Varios días después...
Naruto frunció el ceño mirando hacia el hombre que se sentó en el sofá como si fuera su casa. No estaba muy contento con recibirlo, después de todo gracias a él, estaba en ese estado. Pero Hinata se lo había pedido, y él no podía negarle nada.
Naruto ya estaba en casa, pero aún en reposo total. Él era un pésimo enfermo, jamás había podido estar mucho tiempo acostado, aunque Hinata siempre lograba entretenerlo. Sus piernas picaban por salir a caminar, o hacer cualquier otra cosa que no sea mirar su teléfono o la televisión. Aún así, le dijo a Hinata que recibiría la visita si él podía sentarse en un sofá. No estaría tirado en la cama, dejando que el hombre lo viera en vulnerabilidad. Esa vista sólo dejó a sus seres más queridos, sus padres, hermana, padrinos y, obviamente, a Hinata. Pero jamás dejaría que nadie más lo viera débil.
Así que, se vistió con consciencia, aún estaba algo pálido, pero empezaba a recuperarse rápidamente.
Naruto se mantuvo en su sofá individual y esperó, mirando al hombre de cabello largo y de expresión fría. Hinata se sentó en el apoyabrazos de su sofá y él rodeo su cadera con un brazo, apoyando la mano en su estómago. Su bebé crecía allí, y aunque no se notaba, él ya quería empezar a sentirlo. Por fin había escuchado los latidos del bebé, eran fuertes, un sonido que le hizo sentirse el ser más fuerte y débil a la vez. Acarició suavemente el vientre de Hinata y afiló los ojos en el trío que estaba atrás de Neji Hyuga.
Había una mujer, en el medio y justo tras él. Sabía quién era, Tenten Tsuki, la mano derecha del primo de Hinata. Ella tenía una bonita piel blanca y ojos afilados, color café, ese rasgo no hacía difícil saber que su ascendencia venía de asia. El que estaba del lado derecho, también tenía rasgos asiáticos, pero no tan marcados como los de la mujer. Su contestura física era mucho más grande que un asiático común, pero seguía teniendo ojos rasgados y negros. Él era Rock Lee, el que se encargaba de la seguridad privada de Neji.
Naruto había investigando a Neji desde que supo que la hermana menor de ella había ido allí. Pero había encontrado grandes lagunas oscuras en su vida, sin mucha información.
La mirada de Naruto se clavo en el tercero que estaba a las espaldas del pariente de Hinata. No sabía quién era, sólo lo que Hinata le había dicho. Su nombre era Shino, un hombre extremadamente fuerte y frío. Ella suponía que era alguien de la seguridad de su primo, pero no estaba segura. Y él no encontró nada de él, como si no existiera y eso lo ponía nervioso.
— Que bueno que estás recuperándote —, dijo en forma de saludo Neji.
Naruto volvió sus ojos hacia él y asintió secamente, sin saber qué pensar del hombre. Pero, al parecer, Neji no quería hablar con él, porque clavó sus ojos grises en Hinata.
— ¿Le has contado sobre lo que te dije?— preguntó directamente.
Naruto sintió como se tensaba Hinata contra él y le acarició suavemente el estómago, intentando tranquilizarla.
— Ella me lo dijo—, contestó él, ya que Hinata no se sentía cómoda con Neji, por una razón que ella no podía entender.
Neji le dió una mirada, alzando una ceja y volvió otra vez la mirada a Hinata.
—¿Qué pasa? ¿Ya no vas a gritarme e insultarme?
Naruto sonrió, mirando el perfil enojado de Hinata. Ella le dió una mirada altiva y se encogió de hombros ligeramente.
— Sólo si dices estupideces —, respondió suavemente con su voz dulce.
Dios, la amaba demasiado cuando se ponía en ese modo. Pero, no podía distraerse, ya que Neji siguió hablando.
— Te dije que diría todo a su tiempo y considerando que se nos acaba, y que no quieres dejar Konoha, vine aquí a aclarar todo de una vez.
Naruto miró fijamente al hombre, pero él seguía mirando a Hinata y empezaba a molestarle. ¿Qué tanto la miraba? ¿Sentía algo por su prima o qué? Se preguntó sintiendo que podría acabar muy mal esa visita si esa pequeña sospecha llegaba a tener algún fundamento.
— Las cosas empiezan desde hace mucho antes de que nacieras...
Naruto miró a Hinata, como su expresión se volvía algo reacia, pero ella siguió escuchando igual que él.
— Tu madre estuvo casada antes de conocer a Hiashi. Ella tuvo un hijo con su primer esposo, pero una vez que se casó con Hiashi, él lo rechazó y lo mando al extranjero. A la casa de su hermano gemelo para que cuidará al niño...
Hinata le frunció el ceño, Naruto también lo hizo.
—¿Qué..?— preguntó suavemente ella.
Neji asintió, totalmente calmo.
— Somos hermanos por parte de madre, Hinata. Pero tú padre jamás pudo verme, porque era un recordatorio constante que Hana había tenido un hombre antes de él.
Hinata agitó la cabeza, negando.
— Eso es imposible —, murmuró.
Tenten hizo un ruido de enojo y se cruzó de brazos, ella murmuró algo bajo hacia Lee y este sólo le dió una mirada molesta. Neji levantó una mano, pidiendo silencio y ella dejó de hablar, pero miró enojada hacia Hinata.
— Entiendo que no puedas creerlo de manera inmediata, no te culpo—, dijo fríamente Neji —. Pero eres mi hermana, igual de Hanabi. Cuando me enteré del problema, comencé a investigar y un viejo cliente me debía. Así que, contraté sus servicios para sacarte de tu prisión.
Hinata afiló los ojos en él, alzó la barbilla y lo miró desafiante.
—¿Y qué planeaba ganar con eso?
Neji al fin mostró algo en su rostro, y no fue difícil distinguir su sorpresa y luego su disgusto.
— ¿Qué podrías darme? Piensa, Hinata. No podías darme nada, no podía pedirte nada. No necesitó nada.
Ella frunció el ceño, Naruto mirando atentamente el intercambio.
— Entonces...—, murmuró ella.
Neji suspiró y negó con la cabeza.
— No quería nada, Hinata. Sólo necesitaba mantener a mi familia a salvo. ¿Eso es un pecado?
Ella bajó la mirada, clavando sus ojos en su regazo. Naruto apoyó la cabeza en su hombro, besando suavemente su piel y dándole apoyo. Hinata le dió una mirada, él dejó de viera todo lo que sentía por ella. Conocía a Hinata, más después de hablar libremente sin ataduras luego de su confesión. Se había sentido por mucho tiempo una herramienta, y sentía que cualquiera que la ayudará, buscaría algo a cambio. Y, desgraciadamente, Naruto tuvo que pedir disculpas, porque él había sido uno de ellos...
Pero, Neji era el primero en decir que no esperaba nada a cambio de ayudarla y fue como un golpe para Hinata. Había estado preparada para cualquier cosa, menos para eso.
— Aún lo quiero—, dijo Neji, haciendo que ambos lo mirarán nuevamente —. Entonces, estoy en mi deber al preguntar: ¿Deseas quedarte aquí?— preguntó seriamente, mirando hacia los ojos de Hinata.
Naruto ni siquiera se tensó, sabía la respuesta de Hinata.
— Anhelo quedarme aquí —, respondió firme.
Neji, asintió, como si ya supiera la respuesta de antemano.
— La guerra está próxima a estallar. No sé cuándo, ni dónde, pero sé que está cerca...
Eso sí hizo tensar a Naruto, se inclinó hacia adelante, llamado la atención de Neji.
— Quería preguntarte sobre eso. ¿Quién quiere hacerle la guerra a los Uchiha?
Neji frunció el ceño, por fin mirándolo. Él dudó unos segundos y luego extendió la mano hacia atrás. Tenten sacó una pequeña tableta de su bolso y se la puso en la mano. Neji tocó la pantalla y mostró una sucesión de fotos que se repetían una y otra vez.
— Ellos son los Akatsuki. ¿Los conoces?— preguntó.
Naruto frunció el ceño, mirando cada cara con extraños puntos oscuros en varias partes de su rostro. Él negó con la cabeza, jamás había escuchado ese apellido.
— Ellos son peligrosos—, Neji apagó la tableta y volvió a mirarlo —. He trabajado en ellos, y te aseguro que serán duros.
Algo de la sintaxis de su oración le hizo ruido, y miró extrañado a Neji.
—¿Trabajaste .. en ellos?— preguntó extrañado.
Neji asintió, cómo si fuera completamente normal.
— Soy parte de EIA.
Naruto se lanzó hacia atrás, mirando fijamente a Neji de una manera completamente nueva. Las siglas EIA significaba: Ejército de Inteligencia Artificial.
— Dirijo un sector que la información es clasificada y no puedo comulgar mucho. Pero, hago cosas, cosas peligrosas. Es mi trabajo, y no pienso hablar de la moralidad sobre eso.
Naruto simplemente asintió, sin poder creerlo. Ahora entendía porque no había conseguido suficiente información de Neji.
— Eso me da ciertos privilegios y por eso, tengo está información de los Akatsuki. No puedo hablar sobre los trabajos realizados, ellos prometieron no dañar a Hinata y yo prometí no meterme en su venganza.
Naruto le frunció el ceño, mirándolo sin comprender porqué no podría darles la información. Él abrió la boca para preguntar, pero Neji fue más rápido.
— Hinata es mi sangre, y siempre la cuidaré. Más ahora que he decidido qué es irrelevante guardar un secreto que creí que era bueno manter en las sombras. Ahora, es necesario que ella sepa la verdad.
Neji se levantó y miró a Hinata otra vez. Él extendió su mano derecha, haciendo que el silencioso que estaba a la izquierda de Tenten diera un paso al costado del sofá y se acercará a Neji.
— Él es Shino. Es mi más grande orgullo y mi más reciente invento.
Naruto se levantó lentamente, no permitiendo que Hinata lo hiciera. Él miró hacia los pequeños ojos negros de Shino y gracias a la luz cuando el parpadeó, se dió cuenta de un brillo verde que se encendió y luego apagó. Si no hubiera estado atento, no lo habría notado.
— Parece real ...—, murmuró maravillado.
— Shino está programado para la seguridad. Nada podría romper su barrera. Tiene amplias memorias de combate, de varias artes. En armas y en conducción. Pero no es humano, aunque lo parezca.
Naruto dió un paso más cerca, mirando aún casi boquiabierto hacia la máquina. La cabeza giró levemente hacia él, sus movimientos medidos. Sus ojos negros eran pequeños y parecían algo tenebrosos. Shino parpadeó lentamente, pero el movimiento parecía algo malo si fuera un humano. Luego, frunció el ceño y volvió su mirada hacia Neji.
—¿Qué quieres decir?
Neji carraspeó, luego miró hacia Hinata.
— No puedo permitir que salgas herida. Jamás podría perdonarme eso. Así que, quiero que tengas a Shino contigo.
—¿Qué?— jadeó Hinata, levantándose del sofá. Ella le dió una mirada aterrada a la máquina.
— Lo proganare para que sigas tus órdenes. Por favor, Hinata. Es un regalo.
Ella negó con la cabeza.
— No puedo... Simplemente...—, ella seguía negando con la cabeza.
Neji dió un paso hacia ella, tomado sus manos y apretando en las se él.
— Hiashi nos separó, pero la sangre nos une, hermana. No estaría tranquilo, no sabiendo lo que viene. Está guerra será una masacre, y no puedo quedarme con los brazos cruzados. Pero, tampoco puedo traicionar a los Akatsuki..
—¿Por qué no?— interrumpió Naruto, acercándose a ellos.
Neji le observo de lado, su expresión se volvió distante.
— ÉL jamás perdonaría una traición como esa.
—¿ÉL? ¿Quién es él?— preguntó de nuevo.
— El jefe de los Akatsuki —, murmuró suavemente Neji.
Continuará en Anhelo Verdadero...
