.
.
Capítulo 28
"Cuando mi corazón se rompe, ellos nunca lo verán. Cuando mi mundo tiembla, me siento viva.
No juego a lo seguro ¿no sabes de mi?"
.
.
.
Sentada en la silla del director general, o como le gustaba llamarlo a mis amiga "de presidencia", sentía que lo que paso anoche había sido un mal sueño. Pero las ojeras debajo de mis ojos, indicaban que no fue así. Ellos eran la clara evidencia de que la noche estaba muy lejos de haber estado en el mundo de morfeo, sino que estuve en el mundo real alejado de mi bello descansar.
Suspiré, giré mi silla ignorando la torre de documentos que mi asistente me había dejado hace una, dos o tres horas atrás. Ya eran mas de las diez de la mañana, y por lo menos había leído cinco carpetas, no ¿serian seis quizás? ¿o tal vez fueron ocho?
Apoye mi cabeza sobre mis manos y fingí que esos papeles no estaban en la mesa. Lo peor es que no podía tomar café, amó el café, pero Artemis me lo negó rotundamente. Él se encargaba personalmente de toda mi alimentación, y claramente de mi medicación también.
- Por cierto ¿de quien habría sido la magnifica idea de hacerlo mi asistente? - me resoplé a mi misma.
Claro, si fue de él mismo auto proclamado asistente. Mi amigo, el padre de mi ahijado y él que a veces se comportaba como un padre. Actualmente se encargo de controlarme todo lo relacionado con la oficina, como si no hubiera tenido suficientes actividades por hacer.
Ayer por la tarde Helios viajo donde estaba Cielo, junto con mi prima y su bebe se encargaba de cuidarlos. Obviamente tuve que hacer arreglos para ellos, cuando los vi que llegaron al lugar seguro me hicieron un escándalo, un berrinche bien diría Lita, pero no tanto como la gente de esta ciudad cuando se enteraron que viaje por unas horas sin ellos, mejor dicho sin avisarles a ellos.
Lita era muy comprensiva, en cambio Andrew... bueno, es andrew un ser tan maravilloso como pocas personas pueden serlo. En menos de veinticuatro horas había dejando la paz de Villa Crystal, haciendo el lugar una ciudad fantasmas, para ir a donde estaba mi hija refugiada. Yoh me ayudo con la documentación, bueno, su hijo más precisamente, y sus hábiles manos. Anna tenia los contactos necesarios para hacerlos desaparecer de la faz de la tierra, y eso era la tranquilidad que necesitaba para poder seguir con los siguientes pasos.
Volví a girar mi silla para ver por la ventana, podía ver la gran ciudad que había a mis pies y yo solo pensaba que mataría a cualquiera de ellos por ir a tomar un café.
-¿Desde cuando ansia tanto una dosis cafeína?,- pensé - Claro, desde que me lo prohibieron.
Quería ir por ese mocha blanco, con esa espumita, y esa crema que ponían sobre la taza. Cerré los ojos, y al abrirlos lo decidí, iba a escaparme para ir a buscar mi ansiada ambrosía.
Despacio abrí la puerta, tan lentamente como pude. Observé que no viera nadie a la vista, o que haya alguien menos interesado en ver como la presidenta de la compañía huía en busca de su café.
Sonreí al no ver nadie que pueda obstaculizar mi escape.
-Pasillo despejado - me dije a mi misma antes de salir por completo.
Abrí la puerta en un solo movimiento, y cuando el ascensor comenzó a abrir sus puertas me preparé para hacer la gran maratón. No llegue a dar dos pasos cuando escuche su voz.
-¿A donde crees que vas? - gire mi cabeza, y por su seño fruncido no estaba muy feliz.
Mi amigo estaba apoyado sobre la pared, como esperando que escapara en cualquier momento.
-A ningún lado - fingí demencia, y me hice la inocente -En realidad, te estaba buscando - le sonreí deseando que me creyera.
Artemis puso sus ojos en blanco, claramente no me creyó. Bufé, gire sobre mis talos, y entré nuevamente a mi oficina.
-No tomaste el té - señalo a la taza intacta, la misma que me había dejado hace por lo menos una hora sobre mis escritorio.
Puso los ojos en blanco.
- No puedes tomar cafeína- agregó - Ya lo sabes, no seas una niña - con esa frase cerró la puerta entrando conmigo.
-Lo se, lo sé- me burlé, y me senté en mi sillón- ¿dime?, ¿noticias?
Se sentó en la silla frente a mí, y vio las diez carpetas que aún no había leído, menos firmado.
-Si vas a querer mi ayuda, debes dejar todo listo - puse los ojos en blanco, agarré una carpeta.
-¿Podrías conseguirme que alguien me haga un resumen, no te parece?
-Son resúmenes - señalo las carpetas. Y bufé ante su respuesta ¿sarcástica? no, él no era de esos ¿o si?
Iba a protestar, cuando se escucho un golpe en la puerta - Adelante.
-¿Me llamaron? - mi perdición de ojos zafiro entró por ella.
-Si, lo hice yo - Artemis se levantó de su silla, y miro su reloj antes de volver a mirarme - Dime ¿tienes alguna reunión o recadó importante?- Darien negó mientras me veia, sus ojos me sonreían - !Perfecto¡ - camino hasta su costado, y palmeo su espalda- Necesito que la ayudes con esos documentos..., sin distraerse.
Lo mire entrecerrando mis ojos- ¡Oye!, me ofendes.
Me puso los ojos en blanco, y volvió a mirar la hora antes de agregar - Antes del mediodía debes tener todos analizado, y firmados. O por lo menos enviados a cada departamento para su modificación.
-Sabes que yo soy la directora ¿no? - le dije ofendida antes sus ordenes.
Artemis en ocasiones parecía ser mas un jefe que yo.
- Haz estado quejándote toda la mañana, y no solo eso, a penas leíste cuatro documentos desde que llegaste - me hice la que se me rompía el corazón,- Deja de actuar como bebe.
Gire mi silla, para darle la espalda. En una claro indicio de protesta.
Estire mi brazo, para tomar una carpeta al azar del montón que tenia aún por leer.
Solo podía escuchar lo que ellos decían, en realidad tampoco le prestaba atención a los papeles que había en mi mano.
-Darien, ayúdala. Los necesitamos con urgencia, y ella lo esta atrasando a propósito- escuche con mi adonis que trataba de no reírse, porque sabia que era la verdad. Leer era muy aburrido, a mi me gustaba investigar, escribir no leerlo. Salvo un buen libro policial.
-De acuerdo - contestó mi hombre de ojos zafiro.
Escuche la puerta abrirse, y mi amigo se detuvo unos minutos - Darien.. - hizo una pausa, y gire mi cabeza para poder espiarlo - Aún no puede tener sensaciones fuertes, ni actividades que la agoten.
-¿a que te refieres? - mis ojos se abrieron antes las siguientes palabras de mi amigo.
-Nada de sexo.
-¡ARTEMIS!- grité, y le arroje la carpeta que tenia en mi manos.
Aunque cerró la puerta antes y el documento cayó al suelo.
Darien estaba quieto en su lugar mirando donde cayo el documento- ¡Y tú! - levanto la vista para verme - No te atrevas de hacerle caso.
Ya que estaba en mi oficina, ¿podría divertirme un rato, no?
-Olvídalo.. - me señalo. Luego se sentó en la silla donde antes estaba Artemis, y abrió la carpeta que le había arrojado a Artemis - Tomate el té que te preparo. Es un té medicinal.
Bufé, agarre la taza, y con ella le di la espalda a él también totalmente enojada.
.
.
.
Los días pasaban y aún no tenia noticias de Kevin, el siguiente paso dependía exclusivamente de cuando él nos diera el aviso.
Por suerte, los "actividades fuertes" fueron autorizadas por mi amigo. Solo me rei, cuando vio mi expresión. Aunque me obligaba a seguir con una dieta especial, y tomar los té medicinales que me preparaba, dado que la medicación que aún tomaba era para estabilizarme o no sentir los constantes mareos y dolor de cabeza que aún se negaban a salir de mi sistema.
Mire el reloj a mi espalda, aun era muy temprano, casi de madrugada, ni el sol estaba listo para salir a darnos el amanecer del nuevo día. Sin embargo ya no podía dormir. Otro efecto... de cuando tus días se están agotando, uno quiere mantenerse despierto lo más que el cuerpo lo permita. Dormir ya era un privilegio para los vivos.
En fin, solo quedaba unas pocas semanas antes que mi cuerpo colapsara, y me despida de este mundo.
Diana vino a mi lado, - mi linda gatita- susurré despacio mientras la acariciaba.
Un sonrisa vino a mi rostro cuando recordé al hombre que dormía desnudo en mi cama, la noche había comenzado maravillosamente, y quería dejarle grabado cada parte de mi en él. Diana se reacomodó molesta por estar sobre la camisa que usaba, la misma que él trajo durante el día, la misma que le arranque cuando nos fundimos en uno solo ser. Puse mi taza en la mesita enfrente mio y la mire con amor.
-Solo espero que ellos estén bien - le dije a mi gatita gris. Ella ronroneo entendiéndome, como sintiendo parte de mi angustia.
Lo triste, y lo gracioso al mismo tiempo, es que ella también estaba viviendo sus últimos años, era una gatita grande, y aunque yo me vaya primero seguramente en un periodo de tiempo corto, ella me seguiría. Era duro saber que los animales tampoco vive para siempre. Ellos deberían ser eternos.
Mire por el ventanal que daba a mi balcón, el cual había quedado abierto, y por el cual se colaba el viento de la madrugada, ese que anunciaba los cambios que pronto nos traerían el nuevo día, o quizás solo nos anunciaba que pronto todo acabaría. Levante a Diana hacia mi cara para llenarla de besos, aunque se quejo me dejó hacer lo que quería, últimamente estaba muy pegada a mí, mas de lo normal.
-Dicen que los gatos curan - escuché su voz, mire sobre mis hombros para verlo caminar hacia mí.
Estaba con solo por la parte inferior de su pijama.
Dios ¿hay alguien mas sexy en este planeta que él?
-También dice que caminan entre los muertos- Conteste inclinando mi cabeza hacia atrás.
Con sus dos manos tomo mi rostro, y me beso tan profundo como queriendo absorberme con su boca. Cuando no separamos por un poco de aire, nos quedamos a centímetros de distancia y él agrega
-Prefiero mi versión - sonreí.
Bordeaba el sillón para sentarse a mi lado - ¿que haces despierta? aún es muy temprano.
Encogí mis hombros, - No tenia sueño.
Sus ojos entrecerrados me decían lo que él no quería decirme con su boca. Aunque finalmente despues de varios minutos menciona - Tengo otras formas de cansarte.
Me inclino, y le robo otro beso.
-Artemis dijo que lo tomemos con calma - me rei por mi propio comentario, Darien puso sus ojos en blanco.
Por que tener calma, no era algo que ni yo, y menos él hicieramos.
-¿Té?- se levanto, y negué señalado mi taza. - Yo tomare un poco.
Me gire, y volví a mirar por el balcón. Esa brisa que entraba, por extraño que parezca, me traia calma.
Eran cerca de las cuatro de la mañana, y a pesar de insistirle a mi adonis en persona, que durmiera, él prefirio quedarse a mi lado.
Hablamos de cosas triviales, de la empresa, y de Cielo. Sé que él aún no quiere darse cuenta, pero tuve que comentarle de mis planes para el futuro de ella, había abierto una cuenta bancaria, en la cual todos los meses depositaba una gran suma de dinero. Con ese dinero, sería suficiente para que fuera a estudiar dónde ella quisiera, o a la universidad, o incluso a armar su propio futuro como ella lo considere correcto. Actualmente Lita era su tutora y manejaba las finanzas de Cielo, y a futuro quería incluir a Darien como su padre también en ese arreglo.
-De acuerdo- mis ojos se abrieron por sorpresa, tenia preparado varias argumentos más para convencerlo- Pero solo su tutor, la cuenta, el dinero o cualquier otra cosa de valor material que lo siga manejando tu prima.
-Esta bien- no quise decir mas nada. Ya estaba feliz con el gran paso que había dado.
Él no se dio cuenta que era la primera vez que la reconocía, por lo menos frente a mí. Y al fin comprendí que la amó desde el primer día que lo supo de su existencia, pero tenia tanto miedo de equivocarse, de fallarle. Ahora que sus muros habían caído estaba segura que pronto su relación con ella seria tan mágica como la fue con mi propio padre.
Mi primera victoria. Mi sonrisa era tan grande como mi rostro, y él me miraba de forma traviesa.
-Pequeña deja de mirarme así, o sino...
-o sino, ¿qué?
Lo reté, porque sabia lo que significaba, era lo mismo que yo tambien quería. Solo debia empujarlo un poco más.
Al siguiente segundo, estaba en sus brazos y me besaba de forma salvaje. Me senté ahorcajas sobre él, podía sentir como iba creciendo su protuberancia ¿creciendo? estaba mas dura que una roca y a penas habiamos comenzado, y yo estaba tan lista, queria introducirlo en mi preciosa cavidad dispuesta a recibirlo tan gustosa como la primera vez.
-Te quiero dentro de mí- dije ya sin ningún punto de pudor.
Eramos nosotros dos, era nuestra esencia mas pura. Eramos un solo ser, dos mitades se que complementaba, como dos mitades de una misma persona. Nos entendimos con solo mirarnos, nos necesitábamos, nos atraíamos como la luna a la tierra. Eramos esas almas gemelas que cuentan en las antiguas leyendas, dos almas que se encontraron en este mar lleno de gente, que solo existe para estar juntas.
Me incorpore solo un poco para quitarme la única prenda que nos separaba, lo necesitaba, lo queria. Quería unirme a él de manera desesperada, tanto o mas como sus ojos oscuro por el deseo me reclamaban. Ambos buscábamos ese anhelo, me posicione sintiendo el inicio de la pieza del rompecabezas para unirnos cuando...
-¿Eso es tu teléfono?- dijo Darien rompiendo la magia.
Lo mire, el sonido venia desde mi habitación. Me quede congela, por que solo ese sonido correspondie a un solo contacto particular.
-Es el tono de Kevin.
Y ambos lo entendimos. El momento había llegado.
.
.
.
.
.
.
BOOM! como los interrumpen en ese momento. Que cruel Kevin podrias a ver esperado unas horas ¿no? jajaj
Buenor, tansitamos ya las ultimas paginas de esta historia, y al fin el enfrentamiento comienza, ¿nos traera las respuesta que pedimos desde el inicio?
Como siempre digo, gracias por acompañarme en esta locura y ante cualquier duda o comentario, todo sera bien recibido.!
.
.
