C. 14 Confesiones

El olor de la cena recién hecha después de una ducha le da a Draco, por primera vez en toda la semana, la sensación de hogar.

Se ajusta su bata verde oscuro de seda y se pasa la mano por el pelo húmedo. Se sienta a la mesa y observa el despliegue.

Mira a Harry con una ceja en alto pero sonríe y se sirve carne y puré de patatas.

"¿Empiezas o empiezo?" Pregunta directo.

"Empieza tú, por favor. Necesito saber qué ha pasado y seguro que es más corto que lo mío."

Draco se muerde los labios para ocultar la sonrisa.

Espero que sí lo sea.

"Antes quiero hacerte una pregunta: ¿me estás siguiendo? Es decir, ¿has mandado a alguien a que me vigile cuando salgo a la calle?"

Potter frunce el ceño. "¿Por qué piensas eso?"

"Porque no soy idiota, Potter. ¿Me vas a decir que es casualidad que aparezcas siempre en el momento oportuno?"

Harry guarda silencio.

"En realidad, te lo agradezco, pero quiero saber tus motivos."

Harry se toma unos segundos para expresarse correctamente. Finalmente le mira a los ojos.

"Estoy preocupado por ti, Malfoy. No tienes precisamente una buena reputación en el mundo mágico y ahora sumale que eres mi marido."

"¿Qué tiene que ver?"

"Mucho. Piensa que durante estos años he ganado amigos y aliados pero también enemigos que han intentado vengarse de mí. Antes venían directamente a por mí, pero ahora que hay otra persona a través de la cual vengarse, por eso temo que vayan a por ti. Porque es lo más probable." Dice Harry con expresión seria.

"¿Entonces no es que no te fíes de mí?"

Harry suelta una risa mientras se limpia la boca.

"Ya superé la adolescencia, Malfoy. Creo que tú también. Y te aseguro que si hubiese motivos para desconfiar de ti llegarían solos a mis oídos. Pero no he recibido nada. Así que por esa parte estoy tranquilo."

Deja la servilleta y apoya la cara en las manos.

Draco se muere de ganas de preguntarle quién coño es en realidad y por qué está tan seguro de sí mismo y sus capacidades, pero de eso hablarán después. Ahora le toca a él llorarle un poco.

"No he hecho nada malo, Potter. En estos años principalmente me he dedicado a estudiar como te dije y a buscar una forma de ganarme la vida a pesar de mi pasado."

"Lo sé. Sin embargo hoy ha habido cierto revuelo en el callejón Knocturn relacionado contigo después de que intentaras vender el traje de nuestra boda."

Draco suspira.

"Mi madre está enferma."

Harry le mira con interés y espera a que continúe.

"Mi familia quedó arruinada por culpa de las sanciones que nos impuso el Ministerio tras la guerra" dice con una mirada desafiante. "Los tuyos se encargaron de que perdiéramos todo rastro de honor y orgullo."

Hace una pausa y da un sorbo de vino. El moreno aguarda paciente.

"Hace poco mi madre ha desarrollado una rara enfermedad para la cual no se conoce cura. Necesitamos el dinero para investigarla, pero no tenemos cómo conseguirlo. Por eso pensé en vender el traje. Mi padre me llamó esta mañana para decirme que hay que hacerle una intervención urgente que no podemos costear."

Harry va terminando de cenar mientras reflexiona.

"Pero no lo vendiste al final."

"No. Ese hombre estaba más interesado en insultarme y humillarme que en hacer su trabajo."

"¿Qué te dijo?"

Draco se encoge de hombros.

"Dijo que los homosexuales no son personas y me llamó asesino. Así en resumen."

Harry suspira molesto. "Lo siento mucho, de verdad. Desgraciadamente el mundo mágico está muy atrasado con esos temas. Es algo que me molesta bastante de nuestra sociedad. Pero vamos, te aseguro que ese hombre recibirá su merecido."

"No es necesario. Ya me tomé la justicia por mi mano."

Harry se levanta y recoge su plato. De camino a la cocina se detiene a su lado y se acerca a su oído.

"Nadie insulta a mi marido y vive para contarlo" le susurra a Draco al oído.

Ninguno ve la sonrisa del otro. Y mientras se alejan sienten cómo se unen un poco más.