Querido Dragón de la Torre,
Como se dice, los dragones son sabios y tu sabiduría nos ayudo por mucho esta vez. Aunque claro, eso no hace mi trabajo más fácil. Por supuesto, gracias a ti tengo un mejor sistema de alarma contra ladrones de pócimas.
¿Quién iba a saber que Pinocho se sentía tan solo? Aunque la Abuelita despotrica contra el chico, desde la cárcel donde está pagando su condena por hurto del alcohol real.
Geppeto, tu buen amigo Deidara, le llora a su hijo cada día, esperando que todos y cada uno de los involucrados le otorguen el perdón. Aunque si he de serte sincero, dudo mucho que el Rey mismo le otorgue clemencia.
Siempre odio ver manchado su jardín de sangre.
Le daré tus saludos al Cazador Jiraiya. Sigue herido, pero no tanto como los otros dos.
Enviándote lo mejor,
Kakashi, el Hada Madrina.
Muy para nada querida Gretel,
¿De verdad, querida?
Ayudaste a Sir Gaara y a Obito Pinocho a urgir un plan para separar a mi nietesita con el amor de su vida.
Obito Pinocho te prometió un falso paraíso con el Lobo Itachi y caíste redondita, todavía fingiendo ante Sir Gaara que era al muñeco a quien querías para cada uno hacer de las suyas. Y no te atrevas a negarlo que Sir Gaara lo ha confesado todo completamente arrepentido.
Incluso yo no fui tan lejos. Tan sólo deseaba matar al Lobo, pero a la buena y de frente.
Así que recuerda algo: donde pisa leona, no borra huella una gata.
Ubíquese mamasita, que a usted no la buscan por linda, sino por fácil.
Esperando que levantes del suelo la dignidad que se te cayó,
La cariñosa Abuelita, Tsunade
Mi linda Caperucita,
Supongo que no te gustará que te hable así, pero no puedo evitarlo. ¡Te juro que cada palabra que dije es cierta!
No planeaba hacerte tomar la pócima, te juro que sólo pretendí seguirle el juego a Obito Pinocho porque sabía que planeaba algo. La primera vez que hablé con él fue en mi salón donde tengo una foto tuya. La mirada en su rostro era devoradora por segundos y desde entonces desconfié de él.
Me acerque para saber que tramaba, pero nunca pensé que trataría de asesinar al Lobo; mucho menos, el grado de obsesión que tenía contigo. Mi pequeña amada.
¿Cómo sigues? ¿Duele tu cuerpo por lo que te hizo el muñeco? Sé que no tengo derecho a preguntar, pero este deseo doliente por saber de ti me carcome.
Ahora sé que hice mal. El Rey me ha impuesto su castigo siendo expulsado de su reino, y no podré acercarme para consolarte, amada mía, especialmente ahora que tu secreto ha sido expuesto.
Esperando que algún día me perdones,
Un arrepentido Sir Gaara de Sunagakure
Mi amado Lobo,
Que curiosas las vueltas del destino.
Sé que recibirás mi carta y más aún, leerás mis palabras empatizando profundamente conmigo, porque alguna vez, te juzgaron como lo están haciendo conmigo.
Escucho los falsos chismes acerca de mí, y se me cae la cara de vergüenza al saber que los has escuchado también. Pero más profundo cae mi corazón al no saber nada de ti.
Aquella noche esperando tu llegada al bosque con la botella de vino, pensé que te habías decidido por mí. El hecho de que decidieras una hora no apta para menores de dieciocho, fue una sutil y deliciosa orden en mi mente para entregarme toda, en cuerpo y alma, adornando mi cuerpo con tu perfume favorito.
Hasta que amaneció y tu ausencia hizo eco en los recovecos de mi borrachera.
Ahí fue cuando me entere de la verdad de lo que sucedió en el Festival del Cerezo.
Nunca pensaste en ir a mí. No, en cuanto esa taza de café estuvo en peligro y saliste herido.
Aunque era cierto lo que te dije. Planeaban algo en tu contra con aquella pócima. El plan de Sir Gaara era que se lo haría beber a Sakura, la Caperucita, y así, se comprometería a la semana con ella enloquecida de amor por él, y, al mes, trataría de colocar un pequeño príncipe en su vientre.
Nada sabía que supuestamente yo era el amor perdido de Obito Pinocho. Ahora sé que sólo fue el chivo expiatorio que uso el mitómano burlón para que Sir Gaara no sospechará de él ya que también la deseaba.
Así que ya ves.
No sólo tu corazón fue conquistado y atada a una capa roja.
¿Qué más puedo decir? ¿Vuelve, te necesito? ¿Castígame, pero no dejes de hablarme?
Aunque lo deseo porque te metiste malditamente en mi mente, mi corazón es necio y no quiere admitirlo. No te pediré perdón, puesto que siempre fui honesta.
Te desee una noche, y luego dos, y después… después toda la vida.
Ahora es imposible.
O tal vez no….
Si algún día el café te aburre y te sabe amargo, siempre habrá un tequila esperándote. Sólo a ti.
Deseando que te arrepientas de elegirla,
Gretel, tu muy querida Anko
Querida Gretel,
Hoy, con el corazón lleno de humildad y afecto, te escribo para pedirte perdón por mis acciones pasadas que te han lastimado. Reconozco plenamente los errores que he cometido, pero no me arrepiento el haber intercambiado sueños contigo.
No te considero un error, porque mi vida no sería lo mismo si no te hubiera conocido. Por supuesto que te creo. Creo en tu inocencia y creo en tu necesidad de conocerme. Alguna vez la padecí yo también.
El deseo de haber cambiado el objeto de mis deseos y amor hacia ti, quien estaba dispuesta a abrirse conmigo.
Pero el corazón es caprichoso. Quiere lo que no puede tener.
Hasta que lo tiene.
Tal vez todo acaba, pero es un ciclo de amar, todo acaba algún día y no es para siempre, sólo queda afrontar la realidad, la realidad es que no estábamos destinados. Gracias por tu paciencia y tu anhelo. Me levanto cuando me sentía seco.
Ahora no puedo darte lo que me pides, seguramente ya conoces mi situación. Sabes cuanto he caído, sabes cuan atrapado estoy ahora. Y sabrás cuanto me encanta estarlo.
Perdóname por ser tan cínico. Eres una hermosa mujer destinada a mejores compañías para ese tequila que este lobo atado por la correa del amor.
Esperando que vueles alto y feliz,
Itachi, el Lobo Feroz
