Galaxy Angel – La novelización
Por Fox McCloude
Disclaimer: Galaxy Angel y todos sus personajes son propiedad de BROCCOLI. Todos los derechos reservados.
Escalas de fortuna (2-6)
Después de aquel... inusual picnic, Takuto regresó a su habitación. Tras ducharse y poner su uniforme empapado en la secadora del baño, el comandante se tiró en la cama a dormir un poco la siesta, y le avisó a Lester que no lo despertara hasta que salieran del Chrono Drive o hubiera alguna emergencia, dejándolo a cargo del puente.
Dejando de lado el pastel que se quemó, y que el sistema contraincendios literalmente les aguó la fiesta a todos, no había sido tan malo. Hasta divertido incluso, aunque todavía le inquietaba un poco lo extrema que podía ser la suerte de Milfie, para ambos lados. Nunca había conocido a alguien así, realmente era muy intrigante.
Después de unas horas, se despertó con una alarma. Se levantó de la cama de un salto, se puso su uniforme a la carrera. Una alarma como esa sólo podía significar malas noticias, así que sin perder tiempo salió y se dirigió hacia el puente para asumir su puesto.
– ¿Qué diablos sucede? ¿Será un ataque enemigo?
Al llegar al puente, todos ya estaban en posición y las alarmas no dejaban de sonar. Lester ya lo estaba esperando al lado de la silla del comandante mientras Coco y Almo tecleaban en sus estaciones.
– Lester, ¿cuál es la situación?
– Nada bueno, Takuto. – replicó Lester. – Para nuestra mala suerte, el Drive Out nos dejó caer en medio de la red del enemigo.
– ¿Qué dices? – Takuto comenzó a verificar en su estación. Habían llegado al sistema Lanza, que también estaba bastante lejos del núcleo del imperio. – ¿Las fuerzas de Eonia también se han extendido por esta área del espacio?
– Así parece. Su invasión se está extendiendo más rápido de lo esperado. – dijo Lester con gravedad.
Takuto apretó los dientes. Pensar que el Comodoro Luft pasó por tantos problemas para atraer la atención del enemigo y darles una oportunidad de escapar. Esto era malo, muy malo.
– ¿Podremos evadirlos antes que nos descubran? – preguntó Takuto.
– Imposible. – dijo Lester tajantemente. – Ya deben haberse percatado de nuestra presencia.
Y en ese momento sonó la alarma de proximidad, lo que significaba que había naves enemigas acercándose hacia su perímetro y que pronto entrarían en su rango. Ya no habría forma de evitar el conflicto directo.
– Las naves no tripuladas están cambiando de curso hacia nosotros. – informó Coco. – El enemigo entrará en nuestro rango dentro de cinco minutos.
– Parece que no tenemos opción. – Takuto apretó sus puños. – De acuerdo, en cuanto la Brigada Angel esté lista, avanzaremos para atacar.
– Comandante, la Brigada Angel se está comunicando desde el hangar. – dijo Almo. Bastante oportuno. Takuto simplemente asintió para dar luz verde, y una por una comenzaron a aparecer en el monitor.
– Unidades de la Brigada Angel, #1 a 5, preparaciones completadas. – declaró Forte. – ¡Podemos salir en cualquier momento!
– De acuerdo. – dijo Takuto. – Esto es lo que vamos a...
– ¿Eh...? – Milfie interrumpió de pronto. – ¡Discúlpenme, aquí la Unidad #1, Lucky Star! ¡No tengo energía en el motor!
– ¡¿Qué?! – jadeó Lester. – ¡Justo ahora, no es momento para que nos falle!
– No te enfades. – le dijo Forte tratando de calmarlo. – Los Emblem Frames son muy delicados, ¿sabes? Y el Lucky Star de Milfie es especialmente inestable.
Takuto recordó lo que le dijeron Creta y Forte en el hangar la otra vez. Conque a esto se referían. Bastante inoportuno, pero no podían hacer nada al respecto. No con el enemigo acercándose a ellos.
– Flota hostil se encuentra a 20.000 unidades de distancia. – informó Coco.
– Se nos agota el tiempo. – Takuto se acercó a la terminal de comunicaciones, que todavía seguía abierta en la línea con el hangar. – Atención, Unidades #2-5 de la Brigada Angel, saldrán como está previsto. Mantenimiento, dense prisa y revisen a la Unidad #1.
– ¿Estás seguro, Takuto? – preguntó Lester. – ¿Crees que podamos arreglárnoslas sin uno de los Emblem Frames? ¿Qué tal si resulta demasiado para nosotros?
– Tendremos que hacerlo. – dijo Takuto. – No tiene sentido mandar a combatir una nave sin energía después de todo.
Lester no pudo refutar su lógica. Ya con el enemigo encima de ellos, los cuatro Emblem Frames restantes despegaron y salieron para flanquear al Elsior. Hecho esto, Lester procedió a dar un análisis de la situación para decidir sus objetivos. Primero lo primero: analizar el terreno.
– Almo, por favor muestra el área que nos rodea en el monitor. – ordenó Lester.
– Sí señor. – dijo la operadora.
El mapa estelar apareció en la pantalla principal. El Elsior estaba en la esquina inferior derecha, y frente a él había un corredor muy estrecho. Estaban rodeados por varios planetoides, y la flota enemiga se había posicionado estratégicamente para cubrir la ruta por la que tendrían que pasar.
– Para escapar hacia el siguiente sistema, tendremos que atravesar este estrecho corredor. – señaló Lester, y una flecha alargada mostró la distancia que tenían que recorrer.
– Si hacemos eso, colisionaremos de frente contra la flota enemiga. – bromeó Takuto. – No, sin duda perderíamos.
– No hagas bromas con eso. – se quejó Lester. – El enemigo ya está sobre nosotros.
– Eso puedo verlo. – Takuto decidió volver a ponerse serio. – ¿No podemos tomar otra ruta?
– Por desgracia no. – dijo Coco con pesadumbre. – La forma más eficiente de escapar sería usar el Chrono Drive, pero no podemos usarlo aquí. Hay demasiados planetoides y escombros a nuestro alrededor y sería muy peligroso.
Por supuesto, el Chrono Drive no podía usarse cerca de campos gravitatorios o de masa. Eso sólo les dejaba una opción: abrirse paso a la fuerza.
– ¿Qué hacemos, Takuto? – preguntó Lester. – Podríamos volver a Criom y planear otra ruta desde allí.
– Quizás, pero eso no cambiaría nada. – dijo Takuto. – Si están apretando la red en la frontera, en este momento Criom debe estar lleno de enemigos. Y eso sólo nos haría perder más tiempo.
– De ser así, pelear con sólo el Elsior y los Emblem Frames es un alto riesgo.
Lester tenía razón en eso, Takuto no lo podía negar. Por otro lado, ya sin importar a dónde fueran, parecía inevitable que hubiera enemigos esperándolos. Así que en ese caso, parecía más factible darse prisa y enfrentarse a pocos antes que hubiera más de ellos. Además, ahora tenían otra ventaja de su lado.
– Ahora el Elsior está al 100% de su capacidad móvil. – señaló Takuto. – Podemos escapar si nos damos prisa, después de todo es una sola nave.
– ... Entiendo. Confiaré en tu juicio. – Lester terminó aceptando su decisión. – Coco, ¿ya has terminado el análisis de la flota enemiga?
– S-sí. Enviando al monitor. – declaró la operadora del radar.
El mapa táctico volvió a aparecer. Nuevamente la flota se componía de cruceros y destructores. En términos de apariencia y desempeño, seguían siendo iguales que sus contrapartes imperiales, pero había la sensación de que las estaban utilizando de manera bastante desorganizada, como si sólo confiaran en su fuerza numérica. Aunque venían por ellos, si podían atravesar sus líneas, podrían escapar rápidamente evitando daños mayores.
– Almo, ¿cuál es el potencial actual de los Emblem Frames? – preguntó Takuto. – Quiero decir, a comparación de lo que tenemos frente a nosotros.
– Los datos de los enfrentamientos previos indican que un solo Emblem Frame rivaliza con dos cruceros. – replicó Almo. Takuto sonrió al escuchar eso, esas estadísticas eran muy esperanzadoras considerando los números del enemigo.
– Genial. Significa que podemos eliminarlos a todos incluso sin el Lucky Star.
– Oye, oye. ¿Qué no se suponía que avanzaríamos rápido? – protestó Lester.
– Por supuesto que lo haremos. Pero si llegan refuerzos y se unen con la flota aquí, estaremos en problemas. – se defendió Takuto. – Además, creo firmemente en el poder de la Brigada Angel para lograrlo. Claro que, si resulta ser demasiado difícil, podemos rendirnos rápido para evitar daños mayores.
– Óyeme, que ni se te ocurra. – intervino Forte. – ¿Todavía no entiendes nuestro poder?
– ¿Oh, estabas oyendo eso? – Tonto, se le olvidó cerrar el canal de comunicaciones, claro que lo oyó, y el resto de la brigada también.
– Lo espero con muchas ansias. – dijo Ranpha. – Ya es hora de que nos muestres de qué estás hecho.
– Por supuesto. – dijo Takuto, reasumiendo su semblante serio. – Almo, muestra el mapa táctico de nuevo.
– Sí, señor. – replicó la operadora.
El mapa apareció nuevamente en pantalla. Según el radar, la mayor parte de la fuerza enemiga todavía estaba concentrada al otro lado del corredor por el que tenían que pasar, el cual sería un cuello de botella si querían atacarlos todos a la vez. Así que si tomaban como prioridad a los que estaban más cerca, podrían cerrarles el paso y los Emblem Frames acabarían con ellos sin mucha dificultad. Con eso en mente, Takuto procedió a dar sus órdenes:
– Brigada Angel, su objetivo será eliminar a todas las naves enemigas. El Elsior mantendrá su posición actual hasta que la ruta se despeje, y luego avanzaremos a través del corredor. Iniciarán con los dos cruceros que se encuentran más cerca de nosotros. Una vez que los eliminen, todas las unidades podrán atacar libremente, pero tomen como prioridad a cualquier enemigo que se acerque al Elsior.
Dado el número de enemigos, muy probablemente durante esta batalla los Emblem Frames necesitarían reabastecerse, así que tenía que estar atento a sus niveles de energía. No podía permitir que pelearan de manera imprudente allá afuera.
– ¿Están todos listos? – dijo Takuto levantándose de su silla y alzando su mano. – ¡Brigada Angel, adelante!
– ¡SÍ SEÑOR!
...
Al ser el Kung-Fu Fighter la nave más rápida del escuadrón, Ranpha siempre era la primera en hacer contacto con el enemigo e iniciar los ataques, y hoy no era la excepción. La rubia aceleró sus propulsores hacia el destructor más cercano para atraer su fuego, y ejecutando maniobras evasivas se colocó en posición para flanquearlo e iniciar su ataque.
– Qué mala puntería tienen estas chatarras. – se jactó al evadir los disparos de la nave enemiga. – ¡Te enseñaré cómo se hace!
Presionó los gatillos y descargó un salvo de misiles pequeños dañando los cañones del destructor. Al inhabilitar sus armas pudo acercarse más y esta vez se le puso por detrás, abriendo fuego contra sus motores para entorpecer sus movimientos. Los cañones vulcan fueron suficientes para dañar de manera crítica el motor derecho, haciendo que perdiera estabilidad y se desviara de su curso. Este era su momento.
– ¡Garras de Anclaje fuera!
El Kung-Fu Fighter disparó sus enormes garras, enganchándose del fuselaje. Era una nave relativamente grande y pesada a comparación de su Emblem Frame, pero con el daño actual sólo necesitaba un pequeño tirón para que fuese hacia donde ella quería. Concretamente, hacia el otro destructor que estaba en el área y había intentado colarse a través de ella para ir hacia el Elsior.
Sólo para encontrarse con que su aliado ahora iba en curso de colisión, y terminó estrellándose de frente, haciéndolos explotar a ambos. Era muy útil eliminar a más de un enemigo gastando menos munición, y al mismo tiempo había eliminado el peligro inmediato para el Elsior. Y lo había hecho ella sola para cuando las demás la alcanzaron.
– ¡Jaja, ¿vieron eso?! – Ranpha abrió un canal de comunicaciones con el resto del escuadrón. – Pareciera que ni se están esforzando.
– Ranpha-san parece estar muy animada hoy. – comentó Mint. – Pero oye, no es muy cortés acaparar toda la diversión
– Es cierto, déjanos algo a nosotras. – agregó Forte. – Hay suficiente para todas, ¿no?
– Atentas. – dijo Vanilla. – Más naves enemigas se aproximan.
Y efectivamente, luego de eliminar a esos dos destructores, unos cargueros estaban desplegando cazas hacia ellas. Al parecer estaban volviendo a probar la táctica de abrumarlos con sus números, sólo que esta vez iban por más cantidad.
– Estimo unas veinte unidades saliendo de cada carguero. – dijo Mint. – Eso dará un total de cuarenta.
– Diez para cada una, entonces. – dijo Forte. – ¿Les parece justo?
– Mejor aún, ¿qué tal si competimos a ver quién elimina más? – propuso Ranpha. – Las que pierdan le pagarán el próximo almuerzo a la ganadora.
– Oh, me anoto. ¡Me quiero comer todo el oden que pueda en la cafetería! – aceptó Forte.
– Si no hay más remedio. – dijo Mint con una gran sonrisa. Seguro pediría té y pasteles o dulces después. Vanilla no dijo nada, pero las demás tomaron su silencio como que la votación era unánime. Con el incentivo en el aire, las cuatro pilotos se dispersaron para atacar a los cazas enemigos en el área.
Estos cazas no eran muy fuertes, ya que sólo contaban con un cañón pequeño de fuego rápido cada uno, y además eran muy frágiles, explotando fácilmente con cualquier impacto certero. Sin embargo, para compensar estas falencias eran bastante veloces, lo que dificultaba ponerlos en la mira para acertar los disparos. Encima de todo, Ranpha se dio cuenta que su velocidad era comparable a la del Kung-Fu Fighter, lo que aunado a su tamaño más pequeño los hacía blancos más difíciles.
– ¡Estense quietos para que pueda dispararles, maldición! – gritó la rubia empezando a hartarse de lo evasivos que eran. – ¡Ah, bien ustedes lo pidieron!
Ya sin más opciones, eligió a dos objetivos y una vez que se puso a tiro les disparó sus Garras de Anclaje para engancharlos. Al ser estos mucho más pequeños podía arrastrarlos consigo sin que se convirtieran en lastre para su Emblem Frame, y con los propulsores a toda potencia se los llevó antes de arrojarlos hacia sus compañeros. Para tratarse de naves automatizadas parecían tener cierto sentido de autopreservación, ya que algunos de ellos intentaron apartarse, pero otros no tuvieron tanta suerte y fueron impactados, con eso logrando eliminar a varios de ellos al mismo tiempo.
– ¿Qué les pareció? ¡Nunca se metan con Ranpha Franboise, ojojojojo! – se burló de ellos, aunque no pudieran entenderla por ser naves automatizadas.
– Ranpha-san... cuidado arriba...
– ¿Eh? ¡Aaaahhh! – La advertencia de Vanilla le vino un poco tarde. Mientras estaba distraída jactándose por los que logró destruir, otro escuadrón acababa de ser desplegado desde otro carguero, esta vez de naves interceptoras, y se habían lanzado como enjambre todos a la vez, bombardeándola con sus misiles. – ¡Malditos, les voy a...!
Pero antes de hacerlo, los rayos láser del Trick Master cortaron a través de ellos con una precisión quirúrgica, despejando toda el área de interceptores en cuestión de segundos. Estos eran más rápidos pero incluso más frágiles, aunque contaban con poder de fuego superior al de los cazas enemigos.
– Ranpha-san, ese fue un grave descuido. – la sermoneó Mint, sin perder nunca la compostura. – No deberías distraerte de ese modo.
– Guárdatelo, ¿quieres? – espetó la rubia, que aprovechó el respiro para revisar el estado de su nave. No hubo daños graves, pero los disparos habían hecho mella en los estabilizadores del Kung-Fu Fighter lo que podría causarle problemas si lo dejaba sin atender. – Vanilla, ¿podrías darme una mano aquí?
– Voy. – replicó la peliverde. – Descargando nanomáquinas reparadoras ahora.
El Harvester se posicionó sobre el Kung-Fu Fighter antes de rociarlo con una nube de nanomáquinas. Una pequeña debido a que los daños no eran serios, pero mejor prevenir que lamentar. Takuto dijo que podían pelear a su propia discreción, así que no podía verse mal frente a él y darle oportunidades de reprenderla una vez que volvieran.
– "¿Por qué me preocupa eso?" – pensó la rubia, antes de sacudir su cabeza y volver a concentrarse en el combate.
...
Después de haber reparado los daños en el Kung-Fu Fighter, Vanilla volvió a retroceder para dejarles el paso a los demás Emblem Frames. Aunque no era que fuese mala para enfrentarse a las naves enemigas, entendía perfectamente que su papel principal era de proveerles apoyo cuando sufrían daños. Y Ranpha en particular era bastante impulsiva, lanzándose de cabeza a enfrentarse a hordas de ellos y muchas veces descuidando su entorno, por lo que solía ser la primera que necesitaba reparaciones en medio de la batalla.
Takuto también parecía haberse percatado de eso, ya que poco después de que despegaron del Elsior le había ordenado por un canal privado que cubriera a Ranpha sin dar más contexto. Vanilla no necesitaba cuestionarlo, en primera por tratarse de una orden de su comandante, y en segunda porque ella ya presentía lo que podía suceder. Y su juicio resultó acertado.
– "Se dio cuenta con sólo habernos comandado dos veces." – pensó.
Parecía tener una buena capacidad para juzgar a las personas, pese a que llevaban muy poco de conocerse. Le dio la orden por el canal privado seguramente porque sabía que Ranpha se enojaría si le escuchaba decir eso, lo cual podría ser contraproducente si la piloto del Kung-Fu Fighter decidía romper la cadena de mando y hacer lo que le daba la gana (algo que incluso hizo un par de veces cuando estaban con el Comodoro Luft).
– Unidad #5, un escuadrón de interceptores se dirige hacia ti. – le alertó Takuto, sacándola de sus pensamientos. – Encárgate de ellos a la brevedad y luego vuelve a tu posición.
– Copiado. – replicó Vanilla.
Era un escuadrón de cinco naves, y todas comenzaron a dispararle simultáneamente. A pesar del fuego intenso el escudo del Harvester hizo su trabajo absorbiendo los impactos, permitiéndole a ella contraatacar con sus propios disparos. Fijó a los cinco objetivos simultáneamente una vez que se pusieron a tiro, y descargó un rayo láser de su cañón frontal, y cuatro proyectiles simultáneamente de su Phalanx.
El láser golpeó al interceptor que iba al centro, mientras los proyectiles Phalanx impactaban cada uno a los cuatro que lo flanqueaban, dañándolos de manera crítica. Hecho su trabajo, volvió a su posición como le mandaron, manteniéndose cerca del Kung-Fu Fighter por si requería apoyo adicional.
– Buenos disparos, Vanilla. – la felicitó Forte. – No creo que yo hubiera podido acertarlos mejor.
– No fue nada. – replicó ella en tono modesto, aunque esbozó ligeramente una sonrisa. Recibir halagos por sus disparos de Forte era decir mucho, siendo que ella era la especialista en armas del escuadrón.
Lo único que hizo fue hacer algunos cálculos rápidos en la distancia y trayectoria, de modo que los proyectiles del Phalanx impactarían en el momento y lugar justos a los interceptores, derribándolos de un solo golpe. El que iba al centro naturalmente era el más fácil de eliminar con el cañón láser, aunque necesitaba estar a una distancia específica para máxima efectividad, ni demasiado cerca ni demasiado lejos.
No era algo que considerase digno de halagar realmente.
...
Después de que lograron eliminar a los cazas e interceptores, las naves pesadas finalmente estaban entrando en el estrecho corredor. Había tres cruceros y dos cargueros, siendo estos dos últimos la mayor prioridad ya que si desplegaban más cazas podrían complicarse si tenían que enfrentarse a ellos en ese espacio tan reducido.
Había llegado el momento de que Forte hiciera su entrada triunfal y se luciera en el escenario.
– Mint, ¿puedes encargarte de los cargueros? Yo me ocuparé de los cruceros.
– Déjalo en mis manos, Forte-san. – replicó la peliazul. – Iré adelante, cúbreme por favor.
Forte vio que el Trick Master avanzaba frente a ella, y se mantuvo detrás con los dedos en los gatillos de sus lanzamisiles. Confiaba en que Mint podría ocuparse de la inminente horda de enemigos que saldría de los cargueros, pero por si las dudas ella estaba lista para erradicar a cualquiera que se le escapara y tratara de abrirse paso para llegar al Elsior.
Y efectivamente, cuando el carguero que iba al frente comenzó a desplegar más cazas e interceptores, los Fliers del Trick Master ya tenían el área cubierta y comenzaron a hacer llover rayos láser cortándolos cuando intentaban colarse por los lados de la nave de Mint. Unos cuantos lograron salvarse del aluvión de rayos, sólo para encontrarse de frente con misiles que les impactaron una vez que se metieron al territorio del Happy Trigger.
– ¿Y a dónde creen que van? – dijo Forte mientras disparaba sus proyectiles con una enorme sonrisa en el rostro, viendo con satisfacción cómo explotaba cada uno de ellos.
Con los cazas e interceptores eliminados, el Trick Master descargó sus propios misiles en el carguero, perforando su fuselaje y dejándolo incapaz de continuar. Detrás de este, sin embargo, venía un crucero que parecía estar listo para vengarse, ya que Forte detectó una alta concentración de energía en la proa.
– Sal de la línea de fuego, Mint. – ordenó Forte. – Este es mío.
– Cuento contigo, Forte-san. – replicó Mint, y al instante el Trick Master viró hacia la derecha y se alejó para dejarle el camino libre.
Efectivamente, el crucero que tenía frente a ella estaba cargando sus cañones principales, y tenía la intención de lanzar un disparo a máxima potencia para vaporizarlas. Podría quizás hacerlo contra un caza normal, pero no contra ella y su Happy Trigger, cuya potencia de fuego rivalizaba o superaba incluso la de naves capitales. En cuanto salieron disparados los rayos láser de color rojo, ella hizo lo propio con unos de color púrpura que colisionaron de frente, empezando a empujarse entre ellos tratando de dominar al otro.
– Vamos, Happy Trigger, un poco más de potencia. – dijo Forte. – ¡Tú puedes, compañero!
Forte imprimió más energía hacia sus cañones láser principales, esforzándose por empujar los rayos de la nave enemiga, hasta que esta finalmente cedió y los suyos lograron atravesarla. Hubo explosiones en los componentes críticos del crucero, pero para que no hubiese lugar a dudas, Forte lo remató lanzando algunos misiles para que detonaran en el agujero que hizo con los cañones láser, terminando de destruirla.
– ¡Bingo! – gritó la pelirroja triunfante, aunque inmediatamente sintió una sacudida detrás. Al voltear vio que algunos interceptores habían escapado de Mint, y de inmediato se giró para encararlos. – Ah, así que ustedes también quieren un pedazo de mí. ¡Pues lo tendrán!
Dio la vuelta al Happy Trigger, y procedió a lanzarles una buena ronda de misiles. Se aseguró de llevar bien su conteo de bajas para luego reclamar su premio en la cafetería. Después de todo, el oden que servía la señora era el mejor de toda la galaxia, y no quería perderse la oportunidad de una ración gratis.
...
– Parece que Forte-san tiene la situación controlada por allá. – dijo Mint, observando cómo el Happy Trigger se cargaba a los interceptores que trataron de atacarle por la espalda. – Bueno, yo tengo que hacer mi parte también.
Como habían acordado, Forte se encargaría de los cruceros y ella de los cargueros. Por un lado, era una decisión bastante lógica, considerando que cada una de sus naves estaba diseñada para ese tipo de enfrentamiento, pero por el otro, Mint sentía que le daban una ventaja injusta una vez que los cargueros desplegaban más cazas, ya que tendría amplias oportunidades de derribarlos a todos para anotarse más bajas.
Aunque de nuevo, el premio por ganar sonaba muy tentador. Así podría ordenar una ración extra grande de su gelatina de siete colores favorita en la cafetería.
Mientras pensaba en ello, de repente una lluvia de rayos comenzó a bombardearla por el flanco izquierdo, obligándole a tomar acción evasiva. Al ver a su alrededor, sin embargo, no pudo ubicar la fuente del ataque, sólo veía las emisiones de energía las cuales parecían salir de la nada en medio del espacio.
– Trick Master, aquí el Elsior. – apareció de pronto Takuto en su monitor. – Estamos detectando nuevas señales. Parece que entre la flota enemiga había una nave con capacidades de sigilo y camuflaje óptico.
– ¿Sigilo? – preguntó Mint, justo antes de que otro aluvión de rayos la atacase, esta vez por la espalda haciéndola sacudirse sobre su asiento. – ¡Aahh!
– ¡Mint, ¿te encuentras bien?!
– Sí, estoy bien, Takuto-san. – replicó la peliazul una vez recuperó el equilibrio. – Una nave con capacidad de sigilo, significa que no pueden ser vistos o detectados por sensores normales, ¿es lo que intentabas decirme?
– En efecto. – replicó el comandante. – Lester dice que es mejor usar sensores térmicos para captar sus lecturas de energía, pero eso implicaría dejar que te ataquen.
– Despreocúpate, tengo una idea que podría funcionar. – replicó Mint. – Por supuesto, sólo si me permites llevarla a cabo, Comandante.
– Confiaré en tu juicio. – respondió Takuto. – De todas maneras, ordenaré a Vanilla que esté en espera por si recibes daño y necesitas reparaciones.
Mint sonrió ante el voto de confianza de su superior, justo antes que cortara la comunicación. La piloto inmediatamente cambió la configuración de sus sensores, a la vez que hacía una sincronización mental con los Fliers para tratar de extrapolar la posición aproximada del enemigo oculto y atacar al mismo tiempo.
Aparte de los rayos láser, los Fliers tenían la capacidad de emitir un pulso de interferencia electromagnética para sabotear los sistemas del enemigo, particularmente las comunicaciones. No era tan potente como las Garras de Anclaje del Kung-Fu Fighter que lo descargaban directamente en el enemigo, pero podía cubrir un área de efecto mucho mayor y afectar a varios enemigos a la vez en lugar de sólo uno.
Sin embargo, este pulso ahora tendría otra utilidad. Mint cerró los ojos y se concentró, mientras dejaba que el sistema HALO de su Emblem Frame hiciera el resto, dando la orden para que sus Fliers emitieran las ondas.
– ¿Dónde estás...?
Y como por arte de magia, la imagen tridimensional de la nave apareció en su cabeza, sólo por una fracción de segundo, pero allí estaba, totalmente visible y expuesto para ella. Ya no tendría de dónde escaparse.
– Objetivo en la mira. ¡Adelante, Fliers!
Los tres drones inmediatamente comenzaron a disparar sus rayos láser, que impactaron en la superficie de la nave sigilosa exponiéndola brevemente. Mint de inmediato disparó sus misiles tratando de perforar su coraza, pero la nave le respondió con algunos propios que, aunque no la impactaron directamente, sí la sacudieron un poco al detonar cerca de ella. Pese a todo, eso no la detuvo, y continuó disparando hasta que consiguió destruir al enemigo.
Aunque como cabría esperar, dicha nave resultó ser otro carguero, y como tal todavía tenía un último regalo qué ofrecerle. Antes de ser destruida, desplegó unos cuantos cazas que al parecer tenían sus mismas capacidades, ya que apenas entraron en la refriega desaparecieron tanto de la vista como de su radar. No obstante, con haberlos visto por un instante, Mint intuyó lo que intentarían hacer: rodearla para atacarla desde múltiples flancos.
– Piensan que no puedo verlos... qué equivocados están.
De nuevo, todo lo que tenía que hacer era hacer que los Fliers emitieran las ondas de interferencia electromagnética. Aunque quizás le vendría bien un poco de ayuda adicional. Con eso en mente, contactó al Harvester aprovechando que estaba muy cerca en ese momento.
– Vanilla-san, podría utilizar algo de asistencia en este momento. – le dijo. – ¿Serías tan amable de enlazar tu radar con los datos que te voy a enviar?
– Sin problemas. – replicó Vanilla.
El plan era muy simple: mientras ella y sus Fliers se encargaban de sabotear a los cazas enemigos para exponerlos, Vanilla podría terminar de rematarlos si intentaban escapar. Aunque las nanomáquinas normalmente se usaban para reparar daños, también podían utilizarse de manera ofensiva, si bien esto las consumía mucho más rápido y por eso no le gustaba hacerlo más que como último recurso.
Los Fliers del Trick Master dispersaron sus rayos láser cortando a través de los cazas invisibles enemigos, que se volvieron visibles al detonar. Y los pocos que lograron salvarse de este destino sufrieron a manos de las nanomáquinas del Harvester, que al cubrir el área cayeron sobre ellos y provocaron reacciones en cadena al destruir partes al azar de sus fuselajes y motores.
Una vez que las detonaciones cesaron, ya no quedaba ninguno de ellos en la zona. El espacio estaba totalmente despejado.
– Aquí el Trick Master. El área está totalmente despejada de enemigos.
– Nosotras también terminamos aquí. – dijo Ranpha. – Cielos, parecía que ni se estaban esforzando. ¿Alguien contó mis bajas? Perdí la cuenta después de las treinta y cinco.
– ¿En serio? Yo estoy segura de haberme anotado al menos cuarenta. – se jactó Forte.
– Mejor no bajemos la guardia todavía. – dijo Mint. – Antes debemos asegurarnos que realmente no quedan más enemigos que representen una amenaza para el Elsior.
– Concuerdo. – dijo Vanilla. – Sigamos adelante.
Con eso en mente, los cuatro Emblem Frames comenzaron a avanzar en medio de los restos de chatarra espacial que solía ser la flota que acababan de destruir. Parecía una victoria fácil, pero no podían relajarse todavía. Si estaban en medio de la red de Eonia, había una alta posibilidad de que las tropas que enfrentaron fuesen sólo el comité de bienvenida, y que la verdadera batalla los estuviese esperando más adelante.
...
En el puente del Elsior, Takuto y compañía observaron con satisfacción cómo la pantalla de radar quedaba totalmente despejada de señales enemigas. Habían logrado derrotar hasta el último de ellos.
– Todas las naves hostiles han sido aniquiladas. – dijo Coco.
– Bien, tal como esperaba de la Brigada Angel. – celebró Takuto. – Siempre podemos contar con ellas.
– ... Pero, algo no está bien. – dijo Lester. – No estaban peleando como la última vez.
Takuto miró a su compañero. Admitiéndolo, incluso a él le pareció que fue demasiado fácil. Un presentimiento le decía que todavía no habían terminado. Probablemente habría refuerzos ocultos esperando para atacarlos por el frente o por detrás.
– Como sea, es mejor no quedarnos aquí. No quiero pelear en un lugar tan estrecho. – dijo Takuto.
– Concuerdo. – asintió Lester. – ¡Elsior, sigan adelante! Tenemos que salir de esta área lo más pronto posible.
– ¡Brigada Angel, continúen vigilando al frente de nosotros! – ordenó Takuto. – Permanezcan alertas ante cualquier amenaza potencial.
– Por supuesto, Sr. Comandante. – respondió Forte.
Mientras el Elsior seguía avanzando, Takuto se comunicó con el hangar para saber el estatus del Lucky Star. Al parecer seguía teniendo problemas con el motor, así que todavía no podía despegar. Sin más opciones, tendrían que continuar con las otras cuatro al menos por el momento. No podían bajar la guardia ni por un instante, ya que en cualquier momento podrían salir más enemigos tratando de emboscarlos. No había forma de que esas fuesen todas las fuerzas estacionadas en este sector.
Y efectivamente, al cabo de unos minutos, Almo le avisó que la Brigada Angel había hecho contacto con más naves enemigas. Tal como lo esperaban, sin perder tiempo el comandante les ordenó apegarse a su plan y aniquilarlas lo más rápido posible. Nada que no pudieran manejar.
Hasta que sonó una nueva alarma...
– ¡Una nueva flota hostil acaba de hacer Drive Out detrás del Elsior! – exclamó Coco. – ¡También hay una enorme nave de guerra no identificada en ella!
– ¡¿Qué dices?! – exclamó Lester, que se mordió el labio y luego apretó los puños. – Entonces ya sabían que no tendríamos mucho espacio aquí. Nos atraparon con un ataque de pinza.
– Diablos. Nos tienen dando vueltas para allá y para acá. – bromeó Takuto.
– No es momento de bromear. – dijo Lester. – Almo, analiza la flota enemiga que acaba de aparecer.
La operadora obedeció al instante, mostrándoles de nuevo el mapa táctico con detalles. A diferencia de la flota del frente, que eran cargueros con capacidad de desplegar cazas, la flota recién llegada estaba compuesta mayormente de destructores. El plan del enemigo era muy obvio: mientras los de adelante les bloqueaban el paso, los de atrás podrían perseguir al Elsior y dispararles por la retaguardia donde eran más vulnerables. Aparte, en la flota recién llegada había también un acorazado insignia, similar al de la última vez en Criom. Aún estaban a buena distancia, pero no tardarían mucho en alcanzarlos y con esos números podrían representar un problema.
– ¿Qué hacemos ahora? – preguntó Lester cruzándose de brazos. – Podríamos ordenar a los Emblem Frames que regresen, pero entonces...
– ¡Comandante, tenemos comunicación del enemigo en la retaguardia! – interrumpió Almo.
Esto sorprendió a Takuto, y también a Lester. Sin embargo, el comandante mantuvo la compostura; si el enemigo quería hablar (o más probablemente, alardear), eso quizás les daría algo de tiempo para pensar en un plan para salir de este atolladero. Con eso en mente, le dio luz verde a Almo para abrir el canal, y se llevaron una sorpresa al ver de quién se trataba.
– ¡Wajajajajaja! ¡Cayeron directo en mi trampa, tontos inútiles!
– ¡Tú! – exclamó Takuto poniéndose de pie de golpe.
– ¿Oh? ¿Así que me recuerdas? ¡Cometí un error en nuestro último encuentro, pero eso ya no volverá a ocurrir!
– ... Perdona, ¿quién eres tú?
– ¡Dyaaaaa! ¡¿Cómo es posible que no me recuerdes?!
– Hey, es el mismo sujeto del otro día. – dijo Lester. – El bastardo traidor que humillamos cuando nos unimos al Elsior.
– No, claro que sí lo recuerdo. – se rio Takuto. – Sólo estaba burlándome de él.
Obvio que reconoció al viejo barbón y gritón apenas apareció. La sorpresa de verlo inicial no fue disimulada, pero mientras estaba monologando le vino la idea de provocarlo haciéndole creer que no se acordaba. ¿Cómo se llamaba, Lemon, Melon? No, Rezom, así se llamaba.
– ¡M-maldito mocoso! ¡¿Te atreves a burlarte de mí?! – exclamó Rezom ya furioso. Su táctica había surtido efecto, pero mejor seguir aplicando un poco más por si las dudas.
– Por desgracia, no me apetece ser cortés con alguien que traicionó a sus aliados y se vendió a Eonia. – dijo Takuto tajantemente, dejando el tono de burla y tratando de sonar más amenazador.
– ¡Hrm, que insolente! – explicó Rezom. – Pero veamos cuánto te dura esa actitud. Apuesto a que no esperabas un ataque por ambos flancos, ¿verdad? Los Emblem Frames eran tu única esperanza, pero ahora... ¿eh?
De repente el sujeto se detuvo seco, y su expresión se tornó confusa, como si se acabara de dar cuenta de algún detalle importante. Lester estuvo a punto de replicar, pero Takuto lo detuvo. Mejor dejarlo seguir hablando y con eso ganar un poco más de tiempo mientras pensaba en algo.
– ... Uno, dos, tres, cuatro... ¡falta uno de ellos!
Por supuesto, la Brigada Angel había tenido que salir sin el Lucky Star, que todavía seguía en el hangar. O al menos, eso creía Takuto hasta ese momento en que, como si fuera un milagro, el rostro alegre de Milfie apareció en el monitor de comunicaciones.
– ¡Lo logramos! ¡Unidad #1, Lucky Star, lista para despegar! ¡Mi motor ya está de vuelta en línea!
– ¡Milfie! – exclamó Takuto. – No, justo a tiempo.
– ¡¿Q... qué?! – gritó Rezom con indignación. – ¡Estabas resguardando a uno de tus Emblem Frames! ¡Maldito tramposo!
– No está del todo en lo correcto, pero... parece que nuestra suerte no se había acabado después de todo. – murmuró Lester.
Takuto estuvo de acuerdo. El infortunio de no poder desplegar al Lucky Star junto con el resto al inicio acababa de salvarles la vida a todos, de manera muy oportuna. ¿Quizás esto se debiera a la suerte de Milfie? Bueno, no había tiempo para pensar en eso ahora, había cosas más urgentes con qué lidiar.
– Muy bien, ¡Lucky Star, despega a discreción! – ordenó Takuto. – ¡Y dale al enemigo detrás de nosotros una buena patada en sus pantalones!
– ¡Sí señor! ¡Milfeulle, Lucky Star, despegando ahora! – Y con estas palabras su rostro desapareció del monitor. A los pocos segundos su señal apareció en el radar, y también pudo ver momentáneamente la nave rosa tomando impulso hacia adelante, antes de dar la vuelta y alejarse hacia la retaguardia, mientras dejaba su estela de propulsión tras de sí.
Naturalmente, había alguien que no estaba contento con este giro de los acontecimientos.
– ¡Bastardos tramposos! ¡Estaban en mi trampa, no es justo! – se quejó Rezom.
– ¿No fuiste tú quien lo llamó un ataque a dos flancos? Nosotros también podemos hacerlo. – se burló Takuto, que cuando el sujeto siguió su berrinche hizo que cortaran las comunicaciones de inmediato. Al instante, abrió de nuevo el canal con el Lucky Star. – Milfie, hasta que las demás hayan limpiado el frente, contamos contigo para lidiar con la retaguardia.
– Sí. Ya que no pude pelear antes, me esforzaré el doble. – replicó la pelirrosa.
...
Respirando profundamente, Milfie jaló las palancas aceleradoras de su Emblem Frame, saliendo hacia el encuentro de las naves enemigas. Aunque la superaban ampliamente en número, hoy por alguna razón se sentía bastante confiada, y esto se reflejaba en los altos niveles de energía del Lucky Star.
– Increíble. – dijo mientras maniobraba esquivando una ráfaga de fuego de un par de destructores. – Los controles hoy están muy sensibles.
En cuanto se puso a tiro, comenzó a flanquear al primer destructor. Como dijo Takuto, estaba tomando como prioridad a los enemigos que estuvieran más cerca del Elsior. Lo único que tenía que hacer era contener la línea hasta que las demás pudiesen volver del frente y ayudarla. Podía hacerlo aunque estuviera sola.
– No, no estoy sola. Mis amigas están siempre conmigo, y ahora Takuto-san también está detrás de mí para apoyarme. – dijo con determinación antes de empezar a abrir fuego.
Unos misiles bien conectados en los motores, y un disparo del Híper Cañón para perforar su casco hicieron el trabajo. La otra nave se giró hacia ella e intentó abrir fuego con una ráfaga de disparos Phalanx, pero ella levantó sus escudos a tiempo para detenerlos. Era casi como si se estuvieran moviendo en cámara lenta, si era sincera.
– Lucky Star, un carguero se aproxima hacia ti. Está a punto de desplegar cazas para rodearte, ten cuidado. – le advirtió Takuto.
– Entendido, déjalo en mis manos. Veamos, veamos... – Al ver sus indicadores, notó que las emisiones de energía del motor eran inusualmente altas hoy. Tenía que liberar el exceso de alguna forma... y supo de inmediato cómo hacerlo. – ¡Ah, ya lo tengo!
Usó los controles para redirigir el exceso de energía hacia el Híper Cañón, lo que le permitió cargarlo a máxima capacidad en sólo unos pocos segundos. Y justo a tiempo ya que en ese instante las naves enemigas comenzaban a desplegar sus cazas. No, no iba a dejar que le pusieran un dedo encima al Elsior.
– ¡Híper Cañón, fuego!
Sin tardanza disparó el rayo de partículas rosa. Pero en vez de concentrarlo en una dirección específica, Milfie agitó su nave de lado a lado, como si estuviese usando una manguera de jardín, para que el chorro de energía pudiera cubrir una trayectoria más amplia y llevarse consigo a todos los enemigos posibles. Fue un poco loco, pero dio resultado y con ese solo ataque eliminó o dañó críticamente a casi todos los cazas enemigos, e incluso el rayo logró hacer mella en el casco de la nave insignia, forzándola a retroceder.
– Buen disparo, Milfie. – la felicitó Takuto. – Eso nos dará algo más de tiempo mientras el resto de la Brigada Angel continúa lidiando con las fuerzas en el frente.
– ¡Milfie! – intervino Ranpha de pronto en el canal de comunicaciones. – ¡No olvides dejar algunos para nosotras! ¡No es justo que te lleves toda la gloria!
– Jeje, trataré de no hacerlo mucho. – replicó la pelirrosa.
Habiendo aniquilado a los cazas desplegados por los cargueros, el Lucky Star comenzó a centrar su atención en las naves restantes. La nave insignia estaba siendo escoltada por cinco fragatas de misiles, y la que iba al frente inmediatamente le abrió fuego apenas se puso en rango. Milfie elevó al Lucky Star para evadir los proyectiles, y estos empezaron a perseguirla en cuanto se salió de su trayectoria.
– ¿Eeehhh? ¡Ay no, ya vienen por mí!
Milfie maniobró como pudo para esquivarlos, y afortunadamente no volvieron a desviarse hacia ella cuando pasaron de largo. De paso, logró hacer que estos impactaran en otra de las fragatas, que apenas se estaba poniendo en posición para entrar en combate. Sin perder tiempo, disparó sus propios misiles hacia la fragata enemiga que iba al frente, logrando destruirla sin mucho problema.
Sus niveles de energía se estaban desbordando de nuevo, así que tenía que volver a liberarlos. Con eso en mente, volvió a redirigirla hacia el Híper Cañón para cargarlo, mientras tomaba distancia para intentar atacar a las fragatas restantes, que de nuevo empezaban a lanzar sus proyectiles contra ella. Otra vez tomó acciones evasivas, y los misiles terminaron impactándose entre sí sin causarle ningún daño al Lucky Star.
Ya estando a buena distancia, Milfie volvió a apuntar con el Híper Cañón, moviendo la nariz del Lucky Star de lado a lado. Esto para utilizar el rayo como si fuese una enorme espada que cortó por el medio a las tres fragatas restantes, haciéndolas explotar en un instante. Eso sólo le dejaba a la nave insignia, que esta vez se salvó de recibir daños gracias a que preventivamente levantó sus escudos para repeler el rayo de partículas cuando pasó por donde estaba.
– ¡Sólo quedas tú ahora! ¡No permitiré que te acerques al Elsior!
Empezó a abrir fuego tanto de sus cañones vulcan como de los lanzamisiles para terminar con esto, pero los escudos del acorazado repelían todos los proyectiles. Había podido eliminar ella sola a casi toda la flota de la retaguardia, pero la nave insignia parecía rehusarse a caer ante su asalto. Tal vez necesitaría la ayuda del resto, ojalá y se dieran prisa...
Mientras evadía la oleada de disparos de las torretas, recibió una señal de contacto desde el Elsior. Al instante, Takuto apareció en su monitor, con una sonrisa muy confiada en su rostro.
– Milfie, estás haciendo un buen trabajo, pero parece que tienes problemas con la nave insignia ahora. – le dijo.
– No puedo penetrar su escudo, no importa lo que le lance. – dijo Milfie.
– Parece que ese sujeto aprendió algo de nuestro último encuentro. – dijo Takuto despreocupadamente. – Pero escucha, tengo un plan. En el sistema de monitoreo puedo ver que los niveles de energía del Lucky Star están muy altos hoy. ¿Tendrás suficiente para usar tu Híper Cañón de nuevo?
– Em... sí, creo que tengo suficiente poder para usarlo una vez más. – replicó la pelirrosa, al ver sus medidores de energía.
– De acuerdo. Finge que te estás retirando, pero ponte en posición para disparar a mi señal. – dijo Takuto. – Nosotros vamos a desacelerar por un momento para dejar que nos alcance. Cuando esté a tiro, tendrá que bajar sus escudos para poder atacarnos. Esa será tu oportunidad.
– ¿Eh? Espera, ¿estás diciendo que te usarás tú mismo y al Elsior como blanco? – exclamó preocupada.
– Si acabas con él antes que nos dispare, no tendremos que preocuparnos. – replicó el comandante sin dejar de sonreír. – Confío en ti, y en el resto de la Brigada Angel.
Milfie sintió que su corazón daba un vuelco. Por un lado, le parecía un plan peligroso, pero por el otro, no podía evitar sentirse conmovida de que Takuto tuviera esa clase de fe en ella. En ese caso, supo que tenía que corresponder a su confianza.
– ¡Muy bien, Takuto-san! – dijo con determinación. – ¡Déjamelo a mí!
Cortó el contacto e hizo lo que le dijeron, fingiendo una retirada. Tal como dijo Takuto, el Elsior desaceleró los motores por un momento, avanzando sólo por inercia, y el acorazado enemigo puso los suyos propios a toda marcha para perseguirlo. En ese momento, vio en su radar que el resto de sus amigas casi habían terminado de despejar la ruta al frente, y Ranpha y Forte ya estaban retrocediendo tan rápido como podían para venir en su ayuda, en tanto Mint y Vanilla se ocupaban de los pocos enemigos restantes para despejarles el camino.
Por tercera vez, Milfie empezó a redirigir el exceso de energía hacia el Híper Cañón. Ya se había quedado sin misiles, y el vulcan apenas tenía munición suficiente como para dos rondas de ataque antes de tener que volver al Elsior para repostar. Tardaría unos pocos segundos más, pero le preocupaba que el acorazado se pusiera a distancia de disparo antes que ella estuviera lista.
– Vamos, por favor... un poco más rápido. – dijo mientras observaba la carga a 95%.
Quince segundos más, pero el acorazado estaba empezando a cargar sus propios cañones principales, y en cualquier momento abriría fuego contra el Elsior. Diez segundos, 97%, sólo un poco más. Cinco segundos, el acorazado se puso a distancia de disparo, y comenzó a lanzar rayos que afortunadamente se desviaron hacia los lados sin impactar al Elsior directamente...
– ¡Carga completada! ¡Híper Cañón, fuego!
Apenas el indicador de carga mostró el 100%, Milfie apretó sus gatillos, y soltó el disparo más potente que había lanzado ese día. Esta vez mantuvo su Emblem Frame firme para concentrar toda la energía en un solo punto y maximizar el impacto, apuntando hacia el centro de masa del acorazado.
Inmediatamente, los componentes de la nave enemiga comenzaron a explotar, y al ver su resultado, la tensión que Milfie había sentido antes fue reemplazada por una sensación de triunfo y alegría.
– Lo logré... ¡lo logré, Takuto-san!
– Bien hecho, Milfie, sabía que podrías. – respondió el comandante, apareciendo al instante. – Ya no tenemos nada que hacer aquí, tú y las demás dense prisa y regresen.
– ¡Sí señor! – Milfie hizo el saludo militar, y sin tardanza puso sus propulsores a toda marcha para volver al Elsior, justo cuando en ese instante llegaban Ranpha y Forte.
– Oh, parece que llegamos tarde a la fiesta. – comentó la pelirroja sonriendo con satisfacción.
– Qué lástima, le quería dar una buena a ese vejete esta vez. – dijo Ranpha. – Bueno, no hay nada que hacer, veo que no necesitaste nuestra ayuda después de todo.
– Jeje, todo fue gracias a Takuto-san. – replicó Milfie, antes de mirar por encima de su hombro por última vez a la nave enemiga.
– Bien, ya no tenemos nada más que hacer aquí. ¡Vámonos, chicas! – ordenó Forte, y sin tardanza giró su Emblem Frame hacia el Elsior. Milfie y Ranpha la siguieron de inmediato.
Otra batalla, otra victoria para ellos, pero no podían quedarse a celebrar su triunfo. Tenían que escapar rápidamente antes de que más enemigos llegaran para entorpecer su camino. Pero ella, por lo menos, podría celebrarlo mentalmente. Después de todo, no había peleado así de bien en un muy largo tiempo.
...
En el puente del Elsior, todos vieron con satisfacción cómo el acorazado empezaba a sufrir producto de explosiones de cada uno de sus componentes. Incluso sus armas se sobrecargaron cuando intentó disparar producto del daño que le provocó el rayo de partículas. Al mismo tiempo, el radar mostró que las demás habían logrado despejar el frente, y ya no habría obstáculos en su camino para escapar de la zona hostil.
– ¡Todos los objetivos en el área han sido neutralizados! – declaró Coco. – ¡Tenemos el camino libre!
– ¡Buen trabajo, Brigada Angel! – celebró Takuto. – ¡Atención, en cuanto los Emblem Frames hayan vuelto al hangar, motores a toda marcha! ¡Sáquennos de aquí!
El Elsior abrió sus compuertas para recibir de vuelta a la Brigada Angel, y ponerlas a salvo. Una vez dentro, activó sus propulsores a máxima potencia para alejarse de ese sector lo más rápido posible. Takuto no sabía qué tan crítico habría sido el daño que provocó Milfie en la nave de Rezom, pero algo era seguro: aunque hubiese sobrevivido, ya no los podría perseguir en ese estado. Con suerte, se quedaría a la deriva y si acaso lo encontraban, seguramente sería castigado por su fracaso.
Una vez que se alejaron lo suficiente, Takuto finalmente dejó salir un suspiro de alivio que había estado conteniendo todo el rato. Eso estuvo demasiado cerca.
– Ufff... lo logramos, de alguna forma. – dijo recostándose sobre su silla de comandante.
– Nos comandaste de manera espectacular, Takuto. – lo felicitó Lester. – Sigue a ese ritmo dando lo mejor de ti.
– Jaja, claro, sin duda que podremos hacerlo. – se jactó el comandante.
– ... ¿Seguro que estás bien? – Lester se cruzó de brazos.
En ese momento, las puertas del puente se abrieron. La Brigada Angel había llegado para reportarse, y delante de todas ellas se encontraba Milfie, alegre como siempre. No era para menos, luego de ese desempeño que tuvo.
– ¡Brigada Angel, reportándose, señor! – saludó la pelirrosa en nombre de todas.
– Hola, Milfie. Buen trabajo, todas ustedes. – las felicitó Takuto. Milfie se puso frente a él y comenzó a festejar.
– ¡Takuto-san, ¿lo viste?! ¡Pude derrotar a todos esos enemigos gracias a ti!
– Soy yo el que debe darte las gracias. – replicó el comandante. – Si tu buena suerte no hubiera estado de nuestro lado, tal vez no...
No quería ni imaginárselo. Apenas habían empezado el viaje hacia Rhome y ya habían tenido todos estos problemas. Ciertamente habían sido afortunados, pero claro, no iba a desestimar el esfuerzo de todos para salir victoriosos.
– No tuve ningún problema allá afuera. – dijo Mint con una gran sonrisa. – Takuto-san, hiciste un buen trabajo al dirigirnos.
– Lo hiciste muy bien, Sr. Comandante. – agregó Forte. – Pero a la próxima, dame más presas a las cuales dispararles.
– ... Rezaré por el comandante enemigo... – dijo Vanilla juntando las manos.
– Bueno, no estuvo tan mal. Creo que tú también nos ayudaste a ganar. – concluyó Ranpha.
Takuto se sorprendió un poco de este pequeño halago. Después de todo, apenas unos minutos antes se quejó por haberla usado de carnada (de nuevo) para poner a todos esos cazas enemigos en la línea de fuego del Elsior y eliminarlos de un golpe. Ranpha sin embargo todavía tenía algo más que decir:
– Aunque, si Milfie hubiese podido despegar desde el inicio, podríamos haber ganado mucho más fácilmente.
– Lo siento, Ranpha. – se disculpó Milfie.
– No, ni siquiera hipotéticamente. – refutó Takuto. – Gracias a que Milfie permaneció en el hangar, pudimos repeler la emboscada del enemigo.
– No, eso no es...
– Hmm... Sr. Comandante, parece que ya está aprendiendo como tratar con Milfie. – comentó Forte.
– El rendimiento de la nave de Milfie-san fue bastante inusual, incluso para ella. – agregó Mint, con tono de estar intrigada.
– ¡Aww, qué mala eres, Mint! – Milfie se enfurruñó por el comentario. – ¡Hago lo que puedo!
– Es cierto. – Takuto estuvo de acuerdo. – Sé un poco más directa con tus cumplidos, Mint.
– Bueno, ya puedo sentirme un poco más tranquila. – intervino de nuevo Forte. – Con algo de suerte, podremos ponerle fin a esta estúpida guerra más pronto de lo esperado.
Takuto estuvo de acuerdo. Pese a que el enemigo intentó usar el factor sorpresa y emboscarlos, nuevamente se alzaron con una victoria limpia y sin daños o bajas que lamentar. Por supuesto, se habían enfrentado de nuevo a un comandante bastante mediocre, pero los números de la flota y la nave que comandaba no eran nada desdeñables. Podía sentirse orgulloso de los resultados.
La puerta del puente se volvió a abrir, y en ese momento entró la sirvienta del Príncipe Shiva. Takuto se fijó que llevaba algo en las manos, y al acercarse vio que se trataba de un sobre de color oscuro, enmarcado con decoraciones doradas y la cresta de la familia real de Transbaal, la Luna Blanca rodeada por unas alas angelicales.
– Disculpen mi intromisión. – La sirvienta le extendió el sobre que traía a Takuto. – Le traigo una carta del Príncipe Shiva. Por favor recíbala.
– ¿Oh? ¿Y a qué se debe este honor? – preguntó el comandante.
– Está dirigida a todos. – replicó la sirvienta. – En cuanto a su contenido, lo desconozco, sólo se me ordenó que la entregara. Ahora, si me disculpan...
Y tan rápido como vino, la joven sirvienta se marchó, dejándolo a él con el sobre en la mano. Lester y toda la Brigada Angel se acercaron para ver mientras él lo abría. Parecía que todos estaban muy intrigados de saber lo que decía. Takuto lo abrió y procedió en voz alta.
– Veamos... "Hicieron un trabajo admirable. Shiva Transbaal." Eso es todo lo que está escrito.
– ¡Déjame ver, déjame ver! – exclamó Ranpha emocionada, quitándole el papel de la mano. – ¡Wow, nunca había recibido una felicitación de la familia real!
– Ranpha-san, creo que esto es más bien una mención honorífica. – señaló Mint.
– Oye, no la acapares. ¡Date prisa y pásamela también! – dijo Forte, que había abandonado cualquier asomo de seriedad y trataba de quitarle a Ranpha el papel.
Las dos empezaron a pelearse como un par de colegialas por una carta de amor, o eso le pareció a Takuto, que no pudo evitar reírse por lo bajo.
– La única parte que está escrita a mano es la firma. – dijo intentando calmar las ansias de sus subordinadas, aunque sin mucho éxito.
– Bueno, considerando que vino del Príncipe Shiva, eso lo hace más valioso que un autógrafo de cualquier celebridad, ¿no crees? – señaló Lester.
– Supongo. – admitió Takuto. – Pero bueno, todo esto fue gracias a la Brigada Angel. Fue sólo después de saber que un Emblem Frame era capaz de pelear contra dos cruceros a la vez que pude sentirme más tranquilo.
Ante sus palabras, de repente Forte y Ranpha dejaron de forcejear por la carta y voltearon a verlo. Y no fueron las únicas, también Mint, Vanilla y Milfie lo hicieron. Todas parecían sorprendidas por alguna razón.
– ¿Qué pasa? – preguntó Takuto. – ¿Dije algo malo?
– ... Esos son los resultados del desempeño de Milfie-san en la academia. – explicó Vanilla.
– ¿En serio? Wow, significa que Milfie y su Emblem Frame son más impresionantes de lo que pensé. – dijo Takuto, pero entonces se dio cuenta que las expresiones de las Angels no habían cambiado en absoluto. Antes de poder preguntar, Vanilla prosiguió:
– ... Pero... esas evaluaciones no son precisas...
– ¿Eh? ¿Cómo así? – preguntó Takuto. Por un fugaz segundo notó que las otras Angels intercambiaban miradas de complicidad entre ellas. ¿Más cosas que no le habían dicho?
– En aquella ocasión... luego de iniciar el ejercicio, ocurrió una anomalía en los sistemas de los dos oponentes de Milfie-san... – explicó Vanilla. – ... Milfie-san ni siquiera disparó. Sólo hizo que colisionaran entre ellos y ambos quedaron inoperables...
– ¡¿Que qué?! – Takuto sintió que la quijada se le iba hasta el suelo. – Entonces, eso de que un Emblem Frame es capaz de rivalizar con dos cruceros...
– Esa no es una medida confiable del rendimiento de un Emblem Frame. – dijo Vanilla, sin perder ni un segundo su tono monocorde. – Al parecer, esa historia se ha expandido como información falsa debido a los rumores...
– ¡Así es! – confirmó Ranpha. – Tuvieron que cancelar toda la prueba antes que pudiéramos hacer nada. Fue todo un desastre.
– Entonces... ¿acabo de pelear mientras estaba creyéndome un rumor? Oiii... – Takuto tuvo que exprimir cada palabra para hacer esa pregunta y confirmarlo. No sabía si reírse, enfadarse, llorar, o si debería sentir algo más al respecto.
– Ese ejercicio probablemente haya sido también resultado de la suerte de Milfie. – dijo Forte.
Takuto tuvo que esforzarse por no caer de rodillas. Ahora todo cobraba sentido. No fue por su capacidad como comandante, o por el poder de los Emblem Frames. Salieron adelante gracias a la suerte de Milfie.
– Ya lo entiendo. Alrededor de Milfie, siempre pasan cosas impensables e imposibles, ¿no? – preguntó mirando a la pelirrosa, que desvió ligeramente el rostro antes de responder.
– Así es. Ya sean cosas buenas o malas.
– Bueno, eso suena a un volado con una moneda, ¿no? – comentó Takuto. Milfie lo miró algo sorprendida, así que procedió a explicarle. – Antes, cuando lanzaste las monedas, ¿no fue eso prueba de su suerte? Creo que todos lo vimos en ese momento. Cuando las volviste a arrojar, todas salieron cruz en vez de cara. Y la batalla de ahora mismo fue igual. Revertiste la crisis y la convertiste en una oportunidad.
– Pero, no es como que yo sea la que cambia mi suerte. – dijo Milfie. – Sólo sucede sin que yo lo quiera.
– Lo sé, y eso está bien. – replicó Takuto. – Después de todo, si supieras siempre lo que va a pasar, la vida sería muy aburrida, ¿no? Incluso el picnic resultó ser una serie de ocurrencias sorprendentes, pero al final fue muy divertido.
– Takuto-san... – Milfie lo miró con un ligero rubor en el rostro.
– Aunque fue una lástima que la lluvia arruinara la comida. Así que espero que podamos tener otro picnic algún día, y que podamos disfrutarlo hasta el final. – declaró el comandante, logrando que la sonrisa alegre de Milfie volviera a su rostro.
– ¡Sí! ¡Yo también quiero que lo tengamos!
Y con esa promesa, se acabaría el día de trabajo. Si algo había aprendido Takuto con esto era que, aunque algunos culparan a la suerte o al destino de sus fracasos, lo cierto era que los ganadores eran quienes hacían el mejor uso de las cartas que recibieron, y muchas veces esperar lo mejor atraería la buena fortuna. Y con alguien como Milfie, tenía la sensación de que la mantendría muy cerca.
Sólo le quedaba esperar que la Diosa de la Fortuna los llevara a Rhome a salvo para cumplir su misión. Haría todo lo que estuviera en sus manos y dejaría el resto en manos del destino sacando el mejor partido de las circunstancias.
Esta historia continuará...
Notas del autor:
Bien, ya estamos de vuelta. Este capítulo salió casi el doble de largo que los anteriores debido a que, como mencioné, agrupé los dos segmentos de batalla juntos, pero creo que resultó bien, ¿ustedes qué opinan? Creo que ahora Takuto acaba de aprender sin darse cuenta cómo utilizar la suerte de Milfie a su favor en batalla, siendo que el fallo en el motor del Lucky Star terminó salvándoles el día y les permitió contrarrestar la emboscada. Si hubiera sabido todo el contexto de la información que recibió sobre los Emblem Frames, quizás no se hubiera arriesgado tan de frente, ¿no les parece?
Y con esto concluye el capítulo de Milfie dentro del juego. El próximo se titula "Profecías caóticas", y estará protagonizado por Ranpha. Como dije antes, iremos en secuencia con cada una de las Angels para que las vayan conociendo una por una. Gracias por los reviews a TheNewDabs y BRANDON369. ¡Brigada Angel, despeguen!
