Querido Itachi,
Sé que tu café se acerca, pero mientras no llegue, tus labios siguen sin probar respuesta.
¿Le has preguntado a tu piel lo que quiere?
¿Si al tequila debes tomarlo sin pensarlo, porqué te detienes cuando te ofrezco un vaso?
No pretendo confundirte, pero a tu historia le faltan las hojas que yo tengo.
Con ganas de verte,
Gretel
Estimado Lobo Feroz,
El corazón a veces es nuestro enemigo y un mal consejero. Pensamos que morimos por amor, pero realmente la eternidad no existe, aunque los recuerdos sean imborrables y la agonía es parte de la vida. Dejé a Caperucita porque en mi cama sólo estuvo su cuerpo y jamás quise que mis brazos fuesen su prisión. Entendí que su historia tenía otro protagonista y yo simplemente fui un actor secundario y había noches que pensaba que era un extra.
A todos nos gusta el tequila y a muchos las manzanas, y yo muero por un café junto a cierta mujer.
¿Qué vas a tomar tú?
Con envidia, pero resignado,
Sir Gaara de Sunagakure
Mi dulce Caperucita,
Siempre te miraba desde la ventana. Cada vez que te perdías en el bosque, me inventaba un nuevo Kami, porque ya no sabía a quien más rezarle. No apoyé tu loca idea de buscar al lobo y compré varias balas de plata para cambiar tu destino. Me costaron todas mis lágrimas, entender que el amor no tiene lógica.
El destino se enamoró de ustedes.
Guarda tu secreto, que la verdad a veces asusta. Ojalá que ese café llegue pronto.
No pretendas que el tiempo no te borre, si sólo te conformas con ser una huella.
Con todo mi amor,
La Abuelita Tsunade.
