Capitulo 4: Escarcha e Infiltración
Cuando Frost tenía nueve años, mato a su propia madre.
Fue en defensa personal. La perra solo era una prostituta y drogadicta que abusaba físicamente de su hija, culpándola de sus desgracias y agrediéndola físicamente. Eso termino cuando Frost se canso y la mato con sus poderes, descubriéndolos de paso.
Esa fue la primera vez que Frost usaba sus poderes de hielo, y la primera vez que mataba a alguien.
Después de eso, tuvo que escapar para no ser atrapada. En su huida, llegó al club de peleas clandestinas que se convertiría en su hogar durante los siguientes años. Allí le enseñaron a pelear y como ganarse la vida, aplastando a sus enemigos.
Fue en ese lugar, con sus poderes de hielo y la apariencia pálida que tenía, que se gano el sobrenombre que se volvió el que usa ahora: Frost. Ese nombre simbolizaba un nuevo comienzo para ella.
La vida fue buena por un tiempo. Frost admitía que extrañaba un poco luchar en la arena con decenas de personas pagando y gritando su nombre mientras aplastaba a los retadores mientras sus puños se manchaban de sangre y veía como el brillo de la vida se le escapaban de los ojos.
Al inicio sintió culpa y remordimiento, pero después se le fue. Este mundo no trataba bien a los débiles. Los tipos con los que peleo sabían en lo que se metían. Si perdieron fue porque eran demasiado débiles.
Así era el mundo y Frost lo aceptaba como tal.
Pero todo cambio cuando esa chiquilla rubia mimada y su amiga negra entraron por la puerta del club como si fueran las dueñas del lugar. Perder ante esa rubia fue lo peor que le paso a Frost, ya que mientras ella había peleado, ascendiendo desde lo bajo, la chica mimada le había derrotado. Peor, le había mostrado misericordia al no matarla.
Luego algún grupo criminal entro e hizo explotar todo o algo así. Ella no recuerda lo que paso, había terminado inconsciente y despertó al día siguiente en una enfermería. Los oficiales del lugar la llevaron, junto a muchos otros civiles ahí. Frost se escapo tan pronto como pudo para evitar el arresto. Intento volver al club para recuperar sus cosas y todo el dinero que había ganado a lo largo de sus luchas, pero el lugar ya estaba cerrado y vigilado
Cuando pensó que había caído en desgracia y tendría que buscar un nuevo lugar para empezar de nuevo, apareció un hombre con sombrero de paja vestido de monje y ojos brillantes, invitándola a usar sus habilidades para ser parte de algo más grande.
Normalmente no aceptaría palabras de desconocidos, pero Frost podía sentir que el hombre (como más tarde conocería como Raiden) era alguien muy poderoso. Que por primera vez en su vida, se sentía pequeña delante de una persona. El hombre ni siquiera había intentado ser amenazante.
Es por eso que acepto seguirlo.
Raiden la llevo, junto con decenas más de personas, a un lugar tan frío y lleno de hielo que le hizo pensar que era la Antártida. Les dijo que más adelante estaría un templo y conocerían a quien sería su nuevo maestro que les enseñaría a todos.
Allí conocieron a Sub-Zero, quien no parecía saber de las acciones de Raiden, pero igual los acepto y los hizo participar a todos en un torneo entre ellos para ver sus habilidades, y el ganador del torneo se convertiría en su discípulo directo.
Y al ver el presente, es obvio decir que Frost gano, aunque no sin dificultades; pero como siempre, ella se sobrepuso a las dificultades que se le ponían en el camino y sobresalió.
Los siguientes años pasaron rápido viéndose en retrospectiva. Aprendió sobre los diferentes reinos que componen el universo, los dioses y la magia que existen en cada uno. Se volvió miembro importante del clan rápidamente y como discípula de Sub-Zero, aprendió de él y de sus poderes. Al parecer, ambos tenían cierta relación de sangre ya que tenían los mismos poderes. Él había comentado que su abuelo había tenido una hermana menor que se fue del clan antes que él naciera y nunca se supo de ella.
Si realmente descendía de esa mujer, entonces estaba agradecida por compartir sangre con ella, independiente de quien fue su hijo. Su abuela ya había hecho más que su padre ausente y su madre prostituta al darle el poder del hielo.
La relación que tenía con el resto de miembros del clan, tanto los que participaron en el torneo que gano como los que llegaron después era de respeto y autoridad. Ella era la discípula del Gran Maestro su segunda al mando y todos tenían que tenerlo. Aquellos los suficientemente estúpidos para desafiarla terminaban mordiendo el suelo con la cara ensangrentada y con varios dientes en el suelo. Se contenía de matarlos porque Kuai Liang lo prohibía, y era el único al que respetaba y aceptaba las ordenes.
La única vez que tuvo problemas con su maestro fue cuando este hizo las pases con el líder clan rival de los Lin Kuei: los Shirai Ryu. Ella, queriendo demostrar su valía como Lin Kuei y pensando que su maestro atrajo a su mayor enemigo para tenderle una trampa, lo ataco, pero termino en que Sub-Zero la encerrara en un cubo de hielo y más tarde, la reprendiera y castigaría como si fuera una niña.
Ella no entendía porque su maestro formo la paz con los enemigos del clan. A sus ojos, deberían ser eliminados de una vez y para siempre, estableciendo a los Lin Kuei como el clan más fuerte de la Tierra. Así se lo hizo saber cuando la reprendía. Pero él no lo veía así.
"Existe mucho más valor en la paz y defender la vida que en el conflicto. Si sigues recorriendo el camino como Lin Kuei, lo entenderás".
Algunos años han pasado y sigue sin entender lo que quiso decir.
Pero aun cuando tenían formas de pensar diferente, respetaba a Kuai Liang. Era como el padre que nunca tuvo. A sus ojos, él era el epitome de fuerza que esperaba algún día alcanzar y superar.
Un día, ella se volvería Gran Maestro de los Lin Kuei y lideraría el clan en grandes batallas por el Reino de la Tierra y llevaría a los Lin Kuei a la grandeza como nunca antes se había visto. Podía vislumbrar ese futuro tan claro que casi podía tocarlo.
Su tarea actual, aunque algo degradante, era un peldaño más a ese futuro.
Al entrar a la cámara que Sub-Zero le indico, encontró una habitación completamente congelada donde no había nada más que un gran huevo de más de dos metros en el centro.
¿Ese se suponía era el objetivo del enemigo? ¿Un gran huevo que parece estar en un refrigerador? ¿Esto se suponía que debía proteger?
No juzgues las cosas por su tamaño y apariencia. Casi pudo escuchar la voz de Sub-Zero reprenderla por sus pensamientos.
Desde su pelea con la mocosa rubia, tuvo que aprender que no todo era lo que parecía, y tras aprender que la magia, demonios y dioses si existen en el mundo, eso se hizo más evidente. Y un huevo que la superaba en tamaño y altura no podía ser cualquier cosa.
Cuidar un huevo no fue el peor trabajo que ha tenido. Aun recuerda con asco las veces que tuvo que limpiar los baños del club cuando tenía 13 años al romper varias cosas. Es de esas cosas que no extraña de su vieja vida.
Así que se quedo de pie, esperando, casi rogando, que algún enemigo llegara para romperle los huesos. A la profundidad a la que estaba, no podía escuchar ningún ruido del exterior, así que no tenía idea de como estaba la situación arriba. No es como se preocupara, no tenía dudas de que los Lin Kuei ganarían y acabarían con el enemigo que osó atacarlos.
Tras casi media hora de aburrida guardia, escucho varios pasos provenir de la escalera en la que ella bajo. Eso llamo su atención, ya que se supone que solo ella tenía permitido estar aquí.
Lo que solo dejaba una respuesta a esos pasos.
Parece que si tendré acción después de todo.
No se pregunto como es posible que los enemigos hayan traspasado el templo sobre los miembros de los Lin Kuei, pero se aseguraría que se arrepintieran de llegar.
El primer enemigo que vio fueron dos soldados de traje rojo con negro que pisaron el final de las escaleras y apuntaron hacía ella con armas de fuego. Frost creo un muro de hielo delante suyo para bloquear las balas. Luego, golpeo el muro, lanzando estacas de hielo del mismo que se clavaron en los pobres diablos y cayeron al suelo, manchàndolo con su sangre.
Se permitió una sonrisa arrogante detrás de su mascarilla azul.
"Sencillo".
Pero su sonrisa se esfumo al sentir el hielo fragmentarse bajo presión y escuchar algo.
Se agacho por instinto, evitando a otro soldado del Dragón Rojo que había traspasado su muro de hielo y fue a cortar a su cabeza. El soldado aterrizo sobre sus pies que se deslizaron hacía atrás por el hielo en el piso dentro de la cámara, pero se mantuvo erguido.
Frost lo observo. El soldado iba vestido con el mismo conjunto de rojo con negro, pero también tenía una armadura escarlata para cubrir su pecho y protectores en hombros y rodillas. Las espadas que tenía eran singulares, ya que la punta se doblaba hacía abajo en forma rectangular, como si fueran ganchos.
"Parece que tu si podrás entretenerme un poco", comento la Lin Kuei, saltando un poco sobre los dedos de sus pies.
El soldado no dijo nada, solo se acerco y comenzó a lanzar una serie de golpes con sus espadas-gancho que Frost esquivo al mantenerse lejos del rango de las espadas antes de crear dos espadas de hielo y atacar.
El entrenamiento con armas como la espada es algo que Sub-Zero capacito a todos, aun si pelear con armas no fuera su principal estilo de pelea, él se aseguro que todos sus miembros supieran usar una espada o lanza si las tenían en mano. Frost nunca se intereso por aprender a usar armas, pero cuando aprendió a crearlas con su hielo, fue cuando le agrado el gusto.
Una de sus espadas fue rota por el golpe de una de las espada-gancho de su enemigo mientras elevaba la otra espada sobre su hombro y tiraba hacía él para clavarle la punta por detrás del hombro, pero Frost, con su espada restante, golpeo el largo de la hoja hacía arriba, evitando que la tocara. Lanzo un corte, pero su enemigo lo bloqueo con su otra espada antes de desarmarla.
"Bah, igual las armas nunca fueron lo mío", pensó la criomancer, viendo venir el golpe de la espada-gancho. En vez de esquivarlo, atrapo la punta entre sus manos, e igual que cuando congelo la espada de Sasuke, congelo la espada de su enemigo hasta quebrarla.
Su enemigo intento generar distancia al ver eso, pero Frost lo persiguió y le dio un golpe en el estomago, seguido de uno en la cara que lo aturdió, permitiéndole hacer un barrido en las piernas que lo derribo.
Para terminar, Frost creo una daga de hielo en su mano que la clavo en la cabeza de su oponente, que grito de agonía y dolor mientras su sangre se escurría por la herida como agua saliendo de fisuras. El tipo se retorció de dolor hasta que dejo de moverse.
"No serviste ni para calentar", le dijo fríamente al cadáver, poniéndose de pie.
"Entonces tal vez yo te entretenga un poco".
Frost se giro, viendo a un ser sin brazos que era casi el doble de alto que ella. Detrás de él, estaban otros dos soldados del Dragón Rojo.
"Tu... eres un Shokan, ¿no?" Pregunto Frost. Había leído de ellos y visto representaciones y dibujos de ellos en archivos del clan, pero nunca había visto a uno.
"No soy cualquier Shokan, terrestre. ¡Soy el príncipe de los Shokan, Goro!" Declaro con orgullo y superioridad Goro.
Pero eso no impresiono para nada a Frost. Todo lo contrario, ya que en sus ojos Goro podía ver la burla hacía su persona.
"¿Eres el mismo Goro que mi maestro derroto en kombate una vez cuando era Cyber? ¿Quién perdió en el torneo de Mortal Kombat ante un monje?"
Goro gruño de ira al señalar esas humillaciones, lo que fue respuesta suficiente para Frost.
"¿Es una broma?" Se río con burla. "¡Ni siquiera tienes brazos! Si eres tu el que ataca, entonces la batalla no debió durar mucho".
"Mocosa estúpida. ¿Quién eres para dirigirte a mi de esa forma?" Exclamo Goro, muy enojado por la falta de respeto.
"Quién terminara el trabajo que mi maestro dejo inconcluso al no matarte", declaro Frost, levantando los puños y estando en posición de batalla. "Tal vez aun valgas para una pelea decente".
A pesar de lo furioso que se sentía por las burlas y falta de respeto a su persona, Goro no se lanzo al ataque como una bestia. Había hecho eso en el pasado y terminaron con él derrotado ante sus enemigos.
Entre toda la desgracia que fue perder sus brazos y título, hubo una cosa buena que rescato Goro: la prudencia. Al perder sus brazos, el orgullo de su pueblo y su fuerza, pudo sentir lo que era ser débil y vulnerable por primera vez en su vida. En asuntos que antes hubiera solucionado con partir a sus enemigos en dos, ahora tenía que usar la cabeza y pensar la situación antes que actuar. Eso lo hizo menos imprudente, más sensato a la hora de pelear. Le permitió entender como los humanos, más débiles y pequeños físicamente que él pudieron derrotarlo.
Así que, incluso con esa mocosa humana descuidada burlándose de él y el deseo de partirla a la mitad, se contuvo para pensar en su siguiente acción y actuar en base a eso.
Pero no tuvo que pensar mucho, ya que la mujer se lanzo hacía él por su cuenta.
Frost golpeó el cuerpo de Goro, pero sus golpes no tenían el efecto deseado. El príncipe Shokan no se movía ni parecía que le afectaran los golpes, en cambio, ella, sentía que con cada puñetazo que le daba a su cuerpo, era como golpear una roca.
Goro río con burla. "Chiquilla tonta".
Frost recibió una patada que la mando volando de nuevo al interior de la cámara congelada, chocando con un pilar. La fuerza de la patada le quito todo el aire de los pulmones y chocar con un pilar la hizo escupir saliva. El traje Lin Kuei que ella usaba y estaba hecho de un material que no existe en la tierra, tan resistente que podría detener una bala a quemarropa evito que se le rompiera el cuello al chocar con esa fuerza.
"Ok. Tal vez fui un poco arrogante hace un segundo", admitió Frost para sus adentros.
Goro corrió, ingresando a la cámara, sus fuertes pasos rompieron el hielo que pisaba.
Frost estiro un brazo y lanzo un rayo de hielo al Shokan para convertirlo en una paleta helada. El Shokan, para su sorpresa, salto a un lado antes que el rayo lo tocara. Él ya había sido congelado una vez hace mucho, no volverá a caer en el mismo truco.
Goro dio un gran salto que lo levanto hasta que su cabeza casi toco el techo de la cámara. Frost le quedo claro que iba hacía ella, así que se hizo a un lado, evitando que fuera aplastada.
Rápidamente se puso de pie y creo una daga de hielo en cada mano. Si sus puños no funcionaban con este tipo, usaría las armas y sus poderes.
Goro retrocedió ante cada intento de Frost por apuñalarlo con sus armas y ataco con sus pies. En los últimos años, se había vuelto experto en dando patadas y moviéndose alrededor del campo. Algo que nunca había necesitado en los siglos pasados, pero que ahora era su principal modo de pelear sin los brazos.
Frost lanzo una de las dagas que se clavo debajo del pectoral derecho del Shokan, pero este no le afecto. El dolor era parte de la cultura Shokan. Una pequeña arma clavada en su cuerpo no era nada.
El ex-príncipe golpeo con tanta fuerza el suelo que genero una onda de choque desde abajo que levantaron bloques desde el suelo a la superficie. Frost salto a la pared más cercana para darse impulso y alejarse más de Goro. Cuando aterrizo en el suelo y sus pies se deslizaron, paso la mano por un barrido en el suelo hacía adelante, generando hielo que se extendió hasta tocar los pies de Goro y extenderse por todo su cuerpo hasta la cintura, congelándolo.
"¿Crees que esto me detendrá?" Pregunto retóricamente el Shokan. "¡Soy Goro, estúpida!"
Y con pura fuerza física, libero sus piernas rompiendo el hielo.
"Mierda...", maldijo Frost.
Goro rugió y en una velocidad que alguien de su tamaño no debería tener, embistió a Frost y la empujo hasta estrellarla contra la pared de la cámara. La mascarilla que usaba se le salió el choque, escupió sangre y sintió como varios de sus huesos se rompían ante la presión del cuerpo musculoso del Shokan y la pared que se agrieto detrás suyo.
El Shokan se aparto, dejando caer al suelo el cuerpo de su enemiga. Podría matarla con un pisotón ahora mismo, pero el tiempo era esencial. En cualquier momento, las fuerzas del Dragón Rojo no distraerían por más tiempo a Sub-Zero y vendría corriendo hasta aquí.
"Te salvaste hoy, niña", comento, alejándose de ella.
Los dos soldados del Dragón Rojo que lo acompañaron al llegar y que se habían mantenido al margen del kombate ingresaron cuando vieron que la pelea termino. Uno traía una especie de incienso y el otro cargaba un pergamino.
"Comiencen".
Lo que haría sería preparar un ritual para despertar el poder del huevo del dragón. Para hacerlo, necesitaba principalmente calor, algo que no se encontraba en esta cámara de hielo, pero con lo que haría sería suficiente.
Pronto, muy pronto.
Pronto, Goro ya no sería conocido como el príncipe Shokan o el príncipe caído, sino como Goro, el Rey Dragón.
(En otra parte...)
Shisui se había infiltrado en la guarida del Dragón Rojo, usando los conocimiento que sus clones habían recopilado para él para ingresar. Estaba usando el Jutsu de Transformación para que su apariencia fuera igual a la de un miembro del Dragón Rojo.
La base, como había anticipado, estaba más vacía que ayer. Cuál sea la operación, si que era grande, ya que casi la mitad de los hombres que habían estado ayer no estaban.
Hora de poner en marcha el plan.
Levantando dos dedos frente a su cara, los papeles bomba que había plantado a las afueras de la base estallaron, alertando a todo el lugar.
"¡¿Qué fue eso?!" Grito un miembro del Dragón Rojo.
Shisui, en su disfraz de un miembro más del Dragón Rojo, corrió hacía un grupo de soldados armados.
"¡Ocurrió una explosión afuera de la base! También vi a alguien merodear hace poco", hablo con fingido pánico.
"Debe ser uno de los aliados del tipo que trajeron ayer. El jefe dijo que vendrían", dijo uno de los miembros a los que le hablo. "¿A donde se fue?"
"Parece que se metió al interior del bosque".
"Qué estúpido. Esa táctica no funciona en un bosque quemado y sin hojas".
"¿Qué hacemos, señor?" Pregunto un miembro de bajo rango.
"El jefe ya dio ordenes para tal caso. Que movilicen a los hombres para la captura. Él quiere a los sujetos vivos. Probablemente para torturarlos él mismo, como lo esta haciendo con el que trajeron".
Honestamente, escuchar eso le asusto. No era la primera vez que participaba en una misión para salvar a un compañero capturado, pero escuchar como lo torturaban, no para sacar información, sino por puro deleite era de las cosas más escalofriantes que escuchaba en este trabajo.
Aunque quería correr para salvar a Kenshi, debía ser paciente y esperar. Ser imprudente no serviría de nada. Ya era demasiado hacer que Takeda sirviera como distracción de las fuerzas restantes para que entrara. Kenshi no estaría feliz de escuchar que su hijo se puso en gran riesgo para rescatarlo, pero tendrá tiempo de enojarse cuando este a salvo.
Y honestamente, Shisui se hubiera puesto a si mismo como distracción, pero Takeda no tenía las mismas habilidades y técnicas de infiltración que él si poseía. Tampoco podía dejarlo de lado por su seguridad, en parte porque sería un insulto para Takeda por todo el entrenamiento y todo lo que ha ayudado hasta ahora, y en parte porque el joven lo desobedecería e intentaría infiltrarse solo a la base.
Mientras las fuerzas del Dragón Rojo se movilizaban para hacer frente al enemigo, Shisui se aparto del resto yendo por sentido contrario, adentrándose más a la base.
Por la información que los clones recabaron, más lo que él le saco a soldados del Dragón Rojo al meterlos en Genjutsu, el interior era una enorme cueva subterránea que estaba compuesto por túneles y canales subterráneos que iban a diferentes partes. Mientras más profundo estuviera algo, más importante sería.
Con eso en mente, comenzó adentrarse más a fondo por la cueva. Si el líder del Dragón Rojo torturaba a Kenshi y sabía que alguien vendría a rescatarlo, lo colocaría en una zona muy protegida y de difícil acceso para cualquier intruso.
Paso de lado varias puertas de madera y algunos soldados que vigilaban y que no le prestaron más que una mirada aburrida de atención. Siguió bajando en profundidad hasta que fue detenido por un miembro del Dragón Rojo con armadura.
"Detente. Aquí solo pueden pasar los líderes de escuadrón y miembros de alto rango", dijo el soldado.
"Lo se, yo fui ascendido recientemente, pero aun no me han dado mi equipo. Vine a recogerlo", dijo Shisui, quitándose los lentes rojos, que era lo único real de su apariencia.
Bueno, no lo único.
En su técnica de transformación, dejo sus ojos iguales para que pueda usar el Sharingan e hipnotizar a sus enemigos. Había comprobado que las lentes que usaban el Dragón Rojo no opacaban para recibir las habilidades de su Sharingan, así que podía usarlo sin problemas.
El guardia parecía que iba hablar, pero bajo la influencia del Sharingan, su cerebro entro en un Genjutsu que rápidamente lo puso bajo una hipnosis.
"También, estamos siendo atacados por los sujetos que el jefe aviso que vendrían. ¿Podría llevarme ante él para avisarle?"
"Si... claro. Sígueme", dijo el guardia hipnotizado, girando y caminando más al interior. Shisui se puso los lentes y lo siguió, pareciendo un soldado siguiendo a uno de mayor rango.
Tras unos segundos de caminata y doblar a la izquierda, lo llevo delante de una puerta de roble que era vigilada por dos miembros del Dragón Rojo, que giraron un poco sus cabezas hacía ellos.
"Gracias. Ahora puedes dormir".
Al mismo tiempo que el cuerpo del guardia hipnotizado caía al suelo, Shisui noqueo a los dos que vigilaban la puerta, moviéndose tan rápido que no pudieron notarlo.
Sin moros en la costa, forzó la puerta un poco antes de decidirse dejar de lado las sutileza y abrir la puerta de una patada.
Lo que lo recibió hubiera espantado hasta a un Chunnin.
La habitación solo podía describirse como un cuarto de tortura. La única iluminación era la de un foco colgando de un cable en el techo. Había una mesa pegada a la pared en el lado izquierdo donde estaban varias herramientas que eran de tortura, algunas manchadas de sangre fresca.
Kenshi estaba en el centro de la habitación, atado de brazos y piernas en una mesa, incapaz de moverse, pero aun vivo por el suave subir y bajar de su pecho. Tenía marcas de corte por todo el cuerpo y su traje estaba manchado de su sangre que habrá sido derramada por la tortura a la que ha estado sometido quien sabe cuanto tiempo.
Shisui se sintió culpable al ver el estado de su amigo y saber que lo había dejado ante el monstruo que era el líder del Dragón Rojo por casi todo un día. Ahora podría reparar ese hecho al rescatarlo.
Empezó a quitarle las ataduras.
"¿Quién es?" Pregunto Kenshi al sentir como sus extremidades eran liberadas.
"Soy yo, amigo. No te preocupes", dijo Shisui, terminando por quitar las ataduras.
Aunque no podía ver, Kenshi reconocía perfectamente la voz. El Jutsu de Transformación alteraba la apariencia, pero no la voz.
"Shisui. No. Vete. Esto es una-".
"¿Trampa? Por supuesto que si".
Shisui se giro de golpe al escuchar una tercera voz. De pie en la puerta, estaba Daegon, el líder del Dragón Rojo, aunque Shisui no sabía de su identidad.
En cuanto Daegon sintió las explosiones desde afuera de su base, sabía que el tipo raro de los ojos y la cría de Kenshi vendrían a buscarlo, así que se preparo a recibirlos.
"Usar el disfraz de uno de mis soldados e hipnotizar a otro para traerte hasta aquí fue muy inteligente", admitió Daegon. "Shisui, ¿no? ¿Por que no te quitas ese disfraz para conocernos directamente?"
Al ya no tener sentido, Shisui mostró su verdadera apariencia en un estallido de humo blanco que se desvaneció al instante.
"Veo que estas lleno de muchos trucos", comento Daegon.
"Déjame llevarme a mi amigo y no volverás a verme", dijo Shisui, ajustando el cuerpo de Kenshi para que se apoyara en él.
"Ambos sabemos que eso es mentira", escupió Daegon. "Ustedes y el cachorro de Kenshi han sido la peor piedra en mi zapato que he tenido en toda mi existencia. Los mataré lenta y dolorosamente, empezando por el mocoso que debe ser quien esta distrayendo a mis hombres afuera. Tan molesto como la perra de su madre".
"¡No te atrevas a hablar así de Sujin, maldito desgraciado!" Grito Kenshi, con cada gota de odio en su cuerpo saliendo en cada palabra. "Juro que voy a matarte".
"Fuertes palabras para un inútil que necesita de su espada mágica para pelear", se burlo Daegon.
"Qué bueno que traje esto", Shisui se desato la espada que llevaba atada de la cintura y se la entrego a Kenshi, quien la tomo entre sus manos y la hoja fue rodeada por un aura azul fantasmal.
"Gracias, Shisui".
"Cuando quieras, amigo".
La espada que le entrego Shisui a Kenshi es la legendaria arma familiar de Kenshi: Sento. En la espada habitan las almas de todos los antepasados de Kenshi que portaron la espada antes de que fuera sellada en un pozo.
Kenshi la encontró guiado por el deseo de probarse como el peleador más fuerte. Shang Tsung lo engaño para abrir el pozo en donde estaba guardada el alma, junto con cientos de almas de seres malvados que el brujo uso para obtener más poder. Al abrirlo, Kenshi quedo ciego por las almas que se liberaron.
Pero la magia de Sento y la telepatía de su familia que heredo le permitieron ver de otras formas, formas más mágicas y místicas.
"Siempre tiene que llegar un aguafiestas", suspiro Daegon, sacando de su espalda dos espadas iguales que habían estado escondidas por su capa.
Las espadas que tenía era la que su madre Delia había dejado para su hermano y para él en cuanto despertaran y comenzaran a pasar las pruebas. Aparte de tomar su propia espada, también tomo la espada que estaba destinada para su hermano.
"Bueno. Disfrutaré aplastándolos en kombate, pero no los mataré. Primero traeré a tu hijo, Kenshi, y haré que escuches sus gritos de dolor antes de matarlo y seguir contigo".
Con un grito proveniente del espadachín ciego, el kombate comenzó.
Fuera del espacio conocido, en un lugar más allá de los reinos existentes, existe un lugar único y sagrado en el tiempo que solo un ser conoce su forma de llegar.
Aquel lugar es una fortaleza única en su arquitectura, construida para servir como resguardo y protección del objeto más poderoso del universo.
El Reloj de Arena.
Dicho reloj es custodiado por el Titán Guardián del Tiempo, quien tiene el poder de moldear las arenas del reloj, pudiendo alterar y afectar el espacio-tiempo a su antojo y controlar sutilmente el destino de todos los seres de todos los reinos.
Y dicho Guardián es un ser único, con poderes que escapan del entendimiento común.
Ese ser es Kronika, la arquitecta y Guardiana del Tiempo, y un Titán. Un ser que esta por encima de los Dioses Antiguos, casi al nivel del Ser Único, quien creo los Reinos.
Ahora mismo, Kronika estaba viendo a través del Reloj de Arena los sucesos que sucedían en el templo Lin Kuei.
Todo estaba pasando como quería. Goro pronto despertara a Onaga y lo tomara como receptáculo, trayendo caos y destrucción a los Reinos. Raiden y sus aliados lo enfrentarían y sellarían por poco, pero eso generaría tensión entre la Tierra y el Mundo Exterior, haciendo que peleen, dándole la oportunidad a Shinnok surgir y esparcir el caos y la oscuridad en los Reinos.
Todo iba en perfecto control hasta ahora. Todo, salvo un detalle.
Un individuo que no debería estar en su gran obra.
Las arenas del reloj se agitaron, mostrándole a Kronika la imagen de Sasuke Uchiha entrando al templo Lin Kuei, acompañado de Sub-Zero, ambos corriendo para detener a Goro.
"Sasuke Uchiha. La reencarnación actual de Indra Ootsutsuki, y tal vez su reencarnación más poderosa. Tú no deberías estar aquí" dijo Kronika, colocando una mano sobre el vidrio del reloj. "¿Por que las arenas del destino te trajeron hasta aquí?"
"¿Quieres que lo elimine por ti, madre?"
Kronika se giro, flotando en el aire, viendo descender a una mujer de aspecto y belleza divinos. Su piel era de un tono violeta claro y usaba un vestido que parecía estar hecho de plantas, al igual que su cabello que parecía hecho del mismo material. En su frente llevaba una diadema hecha de roca que formaba la imagen de una corona, detrás de ella habían más rocas que flotaban a la altura de su cabeza.
Esta persona no era nadie más que Cetrion, uno de los Dioses Antiguos. Ella representa la virtud y la vida. También es la hija de Kronika y hermana del Dios caído Shinnok, la luz de la oscuridad de su hermano.
Nadie, ni siquiera los otros Dioses Antiguos, sabían de su relación con Kronika. La misma Kronika no era más que un mito olvidable para los mortales. Así ella lo había dibujado en las arenas del tiempo y así se mantendría mientras el balance que deseaba se construía.
Pero ahora, un factor externo a surgido amenaza su gran obra sin que este lo sepa.
"No, mi querida hija", respondió Kronika. "Temo que este sea un adversario al que ni tu puedas enfrentar".
"Solo es un mortal", protesto Cetrion, no viendo lo peligroso.
"Uno que fue bendecido por Hagoromo Ootsutuki, además de tener el alma de su hijo mayor consigo. Él fácilmente puede ser el ser más poderoso que los Reinos hayan visto", dijo Kronika.
Cetrion pudo sentir la precaución y el leve temor en las palabras de su madre al referirse a Sasuke Uchiha, algo que la dejo completamente sorprendida. Su madre, en toda la existencia, siempre tuvo control de todo y nada la sorprendía. Ahora, la presencia de un simple mortal, hace que ella, un Titán, tenga cuidado por primera vez en su vida.
"¿Qué quieres que haga, madre? ¿Trato de convencer a los Dioses Antiguos o a Raiden para que lo eliminen?" Pregunto Cetrion.
"No lo harán. Los Dioses Antiguos no tienen autoridad para juzgar a personas que pertenecen a mundos más allá de los Reinos, y Raiden no lo eliminara, no en como esta ahora mismo. Es seguro afirmar que intentará hacerlo su aliado, como lo hizo con Shisui Uchiha", afirmo Kronika sin ninguna duda.
"¿No lo puedes borrar de la historia?"
"Al no pertenecer al universo que cree, no se ve afectado por los poderes del Reloj de Arena, así que esta fuera de mis capacidades eliminarlo de una historia a la que nunca perteneció en primer lugar".
Era la primera vez que Cetrion veía a su madre tan... impotente, y ante un simple mortal, más encima. La última vez que vio algo así fue cuando Raiden cambio el curso de la historia durante la invasión de Shao Khan. En ese entonces, su madre estaba más molesta que temerosa; pero ahora, ella estaba más... preocupada.
"¿Qué sugieres que hagamos?" Pregunto tras unos segundos de silencio.
"Por ahora, solo observar", respondió Kronika. "El Uchiha intentara volver a su hogar por si mismo, lo ayudaremos si es necesario. Sutilmente. Si aparecemos delante suyo y le ofrecemos volver, es probable que nos rechace y nos vea como amenazas y no confío en poder derrotarlo sin la corona", explico.
Cetrion acepto y giro su mirada hacía el Reloj de Arena, viendo como Sasuke y Sub-Zero comenzaban a bajar las escaleras hacía la cámara donde estaba sellado el Huevo del Dragón.
Sin que lo supiera todavía, con su sola presencia, Sasuke Uchiha ponía en riesgo los planes de su madre y la hacía andar con cuidado, algo que nunca antes había pasado. Solo por eso, Cetrion ya lo había catalogado como su enemigo.
Sasuke Uchiha… ¿como un mortal puede traer tanto temor a mi madre con solo su presencia?
Algo le dice que esa pregunta pronto tendrá respuesta.
Con esto cerramos el capítulo.
Tuvimos acción en partes iguales y esto esta en aumento. También, tuvimos una breve aparición de Kronika y Cetrion al final, observando con mucha atención a Sasuke. El como Kronika conoce a Hagoromo y sabe que Sasuke es reencarnación de Indra es algo que se tocara en los capítulos que salgan.
El siguiente capítulo verá el resurgir del Rey Dragón y Shisui y Kenshi enfrentándose a Daegon. Las técnicas que saque Shisui serán sacadas directamente de las escenas de anime en que sale, incluso la de los rellenos, y la de los juegos de Ultimate Ninja Storm.
Gracias por leer el capítulo y nos vemos.
