Disclaimer. Los Juegos del Hambre y sus personajes no me pertenecen, ni gano un centavo al escribir esto, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras.

Nota de autora: puede que toda esta historia este un tanto out of character. Estan advertidos.


*Hijacked*

Katniss no puede evitar culparse. Finnick ha muerto, ella no pudo protegerlo, eligió ponerse a salvo antes de verificar que su aliado también lo estuviera. Tiene que ser ella quien le diga a Annie que su amado no volverá.

Las cosas no salen como ella quiere, en lugar de asesinar a Snow desde la plaza principal, acaba viendo como su hermana estalla en mil pedazos. Termina en el hospital y pasa semanas allí recuperándose del fuego que le ha alcanzado la piel. Para cuando sale es muy tarde.

Mantienen a Annie sedada la mayor parte del tiempo y Johanna es la única compañía que acepta, quizás porque las otras opciones, Peeta y ella misma, son los que vieron morir a su esposo y no hicieron nada por salvarle. Katniss pasa los días frente a la puerta de hospital de la pelirroja. La oye gritar, clamar por Finnick. Escucha como desea la muerte solo para que pueda reunirse con él en el otro mundo.

La visita a Snow el día antes de su sentencia le abre los ojos y aunque no le dice a nadie sobre su plan principal hay algo que Johanna debe saber. Una idea loca, peligrosa y quizás imposible, pero tan buena como cualquier otra idea que haya barajado su cansado cerebro para intentar arreglar la situación de Annie.

— ¿Qué pasa descerebrada? ¿La culpa no te deja dormir en paz? — Observa como la castaña pasa una mano por el corto cabello — ¿Necesitas hablar con alguien?

— Si.

— No estoy disponible para ti — escupe las palabras antes de darle un trago al líquido carmesí que bambolea en una copa.

— Johanna… sé que me odias por lo de Finnick.

— Sé que TAMBIEN me odias por lo de Finnick — recalca imitándola — eso tienes que decir, recuerda que has dejado a una viuda y a un huérfano — chilla con rabia y la copa que antes sostenía acaba estrellada a unos centímetros de Katniss.

— Tienes que hablar con los médicos de Annie…

— ¿Para qué?

— Para que le induzcan un secuestro — la mirada café se centra en la suya, emite una carcajada seca, desquiciada.

— ¡Estás demente!

— Annie debe olvidar….

— ¡Lleva un hijo en su vientre Katniss!

— Aurelius dice…

— Y una mierda — se aferra con fuerza a los brazos de la chica del Doce, clava las uñas en su piel — Aurelius puede irse a comer…

— Escucha Johanna… si Annie no deja la morflina ese bebé va a morir — la aludida deja de sacudirla— te lo han dicho ¿No? Si no dejan de medicar a Annie pronto, lo poco que queda de Finnick se irá.

— Estás loca… — musita acobardada, se echa hacia atrás poniendo varios pasos entre ella y la otra castaña — un secuestro, como a Peeta, ¿Cómo demonios se te ocurre algo como eso?

— Peeta fue torturado Johanna… en un ambiente controlado, ella podría olvidarlo todo, Los Juegos, la guerra…

— A Finnick… — se sienta en un sofá.

— Solo debía decirte eso… ve a ver al médico, él será más específico.

— ¿Por qué no vas tú?

— Porque es de noche ya, y mañana… es el gran día — imita el acento de Effie, pero sus ojos están casi opacos — tú has firmado como su tutora Johanna… debes hacerte cargo de Annie— abre la puerta — hasta mañana.

— Katniss — le detiene — no erres el tiro…

No erra el tiro. Acaba con el verdadero problema. Disfruta viendo a Coin caer hasta estrellarse contra el asfalto. Todo sale mal cuando Peeta pone su mano en su hombro impidiéndole tomar la Jaula y morir. Chilla patalea y finalmente se rinde cuando los agentes de la paz la arrastran al interior de un edificio, puede ver en la lejanía como el lugar donde estaba Snow está repleto de rebeldes y sabe que los mayores problemas de Panem han muerto y al fin podrá descansar.

Tiene tiempo para pensar mientras está encerrada. Nadie le habla, nadie ha venido a matarla o a decirle que debe ir a prisión de por vida. Le entregan comida y píldoras para el dolor que aún posee de las quemaduras. No le importa la comida, no toma las pastillas. Pasan los días, ha dejado de contar a las dos semanas. Se pregunta si Johanna le habrá hecho caso, si Annie habrá podido olvidar. Le gustaría saber cómo está el panadero, se sorprende al buscar en su interior y no guardarle rencor por haber frustrado su intento de suicidio.

Haymitch entra por la única puerta días después. Le lee una carta firmada por el ex jefe de Vigilantes. Le han declarado mentalmente desorientada, traumatizada por la muerte de su hermana. No la sentenciaran a muerte, solo al exilio, en el Doce. La realidad es que no pueden hacerle nada al maldito Sinsajo. Eso dice su mentor cuando la arrastra fuera de la diminuta habitación. Ella sonríe porque sabe que es cierto y que, como ella, su ebrio mentor jamás soporto a la dama gris.

— Annie perdió el bebé — el corazón de Katniss se encoge cuando Effie suelta esa frase antes de tomarle las manos, cierra los ojos aguantando las lágrimas que pujan por salir — el estrés, los medicamentos, fue demasiado para un embarazo tan…

— Es mi culpa — quiere romper algo, pero no podría soportar que la escolta le diera también clases de modales en ese instante así que desiste, solo acepta el consuelo — si Finnick…

—Preciosa — alza la vista al hombre frente a ella que sostiene una botella de licor a medio vaciar — Finnick era un adulto, como tal decidió acompañarte y como muchos otros murieron por una causa mayor.

— ¿Cómo está Annie?

— Los médicos… ellos…

— ¡Suéltalo Effie! — se suelta del agarre de la escolta, poniéndose de pie junto a uno de los ventanales, el ´paisaje borroso por la velocidad que ha tomado el tren.

— Inducirán un secuestro— Haymitch acaba con la frase de la escolta — ¿Por qué rayos sonríes preciosa?

— Ella olvidará a Finnick, los Juegos… implantaran recuerdos mejores… con suerte — la voz de Effie se ahoga — ¿Cómo puede eso ponerte feliz Katniss?

— Olvidará todo lo que el Capitolio, los rebeldes, la vida… todo lo que nos hicieron, lo que nos arrebataron — se levanta y finalmente voltea un jarrón que se estrella contra el parqué del tren — no solo estoy feliz por ella, le envidio Effie…


Esta historia lleva mucho tiempo guardada, tanto que no recuerdo como surgio la idea. Queria subir algo del fandom para conmemorar la semana en la que nos bombardearon con la noticia de un nuevo libro y peli de lo que ahora claramente dejo de ser una trilogia para ser una saga/universo maravilloso.

Gracias a los que siguen aqui y se siguen animando a leer mis locuras.

Con cariño, muy atentamente, Anna Scheler