Loonatics Unleashed no me pertenece, y esto es un pobre intento de Fanfic.

La estrella caída (Primera Misión)

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Capitulo 10

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Ace divisó con facilidad a los robots que estaban en guardia, y a su lado, Lexi los escuchó sin problemas, porque sus orejas se irguieron de inmediato a medida que avanzaban hacia la cámara central. El conejo mantuvo el paso, lento y silencioso, mientras ayudaba a la más joven a esconderse, para poder comenzar con el ataque desde el mejor ángulo posible.

A pesar de tener los ojos vendados, Lexi podía moverse sin ningún problema a su alrededor, manteniendo su distancia. Ace supuso que se le hacía más fácil esto, debido a que la cámara estaba cerrada y el sonido de seguro llegaba más rápido a sus oídos, al retumbar en las paredes.

El conejo sujetó su katana envainada con su mano izquierda, y sin dudarlo un solo instante, comenzó a correr hacía los primeros robots. Con mucha facilidad, al disparar su visión láser, destrozó un par de estos, reventando sus cabezas y los cañones de sus brazos. Saltó en medio de la cámara, mirando entre las múltiples jaulas, pero no podía distinguir a Deuce entre todos los rehenes.

Rev iba a desactivar aquellos barrotes láser dentro de poco, no había tiempo que perder.

—Lexi, rápido, encuentra a Deuce, yo te cubro— Por suerte no necesitaba gritar, porque la coneja estaba detrás de él, lista para lanzarse hacia el centro del recinto. Con mucha facilidad y gracia, Lexi saltó e hizo un par de piruetas para escapar de los robots que llegaban desde el otro pasillo. A pesar de ser tantas máquinas, ella consiguió evadirlos con facilidad. Ahora mismo, solo necesitaba centrarse en encontrar al freleng, de esa forma, Tech podría controlar las máquinas restantes y detener aquella locura.

Las jaulas brillaban de un intenso rojo por los rayos láser, iluminando el rostro de los cautivos asustados y llorosos, que se encontraban atrapados. La mayoría de ellos seguían pidiendo ayuda a gritos, mientras ellos lidiaban con los robots que no paraban de dispararles.

Tenía suerte de que la habilidad especial de Lexi fuera tan fuerte. Siendo la primera vez que la veía actuar de cerca, el rayo psíquico explosivo que podía disparar desde su cabeza, tenía un buen alcance y dañaba con facilidad a los robots. Eso evitaría que los guardias automatizados la atrapen o dañen a los ciudadanos, mientras intentan encontrar a Deuce.

Ace esperaba que, a pesar de los gritos y lamentos, Lexi pueda concentrarse. Hasta ahora, ella había detectado fácilmente a los robots que guardaban la zona, porque sin necesidad de verlos pudo atacarlos. Ambos lograron despejar su camino en poco tiempo, pero estaba seguro de que los refuerzos llegarían en cualquier momento...

…Y de repente, los barrotes láser de las jaulas comenzaron apagarse, una por una.

—Lexi, es el momento— Ponderó Ace de inmediato.

La coneja asintió al oírlo, y se detuvo para concentrarse por completo, respirando profundamente, mientras sus orejas desprendían una especie de chispas. Deba la sensación que las ondas sonoras que les rodeaban, estaban siendo manipuladas por ella. Era increíble, Duck no había exagerado para nada con aquella habilidad.

Las jaulas habían desaparecido, desactivándose por completo y de inmediato, los robots ignoraron a Ace, para apuntar hacia los cautivos, y evitar de esa forma que se muevan de sus posiciones. Una sola orden de Deuce, y todas aquellas personas iban a ser acribilladas por sus autómatas. Finalmente, Lexi dispara su rayo psíquico sobre un pequeño grupo de rehenes, y un sujeto es empujado lejos de ellos por el impacto, siendo lanzado hacia el otro lado de la recamara.

—¡Lo encontré!— Exclamó Lexi, después de apartar al freleng del resto de las personas.

—Ya lo vi— Ace comenzó a correr hacía Deuce, para evitar que les dé más órdenes a los robots —Quítate la venda y protege a los rehenes—

Lexi se arrancó las vendas de sus ojos, y de inmediato, hizo un salto mortal hacia atrás, preparando su ataque psíquico para contener a los robots por su cuenta. El conejo la perdió de vista al lanzarse al encuentro de Deuce. Mientras corría desesperado para atacarlo, preparó su katana, lista para desenvainarla ante la mínima oportunidad.

El hombre se había dado cuenta de su clara intención de matarlo, porque desenvainó una extraña espada, que parecía ser retráctil. Ace se obligó a atacar más rápido, quedó a pocas pulgadas de Deuce, y su espada, apuntó directamente a su cuello para intentar cortarlo.

El choque entre ambas armas le indicó que había fallado su primer ataque. Ace saltó hacía atrás para ponerse en guardia nuevamente, adoptando una posición defensiva. Deuce era un hombre de apariencia curiosa, lucía igual de joven que Zadavia, pero sus ojos eran viejos, estaban hundidos y llenos de locura. Su cabello pelirrojo estaba complemente despeinado y sus ropas habían visto mejores días. Parecía estar rechinando sus dientes delante de él, como un perro rabioso, y no le sorprendería que estuviera al borde de un brote psicótico.

Las personas a su alrededor se habían quedado completamente quietas y calladas, solo podía escucharse el llanto de los niños pequeños, que eran arrullados por los adultos. Los robots que estaban apuntándoles, cargando sus armas láser. Ace esperaba que Tech este terminando de hackearlos, o Deuce iba a convertir aquel sitio en un matadero. De repente, el freleng le dedicó una sonrisa llena de locura, y para su horror, comenzó hablar.

—La espada me dijo que vendrías— El hombre no parecía estar muy bien de la cabeza, hablaba de su arma como si tuviera mente propia. De un momento a otro, arremetió con un ataque descendente, demasiado rápido para esquivarlo. Ace lo desvió con la parte sin filo de su arma, y evitó que lo corte, pero volvió a retroceder.

Debía admitir que era mucho mejor que él en combate, posiblemente, con más años de experiencia. Iba a tener que buscar cualquier punto flaco para atacarlo, o todo el plan se iría al desagüe.

El conejo colocó la katana de manera horizontal, saltó hacía arriba, y realizó un ataque directo a la cabeza de Deuce, con el fin de cortar su cráneo desde el parietal, y matarlo de inmediato. Sin embargo, este reacciona y vuelve a desviar su ataque, haciendo que su extraña espada choque con la suya.

Con horror, Ace notó que su katana se melló levemente en el medio del su filo.

—Y aquí estás, ella quiere tu intento asesino— Dijo de repente el freleng.

Sinceramente, Ace no tenía tiempo para los desvaríos de un loco. No podía encontrar un solo punto débil en Deuce, así que debía entretenerlo mientras pensaba como conseguir un ataque certero.

—¿Qué más te dijo tu espada? ¿Qué te laves los dientes y comas tus verduras?— Se burló el conejo, y le disparó con su visión láser. A pesar de la corta distancia, el freleng se pudo defender usando su extraña espada. Esta se abrió como si fuera una especie de antena y absorbió su ataque con facilidad.

Eso tampoco iba a funcionar.

—Me dijo que traicionara a freleng, que nadie en esa bola de fango merecía mi sacrificio, que jamás me aceptarían como su canciller supremo…— Deuce parecía ser solo una cascara vacía, que no paraba de decir sandeces, pero al menos estaba perdido en su locura. De reojo, Ace vio que los robots seguían apuntando a los rehenes, y Lexi estaba teniendo problemas de lidiar con todas las máquinas por su cuenta.

—-¡Doc, emergencia! ¡Los robots atacaran a los rehenes en cualquier momento!— Ace tuvo que comunicarse con Tech, desesperado por no conseguir concretar con su plan. Realmente sentía que había fracasado por completo, había decepcionado a todos y se estaba hundiendo en la desesperación, temiendo lo peor.

Su corazón comenzó a latir cada vez más rápido, el estómago se le lleno de hielo y sentía que no podía mover un solo músculo.

"Lo tenemos" La voz de Tech al otro lado, a pesar de sonar tan lejana, hizo que se centrara, haciendo que el terror del fracaso no lo abrume del todo. Deuce le miraba con una sonrisa cruel y maliciosa, estaba muy confiado en sus habilidades a pesar de estar completamente loco "No estás solo, resiste Ace"

Tech y Rev iban a respaldarlo. Ace debía ser valiente, no tenía nada que temer.

—¿Crees que podrás escapar de esto? Nadie saldrá vivo de está recamara, y vas a caer aquí, bola de pelos— Deuce parecía estar a punto de gritar su orden a los robots, pero Ace le atacó de inmediato, moviendo su katana de manera oblicua, listo para realizar un corte perfecto en el pecho del Freleng.

Este reaccionó, retrocediendo hacía atrás, sin poder defenderse correctamente. No había logrado leer su movimiento del todo, pero esquivó lo suficiente para que el corte se vuelva solo un simple rasguño, que desgarró su ropa y dejo ver una fina herida sangrante, adornando el centro de su pecho.

—Aún no— Ace tomó su espada y volvió a adoptar una postura de ataque, activando a la vez su visión láser —No dejaré que respires en un solo momento—

(...)

Al escapar del último ataque del nerdluck y dejar a su hermano resguardado, detrás de un contenedor volcado, Zadavia recuperó su forma humanoide, sintiéndose agotada por el degaste de estar a la defensiva. Era frustrante no poder atacar a la criatura, pero no podía darse el lujo de matarla, debido a la amenaza flagrante de una invasión mucho peor a futuro.

El nerdluck había intentado matarla en varias ocasiones con su rayo láser, por lo que sabía que su oferta de esclavizarla, solo dependía de su rendición total. Ella estaba sopesándola dentro de su mente, considerando la idea, pero había muchos factores en juego, y era la extraña habilidad de estas criaturas de extraer las habilidades de otros seres vivos, consumirla y poder usarla a su favor.

—Detengamos esto— Zadavia exclamó esto, alzando sus manos en señal de rendición —Creo que podemos llegar a un acuerdo—

El nerdluck la miró con cierta duda, como si esperara que ella intentara dañarlo si bajaba la guardia. Movió su enorme barriga para acercarse hasta donde se encontraba, escudriñándola con sus codiciosos ojos amarillentos. Una desagradable lengua de anfibia salió de su boca, para lamerse los labios, tal vez deleitándose con la sensación de tener a su presa entre la espada y la pared.

—Tienes razón Zadavia, podríamos llegar a un acuerdo, nuestro planeta de juegos y placer se beneficiaría mucho al tener una criatura tan magnifica como exhibición— El horrible ser se paseaba de un lado a otro, estudiándola. En ese momento, ella notó un collar brillante en su cuello, que parecía despedir una luz verde similar a los brazaletes que Tech había creado. Si llegaba a dañarse o la criatura moría, era posible que ese dispositivo dé la señal al sindicato para atacar Acmetropolis.

Era un problema imposible de resolver.

—Sin embargo, dadas las circunstancias, tu sola no pareces tan atractiva— La criatura sonrió de manera cruel —Quiero a los seis superdotados también, van a ser mis esclavos y pagaran por haber matado a mis subordinados—

Zadavia se arrepintió de haber abierto la boca y tratar de negociar con este monstruo. Ahora estaba decidido a quedarse con sus amigos, y no podía permitir que eso suceda. Ella miró a su hermano hecho una bola, temblando y tratando de que nadie le preste atención, intentando ocultar su rostro por el miedo.

No podía dejar que eso le pase a Tech o a Rev.

—Si te marchas de aquí con mi cabeza ¿Será suficiente?— Preguntó de repente Zadavia, tratando de ignorar la mirada llena de horror y angustia de Optimatus.

—Puede que tu vida a cambio de la de mis subordinados me dejará satisfecho— Ofreció con malicia la criatura.

—…— Zadavia no veía otra solución más que sacrificarse por los demás, y por el resto de los habitantes de Acmetropolis. No había podido protegerlos, cientos de vidas se perdieron por el fragmento del meteorito que cayó y miles habían sido capturados solo para extorsionarla.

No iba a permitir que otro mundo caiga por su culpa.

—Me rindo, puedes eliminarme si lo deseas, pero no pienso entregar a mis amigos ni a mi hermano— Ponderó Zadavia.

—Me has costado muchos recursos y desde el punto de vista financiero, tu muerte no es más que una perdida— El horrible ser le miró con crueldad mientras una macabra sonrisa adornaba su hinchada cara de sapo, como si estuviera completamente satisfecho de conseguir lo que deseaba —Pero las reglas de ojo por ojo, diente por diente, se aplica en estos casos y voy a quedarme con tu vida—

Zadavia estaba bien con esto. Ella fue odiada desde que nació, su hermano y su pueblo le dio la espalda, y casi destruyen un planeta entero al intentar matarla. No iba correr, ni esconderse, ni mucho menos permitir que intenten esclavizar a sus amigos. Después de ver como terminó Optimatus en manos de esta criatura, ella iba a quemarse hasta las cenizas para evitar que Tech y Rev padecieran ese mismo destino.

—Me parece bien— Ella cerró los ojos, sintiendo como el corazón se rompía en pedazos, al darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Esperaba que algún día sus amigos pudieran perdonarla. Lamentaba mucho no poder compartir un momento más con ellos, una comida más, una conversación más. Había tantas cosas que no les dijo, ni siquiera les había dado las gracias por todo lo que habían hecho por ella. El arrepentimiento por el tiempo perdido, estaba aplastando su razón, hasta el punto de hacerle temblar de impotencia.

—¿Lista para morir?— Preguntó con ciertas satisfacción el nerdluck, relamiéndose ante su oscuro logro.

Ella tomó aire. No iba darle la satisfacción de verla débil, la muerte dudaba ante su presencia, y ella no debería dudar delante de ella.

—Si, supongo que este es mi final— Estaba segura de que el arrepentimiento maldeciría su alma por la eternidad, pero sonrió de todos modos. Se alegraba mucho de haberse sentido cuidada por primera vez. El calor del láser que estaba cargando la criatura para dispararle, estaba quemando la piel de su rostro, abrió los ojos por última vez para ver a su verdugo…

…Y se encontró con la espalda de su hermano delante suyo.

El ataque del nerdluck le dio de lleno, mientras la protegía con su propio cuerpo, calcinándose por completo.

—¡Optimatus!— Zadavia gritó desesperada al ver como su hermano caía al suelo, después de que el rayo láser le dio de lleno. Sin dudarlo, tomó su cuerpo completamente quemado entre sus brazos, tratando curar las múltiples quemaduras, pero el daño era masivo y estaba entrando en shock —¡No! ¡No, no me dejes!—

Él solo le miró con el ojo que se salvó de ser quemado, por unos instantes, y trató de hablarle antes de que el último aliento se escapara de su cuerpo.

—…T-tienes que vivir— La voz rasposa de Optimatus, la sentenció, porque la vida se estaba escapando de su cuerpo, su corazón se estaba deteniendo y su cuerpo estaba quedándose completamente rígido.

Su hermano le había dejado su voluntad en aquellas últimas palabras, y al ver que el nerdluck iba a tratar de atacarla de nuevo, se propuso a cumplirla.

(…)

Vulnerar el sistema de control de los robots no estaba funcionando, y Tech temía que no iba a conseguir hackear a estas máquinas por más que lo intentara. A diferencia de su madre, el coyote siempre tuvo limitaciones respecto la informática y la programación. Las cosas que a ella les parecía sumamente sencillas, como un paseo por el parque, para él era el equivalente a escalar una montaña con las manos desnudas.

Rev tampoco podía seguirle el paso a pesar de ser su campo de estudio, y el tiempo se les acababa. Ace necesitaba que los rehenes estén a salvo, para poder concentrarse en derrotar a Deuce lo antes posible. Duck y Slam estaban siendo asediados por los robots que protegían la sala de control, y Zadavia estaba sufriendo demasiado daño como para continuar por su cuenta.

Estaba viva aún, sus signos vitales no habían bajado tanto a pesar del daño que había sufrido, pero le estaba volviendo loco que no haya contactado ni una sola vez con ellos. Rodeado de cables y procesadores desarmados, sentía que no podía concentrarse del todo sin saber en qué estado se encontraba Zadavia.

—Tech, no podremos hackear a los robots, no tenemos el tiempo suficiente— Rev le dijo esto, finalmente quitando la vista de la pantalla de la pantalla. Sin embargo, su mirada parecía estar determinada, y del bolsillo de su pantalón, sacó una pequeña unidad usb, la cual parecía ser demasiado inofensiva a simple vista. Está tenía un rotulo que rezaba Wile, y Tech de inmediato supo de qué se trataba.

—Por supuesto que trajiste esa cosa infernal aquí—

—No se aún como encriptarlo, no le pude sacar nada de ese tipo de información a tu madre, pero me dio algunas pistas para saber cómo usarlo— Replicó Rev de inmediato.

—Ella es una mala influencia, terrible influencia— Tech estaba protestando mientras su compañero estaba ingresando el virus a la red neural de los robots. El correcaminos le dedicó una dulce sonrisa, tratando de lucir completamente inocente, pero el coyote estaba seguro de que esto iba a ser su perdición. Se preguntaba si le pasó lo mismo a su padre cuando conoció a su madre.

—Nos vendría bien un poco de ayuda aquí— Exclamó Duck de repente, llamando su atención.

Vio que el pato no lograba dañar a los robots con sus ataques, porque estos habían optado por dispararle a sus huevos flameantes antes de ser alcanzados por estos. Slam por su parte, estaba atrapado de sus brazos y piernas por múltiples cables de acero, intentando contenerlo, y evitando de esa forma que use su tornado. El número de autómatas era tan grande, que ellos estaban siendo abrumados a pesar de haber tenido la ventaja desde el principio.

—De inmediato— Rev le respondió a Duck, tocó una sola tecla de su computadora, y de repente, todas las pantallas fueron invadidas por el virus Wile. La escena del correcaminos exclamando ¡Beep, beep!, asustando hasta la muerte al coyote, se reprodujo en todas sus computadoras, dejándolas inservibles.

Todas las máquinas de aquel recinto habían perdido su utilidad, siendo completamente inhabilitadas por el virus. Era una pena por la tecnología alienígena perdida, pero esto era una emergencia.

—Pero que…— Duck que estaba listo para arremeter con sus ataques, ante la desesperación de estar rodeado, notó que los robots se detuvieron y quedaron estáticos en su lugar. No se habían apagado, simplemente no podían moverse. El pato empujó un par de estos con la punta de sus dedos, y cayeron como si fueran piezas de dominó —Al fin esta pesadilla terminó—

—(Necesito un poco de ayuda aquí)— El pobre de Slam estaba envuelto en cables de acero, los cuales se veían demasiado afilados para que los retire a la fuerza. Tech se acercó corriendo listo para asistirlo, manipulando con cuidado el metal para no lastimar a su amigo.

—¿Los robots ya no serán un problema? No sabemos si Lexi y Ace consiguieron derrotar a Deuce— Duck estaba tratando de hacer funcionar su comunicador, pero durante la pelea lo había destrozado por completo.

—Me temo que los robots ya no son de utilidad para nadie, el virus ha deshabilitado todas sus funciones, lo único que pueden hacer sus procesadores a partir de ahora, es reproducir esa caricatura una y otra vez— Señaló Rev a las pantallas detrás de ellos, donde el continuaba la eterna persecución de Wile, siendo golpeado por un enorme yunque salido de la nada.

—Debemos ir por Zadavia, ella no se ha contactado con nosotros y me preocupa que le haya pasado algo— Tech tenía un muy mal presentimiento en ese momento, que le había acompañado desde que la freleng se separó de ellos. Mientras tanto, Rev estaba hablando con Lexi desde su comunicador, para darle la ultimas instrucciones.

—Le dije a Lexi que Duck iba asistirla para sacar a las personas de allí, y cuidar a Ace si termina mal herido— Rev vio que el pato se animó ante esto, y luego miró a Slam —Nosotros ayudaremos a Zadavia—

—Apenas la encontremos le enviaremos la ubicación— Tech esperaba que no queden del todo incomunicados. Sus brazaletes comunicadores eran solo prototipos, pero le hubiese gustado haber construido algo mucho mejor para ese momento.

Se separaron de Duck al salir de aquella recamara, viéndolo correr en dirección hacia donde se encontraba Ace y Lexi. Mientras tanto, Rev sin esperar un solo segundo más, salió corriendo a una velocidad infernal, haciendo que ellos dos intenten perseguirlo con mucha dificultad. Slam para ir más rápido, tomó a Tech entre sus brazos y utilizó el tornado que producía su cuerpo, para aumentar su velocidad. Iban más rápido, pero no se comparaban con la rapidez del correcaminos.

Tech debía plantearse construir algo para poder seguirle el paso a Rev, un jetpack, una motocicleta con propulsores, lo que sea. Sería ridículo no poder alcanzarlo cuando realmente lo necesitara.

Por ahora, solo quería llegar a tiempo para ayudar a Zadavia, y evitar que algo horrible le suceda.

(…)

La pelea contra Deuce había drenado casi toda la energía de Ace, convirtiéndose más en una batalla de desgaste, que un asesinato a sangre fría. El freleng parecía hacerse más fuerte a medida que pasaban los segundos, dando la sensación de mejorar cada vez más. Sin embargo, la razón de esta remarcada diferencia, era porque el conejo se estaba quedando sin fuerzas para continuar luchando.

Deuce se percató de esto también, ya que los ataques de Ace estaban perdiendo fuerzas.

—Es increíble, a pesar de que estás llegando a tu límite, tu intento asesino continua— El freleng no parecía cansarse y mucho menos, perder la concentración. Sin embargo, Ace debía mantenerlo entretenido.

—Intentaste destruir el planeta en el que vivo, raptaste a miles de personas y amenazaste sus vidas, créeme que tengo muchos motivos para matarte— Ya había hecho las paces con ese aspecto suyo, aunque debía admitir que desearía ser más sincero con las personas que les rodeaban.

—Tu planeta solo tuvo la mala suerte de cruzarse en mi camino, eliminar a Zadavia siempre fue mi objetivo, porque desde que ella fue profetizada, arruinó mi vida— El hombre miró su arma, como si fuera el tesoro más importante de su vida. Ace debía admitir que era una espada muy buena, había chocado varias veces con su katana y no había una sola muesca que evidenciara su encuentro. Deuce parecía estar perdido en sus pensamientos, demasiado seguro de sus habilidades para darse ese lujo, porque siguió divagando.

—Iba a ser condecorado como Guardián de Freleng, iban a darme la espada del Guardián, el arma más poderosa de nuestro planeta, e iba a llevar a los nuestros a una era de conquista en otros mundos— Deuce golpeó con fuerza el suelo con sus pies, pataleando cómo un chiquillo malcriado —Pero ella era la elegida, era la que llevaría la espada del Guardián y me quitaría mi puesto ¡Yo debí tener ese honor! ¡Soy el mejor de todos los freleng!—

—Supongo que no soportaste la frustración— Ace comentó esto con aire casual, y de reojo se percató que los robots ya no atacaban a Lexi. Las personas a su alrededor eran cada vez menos, eso significaba que estaban aprovechando a escapar —¿Hiciste algo al respecto?—

—Por supuesto, fue tan fácil deshacerme de ella una vez que fingí mi muerte. Apoyando a su hermano para que la exilie, debelando su verdadera forma para que pierda el apoyo del pueblo… Pero cuando estaba a punto de obtener mi condecoración, fuimos invadidos por los nerdlucks— El freleng seguía divagando, mientras las personas liberadas, abandonaban la recamara donde se encontraban. Dentro de poco, serían solo Deuce y él.

—Sin Zadavia debió ser imposible resistirse— Ace midió la distancia para realizar un último ataque. Sus músculos ardían y su corazón latía demasiado rápido. Calmó su respiración para centrarse, sabiendo que lo único que importaba, era vencer a Deuce. Las personas estaban a salvo, pero si el sujeto se percataba que había perdido, podría dañar a los cautivos que habían quedado rezagados.

—Freleng cayó en pocos días a manos de los nerdlucks, pero pude hacerme un lugar entre ellos, ofreciendo mi ejército de robots y mis habilidades para conquistar mundos— Deuce terminó su historia, sonriéndole con cierta locura —A cambio, matarían a Zadavia—

—Parece que no salió tan bien cómo esperabas— Ace estaba listo para atacar, había puesto su espada de manera oblicua, una vez más, para intentar cortar la cabeza del freleng.

—Todos ustedes, en especial ese pulgoso insufrible y su amigo emplumado, han desbaratado cada uno de mis planes— Deuce parecía estar listo para atacarlo, porque terminó su discurso. Ace había telegrafiado la mayor parte de su ofensiva a lo largo de aquel encuentro, por lo que tenía una sola oportunidad para matarlo.

La espada de Deuce brilló con una energía extraña, y estaba seguro que si no tenía cuidado, iba a dispararle con una especie de rayo láser. Si iba a intentar atacarlo, debía hacer lo posible por no fallar. Sin pensarlo demasiado, disparó su visión láser para desviar su atención, cortó toda la distancia posible, estando tan cerca del freleng, que no podría esquivar si llegaban a darle un espadazo.

Ace movió su arma, y dio el ultimo sablazo justo en el cuello de Deuce. El corte fue perfecto, la cabeza del hombre fue removida de su cuerpo, cayendo sin mucha ceremonia en el suelo.

Luego su cuerpo inerte se desplomó delante de él, bañándolo en sangre.

Sus últimas palabras no valían la pena para ser recordadas.

Ace notó que de repente, el mundo a su alrededor estaba tiñéndose de un extraño color anaranjado, y no entendía por qué. Duck y Lexi se acercaron a él, tratando de hablarle y llamar su atención. Se veían muy alarmados, no tenía idea como estaba su cuerpo, pero de seguro se veía bastante mal a juzgar por sus expresiones de angustia.

—¡Ace! ¡¿Por qué sale tanta sangre de tu frente?!— Duck estaba histérico, sin saber si tocar sus heridas o no. Eran todas superficiales, Ace estaba seguro de que sus órganos vitales estaban bien. Sin embargo, era probable que por la cercanía de su ultimo ataque, Deuce haya logrado cortar su ceja

—Tranquilos, herida superficial en la cara, siempre sangra demasiado…— Ace se sintió un poco mareado para su sorpresa. Estaba muy cansado, no se había dado cuenta de todos los moretones, golpes y desgarros en su cuerpo. Ahora que la adrenalina estaba dejando su sistema, sintió que no servía para nada.

—Lexi, sujétalo del lado izquierdo, yo le ayudare con el otro— Dijo Duck, mientras le rodeaba con su brazo del lado derecho, y la coneja lo sujetaba de su lado izquierda. Ace noto que su katana se había partido, pero recordó algo importante.

—Duck, la espada, es de Zadavia— Apenas pudo arrastrar las palabras, pero parece que el pato le entendió.

—Mierda ¿Debo sacársela? Esta al lado de un cadáver sangrante— Duck estaba asqueado, pero no tenía sentido, Deuce estaba muerto no podía hacer nada en ese estado. De repente, lanzó un grito de indignación —¡No tiene cabeza! ¡¿Por qué demonios no tiene cabeza?!—

—Lo siento— Se disculpó con sinceridad Ace.

—Asco, asco, asco— Duck repitió la palabra una y otra vez. Lo soltó por unos instantes, se acercó al cadáver de Deuce y tomó la espada que se encontraba a su lado, la cual estaba cubierta con la sangre del Freleng y la de Ace —Creo que voy a vomitar—

—Aguanta un poco más hasta que salgamos— Dijo Lexi, con algo de preocupación. Estaba siendo una carga, Ace no podía permitir que esto siguiera pasando.

—Yo puedo caminar solo— Aseguró con cierta terquedad el conejo, aunque no sabía hasta donde llegaría si todo le daba tantas vueltas.

—No te das cuenta que tus piernas tiemblan como gelatina, deja que te ayudemos— Duck estaba cada vez más alterado, barajando la espada de Deuce, y sujetando su lado derecho.

Ace se sentía un inútil en esos momentos. A pesar de haber vencido, tardó demasiado y su cuerpo no soportó aquella pelea. Esperaba al menos poder ayudar un poco más, a pesar de sus heridas.

(…)

Al tener toda aquella zona mapeada en su mente, Rev contaba con una consciencia detallada de cada uno de los espacios, recovecos y caminos disponibles. La sensación que le daba esta percepción del mundo, en donde su mente trataba de abarcar de manera metacognitiva el espacio que lo rodeaba, hacía que las personas y los objetos, adquieran formas más sencillas. Así, la flor del desierto que salió a buscar hace un par de días atrás, parecía estarse marchitando. En su mente, la luz que Zadavia representaba en su cabeza, estaba desvaneciéndose, perdiendo fuerza y siendo consumida lentamente.

Encontrarla, fue un golpe bajo para el correcaminos. La pequeña niña que había hallado en el medio del desierto, se encontraba malherida, sollozando llena de miedo y culpa, rodeando con sus brazos el cadáver de hombre, que parecía haber sido calcinado hasta dejarlo irreconocible.

La dejaron sola solo unos pocos minutos, y ella tuvo que ver morir a alguien de una forma tan cruel.

—Vaya, ya era el momento que se presentaran—

Rev no quiso dejar de mirar a Zadavia, deseaba acercarse a ella y tocarla, para consolarla y decirle que todo estaría bien. Pero en su interior, algo horrible y asqueroso comenzó apretujar su corazón.

Él siempre había sido amable. Demasiado lento para enojarse, mucho más rápido para perdonar. Pero estaba comenzando a experimentar lo que era estar realmente furioso.

El nerdluck con forma de sapo, no estaba dispuesto ayudar calmar aquella horrible emoción.

—Fue muy fácil vencer al ser más poderoso de Freleng, solo tuve que amenazarla con convertirlos a todos ustedes en mis esclavos y ella ya estaba lista para entregar su vida cambio— Declaró el asqueroso sapo, de ojos codiciosos y enorme barriga.

Rev sintió como todas las plumas de su cuerpo se erizaron instintivamente, tratando de parecer más grande y amenazador de lo que era. Su cerebro solo podía registrar la escena de una única forma. Zadavia estaba a punto de entregar su vida por ellos, y si no hubiera llegado, de seguro hubiese muerto completamente sola.

—Rev, no lo ataques, si le llega a pasar algo, todo su sindicato atacará a Acmetropolis— Zadavia comenzó a exclamar desesperada, revelando la razón por la que no había atacado a la criatura hasta entonces. El nerdluck le dedicó una mirada oblicua, llena de maliciosa codicia y confianza.

—Deberías escucharla, pajarraco— La criatura se relamió, como si fuera un gato que se ha zampado un nido entero de pichones. Rev se dio cuenta que la rabia no le permitía siquiera hablar, es más, su pico estaba tan apretado que estaba a punto de partirse —A menos que quieras ser invadido por las razas más avanzadas y rastreras, más te vale que hagas exactamente lo que yo quiero—

—¿Se puede saber…?— Rev sintió que su garganta iba a quemarse con la bilis que había acumulado, sus puños estaban cerrados y temblando, mientras trataba de articular algunas palabras, para evitar que la ira termine de cegarlo por completo —¿…que es lo que quieres?—

—A los siete, los quiero a todos ustedes como mis atracciones, seguirán con vida por supuesto, y si llegan a perder alguna extremidad u órgano, me aseguraré de reemplazarla para que vivan por mucho tiempo— El horrible monstruo parecía estar regodeándose mientras hablaba, teniendo la sensación de que aceptarían sus demandas —Todos ustedes mostraran sus poderes día y noche, actuando para las masas, sus cuerpos serán de los clientes que paguen más, y harán todo lo que les digan por el resto de sus miserables vidas—

—…— Rev se quedó en silencio, pero la criatura sintió la necesidad de seguir hablando. Era increíble lo seguro que estaba, tanto que el correcaminos sintió la tentación de dudar.

—Solo con decirle eso, Zadavia estuvo a punto de dejarse matar, como si yo no los esclavizara a ustedes de todas formas, es una maldita estúpida como su estúpido herman…— La criatura se quedó callada en ese instante, al ver que había desaparecido de su vista. Pero Rev solo comenzó a dar vueltas alrededor del nerdluck a toda velocidad, para aumentar su energía cinética de manera exponencial.

Cerró su puño en la última vuelta, seguro del peso y la fuerza que iba a proporcionarle. Le importaba muy poco que los huesos de sus manos se pulverizaran, y cuando llegó delante de la horrible criatura, le dio un puñetazo tan fuerte en la cara, que destrozó por completo su cuerpo, el cual estalló como si fuera una especie de fuego artificial, al igual que lo hacían sus subordinados.

La joya que le daba su poder, cayó al suelo, apagándose por completo. La criatura volvió a ser un pequeño e insignificante gusano verde, que se arrastraba por el suelo, lanzando maldiciones y jurando una terrible venganza.

—¡Rev!— Tech lo llamó desde el otro lado del cráter, corriendo directamente a su encuentro. El correcaminos notó que los dedos de su mano se habían destrozado por completo. Cada falange quebrada, cada tendón cortado, hacía ver su mano derecha como una especie de garra deformada. El dolor no se comparaba con la rabia que sentía, pero al ver al coyote tratando de calmarlo, recordó que había besado aquella mano hace unos minutos atrás.

—¿Estás bien?— Preguntó el coyote.

Rev respiró. Ver los ojos verdes de Tech, reconocer su rostro, le calmó. Su mente comenzó a despejarse. Finalmente, asintió, moviendo su cabeza levemente.

—Lo siento, Tech— El correcaminos miró al amor de su vida, a la única persona que le pediría disculpas por sus acciones, con cierto pesar. Ellos solo querían una vida tranquila, pero no podían tenerla a cambio de la vida o la libertad de otros —Por golpear a este tipo, vendrán cientos de alienígenas a atacarnos—

—Se lo debía haber merecido, déjame ver tu mano— Tech parecía estar más preocupado por sus heridas, que por las consecuencias de sus acciones. Rev trató de sentirse culpable, pero no podía, y no le importaría volver hacerlo, de tener otra oportunidad.

Era extraño que no sintiera arrepentimiento.

—Malditos monstruos asquerosos, van a pagar por esto— El gusano seguía con vida, lanzando maldiciones. Zadavia se había incorporado para acercarse a ellos, tan triste y apenada que Rev sentía que le había provocado aún más dolor —Lo han sacrificado todo por esta freleng, morirán en esta bola de fango como las malditas escoria que son…—

Tech extendió su mano hacía la criatura, y todo el metal que había alrededor, la basura y chatarra dejada por los restos del impacto, la rodeo por completo. El coyote había atrapado con varias placas de metal al gusano, dejando el suficiente espacio para que lo vea a los ojos.

—Cuando vengan, le daremos tu mensaje— El coyote dijo esto con frialdad, cerró su puño y el metal simplemente sé comprimió por completo, aplastando por completo al nerdluck y dejando escurrir su sangre de color amarillenta entre el pulido acero.

—Pero ¿No ven lo que han hecho?— Zadavia estaba histérica, sollozando por lo herida que se encontraba tanto física como emocionalmente. Ella no paraba de lamentarse, mientras Rev trataba de acercársele —No tendrán descanso, jamás tendrán una vida normal, y nos perseguirán por siempre…—

Rev abrazó a la niña triste que había encontrado en el desierto, acariciando su cabello enmarañado, dejando que se recargue en él. Zadavia estalló en llanto, ante la impotencia de la situación, pero él dejó que se desahogara por completo. Tenía derecho a llorar todo lo que quisiera, porque no había otra forma de aliviar todo ese dolor.

Aun así, a pesar del dolor, estaba aliviado. Aún seguían con vida.

(…)

Al ver llegar a Duck, Lexi y Ace entre la multitud de personas que habían sido liberadas, Slam se percató de que necesitaban ayuda para cargar al conejo. Cuando se acercó a ellos y lo alzó entre sus brazos, notó que el pobre estaba más maltratado de lo que aparentaba su rostro. Supuso que ese tal Deuce fue un hueso duro de roer.

—Deberías ver como quedó el otro tipo— Bromeó Ace de repente, al ver su cara de preocupación.

—Nadie quiere ver como quedó Deuce ¡Porque no tiene cabeza!— Duck gritó con histérico, haciendo que Lexi le diera unas palmaditas en su hombro para calmarlo. Estaban demasiado cansados para continuar exaltándose así, pero el pato parecía tener energía para quejarse.

—¿Cómo terminó todo?— Preguntó de repente Lexi, haciendo que Slam se plantee como explicar el problema en que estaban metidos todos.

—(No parece que esto vaya a terminar pronto)— El demonio de Tasmania comentó esto con tono casual, pero generando varias dudas entre sus compañeros. Ace por su parte suspiró en sus brazos, se veía muy cansado y dolorido por los golpes. Debería limpiar la herida sangrante encima de su ceja, antes de que le deje una horrible cicatriz.

—Dímelo después de mi siesta— Y dicho esto, el conejo se durmió. Slam se sentía un poco extrañado por esto, pero dudaba que pudieran hacer algo al respecto.

—Pero yo quiero saber— Lexi protestó de repente, luciendo más joven de lo que realmente era.

—Podemos esperar hasta que Ace despierte, pero es seguro que nos metimos en más problemas por golpear a estos tipos— Duck parecía estar resignado y sorprendentemente, tenía una clara idea de la situación en la que se encontraba —Conozco muy bien mi suerte, y no es muy buena en estos casos—

—(Podría decirse)— Slam dijo esto elevando sus hombros con resignación, y comenzó a caminar hacia donde se encontraban Tech, Rev y Zadavia. Esperaba que no se sientan culpables de la decisión que habían tomado, pero conociéndolos volverían a disculparse y pedirles ayuda ante la situación en la que se encontraban.

Esperaba al menos que dejen su discurso para después de la cena. Se estaba muriendo de hambre.

(…)

Habían pasado ya dos días, y todos ellos seguían cansados y doloridos por la interminable confrontación que habían soportado. Llegado el momento, Tech no tuvo más opción que pedirle a su madre que los deje quedarse en unas de sus casas de fin de semana, para poder esconderse. Ella no dudó en dejarles la más grande y más apartada, para que los medios y sus inevitables fans no los atosiguen.

La ciudad estaba tratando de recuperarse, los sobrevivientes intentaban encontrar a sus familiares desaparecidos y enterrar aquellos que seres queridos que lograban identificar entre los fallecidos. El luto en el ambiente era palpable, pero poco a poco, sus heridas sanarían y volverían a retomar la normalidad que se espera del día a día. A pesar de eso, los ciudadanos deseaban darles las gracias, y sabían exactamente quienes eran, por culpa de las cámaras de seguridad esparcidas por toda Acmetropolis.

Tech había visto a su madre borrar todo registro de sus actividades en la ciudad, pero era ridícula la cantidad de personas que habían publicado videos de ellos, en casi todas las redes sociales conocidas. Esto hacía que fuera imposible dar de baja tantos datos, sin afectar a la integridad de los servidores.

Y él no dudó en pedirle a su progenitora que no destruya los servidores más importantes de la ciudad, para evitar más caos entre las masas.

Rev estaba ansioso por volver a usar su mano derecha para teclear y ayudar a Susan, pero Zadavia y Tech le advirtieron que debía dejar soldar sus huesos y no realizar movimientos bruscos. Las habilidades curativas de la freleng ayudaron a recuperar los tendones y huesos de su mano, pero debía dejar descansar sus músculos, que estaban demasiado tensos y le provocaban terribles dolores.

Ace había dormido por un día entero, y apenas despertó, atacó la cocina sin dudarlo. Era una suerte que Slam le gustara cocinar tanto como comer, porque tanto el conejo como Duck y Lexi estaban famélicos. Entre su madre y el señor Vash, trajeron los suministros para ellos, manteniendo vigilado sus pasos para evitar que los encuentren.

Sin embargo, Tech estaba seguro que no podían darse el lujo de esconderse para siempre. Necesitarían regresar a la ciudad, y actuar en público cuando comience la invasión del sindicato de los nerdlucks.

Esa misma noche, después de cenar, se había quedado en la terraza de aquella casa, mirando como las primeras estrellas del firmamento comenzaba a pintar el cielo nocturno. El café que se había hecho, estaba demasiado frío, pero se encontraba demasiado ocupado escribiendo cualquier idea que se le viniera a la cabeza que pueda ayudarlos en un futuro cercano.

—Tech ¿No vienes a dormir?— Rev llegó de repente a la terraza, de seguro preocupado de que no esté listo para ir a la cama. Se azoró al darse cuenta que llevaban ya dos días durmiendo juntos, y era muy posible que no puedan soportar la idea de hacerlo por separado nunca más.

—Creo que hoy me toca insomnio— Tech no pudo evitar sonreírle, y de inmediato el correcaminos desapareció de su vista, para volver con una manta y una almohada. Los dos se acomodaron en el enorme diván de la terraza y se cubrieron con la manta, abrazándose como si fuera lo más natural del mundo.

—Te acompaño, de seguro si me dices lo que pasa por tu cabeza, me de insomnio también— Rev no bromeaba al respecto, por lo que hizo sentir culpable al coyote.

—¿Y si no quiero? Necesitas el descanso y me gustaba verte dormir—

—Haré como que no escuché eso último— Rev se sonrojo profusamente, pero se le quedó mirando por unos momentos, haciendo que Tech quiera abrazarlo con más fuerza —Creo que nada en nuestra relación es como imaginaba que sería—

—Oh ¿Lo siento?— Tech se disculpó sin poder evitarlo. No tenía idea de las expectativas de Rev, y no planeaba especular al respecto.

—No me malentiendas, dudo mucho que pudiera plantearme volver a dormir solo alguna vez o vivir lejos de ti, siquiera puedo pensar en la idea de no compartir una sola comida contigo— Rev parecía estar muy avergonzado por esto, al parecer se habían saltado el noviazgo y estaban actuando como si se hubieran casado hace años. Tech supuso que era inevitable, considerando como eran sus especies respectos a sus parejas —Siquiera hemos tenido una sola cita, ni hemos tenido una confesión romántica, ni nuestro primer beso…—

—Entiendo ¿Quieres que tengamos una cita mañana?— Tech ofreció esto, tratando de ayudar a la situación. Rev le dedicó una media sonrisa ante su idea.

—¿Tiene sentido a estas alturas?—

—Supongo que no— Replicó el coyote con cierta calma —Es muy anticlimático si lo piensas bien, aunque nuestro noviazgo siempre me pareció algo inevitable—

—¿Por qué lo dices?— Rev parecía estar divertido ante su ocurrencia, pero Tech creía que tenía un buen argumento al respecto.

—La primera vez que me sonreíste, quería hacerte feliz por el resto de mi vida— Tech subió los hombros como si fuera lo más natural del mundo, pero pudo escuchar como el corazón de Rev se disparó de repente—No me plantee nada más desde entonces—

—Pensé que una cita sería lo ideal, me sentí muy feliz cuando me pediste salir juntos— Rev tomó su mano derecha, y entrelazó sus dedos con los suyos —Tan solo quería decirte lo mucho que te amo, pero creo que, si vamos a vivir juntos, podría decírtelo todos los días…—

—Yo también te amo— Tech no pudo evitar responder rápido. Tenía tantas ganas de decirle a Rev cuanto le amaba, pensando que nunca tendría la oportunidad. Sintiéndose un poco más valiente, estando tan cerca, quería probar suerte —¿Puedo besarte?—

La sonrisa de Rev fue tan dulce como la primera vez que se vieron, asintiendo sin agregar nada más al respecto. El coyote sintió como su corazón estaba a punto de estallar cuando finalmente pudo besar su boca. A pesar de que el pico del correcaminos era diferente a sus labios, pudo experimentar la calidez de su caverna y sentir como su fina lengua se entrelazaba con la suya. Le costó trabajo respirar por la emoción, por lo que tuvieron que separarse por unos instantes.

—Tech, te quiero tanto— Chirrió con suavidad Rev, dándole pequeños besos en su mejilla, para volver a besarlo con entusiasmo. El coyote estaba seguro que esta noche no iba a poder dormir al lado del correcaminos de manera tranquila, mucho menos como este tenía la extraña manía de restregarse en él.

—Rev, adoro dormir juntos y estar contigo abrazado, pero de seguir así, mi cuerpo va a reaccionar y no creo…—

—El mío ya lo hizo, aunque no lo has notado, por nuestras… diferencias— Rev estaba azorado, pero no estaba dispuesto a separarse de él. Tech finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando. Se le hacía muy extraño que se restregara en él de esa forma, pero en ese instante, podía oler el claro deseo que emanaba su cuerpo.

Tech también deseaba mucho a Rev, y de una manera muy insana.

—Tech ¿Estas bien?— Rev parecía estar expectante ante su decisión, acariciando sus mejillas con ternura. Su creciente erección estaba volviéndose dolorosa, y era muy probable que el correcaminos la este sintiendo sobre su muslo.

—Si… este… ¿Vamos a la cama?— Ofreció nervioso el coyote.

—Si, si, por favor— Rev parecía casi tan entusiasmado como él ¿Por cuánto más iban aguantar si no se sinceraban al respecto?

La desesperación le invadió de repente. Se levantó y tomó la mano derecha de Rev, para conducirlo a la habitación que compartían. Por el bien de Lexi, esperaba que pueda usar sus audífonos de cancelación de ruido esa noche. No sabía si debía disculparse por sus intenciones más carnales, pero no planeaba dejar dormir a su pareja en toda la noche.

Al ver lo receptivo que estaba Rev, supuso que no tendría problemas al respecto.

Tan solo esperaba que, a pesar de las dificultades, ellos dos puedan estar siempre juntos, en todo el tiempo que les quede.

(…)

TBC

N/A: El epílogo se subirá el lunes por la tarde, espero que haya disfrutado de este capitulo.

Saludos y hasta entonces :)