Los siguientes personajes no me pertenecen, son de su autor: Kohei Horikoshi.

A mí

"¿Qué?¡No! Uraraka y yo sólo somos amigos, desde que la conozco sólo la veo como una gran compañera, nada más." habían sido las palabras exactas de Deku al oído de todos en la clase, incluso de la chica a la que se refería. Era oficial. Todas las fantasías y películas que se había hecho en su imaginación desde primer año eran una farsa, sintió esas palabras de quien fue su primer amor cayendo sobre ella como un balde de agua fría. De ahora en adelante tenía que hacerse a la idea de que no la veía con las mismas intenciones, aceptar las decisiones del chico y claro, olvidarse de él.

El chisme no pasó desapercibido, rápidamente llegó a oídos de toda la UA, todos murmuraban en el almuerzo y en las horas libres, al fin el chico de cabello verde había hablado de sus sentimientos, esos sentimientos que todos especulaban desde el examen de admisión al fin se habían revelado: una simple amistad. Pero para ella era una tortura en la hoguera, le quemaba que todo el mundo estuviera hablando a sus espaldas "Pobrecilla" "Era obvio, ¿Cómo no se dieron cuenta antes?" "Qué perdida de tiempo" era lo que repetían aquellas voces ¿Desde cuándo todo el mundo se interesaba tanto en su vida privada?

Pero a decir verdad, lo que no esperaba era el pronto interés de los hombres de la Academia en ella, había pasado los últimos días rechazando citas, cartas y regalos de varios chicos e incluso otros que aunque no fueran directos con sus palabras sabía que se acercaban únicamente con intensiones románticas para "conocerla". Hasta Sero y Sato de su misma clase se acercaron a querer ligar, para ella era bochornoso, que la hayan rechazado no significaba que estuviera disponible, pero al parecer los hombres respetan más a otros hombres cuando se trata de esto. Mina le dijo que estaba celosa de toda la atención masculina que estaba recibiendo que debería sentirse halagada y bonita por tener a tantos hombres detrás de ella, pero no se sentía así, sino al contrario, se sentía humillada.

La situación la estaba cansando y pensar en todo eso sólo la distraería más de sus estudios, se aproximaban los exámenes de mitad de periodo y no podía permitirse malas notas de nuevo y mucho menos por culpa de todo eso, así que se dirigió a su habitación temprano para poder descansar.

Lo que no se imaginaba era ver que alguien la esperaba justo en la puerta de su habitación, podía reconocer esa silueta donde fuera, era Bakugo quien se recargaba a lado de su dormitorio con su clásica postura de manos en los bolsillos, la chica siguió caminado acercándose cada vez más, fue en ese momento donde el rubio notó su presencia y giró la vista hacia su dirección.

¿Bakugo? ¿Qué-qué haces aquí? -Habló primero al tener la dura mirada del rubio sobre ella, estaba muy confundida, ¿Había pasado algo malo, un nuevo villano tal vez?

-Al fin llegas, cara redonda -contestó el rubio, recobrando su postura recta frente a la puerta de la chica.

-No sabía que estabas esperándome, no deberías estar de este lado de los dormitorios ¿Qué ocurre? -dijo, acercándose paso a paso hasta llegar frente a él.

-Tenía que hablar contigo, no podía esperar hasta mañana.

El silenció reinó en el corredor, ambos se veían directamente con expresiones serias, el chico suspiró, tenía que decir algo YA. Bakugo llevaba todo el día pensando lo que debía decir, debía admitir que tenía cierta aprensión de sus palabras y lo que fuera a pasar después de decirlas pero el sobre pensar las cosas antes de actuar no era su estilo, tenía que ser más directo si no quería terminar rechazado como el resto de los extras, él tenía que imponerse, cosa que era su especialidad.

-Uraraka Ochako, estoy enamorado de ti, maldita sea.

Tal confesión la dejó en shock con ojos abiertos como platos, no creía en las palabras del chico, de todas las personas que podrían decirle aquella frase, él era el último que se hubiese imaginado ¿Acaso era un mal chiste? No, Bakugo no era así, no jugaría con eso.

Baby, me he dao cuenta que te amo, que no sé lo que hago sin ti

El chico leyó a la perfección su cara de sorpresa e incredulidad y antes que pudiera decir una palabra continuó hablando.

-A mí también me sorprendió cuando empecé a sentir esto, por mucho tiempo pensé que sólo te veía como un tonto trofeo más que arrebatarle al estúpido de Deku y cuando supe lo que te había dicho mi primer reacción fue querer matarlo, cómo era posible que ese imbécil te rechazara de esa manera, pero… por otra parte soy una persona egoísta y por primera vez vi la oportunidad de acercarme a ti. Aunque Deku fuera un inútil, respetaba lo que tenían, fuera lo que fuera, pero ahora sin él en mi camino, estoy aquí.

-Yo...- comenzaba a decir la castaña antes de volver a ser interrumpida.

-He escuchado como estos días varios chicos de la Academia se te han acercado con intensiones románticas y tú haz rechazado a todos, aún así, no logro sacar de mi mente que debía arriesgarme, pero sobre todo no quería arrepentirme de que después fuera demasiado tarde. Estoy hasta la puta mierda de tenerte en la cabeza.

Yo sé que unos cuantos te hablaron, pero me prefieres a mí

Ba-bakugo- alcanzó a decir, este definitivamente no era el Bakugo de siempre, aunque tenía la rabia en los ojos y su usual entrecejo, estaba calmado, no era una broma de mal gusto, el chico que tenía frente a ella estaba siendo sincero. No cabe duda que ya no es el mismo que entró a la escuela con ella, había madurado.

-No tienes que decir nada, no vine acá esperando una respuesta, vine por algo más, incluso es mejor si no hablas.

Sé impuso y de un rudo paso veloz la acorraló en la pared fuera de su habitación posando el brazo justo a lado de su cabeza, y de un suave movimiento la tomó de la barbilla con su otra mano obligándola a verle a los ojos, podría sentir como sus orejas ardían y los latidos de su corazón se volvían frenéticos, tener tan de cerca a Bakugo era muy intimidante, aunque nunca le tuvo miedo, el chico tenía una presencia que nadie más imponía. Aún así la chica no bajó la vista, estaba acostumbrada a los fieros ojos del rubio por sus peleas y entrenamientos, no cualquier persona podía sostenerle la mirada pero en cambio ella incluso lo retaba y eso a él le fascinaba.

Después de un breve pero intenso juego de miradas la vista de ambos bajaron a los labios del contrario. Bakugo interpretó la situación apresurándose a dar el siguiente paso: acercar su barbilla a la propia fundiendo sus labios en un suave beso que rápidamente encendió el corazón de ambos, buscando cierto alivio en la boca del otro.

Este era su plan sin fallas desde el inicio, no darle tiempo de responder e ir directo al objetivo. Todavía estaba la opción de que ella rechazara el beso pero la conocía, no se arriesgaría a hacer algo tan osado si no supiera que la chica también lo deseaba.

A mí, a mí, a mí, a mí, a mí

En un momento de lucidez la castaña abrió levemente los ojos para poder vislumbrar lo que estaba pasando sorprendiéndose por lo que vio, tenía el rostro sereno del rubio frente a ella con los ojos cerrados -nunca lo había visto sin el ceño fruncido- acompañado de la luz naranja que le regalaba el ventanal del atardecer detrás de Bakugo, era una vista maravillosa, tanto que relajó sus músculos y volvió a cerrar los ojos, dejándose llevar por el vaivén de sus labios, su cuerpo era muy cálido, a esa distancia podía sentir como fuego empezando a quemarla, quería más, quería arder entre las explosiones del rubio.

Ochako alzó sus manos acariciando levemente el torso del muchacho y terminar con sus brazos rodeándole el cuello para atraerlo más a ella, dicha caricia logró que los músculos de Bakugo se tensaran y sintiera un escalofrío recorrer su espalda, "maldición" pensó, ¿Cómo era posible que alguien tuviera tanto poder sobre él? esto no podía quedarse así, en respuesta el rubio bajó ambos brazos sobre la espalda de la chica y al llegar a la altura de su pecho, posó sus manos sobre sus costillas recorriendo levemente la curva que hacía su cintura logrando que un suave gemido se escapara de su boca, dejándola entre abierta para darle un mejor acceso y poder intensificar los besos.

Ella es como una hechicera, me ha robao el corazón

Era verdad, se estaban quedando sin aire, pero ninguno de los dos quería separarse porque eso significaba verse de nuevo y enfrentar la situación de frente. Pasó un momento hasta que no pudieron más y tuvieron que separar sus rostros, la vista de ambos volvió a chocar, ambos jadeantes, sonrojados -ella más que él- Bakugo podía notar como el pecho de la chica subía y bajaba tratando de recuperarse, realmente lucía como un ángel encantador pero su mirada lasciva junto al pequeño hilo de saliva que unía ambas bocas era lo que más le explotaba la cabeza de aquella escena, invitándolo a continuar besándola.

Pa que yo a ninguna quiera, me ha lanzado un mal de amor

Esta vez atraído por aquella mirada de "más" que le había regalado la castaña se permitió ser un poco desvergonzado, buscando directamente la lengua de la chica para juguetear junto con la propia mezclando los besos con algunas mordidas a su labio inferior. Ella continuaba con los brazos entrelazados al cuello del chico enredando sus dedos en su cabello con una suave caricia, eso se sentía bien, pero las manos de Bakugo fueron más curiosas, colándose dentro de su camiseta para poder tener contacto con la piel de Ochako, provocando algunos jadeos por parte de ella que lo incitaban a seguir explorando su cuerpo con sus manos, si la situación continuaba así, no iba a ser capaz de controlarse a sí mismo, iba a querer más que unos simples besos y caricias.

Ella sentía como el calor de las manos de Bakugo la derretían, acariciaban delicadamente su cintura y subían a su espalda, provocando espasmos por todo su cuerpo.

De pronto un ruido del ascensor hizo que se pusieran en alerta, separando el contacto se vieron a los ojos esperando un plan, aunque Bakugo era muy rápido analizando la situación, esta vez la chica actuó primero girando la perilla de la habitación que se encontraba justo atrás de ella haciendo sonreír al rubio, ¿estaba aceptándolo? no lo sabía, pero se sentía muy satisfecha con aquella sonrisa que le regalaba su acompañante.

Una vez abierta la puerta, Bakugo la tomó fuertemente de la cintura para levantarla, provocando un chillido que rápidamente se convirtió en gemido cuando sus manos bajaron para sujetar los muslos de la chica que feroz mente lo rodearon, sus rostros volvieron a estar a la misma altura y esta vez fue ella quien retomó los besos, quería seguirle el ritmo, hacerle sentir lo mismo que él provocaba en ella con su lengua y regresarle las juguetonas mordidas a su labio inferior, provocando algunos gruñidos por parte de su acompañante, las manos curiosas del chico volvieron a moverse esta vez dirigiéndose al trasero de la castaña acariciándolo sin dejar se sujetarla.

Ochako en esa posición sitió con su cuerpo un bulto prominente en el pantalón del chico e involuntariamente empezó a mover suavemente su cadera contra la de él para sentirlo mejor.

Bakugo empezaba a perder la cabeza, era el momento de dar el siguiente paso ¿Verdad? Suspiró pesadamente y se armó de valor dirigiendo su caminar hacia la cama destendida de la chica, recostándola suavemente. Cuando se separó, pudo verla mejor sintiendo un pinchazo en el corazón, la chica tenía ambas manos en su pecho y había girado su rostro evitando el contacto con el rubio, era la primera vez que Ochako le desviaba la mirada, podía sentirlo estaba nerviosa y quién no, hasta él estaba sudando más de lo usual, extendió su mano a la cara de la chica acariciando su mejilla para reconfortarla. Ella agradeció el contacto, podía ver como el chico compartía su nerviosismo, su mano temblaba, así que quiso devolverle el gesto dándole un suave beso en su palma.

Ya sobre su cama de un momento a otro la ropa empezó a sobrar y continuaron dejándose llevar.

Me pasé la noche entera dentro de su habitación.
Siempre lo hace a su manera, lo hace como la mejor.
Ella me baila, se vuelve loca quiere agarrarme, morder mi boca.
Yo estoy mirando cómo le bota, tan bonita que duele, duele.
Cómo me lo hace, me tiene loco quiere que acabe y empezar otro.

Ya habían recuperado el aliento, la mitad el cuerpo del chico se encontraba sobre ella procurando no lastimarla, mientras ella con sus manos acariciaba suavemente la espalda desnuda del rubio.

Y bien ¿Qué seguía? ¿Ahora sí debían hablar, verdad? ¿Lo había aceptado, lo había rechazado? ¿Estaba jugando con él? La sola idea empezaba a matar al chico lentamente, así que se decidió a romper el silencio de aquella escena aunque eso le costara matar el dulce momento, su rabia era más fuerte. Se giró para poder verla, quedando aún lado de ella.

-Maldición. Sé que dije que no te pediría una respuesta, pero después de "esto" tengo que saber dónde estoy parado. Sé que lo entenderás, cara de ángel.

Resonó esa última frase en su cabeza, claro que lo entendía, no quería que Bakugo pasara por lo mismo que ella durante todos estos años, pero era una situación muy complicada. Dio un suspiro pesado para buscar los ojos del chico con los suyos y después de tanto decidió ser sincera con ambos.

-Sabes lo que llevo sintiendo por Deku todo este tiempo -sentenció.

Dice que tiene el corazón roto, por eso no me quiere

-No es un sentimiento que se borra de la noche a la mañana, pero…

-Maldita sea, si ese es el problema estoy dispuesto a pasar varias noches, sobre todo si son noches como esta. -Respondió interrumpiendo, enterrando su rostro en el pecho de la chica, no quería que lo viera después de tal confesión.

Se sorprendió así mismo, acababa de dar a entender que esperaría por ella, él, Katsuki Bakugo, la persona más desesperada y con menos paciencia que conocía le dijo a la castaña que esperaría hasta que pudiera corresponderle.

Baby, me he dao cuenta que te amo, que no sé lo que hago sin ti.
Yo sé que unos cuantos te hablaron pero me prefieres a mí.

-Me interrumpiste, idiota. -respondió, bajando su rostro para darle un suave beso y posar su barbilla la cabeza del chico- Podemos intentarlo, estemos juntos, quiero estar contigo. -concluyó, dejándolo pasmado por unos segundos, sintió cómo su pecho se inflaba hasta reventar, pero se limitó aferrándose con más fuerza al cuerpo de la chica en respuesta.

Maté media vida solo, esperando el momento que salgan mis planes, pero
Creo que lo dejo todo, esa boca me tiene como envuelto en diamantes.

Después de unos instantes se levantó para poder verla a los ojos y sin decir nada más, se acercó para darle un suave beso sellando lo que de ahora en adelante sería suyo.

¿Esto estaba bien? La respuesta simple era que no, pero quería sentirse… ¿amada? Sí, amada y deseada por él. Eso era egoísta pero ¿Qué más daba en ese momento? Se sentían bien todas las caricias que el rubio le brindaba Y aunque nunca le había pasado por la mente estar de esa forma con Bakugo debía admitir que era muy atractivo y su singular forma de ser le causaba un cosquilleo en su estómago. Pero sobre todo se sentía protegida, sabía que rodeada de esos brazos nada lograría dañarla. Porque lo más admirable de Bakugo era su determinación de ser el mejor para proteger a los demás.

Y ahora, dime de qué sirve el oro ¿De qué sirve este coche, todos estos colgantes?
Si tú brillas más que todos esos brillantes, demasiada cara pa pagarte.

-¡Oye!¿En qué piensas? -preguntó el rubio al verla tan seria sumergida en sus pensamientos.

-En que ahora el gran y temible Katsuki Bakugo es mío. -Respondió ella con una amplia sonrisa, robándole un pequeño besito en los labios.

Tan bonita que duele, duele

No lograba distinguir si se estaba burlando o no pero sé sentía muy liviano ¿Acaso estaba usando su quirk? Fue ahí que se dio cuenta de que no estaba parado en ningún estúpido suelo, estaba flotando, por un segundo se sintió como un idiota al pedirle a "Uravity" que le pusiera los pies en el suelo con su respuesta, porque estar con ella era como flotar en el maldito espacio.

Baby, me he dao cuenta que te amo, que no sé lo que hago sin ti
Yo sé que unos cuantos te hablaron pero me prefieres a mí.

-No creas que después de esto tendré piedad contigo en el campo de entrenamiento -tratando de recuperar un poco de autoridad, consiguiendo sólo una melodiosa risita de su ahora novia.

A mí, a mí, a mí, a mí, a mí.

(*****)

Hola! Soy la más amante de los songfics, no puedo evitar que mi imaginación vuele al escuchar una canción. Esta vez fue el turno de A mí de Rels B y una de mis parejas favoritas que es el Kacchako. Espero que les haya gustado la lectura tanto como a mí, tiene tanto potencial esta pareja que estaré escribiendo varios One-shot así que estén al pendiente!

PD. Quise mantener la historia lo más sutil que pude para mantener la clasificación T peero… estoy atenta a comentarios por si alguien quiere una versión con más… "detalles" guiño guiño.