Ted veía divertido a su esposa ante la mirada inquisidora de todo el gran comedor, a lo que Andrómeda se limitó a poner los ojos en blanco y a poner una media sonrisa.

- Y si no querías ni hablar con él como es que se volvieron amigos. Le pregunto Emma con interés

- Más bien como es que terminaron casados. Le pregunto Dora con interés

- Bueno después de eso empezamos a encontrarnos más seguido y empezamos a hablar. Les explico Andrómeda pensativa – Nos hicimos amigo y eventualmente nos volvimos pareja. Comento Andrómeda recordando con nostalgia

- Que rara forma de encontrar pareja. Comento Emma divertida

- Pues sí, fue una forma muy curiosa de iniciar una relación. Dijo Andrómeda divertida

- Que agradable recuerdo. Aseguro Dumbledore animadamente al ver que la conversación no seguía – Muy bien creo que deberíamos continuar con la lectura. Dijo Dumbledore dando un fuerte aplauso – Quien quiere leer el siguiente capitulo. Pregunto Dumbledore con interés

- Yo leeré profesor Dumbledore. Dijo Molly decidida yendo a tomar el libro

- El capítulo se llama El espejo de oesed. Leyó Molly confundida

- Que cosa. Preguntaron muchos confundidos

- Eso es lo que dice. Aclaro Molly desconcertada, Harry se veía muy avergonzado lo ultimo que quiera era que todo mundo escuchara sobre el día más emotivo de su vida

Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve.

- Hogwarts es hermoso en navidad. Dijo Sirius ilusionados y con nostalgia

- Lo es, es hermoso. Aseguro el Harry mayor con nostalgia

El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante.

- Atacaron a un profesor. Les pregunto Molly molesta

- No lo atacamos. Dijo Fred rápidamente

- Estábamos jugando con él. Dijo George con nerviosismo

- Ustedes son geniales. Dijo Sirius limpiándose una lágrima de risa

- Gracias somos asombrosos. Dijo George con suficiencia

- Somos geniales. Dijo Fred de forma orgullosa

- Merlín santo, los gemelos golpearon a Voldemort. Dijo Ron horrorizado poniéndose tan pálido como una hoja de papel

- Tranquilo Ron, tus hermanos estarán bien. Le aseguro Hermione tratando de tranquilizarlo

- Ni siquiera creo que los vaya a recordar. Aseguro Harry para tranquilizarlo

Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.

- Pobrecitas. Dijo Verónica con lástima y muchos estaban de acuerdo con ella – No deberían volar con esos climas. Comento Verónica preocupada

- Lamentablemente eso no es posible. Aseguro Hagrid resignado – El correo debe seguir llegando a pesar del clima. Aseguro Hagrid encogiéndose de hombros – Pero siempre me aseguro de que se recuperen por completo. Aseguro Hagrid algo más animado

Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.

- Eres un maldito. Dijo James con odio a Severus quien solamente le lanzo una mirada de ira – Tienes que ser especialmente mezquino para hacer pasar a niños de 11 años frio solo porque sí. Dijo James furioso

- Bueno, señor Potter no es por defender el comportamiento del profesor Snape, pero muchos de los ingredientes de pociones se mueren con el calor así que se deben conservar en el frío. Le dijo Dora a James con cautela – Y de hecho podría ser muy peligros utilizar ingredientes que no hubieran sido conservados a la temperatura adecuada. Explico Dora con seguridad a lo que James se limitó a asentir

- Mira si eres tonto Potter. Dijo Severus de forma despectiva – Debería darte vergüenza que una niña de 15 años tenga que explicarte los principios básicos de pociones que se aprenden en primer año. Le dijo Snape de forma que parecía que se lo explicaba a un niño especialmente tonto

- Cállate quejicus. Dijo Sirius con una mueca de asco – Tú eres un hombre amargado, desagradable y mezquino y eso lo sabe todo el mundo, solamente estas usando lo que dijo la pequeña Dora para justificar esa mezquindad. Aseguro Sirius viendo a Snape con desprecio

- Puede que el frío sea necesario Severus, pero les pudiste haber dicho que pusieran encantamientos de calefacción en sus túnicas. Aseguro Lily sumamente molesta

- Les dije. Aseguro Snape de forma cortante – Ellos simplemente no hicieron caso. Aclaro Snape sin darle importancia – Como siempre ignoraron mis indicaciones. Aseguro Snape que parecía harto de dar explicaciones

- No nos dijo como hacerlo profesor Snape. Dijo Seamus a la defensiva

- Soy profesor de pociones le debían preguntar a Filius. Respondió Snape muy molesto – Cosa que les dije que hicieran, si no lo hicieron solamente porque yo no les agrado, ese ya no es mi problema. Aseguro Snape de forma despectiva

- En eso sí que tiene razón el profesor Snape. Dijo Filius de acuerdo con Snape – Generalmente los alumnos me preguntan sobre hechizos de calefacción antes de la segunda clase de pociones. Aseguro Filius sin darle importancia

—Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas.

- Mira que eres maldito Malfoy. Dijo George sumamente molesto parecía que estaba más que dispuesto a golpearlo

- Vamos a ver si te van a quedar ganas de burlarte de Harry después de lo que te vamos a hacer. Dijo Fred que parecía furioso

- Es suficiente. Les ordeno Molly harta – Fred y George Weasley siéntense en este momento y dejen a ese muchacho en paz. Les ordeno Molly a lo que Fred y George se sentaron a regañadientes

Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso. Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador. Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba. Así que Malfoy; celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada.

- En serio tienes que ser tan imprudente. Le pregunto Lucius muy molesto

- Olvídate de las vacaciones porque te las pasaras encerrado en la biblioteca leyendo cada libro de ella y veamos si así obtienes calificaciones más decentes el año que viene. Le dijo Narcisa muy molesta a Draco que parecía horrorizado

- Pero mamá eso no es justo. Dijo Draco a la defensiva

- Pero nada ya te dije lo que harás y lo harás. Le corto Narcisa de manera tajante

- No crees que estás exagerando querida. Dijo Lucius tratando de justificar a su hijo

- Cállate Lucius, esto es el colmo. Lo corto Narcisa muy molesta – Su imprudencia puede meternos en problemas, no solo a nosotros, también a él. Dijo Narcisa preocupada

Era verdad que Harry no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado la semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Harry puso su nombre de inmediato. Y no se sentía triste, ya que probablemente ésa sería la mejor Navidad de su vida. Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles.

- Se quedaron por él, verdad. Pregunto Lily muy conmovida

- Bueno es que le dije a mis padres que no lo quería dejar solo y ellos me dijeron que me podía quedar. Dijo Ron muy sonrojado

- Enserio, pero pensé que te habías quedado para no ir a Rumania. Le dijo Harry muy sorprendido

- De verdad pensaste que alguien rechazaría un viaje para ver dragones por no querer ir. Dijo Dean burlón

- Ron estaba muy emocionado con ese viaje se quedó porque no quería que estuvieras solo en navidad. Le explico George a Harry con simpleza

- Así es Ron estaba muy emocionado. Aseguro Arthur con cierto orgullo en la voz – Pero nos envió a su madre y a mí una carta de cuatro hojas explicando la situación y diciendo que quería quedarse contigo. Aseguro Arthur mientras que Ron se ponía sumamente rojo – La verdad es que pensé que estaba exagerando para poder quedarse, pero veo que se quedó corto. Comento Arthur para después lanzarle una mirada despectiva a los Dursley a lo que Vernon y Petunia trataron de mantener la cabeza en alto, aunque fallaban en el intento

- Nosotros nos quedamos porque no queramos dejar a Ron solo en su primera navidad en Hogwarts. Acepto Percy y Fred y George asintieron

- Muchas gracias. Tartamudeo Harry que parecía sumamente agobiado

Cuando abandonaron los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, encontraron un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.

—Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda? —preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.

- Eso fue muy amable de tu parte cariño. Dijo Molly sumamente complacida

- No fue nada. Aseguró Ron bastante desconcertado porque eso le sorprendiera tanto a su madre

—No, va todo bien. Gracias, Ron.

—¿Te importaría quitarte de en medio? —La voz fría y gangosa de Malfoy llegó desde atrás—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia.

- Mira Malfoy si sigues insultando a nuestra familia te vas a arrepentir hasta de haber nacido. Dijo Bill parándose al igual que sus hermanos

- William Arthur Weasley tranquilízate en este momento. Le ordeno Molly furioso – No quiero que vuelvas a decir algo así en tu vida. Dijo Molly furiosa

- Pero él está molestando a mi hermanito y está insultando a mi familia como quieres que me calme. Se quejó Bill como si fuera un niño chiquito

- Esa no es una justificación para que digas algo tan horrible. Le ordeno Molly sumamente molesta – Ahora has lo que dije y siéntate. Dijo Molly decidida a lo que Bill se sentó refunfuñando al igual que sus hermanos

Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras.

—¡WEASLEY!

Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy.

—Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia.

—Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid — dijo Snape con voz amable—. Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos.

- Tendrías que haberles quitado puntos a ambos. Le reclamo Filius con voz chillona

- Cinco puntos menos para Slytherin por insultar a su compañero. Dijo McGonagall con voz molesta a Draco quien se quedó con una cara atónita

- Pero eso fue el año pasado. Protesto Draco

- Silencio señor Malfoy. Lo callo McGonagall molesta, Snape parecía sumamente furioso, pero no dijo nada por la mirada de advertencia que le lanzo Dumbledore, pero parecía que esto lo enfurecía más

Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción.

—Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfoy—. Uno de estos días lo atraparé...

- Ya quisieras Weasley. Dijo Malfoy de forma despectiva

- Vas a ver como voy a lograrlo. Aseguro Ron rojo de ira

- Es suficiente señores. Dijo McGonagall furiosa

—Los detesto a los dos —añadió Harry—. A Malfoy y a Snape.

—Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid—. Os voy a decir qué haremos: venid conmigo al Gran Comedor; está precioso.

Así que los tres siguieron a Hagrid y su abeto hasta el Gran Comedor, donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la decoración.

El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.

- Y yo que pensé que tu colegio ya era hermoso. Le dijo Verónica maravillada a Hermione

- Como me gustaría verlo. Dijo Dudley ilusionado

- A mi igual. Dijeron Verónica los Granger y los Evans e incluso Petunia, pero más bajo

- Están invitados todos a la siguiente navidad en el castillo. Anuncio Dumbledore a lo que estos estuvieron maravillados

- No me lo puedo creer. Dijo Verónica sumamente emocionada daba saltitos en su propio asiento

—¿Cuántos días os quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.

—Sólo uno —respondió Hermione—. Y eso me recuerda... Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.

- Estudiar durante las vacaciones. Dijo Sirius suspirando con pesadez – Que deprimente. Dijo Sirius encogiéndose de hombros

- Era muy importante ir a la biblioteca. Aseguro Hermione sin darle importancia

—Sí, claro, tienes razón —dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.

—¿La biblioteca? —preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—. ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?

- Eres una mala influencia para mi hijo. Dijo James señalando a Hermione con una falsa mirada acusadora

- Permítame diferir señor Potter. Dijo Hermione divertida

—Oh, no es un trabajo —explicó alegremente Harry—. Desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.

- Decía señor Potter. Le pregunto Hermione a James divertida

- Que eres la mejor de las amigas. Dijo James sonriendo

—¿Qué? —Hagrid parecía impresionado—. Escuchadme... Ya os lo dije... No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.

—Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.

—Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry—. Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.

- Vamos Hagrid diles. Dijo Sirius divertido – De todas formas, van a terminar enterándose. Aseguro Sirius encogiéndose de hombros

- Tal vez, pero yo no se los voy a facilitar. Dijo Hagrid de forma contundente

—No voy a deciros nada —dijo Hagrid con firmeza.

—Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca.

Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podían averiguar lo que quería robar Snape? El problema era la dificultad de buscar; sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro. No estaba en Grandes magos del siglo XX, ni en Notables nombres de la magia de nuestro tiempo; tampoco figuraba en Importantes descubrimientos en la magia moderna ni en Un estudio del reciente desarrollo de la hechicería. Y además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas...

- No lo encontraran en ninguno de eso libros. Dijeron Dora y Tonks con sonrisas burlonas

- Porque no estabas tú. Dijo Ron de forma quejumbrosa mientras parecía que se desinflaba

- Nos hubieras ahorrado tanto trabajo y tanta lectura. Se quejó Harry haciendo muecas de fastidio

Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar

- Es un buen método muy organizado. La felicito Alastor asintiendo con la cabeza en forma de aceptación

- Gracias. Dijo Hermione suspirando resignada – Aunque no sirvió de mucho. Aseguro Hermione encogiéndose de hombros

- Aunque no funcionara sigue siendo un buen método. Aseguro Ojo loco sin darle importancia

Mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar.

- Ese también es un buen método. Dijo Kingsley divertido

- Hey no debería descartar la suerte tan fácilmente. Dijo Ron a la defensiva

- La suerte también es bastante útil. Aseguro Kingsley divertido

Harry se acercó a la Sección Prohibida. Se había preguntado si Flamel no estaría allí. Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor

- Solo un imbécil les firmaría ese permiso a alumnos menores de 15 años. Aseguro Remus era evidente que creía que era absurdo siquiera pensarlo

Para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabía que no iba a conseguirlo. Allí estaban los libros con la poderosa Magia del Lado Oscuro, que nunca se enseñaba en Hogwarts y que sólo leían los alumnos mayores, que estudiaban cursos avanzados de Defensa Contra las Artes Oscuras.

—¿Qué estás buscando, muchacho?

—Nada —respondió Harry.

- Ese es un grave error la señora Pince te echara enseguida. Aseguro una Ravenclaw de quinto año

- Si, me di cuenta de mi error muy tarde. Aseguro Harry con resignación

- Pues para la próxima ya lo sabes. Dijo la Ravenclaw en forma de consuelo

- Supongo que sí. Dijo Harry sin darle importancia

La señora Pince, la bibliotecaria, empuñó un plumero ante su cara.

—Entonces, mejor que te vayas. ¡Vamos, fuera!

Harry salió de la biblioteca, deseando haber sido más rápido en inventarse algo. Él, Ron y Hermione se habían puesto de acuerdo en que era mejor no consultar a la señora Pince sobre Flamel. Estaban seguros de que ella podría decírselo, pero no podían arriesgarse a que Snape se enterara de lo que estaban buscando.

- Efectivamente se quién es Nicolás Flamel y si me lo hubieran mencionado se lo hubiera dicho inmediatamente a McGonagall. Aseguro la señora Pince con seriedad

- Entonces hicimos lo correcto. Aseguro Harry encogiéndose de hombros

- No me refería a eso. Aseguro la señora Pince negando con la cabeza

Harry los esperó en el pasillo, para ver si los otros habían encontrado algo, pero no tenía muchas esperanzas. Después de todo, buscaban sólo desde hacía quince días y en los pocos momentos libres, así que no era raro que no encontraran nada. Lo que realmente necesitaban era una buena investigación, sin la señora Pince pegada a sus nucas.

Cinco minutos más tarde, Ron y Hermione aparecieron negando con la cabeza. Se marcharon a almorzar.

—Vais a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad? —dijo Hermione—. Si encontráis algo, enviadme una lechuza.

—Y tú podrás preguntarles a tus padres si saben quién es Flamel —dijo Ron—. Preguntarles a ellos no tendrá riesgos.

—Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione.

- Son que cosas. Pregunto una Slytherin de cuarto año viendo a los Granger sumamente confundida

- Somos dentistas. Le aclaro Jean con amabilidad

- Dentistas. Pregunto la Slytherin con tranquilidad

- Son como sanadores, pero para los dientes. Le aclaro Hermione a la Slytherin que todavía parecía confundida

Cuando comenzaron las vacaciones, Ron y Harry tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel. Tenían el dormitorio para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego. Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas) y planeaban formas de hacer que expulsaran a Malfoy, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo.

- Recuerdas cuando dijimos que lo hechizáramos para que golpeara a Snape. Dijo Ron riéndose a carcajadas

- O cuando dijimos que lo engañaríamos para que entrara al baño de niñas. Dijo Harry sujetándose el estómago

- Las cosas eran tan simples cuando hacíamos esos planes. Dijo Hermione con nostalgia

- Si lo eran. Dijo Ron pasando sus manos por su cabello en señal de frustración

- Creen que alguna vez volveremos a tener vidas así de simples. Les pregunto Hermione haciendo una mueca de tristeza

- Quisiera poder decirte que si Hermione, pero la verdad es que no creo que vaya a ser así. Dijo Harry tomando la mano de Hermione para reconfortarla

- Tal vez las cosas sean más fáciles cuando crezcamos. Dijo Ron de forma animada algo esperanzado

- Va a haber una guerra Ron. Dijo Harry con tranquilidad – Aunque sobrevivamos no creo que volvamos a tener vidas simples nunca más. Dijo Harry resignado

- Que maldita porquería. Se quejó Ron cruzándose de brazos refunfuñando

- La verdad es que si es una porquería. Dijo Hermione quejumbrosa

Ron también comenzó a enseñar a Harry a jugar al ajedrez mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla. El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado. Como todo lo que tenía, había pertenecido a alguien de su familia, en este caso a su abuelo. Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja. Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería.

- El tablero no tiene nada que ver, Ron jamás tendrá una desventaja jugando ajedrez. Aseguro Bill con pesar y Dora tuvo que taparse la boca con la mano para suprimir su risa a lo que él la volteo a mirar de mala gana

- Lo siento amor, pero te estuviste quejando por dos semanas por perder contra tu hermanito. Dijo Dora conteniendo la risa – Fue muy gracioso. Aseguro Dora animadamente

- Qué clase de novia eres que te burlas de mi desgracia. Le recrimino Bill indignado

- Solo es un juego, además agradece que reaccionaste mejor que Charlie él parecía como si acabara de salir de un funeral por un mes entero. Dijo Dora divertida – Ya relájate Bill. Dijo Dora mientras pinchaba la mejilla de Bill de forma juguetona lo que hizo que Bill sonriera y se relajara

- Entonces eres un buen jugador de ajedrez. Le pregunto Remus a Ron con interés

- Eso creo. Dijo Ron sin darle importancia – La verdad es que juego bastante bien. Dijo Ron un poco avergonzado

- Bastante bien. Dijeron sus hermanos, Harry y Hermione con voz incrédula

- Es un genio del ajedrez. Dijo Ginny con algo de admiración

- Un genio maligno. Aseguro Charlie viendo a Ron molesto

- Uno muy cruel. Dijo Bill mientras se hundía en su asiento malhumorado

- Despiadado. Siguió Percy que parecía que tenía el orgullo herido

- Frio. Dijo Fred viendo a Ron como si le tuviera miedo

- Y calculador. Termino de decir George haciendo una mueca de resignación, todos los hermanos Weasley tenían el orgullo algo herido, pero a la vez estaban orgullosos

- Por favor están exagerando. Aseguro Ron cruzándose de brazos incomodos por que todos lo estaban viendo impresionado

- En serio el pequeño pelirrojo es tan bueno. Pregunto Sirius bastante impresionado

- Bueno. Dijo Harry como si acabara de escuchar un mal chiste – Decir que es bueno se queda corto. Aseguro Harry divertido

- Decir que es bueno es una injuria. Aseguro Hermione viendo a Ron con orgullo

Harry jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado, y las piezas no confiaron en él. Él todavía no era muy buen jugador, y las piezas le daban distintos consejos y lo confundían, diciendo, por ejemplo: «No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo».

- Solo tienes que ignóralos Harry. Dijo Ron rodando los ojos de manera burlona

- Dijo el genio de ajedrez. Dijo Harry burlón mientras Ron ponía los ojos en blanco

En la víspera de Navidad, Harry se fue a la cama, deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban, pero sin esperar ningún regalo. Cuando al día siguiente se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama.

—¡Feliz Navidad! —lo saludó medio dormido Ron, mientras Harry saltaba de la cama y se ponía la bata.

—Para ti también —contestó Harry—. ¡Mira esto! ¡Me han enviado regalos!

- Te enviaremos un montón de regalos en navidad cariño. Dijo Lily muy ilusionada aplaudiendo emocionada

- Decenas de regalos. Aseguro James que también estaba muy emocionado

- Todos los que quieras y muchos más. Dijo Sirius muy emocionado

- Lo que nos pidas. Dijo Remus también feliz

- Eso no es necesario. Dijo Harry bastante avergonzado

- No, no es necesario, pero de igual forma vamos a hacerlo. Aseguro Lily sin darle importancia

—¿Qué esperabas, nabos? —dijo Ron

- Es en serio Ron. Dijo Hermione resignada

- Que yo no sabía. Dijo Ron a la defensiva

Volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran más numerosos que los de Harry. Harry cogió el paquete que estaba más arriba. Estaba envuelto en papel de embalar y tenía escrito: «Para Harry de Hagrid». Contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho. Harry sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza.

- Muchas gracias Hagrid. Dijo Lily muy conmovida

- Jamás dejen a Harry tocar una flauta. Dijo Ron con desagrado

- Eres un exagerado. Dijo molesto Harry

- Claro que no, tocas horrible. Aseguro Hermione y Harry la vio ofendido

El segundo, muy pequeño, contenía una nota. «Recibimos tu mensaje y te mandamos tu regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia.» Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques.

- Pero que miserables son. Dijo Jean indignada viendo a los Dursley con deprecio – En verdad tenían que darle un regalo tan mezquino. Pregunto Jean indignada

- No teníamos porque darle nada. Dijo Petunia a la defensiva

- Debería estar agradecido de que le dimos algo. Dijo Vernon indignado

- Mejor no le hubieran dado nada. Dijo John indignado a lo que los Dursley lo voltearon a ver con desprecio

—Qué detalle —comentó Harry.

Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques.

—¡Qué raro! —dijo— ¡Qué forma! ¿Esto es dinero?

- Eres igual a tu padre. Dijo Molly resignada y divertida

- Bueno es mi hijo en algo tenía que parecerse a mí. Dijo Arthur riendo divertido

- Si mira eso comprueba que si es tu hijo. Dijo Fabián en son de broma

- Es que se parece tan poco a ustedes que pensábamos que lo habían cambiado en el hospital. Dijo Gideon señalando el evidente parecido de Ron con sus padres

- Por Merlín santo dejen de decir tonterías. Dijo Molly fastidiada

—Puedes quedarte con ella —dijo Harry, riendo ante el placer de Ron—. Hagrid, mis tíos... ¿Quién me ha enviado éste?

—Creo que sé de quién es ése —dijo Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme—. Mi madre. Le dije que creías que nadie te regalaría nada y... oh, no —gruñó—, te ha hecho un jersey Weasley.

- Pero que tiene de malo. Le pregunto Molly sorprendida

- Nada mamá es que es algo cursi. Dijo Ron algo avergonzado

- Cursi. Pregunto Molly sorprendida

- Lo es. Dijo Fred sin darle importancia

- Pero siguen siendo lindos. Dijo George encogiéndose de hombros a lo que Molly sonrió con indulgencia

Harry abrió el paquete y encontró un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda, y una gran caja de pastel de chocolate casero.

- Muchas gracias, Molly en verdad. Dijo Lily abrazando a Molly sumamente agradecida

- No tienes nada que agradecer, seguro que tú hubieras hecho lo mismo. Dijo Molly quitándole importancia

- Por supuesto que sí. Aseguro Lily muy agradecida mientras soltaba el abrazo

—Cada año nos teje un jersey —dijo Ron, desenvolviendo su paquete— y el mío siempre es rojo oscuro.

—Es muy amable de parte de tu madre —dijo Harry probando el pastel, que era delicioso.

El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione. Le quedaba el último. Harry lo cogió y notó que era muy ligero. Lo desenvolvió. Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.

- Harry tiene la capa. Murmuro James sumamente emocionado

- No puedo creerlo. Dijo Remus asombrado

- Como la habrá conseguido. Pregunto Sirius incrédulo

- Fue el destino. Aseguro James conmovido

—Había oído hablar de esto —dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione—. Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.

- Claro que es valioso. Aseguro James emocionado

- Es una reliquia de la familia Potter pasado de generación en generación. Aseguro Fleamont con orgullo

- En verdad es una reliquia familiar. Les pregunto Harry impresionado

- Así es, es una reliquia familiar. Aseguro Fleamont orgulloso

—¿Qué es?

Harry cogió el género brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.

—Es una capa invisible —dijo Ron, con una expresión de temor reverencial—. Estoy seguro... Pruébatela.

Harry se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito.

—¡Lo es! ¡Mira abajo!

Harry se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.

- Entregue esa capa en este instante señor Potter. Ordeno Cornelius con vehemencia

- Por supuesto que no. Dijo Harry aterrado de que le pudieran quitar su capa

- No es un pedido señor Potter es una orden. Dijo Fudge sumamente alterado

- Cayese ya, no le voy a dar mi capa no sea ridículo. Dijo el Harry mayor bastante harto de escuchar las tonterías del primer ministro

- Es un objeto demasiado peligroso para que este en las manos de cualquiera. Aseguro Fudge indignado

- Esa capa invisible es una reliquia familiar de los Potter pasado de generación en generación de padre a hijo y de madre a hija y las reliquias familiares están protegidas por leyes que fueron diseñadas para proteger reliquias familiares así que por ningún motivo le puedes quitar esa capa a Potter. Dijo Dumbledore con voz tranquila dejando a Fudge muy molesto por no encontrar ninguna objeción a sus argumentos

—¡Hay una nota! —dijo de pronto Ron—. ¡Ha caído una nota!

Harry se quitó la capa y cogió la nota. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía:

Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien.

Una muy Feliz Navidad para ti.

No tenía firma. Harry contempló la nota. Ron admiraba la capa.

—Yo daría cualquier cosa por tener una —dijo— Lo que sea. ¿Qué te sucede?

—Nada —dijo Harry Se sentía muy extraño. ¿Quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?

- Si tu padre la heredo de mí y tú se la heredaras a tus hijos y luego a tus nietos. Le explico Fleamont emocionado

- Y si no tuviera hijos que debería hacer. Pregunto Harry con interés

- Pues herédaselo a alguien a quien quieras lo suficiente. Dijo James sin darle importancia

- Si no tengo hijos se los heredare al primer hijo que tengan Hermione o Ron. Dijo Harry animadamente

- Y si Hermione y yo tenemos un hijo de la misma edad. Le pregunto Ron divertido

- Voy a ser muy claro Ron no me voy a complicar. Dijo Harry mostrando las palmas de sus manos en son de paz – Así sea por un segundo el mayor tendrá la capa. Aseguro Harry decidido

- Pero eso no es justo Harry si yo tengo un hijo soy yo quien da a luz, pero si Ron tiene un hijo su esposa o su novia es quien da a luz y aun así yo perdería por un segundo. Dijo Hermione casi indignada

- Pero eso no es mi culpa Hermione que puedo hacer yo. Replico Harry de forma acalorada – Tú decidiste ser una chica. Aseguro Harry encogiéndose de hombros

- Yo no decidí nada Harry. Dijo Hermione viendo a Harry fastidiada

- Bueno ya sabes a lo que me refiero. Dijo Harry sin darle importancia a lo que Hermione puso los ojos en blanco

- Bueno si el hijo mayor de Hermione y mi hijo mayor nacen el mismo día puedes darle la capa al hijo de Hermione, pero si mi hijo le gana a su hijo por un día la capa ya es de mi hijo trato. Dijo Ron ofreciéndole sus manos tanto a Harry como a Hermione para sellar el trato

- Solo si yo no tengo hijos. Les recordó Harry dándole la mano a Ron que asintió de acuerdo

- De acuerdo. Acepto Hermione estrujando la otra mano de Ron de acuerdo

- Se dan cuenta de que Potter tendría que morir para que uno de sus hijos herede la capa de invisibilidad verdad. Le pregunto un Ravenclaw viendo al trío como si estuvieran locos

- En realidad, la capa se hereda cuando el hijo mayor entra a Hogwarts. Le comento Euphemia divertida por la discusión de Harry, Ron y Hermione que ya no parecían interesados en la conversación

Antes de que pudiera decir o pensar algo, la puerta del dormitorio se abrió de golpe y Fred y George Weasley entraron. Harry escondió rápidamente la capa. No se sentía con ganas de compartirla con nadie más.

- Lo siento chicos. Dijo Harry algo apenado

- No importa lo entendemos. Dijo George sin darle importancia

- Era la capa de tu padre, tampoco la habríamos compartido. Aseguro Fred encogiéndose de hombros

—¡Feliz Navidad!

—¡Eh, mira! ¡A Harry también le han regalado un jersey Weasley! Fred y George llevaban jerséis azules, uno con una gran letra F y el otro con la G.

—El de Harry es mejor que el nuestro —dijo Fred cogiendo el jersey de Harry—. Es evidente que se esmera más cuando no es para la familia.

- Claro que no. Dijo Molly muy sonrojada lo que hizo evidente que mentía

- Claro que si mamá. Aseguro George divertido por la cara de su madre

- No mientas se te ve en la cara. Aseguro Fred riéndose a carcajadas

- Silencio los dos compórtense. Les ordeno Molly roja de la vergüenza

—¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron? —quiso saber George—. Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan.

—Detesto el rojo oscuro —se quejó Ron, mientras se lo pasaba por la cabeza.

- Pensé que era tu color favorito cariño. Dijo Molly asombra y triste por equivocarse en algo tan básico como el color favorito de su hijo

- Está bien mamá tienes siete hijos no importa. Dijo Ron quitándole importancia para no herir los sentimientos de su madre a su madre

- Claro que importa Ron. Dijo Molly entristecida – Y tener más hijos no es excusa. Aseguro Molly que parecía derrotada

- Está bien mamá te lo juro. Insistió Ron muy incomodo

—No tenéis la inicial en los vuestros —observó George—. Supongo que ella piensa que no os vais a olvidar de vuestros nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge.

Muchos en el gran comedor suprimieron risas y veían divertidos a los gemelos que hacían ademanes de reverencias mientras todos reían

- Es un placer Gred. Dijo Fabían estrechando la mano de Fred mientras se reía a carcajadas

- Igualmente, Gabían. Dijo Fred regresándole el saludo a Gideon con una mirada seria

- Es un placer conocerte Feorge. Dijo Gideon estrechando la mano de George mientras trataba de mantener la cara seria

- Un placer conocerlo Fideon. Dijo George estrechándole la mano a Gideon con fuerza

- Quieren por favor calmarse. Dijo Molly algo molesta

- Hay Molly no te enojes. Le dijo Gideon en tono alegre

- Si relájate Molly. Le pidió Fabían de forma picarona

- Siéntense y cállense los cuatro. Les dijo Molly, aunque en realidad no parecía molesta

- Si mamá. Dijo Fred dijo saludando como si fuera un soldado

- Si señora. Dijo George imitando a su hermano

—¿Qué es todo ese ruido?

Percy Weasley asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación. Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.

—¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto, hasta Harry tiene uno.

—Yo... no... quiero —dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.

—Y hoy no te sentarás con los prefectos —dijo George—. La Navidad es para pasarla en familia.

- Eso es cierto Percy en navidad tienes que estar con tus hermanos. Le aseguro Molly, aunque parecía que lo estaba regañando

- Ya lo se, mamá. Le murmuro Percy avergonzado a lo que Molly se limitó a poner los ojos en blanco

Cogieron a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey.

Harry no había celebrado en su vida una comida de Navidad como aquélla. Un centenar de pavos asados, montañas de patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por todas las mesas.

- Genial ahora tengo hambre. Dijo Ron quejumbroso

- Yo también tengo hambre. Aseguro Sirius sollozando

- Comeremos después de este capítulo. Dijo Dumbledore de forma tranquilizadora

Estos fantásticos huevos no tenían nada que ver con los flojos artículos de los muggles, que Dudley habitualmente compraba, ni con juguetitos de plástico ni gorritos de papel. Harry tiró uno al suelo y no sólo hizo ¡pum!, sino que estalló como un cañonazo y los envolvió en una nube azul, mientras del interior salían una gorra de contraalmirante y varios ratones blancos, vivos. En la Mesa Alta, Dumbledore había reemplazado su sombrero cónico de mago por un bonete floreado, y se reía de un chiste del profesor Flitwick.

A los pavos les siguieron los pudines de Navidad, flameantes. Percy casi se rompió un diente al morder un sickle de plata que estaba en el trozo que le tocó. Harry observaba a Hagrid, que cada vez se ponía más rojo y bebía más vino, hasta que finalmente besó a la profesora McGonagall en la mejilla y, para sorpresa de Harry, ella se ruborizó y rio, con el sombrero medio torcido.

En el gran comedor tanto McGonagall como Hagrid estaban completamente rojos de vergüenza mientras que los estudiantes trataban en vano de no soltarse a reír, no sabían que les daba más risa si el libro o sus caras avergonzadas

- Acaso se tiene que fijar en todo señor Potter. Le reclamo McGonagall avergonzada

- Lo lamento profesora McGonagall no puedo evitarlo. Se disculpó Harry apenado

- Pues contrólese señor Potter. Le ordeno McGonagall molesta

- Lo intentare profesora. Dijo Harry apenado a lo que McGonagall se limitó a resoplar

Cuando Harry finalmente se levantó de la mesa, estaba cargado de cosas de las sorpresas navideñas, y que incluían globos luminosos que no estallaban, un juego de Haga Crecer Sus Propias Verrugas y piezas nuevas de ajedrez. Los ratones blancos habían desaparecido, y Harry tuvo el horrible presentimiento de que iban a terminar siendo la cena de Navidad de la Señora Norris.

- Pobrecitos ratones. Dijo Ginny haciendo una mueca lastimera

- Son ratones mágicos Ginny desaparecerán al tacto. Le aseguro Bill para tranquilizarla

- No sé porque no te creo. Aseguro Ginny viéndolo con desconfianza

- Que desconfiada eres. Se quejó Bill de mala gana

- No desaparecen con el tacto Ginny, porque no serían muy útiles, pero si desaparecerán con impactos grandes, así que si los muerden sí que desaparecerán. Aseguro Charlie tranquilamente

- Eso tiene más sentido. Dijo Ginny viendo a Charlie con interés – Mentiroso. Le dijo Ginny viendo a Bill con reproche

- No fue mentira, fue omisión. Dijo Bill en su defensa

- Es lo mismo. Aseguro Ginny a la defensiva

Harry y los Weasley pasaron una velada muy divertida, con una batalla de bolas de nieve en el parque. Más tarde, helados, húmedos y jadeantes, regresaron a la sala común de Gryffindor para sentarse al lado del fuego. Allí Harry estrenó su nuevo ajedrez y perdió espectacularmente con Ron. Pero sospechaba que no habría perdido de aquella manera si Percy no hubiera tratado de ayudarlo tanto.

- Hubieras perdido igual. Le aseguro Hermione viendo a Harry con lástima

- Si, pero no hubiera perdido de forma tan patética. Aseguro Harry como si fuera obvio

- Bueno es que Percy es el peor jugador de ajedrez de la familia. Dijo Bill mientras se encogía de hombros

- No soy el peor jugador de ajedrez de la familia. Dijo Percy a la defensiva

- Claro que lo eres. Dijo George mientras veía a Percy de forma burlesca

- Eres terrible. Aseguro Fred sin darle importancia

- No, no lo soy. Aseguro Percy indignado

- Si lo eres Percy, eres pésimo en ajedrez. Aseguro Ron haciendo una mueca de forma indulgente

- En serio. Le pregunto Percy asombrado

- Juegas como si tuvieras 12 años. Aseguro Ron sin darle importancia

- Tú tienes 12 años Ronald. Le dijo Percy indignado

- Y soy un genio del ajedrez Percy, no puedes juzgarme con la misma vara que a ti. Dijo Ron soltando una riza algo arrogante – A los 5 años yo ya les ganaba a todos en casa, incluso al abuelo. Le recordó Ron era evidente que le parecía divertido – Y fue el abuelo el que me enseño a jugar. Le recordó Ron divertido

- Le ganabas a adultos a los 5 años. Le pregunto Hermione con incredulidad

- Si. Dijo Ron con orgullo

- No te habrán dejado ganar. Le pregunto un Ravenclaw de sexto año algo dudoso

- No lo creo. Dijo Ron dudoso – Escuche a mis padres y a mi abuelo decir lo raro y sorpréndete que era que hubiera aprendido tan rápido a jugar ajedrez mientras estaba escondido debajo de la mesa. Le comento Ron pensativo

- Que hacías debajo de la mesa. Le pregunto Harry con extrañeza

- Estaba comiendo galletas a escondidas de mi mamá. Le dijo Ron riendo divertido

- Así que tú eras el que se robaba las galletas. Le dijo Molly en tono de reproche

- No. Aseguro Ron alzando sus manos en señal de paz – Yo me las robe ese día, pero no me las robaba todos los días. Aseguro Ron a la defensiva

- Hay estos niños. Dijo Molly resignada

Después de un té con bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad, todos se sintieron tan hartos y soñolientos que no podían hacer otra cosa que irse a la cama; no obstante, permanecieron sentados y observaron a Percy, que perseguía a Fred y George por toda la torre Gryffindor porque le habían robado su insignia de prefecto.

Fue el mejor día de Navidad de Harry. Sin embargo, algo daba vueltas en un rincón de su mente. En cuanto se metió en la cama, pudo pensar libremente en ello: la capa invisible y quién se la había enviado.

Ron, ahíto de pavo y pastel y sin ningún misterio que lo preocupara, se quedó dormido en cuanto corrió las cortinas de su cama. Harry se inclinó a un lado de la cama y sacó la capa. De su padre... Aquello había sido de su padre.

Muchos en el gran comedor veían conmovidos se escuchaban suspiros y gemidos lastimeros dirigidos a Harry que estaba completamente rojo de la vergüenza, James estaba muy triste por no haberle podido dar el mismo la capa de invisibilidad a s hijo

Dejó que el género corriera por sus manos, más suave que la seda, ligero como el aire. «Utilízalo bien», decía la nota.

Tenía que probarla. Se deslizó fuera de la cama y se envolvió en la capa. Miró hacia abajo y vio sólo la luz de la luna y las sombras. Era una sensación muy curiosa.

«Utilízalo bien.» De pronto, Harry se sintió muy despierto. Con aquella capa, todo Hogwarts estaba abierto para él. Mientras estaba allí, en la oscuridad y el silencio, la excitación se apoderó de él. Podía ir a cualquier lado con ella, a cualquier lado, y Filch nunca lo sabría.

Ron gruñó entre sueños. ¿Debía despertarlo? Algo lo detuvo. La capa de su padre... Sintió que aquella vez (la primera vez) quería utilizarla solo.

- Lo lamento mucho Ron. Se disculpó Harry con una mueca de remordimiento

- No importa, era de tu padre lo entiendo. Le dijo Ron muy comprensivo – Además me hubiera molestado que me despertaras a esa hora. Dijo Ron, aunque era evidente que mentía

Salió cautelosamente del dormitorio, bajó la escalera, cruzó la sala común y pasó por el agujero del retrato.

—¿Quién está ahí? —chilló la Dama Gorda. Harry no dijo nada. Anduvo rápidamente por el pasillo.

¿Adónde iría? De pronto se detuvo, con el corazón palpitante, y pensó. Y entonces lo supo. La Sección Prohibida de la biblioteca.

- Me siento decepcionado. Dijo Sirius llevándose la mano al pecho de forma dramática – Tienes la capa de invisibilidad y lo primero que haces es ir a la biblioteca. Dijo Sirius fingiendo gimotear

- Bueno es para una buena causa, para desenmascarar a Snape. Dijo James de forma relajada

- La usa mejor que nosotros. Dijo Remus divertido – Nosotros la usábamos para robar comida en la cocina. Recordó Remus riéndose

- Como que robar Remus. Le pregunto Euphemia susurrando molesta

- Es una forma de hablar mamá. Aseguro James reprochándole a Remus con la mirada

- Si nosotros pedíamos la comida mamá Fimia. Dijo Sirius que parecía asustado

- Ellos nos la daban. Aseguro Remus con cierta cautela

- Eso espero porque si descubro que no es así se las verán conmigo entendieron. Les dijo Euphemia muy molesta

- Si señora. Dijeron los tres asustados y pálidos como una hoja

- Ustedes son adultos porque le tienen miedo. Le pregunto Dean de forma burlona

- Tú lo dices porque no la has visto enojada. Dijo James muy seguro y asustado

- Ella da miedo. Aseguro Sirius mientras le recorría un escalofrío

- Que les podría hacer. Pregunto Seamus burlón

- Una vez nos sacó de la casa en medio de una tormenta eléctrica y nos hizo dormir en el patio con una carpa porque no nos fuimos a dormir cuando nos dijo. Recordó Remus y le dio un pequeño escalofrió y todos los alumnos volteara a ver a la señora Potter horrorizados

- No fue solamente por eso Remus se la pasaron todo el bendito día haciendo bromas, casi tiran a Fleamont de las escaleras, rompieron un estante de libros. Empezó a decir Euphemia como si lo estuviera enumerando mientras James, Sirius y Remus se encogían en sus asientos – Y cuando les dije que se fueran a dormir se pusieron a saltar en sus camas y tiraron a Sirius de la cama que de por sí ya es tonto. Dijo Euphemia a lo que Sirius la vio indignado – Además yo les dije que se calmara, no me hicieron caso y le quemaron la cola al pobre gato y ya te he dicho un millón de veces que no mientas si no quieres que te vuelva a hacer dormir en el patio. Le dijo Euphemia molesta a Remus que tenía una cara de horror

- No por favor, me portare bien, lo juro. Suplico Remus horrorizado

Iba a poder leer todo lo que quisiera, para descubrir quién era Flamel. Se ajustó la capa y se dirigió hacia allí.

La biblioteca estaba oscura y fantasmal. Harry encendió una lámpara para ver la fila de libros. La lámpara parecía flotar sola en el aire y hasta el mismo Harry, que sentía su brazo llevándola, tenía miedo.

La Sección Prohibida estaba justo en el fondo de la biblioteca. Pasando con cuidado sobre la soga que separaba aquellos libros de los demás, Harry levantó la lámpara para leer los títulos.

No le decían mucho. Las letras doradas formaban palabras en lenguajes que Harry no conocía. Algunos no tenían títulos. Un libro tenía una mancha negra que parecía sangre.

- Es sangre. Aseguro un Ravenclaw de último año con desagrado

- Tienen libros de sangre. Le pregunto Dudley asqueado

- Si, son libros de artes obscuras. Le respondió un Slytherin de ultimo año con indiferencia

- Y eso no es algo malo. Pregunto Verónica con cautela

- Ninguna magia es mala señorita Granger. Aseguro Dumbledore con una voz tranquila – Todo depende de como se use. Le aseguro Dumbledore amablemente

A Harry se le erizaron los pelos de la nuca. Tal vez se lo estaba imaginando, tal vez no, pero le pareció que un murmullo salía de los libros, como si supieran que había alguien que no debía estar allí. Tenía que empezar por algún lado. Dejó la lámpara con cuidado en el suelo y miró en una estantería buscando un libro de aspecto interesante. Le llamó la atención un volumen grande, negro y plateado. Lo sacó con dificultad, porque era muy pesado y, balanceándolo sobre sus rodillas, lo abrió. Un grito desgarrador; espantoso, cortó el silencio... ¡El libro gritaba!

- Tienes que tener muy mala suerte para encontrarte un libro que grita cuando más necesitas silencio. Aseguro Dean fastidiado

- Y apenas te das cuenta. Le pregunto Harry entre divertido y resignado

Harry lo cerró de golpe, pero el aullido continuaba, en una nota aguda, ininterrumpida. Retrocedió y chocó con la lámpara, que se apagó de inmediato. Aterrado, oyó pasos que se acercaban por el pasillo, metió el volumen en el estante y salió corriendo. Pasó al lado de Filch casi en la puerta, y los ojos del celador; muy abiertos, miraron a través de Harry. El chico se agachó, pasó por debajo del brazo de Filch y siguió por el pasillo, con los aullidos del libro resonando en sus oídos.

Se detuvo de pronto frente a unas armaduras. Había estado tan ocupado en escapar de la biblioteca que no había prestado atención al camino. Tal vez era porque estaba oscuro, pero no reconoció el lugar donde estaba. Había armaduras cerca de la cocina, eso lo sabía, pero debía de estar cinco pisos más arriba.

—Usted me pidió que le avisara directamente, profesor, si alguien andaba dando vueltas durante la noche, y alguien estuvo en la biblioteca, en la Sección Prohibida.

Harry sintió que se le iba la sangre de la cara. Filch debía de conocer un atajo para llegar a donde él estaba, porque el murmullo de su voz se acercaba cada vez más y, para su horror, el que le contestaba era Snape.

- Bueno Filch lleva décadas como conserje en Hogwarts y tú llevas poco más de tres meses obviamente conoce el castillo mejor que tú. Le dijo Seamus divertido

- Eso ya lo se Seamus. Dijo Harry poniendo los ojos en blanco

—¿La Sección Prohibida? Bueno, no pueden estar lejos, ya los atraparemos.

Harry se quedó petrificado, mientras Filch y Snape se acercaban. No podían verlo, por supuesto, pero el pasillo era estrecho y, si se acercaban mucho, iban a chocar contra él. La capa no ocultaba su materialidad.

Retrocedió lo más silenciosamente que pudo. A la izquierda había una puerta entreabierta. Era su única esperanza. Se deslizó, conteniendo la respiración y tratando de no hacer ruido. Para su alivio, entró en la habitación sin que lo notaran. Pasaron por delante de él y Harry se apoyó contra la pared, respirando profundamente, mientras escuchaba los pasos que se alejaban.

- No te asustaste. Le pregunto una Hufflepuff de cuarto año con interés

- Pues sí, pero no podía hacer nada. Aseguro Harry sin darle importancia

Habían estado cerca, muy cerca. Transcurrieron unos pocos segundos antes de que se fijara en la habitación que lo había ocultado.

Parecía un aula en desuso. Las sombras de sillas y pupitres amontonados contra las paredes, una papelera invertida y apoyada contra la pared de enfrente... Había algo que parecía no pertenecer allí, como si lo hubieran dejado para quitarlo de en medio.

Era un espejo magnífico, alto hasta el techo, con un marco dorado muy trabajado, apoyado en unos soportes que eran como garras. Tenía una inscripción grabada en la parte superior: Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.

- Qué cosa dice. Preguntaron muchos muy confundidos

- Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse. Repitió Molly lentamente – No sé qué idioma es ese. Dijo Molly haciendo una mueca de confusión

- Harry te encuentras bien. Le pregunto Hermione por lo bajo viendo que Harry lucía sumamente agobiado

- No me pasa nada Hermione solamente recuerdo ese día. Dijo Harry triste y Hermione y Ron lo abrazaron para reconfortarlo

Ya no oía ni a Filch ni a Snape, y Harry no tenía tanto miedo. Se acercó al espejo, deseando mirar para no encontrar su imagen reflejada. Se detuvo frente a él.

- Sera un espejo encantado. Pregunto un Gryffindor de cuarto año con interés

- Probablemente por eso se quedó paralizado Potter. Aseguro una Slytherin de quinto año

- No suena a que Potter este paralizado. Comento una Ravenclaw de sexto año

- Si el espejo no te encanta para paralizarte entonces porque Potter se puso así. Cuestiono un Hufflepuff de cuarto año confundido, pero nadie supo como responder

Tuvo que llevarse las manos a la boca para no gritar. Giró en redondo. El corazón le latía más furiosamente que cuando el libro había gritado... Porque no sólo se había visto en el espejo, sino que había mucha gente detrás de él.

- Hay fantasmas en esa habitación. Pregunto un Ravenclaw de quinto año con curiosidad

- Por qué habría fantasmas en esa habitación. Pregunto una Hufflepuff de tercer año desconcertada

- Tal vez estaban teniendo una reunión. Sugirió un Slytherin de cuarto algo dudoso

- Porque tendrían una reunión los fantasmas. Pregunto una Gryffindor incrédula

- Para no aburrirse. Sugirió una Ravenclaw de quinto año

Pero la habitación estaba vacía. Respirando agitadamente, volvió a mirar el espejo.

- Si la habitación estaba vacía que había en el espejo. Pregunto un Hufflepuff de cuarto año desconcertado

- Tal vez los fantasmas son invisibles. Sugirió Verónica confundida

- Pero Potter los reconocería si fueran fantasmas. Aseguro una Gryffindor de ultimo año

Allí estaba él, reflejado, blanco y con mirada de miedo y allí, reflejados detrás de él, había al menos otros diez. Harry miró por encima del hombro, pero no había nadie allí. ¿O también eran todos invisibles?

- Pero porque serian invisibles. Pregunto Lily preocupada

¿Estaba en una habitación llena de gente invisible y la trampa del espejo era que los reflejaba, invisibles o no?

Miró otra vez al espejo. Una mujer, justo detrás de su reflejo, le sonreía y agitaba la mano. Harry levantó una mano y sintió el aire que pasaba. Si ella estaba realmente allí, debía de poder tocarla, sus reflejos estaban tan cerca... Pero sólo sintió aire: ella y los otros existían sólo en el espejo. Era una mujer muy guapa. Tenía el cabello rojo oscuro y sus ojos... «Sus ojos son como los míos», pensó Harry, acercándose un poco más al espejo.

Todos estaban llorando porque finalmente habían comprendido lo que Harry había visto en su reflejo e incluso a Snape le costaba mantener la compostura, Harry estaba tratando con tus fuerzas de que no se notara su tristeza

- Debe ser horrible que la primera vez que veas a tus padres sea en un espejo. Dijo una Ravenclaw de quinto año con la voz entrecortada y con los ojos cristalinos

- Tú crees. Dijo un Slytherin de sexto año de forma sarcástica – Es la primera vez que Potter ve a sus padres y no puede abrazarlos, tocarlos o siquiera hablarles. Dijo el Slytherin algo despectivamente

Verde brillante, exactamente la misma forma, pero entonces notó que ella estaba llorando, sonriendo y llorando al mismo tiempo. El hombre alto, delgado y de pelo negro que estaba al lado de ella le pasó el brazo por los hombros. Llevaba gafas y el pelo muy desordenado. Y se le ponía tieso en la nuca, igual que a Harry.

Harry estaba tan cerca del espejo que su nariz casi tocaba su reflejo.

—¿Mamá? —susurró—. ¿Papá?

- Oh Merlín. Murmuro Molly que tuvo que taparse la boca con su mano para suprimir un sollozo

- Como lo siento cariño. Dijo Lily abrazando a Harry mientras sollozaba

- Esta bien mamá. Le aseguro Harry tratando de consolar a su madre

- Merlín esto es una tortura. Dijo James frustrada mientras abrazaba a su hijo y a su esposa

Entonces lo miraron, sonriendo. Y lentamente, Harry fue observando los rostros de las otras personas, y vio otro par de ojos verdes como los suyos, otras narices como la suya, incluso un hombre pequeño que parecía tener las mismas rodillas nudosas de Harry. Estaba mirando a su familia por primera vez en su vida.

En todo el gran comedor se empezaron a escuchar sollozos aislados y se podían ver a algunas personas llorar ligeramente en sus asientos, incluso algunos alumnos se estaban consolando entre ellos mientras veían a Harry con lastima.

Los Potter sonrieron y agitaron las manos, y Harry permaneció mirándolos anhelante, con las manos apretadas contra el espejo, como si esperara poder pasar al otro lado y alcanzarlos. En su interior sentía un poderoso dolor, mitad alegría y mitad tristeza terrible.

- Qué tipo de espejo muestra a personas muertas. Pregunto una Slytherin de quinto año asustada

- Pero esto es horrible Potter tiene 11 años, lo están torturando. Dijo una Hufflepuff de cuarto año mortificada

- Pero es la primera vez que ve a sus padres no creo que para él sea tortura. Le recordó un Gryffindor de quinto año viendo a Harry de forma comprensiva

- Es cierto, Potter es feliz conociendo a sus padres. Comento la Slytherin viendo a Harry con pesar

- No lo está haciendo feliz lo está volviendo apático. Aclaro el Ravenclaw de forma sarcástica

- Como no va a estar apático, Potter ni siquiera tiene foto de sus padres, es la primera vez que los ve. Recordó un Gryffindor de quinto año impresionado

- No creo que a Potter le haya hecho feliz que la primera vez que viera a sus padres fuera en un espejo encantado. Se quejó un Ravenclaw de quinto año viendo con deprecio a los Dursley que trataron de mantener caras de póker

- Si me hizo feliz. Aseguro Harry nostálgico – Ese fue uno de los mejores días de mi vida. Aseguro Harry con una sonrisa entristecida

- Pero estuviste deprimido. Dijo una Ravenclaw de quinto año confundida – A mí no me gustaría que la primera vez que viera a mis padres fuera en un espejo. Aseguro la Ravenclaw con cierta renuencia

- Sinceramente dudo que pensaras de esa forma si hubieras pasado toda tu vida tratando de imaginar como eran tus padres. Dijo Harry algo a la defensiva – No pensarías de esa forma si hubieras pasado10 años de tu vida preguntándote si tus padres se parecerían a cada adulto que al que veían. Aseguro Harry molesto

No supo cuánto tiempo estuvo allí. Los reflejos no se desvanecían y Harry miraba y miraba, hasta que un ruido lejano lo hizo volver a la realidad. No podía quedarse allí, tenía que encontrar el camino hacia el dormitorio. Apartó los ojos de los de su madre y susurró: «Volveré». Salió apresuradamente de la habitación.

- No lo hagas Harry. Le rogó Lily muy preocupada

- Ese espejo no me da confianza. Murmuro James agobiado

- Creo que esto va a terminar mal. Aseguro Remus frustrado

- Tú crees. Le pregunto Sirius de forma sarcástica

- Si Potter sigue así se va a meter en problemas. Aseguro una Hufflepuff de tercer año preocupada

- Si es que antes no se vuelve loco. Comento un Slytherin desanimado

—Podías haberme despertado —dijo malhumorado Ron.

—Puedes venir esta noche. Yo voy a volver; quiero enseñarte el espejo.

—Me gustaría ver a tu madre y a tu padre —dijo Ron con interés.

- Tú no vas a ver eso. Aseguro Lily sumamente mortificada

- No yo vi otra cosa. Dijo Ron avergonzado

- Si Weasley no ve eso entonces que va a ver. Pregunto un Hufflepuff de primer año desconcertado

- Tal vez no vea nada. Sugirió una Ravenclaw de quinto año – Weasley no tiene parientes muertos. Aseguro la Ravenclaw sin darle importancia

- Si tengo parientes muertos. Dijo Ron ofendido por el tono de voz que uso la Ravenclaw – Mis tíos están muertos. Dijo Ron señalando a Fabían y Gideon molesto – También todos mis abuelos están muertos y mis padres perdieron varios primos y tíos durante la guerra. Aseguro Ron indignado

- Lo siento Weasley, olvide lo de tus tíos. Se disculpó la Ravenclaw algo apenada

—Y yo quiero ver a toda tu familia, todos los Weasley. Podrás enseñarme a tus otros hermanos y a todos.

—Puedes verlos cuando quieras —dijo Ron—. Ven a mi casa este verano. De todos modos, a lo mejor sólo muestra gente muerta.

- En serio Ronald, solo muestra gente muerta. Le reclamo Hermione sumamente molesta y mortificada

- Lo siento es que no lo pensé. Dijo Ron apenado

- Evidentemente no lo pensaste. Lo regaño Hermione enojada

- Perdóname Harry por ser tan insensible. Dijo Ron apenado

- No te preocupes Ron no fue tu intención. Dijo Harry quitándole importancia

Pero qué lástima que no encontraste a Flamel. ¿No quieres tocino o alguna otra cosa? ¿Por qué no comes nada?

Harry no podía comer. Había visto a sus padres y los vería otra vez aquella noche. Casi se había olvidado de Flamel. Ya no le parecía tan importante. ¿A quién le importaba lo que custodiaba el perro de tres cabezas? ¿Y qué más daba si Snape lo robaba?

- Ya ni le importaba Nicolás Flamel. Comento un Slytherin algo preocupado

- Sinceramente no lo culpo. Comento una Ravenclaw de quinto año viendo a Harry con lástima

—¿Estás bien? —preguntó Ron—. Te veo raro.

Lo que Harry más temía era no poder encontrar la habitación del espejo. Aquella noche, con Ron también cubierto por la capa, tuvieron que andar con más lentitud. Trataron de repetir el camino de Harry desde la biblioteca, vagando por oscuros pasillos durante casi una hora.

- Suena a que estás deprimido. Le comento una Ravenclaw de quinto año preocupada

- No estaba deprimido. Se apresuró a decir Harry a la defensiva

- Parece que si lo estabas. Aseguro la Ravenclaw preocupada

- Deberías ir a terapia Potter. Le comento un Gryffindor de quinto año preocupado

- Sinceramente dudo que me sea de ayuda. Aseguro Harry resignado

- Pero intentarlo no te mataría. Aseguro el Gryffindor como si fuera obvio

—Estoy congelado —se quejó Ron—. Olvidemos esto y volvamos.

—¡No! —susurró Harry—. Sé que está por aquí.

Pasaron al lado del fantasma de una bruja alta, que se deslizaba en dirección opuesta, pero no vieron a nadie más. Justo cuando Ron se quejaba de que tenía los pies helados, Harry divisó la pareja de armaduras.

—Es allí... justo allí... ¡sí!

Abrieron la puerta. Harry dejó caer la capa de sus hombros y corrió al espejo. Allí estaban. Su madre y su padre sonrieron felices al verlo.

—¿Ves? —murmuró Harry.

—No puedo ver nada.

- Porque Weasley no puede ver nada. Pregunto un Gryffindor de segundo año desconcertado

- Es un espejo encantado probablemente te tienes que ver directamente en él. Comento una Hufflepuff de cuarto año

—¡Mira! Míralos a todos... Son muchos...

—Sólo puedo verte a ti.

—Pero mira bien, vamos, ponte donde estoy yo.

Harry dio un paso a un lado, pero con Ron frente al espejo ya no podía ver a su familia, sólo a Ron con su pijama de colores. Sin embargo, Ron parecía fascinado con su imagen.

—¡Mírame! —dijo.

—¿Puedes ver a toda tu familia contigo?

—No... estoy solo... pero soy diferente... mayor... ¡y soy delegado!

—¿Cómo?

—Tengo... tengo un distintivo como el de Bill y estoy levantando la copa de la casa y la copa de quidditch... ¡Y también soy capitán de quidditch!

- Por Merlín Ronald. Dijo Molly con la voz entrecortada

- Lo siento mamá. Dijo Ron avergonzado

- Tú no tienes nada de que disculparte Ron. Aseguro Arthur mortificado

- Todo esto es culpa nuestra. Aseguro Molly que lucía sumamente mortificada

- No lo es. Se apresuró a asegurar Ron con nerviosismo

- Lo es. Aseguro Molly mortificada – Si te hubiéramos prestado más atención no sentirías que tienes que superar a tus hermanos. Aseguro Molly con la voz entrecortada

- En realidad, no quiero hablar de esto mamá. Aseguro Ron mortificado Molly iba a objetar, pero Arthur le dijo que hablarían después

Ron apartó los ojos de aquella espléndida visión y miró excitado a Harry.

—¿Crees que este espejo muestra el futuro?

—¿Cómo puede ser? Si toda mi familia está muerta... déjame mirar de nuevo...

—Lo has tenido toda la noche, déjame un ratito más.

—Pero si estás sosteniendo la copa de quidditch, ¿qué tiene eso de interesante? Quiero ver a mis padres.

—No me empujes.

- No deberían estarse peleando. Dijo Hermione mortificada

- Ese espejo es perverso. Aseguro Ron justificándose

Un súbito ruido en el pasillo puso fin a la discusión. No se habían dado cuenta de que hablaban en voz alta.

—¡Rápido!

Ron tiró la capa sobre ellos justo cuando los luminosos ojos de la Señora Norris aparecieron en la puerta. Ron y Harry permanecieron inmóviles, los dos pensando lo mismo: ¿la capa funcionaba con los gatos? Después de lo que pareció una eternidad, la gata dio la vuelta y se marchó.

—No estamos seguros... Puede haber ido a buscar a Filch, seguro que nos ha oído. Vamos. Y Ron empujó a Harry para que salieran de la habitación. La nieve todavía no se había derretido a la mañana siguiente.

—¿Quieres jugar al ajedrez, Harry? —preguntó Ron.

—No.

- Soy yo o cada vez que Potter se ve en ese espejo se pone peor. Pregunto una Gryffindor de cuarto año preocupada

- No eres tú. Aseguró una Hufflepuff preocupada

- Potter se está poniendo peor. Aseguro un Ravenclaw de segundo año

—¿Por qué no vamos a visitar a Hagrid?

—No... ve tú...

—Sé en qué estás pensando, Harry, en ese espejo. No vuelvas esta noche.

—¿Por qué no?

—No lo sé. Pero tengo un mal presentimiento y, de todos modos, ya has tenido muchos encuentros. Filch, Snape y la Señora Norris andan vigilando por ahí ¿Qué importa si no te ven? ¿Y si tropiezan contigo? ¿Y si chocas con algo?

- En eso tiene razón Weasley deberías hacerle caso Potter. Le sugirió una Hufflepuff de cuarto año preocupada

- Eres consciente de que eso ya paso verdad. Le pregunto Harry divertido

- Es cierto. Respondió la Hufflepuff pensativa – Esto es tan confuso. Dijo la Hufflepuff con extrañeza

—Pareces Hermione.

- Mayor razón para hacerle caso. Aseguro Remus como si fuera obvio

- Me siento ofendido. Aseguro Ron frunciendo el ceño

- Lo siento. Dijo Remus divertido – Lo digo porque tú sueles ser más temerario y Hermione suele ser más precavida. Aseguro Remus de forma indulgente

- Lo dice porque usted no la conoce. Dijo Ron riéndose divertido

- Ronald. Le recrimino Hermione en voz baja

—Te lo digo en serio, Harry, no vayas

Pero Harry sólo tenía un pensamiento en su mente, volver a mirar en el espejo. Y Ron no lo detendría.

- Yo te lo advertí y no me hiciste caso. Dijo Ron con suficiencia

- Si lo sé Ron. Dijo Harry fastidiado

La tercera noche encontró el camino más rápidamente que las veces anteriores. Andaba más rápido de lo que habría sido prudente, porque sabía que estaba haciendo ruido, pero no se encontró con nadie.

Y allí estaban su madre y su padre, sonriéndole otra vez, y uno de sus abuelos lo saludaba muy contento. Harry se dejó caer al suelo para sentarse frente al espejo. Nadie iba a impedir que pasara la noche con su familia. Nadie.

Excepto...

- Genial ya lo descubrieron. Se quejó Remus frustrado

- Tenemos que enseñarle al cachorro como no ser descubierto cuando rompe las reglas. Dijo Sirius nervioso

- O como salir de los problemas. Sugirió James encogiéndose de hombros

- O prodigan enseñarle a no meterse en problemas. Dijo Lily molesta

—Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Harry?

Harry sintió como si se le helaran las entrañas. Miró para atrás. Sentado en un pupitre, contra la pared, estaba nada menos que Albus Dumbledore.

- Gracias Merlín. Dijo James aliviado

- Bueno Potter de todos los profesores que te pudieron encontrar Albus es definitivamente el más indulgente. Dijo Ojo loco viendo a Dumbledore con cierto reproche

- En mi opinión la curiosidad infantil no debería ser castigada. Dijo Dumbledore viendo a Harry de forma indulgente

- Por eso los alumnos se toman tantas libertades porque les dejas pasar todo. Le reclamo McGonagall fastidiada

- Son niños Minerva. Dijo Dumbledore con tranquilidad

- Y necesitan control. Le recordó McGonagall fastidiada

- Pelean como si fueran un viejo matrimonio. Aseguro Ojo loco divertido

Harry debió de haber pasado justo por su lado, y estaba tan desesperado por llegar hasta el espejo que no había notado su presencia.

—No... no lo había visto, señor.

—Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible —dijo Dumbledore, y Harry se sintió aliviado al ver que le sonreía—. Entonces — continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry—, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed.

- Así que así se llama el espejo, no es otro idioma. Pregunto un Ravenclaw con interés

- El nombre debe de estar en otro idioma porque suena raro. Aseguro una Gryffindor de quinto año confundido

- No creo que sea otro idioma. Aseguro Dora con incredulidad

—No sabía que se llamaba así, señor.

—Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?

—Bueno... me mostró a mi familia y...

—Y a tu amigo Ron lo reflejó como capitán.

—¿Cómo lo sabe...?

—No necesito una capa para ser invisible —dijo amablemente Dumbledore—. Y ahora ¿puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?

- Ósea que los estaba espiando. Dijo un Hufflepuff divertido

- No, yo estaba vigilando el espejo cuando ellos entraron. Se defendió Dumbledore divertido a lo que muchos alumnos rieron divertidos

Harry negó con la cabeza.

—Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?

Harry pensó. Luego dijo lentamente:

—Nos muestra lo que queremos... lo que sea que queramos...

—Sí y no —dijo con calma Dumbledore—. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos.

- Ron, no necesitas superar a tus hermanos te queremos igual. Dijo Arthur sumamente abrumado y triste

- Puede ser, pero los quieren más a ellos se sienten más orgullosos de ellos. Dijo Ron en voz alta por primera vez en su vida muy dolido y parecía que tanto a sus padres como a sus hermanos mayores se les había roto el corazón

- Nos sentimos orgullosos de ti. Dijo Molly llorando con más fuerza

- Tú ni siquiera querías tener otro hijo querías una niña. Dijo Ron tratando en vano de retener las lágrimas

- Eso no significa que no esté orgullosa de ti o que no te amé. Dijo Molly llorando desconsolada

- Mamá siempre hablan de lo listo que es Bill, lo bueno que es Charlie en el Quidditch, de las buenas calificaciones de Percy o de lo divertidos que son los gemelos o lo dulce y linda que es Ginny. Dijo Ron molesto sin ver a sus padres ni a sus hermanos a las caras

- Pero tú también eres inteligente y eres tan amable, siempre me ayudabas y cuidabas a tu hermana y te has quedado con Harry para no dejarlo solo en navidad lo fuiste a buscar en el auto para rescatarlo, rescataste a tu hermana y estoy tan, pero tan orgullosa de ti y lamento no saber qué cosas te gusta o que no o tu color favorito y tener siete hijos no es una excusa porque tú eres mi bebé y estaba tan feliz cuando naciste. Dijo Molly abrazando a su hijo la mayoría del gran comedor estaba llorando

- Mamá podemos seguir leyendo. Dijo Ron incomodo después de un largo rato al darse cuenta de cómo lo miraban todos

- Está bien cariño. Dijo Molly comprensivamente

Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.

- Normal que esa cosa los enloquezca. Dijo un Ravenclaw de quinto año

Continuó:

—El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por qué no te pones de nuevo esa magnífica capa y te vas a la cama?

Harry se puso de pie.

—Señor... profesor Dumbledore... ¿Puedo preguntarle algo?

—Es evidente que ya lo has hecho —sonrió Dumbledore—. Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más.

—¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?

- Harry eso es demasiado personal. Lo reprendió Lily por lo bajo

- Lo lamento señor. Se disculpó Harry con Dumbledore algo apenado

- No se preocupe señor Potter. Dijo Dumbledore haciendo un gesto con la mano para restarle importancia

—¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana. Harry lo miró asombrado.

- Calcetines. Preguntaron muchos desconcertados y Dumbledore los veía divertido

- Es en serio Albus. Le pregunto Ojo loco con incredulidad

- Has tratado de pasar el invierno sin calcetines de lana. Le pregunto Dumbledore pretendiendo inocencia

- Podrías comprarlos tu mismo. Dijo Ojo loco frustrado

- No es lo mismo. Aseguro Dumbledore divertido

—Uno nunca tiene suficientes calcetines —explicó Dumbledore—. Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros.

- Ahora ya sé que le regalare en navidad. Dijo Sirius divertido

- Se lo agradecería mucho señor Black. Dijo Dumbledore animadamente

En cuanto Harry estuvo de nuevo en su cama, se le ocurrió pensar que tal vez Dumbledore no había sido sincero. Pero es que, pensó mientras sacaba a Scabbers de su almohada, había sido una pregunta muy personal.

- En eso tienes razón Harry es una pregunta demasiado personal. Aseguro Remus divertido

- Me di cuenta muy tarde. Aseguro Harry divertido

- Ya termino el capítulo. Dijo Molly cerrando el libro, lucía sumamente mortificada

- Muy bien veremos los recuerdo. Anuncio Dumbledore dando una fuerte palmada

En la pantalla apareció una casa muy vieja y descuidad que parecía apenas estarse sosteniendo a obscuras a lo que un pequeño niño pelirrojo como de seis años estaba dormido en una cama desordenada. La puerta de la habitación se abrió con cuidado y una pequeña niña pelirroja como de cinco años entro con un peluche en sus manos con la cara roja y llorosa lucía muy nerviosa y asustada mientras se acercaba a su hermano para despertarlo.

- Ron despierta. Dijo Ginny con una voz llorosa mientras agitaba a Ron para despertarlo

- Ginny que pasa, que haces aquí, vete a dormir. Ordeno Ron con voz cansada mientras se tapaba la cara con su almohada

- Ron hay un monstruo debajo de mi cama. Dijo Ginny tratando de despertarlo de nuevo agitándolo más fuerte casi llorando

- Que, un monstruo. Le pregunto Ron levantándose de un salto horrorizado

- Sí esta debajo de mi cama y me quiere comer. Aseguro Ginny sujetando su oso con más fuerza

Ron se levantó de un salto y tomo un bate de Quidditch que tenía recargado en su armario, estaba muy pálido y parecía aterrado mientras salía de su cuarto e iba al cuarto de su hermana seguido por Ginny que caminaba escondida de tras de él mientras se sujetaba de su bata, cuando Ron y Ginny entraron al cuarto de Ginny revisaron de tras de la puerta, buscaron debajo de la cama y en el armario, pero no había nada.

- No hay nada Ginny. Le dijo Ron a su hermana mientras alzaba la sabana con el bate

- Seguro que se está escondiendo Ron, está esperando a que te vayas para salir y comerme. Aseguro Ginny aterrada mientras sollozaba

- Ven Ginny vamos a mi cuarto. Dijo Ron guiando a su hermana de nuevo a su habitación

- Tengo miedo Ron. Dijo Ginny subiendo a la cama haciendo un puchero

- Tranquila Ginny duérmete. Le dijo Ron tratando de taparla con la sabana

- Pero y si viene aquí y me atrapa. Pregunto Ginny asustada mientras abrazaba su peluche

- No te va a atrapar Ginny te lo juro, duérmete yo me voy a quedar cuidando y si viene lo mato. Le aseguro ron sentado en la orilla de la cama sujetando el bate de quidditch muy fuerte sin apartar la mirada de la puerta

- Gracias Ron te quiero mucho. Dijo Ginny mientras se quedaba dormida

- Descansa yo te voy a proteger. Dijo Ron nuevamente muy seguro

La imagen cambio y volvió a aparecer la madriguera, pero ya había amanecido cuando Molly entro a la habitación de Ron para despertarlo cuando encontró a sus dos hijos dormidos y sonrío enternecida en lugar de despertarlos se limitó a acomodar a Ron que se había quedado dormido recargado en el bate de Quidditch antes de salir del cuarto. Después de un rato Ron y Ginny se despertaron.

- Gracias por dejarme dormir contigo Ron. Dijo Ginny con voz dulce mientras bajaban las escaleras

- No importa. Aseguro Ron restándole importancia – Te tenía que cuidar y me dormí hasta que estaba saliendo el sol porque los monstruos no pueden salir de día. Aseguro Ron muy convencido de lo que decía, pero parecía muy cansado y con sueño

En el gran comedor todos veían a los dos Ron muy enternecidos lo que hizo que ambos Ron se sonrojaran a lo que la Ginny menor se levantó a abrazar a su hermano que le regreso el abrazo con incomodidad

- Que lindo eres Ron. Aseguro Ginny conmovida – Te perdono por lo que le dijiste a Harry. Dijo la pequeña Ginny enternecida

- Gracias supongo. Dijo Ron confundido e incomodo

- No me acordaba de eso. Aseguro el Ron menor mientras el Ron mayor asintió de acuerdo con él

- La verdad es que yo tampoco me acordaba. Aseguraban las dos Ginny pensativas

- Pero porque fuiste con el menor de tus hermanos y no con uno de los mayores o con tus padres. Le pregunto una Ravenclaw de sexto año muy confundida

- La habitación de mis papás estaba muy lejos Bill, Charlie y Percy ya estaban en Hogwarts y Fred y George solamente me decían que los monstruos no existían y me mandaban a mi cuarto a dormir. Explico la Ginny menor encogiéndose de hombros

- Le decían eso en vez de consolarla. Le pregunto Bill muy molesto viendo a los gemelos con cierto reproche

- Pero es verdad. Dijo George a la defensiva

- Los monstruos no existen. Aseguro Fred alzando sus manos en son de defensa

- Era una niña de cuatro años y estaba asustada la debían cuidar. Les reclamo Charlie molesto

- Perdón Ginny. Dijo George algo apenado

- Si perdónanos Ginny. Se disculpó Fred con su hermana

- No se preocupen. Les dijo Ginny quitándole importancia