Capítulo 4

Ed POV

El día comenzó como cualquier otro desde que me había asentado en Londres. Si bien, mi "día a día" había sufrido varios cambios dependiendo del lugar donde me encontrara, podría decirse que el estilo que llevaba hoy había sido el más constante, quizás en toda en mi vida.

Considerando el ritmo que llevé desde los 12 años cuando me volví Alquimista Estatal.

De hecho, ahora que lo pensaba, nunca había tenido precisamente un horario que cumplir. Había dejado la escuela para someterme a la cirugía de los automails, y apenas la recuperación culminó, me convertí en Alquimista, por lo que a veces me resultaba extraño levantarme cada día a la misma hora y hacer lo mismo todos los días, y aunque apreciara la paz – o más bien la soledad – que manejaba actualmente en mi vida, a veces me encontraba a mí mismo extrañando las ferias con los gitanos de Alemania, mi paso por Ámsterdam, y por supuesto, cualquiera de las aventuras que tuve en Amestris con Alphonse en la búsqueda de nuestros cuerpos.

Sentí un tirón en el estómago ante este último raciocinio que se me cruzó, y era una sensación casi automática cuando algún pensamiento referente a mi mundo de origen me golpeaba. Con el tiempo había aprendido a poner de lado esos pensamientos, así como también los recuerdos restantes del día prometido y simplemente concentrarme en lo que era mi vida hoy en día.

Aunque la sensación de que mi vida pasada fue arrebatada era algo que nunca desaparecía.

Ojalá pudiera tomar un trago de whiskey antes de ir al trabajo, y aunque la idea era tentadora, decidí tomar mi sombrilla y salir por la puerta del departamento sin siquiera mirar hacía la alacena de la cocina donde estaban las botellas de aquella amarga, pero reconfortante bebida, y sin más, empecé a encaminarme hacía el trabajo.

Al salir del edificio pude darme cuenta de que, así como lo había supuesto, estaba lloviendo, y es que aquella era una característica muy particular de Londres, aparentemente eran más los días al año los que llovían que los que no, sin embargo, no me quejaba, de cualquier manera, prácticamente solo salía de la casa al trabajo o al mercado, y muy ocasionalmente a algún bar de la zona cuando necesitaba cambiar de ambiente porque mis pensamientos se hacían demasiado abrumadores para sobrellevarlos en solitario.

Y ya no tenía caso mentirme a mí mismo, había razones de peso para que me deprimiera al menos una vez por semana, incluso a 5 años desde que se me había dado esta nueva vida, sin ningún tipo de explicación, más que verme a mí mismo frente a la puerta y a la verdad, quien en esa ocasión no dijo palabra alguna.

Todo había resultado tan extraño aquel día que a veces ponía en duda mi propia sanidad mental, pensando en que tal vez la vida en la Tierra – que es como aparentemente se llamaba este mundo – siempre había sido mi realidad y que todo lo vivido en Amestris no fue más que un largo y extraño sueño, sin embargo, era imposible que siquiera considerara esa probabilidad, especialmente por el automail que rechinaba por falta de un buen aceite en mi pierna izquierda.

Definitivamente eso era real, y también la persona que lo había puesto ahí.

Esta vez una punzada se cruzó por mi pecho y sabía la simple razón de ello, pero no podía abrir esa puerta o definitivamente tendría que volver a casa no solo por un trago de whiskey, sino por la botella completa.

Forzadamente desvíe mi atención hacía la lluvia que caía débilmente sobre los tejados y las sombrillas de todos los que transitábamos las calles, no vivía propiamente en la ciudad de Londres considerando que era costoso y muchísimo más transitado, por lo que al llegar a este país había decidido acentuarme en un pueblo a las afueras de la ciudad llamado Cookham, por lo que, al no tener aún un auto, disfrutaba bastante de la caminata al trabajo.

Era un pueblo bastante tranquilo y creo que era el mejor para forasteros que querían pasar desapercibidos como yo.

Al estar a una cuadra del trabajo divisé el pequeño puesto donde vendían revistas, bocadillos y el gasto que hacía casi a diario.

-Buenos días, señor Jones – Dije captando la atención del anciano mientras sacaba mi billetera, ya ni siquiera le decía lo que necesitaba, debido a que apenas me veía cruzando la calle, apartaba uno de aquellos ejemplares.

-Buenos días para ti también, Edward – Respondió mientras tomaba las monedas que le extendí y en cambio, me pasaba el periódico de ese día – Hoy no llevas tanta prisa.

-Digamos que por alguna milagrosa razón abrí los ojos antes que el despertador sonara, mi jefe estará feliz hoy – Contesté pasando mi vista por la primera plana y deteniéndome en el gran encabezado y especialmente en la fotografía que figuraba – Oh.

Creo que incluso me quedé corto con mi expresión, pero fue debido a que en realidad estaba en shock.

-Oh ¿viste eso? – Escuché la voz del señor Jones a la lejanía – Vaya tristeza, era solo una joven señorita.

Sin embargo, yo seguía alternando mi vista entre el título de la noticia y la fotografía de la primera plana.

"Fallece Wendy Rockwell a la edad de 16 años"

Y justo ahí estaba el sonriente retrato de aquella chica y un escalofrío me recorrió la espalda solo de ver esas características tan marcadas, incluso si la fotografía no era a color, a leguas se notaba que su largo cabello era claro y sus facciones me eran tan familiares, pero yo me había resignado hace mucho tiempo a ver esa cara de nuevo.

Aunque por supuesto, jamás podría ser ella.

-Era la hija de un noble y estaban fuertemente involucrados con la realeza – Agregó el señor Jones logrando captar mi atención de nuevo – Según la noticia murió víctima de una misteriosa enfermedad, no dudo que sus padres estén devastados.

Aunque estaba haciendo mi mayor esfuerzo por prestarle atención al hombre, me era muy difícil mantenerla, ya que mi cabeza se había vuelto un remolino de pensamientos y sentía mi frente sudar un poco.

-Edward – Volvió a llamar el señor Jones, esta vez denotando un tono más serio – ¿Estás bien? Te pusiste pálido de repente.

Supe que esa era mi señal para salir de este lugar de inmediato.

-Disculpe, estoy bien, es solo que llegaré tarde al trabajo después de todo – Dije poniendo el periódico debajo de mi brazo derecho y haciendo una seña con la cabeza al anciano en muestra de cortesía – Que tenga un buen día, señor Jones.

Recibí una mirada extraña de parte del hombre, aunque no podía culparlo, considerando que esa debió ser la peor actuación de mi vida, pero me tenía sin cuidado.

Apresuré el paso entre las personas mientras los pensamientos que intenté alejar más temprano iban desfilando en mi cabeza a mil por hora. Por supuesto esta no era la primera vez que me encontraba con "dobles" o versiones alternativas de las personas que alguna vez conocí en Amestris, aunque solía ser mucho más constante cuando vivía en Alemania.

Alfons Heiderich, el oficial Hughes, Gracia, el cineasta Fritz Lang, la mismísima Noah y hasta recuerdo haberme topado una vez con un sujeto igual a Scar, una mujer como el homúnculo Lust, y varios más.

Pero jamás creí toparme con la doble de Winry, y mucho menos en esta situación.

Mi pecho se contrajo al recordar la noticia. Por supuesto que el hecho de que esa chica haya muerto en este mundo, no quería decir que eso podría afectar a Winry en el otro. Por un tiempo pensé que las vidas de los dobles estaban de alguna forma conectadas a sus contrapartes de Amestris y que sus acciones o eventos podrían afectarlos, lo cual me creó un enorme temor e incertidumbre cuando Alfons Heiderich entró en coma y posteriormente murió, ya que aunque yo no tuviera idea de lo que pasó con mi hermano menor en el día prometido después de que hiciera el intercambio equivalente, quería pensar que había sobrevivido y que el triste destino de Alfons Heiderich nada tenía que ver con él.

Sin embargo, el haber conocido a Fritz Lang me había tranquilizado más de lo que alguna vez me había alegrado ver a King Bradley en toda mi vida. Sabía que el homúnculo había muerto en el día prometido antes de mi enfrentamiento con Padre, y hasta donde había visto en las noticias, Lang estaba actualmente produciendo su siguiente película.

E incluso con esto en mente, no podía sacarme la muerte de esa chica de la cabeza.

Winry estaba bien, ella tenía que estarlo. Quería pensar que había hecho al menos una cosa bien antes de venir a la Tierra, y ese algo por lo menos debía ser que ella se mantuviera a salvo y si todo salió bien aquel día, ella estaría viviendo una vida plena y feliz justo ahora.

Wendy Rockwell no era Winry Rockbell, y sus destinos no estaban conectados.

Trataba de repetirme este mantra mientras entraba por la puerta de la librería finalmente.

-Hey, parece que alguien se cayó de la cama esta mañana – Escuché que dijo una voz en tono burlón.

Rodé los ojos mientras cerraba la sombrilla con cuidado de no mojar el periódico.

¿Cómo olvidar que también había tenido la desgracia de toparme con el doble del coronel bastardo?

-Buenos días para ti también, Musson – Respondí pasando finalmente a la librería.

-Lo que no despertó para nada fue tu buen humor – Dijo el pelinegro con una sonrisa socarrona como la que solía portar su contraparte de Amestris – ¿Soy yo o estás un poco pálido, Ed?

Demonios, esto me había afectado más de lo que debería – Estoy bien, de seguro voy a enfermarme, pero no es la gran cosa.

Musson me miró de la misma forma que lo hizo el señor Jones, pero preferí pasar de largo a nuestra zona de trabajo y puse el periódico donde solía poner mis pertenencias, cosa que no pasó desapercibida para mi compañero.

-Oh ¿viste en las noticias lo de esa chica Rockwell? La hija del noble – No podía culpar a Musson por querer buscar conversación como cada mañana, y dada la naturaleza de la noticia, era lógico que en el pueblo solo se hablara de ello – Es una lástima, considerando que era solo una adolescente.

-Si, estuve leyendo un poco sobre eso – Dije derrotado a evitar el tema completamente, sin embargo, trataría de cortarlo rápidamente.

-Llegué a verla en uno de los desfiles de la realeza a los que asistí en la ciudad, estaba junto con sus padres y ella se veía bastante sana – Siguió Musson – Era una joven muy hermosa con el cabello rubio y ojos azules.

Y he ahí la descripción que le faltaba a mi jodido rompecabezas, de nuevo, aparecían más similitudes de esta difunta chica con su contraparte de Amestris, casi podría ser un retrato de la Winry que dejé atrás hace 5 años antes del día prometido, incluso las edades concordaban.

Pero no quería buscar similitudes, no deberían porqué existir considerando que estas dos chicas no deberían estar conectadas en lo absoluto, y de nuevo me sentí en la necesidad de un maldito trago de whiskey al sentir un vacío en mi estómago.

-Bueno, no creo que su padre se quede de brazos cruzados – Dije tratando de seguirle la conversación tan neutralmente como podía ya que no quería ser grosero con él – Según las noticias fue una enfermedad extraña y sin muchos fundamentos, y no creo que esa explicación sea suficiente para un noble.

-Exactamente – Respondió mi compañero poniendo interés de nuevo en el tema – Imagina que tu hija muera de la nada por una enfermedad totalmente desconocida, de seguro habrá investigaciones y probablemente recibiremos algunas de esas aburridas revistas científicas que tanto disfrutas leer.

Su comentario me sacó la primera sonrisa en días – Que a un bastardo como tú le aburran cosas tan interesantes como la ciencia, no quiere decir que esas revistas no valgan la pena.

-Jamás en mi vida había conocido a alguien tan fanático de la ciencia y especialmente de la química hasta que tú empezaste a trabajar en este lugar – Respondió desviando el tema mientras tomaba algunos papeles del mostrador – Y según tú, ni siquiera fuiste a la universidad, digo ¿cómo demonios lo hiciste?

Bufé – Las mentes maestras no revelamos nuestros secretos, Roy.

-Oh, ahí vas con esa actitud de sabelotodo – Dijo él rodando los ojos – Bien, hoy tengo un trabajo interesante para ti.

Excelente, finalmente aquella conversación sobre Wendy Rockwell se daría por finalizada.

- ¿De qué se trata?

-Bien, el jefe necesita un enorme favor de tu parte – Contestó Roy señalando los paquetes que nos habíamos encargado de envolver los últimos días – No habrá repartidor esta semana y es necesario que todos esos libros se vayan a Londres lo más pronto posible por la temporada escolar que está por empezar.

Abrí los ojos de par en par – ¿El jefe quiere que yo los entregue?

-Si, esa también fue mi expresión – Respondió Roy dándome una sonrisa de medio lado – Él confía en ti para esto, llevas aquí varios meses, y solo serán entregas en Londres.

- ¿Y pretendes que vaya en tren a Londres con todos esos paquetes?

-El jefe ha alquilado un auto precisamente para las entregas – Dijo Roy rebuscando en su bolsillo las llaves – Como te dije, el jefe confía en ti, y yo también lo hago.

La idea de ser repartidor no me emocionaba del todo, especialmente porque tendría que lidiar con varias personas durante el día y no dudaba que en la ciudad el tema de Wendy Rockwell estuviese incluso más afincado que en los pueblos como este, pero era la primera vez que en este trabajo me daban una responsabilidad de este tamaño.

Suspiré pesadamente – ¿Al menos tienes un mapa de la ciudad? Solo he estado ahí una vez.

Roy sonrió – Claro, y verás que será entretenido, además el jefe dijo que luego de entregar todo simplemente devuelvas el auto y regreses a casa, no importa la hora.

-Wow, eso es demasiada confianza para mí.

-Pues, disfrútala por hoy – Respondió Roy mientras me pasaba el mapa de Londres – Andando, voy a ayudarte a subir los paquetes al auto.

Asentí con la cabeza mientras lo seguía, honestamente a veces me sorprendía del gran parecido no solo físico que tenía con el coronel Mustang, sino como también en este mundo alterno, él era mi jefe y de alguna forma había cierta confianza entre ambos, al menos por esa parte se sentía como estar de vuelta en Amestris.

El trabajo en la librería fue prácticamente lo primero que encontré al llegar a Cookham, y aunque estimaba no estar aquí más de una semana, le había tomado el ritmo a todas las tareas que me ponían, además la paga cubría lo justo y necesario, y honestamente, tampoco es que tuviera algún plan o aspiraciones a algo más grande.

Este se había convertido simplemente en mi día a día y creo que estaba aprendiendo a vivir con él.

oOo

Me habría gustado decir que el tema de repartir los paquetes había sido pan comido, pero la verdad es que, entre la lluvia, el tráfico y mi incapacidad de entender el maldito mapa que me dio Musson, quizás habría considerado cambiar las tareas con mi compañero hoy.

Me perdí en la ciudad unas tres veces, lo que me había llevado a retrasarme en varios de los pedidos, por lo que la noche ya había caído y yo seguía en Londres, cuando probablemente el bastardo de Roy debiera estar gusto en su casa. Aunque no todo podía ser negativo, ya que los temas que me había agobiado durante el camino al trabajo esa mañana no eran más que cosa del pasado, por lo que dentro de todo agradecí tener esta escapada a la ciudad que mantuviera mi mente totalmente ocupada.

Finalmente dejé el último paquete del día en su destino, orgulloso de mi trabajo del día, y me dispuse a encaminarme de regreso al auto, y después de este día me planteé como meta seria ahorrar lo suficiente para comprar mi propio auto – quizás ya es tiempo –.

El último paquete me había llevado hasta el centro de Londres, un lugar que lucía bastante concurrido pese a ser día de semana, o quizás ya yo me había acostumbrado a la tranquilidad y soledad de las calles de Cookham. De cualquier manera, me causó intriga ver a unas cuantas personas conglomeradas alrededor de una fuente en el medio del parque.

No era de los que disfrutasen los tumultos de personas, especialmente los últimos años, pero quizás muy en el fondo seguía conservando ese instinto de asegurarme de que todo estaba bien y si no lo estaba, hacer algo al respecto.

Sin duda, costumbres de otros tiempos.

Me acerqué hacía la multitud y me fui haciendo paso entre las personas que no estaban haciendo nada, percatándome de que todos a mi alrededor solo decían frases como:

¿Estará bien?

No parece ser de por aquí.

¿De dónde ha salido?

¿Le habrá pasado algo?

¿No te recuerda a esa chica del periódico?

Definitivamente las personas no aportaban demasiada información de utilidad, a excepción de esta última, haciendo que mi pecho se contrajera y mi respiración empezara a acelerarse en la medida de que avanzaba entre la multitud, hasta que por fin pude llegar hacía el centro para ver qué era lo que todos comentaban.

O más bien, quien.

Dentro de la fuente se encontraba sentada y empapada de pies a cabeza una joven rubia, con un semblante totalmente confuso y mirando a su alrededor como si apenas entendiera su propia existencia, y solo bastaron un par de segundos para que esos penetrantes y brillantes ojos azules hicieran contacto con los míos, haciendo que algo dentro de mí se encendiera como nunca lo había hecho en 5 años.

Winry me estaba mirando y creo que por un momento olvidé como respirar.

oOo

N/A: ¡Hola a todos por aquí! Ojala que su semana haya estado super.

Por acá les dejo el cuarto capítulo de esta historia donde ya nos tocaba conocer que había sido de la vida de Ed en todo este tiempo y que estaba haciendo en la actualidad. Como pueden ver, acá es donde más he tomado la influencia de CoS y el anime de 2003 y aunque tuve muchas dudas sobre donde ubicar a Ed, alguien me recomendó hacerlo en Londres y pues, aquí estamos. Sé que el tema de la puerta y el como tanto Ed como Winry cruzaron sigue siendo confuso, y prometo que poco a poco se irán sabiendo más detalles.

Además, como ya sabrán es poco lo que conozco de 2003 y el tema de los dobles lo saque directamente de CoS, aunque el nombre de "Wendy", el doble de Winry, lo he visto en varios fanfics y he decidido tomar también ese nombre para esta versión, y bueno, para el caso de Roy he decidido conservar su nombre y solo cambiar el apellido. El caso del alcoholismo de Ed, aunque no será algo principal, lo tocaremos de vez en cuando y es que escribir a un Ed prácticamente resignado y deprimido lo prestaba mucho para tener este tipo de dependencia.

Espero que les haya gustado este capítulo y especialmente el final. Para los que me conocen saben que soy fan de dejar los capítulos en suspenso xd.

Gracias a todos los que apoyan esta historia de alguna manera y espero que todos la estén disfrutando.

Hasta la próxima semana. Un abrazo.

ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.