SEPARADOS POR LA SANGRE 17
Un Recuerdo Doloroso
"Lo recuerdos: Los recuerdos son imágenes pasadas que nos reproduce nuestra mente, para recordar sucesos que marcaron nuestras vidas, es una remembranza que se queda en nuestros corazones y nos permite revivir las emociones que sentimos al vivirlas".
DIECISIETE
Terry llegaba a la mansión con el ánimo por los suelos, tenía ganas de ver a Candy pero al mismo tiempo tenía ganas de tomarse una copa, sentía su garganta seca, era como si no bebiera ningún líquido desde hace varias horas.
Se dirigió hasta la biblioteca de Vincent y se encerró por dentro, no quería interrupciones, debía pensar bien en lo que estaba sucediendo. Hacía unos días que Susana había salido lastimada cuando lo salvó a él de morir aplastado por uno de los reflectores del teatro. Sirvió un vaso de vino y se empinó de golpe la copa, de inmediato sintió esa cálida sensación de alivio recorrer su garganta.
-Espero que despiertes pronto Susana. – Se decía a sí mismo, pero al mismo tiempo tenía miedo de que esta reaccionara y lo culpara a él de su suerte, ya que la joven había perdido una pierna en su acto de heroísmo.
Terry se sentía responsable por lo que había sucedido a la joven actriz, su madre estaba destrozada y le había contado cómo era que dependía económicamente de ella. Había criado a Susana sola ya que había quedado viuda años atrás y solo se tenían una a la otra. El teatro era la fuente de supervivencia que tenía Susana y sin ello no tenía nada.
-Maldita sea. – Se dijo una vez más.
Los pasos de Candy fueron los que lo sacaron de sus pensamientos, sabía reconocer las pisadas de la rubia y de inmediato apuró su segunda copa de vino para salir de inmediato a alcanzar a su novia, quería estar con ella aunque sea unos momentos antes de la cena, pero se arrepintió al sentirse necesitado de una copa más. Quería darse valor para enfrentar el problema en el que estaba y pensó que lo que podía hacerlo era tomar un poco de aire.
Candy llegó hasta su habitación sin ver a Terry, decidió descansar un poco antes de bajar a cenar, no tenía ganas de enfrentarse a Anthony o a Terry porque cada vez le costaba más trabajo disimular la emoción que sentía al estar cerca del rubio. Pensó en las palabras de Annie y se negaba a creer lo que le aseguraba, aunque en su interior sentía su corazón bailar de felicidad cuando lo pensaba.
-¿No vienes a cenar? – Preguntó Anthony al ver que Terry salía de la mansión casi a la hora de servir la cena.
-Vuelvo en un momento. – Dijo Terry sin mirar de frente al rubio. Anthony se quedó observando un poco al actor, creyendo nuevamente que tenía aliento alcohólico.
Candy bajó a la cena, ahí estaba Vincent, Eleanor y Anthony en su lugar. El rubio se puso de pie al ver a la hermosa enfermera aparecer frente a él, no podía evitar que su corazón brincara gustoso al verla llegar, recriminándose una vez más por sus sentimientos hacia ella.
-Buenas noches. – Saludó la rubia con una sonrisa a los presentes. - ¿No ha llegado Terry? – Preguntó mirando el asiento vacío de su novio. Anthony sintió el golpe de la realidad e intentando sonar tranquilo respondió.
-Me encontré con él hace unos momentos. – Respondió Anthony mirando a la rubia, quien se sonrojaba simplemente con la mirada que él depositaba en ella. – Dijo que volvía pronto. – Dijo una vez más.
-¿No dijo a dónde iba? – Preguntó Vincent para saber a dónde había ido su hijo menor.
-Debe de haber salido por lo del baile. – Dijo Eleanor sin poner mucha importancia a la ausencia de su hijo, sabía que estaba muy ocupado con la presentación de la próxima obra de su hijo.
-¿Baile? – Preguntó Candy con curiosidad. Eleanor asintió a su pregunta.
-Lo siento Candy, lo que sucede es que con todo lo que ha sucedido con Annie, Terry no ha tenido tiempo de decirte que unos días más se realizará un baile aquí en la mansión para presentar al elenco de la obra. – Dijo Eleanor con una sonrisa, para ella no era nada nuevo los festejos que se hacían cada que iniciaba una obra. Candy sonrió con timidez, tenía algunas semanas en Nueva York y casi no había hablado con Terry, se sintió culpable una vez más.
-No lo sabía. – Dijo Candy avergonzada. Vincent le sonrió y Anthony simplemente continuó su cena.
-No es tú culpa, Terry no quiso abrumarte con todo eso. – Dijo una vez más la mayor.
La cena continuó con tranquilidad para todos, pero Candy estaba preocupada por Terry, no había llegado en el transcurso de la cena y la verdad era que ella esperaba estar un momento con él, desea compartir más a su lado porque sabía que no ganaba nada con los sentimientos descubiertos por Anthony.
Anthony podía notar la preocupación de la rubia, y él también comenzaba a sentirse preocupado por el actor, ya que había sido el único que había notado que iba alcoholizado, un detalle que lo hacía sentir más ansioso pero que había preferido omitir para no preocupar a su padre y su esposa.
-Ve a descansar. – Dijo Anthony a Candy. La rubia se había quedado sentada en el salón principal y Anthony la había sorprendido al momento de que habló. – Disculpa. – Dijo Anthony con tranquilidad y una sonrisa llena de ternura al ver que la joven se estaba durmiendo.
-No te sentí llegar. – Dijo Candy con una sonrisa nerviosa al ver que Anthony se había dado cuenta que esperaba a Terry.
-Lo sé. – Dijo Anthony con nostalgia en su voz, sin embargo no podía culpar a la rubia de estar preocupada por el actor cuando él mismo comenzaba a estarlo. – Ve a descansar, te prometo que yo lo esperaré hasta que llegue. – Dijo una vez más Anthony, acercándose a ella para animarla a que descansara, ofreciéndose a ser el velador de la llegada del joven actor.
Candy lo miró con un brillo muy especial en sus ojos, tenía tantas cosas qué decirle, quería confesar sus sentimientos, quería hablar con él y que le confesara los suyos, quería saber de su vida, quería saber todo lo que no sabía de él todos esos años, sin embargo sabía bien que Anthony no se detendría a contarle su vida, porque si así hubiera sido desde el aquel día que había ido a buscarla a Escocia se hubiera hecho presente y no se hubiera escondido, ella no tuviera tantas dudas de lo que había sucedido en el transcurso de ese tiempo.
-Anda. – Insistió Anthony al ver que Candy no quería irse a dormir, sin embargo a pesar de que disfrutaba su compañía no quería que Terry los descubriera juntos, sabía que le era difícil controlarse cuando estaba cerca de ella y cada vez le era más difícil hacerlo.
Candy interpretó aquellas palabras como que no quería estar cerca de ella y con el corazón encogido se retiró a su habitación.
-¿Podrías avisarme cuando llegue? – Preguntó Candy con timidez. Anthony asintió para que se retirara más tranquila, sabía del amor que ella tenía por Terry y a pesar de todo no quería que sufriera. – Gracias. – Dijo una vez más Candy con timidez, sintiendo que su rostro se calentaba al observar la sensual sonrisa que Anthony le dirigía.
Anthony se quedó observando cada paso que la rubia daba hasta que no pudo divisarla más. Parecía que Candy caminaba poco a poco, era como si ella misma sintiera aquella mirada tan intensa sobre ella y al mismo tiempo le agradara esa sensación de sentirse admirada por él. Anthony suspiró una vez que ya no pudo verla, sintiéndose aliviado porque ya no se martirizaba al pensar que ahora era ajena.
-Maldición Candy ¿Qué me has hecho? – Se decía Anthony tomando el lugar que había ocupado la rubia momentos antes. – No puedo creer que todos esos sentimientos hayan regresado con mayor fuerza a mi corazón. – Decía sintiéndose frustrado por haber fracasado en su intento por olvidar a la pecosa. – Siempre has sido tú, siempre te has presentado en mi vida de una manera u otra, pero ahora has regresado de una manera aguda, profunda, has regresado de una forma que me es imposible apartarte de mí… de mi cabeza... de mi mente... te necesito tanto… - Se decía una vez más con melancolía, pensando en las ocasiones en las que la había tenido tan cerca de él, su cuerpo reaccionaba a aquella sensación de calor en su piel.
Los pensamientos de Anthony iban y venían en torno a la joven enfermera, pensando en una y mil formas de intentar una vez más eliminar sus sentimientos, quería dejar de pensar en ella, quería sacarla de su mente y al mismo tiempo quería que el tiempo se detuviera y su presencia perdurara para siempre dentro de él.
El ruido que se escuchó en la puerta de entrada lo sacó de sus pensamientos, sobre todo cuando observó quien era el causante de tremendo escándalo.
-¡Ya llegué! – Dijo Terry como si se presentara a sí mismo.
-Ya lo veo. – Dijo Anthony levantándose de su lugar para ayudarlo a llegar hasta su habitación, podía ver que no había llegado en el estado más conveniente.
-¿Dónde están todos? – Preguntó Terry como si se tratara de una hora prudente.
-Dormidos. – Dijo Anthony por respuesta, haciendo una seña para que el actor guardaría silencio. Terry hizo lo mismo y comenzó a reírse sin ganas.
-Comprendo, no te preocupes yo no haré ruido. – Decía levantando más la voz. Anthony negó resignado a su comportamiento.
-Vamos, te ayudaré a subir hasta tú habitación. – Le dijo sosteniéndolo por debajo de los hombros.
-¡Déjame! ¡Que yo puedo solo! – Dijo Terry haciendo a un lado a Anthony para que lo dejara caminar sin su ayuda, sin embargo con la misma torpeza con la que había entrado a la mansión se había desplazado al frente perdiendo el equilibrio. Una fuerte carcajada se escuchó en el salón. - ¡Creo que no puedo! – Decía Terry con picardía mientras miraba a Anthony para permitirle ahora sí lo ayudara.
-Sí, ya lo ví… - Dijo Anthony con seriedad. – Ven… - Le dijo una vez más abrazándolo por la cintura para levantarlo y evitar que se cayera en cada paso que daba.
-Me alegra tener un hermano. – Dijo Terry de pronto. Anthony sintió una puñalada enterrarse en su corazón al escucharlo decir con tanta emoción hermano.
-Es bueno sentirse acompañado. – Dijo Anthony subiendo las escaleras con el peso de Terry en su costado izquierdo.
-Yo crecí solo… - Dijo Terry con nostalgia. Anthony lo escuchaba creyendo que era la palabrería de un ebrio.
-Lo bueno que ya no lo estás. – Dijo Anthony mientras subía los escalones. Terry lo observó confundido. – Tienes a Candy, pronto formarán una familia y serán muy felices. – Dijo una vez más sintiendo como él mismo terminaba de clavar aquel cuchillo filoso que tenía clavado en el alma. Terry sonrió de lado.
-Candy… - Dijo con un fuerte suspiro recordando a la joven enfermera. – Ella no me ama… - Dijo Terry de pronto.
-¿Qué dices? – Preguntó Anthony irónico a las palabras del actor. – Ella está enamorada de ti. – Dijo una vez más el rubio, a pesar de dolerle aquellas palabras no era un mentiroso.
-Pero yo no la merezco. – Dijo Terry seguro que así era. Anthony no quería poner mucha atención a sus palabras, sabía que los borrachos eran muy necios y que a veces hablaban por hablar. – Su corazón perteneció a un jardinero primo suyo. – Dijo el actor haciendo que Anthony se tensara de pronto, haciéndole creer que tal vez sabía quién era aquel que mencionaba.
-¿Un jardinero? – Preguntó Anthony para saber más de lo que decía el actor. Terry asintió.
-Cuando la conocí lloraba por un debilucho que se cayó de un caballo, pero yo hice que lo olvidara. – Sonrió Terry de lado, se sentía triunfante por haberlo logrado y Anthony simplemente lo escuchaba, con celos, sintiendo que una punzada se enterraba en el centro de su corazón.
-Eso debe de haberte hecho sentir muy orgulloso. – Dijo Anthony sin mostrar emoción en su rostro. Terry sonrió con ironía.
-Ahora pienso que jamás debí hacer que se enamorara de mí. – Dijo Terry en voz más baja. Anthony apenas pudo percibir lo que decía.
-¿Qué pasó con el jardinero? – Preguntó Anthony para saber un poco más de la precepción que tenía de él.
-Murió… – Dijo Terry con seriedad, de pronto parecía estar sobrio. Anthony guardó silencio. – Pero solo para los demás... – Agregó Terry contando los escalones que faltaban para terminar de llegar al segundo piso.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Anthony queriendo saber más de la historia. Terry suspiró y Anthony pudo percibir el fuerte olor a whisky que lo ahogaba.
-Candy jamás lo olvidó. – Dijo Terry con cierto rencor en su voz. – Ella cree que me engaña, cree que yo no estoy consciente que cada que está en silencio está pensando en él. – Decía Terry un tanto paranoico.
-Pero está muerto para ella… para todos... – Dijo Anthony con esa verdad en su corazón. Terry negó y Anthony por un momento creyó que lo había descubierto.
-Cada vez que ella agarra esa moneda que cuelga sobre su cuello y la aprieta con fuerza… - Dijo el actor interrumpiendo su diálogo por un eructo que se le salía de pronto. – Está pensando en él… - Dijo con tristeza. Anthony sintió pena por Terry. – Ella lo ama y estoy seguro que si él estuviera aquí ella me dejaría…
-Pero no está. – Dijo Anthony con seriedad, intentando que Terry desviara un poco la atención de lo que decía.
-Pero está en su corazón… - Dijo Terry mientras Anthony abría la puerta de su habitación.
Anthony caminó con él hasta la cama y lo recostó dejándolo caer con cuidado mientras Terry reía aparentemente burlándose de él mismo. Anthony lo ayudó a descalzarse, por alguna razón se sentía conmovido por su estado, lo ayudó a ponerse su pijama y Terry se dejaba vestir como si se tratase de un niño pequeño.
-Ella va a encontrar a alguien más… - Dijo Terry para sorpresa del rubio, sin embargo este no sabía a quién o a qué se refería. La puerta de la habitación se escuchó con fuerza. Terry estaba muy alcoholizado y casi casi estaba dormido.
-Candy estaba muy preocupada por ti. – Le dijo Anthony sin saber por qué intentando darle ánimo al actor. El sonido de la puerta cada vez era más insistente.
-Anthony… - Dijo Terry antes de que Anthony abriera la puerta de la habitación. Anthony acomodó su saco y se giró a verlo.
-¿Sí? – Preguntó el rubio al joven castaño que yacía casi casi sin sentido.
-Que Candy no me vea así… - Fue lo único que dijo y de pronto perdió el sentido, su cabeza se había desplomado de pronto sobre la almohada y Anthony se acercó a él con preocupación, mientras los insistentes llamados a la puerta se hacían más fuertes. Anthony se cercioró que el actor estaba dormido cuando comenzó a roncar de una manera poco discreta y prefirió colocarlo de lado para evitar un accidente.
Anthony suspiró porque sabía que se enfrentaría a Candy, y por su manera de tocar sabía que estaba muy angustiada o molesta por la ausencia del actor, así que tenía que distraerla para que no entrara y lo viera en esas condiciones.
-¿Dónde está Terry? – Preguntó Candy con molestia cuando vio que Anthony salió y cerró la puerta impidiéndole pasar.
-Está durmiendo. – Dijo Anthony colocándose frente a ella para que no intentara abrir la puerta.
-¡Déjame pasar Anthony! – Decía Candy intentando hacer a un lado al rubio, quien no se apartaba del lugar porque Terry le había pedido que Candy no lo viera en esa situación.
-Mañana hablas con él. – Dijo Anthony intentando ser amable con la rubia, sin embargo Candy insistía en entrar y reclamar a Terry su falta de consideración.
Candy intentó hacerse paso, pero la fuerza de Anthony era mayor a la de ella y simplemente la tomó por la cintura y la hizo a un lado. Candy comenzó a forcejear por unos segundos sin embargo al sentir las manos de Anthony sobre su cintura sintió desfallecerse en el momento.
-Deja que descanse. – Dijo Anthony muy cerca de sus labios, rosando una vez más aquella boca que tenía prohibida y que había deseado tantas veces probar sin permiso.
Candy lo miraba fijamente sin moverse, sintiendo como sus ojos que habían reflejado la furia en contra de Terry por haber llegado en estado inconveniente se iban calmando poco a poco, su mirada se suavizaba al ver la mirada de Anthony quien comenzaba a recorrer su rostro hasta llegar a su pecho y advertir en él aquella cadena que llevaba como dije la moneda que habían un día obtenido por la venta del ternero.
Candy se estremeció al sentir sus ojos sobre aquel artículo que para ella era muy valioso y que estaba colocada muy cerca del nacimiento de sus senos. Candy asintió al comprender la pregunta que le hacía Anthony con la mirada, él había reconocido aquella moneda.
-Es la moneda que… - Dijo Candy con nerviosismo. Anthony se atrevió a sacarla de entre sus ropas, tomando únicamente la cadena para tomar la moneda, aquel contacto hizo que Candy se estremeciera lanzando un gemido apenas audible para él. Anthony la miró fijamente, la tenía ahí cerca, frente a él y sus ojos se perdieron nuevamente en ella.
Anthony se acercó más, era como si un imán lo atrajera a su cuerpo, se apegó un poco más a ella para sentir sus formas y Candy se acomodó amoldándose a las formas de él. Se miraban fijamente, ninguno decía nada, sus respiraciones simplemente comenzaban a ser más pausadas mientras el calor de sus cuerpos aumentaba entre ellos.
-Candy… - Gimió Anthony su nombre, venciéndose por fin a lo que estaba sintiendo por ella, comprendiendo en ese preciso momento que jamás la había olvidado, que su cabeza simplemente le había mostrado un juego en el que no había ganado, ocultando sus sentimientos, pero al tenerla nuevamente cerca de él se habían salido de control.
-Anthony… - Gimió Candy su nombre, sintiendo cómo el aliento que salía de su boca golpeaba la suya con la misma calidez con la que sus manos se aferraban a su cintura.
-¡Te necesito…! - Dijo Anthony con verdadera frustración, sintiendo que su cuerpo reaccionaba de una manera favorable una vez más. Candy era la mujer que amaba, la mujer que lo volvía loco de celos y desesperación y la única que lograba encender en él aquella pasión desbordante que lo asaltaba cuando estaba a su lado.
Candy se acercó más, presionando su pecho con el de él, permitiendo que Anthony sintiera la suavidad de sus senos sobre él, aquella sensación lo descontroló y más cuando pudo advertir que bajo su camisón de noche no llevaba corsé, sino que aquel par de sugestivos senos se paseaban en libertad bajo su salto de cama.
Anthony no pudo más y mirando sus ojos se dejó llevar por sus sentimientos y se acercó a sus labios con anhelo, rosándolos lentamente, con ternura, deseando explorar la boca ajena y prohibida para él. Candy se abrazó a él por el cuello y deseó que la invadiera con su lengua que traviesa se adentrara en su boca y comenzara una batalla con la propia. Candy se apretó aún más a él, quería sentirlo, ella también estaba necesitada de él, quería a sentir su boca sobre sus labios, quería sentir el calor de su cuerpo envolviendo su piel.
Anthony no pensaba en esos momentos, se había perdido de toda razón y se detenía frente a sus labios que sabía le pertenecían a alguien más, sus manos se deslizaban entre las caderas y la espalda de la rubia, quien de la misma forma que Anthony se había perdido por completo de toda razón o cordura. Ambos estaban realmente necesitados uno del otro, querían sentir ese calor que sus cuerpos producían y que incrementaba rápidamente. La boca de Anthony se deslizó hacia su cuello, permitiéndose esta vez saborear aquella blanca torre que lo estaba enloqueciendo, besó su cuello una y otra vez, se llenó de su aroma, se apoderó de sus glúteos y regresó a sus labios nuevamente desando profanarlos pero en ese momento la razón volvió a visitarlo haciéndolo reaccionar a lo que estaba sucediendo. Sus ojos se fijaron en los ojos de Candy y ella comprendió que estaba arrepentido. A pesar de no haberla besado en los labios sus cuerpos habían hablado más de la cuenta, era innegable lo que estaba sucediendo entre ellos y ambos ya lo habían descubierto.
-Lo siento. – Dijo Anthony con los ojos llenos de arrepentimiento y de culpa, mientras Candy aún no reaccionaba a lo que había pasado, ella tampoco se había negado a sus caricias, por el contrario había permitido que él la acariciara de una forma que jamás nadie la había acariciado.
Anthony soltó a Candy y se alejó de ella de inmediato, bajó las escaleras de la mansión con dirección a la salida. Candy se quedó con el corazón acelerado, temblorosa, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, miró la puerta de la habitación de Terry y retrocedió como si aquella puerta le reclamara su proceder. Corrió hasta su habitación y cerró la puerta de inmediato.
Anthony se adentró a las caballerizas y tomó uno de los caballos, apenas había podido tomar su capa y se montó de un solo salto al animal, así sin más, sin ser ensillado, montando a pelo, azuzando al caballo para que corriera a toda la velocidad que le permitieran sus patas. El bronco animal que no se esperaba una carrera en medio de la noche relinchó con fuerza al sentir a su jinete, el sonido del caballo llegó por alguna razón hasta los oídos de Candy, quien asustada se asomó por el balcón divisando al veloz jinete que montaba en la penumbra.
-¡Anthony! – Gritó Candy desesperada al ver que realmente era él el que montaba a tal velocidad.
Candy salió de su habitación corriendo lo más rápido que le permitían sus piernas, ya que las sentía temblorosas por el miedo que sentía al saber que el rubio montaba de nuevo un caballo. Salió de la mansión sin preocuparse por cubrir su cuerpo del frío, había salido con el mismo salto de cama que había salido momentos antes en busca de Anthony, el frío de la noche acariciaba su cuerpo mientras sus esmeraldas buscaban el rastro del jinete.
Anthony no había pensado en lo que sucedía detrás de él, simplemente se había dedicado a montar con frustración en medio de la noche, queriendo descargar la pasión contenida que tenía por la pecosa, sentía en sus labios aún el calor de su cuello, sentía sobre sus manos las formas suaves y hermosas de su piel firme y tersa, el calor que desprendía su cuerpo ante sus estímulos, el cálido aliento de su boca que se negó a tomar para no convertirla en una joven infiel a su compromiso.
El viento golpeaba su rostro mientras con un grito directo ordenaba a su caballo acelerara su marcha, esta vez sin miedo de una caída, rogando que todo terminara y que aquellos sentimientos desaparecieran para siempre de su pecho.
-¡Candy…! – Gritó con fuerza, deteniéndose en los límites de la mansión, elevando su gritó de dolor y frustración a la luna.
Bajó de un salto del corcel quien asustado por el estado del joven se levantaba en dos patas emitiendo un relinchido que se escuchó en medio de la noche después del grito del rubio.
-¡Anthony! – Decía Candy con temor, había escuchado a lo lejos el relinchar del caballo y supo distinguir que algo había sucedido, un miedo se apoderó de ella, un miedo incontrolable por creer que podía perderlo nuevamente.
Candy corrió con sus piernas temblorosas, las cuales no le respondían en lo absoluto, intentando llegar hacia donde había escuchado el ruido del caballo, sin embargo el miedo la dominaba y las fuerzas comenzaban a abandonarla, no era tan fuerte como todos le decían, Anthony siempre había sido su debilidad, sobre todo su recuerdo, y el pensar en tan solo perderlo ahora sí para siempre la había hecho descontrolarse del miedo y el dolor.
Corrió sin rumbo, sin saber hacia dónde ir, sintiendo como sus pies se enredaban entre la hojarasca del bosque que rodeaba la mansión. El corazón de Candy se aceleraba tan solo de imaginar a Anthony tumbado una vez más sobre las hojas de los árboles, la imagen de su cuerpo desmayado sobre el pasto la hacía temblar con mayor intensidad.
-¡No, no, no! ¡Anthony! – Se decía impaciente mientras caminaba sin rumbo conocido.
Anthony respiraba de manera agitada, no por la carrera emprendida, sino por la ráfaga de sentimientos que lo golpeaban en su pecho, recriminándose por desear a una mujer ajena, mujer que deseaba para él y que sabía era prohibida. Pasó varios minutos intentando controlarse, caminando de un lado a otro hasta que su respiración se controló y que su corazón comenzó a latir con tranquilidad. Tomó al caballo por la crin y lo obligó a seguirlo de regreso. El noble animal no se inmutó por la manera de ser dirigido y mansamente caminó junto a su jinete.
-¡Candy! – Gritó Anthony asustado al ver frente a él en medio de la noche la figura de la mujer que amaba desvanecida sobre la hojas de los árboles.
Se acercó a ella con el corazón una vez más acelerado, temeroso por ver que se había expuesto a salir en medio del frío que hacía en Nueva York.
-¡Candy! ¡Amor! ¡Despierta! – Le decía colocando su cuerpo sobre sus piernas, buscando la manera de volverla en sí, sin embargo la rubia permanecía sin sentido. Quitó su capa de inmediato para cobijarla con ella y protegerla del frío viento de la noche.
La levantó entre sus brazos olvidando por completo al caballo que por instinto se regresó a las caballerizas. Sus pasos eran apresurados, llevando consigo la carga más valiosa que había tenido en su corta vida.
La llevó hasta su habitación y la colocó sobre la cama, la cubrió con las cobijas, buscando en los muebles algunas mantas extra que lo ayudaran a regresar el calor a su cuerpo. Encendió la chimenea esperando que pronto el calor producido invadiera el cuerpo de Candy.
-¿Qué has hecho Candy? – Le preguntaba mientras acariciaba sus cabellos, observando su rostro enrojecido por el frío. Miró sus labios y estos parecían haber sido pintados con el tono de las fresas, sus pestañas abundantes descansaban en sus mejillas y no pudo no admirar la perfecta belleza de la rubia.
-Anthony… - Dijo Candy entre dormida y despierta.
-Aquí estoy mi amor… - Le dijo tomando su mano para besarla repetidamente. Candy abrió los ojos y los puso en el rostro de Anthony, quien con los ojos llorosos la miraba arrepentido. – Lo siento mucho, no quise exponerte así… - Le dijo arrepentido por haberla dejado, era evidente que ella había salido en su búsqueda.
-Anthony… el caballo… - Decía Candy recordando lo sucedido, sin embargo aún no podía reponerse del temblor que tenía su cuerpo por el frío de la noche.
-Tranquila… estoy bien… no pasó nada, sigo aquí a tu lado… como siempre… - Dijo Anthony consciente que había sido muy imprudente al revivir en Candy aquellos recuerdos.
Candy sonrió con la pesadez de sus ojos, el cansancio que tenía por la debilidad provocada por el frío y la tensión vivida en el momento la habían agotado y lo único que quería en esos momentos era descansar profundamente. Anthony la observaba enamorado, consciente de su cansancio mientras sus labios besaban de manera repetida sus manos, agradecido porque estaba bien y solo había sido un terrible susto el que habían pasado.
-Te amo Candy, siempre te he amado mi amor… - Le decía en un susurro sin dejar de besar sus manos confesando sus sentimientos ante ella. Candy ya no lo miraba era mucha la debilidad que sentía debido al frío. – Descansa. – Le dijo Anthony consciente de que eran demasiadas emociones las que habían vivido aquella noche.
-No te vayas… - Le dijo Candy deseando que Anthony se quedara aquella noche a su lado.
-Aquí estaré… - Le dijo Anthony con emoción, con la angustia latente dentro de su pecho por haberla hecho correr detrás de él para evitar que cabalgara, porque no había ninguna otra explicación, Candy aún sufría terriblemente por el accidente que había sufrido años atrás.
La noche pasó lenta y poco a poco el calor era excesivo, sin embargo Anthony no se atrevía a apagar los restos de las brasas que quedaban en el fondo de la chimenea, quería estar seguro que Candy estaba mejor. Había bajado por una bolsa de agua caliente para colocar en sus pies, había hecho un té de menta para darle a cucharadas y ayudarla a regular su temperatura, se sentía cansado, su cuerpo comenzó a relajarse cuando se aseguró que estaba fuera de peligro. Estaba totalmente dormido cuando se deshizo de su camisa, quedando solamente en una camiseta sin mangas que mostraba los músculos de sus brazos.
Candy despertó por el calor que comenzó a sentir y se sobresaltó al ver a Anthony dormido frente a su cama, acomodado en una posición poco favorecedora para su cuerpo. Quitó las mantas que la cubrían y advirtió de la bolsa que yacía tibia en sus pies, observó la taza vacía en su mesa de noche y dirigió su vista hasta la chimenea que aún parecía estar tibia. No comprendió de momento lo que había sucedido, simplemente se cubrió su pecho como si la noche anterior no hubiese salido exponiéndose frente a él. Sus mejillas se encendieron al recordar el momento vivido afuera de la habitación de Terry, esos recuerdos la llevaron a la huida y cabalgata de Anthony y pronto comprendió lo sucedido. Sonrió con ternura al imaginarse que la había estado cuidando el resto de la noche.
-Anthony. – Le dijo con pena, no quería molestarlo, su rostro lucía de lo más hermoso cuando dormía, pero había advertido su incomodidad. – Despierta. – Le decía tomando su rostro con ternura. Anthony abrió los ojos sorprendiéndose por el lugar en el que estaba.
-¡Candy! ¿Cómo estás? – Preguntó casi de inmediato al recordar que había estado cuidándola.
-Me siento bien, no te preocupes. – Le confesó Candy agradecida, una sonrisa tierna apareció en su rostro.
-No sabes el miedo que sentí al descubrirte sin sentido tendida entre los árboles. – Dijo Anthony acariciando su rostro, la tenía tan cerca y tan lejos. Candy le sonrió con dulzura agradecida por su preocupación.
-Salí a buscarte sin pensar en tomar un abrigo. – Dijo Candy con pena, reconociendo que una vez más había actuado sin pensar en ella misma. Anthony sonrió con melancolía y acarició su mejilla para después pasar su mano hacia su nuca dando un suave masaje. Candy cerró sus ojos y se abandonó a la suave caricia que él le proporcionaba.
-Mi dulce Candy. – Le llamó con un suave susurro. Candy se estremeció al escuchar la manera en la que él la llamaba, llevándola a recordar las veces que él la llamó de esa manera.
-Cuantas veces deseé escucharlo de nuevo. – Dijo Candy conmovida, sin abrir los ojos. Anthony la observó con los labios entreabiertos, deseosos de un beso, sin embargo su boca se dirigió a su frente y con un beso suave y húmedo cerró la distancia que había entre ellos.
-Siento haberte preocupado. – Dijo Anthony consciente que había sido un error salir corriendo de esa forma y mucho más haber salido a correr a pelo a caballo. Candy le sonrió mirándolo a los ojos, mientras sus esmeraldas brillaban con intensidad perdiéndose en el azul de su mirada. Ambos tenían tanto que decir, tanto que demostrar, sus miradas revelaban sus más profundos sentimientos, decían a gritos los te amo reprimidos en su adolescencia y que pedían salir de su garganta para ser escuchados.
-Tengo que ir… - Dijo Candy sin querer romper aquella conexión que había entre ellos, sin embargo Anthony con dolor comprendió a lo que se refería.
-Entiendo. – Dijo poniéndose de pie, dándose cuenta hasta ese momento que no tenía su camisa. La buscó junto al sillón que había ocupado y la tomó para después salir de la habitación de la rubia. Candy lo observó apenada, le daba vergüenza admirar su trabajado y bien definido cuerpo, pero Anthony no se percató de aquel escrutinio que le hacía la joven enfermera.
Candy se sentó en su cama frustrada por lo que estaba pasando, había salido corriendo en medio de la noche con la intención de evitar que Anthony tuviera un accidente, de pronto se había vuelto loca de desesperación al creer que podría volver a suceder una desgracia y esta vez con resultados fatales, no quería pensar en penderlo, no quería siquiera imaginarlo, le dolía su pecho como la primera vez que había sucedido.
-Tengo que saber cómo está Terry… - Se dijo con culpa por no haber pensado en él, sabía que había llegado en malas condiciones y recordó que Anthony le había prohibido entrar a verlo, eso le recordó que estaba molesta con él.
Se levantó por fin de su cama y se vistió para ir en busca del actor, quien seguramente pensaba ella seguía completamente dormido ajeno a lo que había sucedido mientras él dormía su borrachera.
-Buenos días Candy. – Dijo Vincent saludando a la rubia una vez que la vio bajar al comedor.
-Buenos días. – Saludó Candy con timidez, buscando por inercia a Anthony y después a Terry. No había nadie en el comedor, tan solo Vincent quien acompañaría a Candy en su desayuno una vez más. - ¿Dónde están todos? – Preguntó Candy para saber el motivo de la ausencia de todos en la mansión.
-Eleanor salió muy temprano a ver algunas cosas para el baile del estreno de la obra. – Dijo Vincent en repuesta. – Terry salió muy temprano al ensayo, pero dijo que vendría para la comida… y Anthony aún no ha bajado. – Dijo mirándola fijamente al mencionar a su hijo mayor. Candy bajó su mirada apenada, se sentía juzgada por un momento. - ¿Cómo estás? – Preguntó el mayor una vez que Candy se sentó en el lugar asignado. Candy lo miró sin saber bien a qué se refería, había tantas cosas que le estaban sucediendo que no sabía qué era lo que el mayor quería oír. – Anthony me contó lo sucedido… - Dijo Vincent para aclarar la duda de la rubia, sin embargo el rostro de la enfermera continuaba siendo de confusión. – Lo vi salir de tu habitación muy temprano esta mañana. – Dijo Vincent nuevamente. El rostro de Candy reflejó la sorpresa de lo que había dicho el padre de su novio.
-Estoy bien… gracias… - Dijo Candy sin mirarlo a los ojos, pero sabía bien que había reproche en su mirada podía verlo claramente.
-Candy, sé que no soy nadie para meterme en tus asuntos, o en los de Anthony, pero no creo que a Terry le agrade que su novia haya pasado la noche junto a otro hombre. – Dijo Vincent sin querer ofender la honra de Candy. Candy abrió los ojos con sorpresa por las palabras del mayor.
-¡Pero…! – Dijo Candy intentando excusar lo que había sucedido.
-No te molestes en explicarlo Candy, yo comprendo lo que Anthony hizo y agradezco que lo haya hecho. – Dijo Vincent con sinceridad. – Pero eres la novia de Terry y Anthony… - Dijo pensando muy bien las palabras que debía decir para no delatar a su hijo. – Anthony es un hombre Candy… un hombre joven con deseos… - Le dijo sin querer ofenderla.
-Anthony es un caballero. – Dijo Candy segura de que así era, había tenido más de una oportunidad con ella y simplemente se había detenido, salvo la noche anterior que habían pasado un poco la línea, sin embargo ella sabía bien que su reacción había sido de arrepentimiento.
-Lo sé… - Dijo Vincent seguro que su hijo era un caballero. – De eso no tengo ninguna duda, pero primero es hombre. – Dijo una vez más sin dejar de verla a los ojos. Candy le sostuvo la mirada comprendiendo entre líneas lo que eso significaba. – Y Terry también lo es y entre ellos puede despertarse una rivalidad que no es conveniente para ninguno, ni siquiera para ti. – Dijo refiriéndose a lo que podría pasar si se enfrentaran. Candy bajó su mirada nuevamente avergonzada por lo que estaba pasando, pero tampoco era culpa de ella que sus sentimientos por Anthony hubieran regresado con más fuerza que antes. – Terry te ama Candy… y confía y ti. – Le dijo una vez más, con aquellas palabras Candy sintió que una loza de concreto caía sobre ella, porque ahora estaba segura que ella no podía corresponder a esos sentimientos.
-Con permiso. – Dijo Candy levantándose de la mesa sin probar bocado, se había sentido muy mal por lo que Vincent le había dicho, sabía que era verdad que ella no podía entrometerse entre dos hermanos, ella estaba con Terry a pesar de que amaba a Anthony, porque ahora estaba completamente convencida que eran sentimientos muy distintos entre sí, quería a Terry, se había enamorado de él, pero ese enamoramiento había pasado sin siquiera notarlo, en cambio los sentimientos que tenía por Anthony habían permanecido a través del tiempo, venciendo incluso la muerte. El corazón de la rubia dolía una vez más al comprender la situación que enfrentaba en su vida.
Continuará…
Hermosas, espero que les haya gustado el capítulo, parece que aquí se ha bajado un poco las emociones negativas de Anthony, ¿Qué les parece? Comenzamos a ver que la situación de Susana se está saliendo de las manos de Terry, esperemos a ver que sucede cuando todo estalle. Muchas gracias por leer hermosas, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
TeamColombia:
Hola hermosas, ¿Cómo están? Espero que muy bien, leo que aún tienen dudas de Annie, no se preocupen yo también la tuviera jijijiji, pero también leo que a ninguna de ustedes les causó asombro que Amelia fuera una Cornwell, la verdad creí que alguna lo mencionaría. Espero que estén muy bien todas ustedes, muchas gracias por leer y dejarme como siempre un comentario.
Rose1404:
Hola hermos, como siempre un gusto leer que están bien, espero hayan pasado un excelente fin de semana. Muchas gracias por leer y dejar como siempre un lindo comentario. ¿Cómo ves? Amelia es una Cornell y muy parecida a Archie físicamente y en carácter jajaja. Tienes razón creo que han inflado mucho el globo y está a punto de estallar, a ver cuanto tiempo más aguantan. Muchas gracias por leer hermosa, de verdad valoro mucho tu lectura. Te mando un fuerte abrazo.
Usagi de Andromeda:
Hola hermosa! Muchas felicidades! Espero que hayas pasado un excelente cumpleaños! Eres de abril, igual que mi hija mayor, la semana pasada también estuvimos de fiesta y el fin de semana se celebró, un relajo en mi casa que aún no termino de acomodar snif. Te mando un fuerte abrazo de cumpleaños y mis mejores deseos para este nuevo año. Que barbara! ¿Cómo le has fallado a Candy? Ella tan noble siempre... jijijii no te creas, creo que en un punto Candy tiene que ser egoísta para lograr su felicidad o jamás será feliz. Amelia es un personaje inventado por mí, me agradó la idea de que tuvieran una hermana que si bien es prima de Anthony eso no le impidió enamorarse de él, aunque todo ha sido platónico para ella. Exacto hay que esperar las consecuencias de lo que está sucediendo en la vida del rebelde, así como sus decisiones. Tienes mucha razón, existen variables que aún no se ponen sobre la mesa y que tarde o temprano pesarán en los personajes principales. Amiga yo soy norteña, pero del noroeste de México y gracias a Dios en mi familia no se ha dado algo como eso jajaja, pero si sé que para el Noreste es muy común jajajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y muchas gracias por leer.
Cla1969:
Ciao bella, come vedi? Ecco perché Stear e Archie erano così grati che Anthony non avesse approfittato della simpatia di Amelia per lui. Candy e Anthony si stanno avvicinando, penso che le barriere che Anthony ha costruito attorno al suo cuore si stiano sciogliendo. Grazie per il commento amico, ti mando un grande abbraccio, bellissimo.
Mayely León:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Efectivament por eso Anthony ve a Amelia como a una hermana menor, por eso en todo momento se negó a verla de otra forma o tan siquiera consideró tener algo con ella. Creo que Annie cuando hable con Archie aclarará sus sentimientos, si habla... jejejeje. Gracias por externar tus impresiones amiga, me gusta leer cómo crees que se desarrollará la historia, me dices si se cumplieron tus impresiones. Te mando un fuerte abrazo hermosa. P.D. Aún no me has mensajeado.
Ale:
Hola hermosa, muchas gracias por comentar, te aseguro que me da gusto cuando leo un comentario tuyo aunque sea esporádico, me alegra que te gusten mis historias. Annie es una linda chica aunque la crean egoísta es un alma noble y reprimida que también va en busca de su felicidad. Jiijijiji Amelia es hermana de los Cornwell, esto la convierte en una Ardlay también, así que ya te imaginarás la belleza de la muchacha. Creo que pronto tus deseos se harán realidad hermosa, te mando un fuerte abrazo, espero que estés muy bien y que tengas una excelente semana.
Valentina:
Hola hermosa, cómo estás. Tienes razón lo ideal sería que el bebé de Annie estuviera con ella y su verdadero padre, solo el tiempo dirá (Y los capítulos jijiji) lo que va a suceder. Anthony no está insistiendo en casarse con Annie, él solo dijo que si Annie acepta él no podía echarse para atrás, pero cuando habló con Archie fue para sacarle a su primo los verdaderos sentimientos que tiene su primo con la joven Britter, por eso sonrió cuando él le confesó que la amaba. Muchas gracias por dejarme tu comentario hermosa, te mando un fuerte abrazo.
Julie-Andley-00:
Hola hermosa, gracias por leer como siempre y dejarme tú comentario. Espero que hayas tenido un excelente fin de semana. Creo que este capítulo responde a tu pregunta jijijii. Muchísimas gracias por leer hermosa, te mando un fuerte abrazo.
María José M:
Hola mi hermoso diablo de hombro izquierdo jajaja. Me alegra leer tú comentario, tienes muchísima razón chigao! Annie no puedo no haberse enamorado de Anthony! digo ¿Quién no lo haría!? la que lo niegue está mintiendo jajaja, no podemos culparla aunque nos duela porque es de la pecas. Gracias por decir eso amiga, como siempre te mando un fuerte abrazo y espero el comentario de este capítulo.
Guest:
Hola hermosa, espero que estés muy bien. Gracias por comentar, Colombiana creo jijiji es que creo que todas mis lectoras de ahí son muy ansiosas jajaja. La historia es Anthony y Candy, pero tienen que seguir un proceso para terminar juntos, la historia tiene mucho drama y comprendo tu ansiedad, te juro que yo estaría igual si no supiera lo que va a pasar. Te mando un fuerte abrazo hermosa.
ViriG:
Hola hermosa! ¿Cómo estás!? Estaba esperando tu comentario antes de cerrar el capítulo jajaja, sabía que comentarías antes de que saliera este nuevo, gracias en verdad por estar al pendiente de la historia, sé que estás muy ocupada y con tus dos historias no es nada fácil, pero me alegra que me regales un poco de tu tiempo. Poco a poco unos problemas se van acomodando, pero por ahí vienen otros fraguandose en el transcurso de la trama, no quisiera espoilear nada jajaja. Amelia es una Cornwell Andley, imagínate la hermosura de la muchacha! no podemos negar que lo traen en la sangre, creo que Terry no se merecía menos que eso, ojalá que esta pareja si les guste ya que no les gustó cuando lo puse con Archie en la otra historia jijijii porque te confieso que mi plan original era dejarlos juntos jajajaja. Hermosa como siempre un placer leer tus comentarios. Te mando un fuerte abrazo como siempre, saludos y bendiciones para ti y tu hermosa familia.
Luna Andry:
Hermosa, mil gracias por leer el capítulo anterior, espero que este te haya gustado, te mando un fuerte abrazo hermosa.
Mía Brower Graham de Andrew:
Hermosa, sé que pronto leerás, te mando un fuerte abrazo.
Silandrew:
Mi bella amiga, espero que estés muy bien. Te mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias a todas las personas que leen de forma anónima, gracias por leer y dejarme un comentario.
GeoMtzR
15/04/2024.
