Continuando con este fic, comenzamos con un poco de contexto de Romilda y luego de Harry. Nada de Harry Potter me pertenece, solo quiero crear este fic para tacharlo de mi lista de cosas que quiero hacer antes de morir. No es fic para atacar a nadie, simplemente no me gusta la pareja de Ginny, para mi el epilogo de los libros no existe y uso los personajes para crear este fic que dara pie a otro.


La ciudad de Londres se extendía ante Romilda Vane como un laberinto de calles bulliciosas y edificios imponentes. A sus 21 años, se encontraba perdida en sus pensamientos mientras caminaba por las aceras congestionadas, ajena al frenesí de la vida urbana que la rodeaba.

Romilda vivía en una pequeña casa en el corazón de Londres, un refugio modesto en medio del caos de la ciudad. Fue allí donde recibió el correo del día, entregado por una lechuza mensajera que había llegado con una nota del Profeta.

Con manos temblorosas, Romilda abrió el sobre y leyó la nota con una mezcla de ansiedad y anticipación. Las palabras impresas en el papel parecían bailar ante sus ojos, confirmando los rumores que habían estado circulando en el mundo mágico durante semanas: el compromiso de Harry Potter y Ginevra Weasley.

GRAN NOTICIA EN EL MUNDO MÁGICO

Nos complace anunciar el compromiso de dos de nuestras figuras más queridas y reconocidas en el mundo mágico: Harry Potter y Ginevra Weasley.

Después de años de amistad y aventuras compartidas, el famoso héroe del mundo mágico, Harry Potter, y la intrépida y valiente Ginevra Weasley han decidido unir sus vidas en matrimonio.

La noticia ha sido recibida con gran alegría y emoción por parte de amigos, familiares y admiradores de ambas familias. El amor y la dedicación que Harry y Ginny han demostrado el uno al otro a lo largo de los años son una inspiración para todos nosotros.

La familia Potter-Weasley se complace en compartir este emocionante momento con la comunidad mágica y agradece el cariño y los buenos deseos de todos.

¡Felicitaciones a la feliz pareja!

Un nudo se formó en la garganta de Romilda mientras leía la noticia una y otra vez, dejando que la realidad de lo que estaba leyendo se hundiera lentamente en su corazón. Un dolor agudo la atravesó de repente, como una cuchilla afilada que cortaba a través de sus pensamientos, y Romilda apretó los puños con fuerza, luchando por mantener la compostura.

Mientras intentaba recordar los eventos que llevaron al desastre de su reputación, Romilda tomó el periódico entre sus manos temblorosas. La noticia del compromiso de Harry y Ginny danzaba ante sus ojos, pero cuando intentaba recordar los detalles de su pasado, una oleada de dolor la atravesó, dejándola aturdida y confundida.

Los recuerdos del pasado resurgieron en su mente, como sombras fantasmales que la perseguían sin piedad. Recordó su infancia en una familia amorosa, con su padre Arturus Vane, un mago de linaje respetable, y su madre Eleanor, una mujer de corazón bondadoso. Romilda siempre había sido la mayor de tres hermanos, con Frederick y Eloise siguiéndola de cerca. Desde pequeña, había soñado con convertirse en madre y emprender su propio negocio en el mundo del cuidado de la piel y el maquillaje.

Pero la sombra del dolor y el sufrimiento había oscurecido su camino desde una edad temprana. A los 11 años, Romilda se había enamorado perdidamente de Harry Potter, el héroe del mundo mágico. Sentía una conexión especial con él, como si sus destinos estuvieran entrelazados por hilos invisibles de magia. Sin embargo, sus intentos de acercarse a él habían sido obstaculizados una y otra vez por sus amigos, especialmente Ron Weasley, Hermione Granger y Ginny Weasley.

Ron, con su actitud protectora hacia Harry, y Hermione, con su posesividad evidente, formaban una barrera infranqueable para Romilda. Y Ginny, con su constante alarde sobre la conexión de Harry con los Weasley, solo aumentaba la sensación de desesperanza en el corazón de Romilda.

Pero fue en su cuarto año en Hogwarts cuando todo cambió. Unos rumores maliciosos comenzaron a circular sobre ella, acusándola de haber usado pociones de amor en un intento desesperado por ganarse el corazón de Harry. Fue un golpe devastador para Romilda, cuya reputación quedó irremediablemente dañada, y su corazón, destrozado.

Ahora, en el umbral de la adultez, Romilda se encontraba en una búsqueda desesperada de respuestas. Había visto el aviso del compromiso de Harry y Ginny en el periódico, y una sensación de urgencia la había consumido, empujándola hacia el único lugar donde creía que podría encontrar la verdad: San Mungo.

Mientras sus pasos la llevaban hacia el hospital mágico, Romilda se aferraba a la esperanza de desenterrar los secretos que habían marcado su pasado y definido su presente. Sus ojos reflejaban una determinación inquebrantable, mientras su corazón latía al ritmo de una pregunta sin respuesta: ¿podría encontrar la redención en medio de las sombras del pasado?

El viento susurraba su nombre en medio de las hojas, llevando consigo el eco de una promesa: el camino hacia la redención estaba frente a ella, y solo ella tenía el poder de caminarlo con valentía y dignidad.

Pero el dolor no la abandonaba. Agudos y punzantes, como agujas clavándose en su cerebro, los dolores la dejaron aturdida y desorientada, como si su mente estuviera siendo destrozada en pedazos.

Romilda se aferró a una farola cercana para mantenerse en pie, su respiración entrecortada por el dolor que la envolvía. La realidad se volvió borrosa a su alrededor, mientras luchaba por mantenerse consciente en medio de la tormenta que asolaba su mente.

Con un esfuerzo sobrehumano, Romilda logró enderezarse, sus manos aferradas a la farola como anclas en medio de la tormenta. Pero el dolor persistió, una presencia constante en el fondo de su conciencia, recordándole la oscuridad que la había perseguido durante tanto tiempo.

El mundo seguía girando a su alrededor, ajeno a su dolor y su sufrimiento. Pero Romilda se negaba a ser derrotada, decidida a luchar contra las sombras del pasado y encontrar la redención que tanto anhelaba, incluso si eso significaba enfrentarse a sus propios demonios en el camino.

La lucha de Romilda Vane estaba lejos de terminar, pero en medio de la oscuridad, una chispa de esperanza brillaba en su corazón, recordándole que, aunque el camino fuera difícil, ella nunca estaría sola en su lucha por la verdad y la redención.

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Harry se encuentra perdido en un bosque oscuro y neblinoso, donde los árboles parecen retorcerse como serpientes en el dolor. Camina por un sendero solitario, sintiendo el peso de la tristeza y la confusión en su pecho, como si estuviera cargando el peso de todo el mundo sobre sus hombros.

De repente, se encuentra frente a una figura familiar: un lobo blanco, majestuoso y hermoso, que se acerca con pasos cautelosos. Pero a medida que Harry se acerca, el lobo se convierte en un perro negro, sus ojos fríos y distantes, su pelaje enmarañado y sucio. Con un gemido lastimero, el perro se desvanece en el aire, dejando solo un eco de ladridos burlones y gruñidos de desprecio.

Confundido y herido, Harry sigue su camino, pero el sendero se vuelve cada vez más tortuoso, como las serpientes retorciéndose en un baile macabro. Entonces, una voz familiar lo llama desde la oscuridad: es un cuervo negro, posado en una rama retorcida. Sus ojos brillan con una inteligencia penetrante, pero también con un profundo pesar. Antes de que Harry pueda decir una palabra, las sombras se ciernen sobre el cuervo y lo arrastran hacia la oscuridad, dejando a Harry sintiéndose impotente y desesperado.

En ese momento, una figura emerge de la oscuridad: un búho, con sus grandes ojos dorados llenos de una intensa determinación. El búho extiende sus alas con majestuosidad, irradiando una fuerza que Harry nunca antes había experimentado.

"Harry, debes despertar", dice el búho con voz clara y firme. "No puedes permitir que las sombras te consuman. Debes buscar la verdad y liberarte del engaño".

Con un esfuerzo sobrehumano, Harry lucha contra las sombras que lo rodean, buscando desesperadamente la claridad y la verdad. Finalmente, se encuentra cara a cara con un lago tranquilo, donde su reflejo distorsionado le devuelve la mirada.

Con un rugido de determinación, Harry rompe la superficie del lago…

Harry se despierta abruptamente, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Se sienta en la cama, con la respiración agitada, mientras el recuerdo del sueño horrible se desvanece lentamente en su mente. Parpadea varias veces, tratando de sacudirse la sensación de opresión que lo envuelve.

La habitación está sumida en la oscuridad, salvo por la tenue luz de la luna que se filtra por las cortinas entreabiertas. Harry se toma un momento para recuperar el aliento, mientras sus pensamientos giran en torno a las imágenes perturbadoras que aún parecen arremolinarse en su cabeza.

Con un suspiro profundo, Harry se levanta de la cama y camina hacia la ventana. Observa el paisaje nocturno, tratando de encontrar calma en la serenidad de la noche. Siente un escalofrío recorrer su espalda al recordar las revelaciones dolorosas de su sueño, son esos momentos donde le hubiera gustado poner más atención en sus clases de Adivinación.

El reloj en la habitacion le anuncian las 5 de la mañana, sabiendo que ya no podra volver a dormir se decide darse un buen baño. Después de un rápido aseo, se vistió con su uniforme de Auror y se dirigio a la cocina donde Kreacher ya lo esperaba con el desayuno listo, una habitación oscura y lúgubre que parece impregnada con siglos de historia familiar. El mobiliario antiguo y oscuro crea un ambiente sombrío, mientras que las cortinas pesadas apenas dejan pasar la luz del día.

El aroma del té recién hecho y las tostadas recién preparadas llenan la habitación, proporcionando un pequeño consuelo en medio de la tensión palpable que cuelga en el aire. Kreacher se mueve con gracia alrededor de la cocina, su figura encorvada y su expresión sombría reflejan la seriedad del tema de conversación.

Harry se toma un momento para contemplar el entorno mientras formula sus preguntas. Se siente abrumado por las implicaciones de su compromiso con Ginny. Se da cuenta de que debe actuar con cuidado para evitar un escándalo que podría dañar la reputación de ambos.

– Kreacher – exclamo Harry mientras toma un sorbo de té — , ¿alguna vez has escuchado algo sobre los deberes de un mago cuando va a casarse?

– Amo Harry, ¿le interesa saber más sobre las tradiciones de los Black? – pregunta Kreacher levantando una ceja con sorpresa

– Sí, bueno no necesariamente sobre los Black, mas bien sobre deberes de prometido y prometida. Con todo lo que paso no se que hacer respecto a Ginny y últimamente he estado reflexionando sobre mi legado y mis responsabilidades, ademas Sirius me nombro su heredero pero tambien soy un Potter. No sé mucho al respecto, y pensé que tal vez tú podrías ayudarme. – dice Harry

– Entiendo, amo Harry – dijo Kreacher, asintiendo, con una mirada de comprensión – Las tradiciones de los Black son antiguas y complejas y cada familia tiene sus propias tradiciones o costumbres. Esto es algo que deben enseñar los padres a sus hijos y se transmite de generacion en generacion.

– Lo que es complicado en mi caso porque no tuve padres que me enseñaran esto – dijo Harry con evidente sarcasmo

– Kreacher lo entiende, en la Biblioteca de los Black hay algunos libros sobre etiqueta y tambien otros sobre costumbres de los Black. Tambien esta el grimorio de la familia Black, puede acceder a él como heredero pero deberá ir a Gringotts a recibir su herencia – dijo Kreacher con solemnidad

Harry asiente, pensativo, mientras continúa desayunando. Sus pensamientos giran en torno a las implicaciones de sus acciones y las posibles consecuencias de romper su compromiso con Ginny.

– ¿Qué opinas sobre Ginny y lo que hizo? – pregunta Harry

– La señorita Ginny ha traicionado su confianza y el honor de su compromiso. Su comportamiento es inaceptable y merece ser castigado según las leyes de los sangre pura – exclamó Kreacher frunciendo el ceño

– ¿Y cual seria su castigo? – pregunta Harry

Kreacher se detiene por un momento, como si estuviera sopesando cuidadosamente sus palabras

– Según las tradiciones de los sangre pura, amo Harry, la traición de la prometida hacia su prometido es vista como una grave ofensa contra el honor y el linaje de la familia. Siendo una Black, la señorita Ginny estaría sujeta a las leyes y costumbres de nuestra noble estirpe– dice Kreacher

Harry asiente, esperando la continuación.

– En tiempos pasados, señor, se habría considerado que una acción tan deshonrosa merecería un castigo severo, como la exclusión de la familia o incluso el desheredamiento. Sin embargo, en la actualidad, muchas familias han optado por medidas menos drásticas, como la restricción de privilegios o la imposición de tareas penitenciales– termina Kreacher

Harry frunce el ceño, reflexionando sobre las implicaciones de tales castigos.

– ¿Y si yo quisiera terminar el compromiso sin hacer mayor escándalo?– pregunta Harry, lo que menos quiere son mas escandalos

Kreacher frunce el ceño levemente, ponderando la pregunta de Harry con cuidado antes de responder.

– Amo Harry, romper un compromiso matrimonial es una cuestión delicada, especialmente cuando se trata de una familia de sangre pura como los Black. Si el heredero Black deseara romper el compromiso sin causar un gran escándalo, se podrían considerar varias opciones–

Harry asiente, atento a las palabras de Kreacher.

– Una posibilidad sería buscar una solución diplomática con la familia de la prometida, llegando a un acuerdo mutuo para poner fin al compromiso de manera discreta y sin causar un alboroto en la comunidad mágica. Otra opción podría ser buscar la intervención de un mediador neutral que pudiera ayudar a facilitar la separación de manera amistosa–

Harry reflexiona sobre estas sugerencias, consciente de la importancia de manejar la situación con tacto y delicadeza.

– Gracias, Kreacher. Creo que exploraré estas opciones antes de tomar una decisión– dice Harry

– Kreacher estará aquí para ayudar en lo que sea necesario, amo Harry– exclama Kreacher asintiendo con respeto

Con todo el dia por delante y sabiendo que hoy inicia su trabajo con el Primer Ministro Muggle, Harry decide tomar la red flu hacia el Ministerio de Magia. Sin embargo nunca se termina de acostumbrar uno y mientras Harry llega al Atrio y se quita las cenizas de encima aprovechó el tiempo para repasar lo que hara en el dia, tiene su almuerzo con Susan, la reunion a la hora del te con el Primer Ministro Muggle y su reporte al Ministro Kingsley. Al llegar a su oficina , saludó a sus colegas y se sumergió en su trabajo como Auror.

Las horas pasaron volando entre investigaciones y entrenamientos. Cuando el reloj marcó la una de la tarde, Harry decidió tomarse un descanso para almorzar. Recordó que había quedado con Susan para almorzar pero no habian decidido el lugar, se dirigio al Atrio para esperarla ahi.

Al llegar al Atrio pronto divisó a Susan, que lo esperaba junto a la red flu, con una sonrisa traviesa en el rostro

—¡Hola, Harry! —exclamó Susan, emocionada de verlo—. ¿Cómo va todo en el trabajo?

—Hola, Susan. Todo bien, bastante ocupado como siempre —respondió Harry—. ¿Adonde te gustaria ir a almorzar?

— Hay un lugar nuevo en el Callejon Diagon – dijo Susan– Creo que te gustara…

Y tomaron la red flu hacia el Caldero Chorreante, donde Susan lo condujo hasta "El Cuchillo y la Varita", el restaurante es nuevo y al parecer, Susan tenia reservacion, los condujeron a una mesa en la terraza

– ¿Que clase de lugar es este Susan– pregunto Harry mientras recibia el menu para ordenar

– Se que es elegante y que combina la cocina mágica con influencias de la cocina muggle. Sirven platos elaborados con ingredientes mágicos de alta calidad y ofrecen una experiencia gastronómica única en el Callejón Diagon – dijo Susan– Dean me lo recomendó

Ambos piden el almuerzo y mientras esperan la comida, Harry decide observar un poco el lugar. La mesa está adornada con un mantel de lino blanco impecable, y las sillas están tapizadas en terciopelo azul marino, proporcionando un contraste elegante con el ambiente luminoso del restaurante.

Harry, con su característica cicatriz y una expresión de curiosidad en el rostro, escucha atentamente a Susan, quien está sentada frente a él con una sonrisa juguetona en los labios. Susan, con su cabello rojo oscuro recogido en un elegante moño, parece intrigada por la noticia que está a punto de compartir.

– ¿Sabías que eres el tema de conversación en el Ministerio desde la semana pasada? – pregunto Susan con una sonrisa intrigante

– ¿En serio?¿Qué tipo de rumores están circulando? – pregunto Harry levantando una ceja

– Oh, todos los habituales –dice Susan riéndose suavemente – especialmente con tu boda por venir estos se han disparado. Muchos son muy desagradables, es mas esto revivio muchos chismes y rumores que habia cuando todavia estabamos en Hogwarts

Harry se ruboriza ligeramente ante el comentario, sorprendido por la noticia.

– ¿En serio? Pensé que eso había quedado en el pasado– respondio Harry con incredulidad

– Bueno, parece que el encanto del "Niño que Vivió" nunca se desvanece del todo– dijo Susan asintiendo con complicidad– pero sin salirme del tema que verdaderamente importa – ¿ya tienen fecha para la boda? ¿sera de dia o de noche?¿si me invitaran? despues de todo como aliados me gustaria tener una invitacion a este momento ademas que somos amigos ¿no? si tu me ayudas yo te ayudo

Harry se queda atónito por un momento, en parte por la hipocresía y en parte porque no penso que fuera tan facil, necesita informacion eso es obvio pero penso que seria mas complicado

– Creo que deberias tener cuidado con afirmaciones asi Susan – necesitaba su astucia de Slytherin si queria que esto saliera bien– Nunca fuimos enemigos, pero decir que somos amigos es tomarte muchas confianzas, ademas puede que no fuera educado en las costumbres del mundo magico pero incluso yo se que cuando un aliado atenta con otro puede haber consecuencias severas ¿no es cierto?

El comentario tiene el efecto deseado, Harry lo sabe en el momento en el que a Susan se le va un poco el color del rostro. Y es oportuno el momento pues llegan los camareros con la comida y mientras les sirven lo pedido Harry puede observar a Susan pensar que puede decir para suavizar la situacion

Observando la mesa al parecer Susan decidio ordenar un filete de res a la parrilla con una salsa de champiñones mágica que cambia de sabor con cada bocado. La carne tierna y jugosa se sirvio con una guarnición de puré de patatas encantado. Mientras tanto, Harry ordeno pastel de cordero. El pastel está relleno de cordero tierno y jugoso, envuelto en una masa hojaldrada que se deshace en la boca. Lo acompaña una porción generosa de puré de chirivía mágico.

Una vez que los platos llegan a la mesa, Susan y Harry no pueden evitar salivar ante la deliciosa vista y el aroma tentador que emana de la comida. Con una sonrisa de anticipación, Harry toma su tenedor y hunde el primero en el pastel de cordero, deleitándose con la explosión de sabores reconfortantes en su boca. Mientras tanto, Susan corta un trozo de filete de res y lo sumerge en la salsa de champiñones, saboreando cada bocado con deleite mientras la magia de la salsa despierta sus sentidos con una combinación única de sabores…

– Escucha Harry – Susan se nota avergonzada – yo entiendo porque lo dices y nunca fue mi intencion lastimarte, supongo que tienes razón en que falle a mis responsabilidades como aliada pero me gustaria resarcir el daño cometido contra ti de alguna man…

– Antes de que continúes se que tú Tía Amelia lo intentó – interrumpe Harry, sabe que no es del todo culpa de Susan– estoy seguro que supiste de la farsa de juicio que el Ministro Fudge armó cuando fui atacado por dementores en Surrey

Susan asiente con la cabeza, confirmando que supo de ese juicio y como terminó

– Sin embargo aún después de eso ni tú Tía ni tú intentaron ofrecerme su ayuda de ningún tipo. Sin embargo no es justo de mi parte exponerte esto puesto que no fueron las únicas que me fallaron– explica Harry

– Prefiero tener amigos que aliados– continua Harry en un intento de no sonar tan cinico– pero estoy de acuerdo en sanar las relaciones entre nuestras familias, sin rencores de mi parte

Susan aliviada deja sonar un suspiro, está consciente de que hay un acuerdo

– ¿Cómo podemos comenzar a sanar está alianza?- pregunta Susan

– Puedes comenzar proporcionando información cuando la necesite ¿Que sabes de Romilda Vane?- pregunta Harry

— Bueno, me sorprende tu pregunta pero se algo– dice Susan algo confundida– Es la mayor de tres, es hija de Arturus Vane. Arturus Vane se casó con una bruja nacida de Muggles, se que no era el heredero de su familia pero si el segundo hijo. Lo demás que sé de ella son rumores pero muchos de esos no los creo

— ¿Que rumores? — pregunta Harry, instandola a ser más específica

— Bueno, el más sonado es que al parecer ella te dio una pocion de amor en unos chocolates según, hubo otro de que ella y Hermione tuvieron como un duelo donde se involucro Ginny, pero creo más este último que lo de la poción— resuelve Susan

— ¿Cómo es eso?¿La conoces lo suficiente como para decir que no usaría una poción de amor? —

— No exactamente, pero conozco la educación que tuvo y eso tiene más peso— lo finaliza muy confiada y continua— Si bien Romilda es mestiza recibió una educación de sangre pura, después de todo su padre es un sangre pura, y algo que nunca haría una joven de educación sangre pura es usar una abominación como las pociones de amor. Ese tipo de tretas o engaños son penados por la misma magia pues sería atentar con el linaje de otra familia y considerando que tú eres el último de tu familia y heredero de la familia Black un acto así hubiera traído consecuencias desagradables tanto para ella como para su familia. Los Vane son una familia que al menos cree en las antiguas costumbres…

— Entonces digamos que tu caso es cierto y que ella nunca uso una poción así ¿Por qué si creerías del duelo entre Hermione y Ginny?—

— Pues porque Hermione y Ginny la traían contra Romilda— explica Susan, como no entendiendo que Harry no supiera nada— Todos en Gryffindor y al menos la población femenina del resto de Hogwarts, sabiamos que Hermione era muy posesiva contigo, de hecho muchas mujeres intentaron acercarse a ti con regalos o felicitaciones y ni Ron ni Hermione permitían que se te acercarán. Hermione la traía contra Romilda porque ella fue la que más lo intento es más una vez compro una caja de chocolates que al parecer eran sus favoritos y estaba feliz porque quería dartelos y Hermione llegó a decirle enfrente de sus amigas que a ti no te gustaban esos chocolates

— ¿En serio ella dijo eso? —-

—- Si, yo estuve ahi— Susan estaba emocionada como si por fin revelará un gran misterio — Hermione dijo que tú estabas ocupado y estresado y que lo que menos necesitabas era tener encima a una tonta superficial como ella, Romilda se defendió como toda una dama y le dijo que no porque ella no estuviera leyendo todo el tiempo quería decir que fuera estúpida y le pregunto que que problema tenía ella con que tú conocieras a más personas…

— ¿Y que más paso? —

— No mucho más pero fue muy intenso, además por todas nosotras era bien sabido que Hermione quería contigo, pero también sabíamos que tú la veías como amiga y eso le echó en cara Romilda al final, que si Hermione quería mantenerte alejado posiblemente Romilda no podría hacer mucho para acercarse pero que eso no significaba que tú al final elegirías a Hermione por sobre otra mujer – concluye Susan

— ¿Y que dijo Hermione? —

— No dijo nada, pero se que le dolio—Susan estaba extasiada de poder platicar esto

Harry se quedó pensando y reflexionando, aunque lo cierto es que ese año pasaron más cosas que trata de olvidar que se le hace difícil tener una imagen clara

– ¿Y dónde queda Ginny en todo esto?- pregunta Harry

— Pues porque Ginny les decía a muchas que quisieron acercarse a ti que no tenían oportunidad contigo, que eras parte de su familia y que ella tenia más posibilidades de ser tu esposa—

— Espera, espera ¿Desde cuándo fue eso? —

— Pues creo que fue después de esa cita desastrosa que tuviste con Cho en nuestro quinto año ¿Por qué?¿No sabías? A todas nos traía harta con la obsesión que tenía contigo— es obvio el fastidio que las demás tenían con Ginny

— Pero hay algo que no entiendo, Ginny salió con otros antes que conmigo ¿Cómo es que se atrevió a decir ese tipo de cosas? —

— Mira ciertamente los "noviazgos" de Ginny nunca fueron eso, tuvo citas pero hasta ahí, lo que si hacía era besarse con ellos en algunas aulas pero todo sin compromiso la verdad— como queriendo aclarar añade– incluso la "relación" que tuvo con Dean se veía que solo era algo sin importancia porque tan pronto supo que tú querías con ella botó a Dean y se lanzó a tus brazos, precisamente fue al final de ese partido de Quidditch donde Dean quiso reconciliarse con ella y ella de tajo le dijo que no, que ella se merecía algo mejor y llegaste tu y bueno, tu sabes lo demás

Sino hubiera escuchado a Ginny y su plática con Muriel le hubiera sido muy difícil creer todo esto, pero ahora desde esa perspectiva tal parece que todo era parte del plan

— ¿En algún momento Dean te dijo algo de esto? —pregunto Harry, a sabiendas que no era inocente y que también el afectó a Dean aunque no sabe que tanto

— Dean quería a Ginny — continuo Susan— de hecho muchas de nosotras le decíamos que no saliera con ella, sabíamos que no te había superado y que solo lo iba a usar pero el nos decía que no podíamos juzgarla por su enamoramiento fugaz cuando tenía 11 años

— ¿Y supongo que fue un trago amargo cuando llegó a ser mi novia? —

— Bueno se puso feliz por ti, te veía feliz pero se que le costó superar el engaño de Ginny, fue su primera novia, le afecto al menos al inicio, después estalló la guerra y el no regreso a Hogwarts— explicaba Susan— supongo que después había cosas más importantes en qué pensar…

– Si yo te pidiera algunos recuerdos sobre Romilda y Hermione me los prestarías– pregunto Harry, lo cierto es que mientras más escuchaba más intrigado estaba

– Si, por supuesto – dijo Susan, con una sonrisa tranquila y de alivio

La comida prosiguió con naturalidad, se pusieron al tanto del rumor de que pronto tomaría el cargo de Jefe de Aurores y al terminar se dirigieron a la red flu del Caldero Chorreante. El trayecto de regreso al Ministerio fue tranquilo pero colmado de pensamientos y dudas de todo tipo, mientras lo meditaba más dudas le generaban, decidió no pensar más en eso, al menos no hasta que fue el momento

Llegando al Atrio y al entrar al ascensor para ir cada quien a sus oficinas Harry no pudo evitar preguntar

— Susan ¿Que paso con Romilda después del rumor de la poción?-

— Pues su reputación se arruinó, ningún chico quiso salir con ella después de eso, aunque es muy raro porque aún con los rumores Mcgonagall nunca hizo nada, ni la mando a llamar ni la castigo, en parte por eso sigo pensando que fue un rumor y una mentira, no creo que Romilda hiciera algo asi. Espero haber ayudado aunque fuera un poco– concluyó Susan, sabiendo que ya habiendo reconocido la alianza ella ya tenía responsabilidades

– Ha sido de ayuda Susan, muchas gracias, nos vemos después y sobre la boda, aún no hay fecha– y con saludo y abrazo la dejo en el ascensor mientras el bajaba en el piso de los Aurores…

-—-

Mientras organizaba meticulosamente unos informes que debía entregar, Harry fue abordado por su jefe.

– Potter, reportate a la oficina del Ministro– dijo Dawlish, su tono autoritario resonando en la sala.

El reloj apenas marcaba las 3 de la tarde, demasiado temprano para lo que esperaba Harry.

– Pero apenas son las 3 de la tarde– objetó Harry, sorprendido.

– Sí, pero necesitas instrucciones para hablar con el Ministro. De lo contrario, no pasarás más allá de la entrada del edificio– explicó Dawlish con una sonrisa sarcástica.

Harry se encaminó rápidamente hacia la oficina del Ministro para recibir sus instrucciones, siendo recibido por la cálida bienvenida de Lauren, la asistente del Ministro.

– Saludos, Harry. ¿Cómo estás? – lo recibió Lauren con un tono amable.

– Todo bien– respondió Harry, con nerviosismo palpable. – Al parecer, el Ministro me está esperando.

– Sí, solo espera un momento. Ha estado en una reunión desde hace 2 horas con un miembro del Wizengamot, pero deberían salir pronto. Si gustas, toma asiento por favor. No creo que tarden mucho más– ofreció Lauren, intentando tranquilizar a Harry.

– Sí, está bien– aceptó Harry, agradecido, mientras tomaba asiento en la sala cercana.

Harry aguardaba con nerviosismo en la oficina del Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt. La madera oscura de los muebles y los rayos de sol que se filtraban por las ventanas conferían a la habitación una atmósfera solemne y reverente. Las paredes estaban adornadas con retratos en movimiento de antiguos Ministros, que observaban con ojos penetrantes la escena que se desarrollaba.

El joven mago se tambaleaba entre la expectación y la incertidumbre. ¿Qué desafíos le depararía esta nueva encomienda? Mientras reflexionaba, el murmullo de voces resonaba en el pasillo, rompiendo el silencio de la oficina. Pronto, Harry distinguió las figuras de Lord Greengrass y alguien a quien no reconoció saliendo de la oficina del Ministro, sus rostros sombríos y sus gestos tensos.

Una oleada de curiosidad y preocupación inundó a Harry mientras los dos magos se cruzaban con él, sus miradas evitando la suya como si temieran revelar algún secreto. Harry frunció el ceño, preguntándose qué asuntos habrían llevado a esos dos magos a la oficina del Ministro.

Antes de que pudiera indagar más, la puerta de la oficina se abrió y Kingsley Shacklebolt apareció en el umbral. Su presencia imponente llenó la habitación, y Harry se enderezó, preparándose para lo que vendría a continuación.

"Harry", lo saludó Kingsley con solemnidad, invitándolo a entrar con un gesto de la mano. "Pasa, hay mucho que hacer".

Harry asintió y entró en la oficina, sintiendo la atmósfera cargada de importancia y seriedad. La puerta se cerró tras él, sumiéndolo en la penumbra de la habitación.

"Te pasare instrucciones para comenzar con tu labor con el Primer MInistro Blair", comenzó Kingsley, mientras le entregaba un sobre manila y su tono grave resonando en la habitación. "El Primer MInistro pide te presentes en su oficina sin usar medios mágicos como la red flu, en el sobre estan anotadas las instrucciones y el medio de comunicación que usaras, de momento y durante este mes estas fuera de tu trabajo en el Ministerio, entraras a primera hora con el Primer Ministro, cumpliras el horario laboral que el te imponga y al final de cada dia me pasaras un reporte a mi, una bitacora por escrito".

Harry asintió, su mente enfocada en cada palabra del Ministro.

Una mezcla de determinación y preocupación inundó a Harry mientras escuchaba las instrucciones del Ministro. Sabía que esta misión seria una tarea muy simple, pero estaba decidido a cumplirla con éxito.

La conversación continuó mientras le explicaba sobre el contenido del sobre, también con una explicación general del ambiente político que estaban viviendo en el mundo muggle. Antes de que pudiera salir de la oficina, Kingsley lo detuvo con una mano en el hombro.

"Harry, aunque ya lo había comentado necesito recalcar lo importante de esto", dijo Kingsley con seriedad. "Aun siendo el Primer Ministro Muggle está obligado bajo el Estatuto del Secreto asi que evita dar demasiada información, el sabe que existe un colegio de magos y se llama Hogwarts pero no sabe ni sobre las casas ni como funciona el Colegio, este tipo de detalles no son de su conocimiento, te darás cuenta conforme vayas relacionandote con el y sus asesores. Cuida lo que dices ¿Fui Claro?".

Un escalofrío recorrió la espalda de Harry ante la misteriosa advertencia del Ministro. Por ahora, su enfoque estaba en la tarea que tenía por delante: proteger al Primer Ministro Muggle y no dañar la relación entre ambos mundos.

Con un gesto de despedida, Harry salió de la oficina del Ministro y se encaminó al Atrio para tomar la red flu, debía ir primero a Grimmund Place.

Mientras caminaba, su mente volvía una y otra vez a la presencia de Lord Greengrass y el otro Mago en la oficina del Ministro. ¿Qué estarían tramando esos dos magos? ¿Y por qué habían sido tan cautelosos al cruzar miradas con él?


Al parecer fue una falsa alarma y FF sigue activo...

El siguiente capitulo ya incluira la interaccion del Primer MInistro con Harry y ojo, el Ministro si quiere conocer al heroe del mundo magico aunque eso podria traer ciertas consecuencias.

Algo que nunca me gusto fue que aun con su triste infancia, descartara el mundo muggle tan facil. Quiero decir el mundo magico le fallo mas, una persona que pertenece a ambos mundos como el no descataria ninguno tan rapido, culpo de eso a la alineacion que sufrio a manos de los Durlsey, despues de todo si estoy de acuerdo en que de no haber tenido suerte se hubiera convertido en alguien peor que Tom Riddle

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