Tiempo de unión de madre e hijo.

Rin había huído de la escena. No había soportado ver a Haru con un cuerpo tan... escultural, tan atractivo. ¿Qué es lo que estaba comenzando a sentir? ¿Realemente le estaba gustando su propio hijo?

Digo, pocas veces había pensado en él de esta manera, lo había visto de forma distante en estos últimos años, y todo el tiempo había terminado por llegar a la misma conclusión: la novia (o el novio) que estuviera al lado de Haru, serían la persona más afortunada del mundo.

Su cuerpo entero tembló al comenza a analizar más de cerca la posibilidad de que ella fuera...

¡No, no puede ser! Tenía que alejar esos sentimientos de su cabeza. Haru era su hijo, lo vió salir de su interior cuando este apenas había nacido, lo tuvo en todo su ser en su interior, y ninguna de esas cosas, para una persona saludable de la cabeza, podrían acercarse para nada a la aproximación del deseo erótico o siquiera romántico.

Pero de nuevo... ella no era una persona que pudiera decir que no era incestuosa... ¿Qué no se suponía que ese mismo límite había sido destrozado el día en el que ella y Len empezaron su relación? En ese momento la cosa no era menos prohibida, aunque las posibilidades de otro tipo de relaciones como aquella le causaban mucho asco... es decir, ¿Cómo se habría sentido ella si su madre empezara a cortejar a Len? Suponía ahora que de la misma manera en la que su madre empezó a sentirse cuando descubrió el incesto que ellos dos, como gemelos tenían.

Y encima de todo esto... Len... ni siquiera se había puesto a pensar en él en lo que había tenido ese encuentro de sus sentimientos. Len... su amado hermano... era más distante que hace años, cierto, pero no podía dejar pasar el hecho de que él seguía siendo su esposo, y su más amado compañero de toda la vida...

Rin suspiró, trató de mantenerse de pie mientras que el escalofrío en su cuerpo se iba alejando. Tenía que ponerse firme en esto, no podía empezar a dejarse llevar por ese tipo de cosas, tenía que pensar en lo que era correcto. Más que nada, porque el pobre Haru no tenía ni la menor idea de lo que había pasado con ella, de seguro lo había asustado. Es el deber de una madre defender a sus hijos, no intentar cosas sexuales con ellos. Tomó valor, pensando en que tenía qeue confrontar el asunto a como diera lugar, así que comenzó a caminar escaleras arriba.

-¡Haru! -le llamó.

-Mamá... -escuchó como respuesta de su hijo en su habitación.

-Haru, hijo mio, sé que lo que pasó hace un momento fue muy raro, por favor, déjame explicarte... -Su corazón latió con fuerza mientras se dedicaba a caminar un poco más rápido, escuchar la voz de su hijo llamándola de esa manera revivía su amor maternal.

-¡Mamá! -volvió a escuchar, esta vez la voz hizo una extraña extensión en la sílaba final.

Eventualmente Rin abrió la puerta, se quedó mirando al espectáculo.

-Mmmm ah... Mamá... ah! -gemía intensamente Haru.

El muchacho ya no tenía la toalla, su cuerpo estaba completamente desnudo. Estaba parado con la mano derecha recargada en el escritorio mientras que con la mano izquierda sujetaba su propio miembro viril, completamenete erecto, y lo masajeaba y lo estimulaba al ritmo en el que sus caderas se movían, imitando una estocada. Estaba completamente embelesado en el pleno sentimiento de su satisfacción, para el momento en el que se dio cuenta de que Rin estaba mirándolo.

Para Rin... no supo cómo reaccioar. Jamás había visto a ningún otro chico darse placer a si mismo, mucho menos de una manera tan explícita... es más, aparte de algun desagradable accindente, jamás había visto un pene que no fuera de su hermano Len, mucho menos tan duro y tan erecto como lo veía de esa manera. Trató de hacer algo más que solo quedarse viendo pero le era imposible no fijar su mirada en la manera en la que su hijo se masturbaba fervientemente y... ¿gemía por ella?

Solo se limitó a poner sus manos en su boca mientras lentamente Haru abría los ojos y la veía materializada... quizá no con la misma precisión con la que sus fantasías la deseaban.

-¡M-mamá! -dijo el chico al momento en el que dejaba de mover su mano, aun sosteniendo su pene erecto, dejando que el fluido preseminal siguiera escurriendo y libricando la punta de su miembro.

-Ah... Haru... hijo mio -dijo Rin sin saber mucho que hacer más allá de responder-. L-lamento no haber tocado la puerta -fue su mecanismo de defensa ante aquello, tratando de girarse y de retirarse.

-¡Mamá, espera! -le detuvo Haru con un gritó, levantando su mano derecha mientras que seguía sosteniendo su miembro, quizá como método defensivo. Rin se detuvo, pero Haru no supo que decir, más allá de un simple -Lo... lo siento -dicho con un tono tan infatil y lastimoso que Rin no pudo sino voltear a ver a su pequeño.

Ellase giró, dejado que su mirada se filtrara entre sus delicados cabellos rubios. Su hijo hizo contacto con esa suave mirada que expresaba preocupación, amargura y... ¿Deseo? Para Haru era dificil dicernir, sus ojos se centraron en los de su madre con tal intensidad, no podía verla, su cuerpo entero temblaba de ese escalofrío mismo que lo había llevado a esa situación, y lo peor era es que... ante esa mirada su miembro no se volvía flácido... sino todo lo contrario.

-E-eh... en serio lo lamento... -comenzó a decir el muchacho, ahora completamente avergonzado de estar desnudo y con una erección ante su madre.

Rin miró al suelo, esa voz de su hijo tan querida y reconocible, no notaba deshonestidad en su voz. Todo lo contrario, entendía un completo arrepentimiento de su parte.

-Está bien... ¿Deseas que hablemos sobre esto? -dijo Rin mientras caminaba lentamente hacia su hijo, haciendo que este retrocediera hasta sentarse en la cama.

Ella se sentó delicadamente a su lado, colocando sus manos sobre sus muslos, moviendo tranquilamente sus pies mientas que suspiraba y miraba la orilla de su falda, jugando tranquilamente con esta. Miró a Haru sostener una almohada contra su entrepierna, avergonzado de mantenerse de esa manera, tan... vulnerable, no le importaba siquiera que la tela de esta se manchara del fluido pre-seminal que escurría de su miembro.

-Si crees que eso es lo mejor... está bien -dijo ahora Haru.

Rin no supo muy bien como comenzar la conversación, ya no sabía muy bien que era todo lo que estaba sintiendo, solo pensaba en que le gustaría que Len estuviera a su lado en se momento, conversando y tomando las riendas de una situación como esta.

-¿Sabes bien que era lo que estabas haciendo? -dijo ella tratando de tomar el valor para confrontarlo-. ¿sabes cómo se le dice a...? -pero Haru le interrumpió.

-Sé muy bien lo que es la masurbación... -dijo el muchacho-. Yo... lo he investigado... -dijo con pena per también con algo de su típico tono sabelotodo.

-¿En donde has aprendido de eso? -dijo Rin un poco asustada de que su hijo hubiera recibido información de alguien malicioso.

-Obviamente de libros de ciencias naturales... y algunos cuantos libros de psicología y otras cosas parecidas -dijo el muchacho, apresurándose a contestar la pregunta-. La verdad... es que ya sé casi todo acerca de eso...

-No pensé que supieras tanto... ¿Me dirías si tienes alguna duda o si tienes algún problema del cual te de pena hablar? -dijo Rin ofreciendose como voz de la razón.

-S-si mamá... te lo compartiría en caso de que tuviera que decirte cualquiera cosa -dijo Haru sintiendose nervioso todavía, afianzando la amohada contra su entrepierna.

Dejaron de lado la idea de lo que había pasado, no habían dicho nada acerca de lo que era realmente importante, acera de lo que él estaba diicendo entre sus fantasías, así que Rin decidió tentar ese terreno, pensando que sería algo facil de sortear.

-Y... ¿Por qué decías "mamá" mientras lo hacías? -dijo, tratando de sonar lo más amable y comprensible posible, acercándose un poco más a él para poder darle confianza.

Haru sesintió apenado, tanto que podría senir la verguenza hasta los dedos de sus pies desnudos, haciendo una mueca de desagrado, más que nada por si mismo. Sabía que había un asunto que tenía que romper por completo.

-Por eso te pedía perdon... -dijo Haru aceptándose a si mismo como si hubiera fallado-. Yo... la verdad es que estaba pensando en ti mietras me masturbaba... lo siento, mamá... no pude controlarme después de lo que pasó en el pasillo... -admitió, su voz se escuchaba como si fuera a romperse en cualquier instante.

-Ya veo... -dijo Rin, escuchar que su hijo dijera eso... sus mejillas se pusieron más rojas que nunca antes en su vida, y su corazón latía tan fuerte que podría haberse escuhado si Haru hubiera estado más atento a los ruidos a su alrededor-. Yo... sé que es algo completamente natural... -dijo Rin, sujetando con fuerza la tela de su ropa.

-¡No es normal, eso lo sé! -dijo Haru mientras trataba de sacar la frustración-. No digo que sea culpa de papá y tuya... es solo que... sé que es incesto, sé muy bien lo que es, pero cuando empecé a sentir cosas cosas por ti... no pude detenerme, mis sentimientos estaban como locos pero no sentía que fuera algo mal porque...

-¿Porque tu padre y yo somos hermanos? -dijo Rin de pronto, mirando a su hijo con piedad, ella no estaba enojada para nada, pero estaba sumamente intrigada en los sentimietos que su hijo podía tener por él.

-Si... por eso... no lo sé, nunca pensé en que tener estos sentimietos fuera algo tan malo... no me parecieron nada malos... -dijo Haru mientras suspiraba-. Pero desde este punto de vista... creo que lo malo es que tu ya tienes a papá... -dijo con un dolor que Rin muy pocas veces había escuchado en su corazón.

Eso hizo pensar a Rin. Jamás se imaginó que sus actos tendrían esta clase de repercusiones. Por alguna razón, pensó que podría realizar su incesto, su crimen pasional en contra de las normas establecidas, y que esto no afectaría a nadie más. Por ahora, velaba por la seguridad mental y emocional de su hijo... pero ¿Que había de sus sentimientos que trascendían eso? Tomó valor... ella era la adulta y tenía que pensarlo bien, en especial porque... sus sentimientos debían de ser confusos.

-Dime... ¿Qué tipo de sentimientos tienes por mi? -dijo ella, arriesgándose a que lo que fuera a decir fuese demasiado impresionante, no sabía muy bien que esperar de la boca del pequeño Haru, pero ahí estaba, como si esperar a sentirse tentada y poder salir de ello con su fidelidad por su esposo Len intacta.

-Bueno... cuando pienso en ti... mi corazón siente mucha tranqulidad, me siento siempre protegido, deseo abrazarte, darte muchos besos, tener contacto físico contigo como tomar tu mano, y verte a la cara... pero no puedo verte a los ojos... -dijo Haru con un sonrojo intenso.

Rin escuchó todo eso, no había demasiad fuera de lo normal en tener esos sentimientos por tu figura materna, de hecho, era normal que un niño bien criado tuviera muchos de ellos... quizá ella se había pasado un poco con el contacto físico, pero no le veía nada malo. Pero entonces Haru continuó.

-No solo es eso, sé que es sería normal... pero por ti siento muchas otras cosas... -empezó a decir-. Me gusta todo de ti, me pareces mil veces más linda, sensual, atractiva, perfecta que cualquier otra chica de mi edad -Haru sentía su corazón latiendo más fuerte-. Todo de ti me gusta, todo... tus piernas, tus muslos, tu cadera, tu cintura, tus pechos... -se detuvo un poco, estaba haciendo que Rin se sonrojara, pero decidió seguir-. tus ojos, tus labios... tu cabello me quita la respiración, incluso tus pies son tan adorables que no puedo evitar... -se detuvo en ese momento al notar que su erección volvía a sobresalir como un bulto en la almohada.

Aquellos sentimientos eran mucho más fuertes de los que Rin se esperaba. Jamás pensó que alguien sentiría eso por ella... pero no podía ser demasiado correcto, aquella era una obsesión que se había salido de control para Haru, y ahora con el contexto de su incesto a flor de piel, el pequeño no podía decirle que no a esos sentimientos.

Eso no sería justo.

Pero si solo se trataba de esa obsesión, entonces... Rin pensaba en cual sería la solución.

-Es normal que pieses en esas cosas... me refiero, al cuerpo de una mujer -dijo Rin mientras que coloaba su brazo alrededor de su hijo-. De eso no tienes que preocuparte, muchos hacen cosas locas para atraer la atención femenina... Dime, ¿Lo que pasó con tu compañera de clase más temprano, te excitó? -preguntó tanteando el terreno.

-No... y ella no era una chica fea, solo me causó asco... eso es todo -dijo mientras miraba al suelo-. ¿Está mal? ¿Tengo algo malo en mi por que me emociona más la idea de darte un beso en los labios que estar con otra chica de mi edad? -dijo Haru tratando de no sonar muy loco.

-Para nada... y no sería justo dejarte así -Rin besó la frente de su hijo y luego lo miró a los ojos-. Los sentimientos que tienes son completamente normales para algioen que ha nacido como tu... y bueno, seré sincera, también me pareces un chico muy atractivo -dijo Rin sonriendo y cerrando los ojos con una sonrisa de confianza.

Haru no podría creer lo que escuchaba, su mundo entero había pasado de estar en una cruel penumbra inmoral a sentirse, aunque fuera, un poco menos solo en ese mundo en el que se encerró cuando las hormonas empezaron a acosarlo con tanta fuerza.

-Mamá... gracias... -dijo Haru mientras que se contenía en las lágrimas, sonriendo ampliamente.

-Está bien, hijo mio -se acercó Rin a él,tratando de besar su mejilla, pero Haru se movió un poco, sus labios casu se tocan por completo, sus miradas se encontraron en ese momento, Rin se separó, tratando de no parecer muy asustada, aunque su corazón se haía acelerado de igual manera.

-Perdón... -dijo Haru, mirando que su madre se cubría la boca y lo miraba con sorpresa-. Mamá... ¿Puedo... besar tus labios?

Rin pocas veces en su vida tuvo tanto sonrojo como aquel. Cada palabra de Haru le traía una nueva intensidad de un nivel que no podía entender. Y escucharlo pedir eso, con una mirada dule e inocente mientras que se dedicaba a mirarla con deseo... era simplemente cautivador.

-Haru yo... no sería buena idea... no creo que sería bueno hacerle eso a tu padre -trató de pensar en Len.

-P-por favor... haría lo que fuera para que mi primer beso fuera contigo -dijo él mientras que se acercaba más a su madre.

Su insistencia era tal... no podía contener el pequeño sentimiento de cariño que estaba creciendo de poco a poco detro de su pecho. Si, amaba a su hijo, muchísimo, ¿Sería esto lo suficiente para cumplir sus deseos?

-Está bien... solo un beso -respondió Rin, acercándose lentamente a los labios de su hijo.

Lo besó primero de forma lenta y suave, sus labios apenas tocaron los suyos. Por unos instantes sintió esa misma fortuna y ese mismo amor que sentiría la novia que él tendría. Se inclinó un poco sobre Haru, y este siguió besándola, printo el beso se volvió más intenso, la delicada lengua del muchacho se paseaba por sobre los labios de su madre, deseando entrar. Ella finalmente lo permitió. Sentir la lengua del menor en su boca era algo completament nuevo. La saliva combinada se sentía disntinta, y la forma en la que él entraba en su boca y se frotaba y bailaba deseoso contra ella, era único, y sumamente excitante.

Rin se separó un poco, las lenguas de los dos quedaban a centímetros una de la otra, la saliva se estiraba en un ligero hilo que unía sus seres, se vieron a los ojos solo para que Haru se volviera a acercar a ella, ahora más que un beso era un juego de lenguas mientras sus respiraciones se cruzaban. De un instante a otro, ya no era Rin la que lo controlaba todo, sino que era Haru el que se inclinaba sobre su madre, acercándose más a ella, sus manos recorrieron sus hombros y se tentaron a tocar sus pechos. Su pene, sumamente erecto ahora, se frotó contra los muslos de Rin, y fue sentirlo tan de cerca que le hizo detenerse.

-Espera...Haru... -le dijo Rin mientras lo sostenía de los hombros-. Creo que tenemos que detenernos ahora...

-Perdón... creo que me emocioné mucho -era la primera vez que Haru llegaba a ese nivel de excitación, y se daba cuenta como parecía estar a punto de asaltar a su madre con su miembro completamente erecto.

-Está bien... creo que ha sido una buena experiencia... -Rin volvió a sentarse, jamás pensó besar a su propio hijo de esa manera-. ¿Dime... vas a... descargar? -preguntó señalando el miembro de Haru.

-No... no creo... he leído mucho sobre eso pero cuando me toco... simplemente no puedo llegar al punto del "orgasmo" -dijo sin comprender muy bien de eso.

-Haru... ¿Qué tal si como regalo de este momento... te provoco tu primer orgasmo? -dijo Rin mirando con un poco de pena, pensando que era una forma de agradecerle por la apertura.

-¡Ah... claro! -dijo el muhacho con felicidad-. Pero... ¿Cómo lo harás? -dijo el muchacho mientras se sentía todavía emocionado.

-Tranquilo, tu mamá sabe como hacer estas cosas... -más o menos lo sabía, habían sido muhos años desde que aprendió a masturbar a Len, pero creía que sabía más o menos como hacerlo.

Empezó por acariciar el pene de su hijo, tocando su delicada piel de arriba hacia abajo. Para el muchacho, aquello fue un nuevo nivel de excitación. Jamás había podido imaginar que la mano de su madre se sentiría tan bien.

-Mmmm se siete... ah... tu mano es tan suave... -dijo Haru cerrando los ojos.

-Y eso que apenas estoy comenzando... -Dijo Rin, escupiendo un poco en la palma de su mano y comenzando a usar las dos para estimular el pene de Haru.

Provocó que este soltara toda clase de gemidos que jamás pensó que escucharía. El muchacho solo soltaba bramidos y deplaer mientras que Rin se encargaba de complacerlo una y otra vez con el pase de sus dedos sobre su glande. Lo sostenía de buena manera, y sus movimientos eran todo lo que el muchacho ocupaba para mover sus caderas con intensidad, como deseando penetrarla.

-¡Ah... mamá... espera, esto es mucho... mmmm ah! -sentía su miembro palpitar, y Rin también lo sentía, y ella misma estaba fascinada por la cantidad de placer que podía producir.

-Hijo... deseo que eyacules por mi... -le dijo mirándolo a los ojos.

-B-beso... -pidió Haru mientras se acercaba.

Rin se aproximó a él, le dio un beso cargado de intenso amor y deseo, frotando sus lenguas nuevamente como si sus labios fueran hechos el uno para el otro.

Fue como si sus corazones se conectaran y latieran al unísono,el miembro del pequeño Haru, el hijo de Len y Rin, descargó su semen, su primer seme, sobre las manos de su madre, llenandolas por completo, mientras su mente se elevaba al cielo por la gratitud del intenso orgasmo, el primo en su cuerpo entero. Rin lo vió arquear su espalda mietras sentía la intensa descarga que bien habría podido llenar una taza entera.

-Ah... está... está hecho... -dijo Rin mirando como su hijo respiraba con intensidad, tratando de recuperarse mientras que ella misma volvía en si en ese momento, tomando un pañuelo y empezando a limpiar el abundante semen.

-G-gracias... -dijo Haru, fue lo único que pudo decir.

Rin se puso de pie, no podía creer lo que acababa de hacer. Solo se limpió las manos y empezó a salir de la habitación. No son antes mirar a su hijo y decirle.

-Haru... todo está bien entre nosotros... yo sigo siendo tu querida madre... tu sigues siendo mi hijo -dijo Rin con una sonrisa.

-Sí...está bien mamá... -dijo el niño con cariño-. La siguiente vez que se ponga duro... ¿Me puedes ayudar? -dijo él, todavía recostado, desnudo.

-Claro que si, para eso estoy yo, mi pequeño -dijo Ri guiñando su ojo.

Salió del cuarto, mirando las servilletas en su mano, llenas del semen de su hijo. La realidad comenzaba a golpearla... había tantas cosas mal con lo que había hecho... de alguna manera, era algo a lo cual tendría que acosumbrarse... al igual que lo que hizo con Len...

Sin pensarlo mucho, acercó una de las servilletas a su boca y probó un poco del frio semen de su hijo, le pareció que era más dule que el de su hermano.

Fin del capítulo 8

Para este capítulo, quería hacer algo que nunca he leído. ¿Qué tan lejos puede llegar el amor del incesto? Una persona de hace mucho me contó de otro fanfic, no recuerdo bien si de Avatar o de Rwby, en donde se daba una situación en donde padre y madre, que eran hermanos de por si aceptaban las relaciones abiertas y sus hijos, recipientes de sus costumbres y culturas, ya no estaban fuera del esquema de estas relaciones.

Espero que algunos me odien por esto, y no pido que nadie entienda este gusto, pero preferiría que aunque fuera, aceptaran el inecesto de Len y Rin como tal, quizá no a este mismo extremo, pero que no lo negaran tampoco.

Tal vez me funen o me hagan la ley del hielo, perdí a uno de mis 3 seguidores para esta historia y miguelalexis300900 ya no me habla u.u lástima, pensé que podría tener amigos...