✿Los personajes, trama y detalles originales de Harry Potter son propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury, Scholastic y Salamandra (libros), Chris Columbus, Alfonso Cuarón, Mike Newell, David Yates, Warner Bros y Heyday Films (películas).
✿En portada: edición vectorial a partir de elementos de rawpixel y pikisuperstar, recuperados de freepik. Tipografía: Cakecafe y Caviar Dreams.
✿Por y para Selkis.
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Los fascinantes misterios de una cocina muggle
La felicidad vive en los detalles. Los detalles que se comparten con alguien especial.
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Decir que durmió poco no era demasiado preciso. Debió lograrlo cerca de las cinco, porque escuchó a su marido levantarse.
Solo él era capaz de mantener su rutina ininterrumpida en un momento crucial de sus vidas, aunque no le podía reprochar nada, aunque decidiera correr 150 kilómetros, tendría tiempo de sobra para estar a tiempo para la ceremonia.
Apagó la insistente alarma que solo alimentaba el leve dolor de cabeza que le causaban los desvelos, pero solo hasta que sacó la cara de entre las sábanas se dio cuenta de un olor inconfundible a café recién hecho, pero había algo más, aunque no lo pudo reconocer.
Se levantó de la cama, tratando inútilmente de acomodarse el pelo; la trenza que se había hecho por la noche no sirvió de nada, y no era culpa de que estuviera dando vueltas, en realidad la seguía haciendo por el férreo triunfo de la esperanza por sobre la experiencia; su pelo solo podía ser sometido por la poción alisadora de sleekeazy.
Salió de la habitación, sin molestarse en arreglarse. Ya tendría tiempo para eso después.
La claridad de la mañana iluminaba la cocina, y la alta silueta de su esposo hacía un contraste curioso por el cuidado que ponía en lo que hacía.
Se recargó en el vano de la puerta.
Desde que le conoció, su sensibilidad y disposición para adaptarse a las circunstancias, le parecieron más admirables que su capacidad deportiva.
Le gustaba cocinar, y era bueno en eso. También encontraba cierta satisfacción al doblar la ropa limpia, e ir de compras, que por alguna razón le parecía tan estimulante como su rutina de ejercicio.
Que Rita Skeeter aún fuera cuidadosa con lo que decía de ella seguramente la mantenía a salvo de las facciones más conservadoras que sin duda exigirían su cabeza por "convertir" al campeón búlgaro en amo de casa, sin siquiera detenerse a pensar en lo que él tendría que decir.
"Es lo que quiero hacer para construir nuestro hogar", le dijo, cuando hablaron de que dejaría definitivamente el quidditch luego de ganar la copa mundial, y se quedaría en casa.
Había rechazado volverse entrenador, aunque había muchos jóvenes a los que le hacía ilusión, ya ni siquiera vivía en Bulgaria. Se habían mudado temporalmente para que pudiera volver a integrarse a la selección y prepararse adecuadamente, algo que él siempre le agradecía porque decidió poner en pausa su trabajo y acompañarlo, en lugar de quedarse en Londres y vivir separados.
Dejó escapar un suspiro, y eso hizo que finalmente se diera cuenta de que estaba detrás de él.
—Buenos días —saludo con media sonrisa, acercándose a ella para darle un beso.
—Algo huele muy bien —le dijo.
—Pensé en preparar algo especial… claro, no puedo competir con el chef que hará la cena del Ministerio, pero hay que desayunar.
Hermione no pudo evitar reírse, acercándose a la encimera para ver lo que estaba haciendo, encontrando con sorpresa dos pequeñas torres con los panqueques más esponjosos que había visto en toda su vida. Un poco mas y podrían flotar por sí mismos.
Sonriendo con orgullo, Viktor le mostró un artefacto con un poco de masa preparada aun en su punta.
—Es la mejor compra del año.
Hermione no estaba segura de qué era eso, lo habían comprado hacia unos días y estaba segura de que la caja decía algo como "5 en 1".
Pero él estaba feliz, eso era lo único que importaba.
Tenía algunas frutas fuera, y sacó de uno de los cajones una tabla de corte con un cuchillo, sin embargo, un aparato al otro lado de la cocina produjo un leve pitido, a lo que rápidamente Viktor fue a atenderlo.
La bruja pensó que cortar fresas era algo que podía hacer sin entrometerse groseramente, así que luego de lavarse las manos procedió con eso.
—Gracias —le dijo él, pasando a su lado, dejándole un beso en el hombro descubierto.
Supo que se puso completamente roja, como si fuera una chiquilla de quince años.
¿Por qué siempre le agradecía cuando trataba de hacer algo en la casa?
Ella también vivía ahí, era natural que se ocupara de algunas cosas, pero él lo hacia parecer como si le quitara el peso del mundo.
Viktor acercó los huevos escalfados que acababa de sacar y les dejó caer un puñado de queso. Luego, tomó el mismo artefacto con el que había hecho los panqueques, en dos movimientos cambió el aditamento de la punta y procedió a hacer algo con un tarro de yogurt completamente casero.
Alguna vez le contó que el cultivo de bacilos con los que solía hacerlo, lo había empezado su abuela, y desde entonces, no se sacaba la idea de la cabeza de que cada platillo que preparaba con eso, que eran bastantes por ser algo tradicional de la cocina búlgara, era un pedazo de historia y tradición que merecía toda la respetabilidad de un antiguo pergamino.
No perdió detalle. Cualquiera que lo viera ni siquiera imaginaría que hasta antes de su boda él no había usado nunca electrodomésticos, ni tenía interés en ellos, pero como recibieron muchos como regalos de bodas ya que sus padres habían invitado a todos los parientes de los que se acordaron, en lugar de destinarlos al ático, se había dado a la tarea de leer los instructivos, y ahora, hasta buscaba novedades en la tienda departamental.
Antes de darse cuenta, todos los platos estaban completos y Viktor se dedicaba a poner en marcha el lavaplatos.
—Bueno, señora ministra —dijo inclinándose frente a ella con suma formalidad—, permítame escoltarla al comedor.
Sintió su corazón latiendo rápido. Viktor Krum era, posiblemente, el único hombre en el mundo que podría hacer que una mujer recién levantada, en pijama y sin peinar, se sintiera una princesa en el baile de Navidad.
—Aun no soy ministra —respondió, dándole su mano como doncella de la corte, a lo que él respondió besándole el dorso.
—Eso queda resuelto en unas horas.
—Pero, hasta entonces —le dijo echándole los brazos al cuello —, no te permito ser tan formal.
Lo besó como la primera vez, como cuando le pidió matrimonio, como cuando se casaron, como había hecho cada día desde que estaban juntos, porque tenía que hacerle saber lo feliz que la hacía compartir su vida con él.
Comentarios y aclaraciones:
La petición fue esta
Puede ser un drabble AU en el que Hermione ya siendo ministra se alegra de haberse quedado con Víctor Krum.
Yo solo quiero que sea feliz con Vicky.
¡Gracias por leer!
