera nos escucha a los prefectos. Ya llegamos.
Muchos voltearon a ver a Percy fastidiados y el Percy mayo parecía avergonzado y frustrado
- No le hace caso ni a los profesores, le va a hacer caso a un alumno. Dijo Sirius burlón
- Solo deja de meterse tanto contigo si le haces una broma muy fuerte. Aseguro James sabiamente
- Si, pero no dura mucho tiempo. Aseguro Remus con resignación
Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa.
—¿Santo y seña? —preguntó.
— Caput draconis —dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared. Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda) y se encontraron en la sala común de Gryffindor, una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones.
Percy condujo a las niñas a través de una puerta, hacia sus dormitorios, y a los niños por otra puerta. Al final de una escalera de caracol (era evidente que estaban en una de las torres) encontraron, por fin, sus camas, cinco camas con cuatro postes cada una y cortinas de terciopelo rojo oscuro. Sus baúles ya estaban allí. Demasiado cansados para conversar, se pusieron sus pijamas y se metieron en la cama.
—Una comida increíble, ¿no? —murmuró Ron a Harry, a través de las cortinas—. ¡Fuera, Scabbers! Te estás comiendo mis sábanas.
Harry estaba a punto de preguntar a Ron si le quedaba alguna tarta de melaza, pero se quedó dormido de inmediato.
- Son adorables. Dijo una niña de Hufflepuff de primer año
- Por querer más comida. Pregunto Harry confundido
- No, por lo rápido que se hicieron amigos. Aclaro la Hufflepuff
- Le entendiste. Le pregunto Ron a Harry confundido
- No y tú. Le pregunto Harry también confundido
- Tampoco. Aseguro Ron
Tal vez Harry había comido demasiado, porque tuvo un sueño muy extraño. Tenía puesto el turbante del profesor Quirrell, que le hablaba y le decía que debía pasarse a Slytherin de inmediato, porque ése era su destino. Harry contestó al turbante que no quería estar en Slytherin y el turbante se volvió cada vez más pesado. Harry intentó quitárselo, pero le apretaba dolorosamente, y entonces apareció Malfoy, que se burló de él mientras luchaba para quitarse el turbante. Luego Malfoy se convirtió en el profesor de nariz ganchuda, Snape, cuya risa se volvía cada vez más fuerte y fría... Se produjo un estallido de luz verde y Harry se despertó, temblando y empapado en sudor.
Se dio la vuelta y se volvió a dormir. Al día siguiente, cuando se despertó, no recordaba nada de aquel sueño.
- Me alegra mucho que no recuerdes ese sueño. Dijo Lily bastante asustada
- Ahora si lo recuerdo. Dijo Harry con desagrado mientras un escalofrío le recorría el cuerpo
- Oh perfecto. Despotrico James frustrado
- Muy bien ahora veremos otro recuerdo. Dijo Dumbledore
En la pantalla apareció la imagen de un hombre vestido de forma muy formal sentado detrás de un gran escritorio mientras leía y firmaba algunos documentos cuando que alguien toco la puerta a lo que el hombre otorgo el permiso a que la persona pasara de forma hosca, Andrómeda que llevaba un vestido azul marino entro sonriendo con amabilidad y saludando al hombre.
- Pero qué es esto, paren eso. Exigió Tonks sumamente molesta
- Dora cálmate por favor. Le pidió Charlie tranquilamente
- No, dije que quiten eso. Exigió Tonks molesta - Yo accedí a que mostraran mis recuerdos, pero, jamás accedí a que mostraran los recuerdos de mi hermana. Dijo Tonks furiosa
- Pero yo si accedí Dora. Dijo Emma simplemente – Ayer me preguntaron si podían mostrar ese recuerdo y yo dije que sí. Dijo Emma simplemente
- Pero por que no tienes que hacerlo. Aseguro Tonks sumamente consternada
- Sé que no tengo que hacerlo, pero está bien. Le aseguro Emma a su hermana con tranquilidad
- Si tú lo dices. Acepto Tonks resignada
- Se puede saber porque me interrumpen. Pregunto el hombre muy molesto sin siquiera apartar la mirada de los papeles que estaba revisando
- Hola a ti también Jonathan como estas. Pregunto Andrómeda algo indignada
- Estoy bien gracias. Respondió Jonathan exasperado – Como estás tú Andrómeda. Le pregunto Jonathan con falso interés
- Estoy bien gracias Jonathan. Dijo Andrómeda con amabilidad
- Y que haces aquí Andrómeda. Le pregunto Jonathan
- Visitar aún viejo amigo, asegurarme de que sigas vivo. Dijo Andrómeda como si fuera obvio
- Evidentemente estoy vivo Andrómeda así que viniste en vano. Le dijo Jonathan de forma despectiva – Así como todas las otras veces que has venido. Dijo Jonathan de forma burlesca
- Que amable eres. Dijo Andrómeda molesta
- Como sea. Dijo Jonathan molesto
- Como sea como está la pequeña Emma. Dijo Andrómeda tratando de mantener una conversación civilizada
- Emma está bien como siempre. Dijo Jonathan a la defensiva – El próximo mes se irá a un muy buen internado en Suiza. Respondió simplemente Jonathan parecía que la conversación le resultaba tediosa
- Un internado en suiza. Pregunto Andrómeda, horrorizada – De que hablas si Emma solamente tiene siete años. Dijo Andrómeda que sonaba como si se le estuviera rompiendo el corazón
- Es un muy buen internado Andrómeda además ahí la van a poder cuidar mucho mejor que yo. Aseguro Jonathan frustrado
- Entonces pretendes enviar a la pobre niña a un internado en Suiza solamente porque sientes un irracional odio por tu hija. Le reclamo Andrómeda furiosa e indignada
- Yo no odio a mi hija Andrómeda. Le dijo Jonathan poniéndose de pie furioso y empezando a subir la voz
- Claro y por eso vas a enviar a tu única hija a un internado para solo tener que verla durante las vacaciones y eso si es que te dignas a pasar las vacaciones con ella. Le reclamo Andrómeda furiosa acercándose a Jonathan de manera amenazante y subiendo el tono de voz también
- Andrómeda, yo amo a Emma. Aseguro Jonathan recalcando sus palabras y hablando con lentitud – Es solamente no soporto estar cerca de ella, no puedo seguir viéndola cada vez se parece más a ella. Dijo Jonathan frustrado
- Jonathan no fue su culpa, Helena tenía problemas cardiacos y los doctores dijeron que habría muerto incluso si Emma no hubiera nacido, su enfermedad era degenerativa. Dijo Andrómeda lamentándose
- Yo jamás dije que fuera culpa de Emma. Dijo Jonathan molesto
- Pero actúas como si lo fuera, esa pobre niña básicamente ha sido criada por tus sirvientes. Le reclamo Andrómeda furiosa
- Hasta donde yo sé tú también tienes sirvientes y tu hija tiene una nana y tuvo una enfermera hasta que cumplió 1 año. Le recordó Jonathan burlón – Y no me hagas hablar de como actuabas cuando nació Marina me lo contó. Aseguro Jonathan de forma burlesca
- Yo estaba enferma cuando nació Dora, Jonathan, pero nunca la culpe por eso y jamás la trate como si ella no fuera importante. Aseguro Andrómeda – Además nosotros cuidamos a Dora y nos hacemos cargo de ella, le damos de comer, la llevamos a dormir, nos aseguramos de que este sana y a salvo y sobre todo de que sea feliz, somos nosotros la que la criamos no los sirvientes. Le dijo Andrómeda severamente
- Y qué esperas que haga Andrómeda, no puedo mantener ni media conversación con ella. Le pregunto Jonathan frustrado – Al menos en el internado tendrá amigos además se está volviendo berrinchuda y mal criada. Aseguro Jonathan cansado
- Claro que es malcriada, nadie la está criando. Aseguro Andrómeda indignada
- Que esperas que haga Andrómeda. Pregunto Jonathan frustrado
- Quiero que me des a la niña Jonathan. Le dijo Andrómeda con tristeza
- Que dices. Dijo Jonathan como si no hubiera escuchado bien
- Que me des a la niña, Helena lloraría de dolor y tristeza de saber cómo tratas a su adorada hija y le rompería el corazón saber que quieres enviarla lejos para olvidarte de ella. Aseguro Andrómeda entristecida – Ted y yo podemos darle lo que necesita. Dijo Andrómeda con un tono de voz más calmado
- Emma no necesita nada por eso trabajo para que a ella no le falte nada. Dijo Jonathan furioso de nuevo
- Yo no hablo de todos los caprichos que le cumples a Emma para tratar de compensarle el que no la hayas abrazado jamás, Emma necesita una familia que la ame y que la cuide, personas que se preocupen por ella. Dijo Andrómeda con un tono más conciliatorio
- Por supuesto que no te voy a dar a Emma ahora vete y no te quiero volver a ver. Dijo Jonathan con una voz hosca y severa
La imagen cambio y apareció Andrómeda que tenía puesto un vestido rojo con negro mientras una sirvienta le anunciaba que alguien la había venido a ver
- Jonathan que haces aquí. Pregunto Andrómeda confundida
- Viene a hablar contigo Andrómeda. Dijo Jonathan que lucía bastante avergonzado
- Sobre qué. Pregunto Andrómeda
- Sobre Emma voy a dártela. Se limitó a decir Jonathan
- Es en serio. Dijo Andrómeda asombrada y un poco molesta
- Lo es, tenías razón es lo mejor para ella, necesita una familia y yo no puedo dársela y nunca voy a poder dársela. Aseguro Jonathan que parecía bastante agobiado
- Eres increíble. Dijo Andrómeda riendo con desagrado – Cuando puedo ir por ella. Pregunto Andrómeda viendo a Jonathan con severidad
- Cuando tú quieras. Aseguro Jonathan aliviado
- Voy por ella en una semana, llevare a mi abogado. Dijo Andrómeda con simpleza
- Gracias. Dijo Jonathan por lo bajo
- No lo hago por ti lo hago por Helena y por Emma. Dijo Andrómeda enojada
- Aun así, gracias. Repitió Jonathan
La imagen volvió a cambiar y mostró una magnifica mansión mientras Andrómeda y Ted guiaban a dos niñas por la mansión hacia una mujer mayor que vestía de forma muy elegante
- Muy bien Emma cariño ella es mi madre Isabella. Le dijo Ted a la niña con amabilidad
- Mucho gusto señora Isabella. Saludo Emma asustada
- Oh no tienes que llamarme señora puedes decirme abuela o Isabella o Isa cariño. Le dijo Isabella dulcemente
- Muy bien cariño nos quedaremos en París por un mes y luego regresaremos a Londres. Le dijo Andrómeda dulcemente poniéndose a su altura – Ahora vamos a tu habitación Emma. Dijo Andrómeda guiando a la niña que lucia triste
La imagen volvió a cambiar y apareció una mujer como de 35 años con un traje de sastre caminando en frente de una hilera de sirvientas paradas casi como si fueran soldados que vestían idénticas
- Mi nombre es Sarah Meison soy el ama de llaves y la nana de esta casa, ahora la familia que vendrá a vivir a esta aquí está conformada por cuatro personas los padres Andrea y Edward y sus dos hijas mellizas Blair y Emma ustedes se van a referir a ellos como señor, señora y señoritas y una regla muy importante no pueden entrar a ninguna habitación en la que se encuentre algún miembro de la familia sin preguntar antes en espacial las niñas. Dijo Sarah con mucha formalidad
- Por qué. Pregunto una de las sirvientas
- Porque si lo haces te despido. Dijo Sarah simplemente – Fuera de eso tienen que hacer exactamente lo mismo que en cualquier otra casa limpiar, ordenar, obedecer a los señores y hacer todo lo que las niñas les pidan, harán lo que se les ordene sin cuestionar o se atendrán a las consecuencias. Finalizo Sarah con severidad
La imagen volvió a cambiar y aparecieron Emma y Dora saliendo de la chimenea en la madriguera para encontrarse con Bill y Charlie que las esperaban impacientes
- Hola Bill, hola Charlie adivinen ahora Emma es mi hermana. Dijo Dora emocionada
- Es genial Dora. Dijo Bill alegremente
- Muchas felicidades. Dijo Charlie con amabilidad
- Gracias. Dijo Emma apenada – Ahora vamos a jugar. Exigió Emma frustrada
- Entonces eres adoptada. Pregunto una Ravenclaw de primer año
- Sí lo soy. Aseguro Emma con la frente en alto
- Y tu papá te regalo, así como así. Le pregunto un Hufflepuff de quinto año bastante afligido
- Si, pasaron 3 días desde que mi mamá fue a visitar a Jonathan hasta que él decidió que siempre si me iba a dar a la familia Tonks, 7 días después firmo un documento en el que legalmente el ya no era mi padre ni mi tutor en total le tomo 10 días deshacerse de mí. Aseguro Emma sumamente dolida
- Pero eres su hija. Dijo una Gryffindor de tercer año desconcertada
- Para el no. Aseguro Emma – Para el solamente soy la asesina que mato a su querida esposa. Aseguro Emma se escuchaba el dolor en cada palabra que decía
- Pero tu solamente naciste. Dijo un Slytherin de cuarto año desconcertado – Y eso no es un crimen. Aseguro el Slytherin
- En mi caso si lo es. Dijo Emma resignada mientras que Dora le tomaba la mano en señal de apoyo.
- Muy bien comeremos y luego nos tomaremos el resto del día libre. Informó la profesora McGonagall tratando de evitarle la incomodidad a la familia Tonks mientras hacía aparecer las mesas.
