Amada Caperucita,
Te llamo Amada Sakura porque el tiempo también se enamoró de ti y jamás me dejó olvidarte.
Una manzana endulzó mis colmillos, pero no pudo borrarte aunque confieso que te ayudé. Te han contado tanto de mí, que no te sirvió escapar. Tuve miedo de perderte y sin saber si aún te tengo, no quiero alejarme.
Calienta ese maldito café que nos debemos una historia.
Mis garras están en tu capa, así como tus besos en mi espalda, y puede que no tengas colmillos, pero sabes dejar tus marcas.
Eternamente tu Itachi,
El Lobo Feroz
Amada Caperucita,
Mis planes eran marcharme y darle a mi vida todo lo que perdí contigo. Tenía las maletas listas y Tenten me esperaba en la estación para el País de las Maravillas. No podía odiarte porque sabía que lo tuyo no era amor y lo dijiste desde el inicio. Mi piel se encontró con la tuya, y tus ganas de olvidar te empujaron a mi cama. Yo simplemente aproveche el momento.
Siempre había una excusa para tus lágrimas y aunque yo sabía la verdad, prefería creer en tus mentiras. Tu corazón era frío y tus besos eran más cortos que tus palabras. Dejé que te fueras de mi castillo, pero jamás lo superé. Seguí tu ejemplo, y busqué otras plumas para escribir historias cortas. Me hubiera gustado que tus huellas sean una lección que fallé.
Quisiera saber de ti y si te sobra una taza de café, tengo el lugar perfecto para compartirla.
Atado a tu recuerdo,
Sir Gaara de Sunagakure
Sir Gaara de Sunagakure,
Se está cerrando la puerta y nos quedaremos sólo con los recuerdos. El final no nos invitó a la última hoja, pero nosotros podemos alargar el cuento. Sé que usted ama a Sakura, la linda Caperucita del bosque, y yo cambiaría mi soledad por un tequila o una manzana. Ya las balas de plata no sirven en mi plan. El lobo se disfrazó de oveja y ahora todos lo protegen.
Logré emborrachar a Kakashi y le robé al Hada Madrina una pócima que podría ayudarnos.
Si le interesa que su castillo tenga el aroma de café todos los días, estaré en el bosque esperando su respuesta.
Saludos cordiales.
Pinocho, Obito Pinocho
Lejano Lobo Feroz,
No pretendo sumarme a tu vida, pero sí quiero salvarla. Mientras dormía mi corazón, le vendí mi piel al olvido. Me costó arrancarte de mis deseos y mi imaginación le puso tu rostro a mis pecados, entre camas y tequilas, acepté una invitación de Pinocho y tiene un plan en tu contra.
Desde la ventana lo vi hablar con Sir Gaara. Necesito contártelo todo. No es una trampa para verte. Aprendí a respetar los errores de otros y aunque sé que ese café no te bastará para borrarte tus instintos, tus colmillos no merecen morir por la envidia de terceros.
Sin botella pero con noticias,
Gretel
