Hinata estuvo en la cama, acostada pegada a él, mirando hacia la nada algunos minutos que parecieron horas, mientras caía en cuenta que Naruto finalmente estaba bien.

Mientras ella perdía las fuerzas en su abrazo después de explotar en emociones, él la instó a subirse a la cama y colocarse a su lado. Él no tenía muchas fuerzas, y estaba cansado, así que rápidamente se quedó dormido con ella acariciando su torso desnudo con bellos rubios esparcidos. Su piel estaba algo fría, y él seguía pálido, pensó mientras vigilaba su sueño.

Hinata terminó quedándose dormida también, abrazada a su torso, preocupándose de no tocar el vendaje que tenía en su parte media. Y, después de tanto tiempo, durmió profundamente sabiendo que Naruto estaba a su lado.

Las voces susurradas llegaron a su subconsciente como pequeñas olas que golpeaban la arena. Los susurros llegaron a sus oídos lentamente, pero estaba demasiado dormida para moverse cuando comenzó a comprender las palabras.

—... No es tan simple, ¿verdad?— era la voz de Naruto, suave, ronca y llena de emociones que ella no peleó por enterder—. Ni siquiera lo intentaste y lo lograste. ¿Cómo lo hiciste?..

Ella se acomodó mejor, apoyando la cabeza en su pecho. Naruto se quedó quieto, tenso, tal vez pensando que iba a despertar y, si bien ella estaba despierta, no quería que él detuviera lo que estaba diciendo. Así que, se obligó a mantenerse relajada, aunque sólo escuchando el golpe duro del corazón de él en su oído, era suficiente para tenerla tranquila. En esa posición, ella sabía que él no podía ver su rostro, pero Naruto se relajó con un suspiro cuando Hinata no se movió más que eso.

Pasaron algunos minutos, en los que probablemente Naruto quiso asegurarse que seguía durmiendo. Ella sonrió suavemente, porque aunque él no hablara más, la posición en la que estaban era tranquilizadora.

— Nunca creí que podría hacerlo..—, empezó de repente él, de nuevo. Hinata podía escuchar el retumbar de su voz a través de su pecho—. Simplemente.. creí que no era para mí, ¿sabes? Amo a mi familia, los amo más que nada en el mundo. Moriría por ellos... Pero jamás he amado a una mujer..

Hinata abrió suavemente los ojos, mirando hacia la pared de la habitación. Podía sentir que su corazón se agrietaba, pero no hizo ni un movimiento.

— A ninguna. Jamás sentí ese sentimiento, ese amor que todos hablan de tener ganas de morir por otra persona. Y lo que siento por ti... También es diferente. Es diferente, porque yo no moriría por ti. Yo sólo quiero vivir, para ti. Quiero vivir todo contigo y no... Es tan confuso. Sé que mataría por ti, pero jamás me entregaría a la muerte. No ahora que te tengo, Hinata. Y lo siento desde antes de que el bebé estuviera en el panorama. Ese bebé sólo me da más fuerzas, me dan más ganas de vivir. Quiero ver cómo será, sus primeras palabras, nuestras primeras travesuras juntos.

Hinata parpadeó las lágrimas y se sobresaltó cuando la mano de Naruto tomó su barbilla. Él hizo que levantará la cabeza y lo mirará. Él sonrió, sus ojos suaves mientras la observaba. Los largos dedos pasaron por abajo de sus ojos, haciendo que cerrará uno a la vez, mientras él limpiaba sus lágrimas.

— ¿Lo entiendes?— preguntó suavemente y ella asintió, sintiendo un nudo en su pecho —. No sólo me preocupaba tu seguridad como protector, Hinata. No sólo me gusta tocarte—, sus ojos se iluminaron con chispas de broma y sonrió más ampliamente —. Amo tocarte, eres hermosa y perfecta, y no estoy hablando físicamente. Cada vez que nos tocamos..—, él volvió a limpiar las lágrimas que seguían cayendo sin su consentimiento —. El mundo se pinta de colores diferentes ¿no lo crees? Al principio, creí que era una química fuerte, algo con nuestros cuerpos. Pero, ahora —, él miró su boca y volvió a sus ojos, sus pozos celestes se oscurecieron —, ahora no puedo seguir ciego.

Hinata oculto su rostro caliente en su pecho, sonriendo como estúpida por sus palabras. Pero ella no tenía forma de contestar de manera racional.

— Ah, Cielo..—, murmuró él, apoyando la barbilla en su cabeza —. Cuando dijiste que me amabas, mi mundo se detuvo. Sólo quería llegar a ti y abrazarte hasta que la vida pasara. El peligro y todo lo demás dejo de existir. El drama y las intrigas, ya no me importaban. Sólo quería besarte. ¿Y qué si te olvidaste que tomaste esas pastillas para fecundar? Todo eso ya no me importaba.

Hinata apretó los brazos en el torso de él, intentando frenar las lágrimas y decir algo, pero Naruto siguió hablando. Parecía que quería decir todo de una vez.

— Lo que sentí cuando me dijiste que me amabas, me golpeó más duro que el disparo que recibí después. Mientras perdía la consciencia en el jardín delantero de la casa de mi madre, sólo le pedí a mi padre que te encuentre y te cuidé. Pero él me dijo algo antes de que perdiera la consciencia. ¿Sabes qué fue?

Hinata negó la cabeza, aún sin mirarlo, pero Naruto no espero su gesto, ya que siguió hablando.

— Vive por ella. Vive para experimentar lo que es el verdadero amor, hijo. Y eso fue lo último que pensé antes de quedar en la negrura. En ti y el amor que me juraste tener. Entonces, prometí vivir, prometí que viviría para tenerte en mis brazos de nuevo. Viviría para verte una vez más y cuidarte de todo. Viviría para amarte, cielo...

Hinata levantó la mirada, observando la expresión seria de Naruto.

— No sé cómo amar, Hinata—, confesó—. No sé cómo amarte, pero lo hago. Soy egoísta—, él hizo una mueca—, celoso, posesivo y un idiota cuando me enojo, pero jamás te alejes de mi de nuevo. Por favor... Enséñame cómo amarte. Enséñame cómo quieres ser amada. Puedo hacerlo—, prometió.

Hinata asintió, sin poder hacer que su garganta funcionará de manera normal y se estiró un poco para besar sus labios. Naruto abrió la boca, haciendo que el beso fuera más profundo, su lengua danzando con la de ella, que contestó alegremente a su son.

Él cortó el beso, aunque Hinata había querido seguir. Naruto soltó una risita ronca mientras apoyaba la barbilla en la cabeza de Hinata.

— Ah, cielo ...—, suspiró casi felizmente —. Estoy convaleciente y aún así quiero estar dentro de ti más que mi próximo respiro.

Hinata suspiró felizmente, acomodándose otra vez en su torso, amando escuchar su corazón latir fuerte y constante.

— Te amo —, le dijo suavemente.

Ella notó el cambió en los latidos de él, como el órgano de su pecho golpeaba más duro y sonrió aún más.

— Te amo..—, murmuró él como respuesta, en un susurro lento y casi vacilante.

Hinata cerró los ojos, sintiéndose, por primera vez en muchísimo tiempo, ligera en los brazos de Naruto. Sin miedos y sin preocupaciones.

Continuará...