Si volví... perdón la demora pero no todo es lo que parece. No los entretengo mas aquí esta el...


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Capítulo 12

"...Mientras pienso en ti y en lo que perdí quisiera evitar, haberme permitido amarte. Para perderte… como duele..."

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La cabeza me estaba matando, otra vez, en estas pocas semanas. De acuerdo la primera fue porque no comí durante días y tomé alcohol pero después de los días que pasé en Australia con…

Unas voces me distrajeron de lo que pensaba cuando suavemente traté de abrir los ojos.

—Lo siento, cuantas veces más te lo tengo que decir no sabía que ella. Pensé…—una voz masculina y conocida por mi interrumpió a la mujer.

—Lo que pasa es que no pensaste.

—Perdóname Darien yo… si…bueno pensé que era mandada por tu...

—Déjalo ahí Michiru, quiero saber ¿cómo está?

Miré a la pareja que discutían cuando Darien me encontró mirándolo. Ahora que me doy cuenta que ellos estaban de pie en la punta de la habitación torcí mi boca, era la que estuve aquel día que me trajo Kevin, y me había desmayado.

Llevé mi mano a la cabeza

—Con cuidado—miré al hombre… ¿o era mujer?

Estaba sentado en una silla al lado de la cama. Me sacó la mano y me puso una compresa fría.

—Esto será mejor—lo miré confundida… ¿Cuándo llego o mejor dicho cuanto tiempo estuve inconsciente? —. A ver si ustedes dos terminan de discutir, no ven que afectan a la paciente.

¿Paciente? ¿Quién era la paciente?

Miré a mis costados buscándola quizás se refiera a Hotaru… ¿y donde esta ella?

— ¿Pequeña estas mejor?

Darien estaba a mi lado y dios que alto hablaba… Espera, no tomé nada como para tener una resaca. Diablos, debí saltarme alguna medicación que me dejó Artemis.

— ¿Hermano, está mejor Serena?

Hotaru se asomó por la puerta.

—Tranquila Hot, ella estará bien.

Bueno la respuesta de Michiru no me gustó… Espera ella era la esposa de Darien por supuesto que no me gustaba. Además ¿Cómo demonios él no me lo dijo?

Traté de incorporarme, una mano me detuvo en el hombro.

—No debes levantarte, aún estás débil.

Observé al hombre/mujer que me lo decía. Lo miré mejor, si era una mujer, pelo corto, rubio de ojos celeste. Pero alta tanto como Darien, sus pantalones y el porte me confundieron pero claramente era una mujer.

— ¿Puedes sentarte? —asentí—. Antes que nada soy la Dra. Tenou.

¿Dra.?, ¿llamaron a un médico?

—Estoy bien, estoy bien.

Traté de levantarme ante esas palabras.

—Tranquila— Darien me abrazó y yo me aparté—. Pequeña déjame que te explique.

Lo miré mal, muy mal.

—Lo siento fue mi culpa—Ahora miraba mal a la mujer de cabellos aguamarina. Rápidamente agregó—. No soy su esposa, ni cerca. Darien es mi amigo y hace un tiempo tuvo… como lo digo, algunos problemillas con algunas conocidas mías y de mi madre

— ¿Otras? —la miré recelosa.

—Si, por lo que venía haciendo. En fin lo ayudé y él me ayudo.

— ¿Lo ayudaste y él te ayudo? — ahora si estaba más confundida.

—Mira—apoyó su mano en la Dra. Tenou—. Ella es mi novia pero en mi mundo no lo aceptan—se encogió de hombros.

Miré a Darien que me sonreía.

—Soy su tapadera.

Encerré los ojos… y sin admitirlo le di el punto, ya que claramente me hizo acordar a Alan.

Después de algunos minutos y más disculpas de Michiru entró Hotaru con la cabeza agacha.

— ¿Estas mejor? —se veía muy asustada.

—Sí, perdón por preocuparte.

Ella asintió.

—Toma—me dio mi celular—. Sonaba constantemente en dos oportunidades lo atendí, solo porque me preocupé que sonara tanto, podía ser importante, pero cortaron y volvió a sonar.

Entrecerré los ojos, suspiré y lo tomé porque sabía quién llamaba así. Y si no atendía yo cortaba. Miré el destinatario y volvió a sonar.

—Ya llegué estoy bien—todos en la habitación me miraron.

Estaba asustada—dijo la voz del otro lado.

—Perdóname no lo volveré hacer, hablamos más tarde, estoy en casa de un amigo.

Miré a Darien que estaba de pie mirándome confundido y esperando que le explique quien llamaba.

Te extraño, ¿puedo ir a…?

No dejé que terminara.

—No, sabes que aún es peligroso. Te amo. Te llamo después.

Yo también.

Entonces corté y todos me miraron esperando que dijera algo más. Solo guardé mi teléfono.

— ¿Puedo irme ya? —pregunté dirigiéndome a la Dra. Tenou.

—Me gustaría terminar de evaluarte.

Suspiré, aún me falta para huir de aquí.

Después de unos cuantos minutos diría casi una hora la Dra. Tenou dijo que podría irme a casa. Estaba desesperada por salir. ¿Cómo se me fue a ocurrir dejar todo y contarle la verdad a Darien? No, aún no podía y por lo visto tenía que atender a sus amiguitas...

Hotaru se veía apenada por las cosas que ocurrieron y no debía, igual traté de consolarla pero se culpaba de todo, resoplé tantas veces… No entiendo por qué se sigue culpando. Maldición el único culpable es su tío y bueno, Darien también. Si lo sé, es una víctima pero necesito mantenerlo en el banquillo de los acusados para estar lejos de él.

Salí por la puerta de la casa y al llegar al auto una voz me detuvo.

—Serena, espera.

Me di vuelta ya cansada.

— ¿Qué sucede Darien?

Me miraba entre preocupado y angustiado.

— ¿A qué viniste? Dijiste que querías hablar conmigo… Pequeña yo…

—Alto ahí caballero de armadura negra no te imagines locuras—elevó una ceja—. Solo… Bueno necesito que me cubras por unos días en el trabajo debo viajar y Galaxia esta con reuniones importantes. Dale apoyo.

Me estudió porque no me creía nada de lo que dije…Ni yo me lo creía porque debería creérselo él. Dio una respiración profunda.

— ¿Solo eso? —asentí—. Me podrías haber llamado—Hizo una pausa—Está bien, cuando estés lista me lo dirás.

Con eso se giró y yo me quede ¿de piedra?... Tan trasparente soy.

Miré al cielo un instante y me di vuelta para ingresar al auto. Apenas abrí la puerta del conductor escuché unas voces que venían de la puerta de la casa.

Parpadeé al ver a Darien negar y a Michiru discutirle algo. Se giró y me vio con eso esquivó al hombre que amo que la retenía y llegó corriendo donde estaba.

—Menos mal que no te fuiste—la miré en silencio mientras recuperaba el aliento.

Era joven diría yo veintiuno o veintidós. No parecía una mala chica aunque no sabía cómo sentirme respecto a ella. Me dejó en claro que son amigos con Darien sin embargo aún la impresión de sus palabras me retumbaban en la cabeza.

—Serena, mira de verdad soy amiga de Darien, él te ama con locura. Cuando lo conocí, mejor dicho, cuando mi madre lo contrató para bueno… Curarme de ser de gay, ella pensó que si estaba con un hombre me curaría, pero como sabes no es una enfermedad.

— ¿Cuántos años tenías? —por qué tuve que preguntar… oh dios me tiré yo sola por el precipicio.

—Como unos dieciséis años creo… En fin, yo de muy joven les dije a mis padres que no me gustaban los hombres y mi madre, en especial, nunca lo aceptó. Cuando ella probó el servicio de Darien…

— ¿Probó?

—Sí, una vez por diversión. Mis padres son liberales en ese tema pero no conmigo. En fin, para mi cumpleaños me lo dio como obsequio y me acosté con él pero te juro que fue solo esa vez—mis ojos se caían de mi rostro—. Mi madre lo contrató más veces, pero al verme tan mal Darien habló conmigo y a partir de allí nos hicimos amigos ayudándonos mutuamente porque él no quería acostarse con nadie más.

De acuerdo había entrado a una dimensión paralela, mi cabeza está a kilómetro de distancia, porque esto era irreal.

Entonces… lo entendí, todas las cosas empezaron a encajar y el informe que me trajo Artemis debía leerlo. Lo había negado hasta ahora.

—Lo acaparé todo lo que pude para protegerlo—supongo que vio mi cara porque agregó—. Solo charlábamos y pasábamos el tiempo como amigos. A los diecisiete conocí a Haruka y con Darien salíamos los tres, ¿puedes creer que pensaron que hacíamos un trió?

¿Trió?

—Al año siguiente me casé con él, con Haruka—yo asentí ¿qué más podía hacer?—. Y me convertí en la dueña de Darien, su protectora, para que nadie pida sus servicios. Entonces…

Tuve que pararla levantando la mano

—Espera…—ella me miro— ¿sus servicios? —ella asintió—. Me estás diciendo que él es…

—Un gigolo, sí.

Sus ojos debieron ver mi cara… Darien era una gigolo!... era una GIGOLO.

—No lo sabias…—susurró suavemente y miró por encima del auto que estaba Darien con los puños apretados—. Yo… pensé que a estas alturas se lo habías dicho.

—Maldición Michiru no… Te dije que cerraras la boca.

Miré a Darien luego a Michiru y otra vez a él. ¿Qué decir?

— ¿Ofreces tu cuerpo por plata?

Me miró entre furioso y triste. Sus ojos cambiaban de estado tan rápidamente.

—No es mucho más lejos de lo que tú haces.

—PERO A MI NO ME PAGAN POR TENER SEXO—grité y sacudí mi cabeza esto era irreal y al mismo tiempo una locura—. Acaso tienes una página web o algo así. O simplemente pasas la tarifa después del sexo.

—Serena…

Les di la espalda a ellos.

—Espera…—volví a mirar a Darien— ¿Te debo miles de dólares o cobras en euros?

Vi que bajó su cabeza, no sé si odiaba más que baje su cabeza o que no me contara algo así. Pero debo ser sincera yo le oculto más secretos a él. Cerré los ojos

—Sabes... —Me miró, no pude seguir ya que el celular sonó— ¿diga?

—Necesito que vuelvas—dijo una voz masculina del otro lado del teléfono.

—De acuerdo—miré mi reloj—. Apenas que consiga un vuelo estoy allá.

Corté y miré a Darien, Michiru se había alejado pero estaba en brazos de su novia. Respiré profundo.

— ¿Te irás? —Asentí, estaba abrumada—. No olvides que te amo y siempre serás la mujer de mi vida, aunque ahora no me quieras a tu lado no voy a renunciar a ti.

Abrí la puerta del auto para poder finalmente ingresar.

—Es un batalla perdida—Hice una pausa—. Necesito tiempo para procesarlo.

Entré y arranqué. Sé que lo último le dio esperanzas porque era yo quien quería tener esa esperanza. Ahora pensará que lo odio o me da asco pero siempre cuando la última gota de la mentira se rebalse será él quien no me querrá a su lado. Solo espero que algún día lo entienda.

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El control migratorio no es bueno, no pisé un pie en el avión y control tuvo la magnífica idea de controlar todo… ¿Desde cuándo lo hacían? Cierto NUNCA.

Miré fastidiada a la persona que me hacía miles de pregunta y mi respuesta era la misma. Ella no cedía y yo tampoco. A mi costado aun aguardaban por lo menos unas diez personas más. Era un vuelo nocturno por lo tanto éramos veinte o treinta personas a bordo cuando "según personal" entre nosotros había una persona buscada por Interpool.

Resoplé.

—Entonces Srta. Tsukino me está diciendo que va a Australia por placer, digamos vacaciones—asentí a la persona que me interrogaba—. Pero acaba de volver hace… —mira el papel que tiene en la mano—. Menos de veinticuatro horas y ahora vuelve.

—Sí—resoplé.

—Esa actitud no ayuda—puse lo ojos en blanco—. Bueno creo que tengo todo.

—Me puedo ir.

—Solo…—dios cuanto más tenía que pasar por esto.

Estaba a punto de salir corriendo y gritando cuando…

—Bueno que tenemos acá—un hombre acaba de entrar en el cuarto.

Todos los que estábamos giramos a verlo. Mis ojos se agrandaron al reconocerlo.

—Inspector ya estaba terminando con este pasajero.

¿Sí, cómo no?

—No se preocupe—miró la planilla frunció el ceño y levantó la mirada hacia mí. Tragué saliva— ¿Tsukino? ¿Serena Tsukino?

Asentí, dios estaba en problemas… Diosito ayúdame.

Se acercó a mí y me extendió la mano. Miré la mano y luego a él, entrecerré los ojos. Vio mi duda y aclaró.

—Disculpa, soy Jadeite Kishio, el prometido de Rei Shields. La prima de Darien ¿Tú no eres su amiga?

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Y de eso habían pasado cuatro días, la conversación con Jadeite me dejo consternada a la vez que asustada. Aunque al principio pensé que sabía de mi otra vida al final no fue así.

Rei había sufrido "un accidente", y estuvo internada bastante mal. Hasta que no salió del coma no dijo nada. La llame no más salió el sol en Australia.

Estoy bien de verdad— me había dicho.

Cuando me contó cómo fueron los hechos vi claramente que no fue un accidente. Ahora el tema era quien y por qué la atacaron. Me puse en contacto con todos mis aliados y estaban buscando de manera efusiva la causa.

Lo que más me consternó es la conversación con ella de esta mañana ¿Qué pasó con mi primo?, preguntó apenas levantó el teléfono y aquí estaba el tema. La verdad es que no sabía cómo sentirme con el hecho, no soy una santa, yo también hice lo mismo pero lo mío era justificado… ¿Lo era? Diablos aún me repetía eso para calmar mi conciencia.

¿Lo podría perdonar?, Claro, lo que me lastimaba es que no me lo hubiese dicho, lo hubiese entendido quizás le gustaba eso, por eso aún ofrecía sus servicios… Espera ¿Molly lo sabía? ¿Y si ella corrió el rumor en la empresa? Cada vez que pensaba en esto se me revolvía el estómago pero al mismo tiempo pensaba que él lo hacía por su hermana, acaso no robó para salvarla o no, no, no podía disfrutarlo ¿no? Michiru dijo que no quería acostarse con nadie ¿de verdad? ¿Será así?

Me revolví el cabello de la frustración. No sabía que pensar sumándole que Rei me dijo que lo vio demacrado con ojeras y muy pálido. Según ella parecía que tenía diez años encima.

¿Estará así por mí? O ¿Por qué lo que descubrí?

— ¡Ay! —grité rascándome la cabeza hasta la nuca.

Respiré y levanté la vista, había estado sentada mirando hacia el pequeño espacio donde se veía la playa a los pies de casa. Estar en Villa Crystal me calmaba pero esta vez no sabía cuál sería mi siguiente movimiento.

—Eso solo tiene un nombre—miré hacia atrás.

—Hola Andrew.

Él dejó su portafolio en el piso y se sentó en la silla de al lado.

— ¿Mi florcita?

Sonreí.

—Descansando al lado del cielo.

Suspiró.

— ¿Aun mi amigo te da dolores de cabeza?—asentí y volvía a mirar al mar. Él acababa de volver de una operación que duró veinticuatro horas, y con solo mirarme supo de mi problema—. Sabes… el que sabe perdonar primero es el más fuerte.

—Acaso lo leíste en algún libro.

Sri Ravi Shankar, gran maestro espiritual y gurú indio. Más respeto niña.

Me golpeó en la cabeza, yo me reí.

—Recuerda: "El primero en pedir perdón es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte…—me miró y puso un dedo en mi frente— Y el primero en olvidar es el más feliz. Recuérdalo amiga, recuerda ser feliz sin importar la adversidad, sigue tu corazón que nunca se equivocará y nunca te arrepentirás por darle la razón.

Con eso se levantó dejándome pensando y a pesar de todo sonreí. Andrew tiene razón que importa el pasado, lo importante es el hoy y ahora. Aunque muera de miedo por lo que le oculto a Darien sé que debo estar cerca de él, amarlo y saber que cuando la caja de pandora se abra él también se guiará por su corazón.

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El lunes regresé a la oficina y a mi ciudad. La oficina era un caos no porque no pudieran hacer las cosas sino porque Ami volvió a faltar, eso ya era preocupante. En un mes faltó cinco días incluido hoy, no solo eso hace quince días vino con un moretón en el hombro lo quiso ocultar cuando la vi en el baño, ese golpe no era de un arrebato de lujuria, era un golpe directo también pude notar otros que había ocultado con un maquillaje especial y no eran tan marcados. Al preguntarle evadió la respuesta, solicité que la investiguen y el informe lo tenía justo en mi mano.

—Diablos— mis sospechas eran ciertas.

Golpeé el escritorio con la carpeta, esto cada vez estaba más enredado.

Cerré los ojos un instante para hablar con Kun solicitando apoyo para ir a su casa y luego a la comisaria. No dejaría su maltrato sin castigo.

Abrí los ojos levantando el teléfono cuando escuché gritos afuera de mi oficina. Colgué saliendo de la misma.

—Está loco—gritó uno empleado justo del otro lado del pasillo.

—Está demente, como le permiten esto—contestó otro.

Me acerqué a ellos y apenas que vieron me señalaron la oficina de Darien… y dios ahora debía estar reunión con Diamante

Fui directamente casi corriendo, a medida que me acercaba a su puerta los gritos eran peor. Mi hombre se defendía pero su tío gritaba más fuerte. La voz de Hotaru pidiendo auxilio era desgarradora.

¿Qué demonios estaba pasando?

Abrí la puerta de golpe y mis ojos se desorbitaron al encontrar a Hot llorando en un rincón y justo en una punta a Darien arrinconado por Diamante con su bastón en el cuello. En la punta de ese objeto estaba la piedra preciosa, ahora rota, que estaba cortando la garganta de mi hombre. Con la otra mano Diamante apuntaba a Hotaru con un arma

—Me la llevaré y no harás nada—Gritó.

Dos segundos después se dio vuelta viéndome en el cuarto, movió su arma apuntándome ahora a mí.

—Al fin me lo cobraré rubita.

En dos movimiento me acerqué, Diamante bajó su bastón al darse cuenta que no me asustaba. Con una mano me apuntaba y con la otra trato de pegarme con su báculo. Di un paso al costado esquivando el golpe y en otro movimiento me giré poniéndome detrás de él. Agarré su brazo donde estaba el arma y se lo torcí hacia su espalda. Dejó caer el armamento y para no caerse se apoyó en su bastón lastimando su propia mano.

—Maldita libérame—sonreí.

—Eso quisieras.

Los hermanos estaban asombrados, miré a Darien.

—Llama a seguridad, AHORA.

Asintió llevando su mano al cuello para que la sangre deje de correr. No vi que era profunda estaría bien en unos días. A los minutos llegó Kun con un par de policías llevándose al maldito.

Ahora tendría causa y eso me hacía muy feliz.

Una vez sacado a Diamante de la empresa me acerqué al comedor donde estaba Darien abrazando a una desconsolada Hotaru, en su cuello ahora había un paño tapando su herida. Estaba a punto de abrir la puerta cuando me di cuenta que no estaban solos.

—Pero lo prometiste—dijo una voz femenina que pensé que no había venido pero resultó que llegó tarde.

—Ami por favor, ¿no ves lo que acaba de pasar?

—Pero… pero

Entre abrí la puerta, Darien cerraba los ojos y Ami lo miraba entre suplica y esperanzada.

—Vete Ami.

—No es un juego para mí, lo sabes. Te necesito.

—Ami por favor…—miró a Hotaru que no paraba de llorar y no se daba cuenta de las cosas—Tengo a mi hermana aquí. No puedo ahora, lárgate.

Dijo lo último en tono amenazante.

— ¿Qué tal si ella se entera? —Darien la miró a los ojos—. Si hablo con ella, seguro me comprendería, incluso me daría la razón.

—No te atreverías, eso sería lo último que podrías hacer.

— Si tú no colaboras iré por ella.

Hotaru se quedó callada un momento y juro que podría escuchar el zumbido del tercer piso.

—Aléjate de mí y de todos. Porque te juro que no respondo.

Ella cerró los ojos giró para irse resignada, di un paso atrás justo cuando abrió finalmente la puerta.

—Serena—parecía sorprendía y luego sonrió—Gracias por salvarnos de ese hombre.

Asentí sin saber que quería decir con eso. Ella se fue y yo entré a la cocina. Ambos hermanos me vieron esperanzados Hotaru tardo unos instantes en tirarse a mis brazos.

Levanté la vista, Darien me sonreía.

—Gracias por salvarnos.

—Es mi deber—acaricié el pelo de la niña que tanto se parecía a su madre—.No te preocupes yo te protegeré.

Hot asintió y se abrazó más a mí.

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El sábado me desperté con una sensación de calma como si fuera el ojo del huracán. Solo deseaba y rezaba a todos los santos que esta calma nunca terminara.

Salí al mediodía para ir a ver a Helios, estaba lleno de vida y feliz por su nuevo primo. Lita había tenido un hermoso bebé al que llamaron Motoki.

Luego de conversar con Artemis decidí no demorar más lo que tenía pensado hacer desde que volví de Australia, esperaba no tener una nueva sorpresa.

Al final de la tarde estaba nuevamente en esta puerta, suspiré y respiré para calmarme. La última vez que estuve aquí me enteré que estaba casado y después que no, pero que era un gigolo. Cerré los ojos y al abrirlos estiré mi mano para tocar la puerta de la entrada de la casa de Darien.

Mi mano no llegó a hacerlo ya que se abrió dejándome ver a una sonriente Hotaru.

— ¿Hola? —dije dudando.

Ella dio un paso atrás y me abrazó susurrándome al oído que su hermano estaba recostado en el sillón de la sala. Se separó y bajó los dos peldaños de la entrada me di vuelta para ver a mi hermano apoyado en su motocicleta esperándola.

¿Cuándo había llegado Shingo? —pensé para mí misma.

Sacudí mi cabeza y él solo asintió dándome confianza y confirmación de lo que iba a hacer. Le entregó un casco a la hermana de mi amor y ambos subieron a la motocicleta para irse.

Respiré… otra vez dándome vuelta hacia la casa.

Miré hacia arriba y tomé el pomo de la puerta abriéndola.

La casa estaba silenciosa y oscura, solo las luces del atardecer se filtraban por las ventanas pocas cubiertas. Caminé en silencio hasta la puerta de la sala, allí acostado y con un paño sobre sus ojos estaba el hombre que amaba, mi adonis, mi príncipe.

Me quedé un instante contemplándolo, admirándolo, a veces me pregunto cómo hubiésemos terminado si él se hubiese quedado, o si sus padres aun vivieran o…

Pero nada de eso es posible. Solo el hoy y el ahora. El pasado es pasado, el futuro es incierto debo concentrarme que en el presente, en el hoy.

Caminé hasta llegar a él y me senté sobre su regazo. Eso lo sorprendió y asustó en partes iguales. Rápidamente se sacó el paño de los ojos y parpadeaba mil veces para poder enfocar y creer que estaba aquí.

—Hola.

Dije interrumpiendo el silencio y sonriendo.

—Serena.

Me miró y se dio cuenta que estaba sentada sobre él.

—La puerta estaba abierta, deben ser más cuidadosos—el asintió aun sorprendido. Estiré mi mano para tocar su mejilla— ¿Aun quieres pelear por mí?

Eso lo despertó y llevó su propia mano sobre la mía.

—Siempre.

—Entonces pelea, solo ten en cuenta que te amo y cuando la bandeja está en mi contra sepas que de verdad te amo.

—No te importa que soy…

Lo callé con un beso casto y sincero. Porque en sí, no me importaba.

— ¿Qué hayas sido un Gigolo? —asintió—No, solo me importas tú. Pero que nadie más aparte de mi pueda tocarte—me besó despacio.

—Claro nadie solo…

— ¿Quién te llama, o te pide que hagas esas cosas? ¿Acaso fue Diamante?

Me miró y amablemente me sacó de sus piernas para pararse.

—No importa quien fue. Aún le debo cosas sé que no debería pero necesito que me creas que nunca quise…

Me paré tomando sus manos.

—Te creo—me miró—.Necesito saber quién te obliga, así lo podré detener.

Negó, y bajó su cabeza.

—No te avergüences, lo hiciste para ayudar a tu hermana… Para protegerla—levantó su rostro para verme—. Te contrataré y listo.

Se rió por primera vez y me abrazó elevándome.

—Pequeña no necesitas eso—me dio un beso en la punta de la nariz.

—O sí, planeo eso y muchas más, aparte no dejaré que ninguna mujerzuela meta mano a mi hombre.

Llevé mis manos detrás de su cuello y me besó apasionadamente. Poco a poco el beso se convirtió en demanda y con delicadeza me acostó en el sillón. Sus manos fueron a mi blusa abriéndola, dejando mi sostén expuesto. A diferencia de mis manos que se metieron por debajo de su remera y cuando no pude más lo obligué a levantar sus manos para sacársela por la cabeza. Me levanté solo un poco y me saqué la blusa.

Mientras que su boca atacaba mi cuello, sus manos intentaban desabrochar el sostén para liberar mis pechos, me reí en su cuello al tercer intento que no pudo. Gigolo o no a pesar del tiempo era incapaz de ganarla al gancho del sostén.

Con un beso y gemido calló mi risa, se posicionó entre mis piernas. Claramente podía sentir su erección frotándose en mi centro aun cubierto por el pantalón.

Sus manos fueron hacia al sur al tiempo que su boca atacó uno de mis pechos. Me arqueé intentando en un momento de desesperación sentirlo más cerca. Un pequeño grito salió de mi boca cuando finalmente se deshizo de la última prenda que nos mantenía separados. Solo se retiró un poco para sacarse su propia ropa y uniéndose finalmente a mí.

Me penetró suave pero justo como lo necesitaba. Esa medida de salvaje con dulzura, fue una estocada limpia y profunda. Sentí como si estuviera en casa otra vez.

Su frente se apoyó sobre la mía y me miró.

—Te amo tanto.

—Yo también.

Estaba aún quieto dentro de mí, me besó y empezó a moverse. Jadeé. Grité y gemí más de lo que cualquier anterior vez que hicimos el amor. Era como sentirlo realmente, era como la primera vez que estuvimos juntos después de su regreso. Él se entregaba a mí en su totalidad, fue lo que me desbastó. Una lágrima traicionera se escapó de mis ojos, por entender su entrega. Lo amaba, si, y con locura pero no podía tener la misma entrega que él porque aún le guardaba un inmenso secreto, uno que lo destruiría, y quizás también a mí.

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— ¿Estás bien? —me preguntó

Estábamos acostados en el sillón, desnudos y yo encima de él jugando con sus líneas y cicatrices.

—Si—Simplemente dije.

Lo sentí moverse y lo miré cuando se acomodó a mi lado. Me miró directamente como tratando de entenderme.

— ¿En verdad estás bien? —Sonreí tristemente, el peso era grande pero lo quería disfrutar de todas formas—. Sabes, Haruka me preguntó algo.

— ¿Qué? — lo miré asustada acaso lo había descubierto.

Sonrió.

—No sería posible que…

Miró mi vientre y mis ojos se abrieron al entenderlo.

—No estoy embarazada.

Me senté de golpe y luego me paré en búsqueda de mi blusa. Dios estaba la ropa por todos lados. La vi detrás del sillón.

—No te enojes—levanté la blusa y comencé a abrocharla. Darien se levantó y se puso su pantalón.

—No estoy enojada, ¿de acuerdo?

Si, estaba enojada porque no quería decirle lo siguiente.

—Pequeña—llegó a mi lado justo cuando me subí el cierre de mi ropa. Lo miré—.Mira te pregunto porque ella es doctora y la verdad analizando tus síntomas es posible que bueno…

—No, Darien. Créeme no estoy embarazada.

— ¿Cómo puedes estar tan segura?

Me di vuelta y suspiré. Cerré los ojos antes de hablar abrazándome a mí misma.

— ¿Recuerdas que te conté que estuve internada? —No lo venía pero sé que asintió. Llegó por mi espalda y me abrazó. Su mentón descansó en mi hombro—. En ese tiempo tomé mucha medicación, drogas y luego cuando me involucré en las fiestas, las primeras veces no tomé los recaudos suficientes.

Me dio vuelta para mirarme asustado.

— ¿Qué hiciste?

—Después de la segunda vez que me drogué terminé en el hospital, Himeko me rescató, me enseñaron muchas cosas y a cómo manejar lo que me ofrecían—me miró aún más asustado—. Aun tomaba la medicación que me habían dado en el instituto, poca, súmale la que me dieron en la fiesta mi cuerpo terminó convulsionando. Cuando me dieron el alta y sin rastro de todo lo que había ingerido, me dijeron que era casi imposible tener hijos. Las drogas y la medicación que tomo alteran mi sistema a tal grado que…

No pude terminar porque Darien me abrazó.

—Lo siento.

Lo aparté y sonreí.

—Descuida. Sabes, siempre pensé en decírtelo pero como te empeñabas en protegerte supongo que bueno…

Encogí los hombros, él sonrió.

—Lo usaste a propósito.

Me hizo cosquillas, aunque sé que estaba triste por lo que acababa de decir. Porque le acababa de robar una de sus esperanzas.

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Los días pasaron con normalidad. Había noches que me quedaba en la casa de campo y otras él se empeñaba en estar en la mía. Aunque en muchas ocasiones lo obligué a irse la madrugada por su hermana.

Aún recuerdo la sonrisa más perfecta y feliz al decirle que podía manejar el Audi, parecía un niño en la mañana de navidad o incluso a llevarlo a la jugueterías estaría más emocionado que cualquiera de ellos.

En la oficina era otra historia ya todos sabían la relación que tenía con Darien y nadie hablaba del "supuesto" matrimonio entre él y Galaxia. Después inclusive que Seiya volviera a la oficina solo para darle un golpe a mi hombre con la advertencia de que no la hiciera sufrir. Respirando otra vez tuve que intervenir, recuerdo que cuando me vio sonrió y dijo "al fin". No sé si me reí más porque después de eso ellos se abrazaron o porque ambos juntos serian la pareja gay más envidiada.

Mina seguía igual por suerte entre ella y Galaxia la empresa prosperaba. Si dependería de mi estaría en la lona hace mucho tiempo. Lo que más me tenía preocupada era Ami. En esta última semana se presentó a trabajar solo dos días, los cuales me llamó la atención el empeño de hablar con Darien, de rogarle. Una de las noches le pregunté que necesitaba Ami.

—No lo sé—me respondió mi hombre de ojos Zafiro—. Cada vez que me pide ayuda termino pagándolo.

— ¿A qué te refieres? —le contesté.

Miré hacia el que manejaba mi auto, íbamos a su casa para cenar con su hermana.

—No estoy seguro, pero las veces que me pidió que la ayudara o la protegiera iba a su casa y se volvía paranoica—inclinó los hombros y me vio un instante antes de volver su vista a la ruta.

—Un día te escuché que la amenazaste...

Me miró

—Si... —hizo una pausa, me mantuve en silencio esperando—. Me estaba volviendo loco, tu no me creías, Diamante me exigía cosas y ella cada vez se aparecía más en mi oficina como ocultándose de alguien. Le exigí decirme que pasaba pero me besó.

Detuvo el auto.

—No lo respondí y la aparté—me miró y vi verdad en sus ojos—. Dijo cosas incoherentes, luego se fue. Por un segundo pensé que alguien nos espiaba. Ese mismo día la busqué en su casa, le aclaré las cosas y me pidió disculpa. Solo…

—Solo...

—Que volvió a comenzar todo. Mira sé que no quiere nada conmigo, tampoco está obsesionada. Creo que está buscando apoyo o que la salve.

Me quedé pensando un instante.

— ¿Entonces por qué la amenazaste?

Buscó entre sus cosas y me mostró su celular.

—Me llama a cualquier hora, me deja mensajes. Mira.

Agarré el aparato, había cientos de mensaje.

"Por favor ayúdame, sé que eres el único que puede hacerlo"

"No quiero tener problemas contigo, pero gracias"

"Sé que amas a Serena y ella a ti, pero eres mi salvador"

"Tú no lo entenderías, lo necesito"

"Ella no es buena para ti, yo puedo ayudarte"

"No me alejes"

El último de ellos es el que más me llamó la atención, miré a Darien y señalé el mismo.

—Fue después que le pedí…—me miró y respiró—.Que la amenacé en que me deje en paz o tomaría otra medida.

—Ami necesita ayuda no amenazas.

—Pensé en lo mismo, al principio, lo que ahora no quiero es tenerla cerca ¿Es mucho pedir eso pequeña? Estamos bien y no sé hasta cuándo. Quiero tranquilidad y a ti. No una muchacha que le falte un tornillo.

—Voy a omitir lo último que dijiste porque ella es tímida y buena. Si esta así es porque algo o alguien la perturbó.

Dio vuelta la llave del auto y arrancó.

—Solo no te involucres, lo resolveré a mi manera.

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De eso ya había pasado otra semana, Ami volvía pero al siguiente día faltaba. No era usual, bueno, nada de lo que había pasado en estos últimos meses era usual.

Aunque Darien dijo que se ocuparía algo en mi interior se alertó, quizás fueran sus palabras o quizás fue el comportamiento tan bipolar de Ami, el tema es que mandé a vigilarla otra vez. Tenía que encontrar qué sucedió en su vida, si fue un acontecimiento tan pequeño, tan insignificante, o estaba tan metida en mis problema que no lo vi. Sus problemas están a mi alcance y ahora era una gran bola que no sabía cómo iba a pararla.

Un golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos.

—Adelante.

—Con permiso—Kun entró al despacho con una carpeta en la mano. Al cerrar la puerta agregó—. Serena tenemos que hablar.

—Dime.

—Solo promete no decirle nada a Mina—Asentí—.Sabes que te aprecio y no comprendo por qué Himeko te apoyaba en esto pero tienes una vida, eres joven, estás llena de vida, deberías...

—Kunzite— mi voz de advertencia lo detuvo.

Porque llena de vida es lo último que debería decir.

Dejó la carpeta en el escritorio.

—Aquí tienes el reporte de Ami Mizuno ¿Qué piensas hacer?

Agarré la carpeta y rápidamente leí su contenido. Hoja a hoja mi corazón se estremecía ¿Cuan ciega pude haber estado? Todo pasó bajo mi nariz y no lo noté…

Cerré la carpeta de repente y con fuerza miré a Kun. ¿Cómo pude no notarlo? Ahora todo tenía sentido, sus miradas, el temor de hablar con personas, no solo era tímida… ella era una sumisa. Cada vez que me hablaba podía notar temor en su voz pero estaba tan metida en mis propios asuntos que no vi venir el golpe.

¿Cómo pueden dañar tanto a una persona tan buena? Pero ella es vulnerable y eso es lo que querían. Ella estaba allí para que la sometan.

Y lo que más me aterra al tiempo que la ira va creciendo es que agache su cabeza con vergüenza igual que…

—Sígueme.

Me paré y salí del despacho. Sé que Kun agarró la carpeta y me seguía. A lo lejos vi a Galaxia aproximarse le hice una seña que más tarde la llamaría. Caminé lo más rápido que pude apreté el botón del ascensor varias veces.

—Maldiciones, ábrete.

—Está en el octavo piso con gente de mantenimiento.

Miré a Kun y no esperé más corrí escalera abajo. El tiempo me apremiaba, si esa carpeta estaba en lo correcto a esta hora Ami estaría con su dominante. Cuantas aberraciones le habrá pedido hacer sin el consentimiento de ella...

Los golpes.

Las lágrimas en sus ojos.

Dios, tan ciega estuve.

Al llegar al estacionamiento no esperé a mi amigo y subí al Audi. No había semáforo que me impidiera pasar, giré a la derecha luego a la izquierda.

—Ami… ya voy.

Un par de calles más allá estaba el edificio de ella. Salí del auto. Ami vivía en el tercer piso y como ascensor no tenía, debía subir por las escaleras. Sacudí mi cabeza al reconocer un auto estacionado en la esquina, lo miré un instante suplicando que mi vista me engañara.

Corrí edificio a dentro.

—Por favor que no sea lo que pienso…no hagas nada estúpido.

Llegué al piso de mi recepcionista que no se había presentado a trabajar hoy, al fondo estaba su puerta. Las luces del pasillo titilaron y luego volvieron a iluminar el pasillo. Caminé hasta su puerta que estaba entre abierta.

Elevé mi mano para empujarla con el corazón en la boca pero me detuve al escuchar.

—Maldición. No debías hacerlo.

Esa voz, esa voz no podía ser. La reconocería aunque haya mil hombres a mí alrededor hablándome.

Empujé la puerta y allí estaba la escena más horrenda que había visto en mi vida. Sus ojos zafiro me miraron con terror cuando escuchó la puerta abrirse.

—No… no es lo que parece, yo no… yo no lo hice.

Mis manos taparon mi boca para impedir el grito, mis ojos se llenaron de lágrimas. Darien dejó caer el cuchillo ensangrentado que tenía entre sus manos, estaba arrodillado en el piso y a sus pies el cuerpo de una mujer de cabello azulado ensangrentada y sin vida.

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Ya se imaginan a quien mataron...¿Que diablas habrá hecho Darien? Se esperaban que sucediera esto y tendrá relación con que sucedido con Serena o con Darien...

Ya vieron, pobre michiru no era tan mala como pensaban... jaja. Y Serena no esta embarazada jaja... Ya par el siguiente se descubrirá uno de los secretos de Serena y si pensaron que Darien no tiene mas aun falta...

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perdón la demora pero entre que salí de vacaciones y volví a clases demoro en terminar de escribir. ya tengo toda la idea del siguiente pero me falta tiempo para sentarme a terminarlo.

Gracias a los que se animaron a un reviews:

Reyna Cecilia - susu - momo - mimi - lili - amely614 - liz025 - lyzcg11 - Miriam ortiz - Sere - Yssareyes48 -

También al beteo de Yeni y a los lectores anónimos... Prometo en el proximo contestar los reviews y a los que quieran o aun no se animaron duda, consulta, comentario todo sera bien recibido...