Informe de la Guardia Real Uchiha solicitada por el Rey Madara, rey de los corazones negros, al día posterior del Baile en el Palacio Real.

Por los sucesos acontecidos en las vísperas de la celebración de brote de Cerezos, se definen situaciones determinantes que aludieron al fatídico desenlace por el cual una persona perdió la vida.

Los hechos, conforme a los testigos oculares, son detallados a continuación:

- El emotivo festival comenzaría media hora antes del atardecer, contando con que la mayoría de los asistentes ya habían llegado y tomado lugares para observar las flores de cerezo brotar en su primer noche de verano como estaba programado.

- Apresurado, llego el Cazador, identificado como Jiraiya, buscando a una joven de cabello rosado, diciendo que su Abuelita Tsunade la buscaba con desesperación. No se le permitió la entrada por falta de invitación real. El hombre peliblanco bufó, pateo y amenazó con derribar la puerta principal ante la negativa de la guardia, por lo que fue reducido por medio de una llave al brazo y un leve ahorcamiento por parte del capitán real, Hyūga Neji, que lo dejo inconsciente.

- La joven identificada como Caperucita ya había ingresado momentos antes del suceso anterior, pero se identifico como Sakura por lo que la Guardia no la interrogó por su conexión con el Cazador o con la supuesta "Abuelita".

Nota adicional: Se sospecha que la "Abuelita" es un alias para la jugadora compulsiva borracha que le debe medio millón de ryo a su Alteza, Madara, quien huyo con su sake en su último juego.

- La testigo llamada "Yasmin", alias Temari, cuyo esposo "Aladin", alias Sasuke, la acompañaba, dice haber visto a un muñeco de madera tamaño infantil desplazarse lentamente desde una esquina del salón real hasta pasar groseramente a Mufasa, el rey de la Selva, y pararse frente a la joven Sakura, quien no pareció sorprendida de verlo, sino indiferente y amable.

Como nota adicional, tanto la alfombra mágica voladora de Aladin como el Genio Might Guy, fueron confiscados al ser artículos sospechosos, ya que uno bailaba asustando a los invitados y el otro, buscaba pelear sin razón con el Hada Madrina, Kakashi.

- El joven cocinero Choji dice haber visto por la ventana una mancha oscura avanzar a toda prisa por el verde valle de la fachada trasera del Palacio Real. A su lado, la chef Chiyo entrecerró los ojos al ver dicha figura, una criatura en cuatro patas que parecía correr a toda velocidad hacia el Castillo.

- Namikaze Minato, el príncipe sirena, dijo que observo a Obito Pinocho llevar de la mano a la joven Caperucita hacia el jardín, momentos antes de que el Rey Madara entrará en el salón. Lo que llamo su atención, es que, siendo un tritón, podía leer la mente de las personas, sin embargo, al tratar de leer la de Obito quien tenía una expresión de alegría contenida, sólo pudo obtener fugaces pensamientos que categorizo como malvados.

- El Rey Madara inició su discurso de agradecimiento por el año tan próspero que tuvo el reino, a quienes todos honraron con un aplauso; sin embargo, uno de los guardias del jardín, Sai, reporto que, en aquel momento, Obito Pinocho llamo su atención ya que al ser un muñeco de madera, no dejaba de sonar un ruido tronador. Observó que tenía un objeto en el bolsillo de su pantalón. Más de cerca, parecía una pequeña botella con la marca de Icha Icha Paradise, propio del Hada Madrina.

- Shimura Danzō, el jefe del fuerte principal, dice que una extraña energía llamo su atención. Al dirigir su mirada a la parte trasera, comenta que lo que observó fueron un par de gemas rojas, llenas de venganza y sed de sangre. Lobo, es lo primero que pensó al ver a la criatura correr velozmente.

- Sai, el guardia del jardín, comenta haber tenido un mal presentimiento cuando Pinocho se acercó demasiado a Sakura, quien daba pequeños pasos hacia atrás, muy cerca del alto balcón ante la incomodidad. Pinocho la observaba con algo cercano, como indica Sai, a la obsesión.

- Shikamaru, esposo de Ino, alias Rapunzel, recuerda haber visto caminar, buscando por todo el salón principal a Sir Gaara. Al tratar de entablar conversación, éste último comentó que estaba buscando a su futura prometida, la joven Sakura. Shikamaru frunció el ceño, aunque no dudo en señalar por donde había ido la pelirrosa junto a su amigo Obito Pinocho. Shikamaru dice que no olvidará cómo la expresión entusiasta desapareció lentamente del rostro de Sir Gaara al escuchar aquello. Casi como si le desgarraran el corazón.

- Así como Sai, el siguiente guardia, Tenzó, explico que Pinocho le tendió una copa de vino a Caperucita. Ambos se miraron mutuamente interrogantes, al ver que el vino era rosado. En el Palacio, sólo se había preparado vino blanco.

- Danzō se acercó al extremo suroeste, por donde venía la lobuna energía. Dijo que se le hacía familiar el rostro de aquel Lobo, por lo que sabía que era pacífico. Si era quien pensaba que era, no entendía su actuar tan brusco. Aun así, siendo el jefe en custodia, sabía que tendría que detenerlo por cualquier medio posible. Con un movimiento de su muñeca, ordeno preparar las ballestas.

- Sakura estaba incomoda, pero más allá, creo estaba asustada. Fueron las palabras de Sai al explicar que Pinocho ansioso le apresuraba a beber del extraño vino que burbujeaba.

- Sir Gaara estaba irritado y caminaba rápidamente a la terraza donde Caperucita y Pinocho hablaban, ocultos por la enorme cortina que no permitía ver el balcón, indicó Shikamaru abrazando a su preocupada esposa, Ino.

- Caperucita, quien se vio forzada a tomar la copa, se congelo cuando Pinocho subió por el barandal del balcón y en su forma de niño, la abrazó colocando su rostro en su pecho como si de una madre e hijo se tratasen. Sai explica que Pinocho uso palabras tales como "Mi mejor amiga", "jamás me abandonarías", "eres la mejor mujer del mundo", "sólo quiero lo mejor para ti", fue lo que ocasionó que Sakura ablandará sus gestos y acariciará como a un hermano pequeño en la cabeza, y procedió a colocar sus labios en la copa.

- Era el Lobo. Confirmo Danzó. Era el Lobo del que tanto se hablaba los últimos meses en los periódicos y en los círculos sociales. Lo reconoció porque era completamente negro y tanto las garras como los colmillos eran los más grandes que había visto, como dictaban los cuentos. Pero más allá de eso, al enfocar la puntería, sus ojos gritaban por Justicia, no Venganza. El protector de la puerta no sabía si disparar o no.

- Con puños apretados y la mandíbula apretada, Sir Gaara salió del salón azotando las pesadas cortinas color vino que daban al balcón y fue en ese justo momento, que un grito resonó en la terraza. Dice Ino, alias Rapunzel, era el grito de Caperucita.

- Sai y Tenzō confirmaron que apenas la joven Caperucita aterrizó sus labios en la extraña copa, Sir Gaara había aparecido, y en menos de un segundo, había visto el raro abrazo de Pinocho sobre Sakura. Lo golpeo. Duro. Ambos cayeron al suelo y comenzaron a golpearse, aunque la gruesa madera de la cara de Pinocho rompió algunos de los delicados huesos de la mano de Sir Gaara.

- Cuando Pinocho le gritó al príncipe que "jamás lo traicionaría", la nariz de Obito Pinocho creció tanto que le dio en el ojo derecho a Sir Gaara. Al primer indicio de sangre del noble, ambos guardias procedieron a separarlos, pero tan alta era la furia del príncipe que le dio guerra, golpes y puñetazos a ambos, aunque intentaban ayudarlo a levantarse.

- Mientras tanto, Shikamaru, desde detrás de la cortina ondulante, observó como Pinocho se acercó a la ofuscada Sakura y, éste, subiendo nuevamente al barandal, la tomo del cabello rosado por detrás e intento que duramente bebiera de la copa en contra de su voluntad.

- Aladino, alias Sasuke, observó también, pero fue Mei, Ariel, la reina sirena junto a su príncipe Minato, quienes se apresuraron a detener a Obito Pinocho saliendo del salón.

- Poco sirvió ya que justo la joven Sakura había terminado de beber la copa y Pinocho la obligó a verlo duramente por unos segundos, tan duro fue el agarre que la joven cerró sus ojos y se dejó caer al suelo desfallecida, justo a tiempo cuando el enorme lobo Itachi, completamente negro y feroz, se abalanzó sobre Pinocho.

- Según el asombrado Danzō, quien aún llevaba la ballesta, dijo que Pinocho reía macabramente y le susurraba frases burlonas al Lobo, especialmente una que repetía como: "Ahora es mía, mía, ¡mía! perro tonto"; el Lobo lo botaba a todas partes como un trapo, mientras tenía brillos iracundos en esos ojos negros que brillaban a la par de rojo venganza. Los guardias confirman que nadie atrevió a acercarse.

- Cuando el Lobo arrojo al muñeco contra uno de los muros, según Tenzō, camino lentamente hacia Obito, relamiéndose el hocico dejando caer milímetros de saliva ruidosa.

- Pero según Sai, fue sólo cuando el Lobo estaba cerca de Pinocho quien quedo chueco y descolocado sobre el suelo con ojos rencorosos, que una delicada mano pálida se deslizó sobre una de las patas delanteras de la fiera. Caperucita se había sentado contra el barandal aun con ojos cerrados, pero de alguna manera sabía dónde estaba el lobo.

- Si algo pueden concordar todos los testigos, es que el Lobo se detuvo ante ese tímido toque.

- La miraron colocar otra mano, sólo que ahora sobre el costado de la criatura; quien había dejado de salivar y la observaba como si fuera una delicada flor a la que deseaba acercarse.

- Rapunzel dice que se le llenaron de lágrimas los ojos, al ver que, con movimientos delicados, Sakura pasó sus manos cálidas a través de los gestos de aquel Lobo, una criatura que se había agachado y acostado a su lado, para quedar a la altura de la pelirrosa, quien abrió los ojos lentamente, y lo miró con un amor imposible de contener.

- Murmullos callados pero tiernos salían de los labios esponjosos, dijo Sai, al recordar como Caperucita le decía al inquieto Lobo que todo estaba bien ahora que los dos estaban juntos de nuevo. El gruñido del Lobo Itachi se calmó al sentir la mejilla de ella acercarse cariñosamente a la de él.

- Mientras ambos tenían este momento, Mei, la reina sirena alias Ariel, dijo que estuvo a punto de gritar al ver como Obito Pinocho se levantaba recolocándose sus hombros y sacaba una daga de entre sus ropas, con una mirada muerta sobre el Lobo.

- Cuando Pinocho se lanzó alzando su brazo con aquella arma dispuesto a matar, la advertencia de Mei quedo cubierta por el grito de guerra del Cazador, Jiraiya, quien había despertado segundos antes y corrió a toda velocidad fuera del salón principal, lejos de Hyūga Neji, y sacó su hacha directo a Pinocho.

- Los gritos se entorpecieron unos a otros, gritando por auxilio y gruñidos cuando el carmesí empezó a correr.

- En este punto, los testigos confunden de quien era la sangre. Si del Lobo Itachi siendo flechado por la ballesta de Shimura Danzo; si de Jiraiya, quien a Hyūga Neji atrapo y acuchillo en el brazo, o de la joven Caperucita, al ponerse delante del Lobo y cubrirlo con su cuerpo del ataque de Pinocho.

Aquí termina este primer informe el cual arruinó el decimo quinto festival de Cerezo del reinado de Madara, nuestro rey de corazones negros.