[Hogar Hyoudou – Viernes, 23:30]

Miki y Gorou vieron a Issei con lágrimas cómicas en los ojos. Los amigos del castaño vieron la situación con diversión, mientras Issei estaba algo nervioso.

"Mi querido hijo…"

Gorou no pudo volver a hablar cuando escucharon el timbre. Se acercó junto a Miki para abrir, y al hacerlo, se quedaron en shock, con los ojos y la boca abierta.

"Señor y señora Hyoudou, un placer".

Naruto sonrió a ambos padres, que se sonrojaron levemente. El estilo del pelinegro hoy constaba en una camisa negra abierta en los primeros botones, mostrando un poco de su pecho, y la cadena fina de plata en su cuello. Además, estaba arremangada en los antebrazos, como solía usar las camisas.

Debido a que estaba algo apegada a su cuerpo, ambos padres vieron claramente la anchura de hombros, el gran desarrollo de sus pectorales y sus brazos.

El jean negro era un talle más grande, y las zapatillas blancas le dieron un estilo más informal, pero no menos atractivo.

Naruto estiró su mano hacia Gorou, que la tomó en un fuerte apretón. Cuando se soltaron y la estiró hacía Miki, ella la tomó, pero recibió un beso en el dorso de la misma.

"Naruto, un amigo de los pervertidos de ahí".

Gorou y Miki se hicieron a un lado, ambos aún algo aturdidos. Naruto pasó, saludando con una ademán al trío pervertido.

"¿Listos para una verdadera fiesta?"

Naruto analizó el estilo de los tres y asintió. Eran delgados, a excepción de Matsuda que tenia un poco más de músculo y forma al ser anteriormente deportista.

Camisa manga corta para los tres, solo variando los colores, con Issei usando una roja con detalles negros, Matsuda una blanca, y Motohama de un color parecido al mostaza.

"¡Estamos listos!"

Naruto se limpió el oído con el dedo meñique ante el grito. Debido a eso, todos notaron los aretes de diamantes en sus orejas.

"Perfecto. En mi auto tengo perfumes como para 5 familias, así terminan su estilo".

Los tres asintieron. Naruto se giró y miró a los padres Hyoudou. Sonrió y decidió hablar un poco con ellos.

…..

Miki y Gorou levantaron la mano, despidiéndose de los cuatro chicos que se iban en el Mustang de Naruto.

"Un chico guapo, extrovertido y aparentemente lleno de dinero… ¿Cómo hicieron para amistarse con el?"

"La gente así es rara. Muchos viven rodeados de gente que habla de dinero o inversiones todo el día, y la monotonía los lleva a esto".

Gorou asintió a la respuesta de su esposa. Ambos entraron y se vieron, sonriendo casi perversamente.

…….

Issei, Matsuda y Motohama vieron una caja llena de perfumes caros y baratos, empezando a lanzar al aíre y oler para elegir el que más les guste.

A Naruto poco le importaba que hagan eso, ya que el les dijo que lo hagan.

El reproductor estaba pasando "Vamo a Busal" de Jowell y Randy, y Naruto movió su cabeza al ritmo.

"Hugo Boss, Dior Sauvage… ¿Aqua di Gio?"

"Escuchen, mientras siguen eligiendo".

Naruto dobló en una calle, una avenida casi vacía. Miró por el retrovisor a Motohama e Issei, ya que Matsuda estaba a su lado y lo veía atento a lo que iba a decir.

"Recuerden esto. Si van a acercarse a una mujer, debe ser con confianza y seguridad, pero no con soberbia. Si ella los rechaza, simplemente se acercan a la chica de al lado y le preguntan si quiere bailar, y si los vuelven a rechazar, siguen intentando".

Los tres tragaron un poco ante eso, cosa notada por Naruto.

"Puede ser duro al principio, y tal vez les duela en el alma por un rato, pero llegará un momento en que no les importará. En ese momento serán invencibles, al menos de ese lado".

Naruto volvió a girar en otra avenida, cuando el reproductor cambió de canción a "Llegamos a La Disco" de Daddy Yankee.

"Las clases de la semana son para reflejar en la misma semana algunos avances, y el fin de semana intentar elevar otro paso. No se salten pasos, no sean idiotas. Vayan tranquilos, que todo se da con tiempo".

El trío siguió prestando atención una vez terminaron de escoger sus perfumes y se los pusieron en donde les habían enseñado en la semana. Detrás de las orejas, nuca, hombros de la ropa, y antebrazos del lado que no roza con el cuerpo.

"Si esta noche no consiguen un beso, procuren conseguir los números de alguna chica. No les he enseñado a bailar, ya que es la clase de la próxima semana, pero sólo suelten su cuerpo. Hombros, cintura, cadera. Flexionen las rodillas y podrán mover mejor la cadera, créanme que eso atrae".

Finalmente, Naruto se estacionó frente a una discoteca, en la que había una larga fila tanto de hombres como mujeres, y varios transexuales.

Naruto se giró y miró a los tres chicos, ya apagado el auto y el reproductor.

"Por cierto, si una chica tiene un chico al lado, asegúrense que sea su amigo gay. Si llega a ser su novio, deberán pelear, y créanme que la van a pasar mal..."

"Entendido".

Naruto sonrió, tomando uno de los perfumes de Jean Paul Gaultier, más exactamente Le Beau Paradise Garden.

Mientras se ponía en los lugares que enseñó al grupo, habló.

"Una fragancia bien elegida puede ser una característica distintiva. Es la primera cosa que la gente percibe cuanto entras en una habitación y la última que sienten cuando te vas".

Naruto dejó nuevamente el perfume en la caja y sacó de su bolsillo una tira de chicles. Sacó uno y se lo dio a Matsuda, otro a Issei y otro a Motohama.

Se metió uno a la boca al sacarle el envoltorio, y sonrió con felicidad.

"Recuerden que pueden pedir alcohol a mi nombre con las chicas llamadas Lola y Mía. Ya fueron avisadas de ustedes, así que no sean tímidos".

Naruto abrió la puerta y empezó a salir, movimiento que copiaron los otros tres chicos.

La gente en la fila miró atenta y sorprendida el raro grupo que bajó de ese Mustang.

Un silbido se escuchó.

"¡Mi amor! ¡Dame tu número!"

Issei, Matsuda y Motohama usaron el chicle para calmar sus nervios, siendo Naruto el único totalmente relajado, al punto que empezó a caminar hacía delante, sin ir hacía la fila.

"¡Carlos, mi buen amigo!"

El trío escuchó a Naruto dejar de hablar en japonés para saludar al hombre incluso más alto y fornido que Naruto, que sonrió y chocó sus manos con el pelinegro.

"Hombre, no pensé que vendrías acompañado. ¿El jefe sabe?"

"Claro mi hermano. Estoy metiendo a estos chicos en el mundo de las mujeres, ya sabes".

El llamado Carlos asintió y levantó la banda que "detenía" el paso. Naruto hizo un ademán hacía Issei, Matsuda y Motohama, que entraron sin vueltas ya que veían las miradas disgustadas de varias personas.

Naruto chocó manos con Carlos de vuelta y entró, ignorando las quejas de la gente detrás.

Lo bueno de tener contactos.

1:45.

Issei, Matsuda y Motohama, apoyados cerca de la barra, vieron a lo lejos a Naruto bailando con dos mujeres una cumbia, marcando perfectamente el paso con ambas, y moviendo desde sus hombros hasta su cadera, rodillas y pies al ritmo correcto.

Ellos estaban ya algo ebrios, debido a que decidieron tomar para perder poco a poco el miedo.

Un consejo que Naruto les dio, aunque dijo que antes de intentar acercarse a una mujer tan borrachos intenten no vomitar.

Estaban en una discoteca americana, y la gente aquí era más animada de lo que habían visto en cualquier película o serie.

"¿Quién será el primero?"

3:00.

Issei y Motohama vieron a Matsuda hablar con una chica, que le estaba enseñando a bailar y a soltarse un poco más.

Era el quinto intento de su amigo de acercarse a una mujer para bailar. Otras lo rechazaron, y esta ultima aceptó.

Issei tomó un pequeño trago del tequila que le dieron, sintiendo que ya no ardía tanto en su garganta.

"Nos toca".

3:30.

Con reggaetón de fondo, el trío de amigos estaba bailando con una chica distinta. Mujeres bastante bellas, lo que hizo que Naruto los viera con una sonrisa desde lejos.

Necesitaron 3 horas para soltarse bien todos, y el ya estaba bailando pegado a una rubia de ojos azules que estaba totalmente sobria.

'Por algo se empieza'.

"Oye guapo, ¿Vamos a tu casa después de la fiesta?"

Naruto sonrió, girándose para ver a la rubia que estaba meneando su trasero contra su pelvis. Su amigo ya estaba en pie de guerra, pero lo tenía acomodado para que no se note y solo ella lo sienta.

Truco viejo pero efectivo.

Los ojos de la chica mostraban claramente el deseo y la lujuria por el, y el meneo de sus caderas le dejaba en claro que lo quería mucho.

"Vas a tener que esforzarte, corazón".

La rubia bufó, pegándose y frotándose más lento y sensual contra el pelinegro, que sonrió cuando le dio un beso leve en el cuello.

6:00.

Issei, Motohama y Matsuda estaban sentados, hablando con las mismas chicas que habían hablado toda la noche.

Los tres sacaron su celular cuando ellas los vieron. Los tres amigos, separados unos de los otros en distintos lados de la discoteca ahora llena hasta la mitad, se vieron y asintieron.

…...

[Cercanía a las afueras de Kuoh]

"Ah~ Ah~ Ah~"

Naruto besó suavemente el cuello de la chica que tenía de espaldas a el, acostada boca abajo en la cama mientras el estaba encima.

Su mano la tomó del cuello sin hacer fuerza, y su boca se acercó a su oído cuando sus caderas agarraron velocidad en un vaivén constante.

"¿Te gusta, perra?"

"¡Si, ah~! ¡Tu pene toca lugares que no conocía, joder!"

Ella apretó los dientes cuando su cuerpo se sacudió con un orgasmo repentino. La saliva cayó de la comisura de su boca.

En ningún momento vió los ojos de Naruto, que brillaban en un rosa fuerte. La sonrisa que se formó en su rostro le habría dado una sensación de miedo, probablemente.

….

Issei abrió sus ojos, notando que estaba acostado en su habitación. Gruñó un poco, levantándose poco a poco, sintiendo su cuerpo libre de cualquier tensión.

Su mano se movió un poco, y se detuvo cuando sintió que tocaba a alguien. Giró su cabeza, encontrando una "mujer" durmiendo.

Issei se quedó unos segundos en silencio. Cuando sintió ganas de festejar, notó algo.

Algo que lo hizo abrir los ojos con horror.

Había algo… Levantado donde no debía.

Las manos de Issei viajaron hacía su propio trasero, suspirando de felicidad al sentir que estaba sano.

Sin embargo, poco le duró al recordar…

'Tuve… sexo… con un transexual… y me gustó… Por Dios…'

Sus ojos perdieron brillo mientras se agarraba la cabeza.

……

Naruto estaba metido en su piscina, con la mitad del torso fuera del agua. Seguía con la cadena y los aretes puestos, ya que no se los sacó desde anoche. Se puso unos lentes de sol, solo para usarlos.

El tatuaje en su pecho ahora era visible, con un símbolo que cualquier sobrenatural consciente reconocería.

El símbolo de Asmodeus.

El pelinegro giró su cabeza, viendo a la rubia de anoche salir a su patio ya vestida, pero con el rímel desparramado bajó sus ojos, y una sonrisa de oreja a oreja.

"Me voy, espero que lo volvamos a repetir".

Naruto asintió, bajándose sus lentes para darle un guiño. Ya le había pedido un taxi, así que podría irse tranquila.

Una vez sintió que la rubia se tomaba el taxi y se iba, relajó su cuerpo nuevamente. Un vaso lleno de whisky apareció en su mano derecha, que tomó poco a poco antes de reposarlo sobre el borde de la piscina nuevamente.

Un fuerte reggaetón empezó a sonar dentro de la casa de dos pisos, algo posible gracias a la magia.

Cerró sus ojos detrás de sus lentes y dejó pasar el tiempo.

Unos minutos después, abrió sus ojos, sintiendo que alguien llegaba a su casa. Con un movimiento de su dedo, la barrera invisible que rodeaba la casa se abrió, y esa persona pudo pasar.

Un minuto después, Akeno salió al patio, habiendo sentido la presencia del mismo ahí. Los ojos violeta de la reina de Rías vieron a Naruto descansando en la piscina.

Se acercó, viéndolo con curiosidad al sentir el leve olor a sexo y alcohol. Lo ignoró para ver el tatuaje en el pecho del mismo y abrir levemente sus ojos.

"Sí querida, soy un Asmodeus. Te ahorraré la pregunta innecesaria".

Akeno se sentó en el borde de la piscina, estando descalza hundió sus pies en el agua, ya que estaba usando un vestido casual y largo hasta sus rodillas.

Naruto solo se giró, apoyándose con sus brazos para que el agua no lo lleve hacía abajo. No se sacó los lentes, pero igualmente Akeno sintió que estaban haciendo contacto visual.

"Eso explica tu comportamiento, supongo…"

Naruto hizo una mueca y se encogió de hombros.

"En parte si. No fue bonito al principio, pero así desarrollé mi comportamiento, y no estoy insatisfecho con eso".

Akeno asintió, desviando su mirada hacía el agua de la piscina. Totalmente limpia y pura, hasta diría que parece de un manantial.

Naruto tomó un trago de su vaso de whisky y lo estiró hacía Akeno, pero ella negó con la cabeza. No insistió y lo volvió a dejar reposado en el suelo.

"¿Has sentido conflicto con… tu sangre?"

Naruto la volvió a ver, notando el leve bajón de brillo en los ojos de la pelinegra.

Ya sabía la condición de ella, ya que la sentía en su aura mágica.

"No. La verdad es que me crie rodeado de enfermos mentales, así que me sentía bastante conectado con ese lado… Demoníaco. Fue cuando empecé a trabajar como mercenario que entendí más mi lado humano, y la verdad no veo mucha diferencia en ambos, al menos en muchos aspectos".

Akeno asintió en silencio. Naruto movió su vaso y se levantó, sentándose al lado de Akeno. Usó su magia para que el agua de su pantalón corto vuelva al agua.

"Ser un mestizo no es fácil. Conozco otras personas con una condición similar, pero suelen ser indiferentes o ya lo han afrontado".

Naruto levantó sus lentes y los dejó reposando contra su frente, viendo hacía el frente al igual que Akeno. Al contrario de su rostro normalmente lleno de diversión y vida, estaba sereno y tranquilo, como el de un anciano que vivió su vida plena.

Akeno se giró, viendo a Naruto con leve seriedad.

"Yo… Simplemente no puedo…"

Naruto la miró. Akeno bajó su mirada unos segundos, antes de levantarla nuevamente.

"No puedo aceptarlo… Ese lado".

Akeno negó con la cabeza y se puso de pie, siendo vista con curiosidad por Naruto.

"No se porque estoy hablando de esto…"

"Porque sentiste que te podría comprender, ya que ambos somos mestizos, aunque de vidas totalmente distintas".

La pelinegra se giró y miró a Naruto, que en ningún momento quitó los ojos de su rostro.

Cuando ella empezó a bajarse la tira de su vestido, Naruto negó. Akeno abrió sus ojos sorprendida por eso, viendo la seriedad en el rostro del pelinegro.

"No tendré sexo contigo porque estés triste. Lo único que harás es arrepentirte de haber sido una mocosa imprudente".

Naruto le hizo un ademán para que se siente. Akeno hizo caso y se sentó, viendo como Naruto se ponía de pie y se sentaba detrás de ella, posando sus manos en sus hombros.

"Que sea el Pecado de la Lujuria no significa que sea solo un adicto al… La cagué, ¿Cierto?"

Akeno lo miró con sorpresa, moviéndose un poco hacía adelante para girarse y verlo de frente.

"¿Cómo que eres…?"

El pelinegro se encogió de hombros.

"Ni yo lo se, querida. Me han dicho que Asmodeus ha reencarnado en mi, pero no he tenido recuerdos de memorias pasadas o cosas así. Solo… Eso".

Akeno giró su cabeza, pensando unos segundos.

"¿Por eso seduces tanta gente?"

"¿Te parece que es solo por eso? Je".

Naruto bufó y se puso de pie, empezando a caminar hacía dentro de su casa. Akeno se arrepintió al instante de decir eso y se levantó, corriendo hacía Naruto y alcanzándolo a los segundos.

"La gente se siente atraída naturalmente hacía mi. Bebés, niños, adultos, hombres, mujeres, hasta los jodidos animales. Y, sin embargo, no he abusado de nadie, o sino estoy seguro que estarías odiándome hace una semana".

"Y-yo… Eh… Lo siento".

Naruto gruñó, sin dejar de caminar. Llegó a la cocina y destapó una olla, sacando un pedazo de carne cocida que empezó a comer.

Akeno no dijo nada, sintiendo que la había cagado.

"Claramente puedo manipular gente a mi antojo pero, ¿De que me sirve? ¿Dominación mundial? ¿Relaciones falsas creadas solo por mi deseo? Es… Estúpido".

Naruto comió rápidamente el pedazo de carne y, una vez tragó, volvió a ver a la pelinegra, que no dijo nada más sin pensarlo.

"Por eso no quiero involucrarme en lo que involucre a Rías y Sona. Solo somos conocidos, y a no ser que me afecte a mi directamente, o saque algún beneficio, no veo sentido en meterme".

Akeno abrió levemente sus ojos, viendo a Naruto bastante sereno y tranquilo, con sus ojos rosa mostrando total neutralidad.

"No quiero ser héroe o villano para nadie. No quiero fama o poder sin sentido. Lo único que quiero es mantenerme neutral, y mantener mi libertad y autonomía".

La expresión de sorpresa en el rostro de Akeno no se fue. Bajó un poco la mirada y asintió.

Sentía que si decía algo iba a empeorar las cosas, pero no tenía nada que decir, así que sabiamente guardó silencio.

Tomó un vaso de agua que Naruto le alcanzó, antes que el pase a su lado.

Se quedó ahí unos segundos, antes de volver a salir hacía fuera, viendo a Naruto sacar su celular en un círculo mágico.

"Lamento haberte juzgado por… Bueno…"

Naruto suspiró y se giró, viéndola fijamente a los ojos.

"No eres la primera, y no serás la última. Solo no le digas a Rías y Sona. He oído que tu rey está buscando gente nueva para su nobleza, y aunque no me molesta que la gente se obsesione conmigo, tampoco necesito que me esté acosando para que la ayude".

Akeno asintió, viendo como Naruto volvía a meter la mitad de su torso en la piscina y se relajaba.

"Me iré…"

"¿Quieres que te lleve?"

Akeno negó cuando Naruto solo asintió. La pelinegra se empezó a retirar, pero se detuvo cuando Naruto habló.

"Se que lo odias, pero deberías hablar con el si en verdad quieres ayudar a Rías. Piénsalo y háblame".

Los ojos violeta de Akeno se abrieron cuando esas palabras la golpearon como una tonelada de ladrillos cayendo sobre su espalda.

No dijo nada y salió a paso lento de la casa de Naruto, antes de acordarse de que podía usar un círculo mágico para irse.