Capítulo 13: De nuevo paredes azules.

Despertar en aquella habitación y volver a ver aquellas paredes azules le hacía sentirse mal, le hacía recordar todos los momentos dolorosos es que pasó los últimos tres meses, y a decir verdad no recordaba que hubiese tenido momentos felices, más que estar comiendo con Yamato.

Al sentarse en la cama se dio cuenta de que Yamato ya no estaba, reviso su teléfono por pura manía y se dio cuenta de que ya era otro día casi a medio día, había dormido casi 24 horas de corrido sin sentir molestia alguna. Se levantó de la cama y salió de la habitación.

—Cariño que bueno que despertaste— Su madre le dijo con un poco de preocupación en su voz.

—¿Dónde está Yamato?

—Tu padre lo llevo a su trabajó, dijo que había olvidado su motocicleta desde el día que...entraste al hospital.

Mimi había entrado a bañarse y se dio cuenta de que sus pantaletas estaban cubiertas de sangre, pero no le dio mucha importancia hasta que sintió realmente dolores fuertes, y no paraba de sangrar. Recordar aquella escena hizo que Mimi tocase su vientre por inercia.

—¿Estas bien? Come algo estás desde hace días sin comer.

—No tengo hambre mamá, estoy bien.

—No, no lo estás, tú no has comido desde el hospital, y según me informaron los doctores, tienes que comer para recuperarte por completo.

—De que sirve que mi físico esté bien, si aquí está algo mal—Dijo Mimi mientras acariciaba su vientre.

—Entiendo cariño, lo entiendo muy bien, pero no puedo dejarte sola sin comer—La madre de la chica dijo con los ojos cristalinos.

Mimi entendió la preocupación de su madre así que se sentó a la mesa mientras su madre le servía un poco de comer. Yamato iba en silencio en el carro de Keisuke, no estaba de ánimos de hablar y Keisuke respetaba eso. Tenía días que no se presentaba a trabajar y no sabía si sus compañeros sabían o no del aborto de Mimi, en la universidad aparentemente nadie sabía que había embarazado a una chica, pero uno se sospechaba un poco por qué comenzó a desaparecer entre clases.

Llegaron al restaurante y Keisuke decidió esperarlo en el auto, sus compañeros lo recibieron afectuosamente, y fue directo a la oficina de si jefe.

—¿Cómo estás Ishida?—Dijo aquel hombre de mediana edad.

—Pasándola, ayer salió Mimi del hospital y sus padres están en casa cuidándola, vine por mi moto.

—Entiendo, pero ¿Ella cómo está?

—De igual manera, aún no nos cabe en la cabeza como ella no estaba embarazada.

—¿Como que no estaba embarazada? —Era la primera vez que el señor Yahiko escuchaba eso.

—Si no tenemos idea de cómo sucedió, pero el bebé no paso de ser unas pocas células sin formarse bien y en su matriz tan solo había una bolsa de líquido que su cuerpo desecho.

—Ishida es la primera vez que escucho eso, he escuchado de chicas que tienen un embarazo fantasma, ¿Es igual?

—Según los doctores no, pero aún no comprendemos eso.

—Debe ser difícil tener que pasar varios meses cuidando de una criatura que no nació—El señor Yahiko no sabía que decirle con exactitud—Ten te guarde las llaves que las habías dejado en la motocicleta—Abrió el cajón de su escritorio y saco un juego de llaves con un llavero de oso amarillo, Mimi lo había hecho con anterioridad, cuando aún eran amigos, era un monzaemon, siempre le hizo gracias ese llavero—Tomate el tiempo que necesites estar con tu novia, ella debe de estar bastante triste por lo que pasó.

—Gracias señor Yahiko, tengo que irme el padre de Mimi está afuera.

—Cuídate Yamato te estaremos esperando.

Yamato salió nuevamente al auto donde se encontraba el padre de la chica revisando su teléfono.

—Señor, ya tengo la llave y voy por la motocicleta al callejón si quiere adelantes, iré a casa de mis padres, volveré más tarde.

—¿Estás seguro?—Keisuke lo veía con una mirada un tanto preocupada.

—Si veré a mi madre un rato.

—Está bien Yamato, iré a hacer unas compras y te esperaremos en casa.

Yamato asintió y fue al callejón del restaurante para tomar su motocicleta, estaba llena de polvo, limpio el asiento y la encendió. Poco después estaba en casa de su madre, no se atrevía a tocar la puerta, tan solo estaba parado ahí a fuera sin decir nada, cuando Takeru salió y lo vio parado ahí.

—¿Por qué no tocaste la puerta? —Dijo el menor de los hermanos.

—No me atrevo a hablarles a mis padres—Yamato estaba un poco triste.

—¿Y si hablas conmigo? —Dijo Takeru nuevamente.

Yamato lo vio con una sonrisa, intentándolo ayudar, le dijo que iría a comprar a la tienda así que Yamato lo siguió, por varias calles no hablaron, no quería hablar con nadie realmente, más sin embargo había ido casi por inercia a casa de sus padres. Takeru entro al convini mientras él lo esperaba afuera. Al salir Takeru le regalo una paleta de hielo.

—Iguales a las que comprabas cuando éramos niños—Dijo el menor regalándole una sonrisa.

Takeru camino por otras calles que no iban a su casa ni a la de Yamato, pero hasta que vio el parque frente a él entendió Yamato a donde se dirigían. Takeru se sentó en una banca y abrió su paleta de chocolate, Yamato hizo lo mismo, ninguno hablo por varios segundos.

—Cerebro congelado, cerebro congelado—Comenzó a gritar de un momento a otro, haciendo que Yamato riera un poco—Oye no es gracioso—Protesto el menor.

—Es que nunca has sabido como comer helado, siempre se te congela el cerebro—Dijo Yamato a un divertido, haciendo que el dolor del menor se disipara por verlo un poco mejor

—Matt...puedes gritarme si eso es lo que necesitas—Dijo Takeru después de unos segundos haciendo que su hermano mayor dejase de reír—No es bueno que te guardes todo...y sé que estas aquí porque no quieres enfrentar a Mimi.

—He sido un verdadero idiota, y ella después de lo que paso aun así sigue siendo tan dulce y tierna...

—Espera un minuto, ¿Estas llamando dulce y tierna a Mimi Tachikawa? —Yamato asintió con las mejillas sonrojadas evadiendo la mirada de su hermano menor. Lo había escuchado de Tai que parecía que le gustaba, pero tenía que verlo con sus propios ojos y ese había sido el momento—Matt, ¿Te gusta Mimi?

Yamato ahora se puso nervioso y con el rostro completamente sonrojado, no sabía cómo responder, no podía ver a los ojos a su hermano y contestar esa pregunta, pero asintió con vergüenza. Takeru pese a que Taichi les había comentado hacia días, estaba bastante sorprendido.

—No sé cómo arreglar lo que hice.

—Hermano...Mimi no es rencorosa, tienes que hablar con ella y decirle lo que sientes realmente, tal vez puedan empezar de nuevo...

Como empezar de nuevo con una chica que había conocido de toda la vida, que nunca le prestó atención, que sin quererla sin sentir algo por ella iba a formar una familia, y ahora después de varios meses sentía algo por ella, debía estar loco claramente. Después de conversar un rato más con su hermano, volvió a casa, estaba un poco más despejado. Al entrar estaban los señores Tachikawa bastante preocupados hablando.

—Querido que bueno que llegaste, no encontramos la llave de tu habitación—Dijo Satoe un poco preocupada.

—¿Qué ocurrió? —Dijo Yamato sacando su llavero de su bolsillo.

—Mimi se encerró, no quiere abrirnos—Keisuke estaba bastante preocupado.

Yamato corrió hacia la puerta de su habitación pensando lo peor, pero al abrir no había nada diferente, sintió que un libro golpeo su cara.

—¡¿Qué demonios te pasa?!—Grito Yamato.

—Vete, váyanse todos—Grito Mimi desde la cama.

Yamato volvió a ver a los padres de la chica y ellos asintieron con cara de preocupación, así que cerró la puerta detrás de él, la ventana estaba con la cortina cerrada, la cama desordenada, y Mimi aferrada a sus piernas con la cabeza entre ellas.

—Mimi, ¿Qué ocurrió? Tus padres están preocupados—Yamato se acercaba despacio.

—Quiero estar sola—Dijo como si estuviese llorando.

—Mimi, sé que es muy doloroso todo esto, sé que no quieres ver a nadie, pero tus padres están preocupados...

—Matt...sé que lo que diré es egoísta y que al fin saber que no estoy embarazada como siempre lo quisiste...Pero... ¿Volverás con Sora?

Yamato se sorprendió muchísimo por esa pregunta, Mimi no lo veía seguía en la misma posición que antes, con la cabeza entre las piernas, Yamato se sentó frente a ella.

—Por favor mírame—Dijo Yamato tomando sus manos.

—No—Su voz sonó más como un puchero.

—Por favor...esto que tengo que decirte es muy importante...y necesito que me mires—Mimi no obedeció, parecía muy sumida en esa depresión—Ok no quieres verme así que te lo diré así...Me he enamorado de ti Mimi Tachikawa...me he enamorado de cada aspecto tuyo y realmente quisiera formar una familia contigo.

Mimi dio un respingo, encontrándose con los bonitos ojos de Yamato frente a ella, no sabía que decir o que hacer, pero la sonrisa calidad de Yamato le indicaba que no estaba mintiendo.

—Estoy enamorado de ti Mimi—Dijo Yamato un poco sonrojado.

—No es una broma ¿Cierto?

—No Mimi, no.

Mimi dudaba muchísimo sobre lo que le decía, pero la sonrisa y la mirada del rubio le decían que tenía que confiar en el.

—Por favor, salgamos de aquí un momento, tus padres están realmente preocupados por ti—Yamato le roso la mejilla con la punta de sus dedos, haciendo que la castaña temblara de nervios—Tenemos que dormir temprano para salir mañana a consulta.

Mimi se abalanzo hacia él, abrazándolo por el cuello mientras escondía su rostro entre el hombro del chico, Yamato la abrazo por la cintura, era delgada y pequeña, algo dentro de él temblaba.

—¿Dormirás conmigo esta noche? —Pregunto la castaña.

—Dormiré contigo cada noche.


Estamos en la recta final de este bonito fic, pero en un futuro tengo planeado hacer una continuación. Ava dice que si no le doy el link primero no confía en que haga algo, así que esperen la continuación