Amado Lobo Feroz,

Mi abuelita Tsunade escondía todas tus cartas. Recién las leo y te escribo para decirte que siempre te he amado. Todos me decían que tus mentiras me matarían y que sólo querías darles a tus garras un final en mi piel.

Entiendo lo de Blancanieves, yo también traté de olvidarte, pero mi corazón le daba la espalda a todos mis intentos. Ojalá pueda saber más de ti porque tu silencio sólo aumenta mi agonía.

Simplemente tuya,

Sakura, tu Caperucita Roja.


No muy querido Itachi,

He visto llorar a mi Caperucita Roja, mi Sakura. Por ti. Por favor aléjate. Tú no eres vegetariano. Nadie puede cambiar. Sólo se portan distinto, hasta conseguir lo que quieren. Debí quemar tus cartas y decirle a mi nieta que una bala de plata te mató. ¿Si ya estabas con Blancanieves, porqué regresas? El bosque es inmenso. Ya tomaron rumbos distintos. No hagas que hable con el cazador y llévate tus mentiras lo más lejos que puedas.

Respetuosamente,

La Abuelita Tsunade.


Querida Sakura,

No puedo decirte que alejarme fue un error. No sabía nada de ti y la Abuelita Tsunade me dijo que me habías olvidado. Mis noches eran tuyas, aunque no podía quitarle a mi piel las ganas de borrarte. Blancanieves supo cuidarme, pero yo quería morir a tu lado. ¿Quisieras tomar un café?

Prometo mantener mis garras en mis bolsillos.

A la espera de tu respuesta,

Itachi, feroz de ti.