Los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi . La historia es puramente de mi loca cabecilla...

Perdón por la demora, nos vemos abajo


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*********** Capítulo Extra **********

"Desde la cárcel"

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Aún me dolía. ¿Quién dijo que sólo las mujeres sufren? Lo mataría aquí mismo, porque lo que yo siento, es que el corazón se me ha destrozado de mil maneras posibles. Aun no entiendo que la llevó acostarse con Diamante. Sólo con pensarlo me asquea. ¡Demonios!, se entregó a él voluntariamente. ¿Tanto le gustaba? Ni yo en un inicio sentía satisfacción al estar con esas mujeres, era como si me faltara algo siempre. Cualquiera que me escuchara pensaría que estoy loco, ¿qué muchacho con diecisiete años no le gustaría tener a miles de mujeres en su cama? una por noche. Pero nunca fui así, siempre amé y me temo que amaré a la misma mujer. Me había enamorado como un tonto de ella. Por ello no comprendía qué la había llevado a eso, ¡eso no es amor! Ahora sé que el sentimiento sólo iba en una sola dirección… O ¿acaso debería escucharla? No, ya estoy harto de sus secretos, uno era peor que otro.

¿Acaso fui tan tonto? La perdoné cuando supe que se vendía en los burdeles, que no sólo se acostaba con hombres sino que tenía "fama". De acuerdo, era por información y según ella con algunos pero ¿ocultarme a mi hija?… ¡Diablos!, ella ni siquiera sabe que soy su padre. Pude ver en esos ojitos dulces que ni siquiera sabía quién era.

Tiene los ojos de mi madre, cálidos y esperanzadores. Con la inocencia que caracteriza a las niñas de esa edad.

¿Por qué diablos pensé que ella seguiría siendo mía, que a pesar de haber probado esa vida volvería a mí? Pero al parecer le gustaba demasiado que sacrificó todo por unos minutos de placer. Pero ¿con Diamante? ¿Tan bajo pudo caer?

Suspiré y me recosté en la pequeña cama, desde que Jadeite me cambió de celda los otros presidiarios dejaron de hostigarme. Ya había pasado dos meses desde aquel encuentro. Aunque tenía el corazón partido, lo que ahora me preocupaba de verdad era Hotaru. Sacrifique todo por ella, y hacía una semana que fue la última vez que supe de mi hermana.

Cuando cumplió la mayoría de edad se presentó con una enorme sonrisa.

Contacto con el abogado y ahora están en los trámites para ceder el resto de la herencia de mis padres y los ingresos a la fecha de la empresa Elyson. Verla fuerte y decidida me hizo pensar en la madurez que adquirió desde que llegamos a Japón. Ya no es la misma pequeña, ahora se defiende por sí sola. Inclusive quiso pelear y no ceder la herencia, ¡y gracias a dios que me escuchó! Entendió lo peligroso que sería enfrentar a Diamante, por suerte cedió por completo a esa batalla.

Me senté de golpe y elevé mi mano tapando la escasa luz que se filtraba por la rejilla de la ventana. Volví a suspirar y me recosté llevando mis manos detrás de mi cabeza

─Serena─ susurre

No quería pensar en ella, quería que se vaya de mi mente.

Lo último que supe, fue por Rei que no hizo caso a mi pedido de que nadie me hablara de ella. Ahora estaba desaparecida, según Mina se fue el mismo día que la eche de aquí. Sonreí ¿echar? Como si soy yo tuviera el mando detrás de estas rejas. Pero esa era la verdad, llevaba semanas desaparecida y nadie sabía de ella, ni siquiera Lita. Según Rei logro saber el teléfono de su prima, estaban preocupados. Serena simplemente desapareció

¿Desapareció? Era un buen chiste y también mi interrogante.

Por lo que supe, Kunzite descubrió que me quisieron perjudicar con aquellas drogas encontradas en mi casa, ahora la denuncia fue retirada del expediente. ¿Pero si eso fue obra de mi tío? ¿Habrá hecho desaparecer a Serena también?

No, seguramente alguien le ofreció un buen dinero.

Pero... ¿porque duda eso? las fotos eran verdaderas. Inclusive ella tenía la marca de dientes que le hizo Diamante, el mismo aquella mañana me lo refregó en mi rostro. Aún lo recuerdo estaba en la otra celda acostado y esperando la hora de ver a mi pequeña cuando él se presentó con esa sonrisa que pronosticaba mi desgracia

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Veo que la vida te sienta bien sobrino─ fue el saludo de Diamante al verme.

Me senté en mi cama y lo mire.

¿Que quieres? acá no te sirvo de nadalo desafié.

Él solo se rió, se acercó a las rejas y con el bastón golpeó dos barrotes.

Son fuertes, me pregunto ¿cuanto soportan?

Me acerque porque lo conocía bien y algo tramaba.

Ninguna de tus clientas tiene la fantasía de estar entre las rejas, porque no te vas.

Lo mire a sus ojos. Por fin había tenido el valor de no bajar la cabeza, eso me lo enseñó Serena, no debía avergonzarme de lo que hice.

─ ¿Quien sabe? ¿Quizás algunas si…? ¿como estas de tus heridas? mis muchachos no fueron muy rudos ¿verdad?estaba por girarme cuando sus palabras me llegaron a mis oídos.

En un sólo paso me acerque y lo tome de su camisa.

Maldito, fuiste tu que los enviaste. Me las pagaras.

Él volvió a sonreír. Puso su mano encima de la mano que sostenía su ropa. Algo estaba mal olía a perfume de mujer, pero ese aroma lo conocía bastante bien. Mis ojos se abrieron al darme cuenta y al mirarlo a los ojos.

Es exquisita ¿sabes?lo solté ─. Ahora entiendo su don y tu afán de acapararla.

Di un paso atrás. No, no podía ser cierto. Ella me dijo que no lo haría más, que lucharíamos desde otro lado y si se metía en esos lugares que yo estaría a su lado para rescatarla. Levante el rostro, estaba en shock.

No es cierto.

Tallé su cuerpo de la forma más deliciosasus manos hicieron la forma de la cintura de una mujer─. Tan suave como la seda, tan delicada como la porcelana y deliciosa como el chocolate blanco. Aun siento su sabor en mi rostro cuando se vino en mi boca.

No lo resistí y me tire encima de él. Los barrotes me impidieron llegar más pero un golpe certero lo derribó. Lo golpee con tanta fuerza por las malditas barreras pero al sostenerse de su bastón fue suficiente para que caiga al piso.

─Te matare, desgraciado. Si le pusiste una mano encima te juro que te matare

Diamante limpió su boca sonriente.

Ella se entró por su propia voluntad, te lo dije, mujeres como ella sólo quieren dinero y un buen hombre que les de placer. Ese lunar en su pecho izquierdo casi me volvió loco.

Empecé a jalar los barrotes tan fuerte de ellos que temblaron. Estaba cegado por la ira. Gritaba de una manera que si él estuviese a mi alcanza lo mataría. El escándalo llamó la atención a los oficiales, los cuales al verme en ese estado no dudaron en entrar en mi celda. Pero con algunos golpes y esquivándolos, logre salir de la celda en la que estaba. Llegue a Diamante en el momento que era ayudado a levantarse, empuñe mi mano y cuando estaba a punto de matarlo con un sólo golpe, dos oficiales lograron detenerme.

Uno de ellos era Jadeite, el otro de cabello planteado lo reconocí como el jefe de seguridad de Elysion.

Te mataré, hijo de…

Calmate Darienpidió Jadeite.

NOgritaba y trataba de zafarme pero su agarre era muy fuerte sobretodo el del pelo plateado.

Vi a Diamante acercarse cuando entre las dos personas me redujeron y lograron que me arrodillara frente a ellos.

─¿No quieres creerme? Mira.

Arrojó a mis pies varias fotografías, una de mis manos se liberó y las agarre, en todas estaba Serena desnuda y dándole placer a un hombre. Mire a Diamante.

Son de anoche, ella siempre estaba predispuesta y muy activa. Miralas y disfrutalas que pronto la tendré en mi cama otra vez, y si aún no me crees, mira su cuello.

Como si fuera un golpe de adrenalina me libere, golpee al que aún me tenía sujetado y vi como Jadeite pidió refuerzo, mis puños iba de diestra a siniestras hasta que sentí una descarga que obligo a mi cuerpo desfallecer. Lo último que recuerdo fue la voz del maldito disfrutando del espectáculo.

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Volví al presente cuando un oficial mencionó mi nombre. Me pare acercándome a la puerta de mi celda. Lo único que recuerdo, es que después de aquella visita de Diamante logró que me metieran en una celda de castigo y como única visita que tuve hasta pasar el tiempo designado fue de Serena.

─Tienes visita, Darien.

Asentí y me corrí mientras abrían la celda para acompañar al oficial. Después de tres días de aquel incidente conocí al hombre, al que era jefe de seguridad en Elyson, o mejor dicho ex-jefe de seguridad. Su nombre era Kunzite y aunque ahora se que era el hombre del que me hablo Serena y que era el novio de Mina, supongo que nunca le preste la atención debida en aquellos días. Lo importante para mi es que él está de mi parte, y era una agente del equipo antidrogas.

El oficial abrió la puerta de un pequeño cuarto donde estaba una sonriente Hotaru junto con el abogado.

─Hermano.

Ella saltó al verme y se arrojó a mis brazos.

─Hot, estas hermosa─ ella se sonrojo y me miró con ojos esperanzador─. Cada vez que te veo estás más grande enana.

─Hermano, que cosas dices...

Le sacudí el pelo con mi mano, ella me apartó y nos sentamos. Frente a mí estaba el abogado.

─Te veo recuperado Sr Shields.

Asentí.

─Las heridas sanaron por completo y ya puedo caminar con normalidad.

El abogado sonrió y miro a mi hermana. Ella sólo asintió. Abrió una carpeta con documentación que estaba sobre la mesa.

─Como lo hablamos la última vez, son los papeles de transferencia. Aquí detallan todo─ marcó un apartado en la segunda hoja─. Herencia de sus padres, posesiones y el dinero correspondiente a la venta de las acciones de la empresa Elyson.

Asentí.

─Hermano aún podemos demandarlo.

La mire. Aún era joven para entender muchas cosas.

─Pensé que ya lo habíamos hablado.

─Lo se,… pero─ me miro desilusionada pero asintió en silencio─. De acuerdo sólo falta tu firma.

Agarre la documentación y leí todo. Cada transferencia valuada en dinero, acciones y todo. Todo lo que mis padres lucharon para dejarnos como herencia a nosotros. Pero algo me llamó la atención y levanté la vista del documento.

─No está la casa de campo, ni la caja fuerte del banco central.

El abogado agarro la documentación y al ver lo que le dije volvió a mirarme.

─La caja fuerte estaba vacía, nada de lo que usted nos comentó que sus padres guardaban estaba allí. Al morir ellos, el banco contactó al cotitular de la cuenta, según lo que nos dijeron él sacó todo y lo guardo en otro banco.

Me volvió a entrega el documento. Lo miré intrigado.

─ ¿Quien lo tiene?

─¿No te lo imaginas?─ mire a mi hermana al hablarme─. Eres tonto cuando quieres…

¿El papá de Serena? ¿Él era el cotitular? ¿Y donde dejaron aquellos recuerdo? No era mucho valor, era más sentimental lo que había en aquella caja. Y sobre todo el anillo de mi abuela, el que soñaba entregárselo a Serena el día que nos casaramos.

─ ¿Y la propiedad?

─No es de ustedes, fue vendida años anteriores. La señorita Hotaru nos dijo que ustedes vivían ahí pero la dueña estaba informada.

Suspire, porque lo había olvidado que Serena era la dueña de aquella casa.

Mire el documento por última vez. Tenía el bolígrafo en mi mano. Dudaba. Estaba por entregar todo a Diamante… Todo.

Lo haré. Firmaré. Empecé hacerlo y una mano me detuvo.

─Hermano aun...─ cerró sus ojos y apartó la mano.

Volvió a sentarse en su lugar dejando firmar el documento de traspaso.

─Listo.

El abogado sonrió y guardó los papeles.

─Perfecto. Les informare cuando el nuevo dueño ya tenga todo en su poder.

Asintió, se levantó y se fue.

─Hermano ¿hicimos lo correcto?

¿Lo hicimos? Aún dudaba porque en el fondo de mí sabía que no lo había hecho. Porque sabía que me había rendido sin pelear.

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Cuatro meses… Eso, es lo que habían pasado.

Marque en la pared con una pequeña piedra una nueva marca. Rei seguía viniendo, igual que Hotaru. También recibía cartas de Seiya con la promesa de que cuando vinieran al país vendría porque necesitábamos hablar. Mina… Mina no me hablo, a través de mi prima quise saber de ella, era mi amiga de la infancia pero se rehusaba a venir. Ella me culpaba de la desaparición de Serena.

Mire por la pequeña ventana que daba al horizonte ¿acaso estarás viendo lo mismo que yo? ¿Serena aun piensas en mí? Baje mi mirada y me senté.

Los días eran eternos... Las noches, eran peor y todo el tiempo tu estás en mi mente. Quiero extirparte como se saca un tumor porque eso eres. Un tumor creciendo dentro de mí. Te odio tanto como te amo. Pudimos pelear juntos pero decidiste seguir en esa vida sucia y miserable.

Me tire en la cama.

─ ¿Cuanto más debo pagar por mis errores? ─ Cerré los ojos.

Yo no le importo a nadie. Los errores se pagan en esta vida, hoy lo sé.

Un ruido llamó mi atención pero permanecí con los ojos cerrados. Aprendí que debía ignorar a todos, hace un par de semanas otros reclusos trataron de provocarme pero los ignore. Ya no caería en ninguna trampa más.

─Se que no duermes.

Abrí los ojos a esa voz.

─ ¿Qué haces tan tarde por aquí? Tu novia se enojara si te ve visitandome.

─Eres muy gracioso Shields.

Kunzite era un buen hombre, todo este tiempo me ayudó con la vida aquí dentro. Pero su vida amorosa se fue al caño el mismo día que la mía.

Abrió la reja y entró.

─Toma.

Agarre la taza de café que tenía en su mano.

─ ¿A qué debo el honor que vinieras a mi humilde morada?

Él se rió.

─Ahora que lo dices así mejor me voy.

Se levantó para irse, simplemente lo deje sabía que el siguiente paso era anunciar unas palabras para que entrara mi curiosidad.

Durante todo este tiempo, él venía a cubrir el turno noche y Jadeite por la mañana. Según ellos era para protegerme. Pero sabía que aún había amenazas sobre mí, aunque ninguno de los dos me lo dijeran. Si tan sólo pienso en dos de aquellas mujeres que vinieron a suplicar por mi liberación, fue realmente gracioso ese día. Hasta osaron amenazar con cerrar todo el departamento oficial lo que no se esperaron es que Kunzite sea un agente del gobierno de Estados Unidos con autoridad en Japón.

─Dime.

Mi amigo sonrió y se dio vuelta. Apoyó su espalda sobre la reja.

─ ¿Quieres ser libre?

Estaba tomando el café y antes esas palabras me detuve.

─Perdona… ¿es una broma o…?

─ ¿O?

─¡Vamos, con eso no se juega!

Empezó a reír. Dejó la taza sobre la reja y volvió a sentarse a mi lado. Golpeó mi rodilla.

─Bueno muchacho, disfruta tu última noche en esta celda porque mañana sera un gran día.

Con eso se levantó y abrió la puerta de la celda para irse. Lo detuve.

─¿De verdad? Kunzite ¿de verdad, mañana me iré?

─Amigo─ puso su mano sobre la mía─. Mañana volverás a ser libre.

Se fue dejándome con una sensación extraña, iba a ser libre. Pero… ¿libre para qué?

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Si las noches habían sido eternas la última fue la peor. Nunca le digas a un preso cuando será libre porque será el tiempo más largo que haya experimentado toda su vida.

Jadeite apareció con los primeros rayos del sol para anunciarme la misma noticia. Me dieron la ropa con la cual entre, puede limpiarme un poco y cambiarme antes de encontrarme con el mismo junto con Kunzite, quien sería el que me llevara a casa. Pedí que no le dijeran a nadie, quería que mi hermana se sorprendiera al verme entrar por casa.

Antes de entregarme mis cosas, me contaron que finalmente quede absuelto por falta de pruebas en la causa de la muerte de Ami, no sólo eso, se encontraron huellas de otro hombre en la escena del crimen sumándole que la autopsia mostró que ella estaba embarazada de tres meses y no era mío. Kunzite demostró que no tuve nada que ver con las drogas puestas en mi casa y con la estafa de años anteriores había pagado la fianza en su momento, bueno la habían pagado. Las mujeres no volvieron a molestarme más tampoco, y aunque Diamante no apareció en todo este tiempo, se que estará esperando su momento para utilizarme nuevamente. Ahora que no tenía a mi hermana en su poder, temía que lo utilizara a él.

─Darien, debemos hablar de algo─Kunzite detuvo el auto en un cruce de calle.

Me sacó de mis pensamientos y lo mire. Aún faltaba unos kilómetros para llegar a mi hogar.

─Dime.

Kunzite aguardo unos minutos y volvió a hablarme.

─ ¿Aún crees que Serena te engaño?

Mire al frente.

─No quiero hablar de eso, si le gusta ser una cualquiera, que lo sea. Pero que no arrastre a mi hija a esa vida

─ ¿Vas a recuperarla?

El semáforo se puso verde y él arrancó. Fuimos en silencio porque no sabía que responder a esa pregunta ¿recuperarla? ¿A quien? ¿a Cielo? ni siquiera sabe quién soy. Seguramente Serena le habrá dicho que morí, o algo similar para quedar como la madre Teresa de Calcuta que veló por ella. Si inclusive la apartó de su lado para poder acostarse con medio planeta.

─Darien─mire mi amigo─. No la juzgues. Acaso no te diste cuenta que tus compañeros dejaron de atacarte ese mismo día.

Bajé mi cabeza porque era verdad. Si bien siguieron provocándome no volvieron a golpearme o apuñalarme como lo habían hecho cuando llegue a prisión.

─ ¿Qué quieres decirme con eso?

─No te diré nada si no quieres.

Kunzite dobló a la derecha. Miré al costado y luego a él.

─Dime.

Él sonrió.

─Le pedí que si hacía algo me contactara, pero no lo hizo. Una persona me contacto al día siguiente. Se presentó como una aliada

¿Aliada? ¿Por qué me sonaba?

─No todo lo que parece es real, a veces la rabia y el enojo nos hacen ver cosas que no son reales ─ agregó.

─Las fotos no son falsas.

Volvió a girar y pude ver como la casa de verano de mis padres se asomaba por el horizonte.

─Las fotos eran verdaderas─ aseguro y me miró al frenar enfrente a la propiedad─. Pero las personas ¿lo eran? ¿Crees en lo que ves o en lo que sientes?

Me quedé congelado por la última pregunta. ¿En que creía? Toda mi vida creí en lo que sentí, porque a los ojos se les pueden engañar. Cuando me pusieron cadenas en mis manos mi mente aún creía en ella. Cuando todo parecía mentira siempre ella me decía la verdad, era mi luz.

─ ¿No hay algo que te hace dudar?─ agregó.

Se giró hacia atrás y me entregó el bolso.

─Piénsalo.

Salió del auto. Estaba helado porque todo este tiempo pensé en lo que vi, estaba lleno de ira ese día. Siempre dijo que tenía un plan B. Miré que Kunzite que me esperaba afuera y fue como una revelación, palabras vinieron a mi mente.

"Ese lunar en su pecho izquierdo casi me vuelve loco"

Conocía ese cuerpo a la perfección, me fascinaba en mi adolescencia contar sus lunares. No había ni un minúsculo lugar que no conociera.

─Diablos.

Las fotos, en una de ellas me concentré en el tatuaje. Estaba en el hombro... ¿izquierdo?

Abrí la puerta y salí de vehículo. Kunzite sonreía.

─Ve hermano, te esperan.

Miré a la puerta y vi a una Hotaru discutir con su novio porque ella quería verme y él le suplicaba que esperara un poco más.

Se soltó de su agarre y se dio vuelta. Al verme se quedó congelada sólo unos segundos luego de sus ojos comenzaron a caer lágrimas. Corrió hacia mí tan rápido que cuando se estrelló contra mi cuerpo tuve que soltar el bolso y abrazarla como una niña pequeña.

─Hermano─ lloraba luego de unos minutos se separó sólo un poco─. ¿Porque no me dijiste?

─Quería darte una sorpresa─ se separó y me empezó a golpear─. ¡Auch! pegas fuerte enana.

Luego volvió abrazarme.

─Tonto.

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Había pasado un mes desde que salí en libertad y como hacía cada día me iba a correr. Di vueltas por cada calle de la ciudad, después de estar más de cuatro meses en cárcel no podía permanecer mucho tiempo dentro de un lugar. Aun no volvía a la empresa a pesar de que Galaxia me aseguró tener un puesto para mí. Tampoco sabía quien compró mis acciones y era el nuevo socio pero necesitaba alejarme lo más posible de eso. Mi cabeza trataba de comprender esa noche. La duda era mi peor enemigo, cuantas más personas me hablaban, más duda me creaban. ¿Sí él la amenazó? ¿y si esa persona podría no ser Serena? ¿entonces quién sería? Las demás fotos nunca mostraban exactamente el rostro pero eran de una mujer de cabellos rubios y piel de seda. Era idéntica a Serena. Si hubiera tenido una gemela juraría que no era ella. Eso me confundía más. Las fotos habían sido destruidas por Jadeite a pedido mío, no quería tener en la celda nada que me recordara su traición. Ahora lamentaba esa decisión.

Pasé por un puesto de revista, luego por un negocio de zapatos. Seguí corriendo hasta que vi a una mujer de un puesto de perritos calientes en la acera de enfrente. Fue tal el impacto que me detuve.

─ ¿Serena?

La mujer era idéntica a Serena.

Llevaba puesto un vestido blanco, que combinaba a la perfección con un saco color crema. El cabello lo tenía suelto como una manta dorada que cubría su espalda. Sin embargo desde donde me encontraba no podía ver su rostro.

─Serena ─grité.

Ella se volteó para irse después de probar el primer bocado de su perrito caliente. Empecé a correr, ¿no sé, porque? pero debía alcanzarla, ahora que la había visto necesitaba escuchar sus malditas explicaciones, necesitaba saber ¿porque había destruido todo lo que pudimos construir juntos?

Crucé la calle, ella giró en la esquina.

No podía perderla. No, ahora que por fin lograba que mi mente exigiera alguna maldita clase de aclaración, algo que logre hacerme entender ¿por qué? Ella era todo para mi. Entonces ¿por qué lo hizo?

─Disculpa─ una mano en mi hombro detuvo mi marcha.

Me giré, la joven que me estaba mirando se llevó una mano a su boca de la impresión.

─¡Dios mío, eres Alex!─ agregó.

La miré con desprecio.

─Si. ¿Cómo te encuentras Setsuna?─ella sonrió, yo no quería perder a Serena─. Disculpa estoy apurado.

No podía perder aquella mujer, necesitaba salir de mis sospechas. Me giré para continuar cuando...

─ ¿Aun trabajas de acompañante?─ volví a mirar a Setsuna.

Era una mujer fina, nacida en una cuna de oro. Cualquier hombre se enamoraría de ella, aunque fuese demasiado superficial, egocéntrica. Lo peor, es que es muy vengativa cuando no consigue lo que quiere.

─No.

Ella torció su boca.

─Es una lastima, ahora que estaba de visita me hubieses alegrado las noches─ me giré y ella agregó─. No sé que llevarle a mi amiga ¿la recuerdas? ¿Puedes recomendarme algo lindo para comprar por esta zona?

Volví a girarme para verla. De todas las personas del mundo hubiese preferido que ella desapareciera. Su amiga... ¿como olvidar a esa mujer que me torturó para luego castigarme por no acceder a sus deseos? Justo antes de conocer a Michiru, había conocido a Alisa.

Me fui sin despedirme de esa horrible mujer para girar en la esquina que había visto a la otra mujer hacerlo. Busqué un par de cuadras más pero había desaparecido.

Estaba en el país, eso era seguro. Pensé un poco y me dirigí al lugar donde podría encontrarla.

─Abre la puerta.

Golpee varias veces la puerta de su departamento. Había esperado que el portero tenga un momento de distracción para subir.

Y ahora estaba gritando como nunca lo hice antes. ¡Ella se ocultaba de mí! ¿por su vergüenza? ¿o de su propia humillación? ¿Como diablos pude creer en una mujer que se acostaba con medio país? ¿como pude ser tan idiota? Ella me debe, NO. Es su obligación darme una explicación de cada maldito acto que hizo, el porque… ¿Porque demonios nos mató a los dos?

Si tan solo Kunzite no hubiese abierto su maldita boca estaría seguro de todo, de la mujer en que se había convertido. En lo vulgar, en la mujer fácil y golfa… ¡Pero claro!, ¡él tenía que ponerse de su lado justificadola!, por lo menos el prometido de Rei fue fiel a mi pedido. Ella jamás sabría que Diamante me lo dijo antes de que me trate de engañar con sus jugueteos de seducción.

¿ Porque demonios se ocultaba de mí? ¡Si era a mí a quien traicionó!

─Serena, abre esta maldita puerta. Sé que está ahí.

Golpee otra vez. La siguiente fue más fuerte.

─Maldición, no te escondas, te vi en la calle. Abre maldición….─volví a gritar─. Abre esa puerta o...

Parecía que iba a derrumbarla.

─No está allí.

Una voz fría me detuvo por completo.

Me gire para encontrarme con una Mina con ojos llorosos, un poco desarreglada y brazos cruzados viéndome desde el marco de su puerta.

─Por más que insistas, ella se fue.

─Mina .

Me acerqué a ella. Era la primera vez que la veía después de casi seis meses. Estaba tan distinta y a la vez idéntica. Su mirada aún mostraba dolor y mucha rabia pero lo que destacaban sus ojos azules era tristeza.

Y así como la vi, me vi a mi mismo.

─Yo…

Su cachetada se escuchó en todo el piso.

─Eres un idiota. Puedo parecer tonta y sorda. ¡Pero no lo soy! Serena sacrificó todo, TODO. ¿¡Pero tú!?... dudaste de su amor.

Mina empezó a llorar. Tenía razón, sé que dudé, no solo eso, la humillé también, igual que lo hacían conmigo cada mujer que me contrataba.

─Tienes razón─ ella se limpió sus lágrimas. Más calmado hablé─. Por favor ¿dime donde esta?. Necesito que hablar con ella.

─Nadie lo sabe─ bajó su rostro unos minutos y luego lo subió para verme─. Su vida era una mentira ¿Sabes? pero tenía un motivo de lucha. ¿Por quien sacrificarías tu vida?

¿Por quien?… Yo... No tenía a nadie. Simplemente había dejado que jugaran conmigo e hiciera lo que querían. Si, pude sacrificarme por Hotaru. Pero eso no me obligó a renunciar a mi voluntad o a mi dignidad. Eso lo entregue por voluntad propia.

La miré mientras se daba la vuelta para entrar a su casa. Cerró su puerta dejándome afuera. Dejándome solo como lo estuvo ella todo este tiempo. Y por una vez en estos meses se me ocurrió ¿que quizás sea yo el equivocado y haya más capas para la misma verdad?

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El tiempo pasaba y las noticias no eran alentadoras. Nadie sabía nada de Serena. ¿Donde estaba? Pero… ¿Por qué la buscaba? Si la odiaba... ¿la odiaba? ¿Y si todo era mentira?

Mi cabeza era un mar de confusiones

Mire por la ventana de la sala. Aquel donde un día Serena se pasó toda una tarde viendo. Quizás habría una respuesta a través de esos vidrios.

─Adiós hermano, nos vemos en la noche.

Salude a mi hermana y vi como subia a la moto de Shingo. ¿Si alguien conocía el paradero de Serena hubiese jurado que habría sido él?

─ ¿Serena?No sé dónde está. me había dicho.

Pero al parecer estaba equivocado. Aunque… No podía creer aquellas palabras.

Recién había salido de la cárcel y Shingo sólo me dirijo esas cinco palabras. Inclusive suplique a mi hermana que le saque alguna información. Lo que obtuve después de ocho meses de insistirle, es que Shingo sólo me dijera que...

"Aunque quisiera decírtelo, no lo sabría. Mi hermana quería desaparecer y la única forma de proteger a los que ama es que nadie sepa donde esta."

Supe que dijo la verdad. Porque sólo decía "hermana" cuando se volvía transparente y vulnerable. La pregunta más grande aún era ¿Porque la buscaba?

Fui a servirme una copa de whisky cuando unos ojos celestes vinieron a mi mente, dejé el vaso en su lugar.

─¿Ojala supieras porque necesito olvidar ciertas cosas?

No, no podía perdonarla aún pero… ¿si no fue ella?

Necesitaba un whisky, en ese instante noté un auto estacionado. Luego el timbre, me acerque a la puerta y sonreí al escuchar.

─Vamos Shields, me estoy insolando con este calor, ¿Eres tan malvado que me dejaras derretirme aquí afuera?

La voz de Seiya aun seguía siendo tan jovial, ni siquiera el verano lograba cambiarle el humor. Entro y fuimos a la cocina. Allí nos prepare un café, Seiya no paraba de hablar creo que inclusive habla más que cualquier mujer.

─Y el caramelito de anoche, que te hablo amigo esta para partirla en dos.

Le entregue su taza. Caminamos hasta la sala.

─Bueno ahora debo ponerme serio─ levante mi mirada hacia él y realmente estaba serio─. ¿Quieres hacerlo con cualquiera que tenga piernas? Sabes la cárcel te hace duro.

Escupí el café de la risa. Seiya era único. Hablamos del tiempo que tuve preso y aunque su boca me decía que me creía que no mate a Ami su mirada era de duda. No de duda de que sea un asesino, su duda era si debía contarme algo que pudiera partirme el corazón aún más.

─Necesitan que vuelvas a la empresa, hable con Galaxia y tiene un puesto para ti─ negué y deje la taza vacía en la mesa.

─No, por ahora no.

─ ¿Quieres encontrarla?─ fue directo

Abrí los ojos y me enfurecí.

─Jamás, la odio, ¿cómo pudo convertirse en... en eso? ─ volver a pensar que se entregó a Diamante sólo con eso me enfureció. A pesar del tiempo aun dolía esa traición.

No puedo engañarme más. Quizás ellos no lo quieran creer pero ella ya lo hacia, ya se vendía ¿que cambiaba ahora que sea un hombre con mayor dinero? Seguramente estaba en Ibiza o en algún yate prostituyéndose como lo que es, una maldita cualquiera.

─Dar… Dari… Dariencito. No todo lo que ves es invisible a tus ojos.

Entrecerre los ojos.

─Eso es del Principio y es "lo esencial es invisible a los ojos"─Seiya se empezó a reír.

Dejó su taza en la mesa y tomó bocanada de aire profundo hasta que paro.

─Tienes razón, Sólo me pregunta ¿si en verdad no la quieres recuperar?

─No me interesa nada de ella y no me hablas más, para mí está muerta.

Seiya torció su boca y no volvió hablar. Mire en silencio como se debatía entre mover sus labios o no por primera vez estaba serio.

─ ¿Que?

Levantó sus manos.

─Dijiste que no querías saber nada de ella─ llevó una mano a su boca haciendo que la cerraba─. No diré nada.

Lo que detestaba es que todos al parecer sabían más que yo. Apoye mi espalda en el sillón, mi pierna derecha se apoyó en la rodilla izquierda.

─ ¿Cuando estarás en una relación seria?─ pregunté para cambiar de tema

─Esperaba que tu te casaras─ lo mire serio─. De acuerdo cabrón, ¡oye, que yo no lo pregunte!.

─ ¿Que?

Puede parecer idiota pero Seiya no lo era.

─Pido una sola pregunta… sólo una, por nuestra amistad─ resople y asentí. Era hora de cortar con el tema ─ ¿Como te enteraste de que ella era Bunny?

De acuerdo, es lo último que pensé que me preguntaría. ¿Pero cómo demonios él sabía? ¿Entonces sabían que yo también hacía lo mismo?

─¡Oye calmate! Serena no sabe que yo lo sé.

─ ¿Como?─ me enderece─. Explicate.

─¿Ahora si quieres hablarme?─ estaba apunto de saltar y golpearlo hasta que me diga la verdad─. De acuerdo no me vayas a golpear─ hizo una pausa─. ¿Sabes? cuando eres un famoso cantante te invitan a importantes fiesta. Y sabes que me encanta. Pero no de esa clase. Estábamos en Barcelona, sólo haríamos una función allí. El patrocinador, según sus palabras, dijo "necesitan un relax". Al entrar me di cuenta de la clase de lugar, y quise irme pero el patrocinador insistió, nos quedamos un rato hasta que un par de músico se fueron con algunas chicas, dejame decirte que juro que algunas eran menores de edad. Bueno, el tema que estaba buscando un baño cuando vi salir de una habitación a una mujer, y de verdad te felicito amigo tiene las piernas más hermosas que haya visto.

─No te desvíes─ lo quise matar por el comentario.

─Después de que logre elevar mi mirada, estaba de espalda colocándose una bata note un tatuaje. ¿Cuántas personas en el mundo tiene ese dibujo en su hombro? Así que la seguí hasta ver que se iba de aquella casa. Entonces la llame. Mi sorpresa fue mayor cuando aquella mujer me atendió. Aturdido por eso regrese adentro. Conocí a un cantinero y lo contrate para protegerla. Nunca entendí que la había llevado a eso. Hasta meses después que me la encontré en Londres.

─¿Te lo dijo?─ negó con la cabeza─. Ni siquiera sabe que estuve en el mismo lugar que ella.

─ ¿En otra fiesta?

Volvió a negar con su cabeza y esta vez él que se enderezo fue él.

─Mira, habíamos hecho un recital y una fan se acercó tanto que terminamos en la cama─ lo mire no necesitaba saber esos detalle quería saber que paso en ese tiempo─. Ya voy a llegar a eso...─sonrió acertando y siguió─. Ella era enfermera y a la mañana siguiente la llamaron para una urgencia. Como caballero la lleve al hospital me despedí con un enorme beso y ella me dio su teléfono, deja de mirarme así porque no sigo ─ Seiya cruzó sus manos.

Resoplé y miró al techo antes de volver mi vista a él.

─Bueno como decía, sino me interrumpes, cuando salió decidí pasar antes por un café, sé que son horribles en esos lugar pero bueno, eran las ocho de la mañana, y había pasado una noche salvaje con la sexy enfermera.

─¡Seiya!

─A eso voy ¡que impaciente! Cuando salí con mi café vi que Serena salía de una sala de estudio. Me extraño... Cuando me acerqué para saludarla me detuve porque la vi con Artemis. ¿Lo conoces, no?─ asentí─. Estaba con su mujer embarazada, escuche que la consolaban y decían que todo iba a estar bien que ellos no la dejarían sola en el proceso.

─ ¿Que quiere decir con eso?

─No lo se… bueno tal si.─ iba a preguntar cuando su mano me detuvo─. La llame en ese momento y la mire contestarme pero cuando le pregunte donde estaba ella me dijo en Japón, no en Londres. ¿Por qué me mintió entonces?

¿Porque? Pensé, ¿qué hacía en un hospital? Mi cabeza formaba una idea que no quería que sea realmente, todas las piezas empezaban a encajar.

─Los deje allí a los tres. Esa tarde salía mi vuelo pero antes llame a la enfermera para que consiga algo de información.

Estaba pálido. Sería el verdadero motivo que ella no dejaba su lucha. ¿Si la esposa de Artemis estaba embarazada de Helios?, habían pasado cuatro años. Seiya se dio vuelta y sacó de su bolsillo un pequeño sobre apoyándolo en la mesa. Lo deslizó hacia mí pero mantuvo su mano en él impidiendo que lo abra.

─Hermano─ lo mire─. Tarde cuatro meses en volver a esa ciudad. Tuve que invitar a cenar a la chica para que me lo entregara y sólo te diré lo que ella me dijo. "No lo abras"

Con eso soltó el sobre y lo agarre. En mi mano estaba un secreto, un poderoso secreto de Serena. Algo que sólo Artemis conocía. Algo que lo mantenía para ella.

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Después de la visita de Seiya mi cabeza siguió más confundida que antes. Seiya había contratado a alguien para proteger a Serena, me dijo que era un cantinero ¿pero quien? ¿El sobre?… No me atreví a leerlo en ese momento y ahora descansa en un cajón cerrado en mi dormitorio.

Hotaru llegó pocos minutos después de esa charla y me ayudó a distraerme de la presencia del sobre. Me tuve que someter a las burlas de Seiya con el novio de mi hermana, Shingo seguía sin dirigirme la palabra y tampoco entraba a la casa. Sólo se aseguraba que yo estuviera para irse.

Había pasado cerca de ocho meses que le dije que se fuera de mi vida y era la primera vez que me preguntaba si hice lo correcto. En ese momento estaba tan lastimado que me cegué a las posibilidades, a sus planes. Ahora todo parecía inútil. Mi dolor hacia ella era casi un olvido sólo quería saber si estaba bien. Sólo pedía eso.

El mozo dejó una taza de café en la mesa y se apartó. Era el lugar donde Serena venía por su capuchino. En todo este tiempo sólo creí verla en aquel puesto de salchichas y otra vez cerca de un puesto de flores. Estaba hermosa con su cabello rubio, lo tenía suelto como a mi me gustaba. Tenía un vestido largo, con flores. La llame varias veces pero nunca respondió cuando me acerque a ella vi como se inclinaba para oír lo que decía una pequeña que vendía pañuelos. Serena brillaba pero mi corazón no latía como lo hacía cada vez que la veía. ¡Era como un fantasma!

A veces pienso que esas dos apariciones fueron mis deseos y nunca fue de verdad... Porque ella en realidad ya no estaba en la ciudad.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuánta agua pasó por aquel puente? Recuerdo que varias capas fueron cayendo pero solo me faltaba una para dejar mi orgullo atrás…¿ego? ¿Qué ego? Después de enterarme de tantas cosas me pregunté ¿si yo hubiese sido capaz de resignar mi propia vida? ¿mi propia felicidad? Solo para dejar mi legado intacto, mi legado puro y a salvó.

Gire la cabeza para ver por la ventana del lugar buscando… no lo sé ¿respuestas? Solo hay una persona que me las podría dar, pero entre la batalla del orgullo y el perdón ¿Cuál ganaría?

─Una tarde solitaria para un hombre con el alma partida en dos ¿No crees?

Levante la mirada para encontrarme con un hombre rubio de ojos verdes. Tenía la certeza que alguna vez lo había conocido pero... ¿dónde?

No espero mi respuesta y se sentó en mi mesa.

─No me recuerdas ¿verdad?─ negué, dejé mi taza y él suspiro─. Tendré que pagar el precio de la apuesta.

─ ¿Apuesta?

Sonrió.

─Mi florcita aposto que no te acordarías de mí. Pero ya me las ingeniare para hacerla pagar por su osadía─ sonreí ¿porque a pesar de no tener idea de quién era? me hizo sentir tranquilo─. Soy Andrew… Andrew Furuhata. Me dijo Galaxia que seguramente estarías aquí y no en la reunión con ella.

Cerré mis ojos y sonreí asintiendo.

Porque tenía razón, por fin acepte trabajar y enfrentar al nuevo socio que ocupó mi lugar pero al pasar por esta cafetería no pude evitar entrar.

─Y antes que me preguntes, no sé nada de Serena. Simplemente un día nos llamó y se llevó a Cielo. Se que a Lita algo le explico pero… ─ encorvó sus ojos─. Si hay alguien en este mundo que puede encontrarla serías tú.

─ ¿Y porque piensas que quiero encontrarla?

─ ¿Y porque piensas que uno quiere respirar?─ hizo una pausa─ Porque la amas tonto. Y a pesar de todo lo que pudo pasar, Tú y ella terminaran juntos.

Apoye mi cabeza en mi mano y mire por el ventanal.

─Te equivocas. Es ella la que no quiere aparecer... y por mi esta bien ─ susurre despacio lo último

Lo escuché resoplar pero no lo volví a ver.

─No se quien es mas terco, ¿ella o tú? Te mueres por saber de ella. Lo puedo ver en tus ojos, Estás tan desesperado por encontrarla que darías todo, ¡deja de engañarte a ti mismo!─ hizo una pausa─. Mira se que ambos se lastimaron pero si fuera la última oportunidad de estar juntos ¿no la tomarías?

Mire por la ventana sin ver nada en concreto unos segundo y luego lo volví a ver. La quería de vuelta y eso era un hecho, ya no lo podía negar aunque no lo quisiera reconocer aún. No se que pasara pero ahora sé que sus motivos y que son fuertes.

Proteger a Cielo más que a su vida había sido su prioridad. Y por extraño que parezca le creo, creo en sus razones.

─ ¿Qué sugieres?

Andrew sonrió.

─Si te escondieras de todas las personas del mundo ¿a dónde irías?

Y esa pregunta activo algo en mi cerebro dormido… ¿A donde iría?

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Si alguna vez debo esconderme sería en aquel sitiola abracé desde atrás.

Íbamos caminando hacia la casa de Mina, hoy cumpliría diecisiete y hacia una mega fiesta. Pero Serena se tuvo que detener en un agencia de viajes camino a su casa.

Mire el póster que señalaba el monumento construido para formar parte del palacio destruido en 1859. La gire y la mire a la los ojos.

─ ¿Por qué allí? no prefieres un lugar cálido a orillas del mar, con esas bebidas que tienen sombrilla en sus vasos.

Me dio un casto beso. Se giró agarrando mi mano para que la siguiera.

Porque en el país de las nieblas nadie te encontrará.

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Antes que nada, mil disculpas por la demora y por la próxima también. Les cuento, como algunos ya saben, estoy con exámenes en la facultad y eso me impide actualizar más rápido.

La idea al principio era separar la historia en dos parte, pero no lo haré, porque no queda muchos más capítulos. También este capitulo es "extra" ya que la idea principal era un prologo de la segunda parte. Una porque es muy largo y la otra es que este capitulo es solo ver una pequeña parte de lo que le sucedió a él por la cabeza, por lo cual es extra.

Aunque la mayoría se concentro en los secretos de Serena, muy pocos se dieron cuenta que Darien oculta mas cosas que las que oculto ella.

Se que aunque la mayoría la odian y la detestan por la que hizo, la pregunta seria: ¿estamos dispuesto a sacrificarnos por alguien más? ¿que somos capaces de hacer por el bien del otro? o mejor dicho ¿lo queremos vivo aunque nos odie, o los dejamos morir y vivimos con la culpa de que no hicimos nada para salvarlo?

Gracias a todos los reviews que se animaron:

- .Osorio - Jennifer - Sultana - Samira - Devastador - Sofi - Momo - Mia - Fabiola - Mimi - Susy - Sora - Lulu

- princesa de diamante - Sere - guest - Miriam Ortiz - chat´de´Lune - Yssareyes48 -

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También sé que la mayoría quiere que Serena arda en el infierno.. jaja. Veremos que haré con ello para cumplir sus deseos (ja, ja) como siempre dije toda acción tiene una razón pero juro que no es tan mala. Espero que después no odien a Darien por lo que hizo y oculto jeje

Cualquier duda o consulta o lo que quieran sera recibido. Gracias a la beteadoras que me ayudan a ser entendibles y guiarme por el buen camino :-)

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