'Sulfur golpea a otra chica mágica' Haruka deslizó la pantalla de su celular al leer tal título en un video. La pelea estaba siendo tendencia en las redes sociales, aunque Vatz dijo que pronto daría un comunicado diciendo que Magia Violet era un mostruo creado por Enormeeta y que intentó infiltrarse en el grupo de chicas mágicas pero fue descubierta por Sulfur. Por supuesto él sólo buscaba limpiar la imagen pública de Sulfur y Tres Magia.

Haruka leyó los comentarios del video:

'Sulphur, déjala, ya está muerta ಠ_ಠ'.

'¿Quién es la chica mágica violeta? :0 Debió hacer algo muy malo'.

'contexto??'.

«La gente no sabe nada de Utena-chan» pensó dejando de lado su celular «Y yo tampoco».


Base Natch~

Enormeeta estaba en la mesa de juntas.

—¿Cuál es el plan, Utena-chan? —preguntó Kiwi.

—Me transformaré en Violet y pelearé con Tres Magia —explicó Utena.

—¿Qué? ¿A caso de tantos golpes se te fundieron tus últimas tres neuronas o algo así? —preguntó Nemo dejando de lado sus videojuegos.

—Por supuesto que no —aseguró Utena cruzándose los brazos con confianza.

—Cierto, ya la tenías fundida desde antes —comentó Nemo.

—¡Si insultas a Utena-chan otra vez voy a golpearte! —amenazó Kiwi.

—Sí, como sea —dijo Matama—¿Entonces qué gran plan tienes en mente, Utena?

—Ya se los dije, voy a ir como Violet a pelear contra las chicas mágicas —contestó la lider.

—¿Cómo ayudará eso a nuestra situación? En todo caso es peor ya que sólo te consolidará como enemiga para esas chicas mágicas —dijo Nemo.

—Hola —saludó Imitatio entrando a la base en un portal junto a Berserga.

—Justo a tiempo —dijo Utena levantándose de su silla.

—¿Qué hacen chicas mágicas en nuestra base? —preguntó Matama.

—Ya olvidaron que ustedes fueron quienes se fueron a rogarle a Miccha en su trabajo que las ayudara —respondió Berserga.

—Sean bienvenidas, chicas —Utena sonrió acercándose a sus invitadas.

—Dejémonos de formalidades —contestó Imitatio—Mejor apresuremos esto, no tengo todo el día.

—Está bien —dijo Utena luego se dirigió a su equipo—Michiko-san les contará todo mientras estoy fuera.

—¿De verdad te irás a pelear sola contra Tres Magia? —preguntó Matama.

—Sí.

—Entonces voy contigo —dijo Kiwi levantándose de su aciento.

—No, aún no —contestó Utena mientras abría un portal con su dispositivo de transformación de Baiser—. Necesito que se queden aquí por ahora —dijo antes de entrar al portal.

—Tres Magia la va a hacer papilla —comentó Berserga.

—¡Oh, claro que no! —Kiwi frunció el ceño y empezó a caminar hacia la salida mientras sacaba la estrella de cuatro puntas de su bolsillo—¡Transmagia!

Su transformación hizo que los dispositivos de las demás se activaran automáticamente.

—Cálmate, Leo —dijo Loco haciéndole una llave mataleón a su compañera para evitar que desobedeciera las órdenes de Utena—Vamos a hacer lo que Utena dijo.

—¿Entonces qué? —preguntó Leoparde forcejeando por escapar—¿Sólo vamos a ver la pelea desde aquí?

—Básicamente sí —contestó Imitatio—Pero...


—¿Estás segura de que ya estás bien?

—Sí, mamá, gracias. No te preocupes, ve a trabajar tranquila —contestó Utena.

—Está bien, pero si necesitas algo no dudes en llamarme —dijo la mujer.

Cuando la mamá de Utena salió de casa, su 'hija' se deshizo en tierra.

—Ya está —dijo Pesca escondida bajo la cama en la habitación de Utena, hojeando unas revistas. Sacó su teléfono y envió un mensaje.

Casi al instante apareció Leber en la habitación por medio de un portal.

—Pantano Pesca —llamó.

—Aquí —contestó Pesca desde abajo de la cama.

Leber se agachó para verla.

—¿Qué diablos haces ahí? ¿No son esas las revistas de Utena? Aunque no, no quiero saberlo—suspiró—Sólo vámonos, abriré un portal.

—Deberías ser más amable, he estado dos horas aquí controlando una copia de Utena-sama, soportando el dolor de aplastar mis pechos contra el piso —se quejó la chica mágica mientras se arrastraba en el suelo para salir de su escondite.

—Sí, sí —contestó la villana sin prestarle atención mientras abría un portal—Apresúrate y... ¡¿Por qué estás robando esa revista?!

Pesca ya se estaba guardando una revista entre su ropa.

—Si Utena descubre que dejé que te la llevaras, me hará comprarle una nueva —dijo Leber.

—Ella tiene muchas, y esta ya está usada por mí —argumentó mientras se tocaba los senos—, no creo que ella quiera conservarla ahora que tiene rastros de mis flui-

—¡Llévatela! Por favor llévatela pero no me des detalles —interrumpió Leber.

Haruka suspiró mientras jugaba con su lápiz, sentada en su escritorio. Se suponía que estaba estudiando pero no podía concentrarse.

Desvió la mirada a la ventana para ver el atardecer. De pronto sintió una presencia mágica malvada un poco lejos.

—Debe ser Enormeeta... O Violet...

Rápidamente, la chica escapó de casa para encontrarse con Kaoruko y Sayo.

—Ahí —Kaoruko señaló un callejón.

Las tres se adentraron en él para transformarse e irse volando al lugar de donde provenía la señal mágica.

Tres Magia llegó al Parque Panda, y sorpesivamente se encontraron a Violet jugando en un columpio como si nada.

—¡Tú! —exclamó Sulfur frunciendo el ceño.

—¿Utena-chan? —preguntó Magenta descendiendo al suelo, las demás la imitaron.

—Hola... —dijo Violet dejando de columpiarse.

—Nada de 'hola' ¡Ahora sí ya te atrapamos, traidora! —dijo Sulfur.

—Esta es tu oportunidad, Utena. Explícanos todo —exigió Azul.

Violet se levantó del columpio sin decir nada.

—Utena-chan... —dijo Magenta aproximándose a ella.

—No te acerques a ella, Magenta —advirtió Sulfur viendo los búmeran en las manos de Violet.

—¿Quieres pelear? —Azul entrecerró los ojos y se puso en posición de ataque.

—Sí —contestó Violet.

—Con gusto te daremos pelea —dijo Sulfur tronando sus puños.

Violet tragó saliva, recordando como terminó la última vez que se enfrentó a Sulfur.

—Utena-chan, por favor, las cosas no tienen que ir en esa dirección —dijo Magenta intentando evitar una pelea—Si nos explicas qué-

—Es inútil, Magenta. No te molestes —Azul dio un paso al frente—. Sólo déjanos esto a nosotras.

—Sí, no te preocupes por nada, Magenta. No tienes que sufrir por ella —dijo Sulfur.

Violet lanzó sus búmeran en dirección a Sulfur y Azul.

Esta última esquivó el arma y la rubia se protegió con su escudo.

—Elegiste el peor camino posible —advirtió Azul.

¡La veritá! —exclamó Sulfur.

—¡Sulfur, eso no es necesario! —comentó Magenta mirando la pelea desde atrás.

—Oh, te equivocas, Magenta, esto es necesario —contradijo Sulfur mientras se abalanzaba contra Violet.

Violet retrocedió mientras sus búmeran regresaban a sus manos.

«¿Por qué tenían que ser búmeran? ¿No había magia suficiente para un arma más poderosa? Incluso un par de cuchillos serían mejor» pensó Utena.

¡La Veritá! —Azul también se transformó—Prepárate, Utena.

«Ahora estoy en problemas. No pensé que usarían sus La Veritá tan rápido» pensó Violet siguiendo cada movimiento de sus enemigas con la mirada.

Tanto Sulfur como Azul se aproximaban a ella rápidamente.

«Todo lo que me queda ahora es resistir» pensó Violet lanzando otra vez sus búmeran.

—¡Tus esfuerzos son inútiles! —dijo Sulfur desviando el arma arrojadiza de un puñetazo.

Azul atrapó el búmeran y al tocarlo, lo congeló, el objeto cayó en el suelo, inservible.

Violet parpadeó antes de echarse a correr.

«¡Mierda! ¡¿Por qué tenían que ser búmeran?!» se preguntó por segunda vez en su mente.

De pronto Azul aterrizó frente a Violet, agitando su espada a unos centímetros de ella.

—Ríndete —dijo la heroína con una expresión firme en el rostro.

Violet retrocedió y un puñetazo de Sulfur la interceptó en el costado de su cara, empujándola unos metros. Utena cayó al suelo sobre su brazo izquierda, levantó la mirada y vio a sus oponentes acercarse a pasos tranquilos.

—Sabes cómo terminará esto, ¿no? —preguntó Sulfur, en ese momento un búmeran golpeó su cabeza, aunque la rubia ni siquiera se inmutó—Admito que esas porquerías voladoras son molestas, pero son inútiles en una pelea real.

«Maldición» pensó Utena levantándose.

El búmeran regresó a su mano. Violet miró al arma dudando en si usarlo o no.

—Adelante, ataca —retó Sulfur.

Violet no dijo nada y sólo se puso en guardia. Entonces Azul y Sulfur se lanzaron contra ella.

Utena arrojó su arma contra la rubia, pero Sulfur atrapó el búmeran en su mano, y cerrando el puño lo rompió tan fácil como si estuviese hecho de cartón.

Violet tragó saliva palideciendo, aunque no podía darse el lujo de dudar ni un momento, Azul se aproximaba a ella e hizo un corte vertical con su espada.

Utena se hizo a un lado lo más rápido que pudo y la espada pasó a unos 5 centímetros de ella.

Pese a todo, las dos heroínas estaban siendo piadozas, ya que si tan solo una de ellas no se contuviera, Violet ya estaría inmovil en el suelo.

La velocidad de chicas mágicas en su estado La veritá era inalcanzable para Violet, más teniendo en cuenta que su dispositivo de transformación podía dejar de funcionar en cualquier momento y por ello ni siquiera podía usar todo su poder.

«¡Eso estuvo cerca!» pensó Violet antes de recibir una fuerte patada en su espalda por parte de Sulfur.

La novata fue empujada con tal fuerza que cayó de cara al suelo y se deslizó sobre el pavimento raspándose las rodillas y codos en el proceso.

Un dolor en las costillas hizo recordar a Utena que aún no se había recuperado de la paliza anterior.

—¡Suficiente, Utena-chan! —gritó Magenta —¡Por favor sólo ríndete!

Violet se puso de pie, adolorida.

—Hubiera sido mejor para ti quedarte en el suelo —Azul suspiró, no parecía estar de acuerdo con esta pelea.

Sulfur se lanzó al ataque de nuevo. Violet observó sus movimientos, se preparó para bloquear un puñetazo, pero sólo era una finta, ya que que la rubia conectó un rodillazo en su estómago.

Violet retrocedió tambaleándose, en ese momento fue como si el tiempo se relentizara para Utena, se agachó velozmente justo antes de que la hoja de una espada pudiera alcanzarla desde su espalda.

Todavía agachada, Violet hizo una patada giratoria hacia atrás, buscando interceptar las piernas de Azul, pero la heroína dio un salto y sacudió su espada de manera horizontal, cerca del rostro de Utena. Violet se inclinó hacia atrás, evitando el ataque aunque la hoja rozó su cuello un poco, causándole un corte superficial.

Azul suavizó su expresión seria, se reprochó internamente el atacar con tal ferocidad, si bien Utena era su enemiga ahora, Sayo no quería matarla. De suerte que Utena es buena esquivando.

«Creo que me sobrepasé» pensó Azul retrocediendo un poco y notando que Violet estaba en su segunda transformación «Así que usó su forma liberada para esquivar mi ataque, supongo que ella es más rápida en ese estado».

«Casi me quedo sin cabeza» Violet palideció, se llevó una mano en el cuello para comprobar su herida mientras se erguía, «Por suerte no es nada» pensó al ver poca sangre al retrirar su mano.

Crack.

Utena bajó la mirada a su dispositivo de transformación, para sopresa de nadie, se estaba agrietando de nuevo y parpadeando.

«¿Cuándo me transformé en mi forma liberada?» pensó volviendo a su transformación normal antes de acelerar la destrucción del dispositivo.

Mientras Violet estaba distraida, Sulfur se aproximó volando atrás suyo y la empujó.

Mientras Utena estaba cayendo alcanzó a cubrir su cabeza del impacto usando sus brazos, pero aún así, su aterrizaje fue doloroso.

—Sí que eres resistente —comentó Sulfur mientras veía a Violet ponerse de pie.

—Es suficiente, por favor no sigas. No hay forma de que esto acabe bien para ti —aconsejó Azul.

—¡Y más te vale hablar! —dijo Sulfur.

Violet invocó sus búmeran de nuevo y se los lanzó al duo.

—Supongo que eso es un 'no' —comentó Azul cortando en dos un búmeran con su espada.

Sulfur no se molestó en defenderse del arma arrojadiza, que rebotó al golpearla.

—Qué mal que ya no tengas más armas, Utena.

Violet invocó un nuevo un par de búmeran, los lanzó y volvió a invocar un par más, los lanzó otra vez e invocó más.

«No sabía que podía invocar más de dos de estas cosas» pensó Utena.

—Esto no es nada —dijo Sulfur ahora protegiéndose con un escudo—Adelante, puedes arrojar un millón de esos pero no te ayudarán.

«Pongamos a prueba esa teoría» pensó Violet empezando a invocar y lanzar más búmeran a gran velocidad.

—Qué tontería —Sulfur se cruzó de brazos detrás de su barrera.

Azul cortó y congeló todos los búmeran que la atacaban pero Utena no dejaba de lanzar más y más, sin embargo, para las dos heroínas, sus armas no eran una amenaza, sólo una molestia.

—Basta —dijo Azul, apuntó a Violet con su espada y con hacer un corte vertical al aire, una fuerte ráfaga de viento empezó a congelar todo en esa dirección.

«¡Rayos!» pensó Violet dejando la ofensiva para centrarse en la huída.

Emprendió vuelo, elevándose en el cielo para evitar ser alcanzada por cualquier ataque que pudiera congelarla, aunque Sulfur se alarmó, pensando que Utena intentaba escapar de nuevo.

Antes de que Violet pueda planear su siguiente ataque, Sulfur se aproximó a ella rápidamente.

Utena abrió los ojos con sorpresa por tal velocidad, y se elevó aún más, en un intento por evitar que la rubia cerrara la distancia, pero unos segundos después, Sulfur la alcanzó agarrando su tobillo, tal como la última vez.

—¿Pensaste que escaparías? —preguntó Sulfur antes de tirar hacia abajo a Utena.

«¡Oh, no!» pensó Violet mientras era arrastrada hacia abajo, haciendo un esfuerzo, con su otra pierna pateó la mano de Sulfur tratando de liberarse y fracasando en el intento.

—Más vale que te comportes —dijo Sulfur y su mano se cubrió de electricidad.

Violet sintió que todos sus músculos se contraían dolorosamente, y su cuerpo no respondía; incluso sus pulmones fallaban al respirar, y sus latidos se aceleraban tanto que por un momento sintió que su corazón estallaría.

Sulfur soltó su tobillo cuando ya estaba a unos metros del suelo y se hizo a un lado. Violet cayó en cesped del parque, aterrizando sobre su costado derecho.

Utena emitió un alarido de dolor, no estaba segura de que, pero algo se le rompió, y esta vez no era el dispositivo de transformación. Violet quiso levantarse pero su cuerpo a penas respondía.

—Ya ríndete —pidió Azul sintiendo lástima por la chica en el suelo—. Dime, Utena, ¿por qué? ¿¡Qué te ofreció Enormeeta para que estés dispuesta a morir!?

La pelinegra no contestó y movió los brazos con dificultad buscando una posición que la ayudara a levantarse.

—No puedo rendirme —dijo débilmente mientras obligaba a su cuerpo a ponerse de pie y se preparó para atacar.

—Bien, si quieres morir ¡Ataca entonces! —exclamó Sulfur poniéndose en posición de ataque.

—Te advierto ya no seremos amables —dijo Azul.

Ambas querían asustar a Utena para hecer que se rindiera, de hecho por eso estaban en sus formas La Veritá pero por alguna razón que no comprendían, Violet seguía levantándose, y si esto continuaba así, lo más probable era que no acabara bien para nadie.

Violet se lanzó a atacar aún sabiendo que no era rival para las dos, pero antes de llegar a Sulfur y Azul, pasó algo inesperado.

—¡Basta! —gritó Magenta.

Mientras estaba corriendo hacia sus dos oponente, Violet miró a su costado para encontrarse con que la pelirrosada se estaba dirigiéndose hacia ella.

«¡Diablos!» pensó Utena frenando y poniéndose a la defensiva, pero no tuvo tiempo de reaccionar y recibió un puñetazo en el abdomen.

Era como si Magenta hubiera puesto todo el resentimiento y dolor de ser traicionada en un puñetazo, y en parte así era, no se contuvo y no midió su fuerza.

El golpe empujó a Violet hacia atrás, la chica sintió que se le fue el aire, y su vista empezó a oscurecerse al tiempo que todas sus fuerzas se iban hasta que se desplomó al suelo mientras regresaba a su forma civil; había perdido la consciencia.

Como la muchacha permaneció inmovil en el suelo, Tres Magia se acercó a ella en silencio.

—Deberíamos- —decía Azul pero fue interrumpida por la carcajada de alguien.

—¿En serio golpearon a su amiguita? —preguntó Baiser entre risas.

Enormeeta estaba arriba de ellas, flotando en el aire, observando la escena.

—Yo no las creí capaz —comentó Baiser fingiendo una expresión de decepción.

—Pobre desgraciada, no la quieren ni sus amigas —comentó LeberBlume viendo a Violet en el suelo.

—Como si esta traidora fuera nuestra amiga —dijo Sulfur entrecerrando los ojos—. Ella se vendió a ustedes.

El grupo de villanas empezó a reir como si hubierna escuchado un chiste

—En realidad no —dijo Baiser entre risas.

—¿Qué? ¿De qué hablan? —preguntó Azul.

—¿Quieren engañarnos otra vez? —preguntó Sulfur.

—No —dijo Loco—, y no nos importa lo que hagan con esa chica. Al fin y al cabo no nos sirve.

—¿A qué te refieres? —preguntó Magenta.

—Magia Violet... O debo decir Hiiragi Utena —dijo Baiser—, desconfiaba de la nueva chica mágica, así que hice que mis chicas la siguieran y descubrimos su verdadera identidad. Entonces la puse a prueba para ver si era digna de su puesto.

—Sí, sólo le dijimos 'sabemos dónde vives, trabaja para nosotros o iremos a visitar a tu mami' y ella accedió de inmediato —explicó Leoparde riendo—. Aunque la muy inútil fue descubierta demasiado pronto, pero fue tan divertido ver cómo sus propias amigas la golpeaban.

—Se lo merecía, es una perdedora —comentó Leber.

—Ay, qué cruel eres, Leber-san —dijo Baiser en tono burlón—. Claro que no tanto como ellas —se volteó a ver a Tres Magia—. Adelante, chicas, no dejen que nuestra presencia les impida seguir golpeando a esa traidora.

—¿Qué ustedes qué...? —preguntó Sulfur apretando los puños, la ira empezó a crecer en su interior.

—Debo admitir que esa tonta es más valiente de lo que creí —dijo Leo—Ella siempre supo que no tenía oportunidad contra ustedes pero no podía negarse o acabaríamos con ella y su familia; fue por eso que siguió luchando, pero supongo que llegó a su límite. Lástima, esto se ponía divertido.

—Buen trabajo, Utena, sigue así y tu mami estará a salvo —Loco le habló en tono burlón a la chica inmóvil en el piso.

—¡¡Ya es suficiente!!—gritó Sulfur dirigiéndo una mirada llena de odio a Enormeeta—, más vale que comiencen a rezar, hijas de puta, aunque les aseguro que ninguna oración podrá salvarles del infierno que están por vivir.

—¿Por qué tan enojada? No fuimos nosotros quienes la golpearon —comentó Baiser.

—Utena-chan —Magenta se agachó al lado de la chica para revisar el estado de sus heridas.

—Ustedes son despreciables —Azul estaba incrédula, miró a las villanas con decepción. Para Sayo, esas chicas habían demostrado no ser tan malas y sin embargo le hicieron algo terrible a una inocente. Estaba decepcionada y furiosa, en especial con Baiser—Cayeron muy bajo, incluso para ser Enormeeta.

—Aunque no lo creas, no hicimos ningún mal —comentó Baiser mirando a Violet—. Esa chica sólo es un estorbo, no merece ser una chica mágica.

—¡¿Quién te crees que eres para decidir si alguien merece o no ser una chica mágica!? ¡¿Eh? Escoria humana! —preguntó Sulfur.

Baiser se encogió de hombros soltando una risita.

—Me gusta tu fiereza —comentó desviando el tema.

—¡Vas a pagar! ¡Baiser, juro que vas a pagar! —gritó Sulfur preparándose para atacar pero alguien se adelantó.

—¡Baiser, maldita! —Imitatio apareció detrás de la lider de Enormeeta atacando con su espada.

Baiser esquivó el ataque en el último momento.

—Así que las Shio-chans también se unen a la fiesta —dijo sonriendo.

—Acabaremos contigo, Baiser —aseguró Imitatio, tras ella estaban Berserga y Pesca preparadas para pelear.

Un portal se abrió al lado de Baiser, la villana se acercó a este.

—Imitatio-san, ¿por qué no vienes conmigo a jugar?

—¿Quieres llevar la fiesta a otro lugar? Por mí está bien —dijo Imitatio.

—¡Baiser, pelea conmigo! —exclamó Sulfur volando en dirección de Baiser.

—¡Quieta! —Leo se interpuso en su camino.

Baiser sonrió antes de adentrarse al portal, Imitatio la siguió y Pesca también alcanzó a cruzar antes de que el portal se desvaneciera.

—¡Madita sea! —gritó Sulfur con frustración al ver la escena —¡Yo iba a acabar con esa perra!

—Hey, estúpida —dijo Leoparde—¿Qué te parece si yo acabo contigo?

Sulfur la fulminó con la mirada.

—Cierto, quizás Baiser se escapó de mí esta vez pero tú pagarás en su lugar —contestó Sulfur.

—Ella sólo está inconsciente —Magenta suspiró de alivio al comprobar que Utena aún respiraba.

—Prepárate, Magenta, parece que tendremos que pelear —advirtió Azul—Nosotras tres y Berserga contra esas cinco. Creo que tendrás que activar tu La Veritá.

—Imitatio, Pantano Pesca —nombró Venalita recibiendo a ambas chicas mágicas en la Base Natch. Él habría sido quien abrió el portal por el cual llegaron.

—Venalita —Imitatio entrecerró los ojos.

La 'Baiser' que habían estado persiguiendo se convirtió en tierra.

—Pantano Pesca, Te felicito por la actuación de tu Baiser —dijo Venalita dedicándole su sonrisa vacía.

—Sí, aunque nadie es mejor actuando que tú, Venalita —comentó Michiko mirándole con odio.

—¿Qué se supone que significa eso? —preguntó la mascota.

Pesca notó que el ambiente te puso tenso muy rápido.

—¿Nos quedaremos aquí esperando que la pelea termine? —preguntó.

—Como gusten —contestó Venalita—, pueden quedarse aquí.

—Si, esperaremos pero en otro lado —dijo Imitatio abriendo un portal—Adelante, Pan.

Venalita observó a ambas chicas marcharse.

...

—¡Voix Canon! —Loco y Leber estaban peleando con Berserga.

—Utena-chan, pronto estarás bien —Magia Magenta Fallen Medic estaba curando a la chica.

Mientras Leoparde peleaba contra Sulfur, Roboko enfrentaba a Azul y Alice esperaba que Magenta terminara de curar a su amiga para empezar a pelear contra la pelirrosada.

—Ya está —Magenta se puso de pie y dio un paso adelante—, gracias por esperar, Alice-chan~

Alice invocó a su fiel peluche para luchar.

—Ustedes hiceron algo muy malo, y tenemos que castigarlas~ —Magenta sacó la lengua relamiéndose los labios.

—¡Maldita zorra! —exclamó Sulfur protegiéndose de una explosión con un escudo.

—Voy a acabar contigo —dijo Leoparde en su forma La Veritá con una mirada sombría, quería vengarse por lo que Sulfur le hizo a Utena esta y la anterior vez.

Sulfur atacó con sus puños electrificados, Leoparde la esquivó mientras cerraba distancia, y cuando sus garras interceptaron un gancho de Sulfur, se generó una explosión que hizo retroceder a ambas.

—Tus explosiones no son nada —dijo la heroína, tenía magulladuras en su piel y su ropa se había dañado por el impacto pero estaba relativamente bien.

Leo se quedó en silencio, tenía una expresión seria en su rostro.

«Esta y la pechogona estuvieron usando su La Veritá desde hace rato, así que no les queda mucho más tiempo» pensó Leo, miró de reojo aMagenta «Rosado puede curar lo que sea, Utena-chan debe estar bien. Ahora, el problema es esa chica mágica rosada, ella podría devolvérles la energía a sus amiguitas si dejamos que se acerquen».

Leoparde sacó una bomba de humo verde de sus bosillos y la encendió.

«¿Qué está haciendo esta estúpida?» se preguntó Sulfur.

—Ya veo —comentó Leber desde la falda de loco—Loco, ese humo... es la tres.

—No soy tan tonta para olvidarlo —dijo Loco, luego miró a Berserga—Chica mágica, por el bien del guión no puedes acercarte a Magenta.

—¿Qué se supone qué significa eso?

—Es lo que Baiser e Imitatio acordaron —contestó Leber.

—¿Micchan acordó eso? Está bien.

—Ella es muy fácil de manipular —comentó en voz baja.

«Humo verde, esa es la señal para la estrategia número tres: mantener a las chicas mágicas distanciadas entre sí» pensó Roboko mientras disparaba esquivaba la espada de Azul con dificultad, ya que no estaba acostumbrada a pelear en una sola pieza.

«Eso significa que debo mantener a Magia Azul ocupada y no puedo permitir que tenga espacio para desplazarse hacia Magia Magenta» pensó la robot.

Alice estaba orquestando un ataque de sus juguetes contra Magenta, vio la señal de humo y entonces Leoparde dio una segunda señal, esta vez, con humo naranja.

—¿Qué se supone que estás haciendo? —cuestionó Sulfur.

—No es asunto tuyo —Leo sonrió.

Cuando Utena había estado preocupada sobre que Enormeeta se quedaba sin la ayuda su lider, empezó a desarrollar estrategias con ayuda de todas.

Ya que las villanas no tenían telepatía a diferencia de las chicas mágicas, se les ocurrió que las señales de humo serían una buena forma de comunicar cambios en las estrategias y algunas tácticas.

—¿Por qué se empeñan en ser tan malas? —preguntó Azul.

—No puedo revelar esa información —contestó Roboko retrocediendo.

Un portal se abrió tras ella y el duo Loco Leber emergió.

—Cambio —dijo Leber.

Roboko se metió al portal antes de que se cerrara.

—¿Qué pasa? —se preguntó Azul.

—Ahora nosotras somos tus oponente —explicó Loco.

—¿Qué está pasando aquí? —se preguntó Berserga al ver como Loco escapaba por un portal, luego de ese mismo portal aparecía Roboko, luego otro portal se abría, Alice salía de este y Roboko se adentra en él antes de que se cierre.

—...

—Alice-chan, —dijo la chica mágica—¿Qué fue eso?

—...

—Así que intercambiaron lugares para confundir al enemigo.

—...

«Al diablo, si estas tipas tienen telepatía, nosotras tenemos portales, mucho mejor» pensó Leo mientras se preparaba para continuar peleando con Sulfur.

La heroína se lanzó al ataque, Leoparde esquivó sus golpes y contraatacó, Sulfur la bloqueó, cuando entraron en contacto, una recibió una descarga eléctrica, otra una explosión.

Utena despertó escuchando un estruendo, abrió los ojos encontrándose con que estaba la batalla aún no había terminado.

«¿Chicas? Tengo que hacer algo» pensó tomando su dispositivo de transformación.

—Transmagia.

Sulfur retrocedió algo lastimada, cada vez que daba una descarga eléctrica, ella también tenía que soportar la electricidad. Por otra parte, Leoparde también se vio envuelta en sus propias explosiones, pero no parecía herida.

—Parece que ya no te queda más energía —dijo Leo en tono burlón.

Entonces Sulfur notó que ya no estaba en su forma La Veritá.

—No me importa ¡Pagaras por lo que le hicieron a Violet! —exclamó Sulfur.

—¿Nosotras? Nosotras no le hicimos nada a tu amiga, fueron ustedes quienes la golpearon. En especial tú ¡Tú la golpeaste, estúpida! —dijo Leo—¡Es tu culpa!

Kaoruko se mordió los labios, eso era cierto. Quienes golpearon a Utena no fueron las villanas sino las chicas mágicas. Incluso si fue culpa de Enormeeta por ponerlas en contra, lo fácil que fue hacer que Tres Magia obrara de forma violenta y desconsiderada era vergonzoso.

«Quizás Utena intentaba pedir ayuda sin decir palabras» pensó Sulfur sintiéndose culpable «Y todo lo que hice fue atacarla».

—Acabaré contigo —advirtió Leoparde aproximándose.

«No... No lo puedo creer, volví a fallar» pensó Sulfur.

—¡No te rindas, Sulfur-san! —gritó Violet.

Kaoruko se defendió de Leo protegíendose con su escudo mientras retrocedía.

—¿Violet? —dijo.

—Parece que la novata despertó —comentó Leber.

—¿De verdad? —preguntó Loco.

La pelea con Azul se detuvo.

—No importa, de todos modos ¿Qué puede hacer una novata? —dijo Loco.

—Mira, Alice-chan, Utena está bien —dijo Berserga.

—...

—¿Qué sucede? —se preguntó Magenta al ver que Roboko dejó de atacar.

—Por alguna razón todos están pendientes de Magia Violet —contestó la robot.

—Sabía que despertaría pronto —comentó Magenta.

—¿¡Qué pasó, novata!? ¿¡Quieres tu venganza!? —preguntó Leoparde.

Tanto Enormeeta como las chicas mágicas empezaron a reagruparse.

—Te equivocas, ya estoy cansada de esto. Desde el principio supe que esto era un error, no quise defraudar las espectativas y miren a dónde me llevó eso. No busco venganza, busco libertad —respondió Violet mientras colocaba una mano sobre su dispositivo en forma de corazón.

Recordó por un instante los momentos que pasó como Magia Violet, ser una heroína fue un sueño casi cumplido, casi; sabía que en realidad jamás lo sería.

—Este es el adiós para Violet y mi sueño infantil —susurró sonriendo mientras una luz del mismo color que su nombre empezó a cubrir todo su cuerpo—¡La Veritá!

Todas miraron asombradas y expectantes, el brillo era intenso, quizás era una señal de su poder, pero en lugar de una ostentosa transformación, se escuchó el ruido de cristal rompiéndose, el corazón violeta se agrietó tanto hasta que solo estuvo hecho pequeños fragmentos y el dispositivo estalló en una luz aún más intensa.

—Oh... Esto es... —al desvanecerse la luz, Azul extendió una mano para atrapar una particula de polvo, ahora el dispositivo de Violet se hizo polvo y se dispersó en el aire por todo el campo de batalla.

Hiiragi Utena estaba parada en medio del campo de batalla, ahora era sólo una civil.

—Qué lástima, parece que su amiga ya no podrá ser una heroína —comentó Loco.

—Por ahora nos retiramos, pero más vale que se preparen para la próxima vez —anunció Leoparde.

—Sí, huyan ¡Montón de cobardes! —dijo Sulfur mientras veía a sus enemigas escapar por un portal.

—¡Utena-san! —exclamó Azul acercándose a la chica—¿Estás bien?

Utena no dijo nada por un momento y Azul notó una leve sonrisa en su rostro.

—Lo estoy...

...

—¿Así que te amenazaron para traicionar a Tres Magia? —preguntó Vatz.

La mascota, Tres Magia y Utena estaban reunidos en el mismo almacen abandonado de simpre tiempo después de la pelea.

—Sí. No sé cómo descubrieron mi verdadera identidad, pero un día que iba de regreso de uno de nuestros entrenamientos, un portal apareció de la nada y Enormeeta y su mascota salieron de él. Me capturaron y llevaron a un lugar muy extraño —contestó Utena.

—¿Extraño? —preguntó Vatz.

—Sí, un lugar donde era de noche y habían bloques y estructuras raras de color blanco.

—Sé a lo que te refieres, yo peleé contra Baiser en ese sitio el día que desperté mi La Veritá —comentó Sulfur.

—¿No viste algo como un castillo o un edificio cerca de ese lugar? —preguntó Vatz.

«Se refiere a la Base Natch» pensó Utena.

—No, no ví nada como eso —respondió Utena.

—Utena-chan, hay algo que me he preguntado siempre —dijo Magenta.

—¿Qué es?

—Es sólo una tontería pero... Las chicas en ese callejón eran las verdaderas Enormeeta, ¿no? —preguntó Magenta.

—No, esas eran cosplayers —contestó Utena. Según el orden de acontecimientos que inventó, aún no había sido contactada por Enormeeta para ser espia.

«Es obvio que esto es un interrogatorio. Debo tener cuidado en todo lo que diga» pensó Utena.

Después de responder muchas preguntas, Tres Magia terminó el interrogatorio.

—Sentimos haberte hecho tantas preguntas, Utena-san. Gracias por cooperar —Azul sonrió aliviada—, la información que nos diste será de utilidad.

—¿De verdad? —preguntó Utena aunque sabía que nada de lo que dijo podría servir de ayuda a Tres Magia, más teniendo en cuenta que el 80% era mentira.

—Utena-chan —dijo Magenta—. Yo creo que eres una digna y verdadera chica mágica. Si quieres... Tres Magia siempre tendrá un lugar para ti.

—No, gracias, Magenta-san. Ya he tenido sufiente —contestó Utena llevándose una mano detrás de la cabeza, algo neviosa—Además, ya no quiero involucrarme más con Enormeeta, ellos ya saben quién soy y dónde vivo.

—Lo siento, Magenta pero Utena-han tiene razón. Lo mejor para ella y su familia será no involucrarse mucho con nosotros —Sulfur.

—Es una lástima —Magenta bajó la mirada al suelo—. Aunque alguna vez podríamos...

—Por su bien, ya no deberíamos tener contacto con Utena-san —agregó Vatz.

—Es una lástima que todo haya salido tan mal —dijo Magenta.

—Utena-han —llamó Sulfur—Lo siento —se inclinó en reverencia.

—Yo también lo siento —Magenta también se inclinó.

—Y yo —Azul imitó el gesto—Discúlpanos por haberte atacado. Lo sentimos.

—N-no, p-por favor le-levanten sus cabezas —dijo Utena moviendo los brazos con nerviosismo—N-no necesitan disculparse, después de todo, eso fue mi culpa.

Las tres chicas se irguieron.

—Supongo que esta es nuetra despedida —comentó Azul.

—Sí... —respondió Utena bajando la mirada. Sintió que muchas cosas que quería decir quedaron en el aire, su único consuelo era que podía regresar a darles nalgadas como Baiser—Magenta-san, Azul-san y Sulfur-san... Adiós.

Después de despedirse, Utena se alejó del grupo, salió del almacen, siguiendo su camino, en el ocaso del día y de ese capítulo de su vida.


Un par de días después, Enormeeta y las Shio-chans estaban en la Base Natch festejando con una carnita asada.

—¿Qué estamos festejando exactamente? —preguntó Momo.

—Que Utena-san no murió, probablemente —contestó Roboko mientras le servía ensalada.

Mientras las Shio-chans estaban en una mesa, Enormeeta estaba en otra.

—Utena, fue idea de Imitatio que recibieras esas golpizas, ¿no? —cuestionó Matama—Creo que se está desquitando contigo, yo que tú no la hubiera invitado.

—¿De qué hablas? Las golpizas fueron idea mía —contestó Utena mientras jugaba con el cabello de Korisu, quien estaba sentada en sus piernas—, aunque fue suerte que Magenta-san me curara.

—Eso explica porqué mandaste traer una camilla a la base antes de que nos fuéramos a pelear —comentó Nemo—. Aunque pudiste sólo hacer que un clon de tierra te suplantara.

—Dudo que un clon pudiera soportar todo eso, además era la oportunidad perfecta para deshacerme de mi dispositivo de transformación —respondió la lider.

—Oye, Utena ¿Por qué tus planes siempre incluyen que recibas palizas? ¿Es algún fetiche? —preguntó Matama entrecerrando los ojos—¿No será que en realidad eres masoquista?

—No, no lo soy, Matama-chan —Utena mientras bajaba a Korisu de sus piernas con cuidado—Voy al baño un momento.

Mientras Hiiragi caminaba por el pasillo, se topó a Venalita.

—Hola, Utena. Te felicito por la forma en la que solucionaste el problema.

—Sí... Y supongo que ahora ya no tienes más robots espias siguiéndome, ¿verdad? —preguntó Utena.

—No te preocupes, no hay razón para usar ese tipo de vigilancia —dijo Venalita.

—Eso espero —la chica se alejó.

De regreso junto a las demás, notó a Michiko sola en la mesa, ya que estaba le había pedido a sus amigas se unieran a la mesa de Enormeeta.

—Hey, Michiko-san —dijo Utena sentándose a su lado—¿Por qué estás sola aquí?

—Hiiragi Utena, estaba esperando que regresaras.

—¿Sí? ¿Por qué?

—Quiero dejarte en claro que esto no cambia en nada las cosas entre Enormeeta y las Shio-chans, aún somos enemigas ¿Entendido?

—Esta bien, así es más divertido, ¿no?

—Sí, aunque algún día la verdad saldrá a la luz —contestó Michiko—, e inevitablemente Sulfur querrá asesinarnos por engañarla, entonces no dudes que te empujaré hacia ella y saldré corriendo mientras se distrae contigo —bromeó.

—Eso suena aterrador —Utena rió—, en ese caso me aseguraré de que sufras el mismo destino que yo.

—Eso lo veremos...

Se quedaron en silencio viendo a las demás hablar animadamente en la otra mesa.

—Michiko-san.

—¿Qué?

—Gracias. Sin ti no hubiera podido hacer nada —dijo Utena—aunque, ¿por qué decidiste ayudarme?

—Bueno, tú confiaste en mí desde el principio —respondió Michiko—. Y yo sé muy bien lo que es estar en tu posición. Además, ¿no es deber de una chica mágica ayudar a quien lo necesite?

—¿Eso incluye a la malvada Magia Baiser?

—No creo que seas mala en realidad, ni tú ni tus amigas —comentó Michiko mirando a Utena—, y sabes, si hasta yo pude pasarme al lado de lo buenos, tú... —dejó de hablar al ver a Utena negar con la cabeza.

—¿Sabes? Desde que tengo memoria siempre quise ser una chica mágica —confesó Utena con una sonrisa—, pero sin embargo ahora sé que eso jamás se hará realidad porque yo ya tengo otro papel que cumplir.

Utena hizo una pausa por unos segundo y luego siguió hablando:

—Mi propósito sólo es ser un obstáculo, uno que ayude a las chicas mágicas a crecer y uno que se interponga en los planes de Venalita.

Hubo otro silencio antes de que Michiko hablara.

—Yo jamás pensé que me convertiría en una verdadera chica mágica, al principio solo pensaba en vengarme de ti y de las demás, pero si no hubiera sido porque Randa y ustedes me dieron una oportunidad de cambiar, nunca hubiera seguido este camino. Al final es... la mejor decisión que he tomado, y ahora, el proteger a los demás y salvar el día es un sueño que nunca pensé que tendría.

—Estoy tan feliz de que hayas encontrado un nuevo camino, Michiko-san —dijo Utena sonriendo— por favor, cumple el sueño por las dos.

—Está bien, Hiiragi Utena. Lo haré.

—Puedes llamarme sólo Utena.

—Bien... Utena.

—¡Hey, ¿qué hacen ustedes dos ahí?! ¡Vengan aquí! —llamó Matama desde la otra mesa.

—Vamos, Utena —dijo Michiko poniéndose de pie—, la fiesta a penas acaba de empezar.

—Sí.

Fin.


Y bueno, gente, como dijo mi ex 'ya terminamos'.

Me costó un poco escribir un final para esta historia ya que no planeé nada, esto siempre fue inventar sobre la marcha, y el final bien pudo ser Utena despertando en el hospital sin piernas XD, y espero que ese no sea el final del manga O_o

Agradezco a mis lectores, en especial a los que han estado desde el principio en AO3, y me han seguido hasta aquí. Quiero que sepan cuánto aprecio sus comentarios, me gustaría responderles pero no entiendo nada de nada esta app, con esfuerzo puedo publicar capítulos .

Gracias por leer, adiós...

No, espera, acabo de notar que alguien comentó "I guess the author likes fucking children" o algo así, como esta página no me permite responder a los comentarios de invitados, quisiera darle el siguiente mensaje por este medio:

Hola, amigo.

Primero, eres un cobarde, ya que estás de incógnito, no tienes huevos a decir eso con tu nombre de usuario. Anda, repite eso con una cuenta a la cual se le pueda ubicar y responder.

Segundo, estas haciendo una acusación sin fundamentos. Parece que estás molesto porque se falten los derechos humanos de unos jodidos pixeles. Que me taches de pedofi* tiene tanto sentido como que acuses de asesino a alguien que ha matado un NPC del gta.

Tercero, seguro ni siquiera has leído lo que escribí, imbécil, sólo has venido a dejarme tu comentario de mierda sin saber nada, porque si al menos te hubieras molestado en leer algo de este fic, incluso un deficiene mental como tú se daría cuenta de que no escribí nada que tenga que ver con el sexo o la violencia explícita, esta historia es family friendly, así que ni siquiera puedes reclamar que estoy violando los derechos de estas monas chinas.

Ahora, si tu queja no es por lo que escribí sino porque lo que escribí está relacionado con el anime y manga Mahou Shoujo ni Akogarete, es igual de idiota porque entonces todos los que estén relacionados con la franquicia: el mangaka, los animadores, las seiyuu, los empleados de las compañía distribuidoras, los actores voz que doblaron el anime a otros idiomas, los espectadores y lectores del manga, y hasta cualquiera que promocione mercancía oficial de esto en su tienda o cualquiera que compre esa mercancía, todos serían automaticamente unos pedofi* bajo tu lógica de estúpido.

Eres un hater triste, ni siquiera eres de esos que se esfuerzan por dar un argumento, tú eres de los que tiran la piedra y esconden la mano, te crees que estás salvando a los niños cuando defiendes algo que ni siquiera existe.

Vienes a dártelas de moralista cuando de seguro tu historial más lleno de porno que cualquiera que haya visto este anime o haya leído su manga.

¿Quieres hacer algo para ayudar de verdad a los niños que han sufrido de abusos? Pues yo qué sé, dona a una ONG, colabora con las campañas anti-abuso infantil, hazte voluntario o algo, pero no me vengas a llorar por cuatro pixeles de mierda que no tienen relación alguna con el mundo real.

Mira que dedicarse a visitar algo que no te agrada sólo para insultarlo es tener una vida miserable y vacía. En vez de hacer algo que te guste o sea productivo para ti te pones a lloriquear por literalmente nada.

Sí, twittero promedio, tu comentario cambiará el mundo, sigue así.