El Relámpago y el remolino.

Ya saben, lo de la disgrafia, disculpas por los teclazos y horrores del auto corrector.

Y recuerden, Naruto y sus personajes son propiedad de Kishimoto sensei

Konoha. Hace trece años.

Minato Namikaze recordaba que cuando entró a la academia ninja sus compañeras, ó fans locas, según sus amigos, insistían en saber su color favorito, algo de lo no tenía ni la mínima idea, ya que, solamente se preocupaba por mejorar sus habilidades ninjas para poder convertirse en Hokage.

No fue hasta aquel día en el que llego una nueva alumna proveniente de la Uzugakure, que empezó a darle importancia a los colores, sobre todo al rojo, ya que inexplicablemente su vista se concentraba en los largos y rojizos cabellos de aquella hermosa marimacho, la cual no le prestaba la atención que la mayoría de las demás chicas le brindaban, lo que se lamentaba internamente el rubio; sin darse cuenta, Kushina Uzumaki lo tenía cautivado.

Siempre intentaba acercarse a la pelirroja, pero para su desgracia en eso se quedaba solamente "intentos", tuvo que ocurrir ese lamentable suceso en el cual casi la pierde, hay veces en las que se pregunta qué hubiera pasado de no encontrar el rastro de cabello rojo, otra razón para adorar al rojo; por todo lo que sintió al enterarse del secuestro de Kushina, fue que reunió el valor necesario para decirle a la chica lo que opinaba de ella, bueno, de su cabello.

"En verdad, tu cabello es hermoso" habría con una sonrisa el Namikaze mientras sostenía a la Uzumaki en la copa de un árbol.

A partir de ahí todo cambió, la pelirroja y él se convirtieron en los mejores amigos y poco años después, en novios.

Minato afirmaba que su color favorito era el rojo, era increíble como ese color lo cautivaba, incluso se atrevía a decir que en ocasiones lo excitaba, ejemplo claro se dio cuando regresaba de una misión larga decidiendo pasar a ver a su novia antes que nada, ya que pasar un mes lejos de ella, sí que era duro.

Entró a la casa sin problemas, a veces le molestaba lo descuidada que llegaba a ser la Uzumaki.

-¡Kushina!- la llamó al no verla.

-¡En la recamara Mina-chan!- le gritó la chica en contestación.

Minato se apresuró al encuentro, abriendo la puerta de la recamara y recargándose en el marco de esta misma para deleitarse con la vista, al parecer la pelirroja acababa de bañarse, ya que solo vestía un short corto y un top, dejando al relucir su buen torneado cuerpo, pero lo que más mantenía entretenido al Namikaze era observar como la chica peinaba su hermoso cabello, deslizando el cepillo por las rojas hebras, cuidando no dejar nudos indeseados, la muchacha movía su cuello de un lado a otro frente al espejo, ondeando el largo cabello seductoramente, eran movimientos hipnotizantes para el futuro cuarto hokage, de repente dejaba el cepillo para amoldárselo con las manos, enterrando sus dedos desde la coronilla y recorriendo con ellos todo el cabello, Kushina estaba muy entretenida con su look que no se daba cuenta que las hormona del chico empezaban a despertar y alborotarse con solo ver la manera sexy en que ella se peinaba, es que a la vista de Minato el cabello resplandecía e iluminaba la blanca piel de su novia y la manera en que ella parecía danzar era una invitación al placer.

Kushina se detuvo de golpe al sentir como un largo mechón de su cabello era tomado por una mano ajena, volteo su mirada para encontrase con los ojos celestes de su novio, el cual le otorgaba un suave beso al rojo cabello mientras impregnaba su olfato de cereza, esencia favorita de la chica.

La Uzumaki sonrió coqueta, conocía a la perfección esa mirada del chico, se acercó a él rodeando con sus brazos el cuello del Namikaze, acercando sus labios a los masculinos.

-Bienvenido Mina-chan- susurro la muchacha.

-Te he extrañado tanto Kushina-

-A mi o a mi cabello?- preguntó sarcástica.

-A ambos- le siguió el juego el rubio.

-Mina-chan!- le reclamo con un infantil puchero.

-Kushina, te amo- dijo sonriente mientras terminaba con la poca distancia que separaba a sus labios, comenzando con un tierno beso que sin trabajo se convirtió en una pasional, mezclando ambos alientos, el femenino y el masculino, al separarse para buscar aire, pegaron sus frentes.

-Yo también te amo Mina-chan, y me temo que el viejo Hokage tendrá que esperar el reporte de la misión- besándose de nuevo y jalando al rubio hacia la cama.

-No te preocupes Fugako ya se adelanto a la torre Hokage- mencionó con cierta malicia Minato.

-Por fin sirvió de algo Fuga-baka-derrumbándose ambos cuerpos a la cama.

Y se perdieron entre caricias, besos y sabanas.

Cuando Minato fue nombrado Cuarto Hokage de la Aldea Oculta entre las Hojas, su felicidad era indescriptible, no solamente había realizado su máximo objetivo en su camino ninja, sino que también tenía como esposa a la mujer más hermosa de toda Konoha, y claro el rojo seguía siendo su color favorito.

Se encontraba reflexionando situaciones políticas de Konoha, parado frente a la ventana de su oficina cuando su esposa se adentro al recinto, Minato se volteo para ver que quería su mujer.

-Mina-chan toma- entregándole una pequeña bolsa de regalo que extraño al joven Hokage.

-Ahh…gracias…pero hoy no es mi cumpleaños Kushina-

-Eso lo sé, pero este regalo no es por tu cumpleaños, mejor ábrelo y entenderás-

Minato abrió aun extrañado la bolsa, sacando de esta un pequeño mameluco color naranja, lo cual sorprendió aun más al Namikaze.

-Kushina! Tu?-Minato se había quedado sin palabras una vez comprendido el mensaje que su esposa le estaba transmitiendo.

-Felicidades vas a ser papá!- lanzándose a los brazos de su sorprendido marido.

Minato al sentir el abrazo, lo respondió con euforia, alzando a su esposa y dando pequeñas vueltas, cuidando no marearla, después de todo era una mujer embarazada.

-Kushina, te amo tanto- dijo con notoria emoción en su voz, besando con vehemencia los cálidos labios de su mujer.

-Tanto como te amo yo-

Minutos después cuando los ánimos se habían calmado un poco, aunque la felicidad seguía en el ambiente, Kushina decidió regresar al hogar, su marido no podía descuidar su trabajo, por el bien del futuro de su pequeño.

-Kushina- llamo el Namikaze antes de que se marchara -¿Por qué naranja?- pregunto alzando con su mano la prenda para bebé.

-Fácil, rojo- señalándose a sí misma –y amarillo –señalando a Minato –Crean el naranja- señalando la mano que cargaba el mameluco, regalándole una hermosa sonrisa a su marido, y marchándose de la oficina.

Minato se quedo analizando las últimas palabras de su mujer, sonriendo con emoción por el futuro Namikaze que andaría corriendo por la villa, y ahora sus gustos habían modificado un poco, más bien había agrandado un poco su repertorio de colores favoritos, ahora además de amar el rojo, también amaría el naranja.

Tiempo presente.

-¿Quien lo quiere, quien lo quiere?- acarició Naruto a un ser que a Jiraiya que intentaba espiarlo, se le antojaba, era un fénix.

Naruto estaba mimando a Rodan, el ave de fuego, que de fénix nomás tenía el parecido y ciertas características similares. Si Rodan lloraba sobre las heridas de quien sea, en vez de curar, las agravaría, pues la temperatura de Rodan no era algo que cualquier ser pudiera soportar fácilmente. Las lágrimas del ave de fuego eran aceite hirviendo, sin cualidades mágicas más allá de no dejar de arder luego de ser encendidas, a menos que, se virtierse sangre sobre ellas.

En eso, Hinata llegó a la reunión, trayendo una enorme polilla en su hombro, tan grande como un halcón, emulando la escena de cetrería que Naruto estaba dando, con un animal por demas exotico.

-Jutsu de invocación - hizo una convocatoria Jiraiya, aguantando lo mejor que podía el dolor en la entrepierna, que cada día, subía más por su cuerpo.

-¿Que necesitas, Jiraiya boy?- preguntó el viejo líder de los sapos.

-Necesito información - dijo entre siseos Jiraiya- Mi ahijado y su novia, ambos tienen una convocatoria que no había visto nunca. Quiero saber si tienes idea de que es.

-¿Cómo voy a saberlo?- pregunto curioso el líder de los sapos - en cualquier caso, seguramente debe haber otra manera de averiguar eso.

-Hazme el favor, echando un vistazo - pidió Jiraiya- es la forma más rápida de saber, ¿No?- jugo un poco con el ego del viejo sapo, sabiendo que, se tenía a si mismo como el mayor experto en identificar convocatorias.

El viejo sapo de nombre Fukasuku miro en la dirección que Jiraiya le señaló y al hacerlo, sintió como su ya de por sí sangre fría, se helaba aún más.

-Mo…mo…Mosura y Rodan - dijo muy asustado el sapo- Jiraiya, explícame ahora mismo, quienes crees que son ese par de jovencitos.

-Esos son el hijo de Minato y la princesa Hyuga - le dijo el Sanin, sin saber la causa del miedo en la expresión del sapo- ¿tan grave es, que tengan esa invocación?

-¡Esas no son invocaciones, pedazo de hereje!- golpeó con su bastón a Jiraiya en la cabeza el viejo sapo, sabiendo que debido a la distancia y a la aparente charla animada de a quienes Jiraiya espiaba, no lo iban a oir, o eso esperaba- ¡Son Rodan el ave de fuego y Mosura, la guardiana de la Luna. Son las bestias guardianes de Kagustuchi y Tsukuyomi respectivamente!

-¿Me estás diciendo que esos mocosos tienen en sus manos, a dos seres divinos?- dijo incredulo Jiraiya.

-Entiendo de dónde viene tu escepticismo - le dió la razón parcialmente el sapo a su protegido, pero añadió- sin embargo, ellos son inconfundibles. Lo que realmente me preocupa, es que, ambos son muy leales a sus amos, no veo que tan fácilmente ellos seguirían a alguien que no sean Kagustuchi y Tsukuyomi.

-¿Se las confiaron de alguna manera?

-Es poco probable - no negó del todo la posibilidad el sapo - pero no veo la forma en la que eso suceda.

-Vaya, justo cuando pensé en que ese mocoso no podía sorprenderme de nuevo- dijo con preocupación Jiriaya- me salen ambos con esto.

-Como dije, no es tan fácil - dijo el sapo y añadió con temor- la única manera en que veo a dos mocosos , en poder de ambos seres…. No… eso no es posible. Si lo fuera…..

-¿Que cosa?

-Si ellos fueran los avatares de Kagustuchi y Tsukuyomi, eso sería posible. Pero los mismos mitos que la mayoría de ustedes los ninja han olvidado, dicen que existe mucha animosidad entre ambos dioses- trato de consolarse y explicar esto Fukasuku - si eso fuera realidad, estamos jodidos. Realmente jodidos….

Suponiendo que esa sea la razón, al sabio sapo ya no le extrañaba tanto que a Jiraiya se lo este comiendo el cáncer, pero eso quería decir que ellos estaban condenados a un destino terrible.

Si esa posibilidad fuera la real, aunque el no quiere que sea verdad, los sapos que de forma directa, tuvieron mucho que ver en el sufrimiento de Naruto, estaban en la mira de los dioses. Y en esos casos, no eran conocidos por tener piedad. Menos si Tsukuyomi, que era la diosa más amada por sus hermanos, estaba involucrada. Y peor aún, Kagustuchi era el favorito de Izanami misma. Así que, no tendrían el consuelo de la muerte, si eso era verdad.

Ojalá estuviera en lo correcto, sobre el hecho de que no era probable que fueran sus Avatares

Y si, estaba en lo cierto. No es lo mismo ser la reencarnación que el avatar de un dios. Aunque ambos términos fueran similares.

Con Kushina.

Tachando a Inoichi de su lista negra, Kushina miro su burdel, sin realmente ponerle atención, atrapada como estaba en los recuerdos de lo que quería , Pero no sería.

Era trágico en cuanto más lo pensará, por lo tanto, evitaba como la peste el rememorar sus días de juventud más lejanos (porque ella seguía siendo joven de mente y cuerpo)

Minato siendo Kage, ella siendo su mano derecha y Naruto, siendo amado y querido por toda la aldea. No solo por los barrios marginales.

Claro, no había nada malo en eso, pero dolía mucho el contraste entre lo que pudo y lo que era.

Eso no quita que…..

Hace casi catorce años.

Minato Namikaze era el héroe más grande que existía en Konoha, admirado y temido por muchos, no había persona capaz de superar su ingenio ni su inteligencia, tampoco su poder. El talento que demostró desde que ingresó a la academia fue tan extraordinario que Jiraiya, uno de los sanin, lo convirtió en su alumno.

Por si fuese poco, su velocidad fue tan legendaria que la gente comenzó a llamarlo "el rayo amarillo de Konoha", un sobrenombre que levantaba orgullo y terror en todas las naciones del mundo shinobi.

Era el héroe de la tercera gran guerra ninja.

Invencible: así lo denominan todos, amigos y enemigos, compañeros y rivales, maestros y alumnos. Meterse con él era tan peligroso que pronto se dijo que era mejor huir al verlo. Una vez que fue nombrado Yondaime Hokage pareció que su período de poder alcanzó su cúspide. Y, una vez más, todos confirmaron que era invencible.

O al menos, así era la creencia popular.

Nadie podía vencerlo en batalla hasta el momento, era cierto. Nadie supera su inteligencia ni su talento, sí. Nadie se mueve a velocidad más rápida que él, sí. Pocos eran tan tontos para retarlo en desventaja, sí. Nadie se metería con sus seres queridos a menos que quisieran verlo verdaderamente furioso, sí.

Pero tenía una debilidad.

Su esposa: Kushina Uzumaki. La única mujer a la que miró desde la primera vez, a pesar de que ella nunca fue amable con él cuando eran niños. La única a la que amaba, aquella ninja hiperactiva y traviesa de cabellos rojos como el fuego, y llamativos ojos violáceos. La misma a la que rescató de los secuestradores de Kumo a los quince años, y la que finalmente terminó correspondiendo sus sentimientos convirtiéndose en el hombre más feliz sobre el país del fuego.

Ella era su debilidad.

Si algo le pasaba a Kushina, él moriría. Así de sencillo. El mayor héroe de Konoha, al que todos lo creían invencibles era débil por ella y ante ella. La sonrisa de Kushina iluminaba su día, sus constantes travesuras lo sacaban de la rutina y lo divertían, sus momentos dulces y tiernos lo regresaban un tonto completo. Ella reía y él era feliz.

Kushina era su debilidad , pero también su fortaleza .

Si alguien la lastimaba él quedaría débil y vulnerable. Al menos por un momento, luego el anhelo de protegerla le daría fuerzas para seguir adelante, porque era su debilidad pero también su fuerza.

Él si era invencible, pero por razones diferentes a las que todos pensaban.

No era por su talento, su poder o su velocidad. No era por ser temido ni nada de eso.

Minato Namikaze era invencible mientras Kushina sonriera para él, mientras ella estuviese a su lado para formar una familia, un deseo que tuvo desde la anterior guerra. Mientras tuviese a su esposa junto a él siempre sacaría fuerzas para luchar hasta el final. Nadie lo vencería mientras Kushina viviese.

Con ella, Minato era invencible.

-¡Minato!-El chillido de Kushina lo devolvió a la realidad.

Se volvió hacia su esposa con una gran sonrisa, y ella le correspondió con dulzura, comenzando su charla incesante. Habló sin parar de ropa para bebés, absorta en la adoración que sentía al ser que crecía en su interior, un pequeño bebé producto que su amor, y al que esperaban con ansias. Él completaría el sueño que habían tenido desde que quedaron huérfanos: una familia.

La noticia era reciente y su felicidad era infinita.

De pronto, Kushina interrumpió su charla y tomándolo de la mano, lo arrastró de la torre del Hokage al mirador. Desde ese sitio, bajo los rostros esculpidos de los grandes héroes, observaron Konoha en todo su esplendor. Los ninjas y civiles que vivían allí formaban la aldea, sus amigos, su familia.

Minato escuchó y abrazó a Kushina por detrás, pasando sus manos por el vientre aun plano. Aún no podía sentirlo pero ya era una realidad, allí estaba creciendo su hijo, una personita que era parte de él y de Kushina. Un hijo, la sola palabra lo hacía dichoso.

-¡Nuestro hijo será el mejor ninja de Konoha, 'ttebane! -chilló Kushina, dejándose abrazar y mimar, riendo de forma contagiosa.

-Sí -Minato le dio un casto beso en el cuello- La sombra del fuego ilumina el pueblo -murmuró sonriendo.

Mientras Kushina y Naruto, su hijo nonato, estaban con él… Minato era invencible.

Él siempre iluminaría Konoha.

Tiempo presente.

Aún así, ella no se arrepentía, al menos no del todo, sobre no poder revelar a Naruto quien era ella en verdad.

Naruto vivía teniendo dos conceptos de ambos, tanto de ella como de Minato.

La pelirroja sabía que, al menos en el caso de ella, era más neutral, no la quería mucho, pero al menos no le guarda rencor. Hablo por su puesto, de Kushina Uzumaki, no de Shio Kado.

Pero al Flash amarillo…. Naruto lo odiaba y con ganas, eso lo sabía muy bien y también, ella era muy conciente que la culpa era de esta jodida aldea.

Kushina y Minato no podían culpar a Naruto por ello. A su modo de ver las cosas, su esposo fue Hokage primero y padre después. No era el caso.

Ella estaba muriendo y no había garantía de que Naruto sobreviviera al ataque del Kyubi. La mejor apuesta era sellarlo dentro de Naruto, confiar en que la aldea horaria su sacrificio y su petición, creyendo que Hiruzen y los demás no hablaron nunca de dientes para afuera.

Si por ella fuera, se irían de aquí y no regresarían jamás. Pero el encuentro con Itachi les hizo ver qué, todavía había peligros afuera y que por desgracia, Konoha era un mal necesario.

Se quedarían un rato más, hasta que el peligro pase, pero una vez las amenazas fueran destruidas y el desgraciado que libero a Kurama fuera derrotado…..

Si, sin duda era algo lindo a qué aferrarse.

Con Naruto.

La reencarnación de Kagustuchi sabía perfectamente bien que Fukasuku y Jiraiya lo estaban espiando, podía sentirlos desde donde estaba. Sin embargo, lo permitió, ya que eso podría poner algo de luz y de misterio sobre el y Hinata.

Tenían un pez o mejor dicho, un árbol más gordo por el cual preocuparse.

Shinju ya estaba despertando, a Jiraiya no le queda mucho de vida y las cosas se podrían más dificiles a partir de ahora.

Pero él Uzumaki estaba pasando un rato agradable con su amada, hablando de, revivir de alguna manera los sobrenombres de sus padres, a saber, Minato y Hanamei.

Muy pronto las naciones elementales conocerían al Relámpago naranja y al remolino sangriento, para honrar la memoria de Minato Namikaze, el Flash amarillo de Konoha y también, para honrar al remolino Azul del clan Hyuga, Hanamei Hyuga.

Y corte.

Fin. Si, deje cosas sin resolver, Pero es la parte uno, denme chance.

Los veo en la parte dos

Chicos, para estar pendiente de las actualizaciones, joderme y también, convivir, les dejo mi Discord y mi cuenta de X

Cuenta de X: arroba Animebot021

Discord: h t t p s : / discord .com /invite /HgcBfRwRsA

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