22. Medias verdades

El camino a casa es corto. Necesita una ducha y dormir. Imperiosamente. Pero cuando abre la puerta ve que al parecer su chico tiene otros planes.

El olor a asado le recibe y le hace recordar que está muerto de hambre. Suelta las llaves y se quita la capa. Se asoma a la cocina y ve a Draco sentado en un taburete alto de la cocina, con una camisa de seda negra y una copa de vino en la mano. La mirada de su marido le corta la respiración y le hace levantar una ceja inconscientemente.

"Bienvenido a casa."

Harry ha olvidado todos sus propósitos para la noche. Draco se acerca a la mesa del comedor y sirve un poco de vino en otra copa. Ha puesto hasta velas.

"¿Y este despliegue?" Pregunta cogiendo la copa y dándole un trago largo.

Draco se acerca a él y le pasa las manos por la cintura.

"Hay que celebrar que vamos a trabajar juntos."

Harry sonríe mucho e impulsivamente le besa. Intenta no alargar demasiado el momento por si al rubio le incomoda pero no es el caso. Parece que está receptivo.

"Date una ducha mientras termino de preparar la cena" invita Draco.

Sentados a la mesa, ya duchado y vestido con una camisa granate, Harry le mira. Está diferente. Como si nunca hubiese visto esa versión de Malfoy. Como si acabase de desbloquear su versión seductora para él.

"Nunca me has dicho dónde trabajas, Harry" dice Draco distraído colocandose la servilleta en las piernas.

Que le llame Harry le hace morderse el labio.

"Trabajo en el Ministerio. Asisto a la Ministra."

No es mentira.

"Dejaste el puesto de jefe de aurores por un despacho? No me lo creo."

"No he dejado por completo el trabajo de campo."

Tampoco es mentira.

"Los ojos de la Ministra en el terreno, no?"

"Exacto." Necesita cambiar el rumbo de esa conversación. "Pero no hablemos de mi, cuéntame tú, en qué consiste el puesto y todo. Cuéntame."

"En realidad ha sido raro. Me ha entrevistado Weasley pero me dijo que… Que no estaba cualificado para el puesto."

Harry no pasa por alto la mueca de desprecio cuando dice eso.

"Sin embargo, de camino a casa me ha llegado una lechuza diciendo lo contrario."

La seriedad del Ministerio y su personal.

"Hombre, eso es raro, ¿no?"

"Bueno, traía el sello del Ministerio y todo. Me citaron para una nueva entrevista el próximo lunes."

Vale, eso ya tiene más sentido.

"Ah, entiendo. Supongo que será una segunda prueba. Me alegro de verdad, Draco."

Harry sonríe. Draco también, pero de una manera diferente.

"Es curioso que después de años intentando conseguir este puesto, justo me contraten después de que me haya casado con el consejero de la Ministra, ¿verdad?"

Mierda.

El chico levanta las cejas ante esa insinuación. Si, claro que ha sido él pero… No, no puede decirle ahora la verdad. No puede decirle que es su jefe, ni que le acaba de mentir con generalidades sobre su puesto, ni que le ha costado pactos con otros altos cargos y declaraciones de responsabilidad sobre él mismo meter a Draco en el Ministerio. No puede estropear su alegría de esa manera. Pero Draco no es tonto.

"Quizá se haya deslizado tu currículum en el escritorio apropiado" bromea Harry, sintiendo el nudo en el estómago.

Draco vuelve a sonreír y termina su consomé.

"No te sientas mal, Harry, soy un Slytherin al fin y al cabo, lo importante son los resultados, no los medios. Y si de esta manera he podido conseguir un beneficio extra pues habrá que ser agradecido."

Draco levanta su copa para brindar. Y Harry brinda con él.

En el fondo tiene razón. Ya ha asumido que Draco probablemente haya aceptado esta unión por una cuestión económica y familiar, pero él lo ha hecho por tener compañía. Ha ofrecido dinero a cambio de compañía. Prácticamente ha comprado a Draco. Y ahora se está asegurando de que él se quede a su lado dándole todo lo que necesita.

El nudo de su estómago se aprieta un poco más. Pero quiere terminar la cena. Es lo menos que puede hacer para agradecer el esfuerzo de su marido.

Rellena las copas y va a sentarse en el sofá.

"¿Sabes que yo debí haber ido a Slytherin?" Suelta Harry de repente. La expresión de Draco no le decepciona.