Capítulo 2: Del alcohol y otros demonios
La primera en dejar fue Momo, cuya casa estaba cerca, además se veía incómoda con Todo a su lado en la parte de atrás, quien se quejaba de los autos pequeños de los asistentes. Miwa cabeceaba en el asiento delantero, pues Todo no había cabido en el asiento del copiloto.
Después de dejar a Todo sólo faltaba Miwa y con cuidado le tocó el brazo para despertarla. Estaba pensando en que quizás era mejor llevarla al colegio, cuando abrió los ojos asustada. —Disculpe Gojo-san, me quedé dormida ¿Qué pasó?
—Ya dejé a tus compañeros, sólo faltas tú, pero no sé dónde vives ¿Puedes ponerlo en el mapa o prefieres que te lleve al colegio? Ahorita soy tu chofer asistente. —dijo con una sonrisa y se arrepintió de sus palabras. Ella no era una de sus citas, era una alumna y tenía que mantener la compostura.
Ella se ruborizó y escribió la dirección que estaba casi afueras de la ciudad en un barrio modesto. Mientras manejaba la escuchó tararear la canción que sonaba y por ratos volteaba a verlo con una sonrisa ilusionada, que él le devolvía. Era una imagen familiar y a la vez no. Recordaba sus conquistas de una noche, donde en cada luz roja aprovechaba para comerse a besos de camino al hotel. Mientras que ahora sólo era el chofer de una joven a la que llevaba a su casa, tal y como había prometido.
Cuando estuvieron cerca él la despertó para preguntarle como entrar con el auto. —Disculpe Gojo-san, que pena con usted. Me bajo aquí. No hay forma de llegar en auto, pero no se preocupe. Yo camino, no está lejos. Muchas gracias. Buenas noches.
Y antes de que él pudiera decir algo más, ella se bajó del auto, haciendo una reverencia, pero Gojo la alcanzó. —Espera, es muy tarde, es peligroso. Te acompaño.
Una brisa fría los golpeó, haciendo que Miwa tiemble y por dentro sintió como las bebidas le desencajaban el mundo otra vez, por más que se envolvió en el cárdigan no fue suficiente. Él se puso detrás de ella colocándole su chaqueta que la envolvió con su calor y aroma.
—No, por favor, se puede resfriar. —Ella intentó quitarse el saco, pero él no la dejó.
—No te preocupes por mí, soy el hechicero más fuerte, una brisa no puede acabar conmigo. —Le dijo riéndose, aunque ella lo siguió viendo preocupada. —Puedo recubrirme con mi energía.
—Muchas gracias, Gojo-san. —Le dijo apenada mirando al piso. Y aunque ya estaba abrigada, la brisa había revivido los efectos del alcohol y tuvo que concentrarse el doble para poder caminar bien, aunque el piso de piedras y los tacos no la ayudan. Caminaban despacio, en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos. Ella lo vio de reojo y se mordió el labio, era su oportunidad para pedirle una foto más. Juntó todas sus fuerzas. —Gojo-san… —Él volteó a verla. —Quisiera pedirle…
Sus palabras quedaron en el aire, caminar y hablar era demasiado para ella con esos tacos en ese suelo de piedras. El pie se le dobló, haciendo que ella se agarre de su brazo mientras él la sujetaba de la cintura. Se puso roja como un tomate al dejar en evidencia su torpeza ante él. —Discúlpeme, por favor, que vergüenza… ay…
—Tranquila, a cualquiera le pasa ¿Estás bien?
Ella movió el pie en círculos para que le pase el dolor, ya se sentía lo suficientemente torpe con aquellas bebidas encima, no quería cojear delante de él, así que se aguantó las quejas. —Sí, estoy bien, sólo fue un susto. Disculpe mi torpeza, es que… —dudó un poco, pero prefirió ser sincera y contárselo. Sabía que no la iba a juzgar y con voz bajita y viendo al suelo le contó el error en los tragos.
Él la miró y terminó riendo. —¡Pero se te ve muy bien! Si no me decías, no me daba cuenta. Parece que tienes una cabeza resistente. Yo tomé una vez hace muchos años cuando era más joven y para ser honesto creo que hice el ridículo porque casi no recuerdo nada. —Le dijo revolviéndose el cabello blanco.
—¿Es por eso que no toma?
—En parte porque no me gustó y también por mi técnica, tengo que tener el cerebro fresco ¿Cómo te sientes? ¿Quieres que te cargue? —Hizo el ademán de cargarla, pero ella retrocedió.
—¡No! —su voz resonó en la calle vacía y ambos vieron atentos a todos lados. —¡Lo siento mucho Gojo-san! No fue mi intención, perdón, quiero decir, yo puedo caminar, no se moleste. —Tenía la cara roja y ya no sabía si era el alcohol haciendo de las suyas o la propuesta de él. Le hubiera gustado aceptar, pero algo en el fondo de su mente le decía que era demasiada confianza.
—Bien, entonces agárrate de mí. —Le dijo ofreciéndole el brazo, a lo que ella aceptó y volvieron a caminar, pero más despacio. —¿Qué era lo que querías decirme? —Se sentía raro, había hablado de más, él no solía contar nada de sí, ni siquiera de su técnica, por seguridad. Sin embargo, le había parecido justo corresponder la sinceridad de ella con un poco de la suya.
Con el susto de la caída olvidó que era lo que iba a decirle, pero aprovechó la oportunidad. —Quisiera darle las gracias por la noche de hoy. —Se sonrojó ligeramente al escuchar sus palabras. —Quiero decir, por la comida y el juego de beisbol. No son cosas que solemos hacer, cada uno siempre suele ir por su lado, por lo que sucede en el trabajo, usted sabe. Sin embargo, siento que ahora tenemos una mejor relación y estamos más unidos. Es algo que me agrada. —Le dijo con una sonrisa. —Además, debe haberle costado mucho dinero llevarnos a ese lugar y usted ha corrido solo con los gastos. Nada de esto hubiera sido posible sin usted. —Dejó de caminar y le soltó el brazo para hacerle una reverencia. —Muchísimas gracias Gojo-san.
Él se quedó con los pies clavados en el suelo, viéndola fijamente bajo la luz de la luna. Nadie, nadie en todos esos años le había agradecido algo de esa manera. Estaba acostumbrado a los insultos, chismes y habladurías, podía lidiar con eso sin problemas. Las bromas y la irreverencia era lo suyo, pero esto era un terreno nuevo para él. La amabilidad y respeto de esta chica era algo que lo desarmaba más que su belleza, haciendo que sintiera un calor en el pecho que se esparcía por todo su cuerpo y no sabía cómo responder a ello.
Así que respondió de la misma forma que siempre respondía. Riéndose. Ella volvió a agarrarlo del brazo para caminar. —No fue nada. Me alegro que te haya gustado, pero hay algo que me preocupa. No mencionaste el baile y las canciones ¿Acaso no fueron buenos? —Eso, no había nada como una broma para regresar todo a su lugar. Sus bromas tontas eran el mejor escudo para protegerse de esta joven que amenazaba con romper sus barreras.
Ella rio. —No ¡Cómo cree! ¡Fueron geniales! —Ahí estaba el alcohol otra vez, dándole el valor para decir lo que pensaba. El corazón se le aceleró. —Me hubiera gustado cantar la última canción antes de que nos interrumpieran, quizás quedarnos un rato más, pues nunca hemos tenido una reunión así.
—¿Y qué te parece si la cantamos aquí, mientras caminamos? —empezó a tararear y luego a cantar mientras daba vueltas con ella del brazo, haciendo el gesto de un micrófono con la mano, mientras ella reía. Se quedaron en el mismo sitio cantando y poco a poco empezaron a bailar, con él sujetándola de la cintura para que no se cayera. Al terminar, ambos reían porque Satoru le cambiaba la letra a la canción.
Ella volvió a agarrarse de su brazo y apoyó su cabeza en él, soltando un suspiro después de reir. —Gojo-san ¿Qué hace en sus ratos libres?
Él se paró a pensar un momento. Sus ratos libres eran muy escasos. Así como hoy, siempre terminaba hablando de trabajo o yendo a alguna misión de último minuto. Casi no tenía tiempo para sí. Desde la muerte de Riko y la deserción de Geto se dedicó de lleno a cumplir con la responsabilidad que tuvo desde que nació. Aquel camino que ni su mejor amigo pudo seguir. Se dedicó en cuerpo y alma a enseñar y proteger a las nuevas generaciones. Terminó de quemar la juventud media normal que había conseguido. Cambiando novias y salidas, por trabajo. Todo era efímero para él. Nada permanecía, salvo su deber como el más fuerte. —Me dedico a salvar al mundo ¿Y tú qué haces? ¿Sales con alguien?
Ella se sonrojó, apretando los labios y negando con la cabeza. —Casi siempre me quedo en la escuela. Mis ahorros se los envío a mi familia porque tengo dos hermanos pequeños y a mi mamá no le alcanza. Así que casi no tengo dinero para salir. —Reconoció abochornada. —Por eso, esta salida ha sido muy especial.
—Si quieres podemos salir otro día, yo invito ¿A dónde te gustaría ir? ¿Francia, Italia, Alemania? —Le dijo mientras escuchaba su risa cantarina.
—A la playa. Sólo he ido dos o tres veces. Podría ser para el siguiente evento. Porque me imagino que salvar al mundo no debe ser fácil, seguro está muy ocupado. —Se lo dijo con una sonrisa, pensando que su respuesta anterior fue una broma y le sorprendió escuchar el tono serio y cansado con el que él le respondió.
—Soy el único que puede hacerlo.
Se dio cuenta que había cruzado una línea y estaba en terreno sensible. Los efectos de la bebida desaparecieron ante la inquietud, pero con lo que quedaba juntó fuerzas para hablar. —No debe ser fácil cargar con una responsabilidad tan grande. Suena como un camino solitario, pero sus amigos siempre van a estar para apoyarlo.
—Tuve un amigo hace mucho tiempo.
¿Un amigo? ¿Uno solo? Su respuesta la desconcertó. Quería darse de cabezazos contra la pared más cercana. En lugar de aliviar las cosas sólo las estaba empeorando ¿Por qué tenía que ser tan idiota? Ya casi estaban por llegar y no quería dejarlo así.
—Debe ser muy difícil tener que dejar atrás a nuestros amigos. Como hechiceros solemos mantener la distancia, pero creo que vale la pena arriesgarse por momentos como estos. —Estaban a unas casas del edificio de departamentos y ella se detuvo bajo un árbol y juntó lo último que le quedaba de valentía. —Yo… aprecio que a pesar de la gran responsabilidad que lleva, se haya dado el tiempo de organizar todas estas actividades y, sobre todo, que se haya hecho un espacio para compartir con nosotros. En Kioto, jamás hubieran hecho algo así. Y si algún día desea ir a la playa, lo puedo acompañar. —Dijo lo último en voz baja y con la cara encendida.
Ahí estaban nuevamente esas palabras de consideración y aprecio a su presencia que no había escuchado de nadie más. Las palabras que le oprimían el pecho y lo desconcertaban. Felizmente parecía que ya habían llegado, porque quería salir de ahí. Se sentía expuesto y vulnerable al haber respondido con tanta sinceridad. Ella no parecía mentir, pero no podía creer que alguien le dijera esas cosas. No podía ser verdad, tenía que ser sólo una cortesía, porque si fuera verdad estaba perdido.
—Gracias por tus palabras, pero no es necesario que mientas. —Le dijo con una sonrisa. —Sé que no le agrado a las personas.
Ella lo vio sorprendida y él le hizo una reverencia de despedida, pero ella le atrapó la mejilla con una mano para acercarlo y para su sorpresa él obedeció mansamente. Cuando lo tuvo a unos centímetros le sacó los lentes con la otra mano, guardándolos en su bolsillo, dejando ver sus increíbles ojos con el cielo atrapado en ellos que parecían brillar con la luz de la luna.
Sus labios se abrieron en sorpresa, como todas las chicas que lo veían, pero ella… —Tiene unos ojos muy bonitos, pero su mirada es triste.
Y sin pensarlo más se arrojó a sus labios sujetando su rostro con ambas manos. Sintió sus labios tibios y suaves acariciando los suyos. Él apenas reaccionó por la sorpresa y en la indecisión de contestarle le puso las manos sobre los hombros para alejarla, pero ella ya se estaba separando, aunque no había soltado su rostro. —Discúlpeme, disculpe mi atrevimiento, usted me gusta mucho desde hace tiempo… no debí, perdón, quizás ni siquiera soy de su agrado, yo… qué vergüenza. —Apoyó su frente en la de él y los ojos le empezaron a brillar.
Él se sintió culpable, no quería verla así, pero eso estaba mal y no podía ser, por mucho que él también lo quisiera. Era una chica bonita, que diga bonita, muy guapa y le había dicho las cosas que su corazón necesitaba escuchar ¿Cómo carajos no le iba a gustar? Por supuesto que le gustaba y más de lo que esperaba. El corazón le estaba latiendo a mil por hora al tenerla tan cerca, sintiendo su respiración chocando con la suya. Pero tenía que rechazarla, era su deber y él siempre cumplía con sus obligaciones, aunque no quisiera. Vivía para ello. Abrió la boca para apartarla, pero no salieron las palabras que tenía planeadas y en su lugar terminó diciendo lo que pensaba en voz alta en una mezcla de cólera y nervios que lo traicionaron. —Tú también me gustas mucho.
Ella no le dio tiempo de corregirse ni pensarlo otra vez y se arrojó a sus labios nuevamente con el ardor de saberse correspondida y esta vez la sensación de nostalgia que lo había estado persiguiendo toda la noche lo terminó de envolver, se sintió regresar en el tiempo, a cuando tenía diecisiete años con las emociones a flor de piel. Cuando aún no levantaba esa muralla entre él y los demás.
Ya ni siquiera se cuestionaba si estaba bien o mal. Sólo sabía que estaría mal no corresponder la devoción con la que ella lo besaba. Bajó sus manos a su cintura estrecha y la abrazó para pegarla a él, haciendo que ella sonriera en medio del beso soltando una risa suave, que se la contagió, haciendo que él también sonriera como un tonto.
¿Qué hubiera pasado si se hubiera rebelado como Tsukumo y hubiera decidido vivir su vida como él quería, alejado de responsabilidades para dedicarse sólo a él? Sentía los labios de ella que parecían determinados a conocer los suyos de principio a fin, el beso desesperado de un inicio, se tornó suave, ahora seguro de que no había nada que lo detuviera. Parecía tomarse el tiempo para saborearlo y memorizar cada movimiento. No era sólo la pasión del momento, lo besaba con cuidado y con delicadeza como si fuera algo valioso y la sensación de sentirse cuidado lo embargó.
Sintió sus manos suaves pasando de sus mejillas a su cuello en una caricia, para jugar con su cabello blanco, sintiendo como lo revolvía y lo peinaba con cuidado, aunque por momentos la emoción le podía más y lo jalaba ¡Qué sorpresa!
No era el hechicero más fuerte, era un chico normal, saliendo a comer y bailar con una chica bonita, con la que se daba un beso quedando para salir otro día. Ya no quería salir de la burbuja en la que sus labios y manos suaves lo habían metido. Quería perderse en su cuerpo delgado que podía envolver con sus brazos con facilidad, sentía su pecho contra el suyo y hasta podía jurar que sentía los latidos de su corazón haciendo vibrar al suyo.
Poco a poco, fueron bajando el ritmo para poder respirar. El beso apasionado había dado paso a uno tierno capaz de remover emociones dormidas en ambos. Ella volvió a agarrar sus mejillas para ir dejándole besos suaves por el rostro, para terminar colocando su frente junto a la de él y jugar con sus narices mientras reía contenta. —No lo puedo creer. Estoy tan feliz de estar aquí con usted.
Al escucharla y sentir sus caricias se dio cuenta que no mentía, que era realmente sincera en sus palabras y en ese momento se dio cuenta que esa noche haría lo que ella quisiera. Esa noche se prometió estar a su disposición así tuviera que bajarle la luna y las estrellas.
Todo conspiraba con ellos. La calle solitaria, la luz escasa de la luna, el silencio, el árbol que los cubría.
—No me trates de usted, me haces sentir como un viejo. —Le dijo con un puchero. —Solamente dime Satoru.
Sintió que si no fuera por los brazos fuertes que la tomaban de la cintura probablemente saldría volando por el aire de felicidad. Con una sonrisa, envolvió sus brazos en el cuello de Satoru y se acercó para otra ronda de besos. Sentía su piel tibia y su cabello suave, el calor de sus labios ansiosos mordiéndole los suyos poco a poco con cuidado, quería quedarse entre sus brazos firmes que eran mejor abrigo que el que llevaba puesta. Y hacerle saber en sus besos lo mucho que deseaba estar con él.
Sintió su lengua entrando despacio y ella lo recibió nerviosa, pero poco a poco fueron encontrando el ritmo, saboreando los labios del otro. Sus grandes manos que habían estado quietas en su cintura se aventuraron despacio debajo de la blusa para tocar su piel, haciendo que ésta se erizara mientras sentía un cosquilleo recorriéndole la espalda. Se le escapó un gemido de sorpresa mientras él la empujaba lentamente contra la pared para atraparla y metía los dedos entre su coleta para soltarle el cabello. Sintió algo rígido entre las piernas presionándola y su mano subiendo y bajando acariciando su cintura haciendo que se le escapara un gemido más fuerte que el anterior.
Escucharon un sonido metálico arrastrándose y los dos se separaron asustados mirando alrededor, para luego verse, ella toda sonrojada con los labios rojos y él con el cabello completamente revuelto. Ella se acercó a él y lo agarró de la mano. —¿Podemos ir a otro sitio? Podríamos regresar al karaoke.
Él vio sus ojos anhelantes y recordó su promesa. Se quedó pensando un momento y se hincó sobre una rodilla. —Ven, súbete a mi espalda y agárrate bien. —Ella dudó un poco, pero él la agarró de la mano, para que llevara los brazos a su espalda y lo abrazara. Se levantó haciendo que ella envolviera sus piernas firmes en su cintura. —Sujétate fuerte. —Levantó sus brazos hacia los costados cruzando los dedos y al juntar las palmas de las manos ella sintió una presión en todo el cuerpo que no la dejaba respirar, pero fue algo tan rápido que se le pasó tan pronto vio donde estaban.
Notas: Sera largo por si acaso xD
Estos capítulos (hasta el 4 – 5 aprox) los escribí mucho antes de que saliera el 261 del manga, ya que esto se suponía iba a ser para el Kisspril de la pagina de Facebook. Así que cuando lo releí para subirlo fue como clavarme una estaca en el corazón T_T
¿A dónde se la llevó Gojo?
Al Hotel – B. Francia – C. Al colegio – D. A la playa – E. Al Karaoke – F. A su depa – G. Ninguna de las anteriores
Vengo a dejar aquí mis notas alcohólicas de acuerdo a lo aprendido por experiencia propia y para que comprendan la situación de Miwa U_U depende y varia dependiendo de las personas, PERO es algo que se cumple en la gran mayoría, asi que apunten si no saben:
- Si toman y se marean pueden hacer lo que hizo Miwa, lavarse la cara y mojarse la cabeza para aclararse y despertarse (en mi entorno siempre ha funcionado). En caso tuvieran ganas de regresar, haganlo, es mucho peor retener algo que quiere salir xD después se dan su lavada de cara y boca y como nuevos.
- En el caso que esten atontados o sientan que ya se les va subiendo tomen agua sola y coman! (Lo que hizo Mai con Miwa excelente servicio) Eso los va a hidratar y les va a hacer mas fácil la digestion. De hecho, si saben que van a salir a echarse unos tragos coman carbohidratos ANTES DE SALIR (pan, papa, arroz, fideos) para que sea un colchoncito en el estomago y los ayude a aguantar mejor. Nada de picantes ni muchos condimentos. O si quieren se echan su hepabionta xD Cuidado si comen piqueos muy salados durante los guaracazos porque les va a dar sed y los va a hacer tomar más.
- PROHIBIDO LOS DULCES ANTES DURANTE O DESPUES. El alcohol es una bebida fermentada. Las levaduras que tiene AMAN el dulce, asi que si se echan un postre es prácticamente como echarle gasolina al fuego. Y si toman cocteles o bebidas con dulce cuanto mayor sea la cantidad de dulce mas se les va a subir a la cabeza (por eso Todo lo pide casi puro a pesar que la bebida no lleva dulce). Si la bebida se les hace muy fuerte es mejor que lo disuelvan con hielo, agua o alguna bebida sin dulce como agua tonica o ginger ale, NO echen gaseosa porque es dulce! No teman a los tragos puros, témanle a los dulces porque entre dulce y dulce la borrachera se esconde y ni se dan cuenta.
- Cuando salgan del lugar donde están, por ejem: si se van a sus casas o a la calle a seguirla, asegúrense de salir BIEN ABRIGADITUS ¿Alguna vez han escuchado el "le dio aire"? Hace poco encontré la base científica de esto, yo solo lo hacia por instinto XD La explicación es que, nuestro cuerpo se acostumbro a la temperatura de ese ambiente (que suele ser calientito por el baile, la cantidad de personas, etc) y cuando salimos de ese ambiente a uno mas frio nuestro cuerpo trata de compensar ese cambio de temperatura bombeando la sangre mas rápido y por ende haciendo que todo se acelere incluyendo la digestion, llevando así el alcohol más rápido a nuestro cerebro y mareándonos. Si van a salir a la calle después de tomar así sea solo para fumarse un cigarrito y luego volver, ABRIGUENSE asi sea verano! Cuanto mas tomados esten, peor será el choque de temperatura. Le paso a un amigo y fue terrible tener que sacarle la cabeza por el carro para que gomite u_u
- En cuanto al alcohol. Cuanto mas fina la bebida menor es la resaca (Mai acostumbrada a tomar el aguardiente de Naobito siente esos tragos como exilir xD) Es mejor invertir en algo de calidad que tomar cualquier destilado porque al final la resaca será peor ¿Por qué? Por el proceso de destilación. Las bebidas finas o están añejas o tienen mas procesos de destilación, por ende terminan siendo mas suaves e incluso mas bebibles de forma pura. Ejm: un whisky etiqueta roja parece lija comparado a un etiqueta verde que pasa suavecito y de la rescaca ni se diga, el verde casi no deja resaca (lo se, lo se, lo probamos en grupo y es real!)
- Si sienten que les da sueñito, tienen dos opciones: o se echan a dormir o se echan un poco mas para avivar el gusto y se ponen a bailar para que se les baje (Nuevamente Mai, que excelente servicio das, te amo por ser buena amiga XD) Si se sienten mareados, otra opción es que después de comer y tomar bastante agua se pongan a bailar. Al sudar y orinar el cuerpo se va a deshacer del alcohol. Y si no les gusta ir al baño a cada rato lo mejor es que vayan con los tragos cortos (whisky, ron, vodka, gin, etc) NO cerveza porque es diurética (que te hace orinar) y te empacha rápido por el gas (aparte que deja mas resaca).
- NUNCA MEZCLEN SI NO TIENEN EXPERIENCIA. Si van a tomar cerveza NO TOMEN CORTOS o viceversa porque la mezcla los va a mandar en un viaje astral que ni se imaginan. Mantenganse con un solo tipo de trago. Y si en caso tuvieran que hacerlo, porque ya ni modo se acabo lo que estaban tomando y quieren continuar, asegúrense de comer, tomar BASTANTE agua y bailar, esperen una hora o un poco mas antes de echarle lo que sigue. Tengan especial cuidado con la cerveza porque esa cosa es traicionera. Por ejem: si toman cerveza, manténganse con cerveza toda la noche. Si toman cortos (whisky, ron, vodka, gin, etc) pueden mezclar entre esos porque todos son destilados del mismo nivel de alcohol, no hay problemas, PERO no se mezcla con cerveza ni vino. Si toman vino, sigan con el vino.
- PROHIBIDO TOMAR ENERGIZANTES. Esto ni debería decirlo o explicarlo, pero esas bebidas son fatales aun en estado normal. Causan problemas al corazón porque lo acelera demasiado y si las mezclan con alcohol les puede dar una taquicardia que ni les cuento. Lo mejor es no tomarlas ni siquiera en estado normal.
- ¿Que comer cuando uno toma? Yo diciendoles que coman y seguro dicen, ah pero que shingados voy a comer si no dulce, cuidado con la sal y ni modo que se coman un pan o tortilla sola. Una excelente opción son los fritos, salchipapas, hamburguesas, piqueos bajos en sal o salados pero con su botellita de agua al costado. Prohibido dulces, ya dije.
- ¿Y una vez que ya paso todo y amaneci? O ya se termino todo y tengo hambre? No hay nada como una rica sopita caliente para consentir a la pancita o cualquier liquido caliente es un gracias pancita, te amo, hiciste un gran trabajo. Un caldito de pollo, una tacita de anis, manzanilla o la vieja confiable un ajinomen/ramen de gallina con sus dos huevazos.
- Para terminar, cuando uno es adolescente quiere saber y experimentar todo, es normal y entendible. Nadie es perfecto ni sigue las reglas al pie de la letra. Obviamente NO DEBERIAN TOMAR but sucede en la vida real y lo hacen. Quien no haya tenido una canita al aire que tire la primera piedra. Lo mejor es saber como cuidarse en caso les sucede a ustedes o sus amigos. Cuídense y no se despeguen de sus personas de confianza.
