Capitulo 28

Cuando llegaron a Hogsmeade, se pusieron a caminar por las calles buscando la casa.

-aquí está la casa-dijo Minerva mirando la dirección en la hoja y luego mirando la de la calle.

-¿de verdad?-pregunto George sorprendido mirando al edificio.

-si, ¿por qué esa cara?-pregunto ella extrañada mirándole.

-por que la tienda está al otro lado de esta calle-dijo el indicando a la calle de al lado-siguiendo esta calle está la tienda.

-ah, ¿si?-dijo ella fingiendo inocencia.

-si-dijo el sonriendo.

Los demás miraron a George sonriendo, al cabo de unos minutos McGonnagall les hizo entrar en el edificio.

Cuando llegaron al segundo piso, abrieron la puerta de la casa y se quedaron sorprendidos al ver el interior.

-esto es un desastre-dijo Mel al ver la entrada y el salón.

-yo pensaba que os lo iban a dar lista para vivir-dijo ella asombrada de que estuviera vacía, con polvo y telarañas.

-bueno, esto se puede arreglar-dijo Molly sacando su varita lista para limpiar la casa.

-no puedes-dijo Minerva parándola mientras negaba con la cabeza.

-¿Por qué?-preguntó Molly confundida mientras guardaba la varita.

-son ellos lo que tienen que limpiar la casa y poner los muebles ya que son ellos los que van a vivir aquí-explico Minerva mirando a los chicos.

-pero de forma muggle, nada de varitas-dijo ella mientras lanzaba un hechizo a la varita de George para que no pudiera utilizarla a no ser que fuera una emergencia- y tu señorita solo podrás cogerte una varita cuando vuelvas a la escuela.

Ambos asintieron sin ganas, estuvieron un rato mas mirando la casa y hablando hasta que McGonnagall hecho a los demás de la casa y los dejo a ellos solos para que se fueran acomodando.

-venga, hora de irse, fuera de aquí, ellos necesitan acomodarse-dijo Minerva siguiendo a los demás a la puerta-por cierto chicos, esta noche vendrá un personal del Ministerio para verificar que consumáis el matrimonio-dijo rápidamente antes de cerrar la puerta con la misma rapidez.

-¿Qué ha dicho?-pregunto Mel sorprendida sin poner mirar a George a la cara.

-ehhh, va a venir un hombre para ver si…..bueno…..eso-dijo el nervioso.

Los dos se quedaron en un silencio incómodos ya que los dos estaban nerviosos por lo que acababa de decir Minerva, iban a irse cuando oyeron golpes en la puerta, George abrió y vio que era Minerva.

-hola chicos, se me olvidó deciros que el Ministro os a abierto una cuenta en el banco con un poco de dinero para que ahora podáis comprar las cosas que necesitéis, pero me ha dicho que tenéis que buscar trabajo, tu George podrías abrir la tienda y tu Mel tendrás que buscar un trabajo preséntate mañana en el Ministerio para pedir trabajo-dijo ella mientras sacaba algo de uno de sus bolsillos-tomad esto, es dinero para que podáis comprar hoy cosas que necesitéis ahora-dijo dándole el saquito a George que estaba más cerca, después se giro para irse.

-espera, que era lo que habías dicho antes-dijo Mel acercándose a la puerta, pero Minerva no le respondió ya que la corto diciendo que en el mueble de cocina tenían todo lo necesario para poder limpiar la casa y dicho eso rápidamente se fue.

Cuando la mujer se fue, ellos dos suspiraron y volvieron a echar un vistazo a toda la casa. El salón era grande, lo único que tenia aparte de las ventanas era una gran y bonita chimenea, luego al lado estaba la cocina que era pequeña pero suficiente para ellos dos, estaba todo amueblado, era la única estancia aparte del baño que estaba amueblada, luego iba el baño que era bastante grande, tenía una bañera inmensa, y tenía una puerta que comunicaba con la habitación y ya al final estaba la habitación que tenía dos accesos uno al baño y otro a un pequeño balcón.

-habrá que comprar las cosas esenciales: como una cama, comida, cubiertos….por lo menos para hoy luego ya ir poco a poco mirando-dijo George haciéndose una lista mental.

-¿y donde lo vamos a comprar?-pregunto Mel mirándole.

-mi madre tiene una revista que es para comprar cosas de estas rápidamente-dijo él y como si su madre le hubiese oído la revista apareció en medio de la habitación con una carta encima.

-¿es esa?-preguntó Mel señalando a la revista, el asintió asombrado.

-la habrá mandado ella-cogiendo la revista con la carta, abrió la carta y la leyó-si asido ella.

Los dos se sentaron en el suelo para ver la revista.

-haber que hay-dijo George mientras habría la revista.

Estuvieron ojeando la revista un buen rato mirando lo que necesitaban.

-mira este colchón, está bien-dijo George señalando a un colchón grandísimo que era de matrimonio-tiene que ser grande ya que yo soy muy alto.

-si, está bien-dijo ella un poco incomoda dándole vueltas a la cabeza a lo que tenía que pasar esta noche, miro a George que parecía poco afectado con lo que iba a pasar, él le estaba enseñando cosas así que dejo sus pensamientos a un lado y se centro en la revista.

Después de elegir colchón eligieron las demás cosas que necesitaban, después también para asombro de los chicos vieron que podían comprar comida cosa que hicieron.

Después de pedir las cosas, se cambiaron de ropa y se pusieron a limpiar la casa, Mel estaba en el salón con las ventanas abierta par que la sala se aireara, se encontraba limpiando la repisa de la chimenea cuando llamaron a la puerta. Se acerco a la puerta y cuando abrió vio a dos hombres con uniforme parados en la puerta.

-Hola señorita, venimos a entregar las cosas que pidió-dijo uno de los hombre sonriendo, George que había oído el timbre se acerco y se puso detrás de Mel.

-es señora-dijo George serio ya que no le gusto ni el modo que le hablaban a Mel, ni como la miraban.

-pasad y dejad las cosas-dijo él un poco enfadado, cogió a Mel por la cintura y juntos se movieron para dejarlos pasar, los hombres al pasar por al lado de Mel se la comieron por los ojos, ella llevaba un pantalón corto y una camiseta con un hombro al descubierto con lo que ella estaba muy cómoda pero que ahora le entraba ganas de taparse por las miradas de los hombres que tenia encima.

Los hombres pasaron y dejaron las cosas en el salón después de devolverlas a su tamaño original, Mel pidió a George que pagara él a los hombres ya que no le gustaba como la miraban.

Después de eso les pago y los hombres se fueron, los chicos colocaron todo lo comprado en su sitio.

-bueno ya esta-dijo George que terminaba de colocar todo lo de la habitación.

Salió y se fue a la cocina donde Mel se encontraba colocando las cosas. Cuando ella termino se prepararon juntos la cena y cuando terminaron se pusieron a limpiar los cacharros llamaron a la puerta ellos nerviosos se miraron pero no dijeron nada, George abrió la puerta dejando al hombre del Ministerio en el salón volvió a la cocina para avisar a Mel.

-ha venido el hombre del Ministerio-dijo George parándose detrás de ella.

-vale-dijo ella girándose nerviosa, los dos juntos se dirigieron hacia el salón donde se encontraba el hombre o más bien chico, ya que el chico tenía una edad cercana a la de George, Mel se llevo una sorpresa al ver que era tan joven pero no dijo nada por si acaso.

-hola soy el encargado de verificar si consumáis el matrimonio-dijo el sonriendo pícaramente cosa que puso a los chicos nerviosos.

-¿y cómo va hacerlo?-pregunto Mel curiosa.

-simple, pondré una cámara en la habitación, aparte de que estaré vigilando la puerta para escucharos-dijo él mientras sonreía, y de la bolsa que tenia sacaba la cámara.

-¿Dónde está la habitación?-pregunto mirando a los chicos.

Los dos le guiaron hacia la habitación, el instalo la cámara con la mirada incomoda de los chicos encima suya.

-bueno esto ya esta-dijo cogiendo la bolsa- ya podéis empezar-dijo antes de cerrar la puerta.

Cuando se fue los chicos se quedaron mirándose entre incómodos y nerviosos, sin saber que hacer o decir.