Amada Caperucita,
¿Bastará con tomarnos un café?
Decir que el destino nos alejó sería lavarnos las manos y lanzarle una piedra a nuestras promesas. Sé que ocultas algo, pero no puedo acelerar mi respuesta. El bosque nos hizo daño, dividió nuestra historia para darnos un final distinto a cada uno, pero yo nunca boté nuestra hoja y aunque hoy esté doblada y un poco arrugada, aún podemos escribir en ella. Me advirtieron que no salga de la cárcel, que apuntaban balas de plata a mi pecho. Sin embargo, perderte otra vez, sería otra forma de morir. Espero verte pronto.
Sin importar tu respuesta, Sakura, siempre tuyo,
Itachi
Estimado Lobo Feroz,
Lamento todo lo que te hice y aunque mi voz pueda perderse en el rencor por mis acciones, me gustaría decirte que me disculpes. Le di todas tus cartas a Sakura, y ya no doy recompensa para que te disparen. Quizás la que murió fui yo y no se necesitó de una bala de plata para hacerlo. Aún no es tarde para ese café y si el agua se enfrió por esperar tanto, con amor, seguramente la podrán calentar.
Sinceramente arrepentida por todo,
Tsunade, la Abuelita.
Amado Lobo Feroz,
¡Sí, mil veces sí! Acepto ese café, acepto nuestra historia, acepto tu vida. Vegetariano o carnívoro, si tus garras y colmillos son míos, estoy tranquila. Debo contarte algo muy importante y aunque pueda distanciarnos, si lo descubres por otro lado, eso puede matarnos.
Nunca entendimos que la sociedad eran clases privadas para amarnos, y nos confundimos estudiando con otras personas.
A la espera de tus colmillos y siempre tuya.
Caperucita, tu Sakura.
