Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi y el personaje de Kurapika a Yoshiro Tagashi. La historia es completamente de mi ubicación cabecilla.
¡Ah! no tarde tanto como había pensado, bueno oficialmente les presento la segunda mitad (y no tanto) de la historia. Como dije en el cap. extra la idea era dividirla, pero no sera tan largo como para separarla en dos partes. Aún no se con cuantos capítulos finalizaré, pero durante los próximos se decidió.
Al fin entenderemos todas las razones de ellos dos. ¿Que estarías dispuesto a sacrificarse para que la persona a quien más amas sea feliz? ¿Que cambiaríamos por ellos?
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Mirada de Camaleón
Libro 2: "A través de tus ojos"
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Capítulo 15
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" ... Dame tu corazón y tu alma, y la vida será siempre la Vida de Rosa ..."
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Por fin después de tres intensos días de lluvia cedió completamente, aunque el sol aún no tenía la representación de la postal perfecta de la ciudad. Ya me había acostumbrado a no ver la luz del sol tan seguido como lo vi en mi país natal, teniendo en cuenta que nos encontrábamos en invierno y era era era de verano más probable que aquí nunca saliera el sol.
Dí un largo suspiro mientras que acababa con el artículo que yo tenía un señor escribir La verdad, viendo más de cerca algunos detalles pero ... no podía. El tema realmente me gusta, esta vez mi editora acertó, era una lástima que la fecha de entrega estaba aquí. Lástima que ya no me queda más tiempo para la entrega.
Lo reviso una vez antes y lo envío.
─¡Diablos! ya son las diez de la mañana. murmuro.
Tengo el tiempo justo para llegar a mi reunión al mediodía en el periódico. Gracias a Dios hace una hora había llegado la persona que me ayuda con Cielo y con la casa.
─Mimet─la llamé mientras que guardaba varias cosas en un bolso.
─Dime.
La miré, era una joven atenta y cariñosa sobretodo con mi hija, y eso era bueno, porque cuando uno se encuentra varias horas fuera sentía que ella estaba segura. Recuerdo que su madre me habló un día en el puesto de la esquina con un breve saludo y al señor del negocio le preguntó por algún empleo cercano.
La investigue, y descubrí que su esposo y padre de su hija estaba muy enfermo y ambas juntaban dinero para los tratamientos del hombre que estaba internado. Son buenas personas, había pensado simplemente en ayudarlas. Pero tampoco podría llegar a su casa y darles dinero, más si no podía contar con eso ahora, un simple movimiento bancario y todos sabrían donde me encontraba. Recuerdo haber llegado a su puerta y les comenté del trabajo que necesitaba. En fin, ambas eran vecinas mías y vivían en la portería del edificio donde me encontraba.
─Cielo irá a la casa su amigo, el del tercero ¿recuerdas?─ella asintió─. Pero sólo si no tiene tarea y después de la merienda.
─No te preocupes. Todo captado.
Sonreí a su movimiento infantil con la mano, muy parecido al que hacía Mina cuando éramos adolescentes.
Salí de la habitación y empecé a buscar las llaves.
─¡Demonios! ¿donde las deje?
Mimet se acercó y me señaló el jarrón. ¿Como demonios deje las llaves dentro del jarrón?
─Eres muy distraída─no le hice caso. Las agarre─. ¿Donde dejo esta rosa?
Me di vuelta a su comentario.
¿Otra vez? Llevaba una semana recibiendo una rosa. Una sola, sin nota, sin nada. Y el mensajero simplemente decía que era para mí.
─Haz lo que quieras con ella.
─¿Debe ser de algún admirador?─sus ojos mostraban aquel brillo que toda joven inocente posee a su edad.
Resople.
Era lo último que me falta ¡Un admirador! Llevaba más de año lejos de todo eso y por nada del mundo iba a comenzar a salir con hombres. ¡Termine con ellos para siempre!
Salí bajando las escaleras, vi a un técnico arreglando el ascensor que se averió ¡otra vez! No era una zona adinerada, todo lo contrario a Londres, pero tenía un atractivo único. Y sus precios eran adaptables a mi economía actual.
Estaba apunto de cruzar la puerta del edificio cuando el técnico estornudo.
─Salud.
Vi cómocomo se tocó la gorra y asintió. Salí del lugar con una extraña sensación, mi corazón latía a mil por hora. ¿Que demonios me pasó?
Me gire para volver a entrar.
─Buenos días Srita Serenity.
─Buenos días ─ respondí al saludo de mi vecino del quinto
Se encontraba entrando al edificio. Sacudí la cabeza y fui a la parada del autobús.
─¡Dios como extraño a mi Audi!
Tarde un poco más de dos horas en llegar al centro de Londres. Vi al gran Big Ben a lo lejos, el autobús doblo y en dos paradas más bajé.
Recuerdo que cuando llegue mi hija estaba con miedo. Me pregunté ¿Si había hecho lo correcto? no por mi sino por ella. Necesitaba a alejarme de todos y darle una vida normal. Cerré los ojos y aunque los primeros días, Cielo extrañaba su vida anterior, a los pocos días estuvo más tranquila y feliz por estar conmigo todos los días. Le prometí que cuando sea el tiempo volveríamos con el resto de las personas que ella ama.
Me había llevado algunos de los objetos de mi antigua vida y todo el dinero que pude sacar de la cuenta bancaria en un día. Con ello compre el departamento, chico y lejos del tumulto del centro, luego inscribir a mi hija en un colegio cercano. Lo segundo de mi lista fue buscar un trabajo, a pesar de que dude mucho decidí hacer lo mejor que me sabía hacer. Junte varios artículos que hice en el periódico universitario y me convertí en una periodista del diario "The times". Sonreí al pensar que con eso le estaba llevando la contraria a mi padre, y a pesar de siempre quise ser periodista él me suplicó que no lo hiciera en sus últimos días. Había estudiado a escondida cuando viví en España mientras estaba embarazada y termine sin que nadie lo supiera.
Seguramente mi padre tenía razón… porque fue el inicio de todo, fue lo primero que oculte. Aún cuando estaba en preparatoria quería ser igual que él, sólo que él no quería que siga su legado. ¿Irónico, no? Ahora era yo quien deseo que mi hija no siga mis pasos. A pesar de que había graduado con honores, no publique ni escribí nada, hasta años después de haberlo conocido a él. Fue extraño sentir ese sentimiento y que no sea Darien su receptor. Pero también me dio el valor de conquista el sueño de seguir los pasos de mi padre. Cuando me dejó y volví a sentirme sola decidí hacerlo. Sólo un pequeño diario local había publicado mi primer artículo. La editora me dijo que tenía futuro ¿Por que lo hice? Aún no lo sabía, pero había usado un seudónimo como firma.
Alan, al ser la única persona que leía todo los diarios inclusive los locales me volvió a contactar. ¿cómo supo que era yo? Fácil, se acostó con la editora que le brindo mis datos. ¿Que había visto en aquella nota? ¿aún no lo se? Nunca me lo dijo, pero igual que aquella editora dijo que tenía un futuro prometedor pero peligroso por ser hija del periodista más premiado del país. El seudónimo quedo y con su ayuda empezó, lo que hoy me arrepiento, mi doble vida.
Con el tiempo lo ayude con varios artículos y cuando New york Times sacó a la luz su primera publicación sobre mafia, me convertí en su escritora fantasma, como me llamo Alan. Varias notas las hacíamos juntos, otras eran mías y otras de él. Simplemente hicimos equipo, lo que me pareció bien en ese momento. Cuando una información me llevó a una de las viejas investigaciones de mi padre, ya no me pude hacer ninguna más.
Ahora que trabajaba plenamente como periodista en "The times" me encontré con mi vieja editora, aquella que había publicado mi primer artículo, ella decía que la forma de escribir es única y tan parecida que se la puede llamar el ADN del escritor. Sonreí al recordar eso, ella había madurado y crecido, incluso me pidió disculpa por revelar mi identidad a Alan y me ofreció un pequeño puesto guardando el viejo secreto.
Ahora sólo eran tres que sabían la verdad de mi doble identidad: Alan, mi editora y Kunzite. Él, aunque lo descubrió por accidente supo como ayudarme en los momentos más complicados y también no reveló nada a Mina, aún me pregunto ¿si eso no lo llevo a su rompimiento?
─Buenos días Srita Chiba.
Entre al despacho de mi editora en jefe y sonríe. Saque de mi bolsa varios fragmentos de la próxima noticias que me pidió hacer.
─¿De verdad? ¿De verdad tengo que cubrir una boda?
Ella se rio, a mi no me parecía nada gracioso su último mail donde anunciaba el tema que debía escribir.
─Tienes que abrirte a diferentes posibilidades. Es importante para los ciudadanos. Se casan dos nobles que podrían subir al trono.
─¿Es un chiste?─ella seguía riendo─. Ella está en la centésima cuarta posición y él en la centésima quince, ¿¡no veo cómo van a subir al trono!? ¡Claro! excepto que haya una masacre en la nobleza justo cuando ellos no estén.
Ok, esto no era buena porque Sena se descostillaba de risa.
─Tranquila Serenity la harás con Robert es un excelente fotógrafo. Sólo te pido que vayas a la fiesta, te mezcle con la personas y luego me cuentes algo interesante. A los reporteros sólo nos dan acceso a la ceremonia, la fiesta será a puertas cerradas.
Bufe. No me apetece nada ir.
El tema anterior había sido los hurto en la ciudad pero... ¿Bodas?
─No me mires así, que ni así te librarás de ir a una boda.
─Sena─rogué.
Ella simplemente negó.
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Los siguiente días había sido un caso, faltaba dos días para esa dichosa boda. Estaba en casa tratando de sacar algo de provecho pero miraba las revista con las personas invitadas y anotaba sus nombres.
─¡Qué tarea más aburrida!─me quejé por centésima cuarta vez creo.
─Te traje un té, ¿quieres?─mire a Mimet y su ofrecimiento.
Ella estiró su mano tomé la pequeña taza que me ofreció.
─Gracias.
─¿En qué trabajas?
Les señale las fotos de la revista y como toda adolescente sus ojos brillaron al ver la cantidad de nobles, famoso y cantantes que asistirán.
─Escribe algo de él.
Automáticamente me marco al cantante de moda. Saltaba frenéticamente como si lo viera ahora.
─Eres única, pero aunque quisiera no podría─su puchero de desilusión me hizo reír─. Es que tengo la computadora rota ¿recuerdas? Mañana vendrá el técnico. Puedes estar cuando llegue ¿verdad?
─Claro… Si escribes de él… ¿por favor?
Me reí de su inocencia y frescura.
─Ya llegue mami.
Mi hija entraba a casa y fue directo a mis brazos. Luego saludo a Mimet.
─¿Te quedas hoy?─le pregunto mi hija a Mimet.
─Hoy no, mi mamá me esperaba.
Ella asintió me dio un beso y se fue a bañar.
La noche llegó rápido, no podía dormir tenía una sensación extraña y no era por las flores que seguían llegando. Salvo hoy que no fue una rosa sino una "No me olvides".
¿Que demonios significaría?
Cuando la vi simplemente me traslada a mi juventud cuando fuimos aquel vivero donde había millones de flores y le señalé esa misma a Darien. Él me veía intensamente pero a la vez no lo hacía, tan sólo teníamos quince años.
─Mami, ¿puedo dormir contigo?
Me gire para ver a Cielo parada en la puerta de mi habitación. Le hice un lugar y ella se acostó.
─¿Qué sucede mi amor?
─Tuve un sueño horrible. Unos hombres te alejaban de mi lado.
La abrace y le di un beso en su frente.
─Es sólo una pesadilla, tranquila...
Se giró para verme.
─¿Me lo juras?
─Si amor, nada, ni nadie me apartará de tu lado.
La abrace como una bebe y se durmió más tranquila. Entonces esa sensación que tuvo ella me la transmitió a mi. Esta vez no habría poder humano que me apartara de su lado. Sólo quería darle una vida tranquila y en paz… hasta que sea el momento indicado.
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Dios me había quedado dormida.
Por suerte Mimet había llegado y me había ayudado a alistar a mi hija. Cielo me dio un beso y se fue al colegio en el autobús escolar.
─Hoy es el brunch. ¡No puedo llegar tarde! maldición ¿dónde está mi blusa?
─Aquí, toma.
La tome de la mano de Mimet y salí corriendo al dormitorio para terminar de arreglarme. Al tiempo que escuche sonar el timbre.
─Debe ser el técnico, abre por favor
Agarre un par de aros y un collar. Me gire en búsqueda de la cartera y...
─Es por acá
Escuche a Mimet hablar en la sala. Salí del cuarto a toda prisa, estaba poniéndome el abrigo cuando escuche esa voz… Su voz.
─¿Quiere que arregle algo más?
Me gire de forma brusca y lo que vi. Ante mi estaba… Dios. No otra vez.
Estaba en mi sala, sus ojos giraron para verme, tenía el uniforme de un técnico y el maletín. De la impresión me caí de traste al piso.
─¿Te encuentras bien?
Mimet se acercó.
─Tu… tu … Dios, no…
No sabia que decir, ni pensar.
─Te ayudo pequeña─ se acercó y estiró su mano.
La rechace y me levante sola.
─¿Cómo demonios me encontraste?
Mimet miraba de Darien y luego a mi. Luego otra vez a él.
─Siempre te voy a encontrar.
─Vete… alejate… largate.
Grite como loca, desesperada como si un león me estuviera por atacar.
No lo entendía, él mismo me llamó zorra, puta, cualquiera. Entonces, ¡¿Qué hacía en la sala de mi casa llamándome pequeña?!
─Sólo vine a arreglar las cosas─lo mire… no podía estar pasado esto. No ahora. No otra vez─. ¿No necesitas que te arreglen el computador?
─De ti no necesito nada.
Abrí la puerta y le señalé la salida.
─Vete─agregue.
Estaba saliendo pero se paró justo a mi altura y me miró a la cara.
─No me alejes.
Lo mire desafiante.
─Fuiste tú el que nos alejo, ¿te falla la memoria?
─Lo siento, no debí hacerlo. Necesito que me perdones. Hablemos.
Lo miré y volví a señalar para que se fue. Giro y antes de que pudiera cerrar la puerta dijo:
─No voy a rendirme.
Con eso cerré de un portazo.
─¿Quienes ese es buen mozo?
Cerré los ojos… ¿Como demonios me encontró? ¿Y ahora qué haré?
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Llegue a la oficina después de asistir al brunch, debía redactar algunos detalles importantes del evento. Me paré en seco cuando vi que toda la oficina estaba llena de globos. Aparte algunos y vi también flores, muchas flores.
El piso estaba decorado por un camino de pétalos de rosa. Agarre del brazo a un compañero que pasaba justo a mi lado.
─¿Dime que es el cumpleaños de alguien?─él negó─. ¡Demonios!
Él sonrió.
Llegue a mi escritorio y como me lo imagine, había un gran ramos de rosas rojas. Con la furia de todos los dioses del Olimpo las agarre, abrí una ventana para tirarlas pero alguien me detuvo.
─¿Que haces?
Mire a mi compañera.
─¡Al demonio con todo esto!
─¿Acaso ni siquiera vas a ver qué dice la nota?─mi jefa apareció de la nada y me saco el enorme arreglo floral de las manos.
─No sabes lo divertido que fue ver cómo arreglaban el lugar─entrecerré los ojos al comentario de mi compañera con odio, mucho odio.
─"No importa como te llames, siempre amaré tu esencia"─mire a Sena─. Bueno, eso dice la tarjeta. Si de verdad no las quieres, con lo hermosas que son tirarlas es un desperdicio. ¿Por que no me las regales? Yo podrías dárselas a mi esposo.
Se las di con enojo, me di vuelta empujando a algunos globos para llegar a mi escritorio y finalmente prender la computadora.
¿A qué demonios jugaba Darien?
Me echo como una basura y ahora viene todo arrepentido, todo romántico para pedirme simplemente que me arroje a sus brazos. ¡Vamos! Él me odiaba como nunca, e incluso yo me odiaba por lo que tuve que hacer, pero a pesar de todo… yo sólo pedí que me escuchara y si después de eso aún me odiaba, entonces me hubiera ido de su vida para siempre. De ese modo él podría ser feliz con alguien más.
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Esto ya era ridículo, se supone que yo iba a entrevistarlos, no ellos a mi.
─¿Quien piensa que sería su admirador?
Me dijo una chica que pasaba por la alfombra roja. ¡Sí, ella era un invitado! yo por el otro lado estaba del otro lado de la valla. Pero no, la chica que esperaba una respuesta mía, era una actriz del momento. Los periodistas a mi lado también esperaban esa respuesta, las cámaras señalaban a la actriz que hablaba conmigo. Eleve mis ojos al cartel, y sí, también a los gritos de las miles de personas anunciando mi nombre.
¡Dame una oportunidad!
¿No lo mencione? Darien y su brillante idea puso un cartel gigante, que digo gigante, mega gigante en el primer piso. Sólo pasar el primer invitado a la boda se desplegó dejándose ver a la vista de todo el mundo.
"Pequeña, no puedo vivir sin ti"
El idiota.
Obviamente pensaron que era de algún famoso, pero el canalla contrato o dijo, no lo sé, a varias personas y entre los cuales estaba la actriz enfrente mio para que me señalaba y me interrogaran.
─Srita Chiba, ¿es verdad? ¿Tiene un enamorado por este lugar?
Gire mi cabeza a mi colega de las revistas de corazón. Respire una y mil veces. Quería matarlo, asesinarlo ¡¿como demonio me hizo esto?! ¿y ahora?
─Creo que se equivocan.
Ahora era una cantante junto con la chica que esperaba mi respuesta detrás de ella los hombres que las acompañaban. Lo peor es que veía a varios famosos o senadores curiosos acercarse a donde me encontraba.
─¡Que romántico!─dijo la cantante española─.Recuerdo que mi Dylan me hizo algo similar cuando nos divorciamos y quiso volverse a casarse conmigo*.
─Si lo recuerdo─mencionó la otra suspirando por aquel recuerdo.
Sonreí.
─Disculpen.
Me retiré del lugar.
Ahora venía lo peor, tenía que ingresar con las misma personas, por lo menos ya no estarían aquel grupo de chicos que contrató Darien.
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¿Porque dije que no podría estar peor?… Lleve a mi cabeza hacia atrás.
─¿Porque a mi?
El fotógrafo a mi lado sonrió y me señaló con la cabeza donde se encontraba un miembro del parlamento. Acordamos que él vaya a tomar las fotos y yo me ocuparía de las entrevistas, pero antes debía hacer otra cosa.
Me acerque al camarero que estaba ofreciendo unas copas a los invitados de la boda.
─¿Qué haces aquí?
Él me miró, se enderezó y a la persona que acababa de tomar una copa le sonrió galantemente.
─Trabajo pequeña.
Puse mis ojos en blanco.
─No te hagas el chistoso Sheilds.
Volvió a sonreír, y me ofreció una copa.
La agarre de mala gana y me gire sobre mis tacos. A pesar de que los reporteros no iban al salón donde se festejaban la ceremonia, a la recepción sólo fuimos invitados algunos pocos, incluyéndome. Por eso debía vestir elegantemente y el vestido negro se ajustaba a mi cintura. Fue en ese giro que sentí los ojos de Darien mirándome.
Me gire sólo un poco para atraparlo. El desgraciado sólo sonrió y siguió sirviendo más copas.
¿Cómo demonios hizo para entrar? Bufé a mi pregunta no contestada.
Empecé a realizar algunas de las preguntas a diferentes famosos, cantantes y algunos ministros. Finalmente le pregunté a la actriz ganadora del último Óscar, todo lo que quería saber la gente.
─¿Será tu última película?¿Que te llevo a dejar la actuación?
Ella sonrió, se había anuncia que será su última película y después se retiraría del espectáculo.
─El amor. El amor a mi familia y a mis hijos. Sobretodo al hombre que amo─Asentí─. Estuve por perderlo en una oportunidad que sino fuera por su enorme bondad hoy no estaríamos juntos.
Sonriendo le agradecí y me gire para encontrarme con mi colega e irnos, pero una mano me detuvo. Me gire para ver nuevamente a la actriz.
─Espera─Parpadee confundida.
Ella me agarró de los hombros y me giró dejándome enfrente al hombre de ojos zafiro que me hizo suspirar desde mi infancia.
─¿Bailas conmigo?─ entonces me rendí.
Estaba hipnotizada o hechizada. No se que me pasaba. Darien estiró su mano invitándome a seguir y como luciérnaga ciega seguía a la luz, yo lo seguí a él.
Me llevo al centro de la pista y dónde dejé que me guíe. Mi cabeza fue a su hombro y sus manos a mi cintura atrayéndome. Me impregne de su aroma mentolado mezclado con un toque de madera. Era su olor, casi como el aroma que trae una tarde de verano frente al mar.
Cerré mis ojos, la música sonó en los altavoces y a los lejos se escuchaba como los susurros iban desapareciendo de a poco. Los invitados pasaban al gran salón para la boda y los periodista se iban al exterior dejándome sola en medio de la pista con el hombre al que siempre pertenecí.
La música se escuchó más fuerte.
Acércame a ti y abrázame fuerte, este hechizo mágico que hiciste es la vie en rose.
Me giro sólo un poco y se separó para verme un instante. Sus labios bajaron a los míos tocándolos con suavidad. Como si me estuviera pidiendo permiso.
Cuando me besas el cielo suspira y, aunque cierre los ojos, veo la vie en rose.
Nos separamos en silencio y volví apoyar mi cabeza en su pecho, mis manos estaban unidas a las suyas.
Cuando me aprietas contra tu corazón estoy en un mundo aparte, un mundo en que florecen las rosas. Y cuando hablas, los ángeles cantan. Las palabras de todos los días se vuelve canciones de amor...
─Te amo.
Escuche y apreté mis ojos mas fuerte. Dejando que mis lágrimas corrieran libre por mi rostro.
Dame tu alma y tu corazón, y la vida será siempre la vie en rose.
La música dejó de sonar y me separe de él lentamente. Lo mire a la cara al tiempo que con una mano limpia mis lágrimas.
─No soy buena para ti─me miró con ojos tristes, con su mirada perdida en los recuerdos─. Nos lastimaremos más, no podemos.
Baje un instante mi cabeza y negué. Lo volví a mirar, si realmente lo amo debo dejarlo ir. Me gire para salir corriendo de allí. Al cruzar la puerta vi a Robert apoyado sobre el auto del diario, esperándome. Corrí hacia él y casi lo obligue a arrancar sin subirnos.
Quería irme a casa acurrucarme y llorar por lo que le hice, por mi futuro que nunca llegara a cumplirse.
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─¿Estuviste llorando?─ Negué , pero mis ojos hinchados y rojos decían lo contrario.
Me coloque una almohada arriba de mi cabeza tapándome de la mirada de Mimet. Lo último que vi es que ella puso los ojos en blanco.
─Sere…─murmuro.
La escuche irse a la habitación de mi hija y decirle que no me sentía bien, que debía cuidarme y que por la tarde vendría a buscarla para ir a la plaza, con eso volvió a su casa.
Por mi parte permanecí debajo de las sabanas, no podía enfrentarme a las cosas, me quedaba poco tiempo de vivir en Londres pronto debería volver. Mi hija debía estar con los que ama cuando todo comience.
Cielo se acostó a mi lado. Me había traído un zumo de naranja. Por ella salí de mi encierro y le sonreí. A media tarde Mimet vino a buscarla, le di un beso y se fue con ella.
Quede con ella que en dos horas iría a buscarla a la plaza que se encontraba a la vuelta del edificio.
Me bañe, luego leí la carpeta que me dejo el correo ayer. Le realice un par de anotaciones para llevarla lista al buzón de la esquina y enviarla de regreso. Seguí caminando hasta el lugar de juego donde mi hija se divertía con unos niños del vecindario. Subía a unos de los juegos más altos del lugar.
A medida que me acercaba me di cuenta que un hombre la veía a lo lejos, un hombre triste. Sentado en una banca solo. La seguía con la mirada cada vez que bajaba del por la escalerilla. Me acerque lentamente a él y me senté a su lado sin que me diera permiso.
─¿Quieres que hable con ella?─ rompí el silencio.
Sin mirarme negó con su cabeza.
─No soy bueno para ella─contesto después de unos minutos.
Cerré mis ojos.
─Darien… yo… Ella te necesita.
Giro, me miro con melancolía.
─Ella no sabe que existo... Es mejor así. No seria un buen padre.
Con eso volvió su vista a nuestra hija que me había visto y me saludaba. Nos quedamos en silencio viendo a nuestra hija correr como lo que es… un viento joven y fuerte empezando a caminar, empezando a ver "la vie de rose," o eso es lo que esperaba para ella.
─Sabes...─hablo Darien aún sin verme─. Hubiese preferido morir antes de…
─Entonces... ¿Quién cuidaría de ella? ¿Quién la protegería? ¿Qué hubiese pasado con nuestra hija?
Nos quedamos callado porque por más extraño que parezca, sentí como si me entendiera de verdad. Como si de verdad me viera transparente. Como si viera la verdad en el fondo de mi alma atormentada.
Los minutos pasaron hasta que vi a mi hija correr hacia mi. Me incorpore justo cuando ella se estrelló en mis piernas.
─¿Me viste mami?
Le di un beso en su cabeza.
─Claro, amor
Se giró y vio a Darien.
─¿Tu eres el amigo de mi mamá?─se dio vuelta hacia mi─. Es el que estaba en Japón ¿verdad?─asentí y le sonreí. Ella tiró de mí para que me pusiera a su altura─.¿Él sabes que?… Shhh.
Puso un dedo sobre la boca.
Me levanté para mirar a Darien que aún nos veía con pena.
─No te preocupes, podemos confiar en él.
Ella asintió y salió corriendo de vuelta a su juego donde estaba Mimet hablando con una vecina del edificio.
─Darien… puedo.
─Está bien así─me interrumpió y se levantó.
Giró sobre sus talones para irse. Verlo partir me partió el corazón cerré los ojos sólo instante el viento sopló y sin darme cuenta empecé a correr para detenerlo.
─Espera.
Darien se detuvo pero no me vio.
─No la abandones a ella ¡por favor!
Hubo un silencio tan profundo que pensé que el sonido había desaparecido del planeta .
─Pensé… ¿que podría ser su amigo? Pero no me pidas que sea su padre.
Solté su brazo y me congele.
─¿Tanto me odias? ¿Tanto que la culpas a ella también?
Se dio vuelta y vi que sus ojos contenían lagrimas que aun no tenían permitido salir.
─Te amo tanto que mi corazón está a punto de partirse, pero ayer entendí el mensaje, no insistiré. Pero también sé que no soy bueno para ella, sí… Sí estaba cerca tuyo tendría un poco o algo de las dos.
A penas pude ver una sombra de sonrisa.
─Sólo quiero verla feliz.
Volvió a girarse y al dar su primer paso me abalance a su cuerpo tomándolo desde su espalda fuerte. Darien se quedó quieto y en silencio.
─Te lastime─comencé a decir─. No confié en ti, no te lo dije. No te dije tantas cosas... Pero tengo tanto miedo, mucho miedo. Ya no puedo con tanto dolor, siento…
Sentí como se giro y me abrazo fuerte.
Entonces empecé a llorar sobre su ropa sin darme cuenta. El dolor y el miedo era tan fuerte dentro de mi cuerpo que no me di cuenta cuando esos sentimiento se hicieron cargo de mi vida.
Dolor a lo que hice, al mundo donde me introducí, a lo que hice, a ocultarme. Miedo a perderlo todo, miedo de no poder protegerla, a dejarla desamparada y a enfrentar lo que la vida hizo conmigo una y otra vez… Sólo quería que fuera feliz pero el reloj pronto dejara de girar, y eso es lo que más me aterraba.
Sentí sus brazos fuerte sosteniéndome y por un instante sentí que mi vida volvería a ser como aquella canción, que sería de "color de rosa".
Mimet se acercó, sólo al verme dijo que mi vecina del tercero la había invitaba a cenar. Su hijo y ella eran muy amigos. Sólo pude asentir con la cabeza. Cielo me tiro un beso a lo lejos y se fue con ella al departamento para bañarse y cambiarse. Darien me llevó a la misma banca que estábamos antes y cuando mis lágrimas dejaron de salir unos minutos me hizo verlo.
─Quizás no hoy, ni mañana o pasado... Pero volvamos a ser amigos, los mejores, como éramos de pequeños.
Lo mire con una pequeña esperanza.
─¡Sé el padre de nuestra hija!─ supliqué
─No puedo─baje mi cabeza.
Con su mano me levantó el rostro.
─No bajes tu mirada, siéntete orgullosa de luchar por ella.
─Sé su padre─suplique otra vez.
─Déjame ser su amigo─Su mirada se mostraba dolorosa pero dura.
En mi cabeza siempre imaginé que él estaría feliz por ser padre… pero por alguna extraña razón, ahora él no quería asumir ese rol.
─Está bien ─asentí derrotada.
Me dio un beso en la frente y cerré mis ojos. Me sentía cansada pero por lo menos ahora Darien estaría cerca y eso por tonto que parezca, calmaba un parte de mi alma.
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Me acompañó al edificio, caminamos cerca pero no nos tocábamos.
─¿Puedo hacerte una pregunta?
Dijo al llegar a la puerta del edificio.
─Claro.
Se mantuvo en silencio unos minutos al parecer tomando valor hasta que vi que sus labios se movían.
─Nunca… digo, ¿Acaso nunca pensaste?… me refiero ¿Si alguna vez pensaste en rehacer tu vida?
Suspire, me gire para apoyar mi espalda contra la pared. Entonces lo vi.
─Dices, ¿sí pensé en formar una familia antes?─asintió─. Cuando Cielo tenía cuatro o cinco años conocí a alguien, aún no frecuentaba los burdeles y tenía la esperanza de tener un hogar de verdad─asintió pero se que no le gusto esa aclaración─. Su nombre era Kurapika, era un policía amigo de la esposa de Artemis, Himeko. Me gustaba, no te voy a decir lo contrario.
Vi en su rostro que tampoco le gusto esa noticia, pero él mismo me pregunto si alguna vez pensé en volver a enamorarme.
─Vivía en Alemania, pero varias veces venía de visita a Japón. Salimos un par de veces inclusive pensé en que conociera a mi hija… digo a nuestra hija. No fue nada serio o eso era al principio. Él quería tener una vida a mi lado, casarnos, tener una familia, confiaba en él. Fue a la única persona que le hable de Cielo. Un día me dijo que pensaba adoptarla y ¡aún no la había conocido!. Era un ser especial de verdad.
─¿Porque hablas en pasado?─ quiso saber
Lo mire y cerré mis ojos para llevar mi vista al cielo. ¿Como tantas personas cercanas a mi? Él había pagado mi desgraciado destino.
─Murió al año de conocerlo─los ojos de Darien se abrieron asombrados. Yo encorve mis hombros─. ¿Como ves? atraigo la desgracia. Está impregnada en mi piel, y las personas que me rodea salen lastimadas o muertas.
Miró un instante hacia abajo y luego me miró.
─Pero eso no fue tu culpa.
Me reí secamente.
─Si lo fue... Lo asesinaron por protegerme ¿sabes? Él era un de los mejores detectives y yo lo mate. ¿Irónico? ¿Que se puede esperar de personas como yo?
Me enderece y gire para abrir el portón del edificio. Su mano me detuvo.
─Serena, eso no fue tu culpa.
Volví a sonreírle.
─Sí, lo fue. Ellos me querían a mí y él se interpuso en el disparo… Después de su funeral abrí el sobre que me dejó mi padre. Mi legado y mi cruz─él estaba impactado y asombrado en partes iguales─. Tranquilo, estoy bien.
Le di un beso en su mejilla y entre. Su mirada al entrar era de extraña por parte, por un instante parecía que sabía la historia de Kurapika inclusive antes de contársela, pero por otra parte nunca había considerado que traigo en la piel la marca del dolor, la de mi propia destrucción.
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Decirle a Darien de Kurapika fue aliviador, sentía que aún tenía el peso de su muerte en mis hombros, es algo con que pocas personas puedan vivir. Si mi hija no hubiese existido, yo ya no estaría en este mundo, me hubiera rendido hace tiempo. Un cuchillo o una soga me hubiese servido para acabar con mi existencia.
Bese a mi tesoro en su frente y la arrope, era medianoche cuando la mire desde la puerta de su habitación. Día a día peleo porque sea fuerte y sea yo quien acabe con el peso de llamarse Tsukino. Pero aun así, si el tiempo es un cruel emisario no la dejaré sola. Sólo deseo que su padre la amé tanto y la proteja como lo hago yo misma. Cerré mis ojos y me gire hacia la sala, luego me recline en el barandal del balcón para observar cómo la neblina de la noche, nuevamente oculta las calles de la ciudad, oculta los secretos de las personas que habitan dentro ella.
Los días siguientes no supe nada de Darien, las noticias de la boda que escribí fue todo un éxito ya que los ejemplares se vendieron en un abrir y cerrar de ojos. Por suerte mi editora me dijo que esta vez sea yo quien elija el tema.
─¿Tal vez deba escribir sobre bipolaridad?─pensé.
Porque eso mismo me dijo la madre de Mimet al encontrarme con ella en la escalera después de ver a Darien en la plaza. Según ella un día lloraba por el amor perdido y al otro lo recibía como si no hubiese mañana, recuerdo que me había dicho:
─No lo canses querida, ese hombre vela por ustedes más de lo que crees. Y no le cierres las puertas al amor─se había acercado a mí y agregó─. Desencadena ese corazón y permítete amar a pesar de los errores y del dolor.
Mire el reloj de la sala de espera del consultorio, estaba junto con mi hija esperando que su doctor nos atienda, volví a mirar la revista que tenía en mi mano pensando o tal vez... ¿podría escribir de las decisiones erradas de las personas? hasta que escuche el nombre de mi hija y juntas fuimos a la consultorio.
Cuando nos informo que todo estaba normal salimos y compramos helado. Al volver al departamento entramos y mientras guardaba los potes en la heladera el timbre sonó.
─Yo voy.
─Gritó mi hija.
─No , ve a lavar las manos. Yo abro.
Ella asintió me dio un beso en la mejilla.
Al abrir la puerta me congele y a la vez mis ojos se mostraron esperanzador. Le sonreí al hombre que siempre me haría suspirar y al que destroce de la peor forma.
─Hola, ¿pensé en comprar helado?
Levantó una bolsa, asentí dejándolo pasar. Verlo moverse en mi pequeña sala era magnífico, me hizo sentir pequeña su cuerpo expresaba ¿ternura? Era raro, porque en mi antiguo departamento era lo suficiente grande para verlo moverse con soltura. Este… bueno, no sabia si sentarse o quedarse de pie por miedo de tirar algún objeto.
─Lo voy a servir ¿te parece bien?
Asintió y decidió sentarse en un sillón, pequeño para su cuerpo.
Fui a la cocina y serví en tres potes grande, mi sonrisa fue amplia al ver que Darien eligió solo chocolate. Su favorito.
─Aquí tienes.
Le extendí la copa con el helado, lo vi tenso a lo que gire y observe que Cielo lo miraba detalladamente.
─Toma amor.
Ella vino hacia mí sin dejar de analizar al hombre sentado en el pequeño sillón. Agarró su copa y se sentó frente a él, me tomó del brazo y me obligo a sentarme también a su lado.
─¿Te gusta?─mi hija asintió─. Lo trajo Darien, recuerdas que te conté que es un amigo de Japón─volvió a asentir─. ¿Sabes? es su favorito.
Agregue mirando a Darien.
─¿De verdad?─mencionó─. El mío también.
Sus ojos brillaron al verse identificado con su propia hija.
─Ya termine ¿me puedo ir?
─Si, ve a ver los dibujos.
Ella negó.
─Voy con Endy.
Puse los ojos en blanco.
─¿Sabes que no puedes ir cuando quieras?
─Le dije que le llevaría el helado que compramos "nosotras"─se que hizo esa aclaración a propósito.
Se levantó y antes de que pudiera decir algo, fue a la heladera sacó uno de los dos potes que habías comprado antes y se fue.
─Se lo que vas a decir…
Cerré mis ojos y dejé mi copa de helado vacía en la mesa.
─No debes hacer eso, y no la castigue porque estabas acá. No me gustaría que ustedes dos comenzaran mal─lo mire y vi que dio un vistazo a la puerta antes de verme─. Si le digo que eres su…
Me interrumpió.
─No, ya lo hablamos no quiero que se lo digas.
Suspire, no entendía eso. Pero tampoco iba a cuestionarlo. Me levanté y fui a la cocina en busca de alguna bebida.
─¿Quieres tomar algo?─dije mientras buscaba en la cocina─. Tengo vino, cerveza… ¿whisky?
Dije sin darme cuenta pero su respuesta fue rápida y a la vez casi aterradora.
─NO─luego suavizó la voz─. Solo un zumo.
Agarre dos vasos para servir el zumo en ambos. Volví a la sala.
─¿Cuando saliste en libertad?
Mi pregunta lo hizo verme curioso. Pero no entendía, ¿acaso pensó que en verdad lo estuve vigilando? De acuerdo sé que busque noticias de él, en este tiempo pero no puede hallar nada en concreto.
Sólo supe que no había culpables en la muerte de Ami, eso me provocó dolor y una noche mas de llanto.
─Fue hace más de seis meses─mis ojos se abrieron─. Quede limpio de toda causa.
─Guau, te felicito.
Tome un sorbo del zumo. El silencio entre los dos me ponía incomoda.
─¿Hotaru?
Él sonrió, pero era una sonrisa maliciosa la conocía bien algo tramaba.
─¿No lo sabes?─negué, él encorvó sus hombro─. Siguió tu consejo empezó a estudiar diseño.
─Me alegro.
─Volví a la empresa─lo mire─. No como socio, trabajo en el área de gestión y planeamiento.
Volví a tomar un poco más de zumo, su mirada me tenía nerviosa, demasiada.
Lo vi sonreír.
─Tienes el vaso vació.
Ok, no fue divertido pero él se estaba riendo.
─De acuerdo, entendí─levanté mis manos.
Fui a la cocina a buscar más, abrí la heladera para sacar la botella de zumo cuando un escalofrío me recorrió desde la nuca hasta la parte baja de la espalda. Cerré la heladera y casi me caigo del susto cuando Darien estaba en la cocina.
─Te traje el vaso.
Lo agarre desconfiada.
─No me dijiste ¿como me encontraste?
Sonrió, apoyó su espalda sobre la pared y puso sus manos cruzadas sobre el pecho. Me miró más de lo normal. ¡Dios! tenía problemas para que mis manos dejaran de temblar, me gire y me puse a servirme el zumo sin que su mirada me desarmara.
─No es tan difícil, si te pones el apellido de mi madre.
Apreté el cartón del zumo tan fuerte que se salió disparado por el pico de la botella. Me gire desconcertada, cuando me cambié de identidad no supe porque me había puesto ese apellido ¿fue inconscientemente?
─Si lo unes con el nombre de tu madre… ¡Bingo!─agregó.
Pero si fue más fácil para cualquiera que supiera mi historia, ya estaría frita.
─Además... ¿Acaso pensaste que nunca supe que eras periodistas también?. Claro, además de arquitecta. Era tu sueño, ser igual que tu padre.
Deje el zumo en la mesa. Simplemente había unido los hilos.
─Yo…
─Tranquila, no pasa nada─estiro su mano a mi costado, sentí un aroma, su perfume. volvió a incorporar─. Gracias por el jugo.
Vi cómo el líquido ingresaba a su boca y un leve hilo se escapaba por uno de sus hoyuelos, era el mismo vaso que minutos antes había tomado yo. Era tan hipnótico ver como el líquido que se escapaba de su boca hacia un pequeño camino hasta su propia nuez de adán para luego ver como su misma lengua limpiaba los rastros de las pequeñas gotas.
─Es mejor que me vaya─tragué saliva. Parpadeé saliendo de mi hechizo─. Tengo una reunión por la tarde.
Se quedó pensando y yo sólo podía ver como uno de sus dedos limpio el resto de zumo que quedó en su boca y luego se lo llevó a la boca. Bajo su mano y me mordí el labio.
En cuestión de segundos podría verlo acostado en el piso de mi cocina mientras que me sentaba a horcajadas para abrirle la camisa de un solo movimiento. Volcándole el zumo para lamerlo de su pecho fornido. Podría inclusive ponerle el helado que aún tenía en la nevera.
─¿Me puedes dar tu opinión?
Eso me despertó.
─¿Disculpa?─lo dije después de unos minutos.
Rio levemente como sabiendo lo que me imagine. Supe que de inmediato que me había sonrojado como una adolescente deseosa de explorar el cuerpo masculino… ¡Maldición! porque era exactamente lo que me paso.
─Tengo que ir a ver como esta el proyecto de la torre Gold. ¿lo recuerdas?─asentí, fue lo último que discutí con Galaxia─. Hay algunos problemas con el nuevo arquitecto que se hace cargo del proyecto ¿tu puedes…?
─No puedo─lo interrumpió.
Encorvo sus hombros y se giró para irse.
─Si cambias de parecer… sabes donde es...
Con eso se fue. Diablos aún tenía poder sobre mi. Fui a la sala y en la pequeña mesa había un papel doblado. Al levantarlo mis ojos se cristalizaron.
Tu me recuerdas a un poema del que ya no me acuerdo, una canción que nunca existió, y un lugar al que no creo que haya ido nunca… Eres mi poema, mi canción y mi sitio favorito. Eres mi paraíso.
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De acuerdo ¿que hacia yo en este lugar?
Levante el rostro al edificio que se imponía en este lugar y claramente le faltaba yacimiento por finalizar, mejor dicho por empezar. Siendo que iban por el piso diez había problema en los tres primero a simple vista.
Después de esa pequeña nota de Darien estuve congelada por varios minutos, hasta que una extraña fuerza me hizo moverme, me cambie y hable con la vecina, madre de Endy. Ella estaba feliz que ambos niños pasen tiempo juntos y la deje quedarse hasta la cena. Su hijo era un niño solitario y fue Cielo quien lo sacó de su tristeza, supongo que no culpo a la madre por haberlo apartado de su padre. Lo malo es que el niño a diario escuche como la madre detesta tanto a su padre, y no, solo eso, habla con desprecio de aquel hombre. No la culpo, pero ni siquiera si odiara tanto a Darien hablaría mal de él a nuestra hija. Aun recuerdo la impresión al verlo esa mirada de tristeza y vació…
─¿Busca a alguien señorita?
Un obrero interrumpió mis pensamientos.
─Estoy buscando al Sr Shields.
El obrero sonrió.
─Srta. Chiba, ¿verdad?─asentí─. Si, la estábamos esperando.
Torcí mi boca. ¡Diablos! Odiaba tanto como me conocía también ese hombre.
Seguí al hombre apenas cruce el primer piso me dio un casco para mi cabeza. Subimos por el ascensor hasta el piso diez donde está detenida la construcción. Vi al fondo como Darien discutía con un hombre principalmente pero detrás de él había varias personas más que sospecho que eran los obreros.
─Disculpen que los interrumpan─todos los ojos se pusieron en mi─.Acaba de llegar la Srta. Chiba.
La sonrisa de Darien se amplió, se notaba su felicidad. Todos los hombres me saludaron con un gesto de mano, y se presentaron desde el ayudante hasta el arquitecto a cargo. Darien me tomo por la cintura dejando claro al capataz que me había pedido una reunión privada para el final de la tarde.
Sutilmente me separe, me comento del tema que hablaban y me gire para observar las columnas, todos me siguieron en silencio, pedí algo para medir y pregunte sobre algunas mediciones o estudios relacionados a la obra.
─¿Y qué opinas? ─ Pregunto Darien a mi lado.
─Espero que con su opinión podamos seguir con la obra─agregó el capataz─. Llevamos detenidos más de un mes.
Vi la planilla que me entregaron.
─Tu eres el arquitecto ¿no?
Mire al hombre que llevaba un traje gris y corbata azul, mala combinación. Hizo un gesto con el casco y asintió.
─Fiore. Llámeme Fiore por favor─sonrió.
Conocía ese tipo de sonrisa, eran las que prometía mucha diversión. Se puso cerca mío y tomó de mis manos la anotaciones de la obra.
─Una flor tan delicada como es usted, es como la flor del desierto que florece en la soledad del desierto.
Escuche un gruñido. Lo ignore y tome bruscamente la carpeta de las anotaciones. Mire seriamente al autor de ese deplorable halago.
─¿Eso es un insulto?─Fiore se incorporó─. ¿Me está comparando con un desierto seco y árido?
Todos y cada uno de ellos empezaron a reír, claramente su Romeo no dio en la tecla.
─Lo siento, yo… ─levanté mi mano interrumpiéndolo.
─Sea profesional. Las anotaciones aquí están todas equivocadas.
Darien y el arquitecto se miraron. El primero tomó la planilla y vio varios papeles.
─¿Puedes explicarme? no conozco bien del tema.
Suspire, me dirigí al arquitecto.
─Usted alteró los datos─se vio descubierto y miraba para todos lados─. Confiese o lo denuncio a las autoridades. ¿Acaso quiere que el edificio se derrumbe?
─No, yo...─vi como empezó a transpirar cerró los ojos y bajó su cabeza─. Tiene razón, debía estar en otro lado, no aquí en Londres. Pero necesitaba que terminara rápido y con menor costo. Así me darían la gerencia de arquitectura.
Mire a Darien… ¿Nadie había ocupado mi puesto entonces?
─Elyson lleva más de un ocho meses sin el gerente de arquitecta, el único que estuvo un tiempo fue Zafiro pero renunció cuando se caso con Petz─me respondió.
Cerré la carpeta y se la entregue.
─Entonces tienes un arduo trabajo en el edificio. Deberán invertir mucho más de lo estipulado y lo principal es ver los yacimiento, están quebrados y solo hay diez piso. Si el cartel de la puerta es el correcto será un edificio de cuarenta y dos pisos más que los que están ahora, si siguen como hasta ahora cuatro máximo cinco pisos y todo se derrumbaría.
El arquitecto asintió.
Después de la charla y dejando en claro las nuevas posiciones juntos con las tareas a realizar, Darien le prometió a Fiore que cambiarían de arquitecto o por lo menos vendría otro a ayudarlo a realizar la obra.
La tarde empezaba a caer y el calor dentro del edificio era sofocante.
Me saque un instante el casco para abanicarme con él. Un obrero al verme me trajo un vaso de agua, le sonreí y me acerque a lo que sería una hermoso ventanal. Aún estábamos en el piso diez y Darien seguía hablando de algunos detalles de los planos que se necesitaba para la aprobación. Cerré los ojos y deje que el viento me golpeara en la cara, que jugara con mi cabello y por instante podría acariciar la paz.
Mientras que eleve mi rostro para absorber los rayos del sol, un grito me provocó terror. Me gire sobre sí y mi corazón se detuvo. Corrí tan rápido como pude hacia donde estaba un grupo de hombres reunidos. Darien estaba inerte en el piso.
Llegue a su lado y me arrodille.
─Darien... Darien─lo empecé a llamar.
Estaba inconsciente, mis ojos llenos de lagrima suplicaba que se despertara.
─Traigan una ambulancia─mire a Darien con los ojos cerrados─. Despierta por favor, despierta.
Lo sacudí un poco pero no reaccionaba.
─Maldición, despierta─golpee su pecho.
Escuche como los obreros decían que la ambulancia tardaría en llegar.
─No me dejes, te necesito...─llore sobre su pecho─. Aún te amo, no me dejes, ¡por favor!.
Sentí una mano en mi cabeza.
─No lo haré.
Me incorporé y lo vi mirándome a los ojos sonriendo. ¿Era una broma?
─Eres un idiota.
Lo golpeé en el pecho y me levante. Debía salir de ahí, no solo se burlo de mi, me hizo parecer una idiota enfrente de todo el mundo. Fui en dirección a las escalera cuando me giro entre sus brazos.
─Sólo quería escuchar esa palabras.
─Idiota─lo golpeé en el pecho─. Pensé que te habías...
No pude seguir porque las lágrimas corrían por mi rostro. Darien me atrajo a su pecho. Agarro mi rostro y me lo levanto. Simplemente me beso dulce y suave.
Al separarnos me miro a los ojos.
─Se que hay mucho de qué hablar─quise interrumpir pero no me dejo─. No vuelvas a decir que me haces mal. Porque eres lo mejor que me ha pasado en la vida y mientras estemos juntos podemos solucionarlo todo. Esta vez luchare yo por ti. No hay fuerza en este planeta que logre separarme de ti. Esta vez no lograran separarnos.
Iba hablar… pero no pude. No podía, porque esta vez la que no quería hablar era yo. ¿Si esto no es lo correcto? Y ¿si lo era?
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─¿Creo que deberíamos casarnos?
Acabo de escupir toda el agua que estaba tomado, mire a Darien incrédula a sus palabras.
─¿Que?
Verlo sentado en el sillón, en mi pequeño sillón, de la sala de mi casa ya era todo un logro. Después de volver de la obra había insistido en que subiera, al principio sólo iba a estar unos minutos y hora estaba preparando la cena para tres.
─Bueno… así podría pasar más tiempo con Cielo sin que le parezca extraño.─ ¿porque casarme casi con un perfecto desconocido para ella no era extraño?
Deje de cortar las verduras para ir a verlo a la sala. Me quedé quieta sin respuesta. No era la mejor propuesta pero era para estar cerca de nuestra hija también.
─Si quieres que ella te acepte podría…
─No─volvió a interrumpir, eleve mi ceja─Ya te lo había dicho antes.
─No te entiendo. ¿Quieres pasar tiempo con ella y no quieres que se lo diga?
─Tengo mis razones.
Eleve mis manos en rendición… ¿quién entiende a los hombres?
Escuche la puerta abrirse.
─Hola mamá.
Mi hija entró a saludarme.
─Hola.
Miró al hombre de la sala entrecerrando sus ojos.
─¿Aún estás acá?─ su pregunta con sarcasmo me hizo recordar de quien era hija
Puse los ojos en blanco. Me limpie las manos para girar a mi hija poniéndome a su altura
─No hables así ¿de acuerdo?─ella asintió─. Quiero que lo conozco él…
Mire a Darien, su mirada se volvió gélida, desafiándome a que se lo dijera.
─Él es una buena persona y amigo mío.
─Pues no quiero, quiero que se vaya─lo miro cruzando sus brazos.
Darien se acercó a ella, lo vi temblar, lo vi asustado. Era extraño verlo de ese modo.
─No voy a lastimar a tu mamá─dijo y puso una mano sobre el hombro de mi hija. Ella se apartó─. Me gustaría conocerte.
─¡A mi no!
Cielo se giró enojada para encerrarse en su habitación.
─Tenle paciencia.
Darien asintió, pero su mirada decayó mucho. Fue a la sala en busca su saco y con un beso casto en mis labios se fue también.
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Los días siguientes fueron similares, mi hija no habla, Darien tampoco, creo que el mayor tiempo que estuvo fue diez minutos. Luego se iba con alguna excusa.
Respire profundo tenía que cambiar esto y sobretodo entender porque no quería ser el padre de nuestra hija. Averigüe dónde estaban la oficina que alquilaron para trabajare mientras estaba en Londres. Subí los quince piso y al llegar vi como muchas mujeres, sobretodo jóvenes, se vestían demasiado sexy para una oficina. No es que estuviera celosa ni nada parecido. Pero verme en vaqueros y una blusa blanca me hizo sentir que ya no encajaba en el mundo empresarial, en fin, mi trabajo actual no requería que me arreglara tanto, además podía usar converses.
Estire un poco mi blusa mientras la recepcionista me miraba detalladamente. Como si fuera poca cosas para cualquiera que trabaje en esta oficina.
─¿En qué puedo ayudarla?─dijo sin ánimos de hablarme.
Me dije a mi misma que sólo era una empleada mal pagada. Respire y conté hasta tres antes de contestarle.
─Vengo a ver al sr Shields.
Me volvió a mirar como si realmente le estaba haciendo un chiste.
─¿Tiene cita?─negué─. Entonces será imposible.
─Dígale que soy Serenety Chiba. Él sabe quién soy y me recibirá.
Volvió a ver su computadora. Y me miró.
─No está autorizada─eleve mi ceja─. Además está en reunión, no podemos interrumpirlo "ahora".
Encorve mi boca, supongo que debía esperar a que terminara la reunión. Pensé que si venía en el horario de almuerzo tendría tener más posibilidades de verlo. Me senté en un asiento y esperé.
Cruce mis piernas. No había pasado ni media hora cuando varias personas con trajes salieron de lo que supongo sería la sala de reunión. Entre ellos estaba Darien. La sala estaba a mitad de pasillo detrás de la recepcionista. Se giró hacia el fondo donde había una puerta de doble entrada de madera oscura. Era imponente verlo así, a la vez que mi sonrisa se amplió aprecie su grandiosa espalda anchas que era merecedora de ser una obra del dios Apolo. Me paré para decirle a la recepcionista que me anunciara pero mi sonrisa murió cuando de aquella misma oficina salió una mujer con una falda demasiada corta, su cabello estaba atado en lo alto y aunque no podía verla de frente aprecié su blusa casi transparente.
Mis ojos se abrieron más cuando Darien le abrió la puerta y le cedió el paso. Ella contorno su cadera como gata en celo. Estaba a punto de dirigirme a su oficina cuando...
─El señor Shields seguirá en reunión ¿aún lo desea esperar?
Me giré a ver a la recepcionista. Acaso me tomaba de tonta, si acabada de pasar y sólo dejó entrar a esa zorra.
─Pero.. pero acaba...
Ella me interrumpió.
─Acaba de entrar en otra reunión.
¡Reunión mi abuela!
Sin esperar que reaccionara camine directo a la oficina que lo vi entrar. ¿Como demonios sigue siendo tan canalla? ¡promete pelear juntos aunque lo aleje de mi lado porque no soy buena para él, me convenció de que era todo lo contrario y ahora está con esa mujer!
─Espere─ Escuche gritar a la mujer que estaba en recepción.
No me importo. Abrí la puerta de un solo golpe y pase. Mis ojos cayeron directo en la mujer que estaba sentada en la punta del escritorio mirando a Darien y él le sonreía desde su silla.
Al sentirme ambos se voltearon.
─¿Interrumpo?
La mujer agarró un mechón de su cabellera castaña y se la enrollo en su dedo. Su pierna no tenía zapato y estaba apoyada en el pecho de Darien. A su vez Darien al verse descubierto soltó su mano que sostenía ese mismo pie.
─Serenity ¿que haces acá?
Darien se paró y mientras que se acercaba a mi, la recepcionista me dio alcance.
─Lo siento Sr Shields, le dije que estaba en una reunión…
Levantó la mano para interrumpirla.
─Esta bien, no se preocupe. Ella sí puede interrumpir─la recepcionista mas aliviada se fue.
Mis ojos fueron a la mujer que bajaba del escritorio y se acomodaba la falda. Se coloco su zapato y camino como loba a su presa. Llegó a nuestro lado y puso su mano en el hombro de Darien.
─Seguimos después─estiró su cuello y lo beso en la mejilla.
Antes de irse me miró con arrogancia. ¡Ella quería a Darien!
─Que hermosa sorpresa─ lo volví a ver─. No pensé que quisieras pisar las oficinas de Elyson.
─Si quieres castigarme esta bien. Pero no castigues a Cielo.
Me miro confundido, trato de agarrar mi mano y me aleje para irme.
─Espera, ¿no entiendo?
─¡¿NO ENTIENDES?!─mis lágrimas hicieron su aparición, me limpie con mis manos─. Entiendo que quieras castigarme, ¡te lastime! Lo acepto, pero con eso...
Darien sonrió, no soportaba su sonrisa petulante. Me gire y comencé a correr por el pasillo para alcanzar los ascensores.
Pase por donde estaba el escritorio de la recepcionista cuando dos brazos me detuvieron y me giraron.
─Pequeña, no creas todo lo que ves─comencé a golpearlo en el pecho, solo se reía de mí─.Mírame.
No quería verlo. Si quiere estar con las miles de mujeres, recuperar sus años robados, ¡esta bien! No lo detendré pero que no me busques.
Agarro mi rostro entre sus manos.
─Mírame pequeña─agrego cuando deje de pelear y abrí los ojos─Ven, hablemos.
Me solté.
─Si quieres castigarnos, adelante, castígame solo a mi. Lo asumo. Pero no te alejes de nuestra hija.
Cuando las palabras salieron de mi boca vi la transformación de su gesto se volvió duro y también vi como toda la oficina puso sus ojos en mi.
¿Quién era? Era el susurro mas fuerte cuando fui arrastrada por Darien hasta su oficina. Nos encerró y tomó un respiro.
─No vuelvas a decirlo eso nunca más.
Estaba confundida, ¿no decir nunca más? ¿Qué le pasaba?. No entendía nada. Si hace solo un momento interrumpí su reunión con esa lagartona.
─No comprendo.
Lo mire asustada.
─No vuelvas a hablar de nuestra hija.
Él la negaba. Me gire solo instante antes de enfrentarlo
─No te comprendo. ¿La niegas?─no me contestó─. Te pedí que te alejaras de mi, que no soy digna pero insististe una y otra vez. Al primer par de piernas que se te ofrece te olvidas de todo eso.─me gire y puse mis manos en su escritorio─¿Como?─volví a mirarlo─. No es la única amante que tiene ¿¡verdad!?
─No digas cosas que después te puedes arrepentir.
─¿Me estas amenazando?
─No quise decir eso, lo sabes─me aclaro.
Camine hacia un lado y luego lo volví a ver .
─¿Porque quieres volver conmigo? Nos hacemos mal .
Se acercó, puso sus manos en mi cintura aunque lo rechace fue muy leve.
─Te amo y te necesito.
─Pero niegas a tu hija─se apartó de mí, dando un paso atrás─. Darien… Ella y yo estamos en el mismo paquete.
─Es diferente.
Me gire para poder verlo a la cara, mis ojos se entristecieron.
─Te hiciste el desmayado para que recuerde mis sentimientos hacia ti, quieres a nuestra hija pero lejos y a la vez quieres estar con todas las zorras que se te ofrecen. No puedo así, no puedo.
Me miró extrañado.
─¿Zorras?
─Las mujeres, quieres recuperar los años de adolescencia, de mujeriego que te quitaron─él se empezó a reír─. No es gracioso Shields.
Me volvió a tomar entre sus manos.
─Tu eres la graciosa─me aparte pero no me dejo─. No creas en todo lo que ves, cree en lo que sientes.
Parpadee a esas palabras. Tenían un significado más profundo, al mismo tiempo sentía que ya me las habían dicho. Creer en lo que siento, no en lo que veo... ´"A los ojos se les puede engañar".
Bajo su rostro y me beso suave, delicadamente. Llevo sus manos a mi cintura para acercarnos casi no había espacio entre nosotros. Me fundí con él y por un momento olvide el camino que había hecho para estar separado y el que hicimos para volver a encontrarnos. Por un momento me imaginé teniendo una vida feliz y sencilla con él a mi lado.
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Domingo a la tarde, el sol brillaba a pesar de ser invierno. A pesar de haber decidido estar en casa en este preciso momento pensé en los miles de lugares donde podría estar. Aún no lograba que mi hija asumiera el rol de Darien en nuestra vida y Darien… bueno, aun no quería asumir su propio rol. Pero estar de pie sosteniendo la puerta de mi pequeño departamento y ver al hombre que solo vestía vaquero y un remera, totalmente relajado era... Ya no parecía aquel hombre que había vuelto de Estados Unidos. No sólo eso, estos días pude ver mas aquel adolescente que había conocido que al hombre duro y encerrado en sí mismo. Parecía que el peso del mundo ya no estaba en sus hombros.
─Vine a invitarlas a ir al parque.
Parpadee y como autónoma me corrí para que pasara. Me dio un casto beso en los labios. Aún no podía decir una palabra. Mi situación se resumía en una palabra… rara.
─¿Vamos al parque?─ pregunté aún confundida
Su mirada brillaba de ilusión.
─¿Parque?─escuche la voz de mi hija.
Ambos nos volteamos. Ella al ver a Darien en la sala agregó.
─No quiero.
Se volvió a girar para volver a su cuarto de donde había salido con sólo nombrar la palabra parque.
─Cielo─la llamo Darien.
Ella se giró con los brazos cruzados. Entonces aquel hombre que me dejaba sin la respiración se arrodillo frente a ella y puso su mano en su hombro.
─No vine a quitarte a tu madre, ni a separarte de ella─mi hija lo miró sin decirle nada─. Quiero que seas mi amiga, tu madre a veces es muy aburrida.
Sonreí por el comentario pero eso hizo que mi hija se relajara y le sonreiré.
─Prometo jamás… pero jamás apartarla de tu lado─elevó su dedo meñique esperando que ella lo enganchara con el de él─. Promesa de Boyscout.
La sorpresa fue mayor cuando Cielo le respondió enganchado su propio dedo meñique con el de Darien.
─Si la rompes te saldrá una joroba, te harás feo y viejo.
─Me haré viejo y feo─repitió Darien a nuestra hija.
Con el alma en el cuerpo y ahora con una hija más tranquila nos preparamos para salir. Cielo como toda niña salió corriendo por las escaleras gritándonos que nos esperaba abajo. Me gire para cerrar la puerta.
─Fue bueno que hicieras eso.
Darien me miro al girarme y me tomo en brazos.
─Algo tenía que hacer, sabía que ella temía que te alejara de su lado. Viviste muchos años lejos de su vida y al fin empieza a recuperarse de eso.
Baje mi cabeza porque tenía razón, la apoye en su pecho.
Una de sus manos acarició mi cabello y levanté los ojos a los de él. Esos ojos zafiro tan azules como el mar griego, esos mismo que me atraparon la primera vez que lo vi en jardín de infante. Donde jamás había pensado que serian mi único y verdadero amor.
Sus labios bajaron a los míos para tocarlos, saborearlos y succionarlos. Me encantaba besarlo, pero como una niña nos esperaba en planta baja no podíamos demorarnos.
─Debemos irnos.
Di un paso adelante de él y volvió a girarme para darme un beso rápido. Nos miramos y sonreímos como dos tontos adolescentes. Un segundo me miraba con amor y al instante su mirada se volvió fría, dura, gélida miraba por encima de mi hombro. Estaba tenso casi rígido.
Me gire para encontrarme con mi vecina del tercero que subía por las escaleras con un canasto de ropa mojada.
─Buenas tardes Alisa.
Lo ojos de ella no me miraban a mí sino al hombre que estaba a mi lado. Lo miraban con odio y desprecio. Ella no respondió, Darien tomó mi mano y prácticamente me arrastró fuera del edificio sin palabra alguna.
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Y con esto volví, ¿que les pareció? ¿aun siguen odiando a Serena? jaja.. pobre tiene la marca de dolor en su cuerpo y ha querido alejarse de su verdadero amor. Darien no se rendirá, pero esta mas cerrado que nunca, ¿porque no querrá asumir su rol de padre?
Apareció Alisa en la historia, ella se una clave bastante importante en algunos secretos. Ya falta poquito para saber las razones de Serena también.
Bueno como les mencione arriba no falta tanto para el final, estoy con algunos finales en la facultad (si lo sé, antes eran parciales) así que estoy avanzando de a poco. Perdón por la demora del próximo.
referencias:
* : es en referencia a la historia del libro "adivina quien soy esta noche" de la autora Megan Maxwell (muy bueno)
brunch : se refiere a un festejo del día de la boda, normalmente un almuerzo, algunos los usan como ensayos.
Gracias a los que se animaron a dejar comentarios y como siempre a la pregunta de cualquier punto, el comentario o lo que guste será bienvenido. Todo sirve para mejorar y gracias a mis editores (esta palabra es mas cool ja).
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