Hola hermosas, ¿Cómo pasaron su fin de semana? Espero que muy bien. Muchas gracias por estar aquí para el siguiente capítulo.

Les recuerdo que la historia No es para menores de edad o para personas sensibles al tema adulto, los personajes No son de mi propiedad, la historia es completamente de mi autoría, lo hago sin fines de lucro solo por diversión.

Gracias por Comprender.

SEPARADOS POR LA SANGRE

Remordimiento del Alma

"El remordimiento: el remordimiento es una inquietud, un pesar interno que queda en nuestra conciencia después de realizar lo que consideramos una mala acción o una mala decisión. Dicen que la diferencia entre el remordimiento y el arrepentimiento, es que el remordimiento produce llanto pero el arrepentimiento produce cambio".

VEINTITRES

Vincent miraba a Anthony agradecido por su pregunta, sabía que su primogénito era un buen muchacho, había sido criado con buenos principios y había heredado el corazón noble y puro de su madre.

-Terry ha cambiado mucho Anthony. – Dijo Vincent sin poder ocultar su mirada de angustia. Anthony se acercó un poco más al escritorio para poner más atención a las palabras de su padre.

-¿A qué te refieres? – Preguntó Anthony, porque él no había notado cambio alguno desde la última vez que lo había visto.

-Va y viene, casi no duerme en casa, se la pasa bebiendo, solo lo deja cuando tiene presentación, pero Eleanor tiene miedo de que ni eso pueda detenerlo. – Decía Vincent visiblemente preocupado por su hijo menor. Anthony se sintió realmente mal por lo que decía su padre. – Su humor es cada vez peor, no tiene respeto por nadie, ni siquiera por su madre. – Decía con un pedimento en su voz algo que confiaba hiciera estragos en su hijo y conmoviera nuevamente su corazón.

-Siento mucho escuchar eso. – Dijo Anthony sincero, la verdad era que no sabía que estaba tan mal.

-Anthony tú tienes qué ayudarlo. – Dijo Vincent de pronto ante la sorpresa de Anthony quien lo miró confundido.

-No veo qué es lo que yo puedo hacer por él padre. – Dijo Anthony seguro que no comprendía cómo podía ayudarlo. – Él me odia, lo sabes. – Dijo una vez más el rubio.

-Tal vez si tú y Candy... se separan... él pueda pedir perdón a Candy por su falta... – Dijo Vincent con desesperación. Anthony se levantó de su lugar con molestia.

-¿Me estás pidiendo que me aleje de Candy para que Terry sea feliz con ella? – Preguntó Anthony indignado. Vincent lo miró una vez más con súplica, apelaba al alma noble de su hijo, tenía la esperanza que Terry recapacitara y para él la única opción era que recuperara a Candy, su corazón le decía que todo se había derrumbado por la pérdida de la chica que desafortunadamente también amaba su primogénito.

-Él la ama Anthony... – Dijo Vincent con súplica, desesperado. Anthony sonrió con ironía como si sus sentimientos fueran diferentes y menos importantes para él.

-Te aseguro que si Candy estuviera enamorada de él yo mismo me haría a un lado para que fueran felices, ¡Sabes que así lo había decidido! – Dijo Anthony sincero, sabía que no podía ni quería separar a una pareja que estuviera enamorada a pesar de su propia felicidad, ese punto estaba fuera de discusión, porque él se preciaba de ser un caballero con principios y sí lo era.

-¡Pero Candy lo amó antes! ¡Ella podría amarlo nuevamente! – Decía Vincent con insistencia, una insistencia que estaba logrando molestar a Anthony, quien apretaba sus manos con impotencia, sabía que su padre lo amaba, pero en esos momentos parecía que su hermano era más importante que él. - ¡Anthony, Terry es tú hermano! – Decía Vincent desesperado.

-Lo siento padre. – Dijo Anthony con seguridad, pero no estaba dispuesto a permitir que lo separaran de Candy. – Intentaré ayudar a Terry de otra forma, pero no me pidas que sacrifique mi amor por Candy una vez más. – Le dijo mirándolo fijamente a los ojos. Vincent lo miró ya no con súplica sino con firmeza.

-¿Podrías ser feliz sabiendo que cavaste la desgracia de tu propio hermano? – Preguntó Vincent con reclamo en su voz. Anthony no respondió a su pregunta, simplemente suspiró con tristeza al darse cuenta del lugar que ahora ocupaba en su vida. - ¡Anthony! – Dijo Vincent al ver que su hijo salía de la mansión sin resolverle nada.


Terry por su lado después de haber salido de la mansión caminaba entre los barrios bajos de Nueva York, buscando refugiarse una vez más en alguna cantina de mala muerte. Ahí, en aquellos barrios bajos era seguro que nadie lo reconocería, ninguna de esas personas era asidua al teatro y ahí podía tomar sin que alguien le pidiera algún autógrafo.

-¡Sírvame un whisky! – Decía Terry golpeado con su copa la barra de la cantina. El cantinero le sirvió casi de inmediato, ya lo conocía y sabía que era un buen cliente.

Las personas que bebían a su alrededor ya se habían acostumbrado a él, ni siquiera las chicas que trabajaban en el deplorable lugar se atrevían a molestarlo, ya había demostrado que tenía un carácter difícil y que jamás estaba de humor para nada. No se metía con nadie, ya no buscaba problemas lo único que buscaba era saciarse de alcohol para seguramente olvidar una pena.

-¡Candy! – Decía Terry con tristeza mientras bebía la nueva copa recién servida.

Después de beber un poco más, pagó los tragos y se retiró de la misma forma que había llegado, en silencio, sin meterse con nadie. Caminó sobre sus pasos de regreso hasta el teatro, donde debía presentarse para continuar los ensayos.

-Buenas tardes. – Saludó Amelia en cuanto lo vio llegar. Terry la miró confundido y ni siquiera la saludó. - ¡Hueles horrible! – Dijo la joven rubia cubriendo su boca y su nariz para evitar el olor a whisky que despedía el actor.

-Nadie te pidió que me olieras. – Le dijo Terry con indiferencia y con una mueca en su rostro.

-Necesitaría dejar de respirar para no olerte. – Dijo Amelia con queja, respondiendo a su ironía. – A kilómetros de distancia puedo identificar tu mal aliento. – Le dijo nuevamente haciéndose a un lado para que entrara a su camerino.

-¿Qué es lo que quieres? – Preguntó Terry con fastidio al ver que Amelia se había colado hacia el interior.

-Quería saber cómo estabas. – Dijo Amelia con timidez. Terry la miró con burla.

-¿Por qué? ¿Acaso mi hermanito o Candy la están pasando mal? – Preguntó Con ironía. Amelia bajó la mirada con pena, no podía decirle que sí cuando ella solamente los veía sonreír cuando estaban juntos. - ¡No verdad! ¡Entonces yo también estoy bien! – Dijo una vez más Terry, sentándose de manera abrupta frente al espejo que tenía en su camerino. – Ahora si me disculpas tengo que ensayar. – Dijo el actor acomodando sus cabellos.

-¿Así? – Preguntó Amelia incrédula, era evidente que Terry no estaba en las mejores condiciones para ensayar.

-Estoy bien. – Dijo Terry intentando estar de pie para mostrarle a la joven que estaba bien para ensayar.

-¡Por supuesto que no! – Le dijo Amelia con reclamo. – Pareces un vagabundo, hueles mal, te ves fatal… parece que acabas de salir de una cantina de mala muerte. – Le dijo mirándolo con disgusto. Terry sonrió con ironía, le causaba gracia que aquella joven tan fina y educada supiera como alguien podría lucir recién salido de una cantina de mala muerte.

-¿Tú cómo lo sabes? – Preguntó Terry con travesura.

-Porque no es la primera vez que te veo así. – Le dijo Amelia una vez más. – Primero tienes que darte un baño. – Le dijo a modo de orden, Terry la miró en total desacuerdo. - ¡Anda! ¡Y no me discutas! – Le dijo la joven levantando la voz, mientras con su índice apuntaba hacia el baño que Terry tenía en su camerino.

-¡Ya voy! ¡Qué carácter! Y yo que creí que tu hermanito el elegante era el de peor genio de tú familia. – Le dijo Terry con cierta molestia y travesura en su voz. Amelia se cruzó de brazos y lo miro desafiante.

-Pues ya vez que no. – Dijo Amelia sin dejar de cruzar los brazos. – Y soy más terca que Stear, así que te digo que te vayas a bañar de una vez y te quites ese olor a orines que te traes encima. – Dijo la rubia para molestarlo mientras cubría su respingada nariz a modo de protegerse del mal olor.

-¿¡A orines!? ¡Estás loca! – Dijo Terry ofendido por lo dicho por la joven.

-¡Hueles a zorrillo! – Le dijo Amelia una vez más. Terry la miró con travesura, comenzaba a desesperarse con aquella joven, le recordaba mucho en carácter a Archie, sin embargo era una dama y no podía simplemente irse a los golpes con ella.

-¡Ya voy! ¡Ya voy! ¡Qué carácter se cargan los Cornwell! Compadezco a la tímida y a aquel que se atreva a casarte contigo. – Le dijo Terry con la intención de molestarla.

-¡Y yo compadezco a la joven que tiene que aguantar tu mal olor en los ensayos! – Dijo Amelia con disgusto. Terry comenzó a reír con ganas por su comentario, tal vez era la primera vez en semanas que reía de ese modo. Amelia lo miró confundida creyendo que ya se estaba volviendo loco. Para sorpresa de la joven Terry comenzó a desvestirse frente a ella, quitó su saco, su corbata y comenzó a desabotonar los botones de su camisa con cierta sensualidad en sus movimientos, quería hacerla correr de ahí, quería molestarla, incomodarla.

-¿¡Pero qué estás haciendo sinvergüenza!? – Preguntó Amelia cubriéndose los ojos al mismo tiempo que giraba su cuerpo para no verlo desnudarse.

-Estoy en mi camerino y aquí la que está de más eres tú. – Le dijo Terry seguro que con ello la correría de ahí y lo dejaría en paz. Amelia se sintió indignada por el trato que le daba el actor, sin embargo con su comentario comprendió que lo que estaba buscando era correrla de ahí, así que para no darle gusto se giró con el rostro totalmente sonrojado y se acercó a Terry decidida.

-¡Yo solo estoy aquí porque quiero ayudarte! – Le dijo comenzando a quitarle ella misma la camisa.

-¡Oye! ¿¡Qué estás haciendo!? – Decía Terry sorprendido al ver que la joven le había quitado la camisa y ahora lo empujaba obligándolo a entrar al cuarto de baño.

-¡Entra ahí si no quieres que yo misma te meta a fuerza! – Decía Amelia con el rostro totalmente enrojecido por el coraje que tenía. Terry la miró por unos segundos y la encontró sumamente irresistible, pero de inmediato desechó esos pensamientos.

-¡Ya basta! ¡Yo puedo solo! – Dijo Terry soltándose de su agarre para entrar por fin al cuarto de baño, de lo contrario estaba seguro que la joven sería capaz hasta de quitarle los pantalones. - ¡Malgeniuda! – Le dijo Terry antes de cerrar la puerta del baño, y un golpe seco se escuchó en la puerta provocando que Terry brincara sobresaltado al no esperarse aquella reacción de la joven. - ¡Cielos, esta tiene su carácter! – Dijo Terry para sí mismo comenzando a reír por su comportamiento.

Amelia estaba con el corazón acelerado, jamás había visto el torso desnudo de un hombre, mucho menos había tocado uno, su corazón latía desbocado sin poder encontrar el control de sus latidos. Una vez que Terry se había metido al cuarto de baño pudo dejar salir sus emociones, él la había orillado a hacer lo impensable para ella, pidiendo que ni su madre, ni alguno de sus hermanos se enterara de lo que había hecho en el camerino del actor. Se acercó hacia el espejo y pudo ver que sus cabellos se habían despeinado por la trifulca que armó con Terry, así que procedió a acomodarlos una vez más en su sitio, intentando hacer el mismo trabajo que su doncella, sin embargo su falta de habilidad para hacerlo hizo que sus cabellos quedaran desacomodados de manera rebelde. Bufó al darse cuenta que no era tan fácil como parecía.

Terry salió ya bañado y listo del cuarto de baño, se sorprendió cuando vio que Amelia seguía ahí.

-Pensé que te habías ido. – Dijo con seriedad, ya no quedaba nada del joven juguetón y borracho que había sido momentos antes, su mal humor había vuelto.

-De ninguna manera tengo que estar segura que llegarás a tu ensayo. – Dijo Amelia segura de acompañarlo.

-No necesito una pilmama. – Dijo Terry con cinismo y con molestia por su presencia.

-Pues como te comportas como un crío, parece que si necesitas una las veinticuatro horas del día. – Le dijo Amelia con tranquilidad. Terry la miró con fastidio.

-Es hora de que te vayas. – Dijo Terry una vez más. Amelia se levantó dispuesta a irse de ahí y Terry sintió remordimiento por sus palabras, ella solo lo había ayudado. - ¿Por qué haces esto? – Preguntó el actor antes de que Amelia abandonara el camerino.

-Porque tú tampoco me dejaste sola el día que sucedió lo de Annie. – Dijo Amelia con agradecimiento, saliendo del camerino antes de que Terry dijera otra cosa. Terry sonrió y miró su imagen en el espejo, se sintió mejor, se sintió aliviado y dispuesto a salir a ensayar.


Anthony había llegado a la mansión después de hablar con su padre. Caminó por el corredor principal ansioso por encontrarse con Candy, estaba seguro que la rubia a esa hora estaría en el comedor, sin embargo preguntó al mayordomo quien con una sonrisa le indicó que Candy había bajado hacía un rato.

-Gracias. – Dijo Anthony con el rostro encendido de emoción, después de aquella charla que había tenido con su padre quería quitar todo rastro de incomodidad de él.

La buscó por gran parte de la mansión, salió incluso al jardín creyendo que estaría tal vez entre los restos de lo que en verano habían sido rosas, sin embargo no la encontró. Caminó hasta el solario y ahí fue el lugar que ella había elegido aquella mañana para estar ahí, su rostro de muñeca admiraba desde un soleado rincón el paisaje que se apreciaba desde ahí.

-¡Anthony! – Dijo Candy sorprendida por el rubio. No había sentido cuando llegó, pero algo le advirtió de su presencia.

-No quise asustarte. – Dijo Anthony con una sonrisa radiante, una sonrisa que llegaba a sus labios con el simple hecho de verla frente a él.

Se acercó a ella con precaución, buscando a su alrededor la presencia de alguien más, sin embargo en aquel iluminado y cálido espacio no había nadie más, solo ellos dos estaban ocultos entre las plantas que adornaban el interior de aquel cálido recinto.

-Te busqué por todos lados. – Dijo Anthony abrazándola con ternura por la cintura, observando su hermoso rostro de muñeca de porcelana que se sonrojaba simplemente con su cercanía. Candy lo observó enamorada, amaba cada segundo que estaba a su lado y más en esos momentos que tenían días que no estaban tan juntos como en ese momento.

-Aquí he estado todo este tiempo. – Dijo Candy advirtiéndole que todos los días pasaba la mañana en ese lugar admirando el jardín desde dentro. – Me gusta estar aquí. – Dijo sincera. Anthony acarició su mejilla la cual estaba casi completamente reestablecida. Él sonrió también enamorado. – Es un lugar cálido…

-Y muy romántico… - La interrumpió Anthony antes de que siguiera, necesitaba sentir su boca una vez más. Candy lo miró con necesidad, también deseaba volver a probar sus labios, quería llenarse de él, de esos momentos en los que sabía podrían terminar en cualquier segundo.

Anthony jugueteó un poco con su nariz golpeando tiernamente la de ella, como si estuviera buscando el mejor ángulo para apoderarse de su boca. Candy entreabría los labios dejando escapar de su boca aquel cálido aliento que emanaba de sus ganas por besarlo. Anthony podía sentir aquella necesidad de ella por él, era la misma que él tenía por besarla. La tomó con ambas manos de su rostro y comenzó un beso lento, húmedo, lleno de intensidad, poco a poco se fue apropiando de su boca hasta invadirla con su lengua, buscando en la profundidad de su interior aquel gozo que llevaban reprimiendo por tanto tiempo.

Candy se dejaba llevar por aquel largo y profundo beso, permitiendo que él explorara su boca libremente, abriendo sus labios para que la penetrara con todo su anhelo comprimido. Sus manos se fueron deslizando lentamente por su cuello, acarició su espalda y se aferró ahí a ella para acercarla más a su torso. Definitivamente aquel movimiento era claramente de posesión sobre ella y Candy sabía que así era y no se resistía a ello, al contrario en respuesta a su pasión correspondió aferrándose de su cuello para acariciar sus cabellos, incitándolo a continuar con su exploración dentro de su boca.

-Te extrañé tanto… - Le dijo Anthony una vez que terminó su beso y liberó su boca. Candy aún no podía hablar, le faltaba el aliento, su respiración comenzaba a normalizarse cuando sintió que un vez más sus labios eran tomados por la húmeda boca de su amante.

Esta vez el beso fue más intenso, más demandante, las manos de Anthony subieron lentamente por su talle, atreviéndose con descaro a acariciar el nacimiento de sus senos con sus pulgares, de una manera sutil pero atrevida, una forma de lograr que Candy se estremeciera hasta la médula de sus huesos y gimiera en un susurro su necesidad de él.

-Te necesito pecosa… - Le dijo bajando sus besos por su mentón hasta llegar a su cuello. Candy le permitió el acceso a aquella torre blanca de marfil, deseosa de continuar con aquellas candentes caricias, sin embargo la cordura llegó a Anthony quien con dificultad las cortó poco a poco para no desmotivarla.

Candy advirtió que Anthony no continuaría con aquellas atrevidas caricias, por lo menos no ahí donde podrían ser vistos por alguien en cualquier momento, así que se dio a la tarea de tranquilizar la necesidad que tenía de él, porque había descubierto que cada día que pasaba lejos de él, tenía la necesidad de volver a compartir aquellos intensos momentos vividos en la intimidad de su habitación.

-Supe que habías ido a visitar a tu padre. – Dijo Candy aún con los ojos cerrados, dudando en apartarse de él. Anthony la mantenía atrapada entre sus brazos, no quería soltarla mucho menos cuando recordaba lo que había hablado con su padre. Anthony asintió sin responder, Candy pudo sentir que su agarre fue mayor al que había experimentado en un principio, era como si la quisiera mantener siempre aferrada a él. - ¿Sucede algo malo? – Preguntó Candy con temor, sabía de la posibilidad de encontrase con Terry.

-Nada malo preciosa. – Le dijo en su oído, intentando no preocuparla, no quería ponerla al tanto de lo que su padre le había propuesto, sabía que con ello podría asustarla o preocuparla.

-¿Te encontraste con… Terry…? – Preguntó temerosa, tenía miedo que Anthony se enojara con ella por preocuparse por el actor.

Anthony se separó un poco de ella para verla a los ojos. Candy lo miró fijamente y en aquellos ojos azules que tanto amaba pudo ver la respuesta a su pregunta.

-Me encontré con él en cuanto entré a la mansión de mi padre. – Respondió Anthony con seriedad, le incomodaba hablar con Candy del tema.

-¿Se pelearon? – Preguntó Candy preocupada, buscando en el rostro de Anthony algún indicio que le dijera que así había sido, sin embargo solo podía apreciar el viejo golpe que le había dado antes. Anthony negó a su respuesta y acarició el golpe que Candy tenía en su mejilla, ya casi imperceptible a simple vista. Candy se estremeció por aquella tierna caricia, le gustaba sentir el cálido tacto de Anthony acariciar su piel.

-No… - Dijo Anthony con un leve susurro, besando su mejilla con verdadero amor. – No hubo un enfrentamiento como tal. – Agregó el rubio mientras continuaba acariciando su mejilla con sus labios. Candy mantenía los ojos cerrados disfrutando el momento. – Pero…

-¿Pero…? – Preguntó Candy como si se encontrara en un paraíso, las tiernas caricias de Anthony la hacían que perdiera de pronto su realidad.

-Me dijo algo que creo debes saber. – Dijo Anthony con sinceridad, no quería que creyera cosas que no eran. Candy abrió los ojos buscando los de su amado príncipe de las rosas, quien detuvo sus caricias al sentir que Candy quería saber a lo que se refería. – El golpe que te dio fue por accidente… - Dijo Anthony mirándola a los ojos. Candy abrió sus hermosas esmeraldas confundida por sus palabras, ya que ella sabía perfectamente que Terry estaba de muy mal humor esa noche y que habían estado discutiendo, sumándole que no era la primera vez que él la golpeaba de manera tan violenta.

-¿Un accidente? – Preguntó Candy incrédula a lo que Anthony decía. Anthony observaba el desconcierto de Candy y no sabía cómo tomar su reacción. - ¿Por qué no lo dijo? ¿Por qué no lo aclaró en el momento? – Preguntó Candy mirando a Anthony a los ojos. Anthony le sonrió tiernamente, amaba ese rostro y amaba su manera de expresarse, confirmando que aquella noche le había mentido para protegerlo.

-No me quiso aclarar, solo mencionó que había sido un accidente, pero ignoro los motivos que tuvo para dejar en claro que fue así. – Dijo Anthony abrazándola con ternura, fundiéndose en su abrazo, un abrazo tan necesitado como el aire mismo.

-Debo hablar con él. – Dijo Candy segura que debía aclarar las cosas con Terry y conocer por qué motivo había actuado como un malcriado, como ella decía, aquella forma de llamarlo era el mayor insulto que Candy podía hacer a alguien que le preocupaba.

-No sé si sea lo adecuado. – Dijo Anthony acariciándole la espalda. – Está muy molesto, más conmigo que contigo, pero no me gustaría que te expusieras a su enojo. – Dijo una vez más sincero, preocupado por la seguridad de su amada.

-Terry ha sufrido mucho. – Dijo Candy preocupada por el actor, le dolía la manera en la que habían terminado su relación.

-Lo sé pecosa. – Dijo Anthony con un profundo dolor en su corazón, le dolía que su hermano hubiese sufrido, le dolía que estuviese sufriendo por la situación con Candy, pero jamás se imaginó que las cosas se fueran a complicar de esa manera, jamás había sido su intención recuperar a Candy de esa manera, él estaba dispuesto a alejarse de ella y había visto como opción casarse con Annie para poner una distancia definitiva entre ellos, sabía que si adquiría un compromiso tan sagrado como el matrimonio jamás sería capaz de romper esos votos. – y te aseguro que jamás fue mi intención lastimarlo. – Dijo apretando con mayor fuerza a su cuerpo a la rubia, quien sentía aquel abrazo tan calmante a pesar del dolor que también cargaba en su alma por el sufrimiento de Terry.

Candy se aferró con fuerza a aquel abrazo, necesitaba tanto tenerlo cerca, necesitaba dejarse consolar por su amor, quería que las cosas hubieran sido diferentes, quería que jamás se hubiesen separado, que jamás hubieran sido víctimas de aquella terrible mentira que había terminado en una desgracia no solo para ellos, sino para otras personas.

-¿Por qué la vida a veces es tan cruel? – Preguntó Candy con ganas de llorar.

-No lo sé princesa… no lo sé… - Dijo Anthony con la misma melancolía que podía escuchar en los labios de la pecosa. – Pero te aseguro que mis intenciones jamás fueron lastimar a los demás. – Dijo cerrando los ojos evitando que las lágrimas lo atraparan.

-¡Yo sé que no Anthony! – Dijo Candy acariciando su rostro con ternura, observando que en sus ojos había una profunda tristeza, ella sabía que Anthony era un hombre bueno y noble incapaz de lastimar a nadie, mucho menos si este era de su propia sangre. – Tú eres un hombre bueno y por eso te amo tanto. – Le dijo una vez más la rubia. Lo miró con la misma dulzura que él la miraba.

Candy acercó sus labios a los de él, ofreciendo su boca a manera de consuelo no tenía suficiente de sus besos, de sus caricias, a pesar de todo estaba dispuesta a vivir ese amor que tanto había extrañado y que ahora regresaba con más fuerza que antes.

-¿Interrumpo? – Preguntó Albert de pronto. El beso entre los rubios terminó de manera abrupta. Anthony protegió a Candy quien avergonzaba se refugió en su pecho.

-¿Sucede algo? – Preguntó Anthony con tranquilidad, sin soltar a su amada.

-Anthony quisiera hablar contigo. – Dijo Albert sin ocultar su seriedad. Candy miró a Anthony con pena por haberse delatado, ella sabía que Anthony aún no hablaba de sus sentimientos e intenciones con él.

-Te veo más tarde. – Le dijo Anthony a Candy, quien asintió con pena. Anthony besó su boca con recato antes de que los dejara a solas. Albert simplemente guardó silencio y Candy asintió con una sonrisa tímida.

-Con permiso. – Dijo Candy a Albert en cuanto pasó junto a él. Albert respondió el saludo con una sonrisa, sin embargo su lenguaje corporal delataba que no estaba feliz con lo que había visto.

Anthony se giró para encontrarse con Albert, quien lo miró fijamente, podía verse en sus ojos que no estaba de acuerdo con lo que había pasado entre él y Candy.

-Tú dirás. – Dijo Anthony dispuesto a enfrentar al tutor de Candy.

-Anthony pensé que había quedado clara mi postura ante la relación que mantienes con Candy. – Dijo Albert sin dudarlo.

-Tú postura quedó clara William. – Dijo Anthony con sinceridad, sabía bien las palabras que Albert había utilizado. – Pero también creí que había quedado claro que mi amor por Candy es sincero y verdadero. – Dijo una vez más para hacer ver a Albert que lo que había dicho de su relación con Candy era verdad.

-Entiendo perfectamente Anthony, no creas que no. – Dijo Albert mirando a su sobrino con amor, tenía un profundo amor por él, estaba feliz de tenerlo de vuelta, pero también sentía que la relación que ahora tenía con Terry era muy delicada, podía comprender el dolor de Terry y sabía bien que Anthony con lo noble que era también estaba sufriendo por la situación. – Sé muy bien que el amor que tienes por Candy es verdadero y muy fuerte, por eso mismo me gustaría que esperaran un poco. – Decía insistiendo con lo mismo. – Los sentimientos de Candy están ahí por ti, esos jamás se fueron. – Decía con convicción. – Pero Terry y ella acaban de terminar una relación de años y no es tan fácil para ellos tampoco olvidar. – Dijo una vez más el mayor mencionando que el amor de Terry y Candy estaba aún muy fresco en su ruptura.

-¿Quieres decir que Candy aún siente algo por Terry? – Preguntó Anthony con ciertos celos en su voz, le dolía pensar tan siquiera esa posibilidad.

-¡Por supuesto que sí! – Dijo Albert seguro que así era. Anthony se tensó con la respuesta dada con toda seguridad. – Candy siempre va a tener un sentimiento por Terry y no me confundas, no me refiero a un sentimiento de amor como el que siente por ti, pero si un sentimiento muy fuerte de amor al prójimo, algo similar a lo que tiene por mí, por Archie o por Stear. – Dijo el rubio mayor aclarando que no era amor en sí lo que sentía por Terry.

-Sé a lo que te refieres, pero me es imposible mantenerme lejos de ella en estos momentos, no después de saber que ella me ama. – Dijo Anthony con plena seguridad de que sus sentimientos eran correspondidos, no tenía que preguntarle a Candy para comprobarlo, ella se lo había demostrado entregándose por completo a él otorgándole su pureza.

-Y lo entiendo y sé que ella debe de estar igual por ti, ella debe de estar feliz y agradecida porque hayas vuelto a su vida ¡Todos lo estamos! – Dijo Albert con seguridad. – Pero quiero que comprendas que la sociedad misma puede condenar a Candy. – Dijo mirando a los ojos a Anthony.

-¿Condenarla? ¿A qué te refieres? – Preguntó Anthony confundido.

-A que Candy fue pareja de Terry hasta hace unos días, la gente comenzaba a identificarlos como tal. – Dijo Albert seriamente, sus ojos no evitaban la mirada directa que tenía Anthony sobre él. – Por ello te pido que se tomen un tiempo, por lo menos hasta que la gente termine de asociarlos, antes de que comiencen a asociar que ustedes son hermanos. – Dijo una vez más Albert. Se notaba que estaba preocupado por la reputación de la rubia y haría lo que fuera por protegerla como siempre lo había hecho.

Anthony lo miraba fijamente, sus ojos estaban cristalinos, le había dolido pensar tan siquiera en la posibilidad que existía en que Candy fuera repudiada por tan "distinguida" sociedad.

-No sé si ella esté de acuerdo. – Dijo Anthony como aceptando lo que Albert le estaba pidiendo, total no sería tanto tiempo como Albert decía.

-Yo hablaré con ella. – Dijo Albert seguro que a él Candy lo escucharía. Anthony asintió con el corazón roto por el dolor una vez más, jamás había imaginado que recuperaría a Candy de esa manera y mucho menos que volvería a perderla todo por los protocolos estúpidos de la sociedad en la que vivían.

Albert observó cómo Anthony se retiraba del solario, dejándolo solo con sus pensamientos. Le dolía ser tan inflexible con su sobrino, pero debía proteger a Candy, él mismo le había pedido hacía mucho tiempo que la adoptara para ponerla bajo el ala de los Ardlay y eso haría aunque eso significara protegerla de aquel que había pedido lo hiciera.

Candy por su lado caminaba hasta su habitación. Se sentía muy confundida por la actitud de Albert, por su cabeza pasaban muchas cosas, entre ellas el pensar que Albert no estaba de acuerdo con la relación que tenían con Anthony, creyó que no la consideraría lo suficientemente buena para él y eso alteró un poco su paz.

-¡Perdón! – Escuchó de pronto la voz de Amelia, quien al igual que Candy caminaba distraída por los corredores de la mansión.

-No… yo lo siento... – Dijo Candy avergonzada porque tampoco había estado poniendo atención en su camino. Amelia sonrió con timidez y Candy correspondió a esa sonrisa.

-Candy… - Dijo Amelia al ver que Candy simplemente la había rodeado para continuar su camino hacia su habitación. Candy se detuvo ante el llamado de la rubia de ojos azules. – Quiero decirte que estoy muy feliz de que Anthony te haya recuperado. – Dijo la joven con sinceridad, ella amaba a Anthony y mucho, pero amaba más verlo feliz y se había dado cuenta que Candy lo hacía verdaderamente feliz porque jamás lo había visto tan sonriente en todo el tiempo que vivieron juntos, jamás había visto ese brillo que se encendía en sus ojos tan radiante como cuando estaba con ella o hablaba de ella y ahora podía ver que era permanente.

-Gracias Amelia. – Dijo Candy con sinceridad, la pecosa pudo notar que las palabras de aquella joven eran sinceras. – Yo también quisiera agradecerte tu discreción. – Dijo Candy verdaderamente avergonzada con la chica.

-No tienes qué agradecer… - Dijo Amelia sincera. – Candy… - Agregó una vez más. – Anthony sufrió mucho cuando no estuviste a su lado. – Dijo la joven recordando todo lo que Anthony había sufrido en su pasado. Candy se conmovió por aquellas escenas que llegaban a su mente, podía imaginar el sufrimiento de su amado príncipe de las rosas. – Cuídalo mucho por favor. – Le dijo acercándose a ella mientras a manera de súplica tomaba sus manos con fuerza. Candy se sorprendió por aquel pedido, sin embargo comprendió que el amor que Amelia tenía por Anthony también era genuino.

-Te lo prometo. – Dijo Candy segura de hacerlo, ella amaba a Anthony y estaba segura de que su amor era fuerte y que a pesar de todas las dificultades a las que se habían enfrentado podrían continuar adelante.

Amelia sonrió agradecida a Candy por ver en los ojos de la pecosa que su amor por Anthony era sincero, y era todo lo que ella necesitaba para estar tranquila, tal vez por ahora no era feliz porque tenía su corazón roto, pero le era suficiente con saber que Anthony estaba bien con ella, porque ella también lo amaba con la misma intensidad que él la amaba a ella.

Candy caminó hasta su habitación, se sentía más segura por haber hablado con Amelia, se habían sincerado las dos y habían por así decirlo limado asperezas, se sentía más tranquila sabiendo que la joven a pesar del amor que tenía por Anthony estaba segura que ella lo amaba con intensidad, porque así era su amor por Anthony, era fuerte, intenso, apasionado. La pecosa sonrió al recordar los momentos tan intensos que habían vivido juntos.

-¡Te amo Anthony! – Decía Candy en su interior, a pesar de que la mirada de Albert no le había dejado un buen sabor de boca, podía sentir que su corazón latía enamorado por Anthony.

Anthony por su lado había llegado a su habitación, se sentía terriblemente mal, aún no estaba del todo de acuerdo con separarse de Candy por un tiempo, pensó muchas formas de arreglar su situación sin separarse de ella, pero al mismo tiempo pensaba en Terry y en el dolor que estaba pasando por saberlos juntos, no podía hacerle eso a su propia sangre, si tan solo no se hubiera atrevido a tomar a Candy sería más fácil para él y para la joven rubia comprender los motivos por los cuales debían de mantenerse separados por lo menos un tiempo.

-Será poco tiempo Anthony. – Se decía a sí mismo para darse ánimo de esperar un poco más. – Candy comprenderá mi proceder. – Decía Anthony indeciso, temía tanto que ella dudara de ese amor que tenía por ella. Albert había dicho que hablaría con ella, sin embargo eso no sería de caballeros, era él el que debía hablar con su pecosa y explicarle los motivos que tenía para alejarla de él.

Sus pensamientos giraban en torno a la noche que la hizo suya por primera vez, había sido el hombre más feliz del mundo, había experimentado un nivel de placer que jamás había experimentado en su vida, se había sentido pleno por primera vez, completo, reconociendo que estar cerca de Candy era realmente donde debía estar, a su lado y si la vida los había llevado por caminos diferentes no era porque él así lo hubiera dispuesto, sino por los intereses y las mentiras de los demás que habían afectado tanto su relación, que había veces que le parecía no tenía retorno.

Anthony cerró los ojos dejándose caer sobre su cama, debía pensar tanto en lo que haría, todos le aconsejaban que era bueno esperar un tiempo, sin embargo su alma y su piel estaban seguros que eso sería prácticamente imposible de hacer.

Continuará…

Hermosas llegamos al final del capítulo, sé que muchas estarán odiándome en estos momentos, entiendo de verdad sus sentimientos, muchas gracias por leer y por continuar con la lectura, espero tenerlas hasta el final.

TeamColombia:

Hola hermosas, espero que estén bien. Muchas gracias por comentar y por leer, yo la verdad espero que Annie ni cambie su actitud, al contrario yo espero que se siga dando a valer y que no tuerza el brazo, así Archie seguirá intentando conquistarla, cuidándola, amándola, cortejándola aunque estén casados y haya hecho el proceso al revés, creo que ambos se lo merecen. Hermosas como siempre un placer leer sus comentarios. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

P.D. Creo que lo que Annie quiso decir con que debía regresar a su hermana un poco de lo que le debía, era que no quería causarle más dolor en su vida, no que Anthony le pertenecía, ella siempre ha estado consciente de que Anthony ama a Candy y jamás quiso ser un obstáculo para la rubia.

gidae2016:

Hola Ale Hermosa! Espero que estés muy bien. Me alegro mucho que hayas leído todas mis historias, espero las agregues a tus favoritos, así más gente podrá conocerlas. Te juro que la historia de Líneas del tiempo utilicé ese lado solo para imprimir un poco de comedia a la historia, sin embargo se fue poniendo algo intensa, así que me disculpo por haberte incomodado con ella. Creo que Annie no hará sufrir mucho a Archie, no comprendí si decías que NO lo hiciera sufrir o que lo hiciera sufrir. Muchas gracias por leer hermosa, te mando un fuerte abrazo como siempre.

Rose1404:

Hola hermosa! cómo siempre un placer leer tu comentario y saber que están bien me alegra saberlo. Creo que la pobre de Annie se sentía fuera de lugar en su propia boda, pobre ella cree que no merece ser amada, quiere un trato más delicado y tierno y creo que Archie es capaz de dárselo ahora que sabe lo que ella quiere y necesita. Creo que Anthony debería a prender a escabullirse en silencio, pero con la estancia de Patty no sería una buena opción jajajaja. Tal vez pueda hacer algo con la presencia de los Leagan, pero solo algo que no sea significativo, porque agregarlos de lleno sería agregar más capítulos a la historia y desviarme del final, pero podría hacerlo por ti amiga. Terry sabemos que siempre ha sido muy orgulloso y como siempre se las manejó solo sin la ayuda del Duque, quiere seguir haciéndolo igual. Muchas gracias por leer hermosa, espero que estén muy bien. Te mando un fuerte abrazo.

Cla1969:

Ciao meraviglia! Innanzitutto voglio scusarmi per la traduzione, la pagina fanfiction lo fa meglio di Google, se sapessi la serie di incongruenze che c'erano nel tuo commento rideresti, quanto è bello che la fanfiction mi abbia dato quello che volevi esprimere. Forse sarebbe stato meglio rimandare le nozze e lasciare che questa coppia ricostruisse la fiducia, magari prima della nascita dell'erede. Terry è sempre stato troppo orgoglioso, accetterà l'aiuto di Anthony? Finora Anthony ha dimostrato di essere molto maturo e concentrato come sempre ci si aspetta da lui, ma a volte è necessario essere un po' pazzi per lasciarsi andare con la vita. Spero che il capitolo precedente vi sia piaciuto e che non mi abbiate odiato troppo. Ti mando un grande abbraccio, bellissima amica.

Julie-Andley-00:

Hola hermosa, espero que estés muy bien. Efectivamente la confianza entre Annie y Archie está fracturada, creo que necesitan de mucho tiempo entre ellos y de constante comunicación para poder restaurarla, espero que quedarse en la habitación encerrados los ayude a hacerlo jjijijiij. Annie idealiza a Anthony, lo que él representa y que quiere represente Archie, nada más. Creo que Candy y Anthony tienen muchos factores en contra que están jugando con la mente de los dos, no se sienten seguros de avanzar sin lastimar a terceros y eso es lo que evita que sean completamente felices, solo queda esperar a ver qué decisiones toman. Muchas gracias por comentar hermosa, te mando un fuerte abrazo.

Mayely León:

Hola hermosa! ¡Por supuesto que debe de haber quedado bien la maqueta, eres muy talentosa, felicidades por la calificación. Definitivamente Anthony y Candy tienen que hablar y ellos lo saben, sin embargo hay que dejar que salga de ellos y no se precipiten, tienen que estar listos, aunque también cuando las cosas se van enfriando y vas pensando con mayor claridad las decisiones pueden no gustarle a los demás. Gracias por leer amiga, como siempre un fuerte abrazo.

ViriG:

Amiga bella, como siempre un gusto saber que estás muy bien, también aquí estamos bien gracias a Dios, actualizando una vez más. También amé escribir sobre lo que Archie estaba sintiendo en esos momentos, quieras o no es primo de Anthony, tienen los sentimientos muy parecidos, han sido criados y educados de la misma forma y a pesar de ser tan diferentes la nobleza de su alma es indiscutible, por eso mismo su trato hacia la persona amada no podría ser tan desigual. Marie es solo una chica ansiosa y desesperada por echarse al rubio o a quien se deje, porque si se dejara Terry (que aquí no se deja) se lo echa también jajaja. Creo que Vincent la tiene difícil, pero no se puede dejar a Dios por Dios, así que creo que también tiene que poner una línea que los separe del amor de padre para no lastimar a uno u a otro. Me alegra mucho que te guste la dirección de la historia, a veces es difícil agradar a todas, pero está segura que lo que escribo es con todo el cariño del mundo para las lectoras y por supuesto para los personajes, sobre todo Anthony, quien es el que me inspiró escribir fanfiction. Te mando un fuerte abrazo amiga, espero que tengas una excelente semana.

María José M:

Hola mi diablito desaparecido! ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue en tus vacaciones? Espero que las hayas disfrutado y que no hayas regresado como carbón de la playa jajajaja, aunque te faltaba una buena bronceada parecías fantasma jajaja (no te creas es broma, bueno no, pero sí jajaja) Tienes razón, en la caricatura asumimos que Archie olvidó a Candy, porque siempre está con Annie y hasta viaja con ella, pero recuerdo una escena del manga donde Archie mismo se sorprende porque descubre que aún está enamorado de Candy, algo que me desespera mucho porque evidentemente sufre por no se correspondido. Nombre, si la trata más que a una amiga se obsesiona con él casi casi como se obsesionó con Archie (creo que más, porque Archie no la pelaba cuando eran niños). Es verdad el Karma alcanzó a Archie. Poco a poco ese peso de sangre ha comenzado a calar en el corazón de Anthony aunque se está resistiendo mucho a aceptarlo, veremos qué sucederá más adelante. Muchas gracias por comentar mi hermoso diablo, sé que te costó mucho portarte bien con tu crítica, pero te lo agradezco a veces toca traducir jajaja. Saludos amiga.

Luna Andry:

Hola hermosa! ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Creo que tienes razón, son muchas cosas las que debe de procesar esta pareja y el tiempo que no ayuda, ambos están muy jóvenes y requieren de mucha entereza para comunicarse y comprender lo que esperan el uno del otro, hay que aprender a hablar, espero que lo logren antes de que nazca su bebé. Jajajaja me gustó eso del club de fans, andale, sí, así es jajaja, Marie es una representante muy cercana del club jajajaja.

Esperemos que Anthony y Vincent puedan aclarar sus diferencias, como dices es difícil recuperar la confianza después que se ha perdido, pero no imposible. Creo que la presencia de Elroy aunque discreta ahí esta, y no se puede negar por ningún lado que se le mire, siempre anda acechando aunque no lo parezca. Muchas gracias por continuar con la lectura hermosa, te mando un fuerte abrazo y deseo que tengas un excelente inicio de semana.

Silandrew:

Hola hermosa! Gracias por tus buenos deseos, tuve un fin de semana largo, pero por tareas escolares de mi adolescente favorita terminó cansado, así que ni modo, de todas formas lo disfruté mucho, gracias por tus buenos deseos, espero también tú hayas tenido un excelente fin de semana a pesar de lo ajetreado, mayor agradecimiento para mí por haber leído y comentado el capítulo y sobre todo por estar al corriente con la historia, en serio que mis respetos. Creo que el pobre Anthony es el más desilusionado porque no puede gritar su amor a los cuatro vientos, esas palabras de Vincent, Stear y Albert lo están alcanzando. Muchas gracias por leer hermosa, de verdad valoro mucho tu esfuerzo por seguir al pendiente de la lectura. Te mando un fuerte abrazo y deseo que esta semana esté mucho más relajada para ti.

TeamColombia:

Hay voy hermosas, no se desesperen jijijiji.

Muchas gracias a todas y cada una de las personas que leen en forma anónima, gracias por darme ese espacio en su tiempo para leer mis locuras, espero que lo estén disfrutando, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

GeoMtzR

29/04/2024.