N/A: Hola!
Este capítulo definirá el rumbo final que tomará esta historia y, por ende, creo que es buen momento para decirles que estamos muy cerca de terminar. El próximo será el último capítulo aunque después de ese tendremos un epílogo. Wow no puedo creer que ya hemos llegado a este punto así que hagan sus apuestas, cómo terminará todo este enredo amoroso?
Muchas gracias por seguirme acompañando en esta historia :)
Nos vemos en dos semanas
Golden
Ed y Eddie entraron a la casa nuevamente charlando alegremente de lo que habían visto en el museo por lo que su plática hizo que Rose no tardara en asomar su cabeza por el umbral de la puerta que daba a la cocina.
"Hola, mamá." Dijo Eddie mientras se acercaba a su madre para abrazarla.
Rose le besó la frente y le dirigió una cálida sonrisa a Ed antes de decir. "Vaya, parece que alguien se divirtió mucho en el museo."
"¡Vaya que sí! Además también pasamos por helado al venir hacia aquí. ¡Fue estupendo!" Exclamó Eddie alegremente.
Rose sonrió antes de enarcar una ceja. "¿Y no me trajeron ni un poco?"
Eddie se cubrió la boca con ambas manos. "Ups…"
Ed sonrió y se acercó a ella. "Te traeré un poco mañana cuando vuelva del trabajo. ¿Qué te parece?"
Rose se levantó. "Si es de fresa creo que puedo perdonarlos por olvidarse de esta pobre mujer."
Ed rió. "Entonces fresa será." Dijo antes de darle un breve beso en los labios.
Al separarse, Ed se quedó pensativo al ver el rostro sonriente de Rose. Ella y Eddie como su esposa e hijo recibiéndolo cálidamente cada día… ¿Ese es el futuro que quería?
"¿Pasa algo, Ed?" Preguntó Rose al notarlo pensativo.
Ed volvió a sonreír. "Nada, sólo me quedé pensando en unas cosas."
"¿Seguro?"
Ante el asentimiento de Ed, Rose le besó la mejilla antes de comenzar a alejarse. "Iré a ver cómo va el pan."
"Genial, tenía rato que no preparabas pan casero." Dijo Ed mientras se acercaba a la cómoda de la sala donde solían dejar sus llaves y carteras.
Por su parte, Eddie entró corriendo a la sala para sentarse en un sofá para, después de quitarse los zapatos, ponerse de rodillas en el descansabrazos para poder encender el radio.
"Ya que iba a usar el horno para la cena de hoy me pareció buena idea aprovechar para hacer algo de pan." Dijo Rose desde la cocina.
"Maravillosa idea." Dijo Ed desde la sala. Justo cuando dejó las llaves en el pequeño cofrecito en el que las guardaban, un sobre le llamó la atención ya que el papel era un poco más grueso de lo normal además de que tenía un elegante grabado en la esquina superior izquierda y la inferior derecha. "¿Rose?"
"¿Sí?" Preguntó ella asomándose nuevamente desde la cocina esta vez limpiándose las manos con un trapo.
"¿Qué es esto? ¿Es tuyo?" Preguntó al girar el sobre y darse cuenta de que estaba abierto.
Rose se mordió el labio inferior antes de responder. "En realidad es para los dos. Es una invitación."
"¿Invita-?" Ed se interrumpió sintiendo un sudor frío recorrer su columna. No puede ser… Por favor, que no sea eso.
Sintiendo cómo su boca se secaba repentinamente, Ed sacó el contenido del sobre con manos ligeramente temblorosas y cuando finalmente pudo leer de qué se trataba sintió una dolorosa punzada directo a su corazón. Era la invitación para la boda de Winry y Russell, la cual estaba programada para dentro de 2 meses.
Creía que todos estos meses lo habrían preparado mejor para enfrentar ese momento pero estaba completamente equivocado. El dolor que se estaba expandiendo en su pecho era el doble de doloroso de lo que había sido ver a Wynona casarse. Se suponía que ya tenía que estar completamente preparado para lo inevitable ya que estaba convencido de que el futuro y felicidad de Winry se encontraban al lado de Russell pero ahora él estaba ahí, sintiendo cómo su mundo se derrumbaba gracias a ese simple pedazo de papel. Quizás él mismo había buscado hacerse daño al ilusionarse en que la boda de Winry estaba más lejos en el futuro puesto que ella le había dicho que la boda no era algo que estuviera en sus planes inmediatos e incluso una pequeña parte de sí intentaba aferrarse a la posibilidad de que esa boda no sucediera, pero se había equivocado estrepitosamente porque dichos planes estaban prácticamente a la vuelta de la esquina.
"¿Ed?"
Ed se sobresaltó ligeramente al ser sacado de sus pensamientos. Notando la mirada preocupada de Rose y la mirada curiosa de Eddie, quien se había distraído de su misión de cambiar de estaciones de radio al notarlo quieto tan repentinamente.
"¿Estás bien?" Preguntó Rose mientras comenzaba a acercarse a él desde la cocina.
Claro que no… Ed inhaló profundamente antes de forzar una sonrisa en su rostro. "Sí." Mintió mientras devolvía la invitación al sobre antes de colocarlo nuevamente encima de la cómoda. "En dos meses ¿eh? Creo que no tengo compromisos para ese día pero de cualquier forma lo confirmaré mañana con la agenda que tengo en la oficina."
"¿Entonces estás bien con que vayamos?" Preguntó Rose sin poder ocultar del todo su incredulidad y ligera tristeza al percatarse de que la invitación estaba afectando a Ed de cierta manera.
Ed decidió evadir esa pregunta. "Cielos, creo que necesitaré un traje nuevo."
Aunque se notaba su indecisión acerca de si presionar o no el tema, Rose cedió a su intento de desviar la conversación. "No importa el traje que uses, tú siempre te ves muy guapo." Dijo ella esforzándose por sonreír de manera natural.
Ed forzó una risa. "A veces me pregunto qué tan bien está tu vista."
Eddie soltó una risilla ante su comentario y siguió con su labor con la radio antes de que Ed se dirigiera hacia donde estaba Rose. "Ven, te ayudaré con la cena."
Rose asintió y lo siguió a la cocina esforzándose por distraerlo lo más posible mientras terminaban de cocinar la cena de ese día.
Horas más tarde, Rose yacía profundamente dormida con su cabeza recargada contra el brazo izquierdo de Ed mientras una de sus manos descansaba sobre el pecho del joven, buscando la mayor cercanía posible con él. Por su parte, Ed seguía despierto llevando ya un rato con la mirada perdida en el oscuro techo de la habitación. Frustrado con el remolino de emociones que estaba experimentando, se llevó el brazo de automail al rostro dejándolo descansar sobre sus ojos esperando que la frescura del metal lo ayudara a despejar un poco su mente.
Winry… pronto serás Winry Tringham… Tringham… ¡Maldito Tringham! Resopló pesadamente y se dio un ligero golpe en la cabeza antes de devolver su automail a la posición previa. ¿Qué pasa conmigo? No tengo derecho a sentirme mal por esto. Se supone que me alejé de ella para que Winry pudiera ser feliz y estaba consciente de que esa felicidad seguramente iba a terminar sucediendo al lado del imbécil de Tringham además de que obviamente los dos ya estaban encaminados al matrimonio. ¡Ya estaban comprometidos desde que volví! ¡Lo sabía! Entonces, ¿por qué me torturo de esta manera?... ¿Por qué duele tanto? Ya lo viví una vez así que ahora todo debería ser más fácil… Volvió a resoplar antes de apartar su brazo de su rostro para poder girar su rostro en la dirección de la mujer que se encontraba a su lado. ¿Cómo puedo estar pensando en lo mucho que me gustaría estar en el lugar de Russell cuando estoy saliendo con Rose? Y encima de todo justo cuando estaba considerando la idea de casarme con ella… Suspiró. Soy un maldito idiota. ¿Esto es lo que vale mi cariño y aprecio por Rose? ¿De verdad estoy pensando en llamar amor a esto cuando a la primera mención del matrimonio de Winry me olvido por completo del punto en el que está mi relación con Rose sin importarme que ya le fui infiel una vez? Imbécil. Imbécil. Imbécil.
Cuidadosamente apartó un mechón de la frente de Rose. Ante el ligero movimiento, Rose se acurrucó más contra él arrancándole un suspiro a Ed. Rose y Eddie siempre me reciben con los brazos abiertos y son buenas personas. Quisiera seguir con ellos… fingir que todo está bien e intentar ser feliz a su lado, quizás ser una familia real pero… yo… no puedo con esto. Quiero impedir la boda de Winry aunque bien sé que no debo hacerlo y el que esté pensando en eso significa que tal vez no deba seguir viviendo con Rose. Al tenía razón, la estoy lastimando y si no puedo sacarme estos sentimientos del corazón ¿cómo puedo pretender hacer mi vida a su lado? No puedo seguir haciéndole esto a Rose ni a Eddie. Exhaló pesadamente. Quisiera seguir a su lado pero no me lo merezco. No cuando no soy capaz de amar a Rose como ella se merece. Eddie se merece tener a un buen padre, no a un patético intento de padre como yo incapaz de amar a su madre por estar perdidamente enamorado de otra mujer que jamás podrá estar conmigo...
Esos pensamientos acompañaron a Ed el resto de la noche impidiéndole conciliar el sueño.
Ed se encontraba en la oficina acompañado de un pequeño montón de papeles que esperaban su revisión y firma pero conforme más avanzaba el día lo único que cambiaba es que llegaban un par de papeles más que sus compañeros le dejaban con miradas de preocupación al notarlo tan retraído y con evidentes ojeras debajo de sus ojos.
Antes de salir de casa, Rose había insistido en ponerle una pequeña bolsita con hielo para tratar de reducir las ojeras pero Ed no pudo soportarlo tanto tiempo debido a que eso implicaba estar a pocos centímetros de Rose y desde el día anterior sus sentimientos y pensamientos respecto a su futuro con ella eran todo un desastre. Así que, con una sonrisa forzada, Ed se levantó de la silla en la que Rose le había pedido que se sentara, y se fue tras agradecerle y alegar que tenía que llegar al trabajo puesto que estaba esperando un reporte urgente. Sin embargo, antes de salir de la habitación Ed había notado la mirada de tristeza de Rose lo que lo hizo sentir aún peor.
Ya estando en la oficina Ed se limitó a leer y releer los mismos documentos una y otra vez ya que su cerebro difícilmente registraba las palabras pero al menos era suficiente distracción para evitar la conversación con los demás ya que para Ed no pasaron desapercibidas las cejas enarcadas y los murmullos que había provocado con su comportamiento.
Con un suspiro Ed dejó caer su cabeza contra la madera de su escritorio fijando su mirada en el calendario que reposaba en él. Con su mano de automail volteó las hojas hasta que la fecha de la boda de Winry apareció en el calendario haciéndolo sentir más miserable. Ni siquiera había comprobado su agenda como le había dicho a Rose pero estaba casi seguro de que no tenía ninguna misión ni viaje programado para esa fecha por lo que la posibilidad de estar ahí, con Rose sujeta de su brazo mientras veían como Winry y Russell decían sus votos matrimoniales era tan alta que le estaba provocando un terrible nudo en el estómago.
Cerrando sus ojos con fuerza, Ed levantó un poco la cabeza del escritorio para después golpearla ligeramente una y otra vez contra el borde del mueble.
Winry se casa en dos meses con Tringham… Y si las cosas siguen así lo más lógico es que yo me case con Rose… sólo que… no puedo hacerlo. No puedo hacerle eso a ella ni a mí mismo. Eso haría aún más grande el error que no quería aceptar…. No puedo seguir con esta farsa.
Si bien la noche anterior Winry había estado en sus pensamientos, Rose y su relación con ella también habían hecho su constante aparición recordándole que él había decidido darse una oportunidad con ella y que él estaba fallando al no poder dejar de pensar en otra mujer. Era consciente de que, aunque lo estaba intentando, no se había enamorado de Rose como lo estaba esperando y su sentido común le estaba diciendo que en tal caso era mejor romper con ella dado que ¿qué clase de futuro juntos podría ofrecerle si no podía dejar de pensar en Winry a pesar de saber que ella pronto sería la esposa de otro hombre y que él había aceptado ese destino cuando se separó de ella? Además, con el descubrimiento de la inminente boda de Winry y Russell, se estaba haciendo cada vez más difícil darle forma a la idea de terminar completa y perdidamente enamorado de Rose.
Sin embargo, la idea de alejarse de Rose y Eddie también era dolorosa por lo que Ed esperaba que con la claridad de las 3 tazas de café que se bebió en la oficina junto con el papeleo que se suponía que tenía que llenar enfocaran su mente lo suficiente para dar paso a la lógica y aceptar que el plan que había empezado a pensar en la madrugada era lo mejor que podía hacer. En cierta forma se había cumplido, ya que entre más pensaba en ello más se daba cuenta de que era lo mejor que podía hacer en sus circunstancias actuales pero le estaba costando dar ese último paso que terminaría sellando su nuevo destino. Era lo mejor para todos aunque quizás con ello se iría su última oportunidad de intentar ser feliz.
¡Deja ya de ser un maldito cobarde y hazlo de una maldita vez!
Ante el reproche de su propia mente, Ed se dio un último golpe contra el borde del escritorio, inhaló profundamente y se puso de pie, percatándose hasta ese momento que la oficina estaba vacía.
"¿Que demo-?" Al alzar su vista hasta el reloj de la pared de enfrente se dio cuenta de que era la hora de la comida. Vagamente había quedado registrado en su mente los intentos de Fuery y Breda de invitarlo a comer pero tan metido había estado en sus pensamientos que ni siquiera creía haberles respondido.
Sin embargo, sabiendo que Riza solía tardarse en salir a comer por lo dedicada que era con su trabajo, Ed se acercó a la puerta de la oficina interior y la golpeó con el puño un par de veces esperando algunos segundos sin obtener respuesta alguna.
"¡Maldición! ¿Por qué justo ahora?" Ed maldijo mientras recargaba su frente contra la puerta mientras seguía golpeando la puerta una y otra vez con su puño.
"¿Qué te pasa, Acero?"
Ed se volteó para toparse con la mirada oscura de Roy. "¿Qué haces aquí?"
Roy lo miró con una ceja enarcada mientras se acercaba a su escritorio para dejar la taza que llevaba consigo. "¿Volver del comedor?" Dijo con tono retórico mientras señalaba con la cabeza la taza que acababa de soltar.
Ed desvió su mirada de él para fijarla en la puerta. "¿Y Riza?"
Roy se encogió de hombros. "Comiendo. Y seguramente esta vez se tome su tiempo porque el General Johnson la está acaparando con un caso. Ese hombre arruinó nuestra agradable comida y a este paso todo parece indicar que tendré que regresar a casa solo y encima tendré que ocuparme de cambiar el pañal de Richard al llegar a casa." Roy concluyó con un suspiro.
"¡Demonios!"
Roy volvió a enarcar una ceja. "¿Alguna razón en específico para tener tanta urgencia en verla? No me digas que tendré que defender mi territorio." Añadió al final en tono de broma tratando de aligerar el ambiente debido a que podía notar que Ed estaba alterado.
"No estoy de humor para tus jodidas bromas."
"Vaya, vaya. Con que nos levantamos con el pie izquierdo esta mañana, eh." Dijo Roy sin inmutarse ante el tono de Ed.
"Ya te dije que no estoy de humor para estar lidiando contigo."
Roy se acercó a él llevando consigo la taza que había dejado previamente en su escritorio. "Sí y algo me dice que lo peor que puedo hacer ahora es dejarte libre con esa pésima actitud tuya." Antes de que Ed pudiera refutar, Roy se colocó a su lado para abrir la puerta de la oficina de Riza. "Ven."
Ed no se movió. "Riza no está."
"Oh, por favor. Cuando esta era mi oficina no dudabas en entrar a tus anchas siempre que querías." Dijo Roy mientras sostenía la puerta abierta desde dentro de la oficina.
Ed no pudo evitar una ligera sonrisa. "Bueno, pero si Riza nos ve aquí te echaré toda la culpa."
Roy rodó los ojos. "Sí, como sea. Deja de hacerte el tonto y entra de una buena vez."
Una vez que Ed entró, Roy cerró la puerta y le indicó con un gesto de su cabeza que se sentara en el sillón de la oficina mientras él se agachaba frente al escritorio de Riza para buscar en sus cajones.
"¿Qué haces?" Preguntó Ed.
"¡Ajá!" Dijo Roy mientras se incorporaba con una botella de whisky en sus manos.
Ed enarcó una ceja. "¿Desde cuando Riza bebe en horario laboral?"
"Nunca. Esto es mío."
Ed siguió con su ceja enarcada. "¿Y cómo es que ella está de acuerdo con que dejes eso en su escritorio?"
"Mis encantos hacen maravillas ¿sabías?" Respondió Roy con una sonrisa engreída. "Además ésto es bastante útil para situaciones de emergencia y creo que tengo la experiencia suficiente para detectar cuando estoy frente a una."
Ed resopló mientras recargaba su cabeza contra el respaldo del sillón. "Deja de tanta palabrería y dame un poco de eso ¿quieres?"
Roy no respondió mientras vertía un poco de whisky en su taza y en otra que había tomado de uno de los cajones. Se acercó a Ed para dársela pero cuando el joven únicamente extendió su mano hacia él, Roy la retiró haciendo que el rubio le dirigiera un ceño fruncido.
"¿Algo que quieras decir?"
Ed se quedó callado unos segundos antes de decir entre dientes. "Por favor."
"Buen chico." Dijo Roy mientras le entregaba la taza apenas esquivando la patada que Ed le quiso dar. Después se sentó en una de las sillas que se encontraban frente al escritorio girándola para quedar viendo en dirección al joven. "¿Algo que quieras compartir, Acero?"
Por toda respuesta Ed se tomó el contenido de su taza y la extendió hacia Roy para que se la rellenara. Con un suspiro Roy se estiró para tomar la botella para posteriormente servirle más whisky pero en menor cantidad que la vez anterior.
Ante el ceño fruncido de Ed al ver el contenido de su taza, Roy dijo. "Según recuerdo habías ido a algunas sesiones para ayudarte con tu problemita y parece que te habían ayudado a manejar mejor tu consumo cuando salimos a tomar algo con la unidad así que no pienso ser yo el que cargue con la culpa de arruinar tu avance por completo, así que eso es todo lo que recibirás por hoy, jovencito."
"Maldito Mustang." Murmuró Ed malhumoradamente mientras le daba un pequeño sorbo a su taza.
"Mejor deja de estar de berrinchudo y dime qué es lo que te está carcomiendo. Es obvio que has tenido la cabeza en las nubes desde que llegaste esta mañana."
Ed tamborileó sus dedos de automail contra la taza antes de responder. "Quiero salirme del ejército ahora mismo."
Roy le dio un sorbo a su taza antes de decir. "Lo siento, Acero, pero recuerda que no es tan fácil. Aunque tengo buenas noticias para ti respecto a eso, quizás puedas dejar el ejército un par de años antes. No te lo habíamos dicho pero es probable que puedas ser libre en 4 años más."
"¡Eso es demasiado tiempo! Necesito salirme ya."
Roy se quedó callado unos segundos observando al joven atentamente. No entendía su repentina urgencia de salir del ejército cuando parecía ya haberse acostumbrado a su nuevo estilo de vida e incluso, aunque quizás un tanto aventurado de su parte, creía que lo estaba disfrutando ya que ahora hasta tenía un hogar y una pareja que lo esperaban ansiosamente al final de cada día.
Sabiendo que era un comentario arriesgado pero que probablemente llevaría la conversación al origen que sospechaba que estaba provocando esa confusión y desesperación en el joven, Roy bromeó. "¿Qué pasa, Acero? ¿Por qué tanta urgencia? No me digas que quieres el dinero de la pensión para fugarte con la señorita Thomas."
"¡¿Quieres dejar de molestarme de una jodida vez?!" Exclamó Ed poniéndose de pie y con la evidente intención de lanzarle la taza pero pareció haber cambiado de opinión en el último momento ya que simplemente apretó su agarre antes de beberse el resto del líquido de un trago.
Roy lo miró con una ceja enarcada antes de hablar con voz calmada. "Ed, dime la verdad. ¿Cuál es la razón de esta repentina urgencia y que tienen que ver las señoritas Thomas y Rockbell?"
"Pero ¿cómo supiste-?"
Roy lo interrumpió. "Es más que obvio que todavía tienes sentimientos por tu mecánica. No me mires así, Riza me lo confirmó aunque casi podría decir que no era necesario porque tu mirada en la noche de Gala eran la más grande confirmación que pude haber tenido, además de que sé perfectamente que esa clase de sentimientos no desaparecen de la noche a la mañana."
"¿Sabes algo más?"
Roy bebió un poco más de su taza antes de responder. "Sólo sospechas."
"¿Cómo cuáles?"
"Que algo sucedió entre ustedes hace meses cuando fuiste a que reparara tu automail por primera vez después de la Gala."
Ed tragó saliva. "Maldito bastardo astuto."
Roy sonrió engreídamente. "Y con eso tengo toda la confirmación que necesitaba."
Ed se sonrojó ligeramente intentando disimularlo al beber más de su taza pero había olvidado que ya la había vaciado por lo que se limitó a suspirar pesadamente.
Roy se puso serio. "Ed, ni siquiera tú eres tan tonto como para no ser consciente de esos sentimientos así que dime, ¿por qué estás en una relación con la señorita Thomas si estás perdidamente enamorado de la señorita Rockbell?"
Ed volvió a recargar su cabeza contra el respaldo del sillón antes de responder. "Sé que soy un idiota que no se lo merece, pero estaba tratando de darme una oportunidad de ser feliz al lado de Rose."
"En primera, difiero completamente en esa opinión tuya y en segunda, necesito que te expliques. ¿Por qué no puedes ser feliz al lado de la señorita Rockbell?"
"¿Acaso ese parche no te deja ver bien? Winry está comprometida con Tringham." Respondió Ed mientras dejaba la taza a un lado suyo.
Roy se encogió de hombros. "¿Y? No es el fin del mundo. Mientras no esté casada aún hay esperanza ¿no?"
"Estoy empezando a creer que tú y Al están conspirando en mi contra."
"Sería buena idea aunque más bien diría que lo haríamos a tu favor. Quizás no la conozca tanto como tú, pero tengo la impresión de que es altamente probable que la señorita Rockbell esté igual de enamorada de ti como tú lo estás de ella."
"No me digas eso, por favor." Dijo Ed exhalando pesadamente mientras se pasaba las manos por el rostro. "Lo nuestro no puede ser."
"¿Ah sí? ¿Quién lo dice?"
"El destino, la Verdad, la vida… como prefieras llamar a lo que sea que nos puso en este camino."
"Preferiría saber más detalles antes de poder opinar al respecto. ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes aquella vez?"
Ed desvió su mirada a un lado. "Pues… estuvimos juntos, hablamos y pues… dormimos juntos."
"Era de suponerse." Dijo Roy casualmente. "Entonces explícame, si aparentemente los dos pudieron hablar de sus sentimientos y expresarlos en la cama, ¿por qué no se quedaron juntos? Digo, aunque no sea lo más agradable del mundo, tú pudiste haber terminado con Rose y ella con Russell. Asunto arreglado."
"Como si fuera tan fácil…"
"¿De qué me estoy perdiendo?"
Ed exhaló pesadamente. "Haz memoria, Mustang. Russell tuvo su accidente justamente cuando Winry y yo estábamos juntos."
"Oh… ya veo." Roy se quedó callado unos segundos antes de agregar. "Entonces ¿ella terminó contigo?"
Ed negó con la cabeza. "No, lo hice yo."
"Debiste haber tenido un enorme cargo de consciencia como para decidir alejarte de la señorita Rockbell por voluntad propia."
"No… sí… bueno, es complicado." Suspiró. "Obviamente me sentía culpable de haberle sido infiel a Rose y haber provocado que Winry lo fuera con Russell justamente cuando él tuvo un accidente por querer ir a verla pero también en ese entonces me di cuenta de que yo no le convenía a Winry. Digo si nos pones a Russell y a mí en una balanza, ésta se inclinaría de inmediato hacia él. Él puede y le ha ofrecido a Winry todo lo que yo nunca pude. Estabilidad, amor, compañía y apoyo mientras que lo único que he hecho ha sido traerle sufrimiento. Si no hubiera sido por mí, ella no hubiera cargado con tremendo cargo de conciencia. Si la hubieras visto… era un completo caos."
"Puedo imaginármelo. Independientemente de quién sea el dueño de su corazón, Russell ha estado con ella por un tiempo y no debió haber sido fácil estar tan cerca de perder a otro ser querido."
"¿Entonces ahora entiendes por qué hice lo que hice?"
"Puedo entender la lógica detrás de lo que hiciste pero me parece que fuiste muy duro contigo mismo. Pudieron haberse dado un tiempo en lo que la situación de Russell mejoraba y después intentar perseguir una relación romántica."
"¿Crees que estoy dispuesto a hacerla sufrir una vez más?"
"¿Y no crees que tu decisión no la lastimó bastante?"
Ed agachó su cabeza recordando el rostro lloroso de Winry de ese día en el restaurante. "¿Ves?... Siempre termino lastimándola de una forma u otra."
Roy suspiró. "Escucha, Ed, quizás estoy pecando de tomar partido por tener más trato contigo que con Russell, pero no puedo imaginar a nadie más perfecto para la señorita Rockbell que tú." Aumentó un poco su volumen de voz para evitar que Ed lo interrumpiera. "No puedo decir que has sido un santo con ella porque sí, has cometido varios errores y la has lastimado pero nunca lo has hecho de manera intencional ¿o me equivoco?" Ed negó con la cabeza. "No pudiste estar con ella por estar enfrascado en la búsqueda de la piedra filosofal, por los homúnculos y por terminar atrapado en otro mundo pero estoy seguro de que lo que más añoras en estos momentos es estar con ella para el resto de sus vidas y, por lo que Riza me ha contado, la señorita Rockbell volvió a tener esa chispa de chica alegre y optimista gracias a ti. Aún antes de saber que estabas de vuelta, Riza la notó con una mejor actitud desde esa vez que salieron juntas a comer para pedirnos que fuéramos a verte y en la noche de Gala su mirada se iluminaba siempre que entrabas en su campo de visión, exceptuando claro los momentos en los que te veía felizmente bailando con Rose. Y, aunque no pase mucho tiempo con ella como lo hace Riza, debo decirte que la señorita Rockbell no parece ser completamente ella cuando está con Russell. Ciertamente creemos que Russell la ayudó a sonreír nuevamente tras la muerte de su abuela pero, habiéndola conocido desde años atrás, tengo la impresión de que su felicidad pareciera estar un tanto restringida cuando está con Russell. Hay algo en ella que es muy diferente a como era ella antes de que te fueras e incluso durante tus años de ausencia y tras la muerte de su abuela. Es como si fuera una estrella apagada, como si estuviera controlándose hasta cierto punto para ser el tipo de novia que Russell esperaría. Como si ella no estuviera realmente enamorada de él como Tringham lo está de ella."
"Si la hubieras visto el día del accidente de Russell, te hubieras dado cuenta de inmediato de lo enamorada que está de él."
Roy resopló. "Ed, no seas idiota. Obviamente iba a estar seriamente afectada. Tanto por su cariño por Russell como por la culpa que debió sentir."
Ed se revolvió el cabello con una mano. "Ok, sí, puede ser, lo admito, pero si al final de cuentas los dos siguen juntos es por algo." Su mirada se entristeció. "Si no se hubiera enamorado de él en todo este tiempo, no se casaría con él dentro de dos meses ¿no? Digo, yo mismo estaba considerando casarme con Rose pero ya me di cuenta de que no puedo hacerlo."
"¿Huh? ¿De qué estás hablando? ¿Ya fijaron fecha para la boda?"
Ed asintió con la cabeza. "Sí. La invitación llegó ayer."
Roy se llevó una mano a la nuca. "Supongo que tendré que revisar el correo cuando regrese a casa."
"Por eso necesito irme del ejército. Quiero irme lejos. Necesito tiempo para encontrarme a mí mismo y encontrar el camino que debería seguir a partir de ahora. Intenté mentalizarme para cuando llegara este momento pero fracasé. No puedo estar cerca de Winry sabiéndola la esposa de otro hombre ni mucho menos puedo estar ahí presenciado el momento de su unión matrimonial."
"Wow wow, espera un momento. ¿Qué hay de la señorita Thomas y el pequeño Eddie? ¿Van a ir contigo?"
Ed negó con la cabeza mientras su expresión se volvía triste. "No, yo… voy a terminar con Rose."
Roy lo miró fijamente en silencio por algunos momentos antes de hablar. "Antes quisiera saber, ¿la señorita Thomas se enteró de lo que sucedió entre tú y la señorita Rockbell?" Ed asintió. "Wow, eso sí es sorprendente. No cualquiera perdona una infidelidad así como así. Desde que empezaron su relación los he visto como una pareja común y corriente por lo que ni siquiera me imaginé que hubieran tenido algún conflicto serio. De hecho esa era la única cosa que me detenía de creer al 100% en mi teoría de que algo había pasado contigo y con la señorita Rockbell."
Ed suspiró. "Aunque no me creas, cuando regresé del Este quise terminar con ella pero Rose insistió en que nos diéramos una oportunidad tanto por nosotros como por Eddie."
"Cielos, Ed, ese niño se ha vuelto tu debilidad."
Ed se encogió de hombros.
"Debo decirte que me parece toda una idiotez el que hayas decidido continuar con tu relación con la señorita Thomas a sabiendas de que estabas enamorado de alguien más."
Ed se tapó el rostro con las manos. "Lo sé. No debí hacerlo pero… no quería estar solo."
Roy dejó su taza en el escritorio y se acercó al sillón para sentarse al lado de Ed tras colocar la taza del rubio en el suelo. Después de ponerle una mano en el hombro le dijo. "Una idiotez sí, pero creo que puedo entender tu razonamiento. No debió ser fácil estar solo en un mundo desconocido."
"Como no tienes una idea."
"¿Y aún así piensas dejar que la señorita Rockbell se case con otro hombre cuando es probablemente la única mujer que de verdad puede hacerte feliz?"
Ed se quitó las manos del rostro para mirar a Roy a los ojos. "Ya te lo dije. Yo no la merezco."
Roy apretó ligeramente el agarre que mantenía en el hombro del joven. "Escucha, Ed, tienes que dejar de ser tan duro contigo mismo. Te lo digo por experiencia. Sé de primera mano lo que es no sentirse merecedor de nada y el casi perder a la mujer que se ama. Estuve tan cerca de hacerlo que casi se me destroza el corazón y no quiero que tú tengas que pasar por eso… bueno más de lo que ya lo has hecho. Inténtalo, Ed, busca a la señorita Rockbell e intenten salvar su relación. Mientras no se case aún hay una oportunidad."
Ed se quedó callado unos segundos viendo fijamente a los ojos al pelinegro antes de desviar su mirada al frente. "No puedo hacerlo, Roy. De verdad no puedo." Una solitaria lágrima se le escapó la cual se apresuró a limpiar. "Lo que más deseo es estar con Winry pero no puedo hacerle eso. Ella está reconstruyendo su vida para dejar atrás el caos que yo provoqué al intervenir en ella. Winry merece ser feliz y no pienso interponerme en su camino."
"¿Y si su felicidad en realidad está contigo?"
Con una sonrisa triste, Ed respondió. "Hace tiempo que dejé de ser tan optimista."
Roy exhaló pesadamente. "¿Entonces estás completamente seguro con eso de alejarte de ella y de Rose?"
"Sí."
"Definitivamente eres la persona más testaruda que jamás haya conocido." Roy se puso de pie y empezó a caminar por la oficina con una mano en su mentón de forma pensativa. "No me agrada tener que apoyarte en este caso en específico pero no soy quien para detenerte, no cuando yo hice prácticamente lo mismo que estás pretendiendo hacer. Así que si de verdad quieres seguir con esto, creo que tengo una opción para ti."
"Dime."
"No hay forma en que podamos dejarte completamente libre del ejército pero sí podemos alejarte de aquí si así lo deseas. La ruta comercial de Aerugo tiene poco de haberse establecido y necesitamos soldados que funjan como supervisores y como embajadores entre Amestris y Aerugo, lo que implica no sólo quedarse en la frontera del oeste si no también estar viajando dentro de Aerugo para atender cualquier asunto que el jefe militar de esa zona requiera."
"Creí que ya habían mandado a un grupo de soldados."
"Los hay, pero el Mayor Johnson… digamos que no está haciendo precisamente un buen papel como embajador de Amestris. De hecho, Riza llegó a pensar en ti para la posición pero como parecías estar bien con tu vida actual…"
"Ya, ya, entiendo. ¿Cuándo puedo irme?"
"Podemos empezar con el papeleo el día de hoy y si todo marcha bien, mañana al mediodía tendrás tu nombramiento oficial."
"Así de rápido, eh."
"No es necesario que lo empecemos hoy. Puedes tomarte unos días para pensarlo."
"No, quiero irme de aquí cuanto antes." Le dijo Ed con mirada decidida. "¿Estás seguro de que Riza estará de acuerdo con transferirme? Al fin de cuentas ella es la jefa aquí."
Roy se acercó nuevamente al sillón donde se encontraba Ed para poner una mano en el hombro. "No te preocupes, yo me encargaré de contarle todo. Probablemente no esté precisamente de acuerdo con todo esto pero estoy seguro de que lo entenderá. Simplemente quiero que me confirmes algo." Lo miró fijamente a los ojos. "Edward, ¿estás completamente seguro de tu decisión?"
"Sí."
"¿Aunque ésto prácticamente se traduzca en que estás huyendo?"
"No estoy huyendo. Voy a hablar con Rose y Eddie antes de irme. Con el tiempo se darán cuenta de que terminé haciéndoles un favor."
"¿Y la señorita Rockbell?"
Ed se mordió el labio inferior antes de responder. "Es lo mejor para todos."
"En realidad estoy en desacuerdo contigo." Suspiró. "Pero si esto es lo que has decidido, no hay nada más que pueda hacer. Si algo he aprendido en todo este tiempo es lo obstinado que puedes llegar a ser." Roy dijo antes de agacharse para tomar la taza que se había quedado en el suelo para dejarla en el escritorio. Una vez que lo hizo, volvió a hablar. "Te veremos mañana al mediodía."
"¿Eh? Pero aún no termina mi turno."
"Vete, Ed. Tienes muchas cosas que arreglar."
Ed esbozó una ligera sonrisa antes de ponerse de pie. "Gracias." Se acercó a él antes de añadir. "Por cierto, si no es mucho pedir, por favor no le digan a nadie a donde fui asignado. No quiero que nadie me encuentre."
"¿Y Al?"
"Hablaré con él. De ahí en fuera nadie debe saber donde estoy. ¿Tengo tu palabra?"
Roy se encogió de hombros. "Supongo. Al fin y al cabo no hay nada que pueda hacer al respecto."
"¿Y crees que puedas convencer a Riza de guardarme el secreto? Si se lo llega a decir a Winry todo será en vano."
Roy suspiró pesadamente. "Me pones en un aprieto. Bien sabes lo mucho que Riza aprecia a Winry."
"Lo sé y por eso te lo estoy pidiendo, porque sé que eres el único que podría convencerla de hacerlo. También hablaré con ella mañana pero necesito que-"
"Te prepare el camino." Dijo Roy con una sonrisa irónica. "Bien, entiendo. Me encargaré de ello pero me vas a deber un enorme favor con todo esto ¿ok?"
Ed sonrió ligeramente. "Créeme que va a ser la única ocasión en la que me voy a sentir agradecido de estar en deuda contigo. Tanto que necesito pedirte un favor más. Cualquier cosa que Winry, Rose o Eddie necesiten por favor apoyénlos por mí. No importa lo que sea. Y todos mis recursos de mi cuenta estatal deben estar a disposición de ellos."
"No te preocupes, me encargaré de ello. Le vas a hacer mucha falta pero Riza y yo cuidaremos de ellos hasta que estés listo para volver."
Ed extendió su mano izquierda hacia él. "Gracias, Roy. De verdad muchas gracias."
Roy estrechó su mano y le sonrió sinceramente. "Eres todo un dolor en el trasero, Ed, pero ha sido un placer trabajar contigo. Espero que este tiempo lejos te ayude a pensar bien las cosas y a encontrar la paz y felicidad que tanto te mereces."
Ed se encogió de hombros. "No aseguro nada pero haré lo que pueda."
"De cualquier forma te lo recordaré mañana pero contigo no está de más insistir un par de veces: tienes que contactarnos cuando llegues a la frontera y durante el transcurso de tu rol como embajador, ¿de acuerdo? El que te vayas allá no significa que te olvides de nosotros."
Ed soltó una ligera risa. "De acuerdo, lo haré."
Ed regresó a casa con la cabeza llena de pensamientos acerca de lo que haría cuando estuviera frente a Rose. No ansiaba la conversación que pronto comenzaría pero esta vez tenía que ser firme en sus decisiones. No cometería el mismo error de hace meses al haber terminado aceptando quedarse con Rose. Ella no se merecía eso aunque Ed extrañaría mucho su compañía y la de Eddie.
Al entrar en la casa, Ed no tardó en encontrarla en la cocina guardando las cosas que se encontraban en un par de bolsas de papel que Rose había traído consigo tras hacer algunas compras después del trabajo.
"¿Ed?" Preguntó Rose extrañada antes de sonreírle ampliamente. "No sabía que saldrías temprano del trabajo." Dijo mientras se acercaba a él para besarlo pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente, Ed la detuvo colocando sus manos en sus hombros. "¿Ed?"
"¿Dónde está Eddie?"
"Acabo de mandarlo a su habitación para que comience con sus deberes."
"Bien." Quitó sus manos de sus hombros para tomar una de las manos de Rose. "Necesito hablar contigo."
Rose sólo atinó a asentir con la cabeza mientras dejaba que Ed la guiara hacia una de las sillas de la mesa del comedor. No le gustaba nada el comportamiento y tono de Ed pues, por alguna razón, su corazón se estaba estrujando dolorosamente ante la incertidumbre de lo que Ed quería decirle.
"Rose, ya no trabajaré en Central. Mañana me darán mi nueva asignación."
"¿Pero cómo? Estás teniendo un excelente desempeño aquí. No entiendo por qué Riza te mandaría a otro lado sabiendo que Eddie y yo estamos aquí." Dijo Rose ligeramente alterada.
"No fue una asignación repentina. Yo pedí mi cambio."
"Oh… ya veo." Rose llevó sus manos a la superficie de la mesa y jugueteó nerviosamente con sus pulgares. "¿Y qué hay de Eddie y de mí? Es muy poco tiempo para que podamos gestionar nuestro cambio y Eddie quiere mucho a sus amigos de la escuela."
Ed separó sus manos para tomar una de ella. "Eso no será necesario, Rose." La miró fijamente a los ojos antes de continuar. "Tenemos que terminar."
"¿Qué?" Preguntó Rose con un hilo de voz antes de acercar su otra mano para apretar ligeramente la de Ed. "No digas eso, Ed. No tenemos que recurrir a eso. Esto es repentino pero ya encontraremos una manera de hacerlo funcionar."
Ed negó con la cabeza. "Rose, pedí mi cambio precisamente para no seguir imponiéndote mi presencia." Rose abrió la boca para intervenir pero Ed no la dejó. "Fue un error haber continuado con nuestra relación después de lo que te hice, jamás debí haber accedido."
Una lágrima se le escapó a Rose aunque se esforzó por sonreír. "No digas eso, Ed. Soy feliz contigo. No hay nada que tenga que reprocharte, los dos acordamos que eso había quedado en el pasado ¿no? No hay razón para que tengas que irte, Ed." Dijo mientras acercaba una mano a la mejilla del joven.
"¿Aunque no sea capaz de enamorarme de ti?"
La mano de Rose se detuvo antes de llegar a su mejilla. La regresó a la mesa y se mordió el labio inferior antes de responder. "Tiempo, simplemente necesitamos tiempo. Estoy dispuesta a esperar todo el tiempo que sea necesario hasta que te enamores de mí."
Ed suspiró. "Rose, no te hagas esto a tí misma." Le dio un ligero apretón a la mano de Rose que aún sostenía. "Te quiero mucho y estoy tremendamente agradecido con tu apoyo y por haberme aceptado en tu hogar pero yo… no puedo corresponder tus sentimientos. Mi cariño por ti es completamente diferente al amor que debería tenerse una pareja." Inhaló profundamente antes de continuar. "Estoy enamorado de Winry y creo que va a ser muy difícil que eso cambie."
Rose soltó su mano y se levantó bruscamente de su silla mientras las lágrimas comenzaban a recorrer libremente sus mejillas. "¡Pero Winry se va a casar con otro! ¡No tienes oportunidad con ella!"
Ed se esforzó por no demostrar lo dolorosas que habían sido sus palabras. Era la verdad pero aún no lidiaba bien con ese hecho. "No estoy terminando contigo para irme con ella. Lo hago para no hacerte sufrir más, Rose. Tú te mereces a alguien que te ame con todo su ser y, desafortunadamente, ese no soy yo."
Rose se cubrió el rostro con sus manos. "No me hagas esto, Ed. Por favor, te necesito a mi lado. Eddie también. No nos dejes."
"Rose…" Ed se puso de pie y la atrajo a sus brazos. Rose se resistió levemente al inicio pero no tardó en enterrar su rostro en su pecho mientras pasaba sus manos por su espalda. "No sabes cómo me hubiera gustado ahorrarte este sufrimiento. De verdad quería enamorarme de ti. Lo intenté pero…" Inhaló profundamente. "Creo que desde el inicio sabía que mis sentimientos por Winry no se irían tan fácilmente. Y también por eso te ofrezco una disculpa, por haberme aprovechado de ti aún a sabiendas de que lo nuestro no tenía futuro."
Rose negó contra su pecho. "No te aprovechaste de mí… yo quería… no, quiero estar contigo."
Ed apretó su abrazo. "Lo siento, Rose, pero no puedo seguir haciéndote eso. No puedo ni quiero estar contigo cuando mi mente está llena de pensamientos de otra mujer. Intenté restringir mis pensamientos de Winry pero al final me salió el tiro por la culata y ahora no puedo dejar de pensar en ella. ¿Te das cuenta? Una simple invitación me dejó en este estado, así que no quiero ni imaginar lo que podría pasar si siguiéramos juntos… No te mereces eso. Por favor, entiéndelo."
Rose siguió llorando aferrada a Ed y no le respondió. Ed recargó su cabeza contra la de ella y la estrechó con fuerza, sintiéndose terrible por cómo la estaba haciendo sufrir.
Pasados unos minutos, Rose murmuró. "¿Estás completamente seguro de esto?"
"Sí."
"¿Aún sabiendo que nunca podrás estar con Winry?"
Ed tragó el doloroso nudo que se formó en su garganta. "Soy consciente de eso y lo acepto."
Rose apartó su rostro del pecho de Ed y lo miró con sus ojos llorosos. "¿Entonces por qué te haces esto, Ed? Puedes intentar ser feliz con nosotros."
Ed llevó su mano a la nuca de Rose para atraer su rostro una vez más contra su pecho para después pasar esa mano por la cabellera de la castaña. "Podría hacerlo sí, pero no sería justo para nadie. Además necesito algo de tiempo para mí. Necesito alejarme. Quizás eso me ayude a ver las cosas con mayor claridad y así pueda decidir qué demonios tengo que hacer con mi vida."
"Entiendo… entonces esperaré por ti."
Ed suspiró. "No lo hagas, Rose. No quiero que te hagas falsas ilusiones así que, por favor, busca tu felicidad." Se separó ligeramente de ella para limpiar sus mejillas con sus pulgares. "Tú y Eddie van a ser muy felices. No me necesitan a mí para serlo, ya lo verás." Dijo esbozando una ligera sonrisa tranquilizadora.
"¿Cómo puedes decir eso, Ed? Gracias a ti es que estoy aquí hoy, por ti y tus palabras volví a ponerme en pie."
"Me das demasiado crédito, Rose. La verdad no hice nada. Además tu también me apoyaste en aquel entonces y ni se diga ahora."
"Claro que lo hiciste, Ed. Bastante. Tu valentía y convicción de seguir adelante a pesar de las adversidades me dio fortaleza y me enseñó a que no debía dejar que mi pasado definiera mi futuro."
"Y sin embargo soy un idiota que termina lastimándote de la peor manera posible."
Rose agachó su cabeza por algunos segundos antes de volver a verlo a los ojos. "No puedo decirte que esto no me duele porque de verdad lo hace y mucho." Dijo mientras se le escapaban un par de lágrimas más. "Fui tan feliz al verte de vuelta, de saber que estabas vivo y cuando comenzaste a corresponder mis sentimientos… fui la mujer más feliz del mundo." Inhaló profundamente para evitar que su voz se quebrara. "Me duele saber que no crees poder amarme como yo te amo a ti pero…"
Ed cerró sus ojos momentáneamente e inhaló profundamente, preparándose los innumerables reproches que Rose tenía más que derecho a hacerlo. Sin embargo, Rose lo sorprendió colocando su mano en su mejilla, haciendo que abriera sus ojos de golpe.
Ella inhaló profundamente antes de hablar. "También tengo que reconocer que me equivoqué al intentar forzarte a que me amaras. Me negaba a aceptar que no terminaríamos juntos, y no sólo eso incluso casados, teniéndote oficialmente como el padre de Eddie. Y aún en este momento me cuesta trabajo terminar de aceptarlo pero puedo comenzar a ver que también me equivoqué. No puedo decirte que estoy lista para dejarte ir ni mucho menos que no estoy celosa de que Winry sea la dueña de tu corazón. Así que…" Agachó su mirada. "Lo lamento, pero aún no estoy en el punto en el que pueda decirte que me hubiera gustado que lo de Winry y tú funcionara. Perdón."
Ed colocó su mano sobre la de Rose y le dio un apretón. "No tienes que disculparte. Entiendo. Sé que te estoy poniendo en una situación complicada y entendería perfectamente si terminaras odiándome." Dijo para después retirar delicadamente la mano de Rose de su rostro.
"No te odio, Ed. Jamás podría hacerlo."
"¿Lo dices en serio?"
"Por supuesto, eres y seguirás siendo alguien muy especial en mi vida. El hecho de que no me a-ames-" Sin proponérselo su voz se quebró por lo que tuvo que hacer una ligera pausa antes de continuar. "Eso… eso no significa que no te guarde mucho cariño como un valioso amigo. No sabes lo mucho que desearía que las cosas hubieran sido diferentes y que te hubieras enamorado de mí, pero si no puedo tener tu amor al menos quiero tu amistad. No importa lo que pase, tú siempre vas a ser alguien muy especial en mi vida, Ed." Dijo Rose para después terminar con una sonrisa temblorosa.
Ed correspondió su sonrisa. "Creí que eso era mucho pedir después del daño que te estoy haciendo pero me alegra escucharte decir eso. Sé que es mi culpa que lo nuestro no funcionara pero tú también eres una amiga muy preciada para mí y me dolería no saber nunca más de ti y de Eddie." Con cierta timidez, preguntó. "Entonces ¿está bien si después les escribo cartas a ti y a Eddie?"
"Por supuesto."
Ed le sonrió. "Gracias, Rose. Eres una mujer maravillosa. Ya que me lo permites trataré de escribirles aunque…" Exhaló pesadamente. "Siéndote sincero creo que me tomaré un tiempo para hacerlo. Necesito tiempo para mí, para aclarar mi mente y ver qué debo hacer con mi vida."
"Entiendo, sólo por favor no te desaparezcas de nuestras vidas por completo."
"No lo haré. Tan pronto como pueda poner mi mente en orden les escribiré. No puedo darte una fecha pero te prometo que, mientras tú estés de acuerdo, estaré en contacto con ustedes."
"De eso no tienes que preocuparte, cuando decidas volver aquí siempre serás bienvenido." Lo miró fijamente por algunos segundos antes de que sus hombros se sacudieran y nuevas lágrimas salieran de sus ojos.
Notando el anhelo con el que Rose lo miró en medio de sus lágrimas, Ed no lo pensó y la atrajo nuevamente a sus brazos, pasando rítmicamente su mano por su cabello tratando de ayudarla a tranquilizarla mientras un par de lágrimas se le escapaban a él mismo.
Los dos se quedaron abrazados un rato más, hasta que, sintiendo a Rose más tranquila, Ed se separó de ella para poder ir a hacer sus maletas. Rose le dijo que no tenía que irse de inmediato pero él insistió en que era algo que debía hacer. Algunos minutos después Ed terminó de empacar sus cosas y dejó sus maletas en la pared opuesta a donde se encontraban las escaleras para poder ir a despedirse de Eddie.
Tragando el nudo que se estaba formando en su garganta, Ed tocó la puerta de la habitación del niño antes de abrirla. "Toc, toc."
Desde su posición recostado sobre el suelo de su habitación con un cuaderno y un libro frente a él, Eddie alzó su rostro con una amplia sonrisa en su rostro. "¡Hola, Ed!"
Ed esbozó una ligera sonrisa. "¿Cómo vas con los deberes, campeón?"
Eddie infló sus mejillas. "Ya terminé la de ciencias naturales y ética pero hoy nos dejaron mucha tarea de matemáticas y por eso no he podido salir a jugar."
Ed rió ligeramente. "Haré un trato contigo." El niño asintió con la cabeza. "Te ayudaré a terminarla para que puedas ir a jugar pero antes de que te vayas tienes que dejarme hablar contigo primero. ¿Trato?" Dijo mientras alzaba su dedo índice.
"¿De qué vamos a hablar?" Preguntó Eddie con curiosidad.
Ed movió su dedo de lado a lado. "Eso lo sabrás tan pronto como terminemos con esa horrible tarea de matemáticas." Concluyó con un guiño y una sonrisa no queriendo preocupar a Eddie antes de tiempo.
Sin embargo, la perspicacia de Eddie le hizo notar que la sonrisa de Ed se veía forzada. "¿Estás bien?"
"¿Por qué la pregunta?"
"No lo sé… pareces ¿triste?"
Ed volvió a tragar saliva para después esforzarse porque su sonrisa se viera más natural. "¿Qué te parece si respondo todas tus preguntas cuando terminemos tu tarea?"
Eddie lo vio con curiosidad antes de responder. "¿Seguro?"
"Por supuesto, tienes mi palabra."
"Bueno."
"¿Entonces tenemos un trato?"
Eddie asintió energéticamente movido por la curiosidad de saber de qué quería hablar Ed con él. Ed se sentó en el suelo con las piernas cruzadas para ayudar al niño con su tarea. Fue cuestión de unos cuantos minutos para que juntos terminaran con los deberes, minutos que Ed internamente deseó que se alargaran ya que extrañaría mucho esos momentos con Eddie.
"¡Yeii!" Exclamó Eddie alegremente mientras cerraba su cuaderno y libro para después colocarlos sobre su cama. "Gracias, Ed." Dijo con una enorme sonrisa antes de sentarse frente a él, también con las piernas cruzadas. "Ahora, ¿de qué vamos a hablar?" Preguntó con los ojos brillándole de curiosidad.
"Paciencia, señor curioso." Dijo Ed con una sonrisa antes de revolverle el cabello. Después suspiró y siguió hablando. "Verás Eddie… estoy es algo difícil pero tengo que decírtelo: Vine a despedirme de ti."
La sonrisa que el gesto previo de Ed le había provocado desapareció inmediatamente del rostro infantil de Eddie. "¿Por qué? ¿Tienes que ir a una misión?"
"Sí, Eddie, sólo que esta vez se trata de una misión permanente. Tengo que ir a encargarme de unos asuntos muy importantes."
Eddie se aferró a la tela del pantalón de Ed a la altura de su rodilla. "¿Puedo ir contigo?"
El tono inocente y triste del niño le estrujó dolorosamente el corazón a Ed. "Lo siento, campeón. Pero es algo que tengo que hacer solo."
"¿Y cuándo volverás?"
"Desafortunadamente esa es una pregunta para la que aún no tengo una respuesta."
Eddie agachó su mirada sin soltar el pantalón de Ed. "Entonces ¿no te vas a casar con mi mamá?"
Ed inhaló profundamente antes de hablar. "No, Eddie, lo siento mucho pero no puedo hacerles eso a ti y a tu mamá."
Eddie levantó su cabeza para mirarlo con sus ojos brillosos por las lágrimas contenidas. "Pero me encantaría que fueras mi papá. Eso me haría muy feliz."
Ed tuvo que hacer un esfuerzo para contener sus lágrimas mientras extendía sus brazos para que Eddie se acercara. El niño entendió su gesto y rápidamente se aferró a él enterrando su rostro en el espacio entre su hombro y cuello haciendo que Ed no tardara en sentir la humedad de sus lágrimas.
"Créeme que me sentiría realmente honrado de tener un hijo como tú." Dijo Ed.
"Quiero ser tu hijo."
Ante esas palabras a Ed se le escaparon un par de lágrimas. "Lo sé, Eddie, lo sé. Desafortunadamente no es tan fácil. No puedo seguir robándoles la felicidad a ti y a tu madre."
Eddie se separó de él mirándolo con confusión. "¿Por qué dices eso?"
"Lo entenderás cuando seas mayor." Respondió Ed mientras limpiaba las mejillas y nariz de Eddie con su camisa. "Sólo quiero que sepas que tu madre y tú me hicieron muy feliz y que jamás olvidaré estos maravillosos meses a su lado."
"Pero no quiero que te vayas. No vayas a esa misión. Quédate con nosotros." Dijo Eddie sollozando.
Ed volvió a atraer al niño a sus brazos para pasar su mano por su cabello. "De verdad lo siento mucho, Eddie. Pero no hay marcha atrás. Hay un caos que yo provoqué y del que yo mismo tengo que encargarme. Lo había estado postergando por mucho tiempo porque no quería separarme de ustedes pero si no lo hago ahora sólo seguiré haciendo un caos aún más grande."
"Yo te ayudo. Juntos solucionaremos el problema."
"Te lo agradezco, Eddie, pero en esta ocasión no puedes ayudarme. Es algo que tengo que hacer solo."
"¿Ni siquiera mamá puede ayudarte?"
Ed negó con la cabeza. "Tu madre ya me ha ayudado bastante. No puedo seguir abusando de su amabilidad."
Ed sintió cómo las manos de Eddie se aferraban con más fuerza a su camisa. "Entonces… ¿de verdad te vas a ir?"
"Así es, Eddie. Lo siento."
Tras un par de segundos en los que lo único que se escuchó fueron los sollozos de Eddie, el niño se separó de Ed dándole la espalda rápidamente.
"¿Eddie?"
Por toda respuesta Eddie fue hasta su cama y se recostó en ella, continuando dándole la espalda a Ed antes de cubrirse por completo con la colcha.
"¿Eddie?" Volvió a insistir Ed con voz ligeramente temblorosa.
Eddie no respondió pero Ed pudo ver cómo el niño se acurrucaba más en sí mismo mientras su cuerpo seguía sacudiéndose sutilmente por sus sollozos.
Tragando para apartar el cada vez más apretado nudo de su garganta, Ed se acercó lentamente hasta la cama, se puso en cuclillas a su lado para quedar a la altura del cuerpo de Eddie y, tras unos segundos de duda y con mano temblorosa, colocó su mano en la cabeza del niño por sobre la colcha. Cuando Eddie no hizo un movimiento que delatara que el gesto le incomodaba, Ed comenzó a frotar suavemente su cabeza.
"Eddie, no sabes cuánto lo siento. No era mi intención lastimarte y me destroza el corazón verte así." Inhaló profundamente. "Desafortunadamente soy más que consciente de que el pasado no puede cambiarse ni modificarse de ninguna manera a pesar de lo mucho que me gustaría no haber cometido tantos errores pero… ¿sabes? Me siento muy afortunado por haberte conocido y haber pasado este tiempo contigo. Gracias por todo Eddie, me diste una alegría enorme y… no sabes lo mucho que lamento no poder ser el padre que te mereces." Hizo una ligera pausa para pasarse el brazo libre por el rostro para limpiar las lágrimas que se habían escapado de sus ojos. "Te quiero." Dicho esto se acercó al niño y depositó un beso en su cabeza por encima de la colcha que Eddie se había rehusado a quitarse de encima.
Ed se levantó y al estar a punto de salir de la habitación le echó un último vistazo a Eddie antes de seguir su camino.
Al bajar las escaleras tras haber tomado sus maletas, se encontró con Rose, quien lo estaba esperando al pie de estas aún con el rastro de las lágrimas derramadas evidentes en su rostro.
"Muchas gracias por todo, Rose. Y de verás lo siento mucho."
Viendo que Ed planeaba seguir caminando, Rose no pudo evitar preguntar con voz ligeramente temblorosa. "¿De verdad estás seguro de esto, Ed?"
"Sí, Rose. Necesito hacer esto. Quizás no sepas directamente de mí por un tiempo pero si tú o Eddie necesitan algo llama a Roy o Riza. Les pedí que, ahora que no voy a estar en la ciudad, los ayuden en mi nombre. Cuando lo necesites, los recursos de mi cuenta estatal están a tu disposición."
Rose negó con la cabeza. "Te lo agradezco Ed pero no es necesario."
"Entiendo. Sólo quiero que sepas que el apoyo estará ahí. Sólo tienes que pedirlo."
Rose le dirigió una sonrisa temblorosa. "Gracias, Ed. No sé si lo usaré pero lo tendré presente."
"Bien." Ed no pudo evitar echar una última ojeada a la planta alta antes de regresar su mirada al frente. "Será mejor que me vaya. Lamento mucho todo, Rose." Se acercó a ella, soltó una de sus maletas y colocó momentáneamente una mano en su hombro. "Eddie te necesita."
Rose iba a dar un paso hacia las escaleras pero se detuvo cuando un pensamiento cruzó su mente. "¿Le dijiste todo?"
"Lo más importante. Le dije que me iba y traté de explicarle que era algo permanente. Sólo que…" Suspiró. "No pude terminar de despedirme de él. No quiso seguir hablando conmigo." Notando la mirada dubitativa que Rose dirigió a la planta alta, añadió. "Está bien, no lo fuerces. Esto es consecuencia de mis errores y entiendo que no quiera volver a saber de mí."
"Oh, Ed, cuanto lo siento."
Ed volvió a suspirar. "Yo más. No era mi intención lastimarlos de esta forma pero ahora tengo que enfrentar las consecuencias de mis actos." Antes de que Rose pudiera decirle algo más, se apresuró a decir. "Cuídate mucho, Rose. Y otra vez muchas gracias por todo." Con una última sonrisa triste Ed volvió a tomar la maleta que había soltado y comenzó a avanzar hacia la puerta, con el corazón estrujándosele una vez más ante su despedida de Eddie y los nuevos sollozos que Rose estaba dejando escapar.
"¡Ed!"
Ed abrió más los ojos ante la sorpresa y se volteó de inmediato, viendo el lloroso y enrojecido rostro de Eddie mientras el niño bajaba a paso apresurado las escaleras. Sin pensarlo, Ed se dejó caer de rodillas, soltó sus maletas y extendió sus brazos justo a tiempo para abrazar fuertemente a Eddie.
"Perdón, perdón, perdón, perdón." Se disculpó Eddie entre sollozos.
"Shh, Eddie, tranquilo, no tienes que disculparte. Quien te debe mil y un disculpas soy yo." Ed le respondió con una voz temblorosa que a duras penas había superado el nudo de su garganta.
"Yo también te quiero mucho, por eso no quiero que te vayas pero si… si tienes que irte… no quería despedirme así de ti." Dijo Eddie mientras estrechaba a Ed con todas sus fuerzas.
"Eddie…" Un par de lágrimas se le escaparon a Ed. "Yo tampoco quiero despedirme de ti pero a veces hay cosas difíciles que tenemos que hacer aunque no nos gusten."
"¿De verdad no puedo ayudarte con tu problema?"
"Lo siento, Eddie. Esto es un problema tan complicado con el que tengo que lidiar yo solo."
"No entiendo, ¿cómo puede ser algo tan complicado que ni mi mamá ni yo podemos ayudarte?"
Ed inhaló profundamente tratando de encontrar las palabras adecuadas. "Aún eres muy pequeño ya que es algo que debes vivir para entenderlo pero el amor…" Suspiró. "A veces puede ser algo demasiado complicado."
Eddie se apartó ligeramente de él para poder verlo a los ojos. "Pero yo te quiero mucho. ¿Tú no me quieres y por eso prefieres irte?"
Ed colocó una mano en la cabeza del niño. "Claro que te quiero, Eddie. Bastante. A ti y a tu madre. Por eso mismo tengo que irme porque el amor a veces también involucra dejar ir a las personas que quieres."
"Eso no tiene sentido."
Ed le sonrió tristemente. "No todo tiene una explicación en este mundo. El amor es una de esas cosas. Puede ser algo tan intenso que sientes que puedes hacer hasta lo imposible pero a veces… a veces las cosas no salen como uno lo espera."
Notando la tristeza de su mirada, Eddie le preguntó. "¿Pero vas a estar bien solo?"
Ed se esforzó para que su sonrisa transmitiera seguridad. "No te voy a mentir, Eddie. Tal vez no lo estaré al inicio pero algún día lo estaré."
"¿Pronto?"
"Lo intentaré." Ed inhaló profundamente para evitar que más lágrimas se le escaparan. No quería que Eddie siguiera notando lo profunda que era su tristeza en realidad. "Y no estaré completamente solo, tu recuerdo y el de tu madre me acompañarán. Además te mandaré muchas cartas ¿sí? Prometo que te mandaré todos los libros de alquimia que encuentre."
Eddie enterró su rostro en su cuello y asintió.
"Buen niño. Mientras así lo quieras, estaré en contacto con ustedes. Así que no llores, campeón. Esto no es completamente una despedida."
Eddie aferró sus brazos alrededor del cuello de Ed con fuerza. "Te quiero, Ed."
Ed tuvo que parpadear varias veces para mantener nuevas lágrimas a raya. "Yo también te quiero, Eddie." Dijo con voz ronca. Algunos segundos después, cuando se convenció de que lograría que su voz no se quebrara, Ed añadió. "Cuídate mucho y también procura cuidar a tu mamá."
"Lo haré." Dijo el niño con voz temblorosa. "Tú también cuídate y no me olvides."
"Nunca me olvidaré de ti, campeón." Dijo Ed apretando ligeramente su abrazo y quedándose en esa posición por unos minutos más antes de que tuviera que salir de esa casa para dar los primeros pasos hacia su nueva vida.
N/A2: Ed le dijo a Winry que no se iría así sin más de su vida, pero también es evidente que no quiere intervenir en su vida así que qué sucederá con Ed a partir de este punto?
